N/a: Antes de empezar, una disculpa por la demora...mi vida personal (la muggle) ha sido un caos estos últimos meses, podría gastar párrafos contando mi historia pero no es el caso; sólo quiero que sepan que me pesa mucho que hayan tenido que esperar mucho para esta actualización, y también hacerles saber que terminaré la historia. Me podré tardar pero nunca abandonar. Gracias por seguir aquí y espero lo disfruten, los leo en los comentarios.
Capítulo 4: Volar.
Quizás Steve no lo recuerde, pero a Tony las escenas se le vienen a la mente con claridad como si apenas hubiesen sucedido.
.
Estaban en quinto año, Gryffindor y Slytherin habían sido asignados juntos a pociones esa vez, desde segundo que no lo hacían así que Tony había perdido a su compañero de pociones favorito; pero a cambio había ganado a Steve Rogers como sustituto. El rubio lo había sorprendido al pedirle que fuera su compañero, Tony aún no se decidía si eso era bueno o malo, pues últimamente no podía quitarse a Rogers de la cabeza.
Y estaba en lo cierto, al final de la clase, él y Steve habían consigo explotar su caldero. El profesor los había reprendido, pero dado su historial pasado también les concedió otra oportunidad de entregar la poción. El accidente no fue grave y Steve se rio al verle las cejas chamuscadas, cosa que Tony se cobró al recordarle su cara llena de hollín y las puntas de su cabello aún humeantes. Pero al menos con eso se le había quitado la tensión inicial, una que Tony había puesto sin querer al ser hipersensible a la cercanía del otro.
Aún no se le quitaba esa sensación, pero por lo menos ya no lo iba a distraer tanto. O eso esperaba.
En realidad, eso nunca paso y a lo largo del año se encontró así mismo pensando en Steve aún más, encontrando cada defecto adorablemente perfecto y todo lo bueno del rubio era mucho mejor que lo que pareció al inicio.
Pero no fue hasta la primera clase de pociones en sexto año cuando se dio cuenta que sus sentimientos iban más allá de una simple atracción.
Fue en el momento en que su profesor les mostró algunas de las pociones más complicadas del Mundo Mágico, en el primer olfateo a la Amortentia, Tony cayó en cuenta que se había enamorado de Steve Rogers.
Cera para escoba, cuero y manzanas, justo como Steve.
En el instante que se dio cuenta que sus sentimientos eran aún más serios de lo que pensaba, Tony también fue consciente de que la posibilidad de que Steve le correspondiera era casi nula (¡Oh! Como pesaba ese casi). El rubio de seguro olió a otra persona, alguien tan perfecto como Rogers no podía fijarse en alguien tan roto como él.
Sexto año fue una tortura para sus sentimientos, no sólo fue el haberse percatado que se había enamorado de uno de sus amigos, sino también que este nunca podía ser correspondido. Él no era valiente y noble, no se veía confesándole su amor al rubio.
Pero a lo largo del año se fue enamorando cada vez más y el no hacer nada se volvía cada vez más difícil, era casi imposible ignorar la fuerza que lo atraía al Gryffindor, la que lo hacía consciente de la cercanía de Rogers, cada movimiento, cada palabra.
Tony haría algo, se conocía bien como para no saberlo, quizás no ahora, pero en algún momento el poco autocontrol que tenía se rompería. Sólo esperaba que no fuera demasiado tarde.
.
.
Steve estaba confundido, el Torneo, la pelea con Tony, su relación con Peggy. Su último año en Hogwarts había resultado en una tormenta de sentimientos y sucesos inesperados y se encontraba algo cansado; necesitaba desesperadamente darse una pausa y respirar.
Así que con ello en mente agarró su escoba y se dirigió al campo de Quidditch; desde la primera vez que se subió a una escoba, supo que había sido capturado de por vida, volar era además del arte, la única cosa que podía calmarlo. Sentir el mango de la escoba bajo sus palmas, el viento pegándole el rostro y esa sensación de libertad lo calmaba de inmediato, porque allá arriba todos los problemas se veían aún más pequeños e insignificantes.
Sin embargo, cuando llegó al Campo de Quidditch lo encontró ocupado. Haciendo piruetas, carreras a alta velocidad por momentos y fintas famosas, estaba Tony Stark; sí había alguien que amará volar tanto como él (o quizás más) ese era Tony. Algo debía estar preocupando mucho al castaño para estar ahí en lugar de otra sesión extra de Pociones con Bruce, en la torre de Astronomía con Jane o compartiendo insultos entre pergaminos con complejas Runas con Stephen.
Se sentó en las gradas y observó a su amigo; volar era una actividad que hacían juntos, cuando Tony tenía muchas cosas en la cabeza, proyectos inconclusos, cosas muggles como les decía Steve a las ecuaciones matemáticas que Howard le mandaba semanalmente, Tony lo arrastraba del brazo hasta el Campo donde jugaban con la Quaffle hasta caer rendidos. Para Steve volar con Tony, más que buscar paz y serenidad, era como un lumus, buscar esa chispa de luz en la oscuridad en la que a veces se sumía.
Y extrañaba eso, la compañía de Tony a quién si le hubiesen preguntado en primer año, nunca habría dicho que llegarían a ser amigos. Uno de sus mejores amigos…
Uno al que al haberse topado en el pasillo hacía los baños el día del Baile de Navidad, lo tomó del brazo y lo jaló hasta el primer armario que encontró. Steve recuerda el enojo que en aquel momento lo invadió al ver al castaño tan sonriente y despreocupado apuntó de regresar con su pareja, con uno de los rivales de él quien se supone era su amigo.
"¿Ahora ayudas a la competencia? ¿Tanto te molesta que haya sido un bruto Gryffindor el campeón que prefieres que gane otro?" le preguntó molesto sin importarle la mirada incrédula y llena de dolor, la cual en otro momento lo habría detenido, nunca le había gustado ver los ojos de Tony tan tristes.
"El Torneo es para hacer relaciones mágicas internacionales, para convivir con magos de otras culturas; además T'Challa no necesita mi ayuda, él es más que inteligente para superar las pruebas el solo" le contestó Tony casi gritando.
Steve le quería preguntar entonces porque pasaban tanto tiempo juntos, que hacían sí no eran cosas del Torneo, pero se mordió la lengua al observar bien a su amigo, el cabello revuelto y las mejillas algo sonrojadas, los labios rojos…
"Pero claro un Slytherin no sabe lo que es la lealtad"
Lo último fue la gota que derramó el vaso, lo pudo ver al ver como Tony adoptaba una expresión seria y fuera se quedaba la vivacidad que lo caracterizaba.
"¿Qué te dijo Barnes cuando le diste el sermón?" le preguntó serio, con dureza.
"¿Bucky? ¿Qué tiene que ver…?"
"Entonces, Barnes puede enredarse con el 'enemigo', ser un Slytherin, y no terminar siendo insultado"
"Es mi amigo, nunca me traicionaría"
"Yo también lo era" susurró Tony antes de empujarle y salir rápidamente del armario y perderse entre los estudiantes que rondaban por ahí.
Verlo partir fue un cubetazo de agua fría para Steve, aún no podía creer que le había dicho todo eso a Tony, no recuerda cómo fue que regresó al Gran Salón, ni el resto de la velada hasta que Peggy harta de su mutismo y falta de ánimo lo dejo para irse con sus compañeras. Decir que aquella noche fue un desastre era poco.
Y los meses que siguieron no fueron los mejores, por eso estaba ahí viendo en silencio a Tony volar, pensando en cómo aún no se había disculpado.
En lo mucho que le molestó saber que T'Challa había rescatado a Tony antes que él, ver el afecto con el que Tony lo vio al darse cuenta quien había sido su 'héroe'. Estaba perdiendo a su amigo y no sabía qué hacer.
Las cosas con Peggy tampoco iban como deberían, la emoción que al principio le embargó desaparecía, ella era su novia, pero a veces parecía más su amiga, más cuando le daba esos suspiros resignados y lo miraba con pena cada vez que veía las ganas que tenía de hablar con Tony.
"Es increíble en aire" dijo T'Challa a su lado sacándolo de su ensoñación, Steve reprimió una mueca de fastidio.
"Los torneos de Quidditch siempre ha sido muy reñidos" agregó Steve lo más cortés que pudo, en lo que falló si la ceja levantada de T'Challa no mentía.
El de Durmstrang no dijo nada más y siguió viendo a Tony, Steve lo miro por el rabillo del ojo; admitía que el otro chico era bien parecido, también educado ya que nunca le había contestado mal a Steve a pesar de que siempre era cortante con él, y parecía tenerle un sincero afecto a Tony.
Cada vez que los veía por los pasillos, en la biblioteca o el gran comedor parecían la pareja perfecta, y la escoba en la mano derecha de T'Challa le decía que era también su sustituto. Cuando Steve falló como amigo, hubo alguien que supo hacerlo mejor que él.
"Cuando está así" comenzó Steve tentativo, "lo mejor es iniciar con un juego agresivo, que la velocidad y las tácticas de contraataque se lleven todos los demás pensamientos; cuando las jugadas comienzan a ocupar todo su cerebro, su cuerpo se relaja y empieza a moverse más armonioso, al último todo será más estrategia y agilidad concentrado únicamente en meter la mayor cantidad de Quaffle en el aro contrario"
"Lo conoces muy bien"
"Es mi mejor amigo" le dijo Steve sencillamente, suspirando al levantarse y sacudirse el pantalón. "Así que más te vale que lo trates bien" dijo viéndolo a los ojos con la mirada más dura que pudo. "Se presiona demasiado así que hay que traerlo de vuelta de vez en cuando"
"Lo sé" asintió T'Challa con una sonrisa. "Es el tesoro más preciado en todo el castillo"
Steve se rio y agitó la mano en despedida. T'Challa se había equivocado, no era sólo del castillo, sino de todo el mundo. Por fin podía aceptar por qué T'Challa había ganado la segunda prueba, Steve llegó primero a dónde estaban amarrados Tony, Peggy y Bucky, pero dudó en quien rescatar y esos segundos de indecisión los aprovechó T'Challa desamarrando a Tony y saliendo a la superficie.
De haber tenido más tiempo Steve habría elegido a Tony.
.
.
Wakanda era una comunidad mágica que por siglos había mantenido una estricta política de privacidad, no sólo en cuanto a la población muggle, sino también con el resto de las comunidades mágicas, su avance en la magia curativa y su conocimiento profundo en transfiguración los habían hecho recelosos. Grindelwald y el que no debe ser nombrado, sólo habían servido para aumentar su reticencia de salir de la oscuridad.
Fue hasta la caída del Señor Oscuro que Wakanda comenzó a abrir sus puertas, y el primer paso fue de mandar a su príncipe a un colegio fuera de su país, como embajador, para ver si era posible la integración.
T'Challa era heredero al trono, terminando su séptimo año tendría que regresar a Wakanda y compartir sus experiencias, ayudar a empezar una nueva transformación en su país y la comunidad mágica en general. Había expectativas que tenía cumplir y responsabilidades innegables hacía su pueblo.
Cuanto T'Challa se lo contó, Tony no supo que decir más que le encantaría conocer Wakanda, sus avances y diferencias…porque era uno de los Slytherin más Ravenclaw y la última guerra mágica les había enseñado era que nadie era exclusivamente uno y eso está bien. Es listo, por lo que también entiende la verdad entre líneas, lo que T'Challa no quería y sí al contarle quién era realmente.
"Eres una serendipia, la segunda prueba no puede resumir mejor en lo que te has convertido para mí, Tony" le dice T'Challa tomando su mano, pasando con cuidado su pulgar sobre sus nudillos.
Pero no es un 'te amo' y Tony está agradecido con ello. En una película de cuentos de hadas, esa que les gustan tanto a Ana y a su madre, el príncipe ya le habría propuesto matrimonio y ofrecido a llevarlo a su reino para ser felices por siempre; pero las cosas no eran tan sencillas, si T'Challa tenía obligaciones con Wakanda, Tony también las tenía, había muchas cosas que aún quería hacer, mundo que recorrer, antes de hacerse cargo de Industrias Stark y enfocarse de lleno a su investigación.
Y seguía perdidamente enamorado de Steve Rogers, podría llegar a amar a T'Challa con más tiempo y si se quitaba esos 'quizás' de su corazón, pero para eso tenía que confesarse y ser rechazado. Hacer su último intento y seguir adelante.
"Entonces disfrutemos el sueño" fue lo único que pudo contestar apretando la mano entre la suya.
Mañana despertarían.
[Continuará]
