Capítulo 4: ¡Dudas, Alice y Compras!

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Edward Pov.

Llegamos a la media hora de haber salido del lugar a la casa, April se fue silenciosa todo el camino y yo a ratos miraba a Bella, quien me sonreía tranquilizándome. Temía que a nuestra hija no le gustara nuestra vida.

Estacioné el auto y me bajé para abrir la puerta de nuestra hija y luego que se bajara repetir lo mismo con Bella.

-Ustedes pueden entrar… yo bajo las cosas - vi como Bella abría la puerta y invitaba a April a pasar. Mientras tanto yo abría la cajuela y sacaba las cosas de mi hija.

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April Pov.

Entramos al recinto donde vivían, todo era realmente hermoso. Los niños jugaban tranquilos en una plaza que se hallaba en el centro. Entramos a unas de las calles que al parecer eran las calles principales del lugar y el hombre entró al estacionamiento de una de las casas, se bajó y abrió mi puerta. Bajé del auto sorprendida, la casa era hermosa, era grande y amplia, con una fachada de color crema, arriba se podían ver cuatro ventanas y abajo un gran ventanal.

Bella me invitó a entrar y la seguí de cerca.

-Esta es la sala principal, no es muy grande, pero es cómoda- la miré sorprendida. A mi parecer no era pequeña, "¿Qué verá ella como grande?" me pregunté mientras observaba el lugar. Tenía un sillón en forma de L y un sillón individual, en el centro una mesa y frente a esta un mueble con fotos y libros. No le presté atención a las fotografías, ya que Bella me instó a avanzar.

Había un pasillo y del lado izquierdo estaba el comedor, mientras que del otro lado supuse que estaba la cocina, subimos las escaleras y fue el momento en el que llegamos arriba cuando Bella paró.

-Bueno, tu habitación es la segunda de la izquierda mientras que la de nosotros es la del final a la derecha - sonrió y yo intenté devolverle el gesto pero solo salió una mueca –. No hemos tenido tiempo de adornarla, pero mañana a la tarde vendrá la hermana de Edward y nos acompañará a escoger con que equiparla – así que, ¿Su nombre era Edward? Un nombre un poco anticuado, pero que le vamos a hacer. Caminé y entré hasta al medio de la que sería mi habitación con Bella siguiéndome, dejé mi bolso sobre la cama, era una habitación sencilla y con tal de poder dormir en un lugar que no fuera ese orfanato, todo estaba bien.

-Gracias - le dije al parecer la sorprendí, ya que su rostro lo demostraba.

-No hay de que, te hemos elegido y tú nos has elegido, aunque no te des cuenta - sin más salió de la habitación dejándome totalmente confundida, ¿Qué había querido decir con eso? Me encogí de hombros como queriendo responderme a mi misma y me senté en la cama, esta era cómoda y se hallaba apegada a la pared. Apagué la música que aún funcionaba en mi Ipod y me quedé recostada mirando el techo. Había miles de cosas rondando por mi cabeza en este momento, dejándome desconcertada algunos pensamientos, mientras que otros intentaban tranquilizarme, pero no podía sola, al pasar el tiempo todo debería comenzar a solucionarse y se trataba de que me sintiera más cómoda, esperaba que así fuera, aunque no podía predecir el futuro.

Poco a poco fui cayendo en los brazos de Morfeo, hasta caer en la inconsciencia pura.

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Edward Pov.

Bajé las cosas y cuando entré a la casa las dejé a un lado de la sala, tener una chica en la casa ya se sentía raro y se sentía más raro sabiendo que aquella adolescente era tu hija. Vi como Bella bajaba las escaleras, se veía radiante, incluso mucho más radiante que cuando nos casamos.

-¿Feliz hermosa? - le pregunté a la bajada de las escaleras y la tomé en mis brazos cuando ya estaba llegando al segundo escalón, haciéndola soltar un pequeño grito.

-No sabes cuánto - se acercó y me beso dulcemente, cuanto amaba a esta mujer –, pero…

-Pero…- la seguí riendo.

-Me preocupan algunas reacciones - su voz demostró lo que sus palabras decían. Era cierto, Alice era la única que estaba enterada del asunto y mañana pretendíamos decírselos a los demás, cuando la cena por el cumpleaños de mamá se realizara.

-Ya veremos que ocurre. Ahora centrémonos en el presente y vamos a hacer la cena porque muero de hambre - me reí y junto a mi risa pude escuchar la de mi esposa.

-Vamos comilón - la bajé de mis brazos y nos dirigimos a la cocina. Amaba como mi esposa cocinaba, por eso y aunque la mayoría de las veces en la semana no podía almorzar con ella, evitaba el perderme la cena.

Estuvimos una hora preparando la cena, y digo preparando porque Bella no me dejó quedarme con las manos vacías, haciéndome picar la zanahoria para ponerla en el arroz.

-Mmm… que bien huele preciosa - la abrecé y pude sentir como sonreía contra mi pecho.

-Ha sido hecho con amor - contestó besando mi cuello -. Anda, ve a buscar a April, debe tener hambre - asentí separándome de ella y no sin antes besarla me dirigí escaleras arriba.

Cuando llegué golpeé la puerta pero no recibí respuesta, repetí el gesto unas tres veces y nada… así que abrí la puerta suavemente y entré a la habitación que se hallaba completamente a oscuras.

Enarqué una ceja extrañado y prendí la luz, pero al instante la apagué, ya que vi que April estaba durmiendo en la cama y comenzaba a removerse por la iluminación, así que lo más silenciosamente que pude me acerqué a la mesita de noche y encendí la lámpara. Giré mi rostro hacia la cama y vi a la adolescente profundamente dormida, se veía tan adorable y de un momento a otro me dio nostalgia el haberme perdido tantos años importantes en su vida, pero borré esos pensamientos lo más rápido que pude, eso era el pasado y ahora debíamos vivir el presente.

-April… - comencé a mecerla despacio, la chica se removió pero aún así no abrió los ojos -. April…- repetí y volví a mecerla, poco a poco fue abriendo los ojos y al parecer cuando me vio se sorprendió -. Debes cenar.

-Creo que me he quedado dormida - me reí por sus palabras y me senté a un lado de la cama.

-Mejor dicho te has quedado dormida - reí y la vi sonrojarse ¡Era tan parecida a Bella!

-Tenía sueño – se excusó y yo acaricié su cabello, pero a los pocos segundos retiré la mano al ver su cara de sorpresa.

-Yo… lo siento - me disculpé pero ella negó.

-Discúlpame a mí – sonreí -. Solo que es extraño tener un papá nuevo.

-Entiendo, para nosotros también es extraño tenerte aquí, no tenemos más hijos y tú eres la primera - me levanté suspirando –. Bella ha hecho la cena y quiere que bajes a comer, anda y hazla feliz – asintió.

Esperé a que se levantara y colocara las zapatillas para luego ambos bajar a la cocina, donde Bella estaba sirviendo.

-¿Dónde quieres comer? – miró a April -. ¿Aquí o en el comedor? - ella se encogió de hombros sonrojada, más que seguro que el sonrojo era por la atención que mi esposa le brindaba.

-¿Te parece bien comer aquí? - le pregunté apoyado en la pared de la cocina y ella asintió cohibida.

-Entonces aquí será - mi esposa sirvió y colocó los platos en la mesa mientras nosotros nos sentábamos.

-Esme ha llamado - miré sorprendido a Bella, no había escuchado el teléfono.

-¿Qué ha dicho? - pregunté cortando la carne que estaba en mi plato, miré hacia el lado y vi a April comer silenciosamente, al parecer se sentía incómoda por como actuaba, levanté la cabeza y miré a Bella, está notó lo que quería decir con la mirada y se quedo callada.

-Y… ¿Cómo te va en la escuela April? - preguntó luego de unos minutos de silencio.

-Bien… - se limitó a responder cabizbaja, volví a mirar a mi esposa y esta ya no comía.

-April - le tomó la mano que tenia sobre la mesa -. Sé que es difícil, pero debes ayudar para que te sientas más cómoda, para nosotros también es complicado y no queremos hacerte sentir mal en este lugar.

-Está bien - suspiró y levantó la mirada hacia mi esposa -. Estudiaba en la secundaria de Boston, no era buena realmente, pero mis profesores no se quejaban.

-¿Boston? – preguntó mi esposa y la chica asintió, sabía a qué se refería, ella había estudiado en la universidad que estaba en Boston.

-Yo estudié en la universidad de Boston, es un lindo lugar - sonrió mi mujer con nostalgia.

Seguimos cenando, ahora que habíamos hablado aunque fuera un poco con ella, sentí que la cena se hizo más amena.

Terminamos de cenar y April se disculpó yéndose a su habitación con la escusa de que necesitaba un baño, Bella se quedó lavando los platos mientras que yo la acompañaba.

-Ha sido nuestra primera cena con ella - comentó Bella después de unos minutos que estuvimos en silencio.

-Sí y me ha sorprendido el valor con el que le has pedido que se sienta cómoda - me levanté a la abracé -. Esperemos que mañana todos tengamos el mismo valor…

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Bella Pov.

Desperté gracias a los pocos rayos de luz que llegaban a mi rostro, anoche me había dormido tarde gracias a Edward y ahora el muy, estaba durmiendo plácidamente mientras que a mí, el sol me había despertado.

-Amor… - dije en su oído molestándolo, reí al ver que se quejaba aún sin abrir los ojos -. Amo-or –besé su cuello y vi como sonreía.

-¿No me dejarás dormir verdad? - preguntó somnoliento mientras abría los ojos. Yo negué riéndome.

-Vendrá tu hermana y como es, capaz que pegue el grito en el cielo si nos pilla aquí - miré el reloj que indicaba que eran las 11 de la mañana –. Anda flojo levantémonos – hice el ademán de levantarme y Edward me agarró para que volviera a caer a la cama.

-Aún no - pidió haciendo que rodáramos juntos y quedáramos abrazados.

-Vamos. Debemos levantarnos… -.

Luego de una lucha de al menos diez minutos, salí ganando y ambos nos levantamos. Mientras yo hacía el desayuno, Edward se bañaba.

April bajo a desayunar con nosotros y a los minutos después se sintió el timbre.

-Yo voy - dijo Edward levantándose, mientras nosotras seguimos comiendo.

Se escucharon gritos de alegrías y gritos de quejas, y un nombre se me vino a la cabeza. Alice.

-¡Alice! – se quejó Edward entrando a la cocina con su hermana colgada de la espalda.

-¡Hola Bella! - saludó alegre y cuando vio a una April sorprendida se quedó callada -. ¿Tú debes ser April? ¡Pero mira que linda eres! – pude ver el sonrojo de nuestra hija ante el halago.

-Gracias… - respondió casi inaudible.

-¡Oh! Se te quitará lo tímida dentro de poco cariño, ahora ve a arreglarte porque decoraremos tu habitación, ¡Edward! ¿Tu tarjeta de repuesto? - mi esposo la miró extrañado y asustado.

-¿Se puede saber porque la de repuesto? - preguntó Edward. – La que lleva Bella tiene el suficiente dinero -.

-¡Pero solo es en caso de emergencia! - chilló horrorizada.

-¡Está bien! Pero no grites que me rompes los tímpanos - sacó la tarjeta de su billetera y me la entregó –. Diviértanse y compren muchas cosas, lo que es yo, voy a ver como sigue mi paciente en el hospital, estaré de regreso para la cena - asentí y me besó dulcemente ante unas quejas por parte de Alice.

-Cuídate linda, ten cuidado con tu nueva tía - le besó la frente a April, tomándola por sorpresa, pero ella luego de unos segundos sonrió.

-¡Quiero a mi hija y esposa viva! Si no es así Alice Cullen, juro que te… - la amenazó.

-Sí, ya lo sé… - rodó los ojos.

Con April terminamos de desayunar luego que Edward se fuera y mientras tanto una hiperactiva Alice nos molestaba.

Subí a bañarme y April igual dejando a Alice abajo sola, no quería ni saber lo que estaba haciendo, así que me relajé bajo el agua caliente y procuré estar lista lo antes posible para así regresar lo antes posible del centro comercial.

-Bien April, elige lo que te guste cariño - le comenté a su lado cuando habíamos llegado a las afueras de la tienda hogar.

-¿Cualquier cosa? - preguntó tímida.

-Cualquier cosa que tu tía apruebe - le respondió Alice, me largué a reír y la insté a adentrarnos en el lugar.

A medida que pasaba el tiempo, pude darme cuenta en cuanto April y yo nos parecíamos, cada color o cosa que a Alice le gustaba, April lo encontraba demasiado llamativo, así que la chica y mi cuñada optaron por buscar algo sencillo y a la vez juvenil para su habitación.

El vendedor de la tienda no cabía en felicidad cuando vio todas las cosas que llevaríamos.

-Vamos a electrónica, eres una chica y a los chicos les gustan las cosas modernas - April se sonrojó y me largué a reír pasando un brazo por sobre sus hombros.

-Acostúmbrate a tu nueva tía Alice cariño - le sonreí en forma de apoyo y la abracé hasta que llegamos a la sección de electrónica.

-¿Qué te gustaría llevar? - pregunté cuando ya estábamos en el lugar.

-No deben molestarse tanto por cosas que son innecesarias - contestó cabizbaja, la miré sorprendida, eran las palabras que yo hubiese dicho en su lugar.

-Vamos… no es nada, aparte no siempre tu padre nos suelta la tarjeta de emergencias - me largué a reír ante el descaro de mi cuñada.

-Pero ¡Lo dejaremos en la ruina! - se quejó April.

-April cariño no te preocupes, no quedará en la ruina por comprar solo algunas cosas, aparte eres nuestra única hija, debemos consentirte lo mayor posible, siempre y cuando en tu nueva escuela saques buenas notas - le aclaré y ella asintió con una sonrisa tímida.

-¡Cierto! Debemos inscribirte en la mejor esc… - pero mi cuñada no terminó la frase cuando yo la interrumpí.

-Ya está inscrita, la próxima semana comienzas cariño - ella asintió silenciosamente.

El terminar las compras con Alice demoró más de lo planeado y cuando volvimos a casa, con un montón de bolsas con cosas juveniles y varias boletas de envío, estábamos totalmente agotadas. Suspiré tirándome al sillón y April me imitó pero fue más señorita y se sentó despacio.

-Ya llegaron - nos sorprendió Edward, había llegado antes de nosotras y eso que volvería para ir a la cena.

-Sí, ahora vamos a arreglarnos que la cena es a las diez y el viaje a Forks dura una hora o dos - me levanté arrastrando los pies y subí las escaleras, seguida de mi hija.

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April Pov.

Tenía los pies muertos, Alice, mi nueva tía, me había caído de maravilla aunque me haya dejado los pies molidos. Cuando llegamos a casa y yo con miles de bolsas, Bella me dijo que debíamos arreglarnos para una tal cena de mi nueva Abuela, pero aún sin saber por qué me daba miedo conocerla.

Me metí a mi baño y di el grifo de la ducha, a los segundos el agua caliente relajaba mis músculos y miles de pensamientos rondaban por mi cabeza, ¿Y si a mis nuevos abuelos no les gustaba? ¿Y si no me aceptaban y debía volver al orfanato? No creía que Bella y Edward dejaran que me fuera, no aparentaban ser así.

Salí de la ducha y me vestí con lo que más me acomodara y encontrara que mejor me quedaba, no me gustaban los vestidos, así que opté por unos jeans y una camisa.

Agarré la chaqueta y bajé las escaleras, me dirigí a la sala donde Edward y Bella ya me esperaban. Al parecer algo les llamó la atención a cómo iba vestida ya que ambos me miraron en estado de shock.

-¿Ocurre algo malo? – pregunté haciendo el ademán de subir a mi habitación y cambiarme.

-¡No! Nada, te ves muy bien así - sonreí a Edward y los tres salimos para subirnos al auto. El motor se encendió y el auto salió del estacionamiento para tomar las calles rumbo a la casa de mis nuevos abuelos.

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Notas autora: Cuarto capítulo arriba! Espero que les haya gustado. Chicas mil gracias por sus reviews, follows, favortitos y alertas! Eso me anima a seguir subiendo así que bienvenido sean! un abrazo enorme y una feliz navidad a todas.

Val.