XD wow! Realmente les ha gustado el fic! Eso me hace muy muy feliz, me alegra que les guste la historia, aunque lamento hacerlas sufrir. Si pudiera les daría todo lo que he escrito hasta ahora, pero si no ya no tendría que publicar.
w bueno ya no los entretengo, owo disfruten del capítulo de esta semana n.n
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Capitulo Cuatro: Rescatando Almas Perdidas
LO ESTABA BESANDO
Ese maldito había tomado a Alec de la nuca y le estaba dando un beso profundo, recorriendo con su lengua como si quisiera devorarlo, y no lentamente, ¡quería tragárselo en un beso!
Magnus se apresuró, tirando la copa y quitando a cuanto subterráneo se le puso enfrente, y casi llegaba cuando una hermosa hada le cerró el paso y le comenzó a coquetear, meneando su cadera y sonriéndole mientras se le acercaba. La desesperación de Magnus le hizo olvidar cuan temperamentales y vengativas eran las hadas y con destello de sus dedos, mando a la chica a la otra esquina de la casa, dejándole el paso libre, pero para cuando llego al punto donde había visto a la pareja, ellos ya no estaban ahí
-¡MALDICION!- gruño, y les busco entre la multitud, no debían haber ido muy lejos. Aguzo la vista y logro distinguir aquellas alas blancas a lo lejos, alejándose de la fiesta. Pudo ver como el chico de ojos azules, Cale, se removía incomodo en los brazos del brujo, no quería acompañarlo ahí; tan solo ver su expresión angustiada sintió un escalofrió recorrer su espalda. –NO, ¡no eso sí que no!
Se acercó a la puerta, escuchando unas cuantas risas ahí dentro. Iba a entrar, pero un golpe contra un muro, uno golpe suave y ahogado, le hizo detenerse de golpe.
-Tranquilo, Cale.- la voz de ese chico era dulce, melosa, demasiado como para fiarse de ella. Magnus se asomó con cautela. Alhmanic había puesto a su joven pareja contra la pared, acorralándole como un fiera frente a su presa, una de sus manos le bloqueaba la huida, la otra hacia espirales suavemente sobre su pecho. –no tienes que ponerte nervioso, mi amor.- se acercó dando pequeños besos en los labios del chico. –¿todo está bien, no? Yo te cuido.
- S-si… Tú me cuidas, Sinn.- le respondió con la voz temblorosa, su respiración se notaba agitada y aunque no se negaba a sus caricias y sus besos, se le notaba nervioso y asustado. Una mano blanca y cálida comenzó a subir su playera lentamente, acariciando su vientre y marcando sus músculos al ascender. – pero… ah! No, quiero...-se retorció y mordió su labio para no hacer ruido, mientras el rubio se abalanzaba, besando su cuello. –AAH!
-Shhh… ¿no querrás que nos descubran o sí?- le sonrió, una de sus piernas se metió entre las del mundano, presionando e insistiendo en acortar la distancia entre ellos, apresándolo poco a poco.
-No…-le murmuro cerrando los ojos, le empujo. – Basta… no…no quiero.
El chico se detuvo, sus ojos dorados como el amanecer se posó en su pequeño, le tomo del mentón y se acercó.
-Yo quiero, tú quieres; es fácil, ¿lo entiendes?
-Ya te dijo que no quiere.- La voz de Magnus le hizo voltear, el moreno le dedico una linda sonrisa y descargo un buen puñetazo en el cara del brujo, que le alejo de golpe del que había pasado de su pareja a su presa en menos de dos minutos. Nada podía producir tanto placer como romperle la cara a un bastardo a mano limpia. –ahora…fuera de mi fiesta.
El ángel escupió un poco de sangre, sus labios se tiñeron de rojo. Sus dedos dejaron salir unas cuantas chispas doradas. Pero antes de que pudiera hacer cualquier tipo de conjuro Magnus chasqueo los dedos y el rubio desapareció en una nube de humo.
-¿Estás bien?- se giró, mirando al chico que permanecía pegado al muro, temblando de miedo, mirándole como si acabara de ver al mismo señor de los avernos salir del infierno. – ¿Cale?...
-Ma-Magnus... Bane…- pronuncio su nombre y su cuerpo comenzó a resbalarse por el empapelado de la pared, mientras su cuerpo colapsaba, estaba perdiendo el sentido.
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Sobra decir que la fiesta se acabó. Magnus saco a todos y se quedó cuidando del chico mientras despertaba, le llevo a su cuarto y le acomodo en la cama, vigilando su sueño que no parecía nada tranquilo. Ahora que podía mirarlo de cerca, podía ver que bajo sus ojos había unas profundas ojeras y unas marcas de cansancio, no solo eso, se veía un poco delgado, quizás bajo de peso.
Se acostó junto a él, mirándole dormir por largo rato. Observando todos esos sutiles detalles que le recordaban a Alec y a la vez, eran tan diferentes. Temblaba entre sueños y nada podía hacer, no quería despertarle, pero también quería que descansara. Intento de todo para ayudarle, pero nada servía. El chico tomo su mano entre sueños y solo así pudo calmarse, justo como la primera vez, Magnus sentía como le apretaba cuando estaba asustado y aferraba su agarre para calmarle, y lo hizo durante largo rato…hasta que le venció el sueño.
Despertó cuando sintió su mano fría, quiso apretar la del chico y no la encontró, la busco medio dormido por la sabana y no logro encontrarla. Abrió un ojo y ni siquiera tuvo que esperar a que sus ojos pudieran distinguir bien las cosas en el cuarto para darse cuenta que el chico no estaba.
-¡¿Alec?! – se enderezo de golpe, mareándose un poco y casi tropezando al pararse de la cama a buscar al chico. Recorrió toda la casa sin hallar más que una ventana abierta, por ahí debía haber salido. Ni siquiera se preocupó por echar un ojo en el espejo, su apariencia de momento le importaba un pepino, el chico había salido, tenía que encontrarlo. –MALDICION ALEC!
Salió corriendo, apenas poniéndose las botas, las primeras que pudo encontrar, para echar a correr y buscar al chico; No debía estar muy lejos. Ya estaba pensando en tomar un taxi o en usar un hechizo para rastrearlo, mas no hizo falta, escucho un quejido a lo lejos.
-¡Dijiste que tenías un lugar donde esconderme!- esa era la voz de Alec, de Cale, bueno…no importaba, estaba cerca. Salió de su propiedad y al dar la vuelta logro verlo, cerca de las escaleras de un vecino, medio oculto entre la estructura. – dijiste que tu casa era un lugar seguro, ¡me mentiste!
Magnus se acercó sigiloso, quería saber con quién estaba hablando el ojiazul.
-Este no es un lugar seguro, ¡es justo el lugar del que salir!- para sorpresa del brujo, Alec estaba discutiendo con su pequeño minino. El felino maulló contento al ver a Magnus y avanzo hacia él, ignorando al chico y dejándole con la palabra en la boca. – ¡vuelve acá felino embustero!
-¿Estás hablando con él?- Magnus se acercó, aun temblaba por los nervios de haber perdido a Alec de nuevo, pero logro poner una de sus seductoras sonrisas en sus labios, recordar como el chico discutía seriamente con su gato le hacía reír.
El jovencito retrocedió, escondiéndose en un pequeño hueco de las escaleras, mirando al brujo con miedo, un miedo real, que el hijo de Lilith no comprendía.
-Tranquilo, Alec.- Magnus sonrió y respiro con cierto alivio, el chico estaba sano y salvo. –él no te engaño, realmente te llevo a un lugar seguro. –el felino se le enroscaba en las piernas ronroneando, muy contento, mostrándole al brujo lo que había encontrado mientras vagaba por el vecindario. –Presidente miau te llevaba a su casa.
-N-no…no soy Alec.- la voz del chico era un murmullo -¿es…es tu gato?- pregunto al fin, mirando al minino que regresaba a frotársele con emoción, ronroneando gustoso, ronroneando, le había reconocido de inmediato.
-Sí, es mío.- la respuesta no pareció satisfactoria para el asustado pelinegro.
-¿Dónde está?- cargo al pequeño, sentía un afecto natural por él. -¿Donde esta Alhmanic? ¿Qué le hiciste? ¿Lo lastimaste?- parecía realmente preocupado por el paradero del ángel rubio.
-Está en un pueblo llamado Derry, en Main.- Magnus sonrió con emoción. –Posiblemente pidiendo un aventón para regresar aquí, o quizás haciendo migas con un payaso.- no solo lo había mandado lejos, había puesto un bono en su hechizo para que no pudiera regresar con magia a la cuidad, tendría al menos unas 48 horas antes de que lograra romper el conjuro.
Cale le miro con recelo y estrecho al felino, que no parecía protestar, pero pronto bajo la mirada, por la forma en que sus ojos se movían, Magnus se dio cuenta de que estaba pensando que hacer, como escapar y volver con el brujo Sinn.
-¿Quieres ir con él? –le dolió pronunciar esas palabras, creía haber superado a Alec en esos 18 años, ciertamente se había equivocado. El chico asintió sin siquiera mirarle, lo que removió cosas extrañas en el gran brujo de Brooklyn - Al… Cale, ¿tú me recuerdas?
-No…- le respondió bajito, mirándole por el rabillo del ojo.- no te conozco, no recuerdo haberte visto nunca.
-Ayer me llamaste por mi nombre, tienes que saber quién soy.
-No, yo no te conozco.
-Bien… - no entendía que sucedía, pero no iba a hacerlo mirándole ahí, acurrucado y temblando.- te propongo un trato: Te llevare a donde esta Sinn….
-¿En verdad?- los ojos del chico se iluminaron y levanto el rostro. –¿me llevaras con él?
-Solo si puedes pagar por mis servicios.- intento no parecer muy interesado en ayudarle -¿tienes dinero?- el chico negó, por su linda expresión el miedo estaba pasando, no lo suficiente aun. -¿tienes donde quedarte?- la respuesta fue otra negación, y en el interior, el brujo se sintió aliviado. –entonces…creo que soy tu única opción.
-Pero…no tengo como pagarte.- El chico se levantó, aun con el gato en brazos, mirando al Brujo con cierta repulsión, podía imaginar que le pediría en pago y no le gustaba nada esa idea, prefería ir caminando hasta donde estuviera su pareja.
Una sonrisita bailo en los labios de Magnus, el chico era muy predecible. No necesitaba ni preguntar qué pasaba por su mente.
-No es nada de lo que tu imaginas.- le aseguro. –ahora, ven, desayuna y hablaremos después de como pagaras. –era raro hablar de eso con Alec, no pensaba cobrarle, pero tampoco pensaba dejarlo ir con ese imbécil emplumado; primero se lo mandaría a Jace amarrado y con un moño, prefería mil veces verlo enamorado de Jace que verlo siguiendo a ese bastardo como un cachorro…Jace? Debía avisarle a él y a Izzy?
Con mucha desconfianza el chico regreso con Magnus a su casa, aún estaba preocupado por lo que le pediría como pago. Pero también tenía hambre y… no iba a buscar comida en la basura. Entro a la casa mirando todo con curiosidad, manteniendo cierta distancia del brujo.
-Siéntate, no te preocupes.- se le acerco tomando asiento delante de él, apareció dos platos bien arreglados, desayunos completos internacionales y dos humeantes tazas de café. –solo vamos a desayunar.
-¿Tu…también haces magia?- miraba los platos con curiosidad, y comenzó a picar con cuidado, pequeños bocados, comiéndolos con lentitud, mirando a Magnus cada tanto como si tuviera miedo de que le hiciera algo malo.
-Sí, también. – aunque mucho mejor. A diferencia del joven mundano, Magnus le miraba a detalle, había algo que no estaba bien, algo se sentía diferente en el chico, no podía identificar que era pero le angustiaba verlo así.
-¿Quieres?- el minino se había acercado a Cale y estaba parado a su lado, maullando suavemente pidiéndole un poco de su comida, amenazando con subirse a sus piernas para poder ver que comía y robarle algo. –no puedo darte, él va a regañarme si te doy tocino, minino.-
-¿Sabes su nombre?- Magnus le miro, era extraña la forma en que parecía entender a su gato, no recordaba que hubiera podido hacerlo antes, pero ahora, eso no importaba tanto. –¿sabes cómo se llama?
-No…- miro al pequeño y cedió, regalándole un pedazo de tocino. –No me ha dicho…pero…- le miro con un poco de miedo.- el me llama Alec, como tú.
-Su nombre es Presidente Miau. – se le hizo un nudo en la garganta, le creía, recordaba cuando lo había topado antes y cada vez su carita se iluminaba y ahora, se comportaba tan arisco y distante. Habían pasado unos cinco años desde la última vez que lo había topado y ahora…estaba tan diferente; Pero trato de sonreír. –es que me recuerdas a alguien, que yo quería mucho. Era… igual de lindo que tú.
El chico se sonrojo al escuchar eso, y una sonrisita se comenzó a formar en sus labios, desvió el rostro rápidamente queriendo esconder su emoción. Sus ojos parecían resplandecer cuando sonreía, Magnus adoraba verlo así, era la primera vez que le veía feliz desde que había llegado a su casa. El brujo estaba embelesado, cuando algo le llamo la atención, creyó ver un destello dorado en la pupila del chico.
-¿Que…fue eso?- le dejo su taza de café y se acercó al chico y le tomo del mentón, sintió como el chico se intentaba jalar, pero no le dejo, necesitaba revisar algo. Por instinto Cale cerró los ojos con fuerza. –ábrelos… no te hare daño.- le susurro, pasando su pulgar suavemente sobre uno de sus ojos.
El chico abrió los ojos con lentitud y para horror del gran brujo de Brooklyn, dentro del iris del chico se podía ver varios símbolos destellando como oro líquido.
-Oh dios…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- Fin del capitulo -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Muajajajajajajajaja! XD que tal les pareció el capítulo? Les ha gustado? Si ya leyeron hasta aquí, por favor dejen un lindo comentario n.n para saber que les ha parecido y motivarme a seguir escribiendo.
les he dicho que también escribí un Valentine x Lucían x Luke? Esta muy hard, pero si les entra la curiosidad pueden checarlo.
bueno nos vemos la siguiente semana, sai los quiere n.n 3
chauuu
