Bueno, otro bocadito antes de la publicación del segundo capítulo de CONFESIONES n.n jaja. Enjoy!


Exposing the Truth
By Ashla
Traduction By Maureen

Ash bajó a la cocina, con el fin de preparar algo de comer antes de ir a por sus Pokemon. Había estado silbando durante todo el transcurso. No dejaba de pensar en Misty, y soltaba una que otra risita cada vez que recordaba haber estado en la misma ducha con ella.

'Apuesto a que muchos han debido de desear eso…' pensó a la vez que soltó una carcajada.

- ¿De qué tanto te ríes? – inquirió una voz femenina.

Ash se sobresaltó y se volvió para encararse con Misty. Estaba apoyada contra el umbral de la puerta con los brazos cruzados, mirándolo de manera suspicaz.

- Ohh, eemm, na-nada, - tartamudeó el aludido, sonrojándose severamente mientras la observaba acercarse.

Misty estaba vestida con su tanga del día anterior, y el top que le hacía juego. La única diferencia era que esta vez llevaba una chaqueta ligera sobre sus hombros. Su cabello enmarcaba su rostro perfectamente y caía graciosamente sobre sus hombros desnudos.

Ella le alzó una ceja y curvó los labios tan solo un poco.

- Si claro. – dijo en un tono irónico. - Ahora si pudieras por favor dejar de quedarte mirando… - soltó una risita y el rostro de Ash enrojeció aún más antes de darle la espalda. Este aclaró su garganta.

- ¿T-tienes hambre? – preguntó, mirándola tan solo sobre su hombro.

- Seguro. – respondió ella en un tono alegre. - ¿Qué hay de comer? -


Durante el almuerzo, Ash le había propuesto a Misty el prestarle ropa suya que pudiera usar, en lugar de andar por ahí "vestida" como estaba a plena luz del día. Ella estuvo de acuerdo en que era una buena idea, y luego se la pasó molestándolo con que había sido la primera buena idea que se le había ocurrido en su vida.

- He tenido bastantes ideas buenas. – murmuró Ash con la boca llena. Luego de tragarlos, tomó otro de los waffles que estaban sobre la mesa y se lo metió entero a la boca.

- Oh, seguro. – dijo Misty con los ojos en blanco. - Déjame recordarte algunas. – colocó el tenedor sobre la mesa y comenzó a contar con los dedos cada cosa que decía. – Déjame ver. Estaba… saltar desde cascadas, de precipicios, perdernos en el bosque un incontable número de veces… -

- Tomar tu bicicleta… - susurró para sí mismo y rió entre dientes.

- ¿Qué dijiste? -

- Oh, nada. – fingió demencia. - ¿Ya terminaste? Pikachu y Brock me están esperando en el Centro Pokemon. –

- Espera un segundo. - dijo antes de acabarse el último waffle que había en su plato. Al terminar colocó el tenedor sobre la mesa, se recostó sobre la silla y suspiró satisfecha. - ¿Quién diría que Ash Ketchum podría cocinar algo por él mismo algún día? – le dijo de forma burlona pero en broma. - Y nada mal, debo añadir… - concluyó con una sonrisa.

- ¿Y quién diría que Misty Waterflower podría alguna vez…? – pero se cortó a sí mismo, justo antes de poder decir algo de lo que, seguramente, se arrepentiría.

'Entiéndelo, Ash. Ella no quiere hablar de eso.' Pensó.

Por suerte, ella pareció no darse cuenta. Ash suspiró resignado. Levantó los platos de la mesa y los llevó al lavadero. Ya los lavaría después.

Misty frunció el ceño y se puso de pie.

- Así que… eemmm… -

- Vamos a que te cambies de ropa. – sugirió Ash y caminó por su lado hacia su habitación.

- Oh… cierto. – reaccionó Misty, sin mucho entusiasmo en su voz.

La verdad era que ella no deseaba irse aún. Mientras más rápido se fuera, más rápido tendría que volver a aquel lugar… a él. Además, adoraba la idea de estar con Ash. Anhelaba tanto que tan solo la tomara entre sus fuertes brazos y la mantuviera cerca. Afecto, un sentimiento que hacía tanto tiempo no recibía… Tal vez Ash podría…

'¡No, Misty! ¡Deja de pensar eso! Involucrar a Ash en esto podría costarle la vida, y la tuya también. Olvídate de todo ese amor y afecto. El beso de anoche tan solo fue una casualidad.'

Ese beso. ¿Realmente había querido besarla? O tal vez era algún efecto del alcohol… Pero ni que hubiera bebido tanto…

'Siempre se puede soñar…' pensó para sí misma con una débil sonrisa marcada en su rostro. Sin decir nada, siguió a Ash.


- ¡Misty, date prisa! – la llamó Ash impaciente, golpeteando el suelo con la punta de su zapato y observando el reloj.

- ¡Ya voy! – respondió con un cantito. - Espera un segundo.-

En tan solo un par de minutos, Misty salió de la habitación usando una de sus camisetas azules y un par de jeans negros. Llevaba la camiseta metida dentro del pantalón, y este amarrado a su cintura con un cinturón. La ropa de Ash, siendo él mucho más corpulento que Misty, le quedaba muy holgada y Misty agradeció que Ash tuviera un cinturón libre por ahí. Traía puesta su propia ropa debajo de la de Ash, pero ahora usaba un par de tenis en lugar de sus tacones de aguja, y estos los cargaba en una pequeña bolsa.

- Pie grande.- lo molestó ella con una risita, al mismo tiempo en que miraba hacia el par de tenis. Eran mucho más grandes que los que ella usaba.

Se colocó en frente del espejo del corredor y, cuidadosamente, se colocó los lentes de contacto de color verde esmeralda de nuevo. Amarró su cabello y colocó la peluca rubia sobre su cabeza. Luego de asegurarse de que se veía lo mejor posible, se dio vuelta para encarar a Ash con una sonrisa.

- Bien Ashy, estoy lista. – anunció posando ambas manos en sus caderas.

Ash puso los ojos en blanco y suspiró.

- Ya era hora. Pikachu no va a emocionarse al verme… - Ash recogió sus llaves del estante al lado de la puerta y salió, sosteniendo la puerta para Misty. – Madame. – dijo e hizo una leve reverencia a la vez que ella cruzaba el umbral.

- Gracias, mayordomo. – contestó ella y le sonrió. Esperó a que Ash cerrara la puerta con llave.

- Así que, ¿A dónde estás yendo? – preguntó en cuanto la alcanzó. Empezaron a caminar por la acera en rumbo al centro de la ciudad.

- A casa, supongo. – se encogió de hombros. – Necesito deshacerme de esta ropa sin gusto y ponerme algo más a la moda. – dijo bromeando y le lanzó una mirada de soslayo.

Ash sonrió, sabía que trataba de hacerlo enfadar. 'No funcionará esta vez.' Pensó para sí.

- ¿Dónde estás viviendo? –

- No puedo decirte eso. – respondió rápidamente. - ¿Quién sabe qué podría pasar? ¡Podrías acosarme! – fingió un grito e hizo una mueca de "shock".

- Oh, sí. Tienes que cuidarte de Ash Ketchum. – dijo Ash, siguiéndole el juego. - Te atrapará en la oscuridad en cuanto menos te lo esperes.-

Dio un salto y agarró a Misty por la cintura mientras ella estaba desprevenida. Esta se sobresaltó – esta vez en serio. Ambos rieron.

- ¡Oh, no! ¡Me atrapó! – exclamó Misty con voz dramática, jugando a la "damisela en peligro". – Alguien sálveme, por favor. -

Ash rió y giró a Misty de modo que quedaron cara a cara, aflojando un poco el amarre en su cintura. Estaba por continuar con el "juego del acosador", cuando sus miradas se encontraron y su cuerpo se congeló. El mismo sentimiento de la noche anterior lo llenó. Recordaba aquel beso, y anhelaba otro…

'¡Bésala! Vamos, sabe que quieres hacerlo…'le decía su mente.

Ash se inclinó despacio hacia Misty, halándola lentamente hacia él.

'Solo un pequeño beso…'

Misty quedó prendida de sus profundos ojos cafés y su corazón empezó a palpitar a gran velocidad. Ningún otro hombre la había hecho sentir de esa manera, y dudaba que alguno pudiera. Al verlo acercarse, ella hizo lo mismo, apoyándose en él suavemente.

'Olvida el afecto, Misty. ¡Olvidalo!' gritaba su mente. 'Solo saldrás lastimada al final, tú lo sabes bien.'

Misty mordió su labio inferior y se alejó de Ash, desviando la mirada al suelo. No podía hacerlo…

Al ver esto, Ash la dejó ir y retrocedió un paso. Se sintió algo confundido, ya que le había parecido que había respondido de buena forma…

- Emm, lo siento. – se disculpó. – No sé que me pasó… - intentó explicarse.

Esbozó una sonrisa algo torpe y se rascó la nuca.

'Cielos, eres basura Ketchum. Olvídate de llamarte Ash Ketchum, tu nombre debería ser Basura Ketchum' su propia mente lo molestaba.

- Cállate. – bufó Ash.

- ¿Qué? – preguntó Misty, algo sorprendida.

Ash levantó la mirada, había olvidado que la tenía en frente.

- Eh, nada. – dijo. – Lo siento. –

Siguieron caminando, esta vez en silencio. Al menos Misty…

'Buena esa, Basura. Pensando en voz alta. Pronto van a creer que estás loco.'

Ash suspiró, tratando de ignorar sus propios pensamientos, lo cual no era fácil. Caminaron un largo tramo sin hablar, antes de llegar el Centro Pokemon.

- Bueno, aquí es donde nos separamos. – Misty se volvió hacia Ash. – Gracias por la ropa. Te la devolveré pronto. –

- No hay problema. Tan solo me alegro de que no tuvieras frío. – respondió Ash sonriente, se había sonrojado un poco.

'¿Podrías dejar de sonrojarte? Si sigues así te van a confundir con un Pikachu. Nuevo nombre para ti: Basurachu.'

- Entonces, te veré pronto. – dijo Ash, esperanzado.

- Si, supongo. – la pelirroja sonrió levemente. – Adiós Ash. – Misty se dio media vuelta y se alejó caminando.

Ash la observó hasta que volteó en una esquina y se perdió de vista. Lanzó un suspiro a la vez que ingresaba al Centro Pokemon. Fue recibido por un Impactrueno de un Pikachu muy fastidiado. Ash gritó y cayó de espaldas, aún impactado por el golpe eléctrico.

- ¿Dónde diablos has estado? Te he estado llamado casi una hora y media.- reclamó Brock. Estaba de brazos cruzados y mirando hostilmente a Ash. – Tengo trabajo que hacer y no me podía marchar hasta que recogieras a Pikachu y tus demás Pokemon. –

Ash se puso de pie y se quedó mirando al vacío en frente de él, como si estuviera en una especie de trance.

Brock se percató de aquella mueca graciosa que tenía y se enfadó aún más.

- ¡ASH! – exclamó molesto. - ¿No has escuchado nada de lo que he dicho?-

Ash no respondió, pero caminó con los hombros caídos hasta donde estaba la enfermera Joy, sin siquiera mirar de lado a Brock. Este se quedó algo extrañado.

- Eh… ¿Pikachu? No lo electrocutaste demasiado, ¿O sí? – Brock miró a sus pies donde se encontraba el pequeño ratón, quien meneó la cabeza en negación y se encogió de hombros. El moreno volvió a mirar a su amigo. - ¿Qué le sucede? -

Ash recogió sus pokebolas y agradeció a la enfermera Joy, aún ido y no tenía la más mínima idea de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Brock se le acercó y sacudió una mano frente a su rostro.

- ¿Ash? – lo llamó en voz alta.

- ¿Si? – respondió él, aunque su voz parecía adormilada.

- ¿Estás bien? Pareciera que estás algo distraído hoy. –

- Que bien. – dijo asintiendo con la cabeza. Brock alzó una ceja desconcertado.

- Gracias por la fiesta por cierto, estuvo genial. –

- Que bien. -

Brock se cruzó de brazos de nuevo y frunció el ceño. Ash estaba en cualquier lado menos con él en ese momento.

- Tienes los pantalones caídos. – le dijo con seriedad.

- Que bueno. -

Pikachu estaba rodando en el piso de la risa. Brock, después de lo último, también rió entre dientes y trató una vez más.

- ¡Ash mira! Es Misty. –

- ¿Misty? – Ash se sobresaltó. -¿Dónde? –

Ash había salido de su trance rápidamente al escuchar aquel nombre y giró en busca de su dueña. En lugar de eso se encontró con Brock y Pikachu, quienes se encontraban riendo. Se sonrojó algo avergonzado.

'Te atraparon esta vez, Basurachu.'

- Así que de eso se trata. – dijo Brock sin deshacer la sonrisa de su rostro. – Estás mal amigo… -

- ¿Yo? ¿Que tengo? Estas equivocado Brock. – se defendió Ash mientras colocaba sus pokebolas en su cinturón.

- ¡ASH! ¡AMIGO! –

Ash se encogió de hombros. Aquella molesta voz podía provenir de tan solo una persona. Levantó la mirada y esbozó una media sonrisa.

- ¡Hola, Jeff! – lo saludó con un ánimo fingido.

Jeff era un gran amigo, pero podía tornarse muy fastidioso una que otra vez, nunca dejaba a uno solo en los momentos más inoportunos.

Un chico de unos veinte años, un poco más bajito que Ash, se aproximó corriendo hacia ellos. Estaba usando unos pantalones holgados y una sudadera verde oscuro. Sus pokebolas bailaban en su cinturón al correr, y su cabello rojo estaba cubierto por una capucha.

- ¡Te anotaste una! – celebró al llegar frente a Ash.

- ¿Qué? – preguntó Ash, alzando una ceja e inclinando un poco la cabeza.

- ¡Esa chica en tu fiesta! Se quedó contigo toda la noche, ¿Verdad? – preguntó el pelirrojo, bastante emocionado.

Ahora era el turno de Brock para alzar una ceja. Ya se estaba haciendo una de idea de por qué Ash estaba tan distraído.

- Pues sí, pero no pasó nada. – aseguró Ash, desviando la mirada y evitando a toda costa el contacto visual.

- ¿Donde durmió entonces? – preguntó Jeff con una risita. Sabía que a Ash le incomodaba tocar esos temas de chicas.

- En mi cama, pero-.-

- ¡AJÁ! ¡Lo sabía! – lo interrumpió antes de que pudiera explicarse. - Dormiste con esa chica, ¿Cierto? ¿Verdad? ¡Si lo hiciste! – celebró Jeff, quien se veía muy orgulloso de sí mismo por su deducción.

Brock soltó una carcajada y meneó la cabeza.

- Ahora comprendo porque tu mente estaba en otro lugar. –

- ¡No me acosté con ella! – aclaró Ash. - Ella durmió en mi cama, pero yo dormí en el sofá. ¿De acuerdo? –

- Entonces por qué estaba usando tu ropa cuando salió de tu casa esta mañana, ¿Huh? ¡Explica eso! –

- ¡No quería que otros la miraran con lo que traía puesto! Oye, un segundo. ¿Cómo sabes eso? – preguntó Ash con los ojos entrecerrados y una mirada desconfiada.

- Ehh… bueno yo… Oh, mira la hora. Mejor me voy. ¡Buena esa, Ash! – le dijo Jeff y le guiñó un ojo antes de salir disparado del Centro antes de que pudieran preguntarle algo más.

Ash suspiró y cerró sus ojos. Cuando los abrió, le lanzó una mirada amenazante a Brock, quien lo miraba con una sonrisa pícara de oreja a oreja.

- No digas una sola palabra. Lo digo en serio. –

- ¿Yo? – se apuntó a sí mismo como si hubiese sido insultado.

Pikachu empezó a reír aun más que antes, abrazando sus costillas como si le dolieran.

Ash frunció el ceño y sacudió la cabeza.


Misty se introdujo disimuladamente en un callejón, observando alrededor con cuidado, asegurándose de que nadie la estuviera siguiendo. Llegó hasta una puerta y sacó una llave que había guardado en los bolsillos de Ash. Al entrar, la cerró rápidamente y le echó llave de nuevo.

- ¿Dónde has estado? – preguntó una voz que parecía furiosa.

Misty se sobresaltó y giró rápidamente. Una figura entre las sombras estaba parada en frente de ella. Sabía de quién se trataba…

- Es-estaba trabajando… - se explicó la joven, un tanto asustada.

- ¿Hasta estas horas? -

- Ehh, fue una noche larga. – soltó una risita fngida.

- Espero que hayas conseguido dinero extra por eso. – demandó la voz, muy severa. - Se suponía que estarías de vuelta a las diez de la mañana a más tardar. ¡Son las cuatro! –

Misty ahogó un grito en cuanto sintió una mano golpearla en la cara. Cayó de rodillas al suelo con su mano puesta en su mejilla, las lágrimas empezaban a nacer en sus ojos.

- Me imagino que la ropa que llevas puesta es de él. Bueno, vístete y sal de una vez antes de que decida descontarte el saldo de esta semana. ¡Ahora largo! – exclamó la voz, apuntando hacia la puerta.

Misty asintió débilmente.

- Sí, señor. -


Continuará...

- Maureen