Eran las siete ... fuck... la castaña estaba sentada en el sillón de la sala común haciendo un intento fallido de concentrarse en un libro.
- Como esta la chica más hermosa de Hogwarts? - se escuchó. A veeer señor Dios santito que estas en los cielos, quieres torturarme o solo te fuiste de vacaciones?
- Ron! - dijo fingiendo sorpresa. Cuando se volteó vio un panorama que jamás había siquiera imaginado soñado pensado ver.
Ronald Weasley sin camisa y descalzo con el pantalón puesto, el cinturón desabrochado y el cabello todo mojado. Lo que faltaba ponerse estaba sobre la mesa. El pelirrojo sin pudor se desacomodó el pelo y comenzó a abrocharse el cinturón como si fuera lo más normal del mundo ver ese panorama. Tenía un cuerpo prácticamente escultural, era delgado con los músculos marcados sin exagerar, de piel algo bronceada aunque pecosa, sin bello en pecho ni nada, pero que acaso se ponían de acuerdo para ponerse buenos al mismo tiempo?!??!
Por inercia, la castaña se puso de pie, soltó el libro y avanzó hacia Ron, quien en ese instante estaba atando los cordones de sus converse (N/A: I LOVE CONVERSE), dado que aparentemente iba a salir. Él se enderezó al sentir la mano de Mione en su espalda y se volteó. Le dedicó una hermosa sonrisa que la chica respondió con un beso en los labios, algo más pasional que el primero. Su lengua recorrió toda el paladar del chico que le respondió con una mano sobre sus ajustados Jeans, pero no más que eso.
- UUUFFFFFFFF DIOS! - Ginevra…- hermanito, si no tuviera tu sangre... aiii papacho! Que cuerpo! Y Mione que trasero amiga! De verdad, si en algún momento de mi vida me vuelvo lesbiana, serás a la primera a la que acudiré!
- Ginebra... por favor - dijo Ron tomándose la cara y sosteniendo aún a Mione por la cintura, que reía.
- Salen o que?
- Yo pretendía invitar a esta bella señorita a Hogsmeade.
-Pues con mucho gusto- dijo Mione olvidándose completamente de su cita con cierto hurón.
Se fueron entonces a Hogsmeade los cuatro amigos o dos parejas, como quieran verlo. Recientemente abierto había una especie de boliche bar. Entraron y en la oscuridad los besos y las caricias se intensificaron. Repentinamente Ronald le resultaba exageradamente atractivo. Tomaron alcohol y se divirtieron a morir, con Ginny haciendo el ridículo como de costumbre. Para sorpresa de todo el mundo, Harry se había animado a pedirle a Ginny estar en noviazgo oficial ante un poco la cara de enfado de Ronald, que la castaña se encargo de borrar con besos y mimos.
Volvieron a eso de las 4 y media de la mañana agotados riendo y bromeando. Harry y Ginny se fueron al cuarto de esta última.
La sala común estaba desierta exceptuándolos a ellos dos.
- Que calor hace - suspiro la castaña apoyandose en el umbral de la ventana sintiendo la calida brisa.
- Si, hace calor, te molesta si me quito la remera? - preguntó sin ninguna doble intención.
- No, no me molesta...- dijo la castaña aún con la cabeza afuera - Ron... tu eres virgen?
- ee…- la pregunta tomo por sorpresa al pelirrojo - en realidad no, deberías saber que no...- respondió franco.
- Estuviste con muchas chicas?
- No… un par, ya sabes, dos o tres...pero no viene al caso - al decir esto la rodeó con sus fuertes brazos y comenzó a besarle el cuello. Ella sentía los músculos del chico en su espalda y con ellos sus aceleradas pulsaciones. Posó sus manos en el abdomen y le quitó la remera, a lo que Mione se volteó y lo miró con una sonrisa de complicidad. Se besaron tierna y pasionalmente. Pronto, Hemrione estaba vestida únicamente por una pequeña tanga y Ronald en boxer.
Besó sus pechos con deseo, no era nada malo en lo que hacía. Una vez ambos desnudos, Mione sintió como la embestía, simplemente con cuidado, como si tuviera miedo de romperla.

A la mañana siguiente, Hermione Jane Granger se disponía a bajar al desayuno absorta en los pensamientos de la noche anterior. Fue un sexo tierno… amoroso, pero no le quitaba el sueño.
De repente, unos brazos fuertes la arrastraron a un aula vacía y oscura, poco frecuentada.
- Jamás, me escuchaste?, Jamás dejes plantado a un Malfoy - dijo resentido el blondo acorralándola contra la pared.

Hermione respiraba dificultosamente, su estomago se contraía del miedo y los nervios, que sería capas de hacerle el rubio? Tal vez no había sido tan buena idea haberlo dejado plantado... Pero por amor al mago más grande, claro que era buena idea! Sino la manejaría.
- Malfoy...eee...yo
- Tu nada… eres una mosquita muerta Granger, sabes que no deseas al pobretón y a mi si..
- Ay, pero por favor - aaaa, la fingida seguridad - quien te crees que eres?
Al oír esto, el blondo se acercó hasta que las narices de los adolescentes se tocaron y la miró directo a los ojos.
- Draco Malfoy, un placer - de repente le arrancó el suéter y la camisa y comenzó a saborear con desesperación el cuello de la castaña que no hacía más que corresponder con caricias en la fornida espalda.
Nuevamente esa mirada tierna se apoderó de los ojos de Draco y hacía que Mione perdiera la razón. La miró directo a los ojos para luego besarla lenta y dulcemente, simplemente posando sus manos en las caderas de la muchacha.
La chica acarició su ahora despeinada cabellera rubia y lo abrazó con delicadeza. Hermione no quería que ese momento terminara. Sentía a un Draco Malfoy dulce que no la insultaba. Se besaron durante un rato largo, que la castaña sintió irse volando.
Cuando se hubieron separado, la mirada de Draco era casi de miedo, desconcierto, desesperación. Algo no andaba bien. Dio un par de pasos para atrás.
- Vístete y vete - sentenció.
- Pero... yo creí que - Hermione entendía tan poco como él. Ella quería ser violada? por Malfoy?
- Nada, no importa, de acuerdo? Solo... déjame solo - la chica confundida se vistió rápidamente y se fue a algún lugar. Ya caminaba sin rumbo, ni siquiera podía acordarse a donde se dirigía antes de que el rubio la arrastrara a un aula vacía.

¿Qué había sido todo eso? Porque no había podido hacerlo y ya?
Draco no entendía prácticamente nada... siempre tenía lo que quería, era seguro de si mismo y seguro de lo que deseaba.
Se masajeó las sienes como esperando que aquello le trajera una mágica respuesta al cerebro.
Nada... ppfff...
- Granger, Draco? No quieres tener sexo conmigo por esa?
- No estoy de humor Parkinson.
- Ahora resulta que soy Parkinson...Hace un mes por lo menos que no quieres acostarte conmigo porque estas muy ocupado haciéndolo con ...Granger? La Sangre sucia Granger? - Pansy había presenciado la escena desde muy cerca. Sentándose junto a Draco se tomó de las rodillas con cara de desilusión.
- Es solo para divertirme Pansy, igualmente no tengo que darte explicaciones de lo que hago.
- En dos años te vas a casar conmigo, y no me tienes que dar explicaciones?
- En dos años tengo que firmar un papel que diga que serás la primera en mi lista, no la única. Además es arreglado, yo no me quiero casar y menos contigo que eres una amiga y no una… novia o algo así. Y no, no tengo que darte explicaciones, además, tu te revolcaste con Potter y con el pobretón muchas veces, pero como a mi no me interesa no te lo fui a reclamar.
- Que? Tu como?
- Soy Draco Malfoy tonta - dijo mientras se ponía de pie - yo se todo lo que sucede en esta escuela, más aún en mi casa.

Pansy lo observó irse. Observaba como el amor de su vida se iba por la puerta. Amigos... era lo único que podían ser, amigos con derechos. Se levanto y se fue en dirección opuesta por el pasillo hacia la sala común.

Había pasado Historia de la Magia, DCLAO y Herbología, al fin un segundo para descansar antes del almuerzo. No había ni un alma literalmente en el patio.
Se recostó sobre el césped bajo un gran ciruelo cerca del lago y cerró los ojos. Sintió la suave brisa sobre el rostro, las manos, las piernas, el cuello. Un aroma dulce abundaba. Estaba en su relajación, cuando alguien le tapó el sol. No quiso abrir los ojos y mirar, estaba en paz de sus emociones y pensamientos, no la iban a quitar de ese estado.
Sintió como se acostaban junto a ella y le quitaban un mechón del rostro. Acariciaban su cabello ondulado.
- No te voy a dejar en paz - Hermione dio un profundo y somnoliento suspiro.
- Como a ti te plazca, estoy cansada de pensar.
- No se porque, niña, pero, hasta que no me implores que te haga el amor como solo yo sé que puedo hacértelo, no voy a parar.
- Estas apostando? - preguntó con vos más despierta aún sin abrir los ojos.
- mmm … algo así... si lo consigo, dejas al pobretón delante de mi.
- Si no lo consigues, les pides disculpas a mis amigos, a Ginny y a mí por todos tus insultos y malos tratos.
- Hecho
- Hecho - y suspiró. Unos labios se posaron clandestinos sobre los suyos y ella correspondió. Él se levantó y comenzó a caminar. Justo ahí, Herms abrió los ojos y lo observo caminar lentamente hacía el castillo con las manos en los bolsillos y la camisa remangada - Malfoy, tonto, no hay manera de que pierda - sonrió mirando desde abajo la copa del árbol con sus primeras florcitas blancuzcas y sus hojas violetas - ya que...
- Mione vamos, llegamos tarde a almorzar!! - gritó un conocido pelirrojo que venia corriendo desde el campo de Quidditch.
- Voy!! - y se levantó tomó sus cosas y se dijo para si - soy una zorra - en voz muy baja.