La razón por la cual Hermione, Severus odian (y yo me incluyo) a Ronald Weasley.

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-No quiero la anulación, Severus. Quiero quedarme aquí, contigo.

-Por qué?

-Estoy cansada de hacer lo que todo el maldito mundo quiere. Lo he hecho durante los últimos diez años y me costó mi matrimonio, ya me tocó pelear en una guerra y perder lo que más me importaba.

A decir verdad, no esperaba esa respuesta. Al verla cenar y saborear (o más bien dicho devorar) lo que había cocinado, quiso congelar ese momento para siempre, verla ahí en su casa, de vuelta, viéndose tan hermosa y quiso que fuera feliz, con él, que estuvieran por siempre así, juntos en su casa. Pero también sabía que era imposible. En cuanto estuviera libre, correría a los brazos del más imbécil de todo el clan Weasley.

-Estás delirando o tal vez es el cambio de clima lo que te tiene así. Ya te dije que mañana anulares esta ridiculez de matrimonio.

-Y yo ya te dije que no!. Dijo, mas bien gritó Hermione. -Por qué no me escuchas?, no quiero la maldita anulación!

-Y qué te hace pensar que yo sigo queriendo estar casado con...tigo?

El tono despectivo de Severus la sorprendió y al mismo tiempo le hizo recordar el lado de su marido que más detestaba, el sentirse como la piedra en el zapato o ser un estorbo cuando él al fin podría ser un hombre libre. Recordó el momento en el que él le dijo esas mismas palabras amargas mientras se dirigían rodeados de flashes de los reporteros del Profeta, el Corazón de Bruja y hasta del Quibbler, hacia la Oficina de Enforzamiento de la Ley Mágica a para contraer matrimonio bajo la nueva ley.

-De verdad quieres anular nuestro matrimonio Severus? Por que te aviso que yo no.

-Pues deberías aceptarlo, así puedes ir corriendo a los brazos de tu eterno amor imposible que te ha estado esperando todos estos años a que regreses, tu adorado Ronald Weasley.

La rapidez con la que su esposa le puso su varita en la garganta le sorprendió, ni siquiera vió en que momento la sacó de donde la tuviera guardada.

-Nunca, jamás vuelvas a pronunciar el nombre de ese imbécil frente a mi, entendiste?. Al clavarle aun más dolorosamente la varita, supo que su esposa había cambiado bastante. -No te escucho Severus. El tono enojado de su esposa sí que era bastante sorprendente, extraño era lo más cerca que podía pensar.

-De acuerdo, ahora baja tu varita. -Dilo en voz alta. -Te prometo no pronunciar el nombre del imbécil de Ronald Weasley en tu cara, está claro?.

-Bastante. Contestó su esposa, guardando su varita debajo de las ropas de su antebrazo izquierdo. Y puedo saber el motivo?. Porque R... ese cretino ha estado machacándome y a todos los asistentes a las reuniones de la Orden de lo mucho que te extraña, te ama y me odia por haberte apartado de su lado, de que nunca podrá dejar de quererte y de lo mucho que su roto corazón ha sangrado por tí.

-Ese imbécil hizo que mataran a mis padres y el muy cobarde nunca lo ha admitido. Ni lo admitirá jamás.

-Nos ha contado que cuando los capturaron a ti y a él los torturaron y que nunca dirían donde se encontraba Potter junto con la Espada de Godric. El rostro interrogante y molesto (?) de su esposo le hacía confirmar aún más el odio que sentía por Ronald.

-Cuando nos torturaron el la Mansión Malfoy, nunca dije nada, ni aun cuando la loca de Bellatrix me dejó su regalo que ya conoces. Entonces Yaxley que de alguna manera capturó a Ginny y la tenía golpeada y amordazada, nos llevó hasta mi casa. Ahí atacó y mató a mis padres después de que Ronald le hubiera dicho que Harry estaba oculto en el Bosque Prohibido.

-Pero no había otra manera de evitarlo? Decirle otra cosa?

-Fue Ronald quien le dió la dirección de mis padres y le dijo que esas personas lo tenían oculto. A mí me tenía controlada primero con un fuerte Imperius y después con un Petrificus, Ronald nunca contó con que Yaxley me llevaría con ellos. Cuando llegamos a mi casa, mis padres se sorprendieron de verme, pensaron que estaba con Harry y Ron, pero de inmediato Yaxley empezó a atacarlos, primero mató a mi madre y luego empezó a torturar a mi padre. Obviamente él no sabía donde estaba Harry, hasta que Yaxley se dio cuenta de la mentira y lo mató. Al apuntarme con su varita, Ronald le dijo que estaba escondido en el Bosque Prohibido.

-Todos estos años él nos hizo pensar que la muerte de tus padres fue un ataque al azar o tal vez enviados por Bellatrix. Siempre nos hace incapié en que te extraña...

-El intentó hacerme un Obliviate, pero no salió bién, desgraciadamente o afortunadamente...

-Y por qué no hablaste antes? Por qué no me lo dijiste antes?

-Porque quería olvidar todo. Nunca conté con que Kingsley me mandaría al exilio durante tantos años. Quería que te mandara conmigo, pero ese fue mi castigo por casi destruir completamente una villa muggle. Las vidas inocentes y el daño hecho no se justificaban. Así que ese fué mi castigo, no sería enviada a Azkaban, pero estaría en un lugar lo más lejano posible a las personas que más estimaba, era una decisión irrevocable e inmediata. O también podía hacerse público y ser sometida a juicio. Sabía que tu estarías feliz de librarte de mi y por eso nunca te dije nada.

-Cuando te busqué durante todo ese día, en la noche Kingsley me mandó un Patronus y me anunció que habías aceptado irte hacia Estados Unidos durante un tiempo, que siguiera adelante y no me preocupara, que algun día, mi esposa volvería. Si te soy sincero, nunca esperé ni pensé que regresarías.

-Quise avisarte, pero toda la correspondencia o información que era capaz de enviar hacia acá, era examinada minuciosamente. Una de las condiciones era que tú nunca supieras que había perdido el control de mi magia y casi arrasé un poblado inocente. Al recordar lo que Ronald había intentado hacerme, yo solo estallé y destruí lo más que pude. Además Kingsley sabía que si te decía algo, de inmediato o me ayudarías o harías algo para librarte de mí y seguramente Rita Skeeter se enteraría y se haría un escándalo.

-Y ahora que piensas hacer? A donde vas a vivir? A qué piensas dedicarte?

-Esperaba quedarme aquí contigo. Hay cosas que quiero arreglar contigo.

-No seas ridícula, tu y yo no tenemos nada que arreglar, mañana voy a librarte de esta farsa y vas a ser libre para viajar o irte a donde quieras.

-Ya te dije que no quiero ni irme ni anular nuestro matrimonio. Es muy dificil de entender?

-Es tarde y mañana tengo cosas que hacer, vamos a subir a que dejes tus cosas a tu habitación y mañana veamos a donde vas a irte a vivir.

-No voy a irme a ningun lado, ya te dije que estoy cansada de estar haciendo lo que todos quieran.

-Y yo ya te dije que...

No pudo terminar de decir la frase cuando su esposa lo besó de pronto.