Beyond Reality


Capítulo 4:

Votos de amor


Sasuke atravesó lentamente la cocina de su casa, con una taza humeante de té en las manos.

Iba descalzo, se había deshecho de sus artículos ninjas en la entrada y sus ropas estaban sucias debido a la misión que acababa de completar y su cuerpo le exigía un merecido descanso. Había estado toda la misión ansioso por volver a casa, de una forma que nunca lo había sentido y ahora, en medio de esa paz, sabía que era exactamente lo que le faltaba.

Abrió la puerta y salió al jardín. Seguía siendo un lugar hermoso. Lleno de flores, pasto verde y una pequeña laguna limpia. Había disfrutado muchas tardes en ese lugar, pensando en silencio. Pero ahora no quería estar solo.

Se sentó en el pasillo de madera que rodeaba la casa y observó los caminos de flores a los que Sakura había dedicado tanto tiempo libre. El pasto había crecido salvajemente, asomándose entre las rocas, y las flores comenzaban a verse marchitas.

Todo el tiempo en el que Sakura no había estado presente comenzaba a notarse en cada uno de los aspectos de su vida. Hasta en esas cosas tan insignificantes a las que él nunca le había prestado atención.

Quería tener la oportunidad de corregirlo todo, pero ella debía de volver.

Cerró sus ojos e intento visualizar ese lugar unos años atrás, cuando todo era más fácil y tremendamente más alegre. Un día realmente especial…

Sakura había caminado entre las flores con su ropa blanca, su cabello suelto y la sonrisa eterna que tenía para él. Se veía espectacular, sublime, como una diosa encarnada y era feliz. Él finalmente la había hecho feliz. Recordaba lo que había sentido en ese preciso instante: un tirón en su abdomen por la emoción, su corazón se había acelerado y la adrenalina lo inundaba. No sabía exactamente qué hacer, así que se dedicó a contemplarla. Sin decir nada, sin mostrar nada… como siempre lo hacía. Guardándose la emoción para él solo, sintiéndose cada vez más adicto a esos sentimientos. Grabándola en su memoria para siempre.

Se arrepentía de su forma egoísta de ser. Cuanta felicidad le quitó a ella por no decirle nada.

Si pudiera corregirlo todo… si pudiera volver a comenzar…si pudiera evitar lo que ocurrió…

Si tan solo ella despertara…

Prometía hacerlo diferente, lo haría mejor.

Las suaves pisadas de su esposa lo regresaron al presente y por el rabillo del ojo observó cómo se sentaba junto a él, con una taza humeante de té en sus manos.

Permanecieron en silencio, contemplando la noche, como muchas otras veces lo habían hecho. De esa forma había aprendido la felicidad encerrada en los momentos más simples.

— ¿Qué sucede? —preguntó Sakura, clavando su mirada jade en el jardín.

—Pensaba en nosotros —respondió lentamente —. En nuestra boda.

Sasuke giró su cabeza justo en el momento para verla sonreír.

—Fue un día perfecto, Sasuke-kun.

—Pero duró poco.

Sakura rodó sus ojos y de un saltó se puso de pie, quedando frente a él.

—Mientras lo intentemos seguirá siendo perfecto, Sasuke.

—Sakura, tenemos que ser realistas —renegó él —. Cualquier día puedo dejar de verte, no puedo permanecer siempre escondido entre estas paredes.

—Mientras pienses en mí, yo estaré contigo. Siempre.

—Pero te quiero aquí. Real —exigió poniéndose el también de pie.

Sakura se dio la vuelta molesta, apretando sus puños con fuerza para contenerse.

—No soy una ilusión tuya, Sasuke. Ten eso muy claro.

—Pero es lo que este lugar parece —dijo volteando su rostro hacia un lado.

—Es una segunda oportunidad. Nuestra segunda oportunidad. Si no la quieres tomar solo dilo.

— ¡Es que no la necesitábamos, Sakura! Estábamos bien hasta que yo…

—Nosotros —corrigió ella —. Fue una decisión de ambos.

Sasuke cayó. No porque estuviera de acuerdo, sino todo lo contrario. Era normal en Sakura culparse a ella misma para quitarle culpas a él. Pero la idea de hijos siempre había sido suya y su ambición de reformar el clan Uchiha.

— ¿No hay nada que corregirías de nuestras vidas?

Sakura soltó un suspiro cansado cuando él siguió sin contestar. A veces Sasuke podía ser bastante infantil aunque a él no le gustara admitirlo y parecía que eso nunca cambiaria.

Lo tomó de la mano y lo arrastró con ella hasta la orilla de la laguna. Lo obligó a pararse en un lugar y ella se colocó frente a él, tomando ambas manos y mirándolo directamente a los ojos.

Sasuke la observó extrañado y con un poco de cautela.

—Yo, Haruno Sakura —comenzó a recitar, tal cual lo había hecho el día de su boda —. Prometo amarte cada día de mi vida. Buscar la felicidad juntos y ser tu apoyo incondicional. Te daré todo lo que necesites de mí y sobre todo te amaré sin importar nada.

Sasuke tragó en seco. Su mandíbula se había apretado desde el momento en que supo lo que ella hacia y se percató que esos habían sido los votos de Sakura el día de su boda.

Esta era su segunda oportunidad de comenzar. Justamente lo que él quería.

Volvió a tragar y apretó las manos de Sakura.

—Yo, Uchiha Sasuke… —Se detuvo y dio un vistazo a todo el lugar. Una extraña presión le oprimía el pecho, lo que sentía en ese momento dolía mucho y por más que Sakura quisiera recrear ese momento, él no podía. Soltó el amarré de Sakura y le tomó el rostro con ambas manos —. Regresa a mí —le pidió.

Los ojos de Sakura se abnegaron en lágrimas y lentamente asintió con su cabeza.

—Lo haré.

Un golpe en la puerta de la entrada sobresaltó a Sasuke. La pelirosa desapareció entre sus manos y él, molesto, cruzó el solitario jardín. Era realmente fácil olvidarse del resto del mundo cuando se encontraba con Sakura.

Los golpes sonaron más apremiantes.

Rodeo toda la casa hasta la puerta de entrada. Pensaba simplemente abrir y cerrar la puerta de inmediato en la nariz del inoportuno visitante. Tal vez de esa manera entendían que no lo debían de molestar y Sakura volvería a aparecer.

Pero la suerte no estaba con él, y al otro lado estaba Naruto, quien atrancó la puerta antes de que él pudiera cerrarla.

— ¿Qué quieres? —gruño molesto.

—La vieja Tsunade quiere hablar contigo.

— ¿Sobre qué?

Naruto se encogió de hombros. Su enojo con Sasuke no había disminuido en lo absoluto.

—Te espera en el hospital.

Sasuke se dio la vuelta para entrar a su casa. A pesar de que no quisiera ir, eran órdenes de la Hokage y ellos ya no estaban en buenos términos como para desobedecerla.

—Solo por si te interesa, tus hijos están en mi casa —gritó Naruto antes de que él cerrara la puerta.

Algo pesado y feo se instaló en el pecho de Sasuke, y realmente quiso golpear a Naruto. ¿Si Sakura lo había escuchado? ¿Qué pensaría ella?

Miró a todos lados, pero ya no había rastro de ella.

Tomó un suspiro pesado, se colocó sus sandalias y salió de la casa directamente al hospital.

Encontró a Tsunade en la habitación de Sakura, revisando varios apuntes y los aparatos que tenía conectados por todos lados. Cuando él entró solo le dio un mirada fría y volvió a concentrar en los apuntes.

Sasuke sintió como esos ojos ámbar lo tachaban de culpable. Todos lo sabían.

"No" se dijo a sí mismo, "Sakura despertara".

Sasuke dio unos pasos dentro de la habitación, hasta quedar frente a la cama y detalló a su esposa. No importaba los meses que había pasado mirándola de esa forma, siempre dolía y su anhelo por tenerla de vuelta crecía cada vez más.

—Uchiha, sígueme — Fueron las únicas palabras que Tsunade se dignó a decirle antes de salir de la habitación.

En otro momento él la habría dejado caminando sola o se hubiera negado, pero sabía que no le convenía. Le dio una última mirada a Sakura y salió del lugar.

Atravesaron todo el hospital hasta el patio trasero donde generalmente hacían fisioterapia y que pasaba la mayor parte del día solo. Sakura lo había llevado ahí varias veces cuando debía cubrir el turno nocturno. Era uno de sus lugares favoritos, lejos del dolor que se respiraba en el edificio.

— ¿De qué va todo esto? —preguntó sin poder contenerse más. Tantas vueltas lo estaban poniendo nervioso.

—Nadie más puede saber lo que te voy a decir. No hasta que tomes una decisión — Sasuke frunció el ceño, pero no dijo nada esperando una mejor explicación —. No creo que Sakura despierte… Su salud se deteriora y no sé qué más hacer para ayudarla. Si no fuera por las maquinas…

— ¿Qué pretende decirme? —gruñó. La Hokage debía estar equivocada. Sakura regresaría, ella se lo había prometido hace unos instantes. Solo debían esperar un poco más.

—Sabes muy a lo que me refiero. Ella estaría muerta en estos instantes. ¡No hay nada más que podamos hacer! — Tsunade se alejó unos pasos y tomo varias bocanadas de aire antes de volver. Su expresión desolada no significo nada para el moreno —. Tú eres el único con el poder para decidir por ella. Tú decides por cuanto seguirá conectada.

Sasuke levanto sus cejas sin poder ocultar su sorpresa. Esperaba que la pelirosa significara mas para Tsunade de lo que había demostrado hasta ese momento.

—No voy a permitir que ella muera —sentencio con tono glacial.

Sasuke se dio la vuelta, pero la Hokage lo retuvo.

—Sakura sabía los riesgos desde un principio y confiaba en que tú tomarías las mejores decisiones para los niños, para ella y para ti mismo.

Sasuke se soltó del agarre bruscamente y la miró sobre su hombro, conteniendo las ganas de lanzar un ataque.

—Si me está pidiendo que firme un papel para que ella muera. Olvídelo

Salió lo más rápido que pudo de ahí. Caminando de prisa hasta su hogar y al llegar ahí, ya había tomado una decisión.

Cuando entró a la sala encontró a Sakura sentada. Ella le sonrió y él se sentó junto a ella, la tomó por la cintura y estampó sus labios en los de ella con urgencia. Robándole el aliento.

¿Qué sucede? —preguntó Sakura, separándose un poco.

—Nada —gruñó él. Sus besos comenzaron a descender por el cuello de la pelirosa y cuando la piel de ella se erizo con su roce, una descarga de satisfacción lo embriago.

La empujo en el sillón y se acomodó sobre ella.

— ¿Realmente no ocurre nada, Sasuke-kun? Te notó diferente —dijo entre suspiros.

Sasuke se separó de ella y la miró a los ojos, acariciándole la mejilla. Nunca más se permitiría perder a alguien preciado para él.

—Ya lo he decidido —dijo con un tono que no dejaba lugar a replicas —. Me quedaré aquí. Contigo.

Le robó otro beso que dio por terminada la conversación.

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NdA: Hola a todos, ya solo queda un capitulo mas y el epilogo. Espero que les esté gustando la historia y disfruten de esta melancólica narración. Gracias a todos por sus comentarios y sus favoritos.

Los comentarios sin cuenta los contesto al final-

Elizabeth: Gracias por tu comentario. No puedo contestarte mucho a lo que dices porque sería decirte la historia.

TobiasA: Yo lloré cuando imagine la historia y cuando la escribo. Realmente la tristeza es algo que caracteriza al fic.