Hola¡ Tanto tiempo sin publicar¡ T.T No me maten por favor¡ Se los juro que la escuela no me deja acabar los capitulos, pero que creen? Ya salgo de vacaciones y ahora si subire al menos dos capitulos, por cierto, al pincipio pensaba hacer este fic una historia corta, asi como de 8-9 capitulos, pero pues al parecer eh obtenido buena respuesta de ustedes, asi que les iba a preguntar, si para ustedes esta bien una historia corta o la alargo un poco mas? :D

Por cierto, muchas muchas gracias a todas mis seguidoras y a mi beta, los quiero y aprecio mucho, y espero que sigan ahí a lo largo de esta historia.

Naruto no me pertenece esta historia esta hecha por mero entrenimiento.


Después de todo un día agotador, Madara había terminado junto con sus amigos, su nueva casa, era todo un complejo, un gran jardín y muchos cuartos conformaban la casa entera, aunque era casi igual a la de los demás Uchihas, la casa de Madara tenía algo con lo que las otras no podían competir, había sido hecha —en su mayoría— por alguien que lo amaba mucho, y esa no era otra que Naori, ella siempre trataba de llamar la atención de su líder; Antes, cuando eran niños, Madara estaba enamorado de ella, pero ella siempre lo rechazo por su actitud altanera que tenía. Pero ahora al ver en lo que se ha convertido, se arrepiente de la decisión que tomo y ahora a su parecer ahora le toca perseguir a Madara.

—¿Qué te parece Madara? Hice un buen trabajo ¿no crees? —preguntó Naori, pero el Uchiha tenía la mirada perdida a la nada, pareciera como si mirara la casa pero en realidad no miraba nada, Naori le dio un ligero golpe en la cabeza para que este reaccionara, Madara giro rápidamente la cabeza en señal de agresión, pero ciertamente solo fue una reacción al golpe, Naori rio para sí misma— ¿En qué piensa jefe?

Madara al escuchar la pregunta sonrió de lado— en todo y en nada, ¿recuerdas cuando me rehusaba a venir a vivir acá?

—¡Claro! Sería imposible olvidarlo

—Creo que no podía estar más equivocado, ahora veo que es cierto cuando dicen que las cosas pasan por algo, y creo que es mi tiempo… —Madara, al terminar de decir esto, dio media vuelta y tomo un rumbo diferente. Naori no pudo quedar más confundida con las palabras del chico, así que solo se limitó a mirarlo caminar.

—¡Mito! ¡Mito! ¿Dónde estás? —gritaba Cheza caminando por los jardines buscado a su hermana mayor, al no encontrarla por los alrededores de la casa, se dirigió al bosque que se encontraba cerca de ahí— aquí estás —dijo la Uzumaki viendo a su hermana dormida con el cabello suelto bajo la sombra de un árbol, al verla dormir tan plácidamente decidió irse del lugar.

Mito después de un rato sintió una presencia al lado de ella por lo que abrió los ojos para ver de quien se trataba, al voltear vio a Madara recostado a un lado de ella mirándola fijamente con esos ojos negros que tanto le gustan, después sintió como la mano del Uchiha se paseaba delicadamente por su rostro, acariciando cada centímetro de piel que tenía como si fuera a tomar una foto del rostro de la mujer para no volver a olvidar el cómo se sentía su piel; Mito cerro los ojos y se dejó llevar por la sensación de las manos del hombre.

—¡Mito! —gritaron a los lejos haciendo que la mujer se despertara súbitamente de sus sueños.

—Pero que rayos… todo fue un sueño —pensó, un poco decepcionada de que lo que soñara no era verdad. A lo lejos vio a su madre buscándola entre los árboles, ella seguía molesta por el hostigamiento de sus padres con respecto a su pareja, así que como toda una ninja se alejó en silencio del lugar evitando a toda costa la ser descubierta por su madre.

—Creo que ya está listo todo, por fin terminamos —dijo Madara mirando satisfecho su casa junto con sus compañeros que lo ayudaron a construirla, había tomado casi una semana entera pero al fin estaba terminada, la casa del líder Uchiha, la casa que representaría la presencia del clan en la aldea y que por fin daba por terminada la tarea de construir un área para los Uchihas, tal y como los miembros del clan así como los Senjus habían solicitado; y ciertamente ninguno se podía quejar, todas las casas sobresalían de las de los demás clanes, tanto por diseño como por tamaño.

—Estoy orgulloso de todo esto —dijo el moreno poniendo sus manos en su cintura.

—Todos trabajamos muy duro, ahora si podremos vivir una vida tranquila aquí —comento Naori mirando a Madara— todos juntos….

Las últimas palabras de la chica pusieron nervioso al Uchiha haciéndolo tragar saliva para liberar la tensión de la mirada de su compañera.

—Veo que por fin se han podido establecer en la aldea, eso es bueno…. —se escuchó una voz por detrás que era muy conocida al menos para el líder.

—Tobirama…. —pensó.

—Sí, terminamos las casas el día de ayer, hoy toda la gente del clan se juntara para celebrar.

—¿solo la gente de su clan? ¿No piensan invitar a otros clanes? Tan aislados como siempre.

Al escuchar tal comentario Madara no pudo seguir manteniéndose tranquilo, desde el primer momento en el que percibió el chakra de Tobirama sabía que tendría problemas.

—Si nosotros nos "aislamos" es porque ustedes los Senjus nos dijeron que lo hiciéramos, además no estamos aislados, cualquier persona puede venir a disfrutar de las instalaciones que hemos hecho.

—¿Incluso los Uzumaki? —cuestionó el Senju.

—Claro que sí, ellos son lo más bienvenidos aquí.

La respuesta de Madara sorprendió al Senju, puesto que esperaría que el Uchiha se comportara tan grosero como siempre, y dijera que nadie podría entrar a su territorio, pero al parecer Madara se ha vuelto muy abierto.

—¿Algo más que quieras discutir? —pregunto Madara.

—Nada —dijo Tobirama para dar media vuelta e irse, tal vez ahora no pudo hacer enojar al Uchiha, pero ya tendría más oportunidades.

—Ya paso casi un año desde la alianza entre los Uchihas y Senjus y Tobirama aún sigue molestándonos —Dijo Naori.

—lo seguirá haciendo hasta que nosotros nos arrodillemos ante él, pero eso no va a suceder.

Tobirama se encontraba muy molesto, la actitud de Madara era algo que él no podía soportar, y menos últimamente, antes él podía hacer callar al gran Madara Uchiha, pero ahora simplemente no puede. El Senju se encontraba cerca del asentamiento del can Uzumaki, estos al igual que los Uchihas se encontraban construyendo sus casas para vivir más cómodamente en la aldea, pero eso no era lo que Tobirama iba a ver. El Senju se acercó a la casa de los líderes del clan y toco la puerta.

—Buenas tardes —saludo haciendo una reverencia.

—Joven Tobirama, ¿que lo trae por acá?

—vine a discutir un asunto con usted. Últimamente ¿no ha notado nada extraño en su hija?, o no sabe si ¿ha salido con mi hermano?

—Sé que ha estado saliendo con alguien, pero ciertamente no sé quién es, aunque tengo la sospecha, es más estoy casi seguro de que es con Madara —contesto el abuelo.

—Yo también lo sospecho, diario le digo a mi hermano que invite a salir a su hija, pero según el si tiene citas con ella, lo raro es que siempre que se supone que está en una cita, me lo encuentro en los bares jugando con sus amigos.

—Creo que es tiempo de presionarlos, si no nunca podremos completar la alianza y si mi hija no se casa con el líder no les daremos los jutsus prohibidos que les prometimos.

—No se preocupe, yo hablare con mi hermano, usted encargase de su hija —dicho esto Tobirama salió de la casa del viejo.

Si de algo Mito podía presumir es que era muy buena escondiéndose ni siquiera si madre podía encontrarla cuando ella se lo proponía, el querer esconderse era por el hecho de que el día era muy hermoso y desde aquella roca, el bosque se veía como un lugar de otro mundo. De nuevo se recostó y cerró los ojos para volver a dormir.

Madara estaba de camino al pequeño pueblo de la vez pasada, pero para esto tenía que cruzar el bosque, y en su camino pudo divisar a una chica pelirroja recostada disfrutando del día. El Uchiha se acercaba lentamente a la chica, observándola, cada centímetro de su cuerpo, se veía tan pura, como si no fuese real, se veía tentado a sentarse a su lado solo para observarla, pero es iba a ser más difícil de lo que esperaba; se recostó a su lado y tomo su mano, entrelazando sus dedos con los de ella haciéndola despertar, ella lo miro, con sus hermosos y profundos ojos jade, sorprendida se sentó, y el la siguió.

—Pellízcame si esto no es un sueño —Le dijo Mito.

Madara extrañado con su petición le dio un pequeño pellizco en un brazo, haciendo que Mito que saltara un poco por el dolor.

—Me dolió —dijo entre risas— Bueno al menos ya sé que esto no es un sueño —la chica cerro los ojos y frunció los labios como si estuviera esperando un beso.

Madara sintió su adrenalina subir, no sabía si besarla o no hacerlo, el creía que aún no era tiempo, mas sin embargo era hombre y no podía rechazar el hecho de que si una chica se daba la entrada él debía aprovechar. Pero sabía la clase de chica que era Mito y sabía que aunque tuviera muchas ganas no podía hacerla ver como si ella fuera fácil.

Aun así él se acercaba cada vez más a los labios de la chica hasta quedar casi juntos, pero su subconsciente hizo que se detuviera solo rozando los labios de la chica quien al sentir los labios de Madara tan cerca de los suyos, su piel se erizo toda.

Tobirama iba pasando por el bosque en busca de algunos buenos árboles que pudieran cortar para la construcción del castillo cuando al girar su cabeza vio a Mito y Madara muy juntos, demasiado para su gusto, al ver tal escena su sangre hirvió como pocas veces en su vida, Hashirama se la había pasado engañándolo y siendo la cuartada de su amigo Madara, técnicamente se sentía traicionado, pero eso no se iba a quedar así, para nada.

Madara abrió los ojos y vio el rostro de su amada, tan blanca de piel y sus labios rojos como ningunos, lentamente se separó de ella y se puso de pie, Mito sintió su lejanía y recobro su postura un poco molesta.

—¿Por qué Madara? —pregunto Mito

—Porque aún no es tiempo, además alguien nos estaba espiando.

Al escuchar esto Mito se asustó— ¿Quién era?

—El hermano de Hashirama, no sé si me siguió hasta acá, pero nos estaba viendo desde detrás de los árboles. Pero tranquila, te besare cuando menos te lo esperes.

Dicho esto Madara fue tras Tobirama. El bosque era profundo pero el chakra del Senju se sentía cerca.

—¡Sal de donde quiera que estés! —Gritó Madara.

—Tú lo pediste —escucho el moreno antes de ser fuertemente golpeado en el rostro, lo suficiente como para que se tambaleara.

El albino no le dio tiempo de recuperarse cuando se le abalanzo para golpear al Uchiha. Madara intentaba evitar todos los golpes que podía, buscando una oportunidad para contratacar a su enemigo. La encontró, y con la misma fuerza con la que él se le abalanzo el Uchiha hizo su contraataque, lo tenía contra el piso, golpeando su rostro lo más fuerte que podía, al fin y al cabo tenía muchas razones para hacerlo.

—¿Qué acaso no lo entiendes? ¡Jamás serás el líder! ¡Tu solo naciste para arruinar las cosas! —dijo Tobirama, haciendo enojar aún más a su oponente.

Madara al escuchar esto, sintió como la adrenalina cubría sus brazos, que rodearon el cuello del Senju y empezaron a asfixiarlo.

—Me tienes harto, te voy a matar y quemare tu cuerpo para que no quede rastro alguno de tu patética existencia —contesto el Uchiha, con un tono frio.

Tobirama vio como lentamente el Uchiha activaba su sharingan y se sumía en un genjutsu, uno muy sangriento donde veía como Madara lo desmembraba una y otra vez, el dolor era insoportable aun para ser una ilusión.

Después de un rato Tobirama despertó, tumbado en el piso.

Hashirama se encontraba entrenando, estaba en la posición de loto cuando un golpe interrumpió su tranquilidad, abrió rápidamente los ojos para ver la mirada de su amigo ardiendo en furia.

—¡¿Por qué me hacen esto?! —Le gritó— ¡Dime de una vez por todas lo que planeas Senju!

—¡¿De qué hablas?!

—¡¿Crees que no sé qué planean sabotearme?! Todo este tiempo engañándome de que podría llegar a dirigir la aldea, que podría tener una familia, pero lo único que recibo son amenazar de parte de tu familia.

Al escuchar esto Hashirama comprendió todo, esto era culpa de su hermano, lo iba a arreglar pero primero tenía que quitarse de encima al Uchiha.

—Lo siento, pero esto te va a doler —le dijo para después envolverlo en madera. Hashirama se levantó y salió corriendo antes de que Madara lograra zafarse de su trampa.

—¡Hashirama! —gritó Madara mientras veía al Senju alejarse del lugar.

Mito estaba entrando a su casa, al cerrar la puerta vio que sus padres estaban parados frente a ella como si la estuviesen esperando.

—¿Paso algo? —preguntó la chica. Inmediatamente después su madre corrió a abrazarla, parecía como si estuviera muy feliz.

—Estoy tan contenta hija, estamos muy orgullosos de ti.

—¿Qué fue lo que hice mamá?

—tomaste la decisión correcta, la boda será en dos semanas.

Al escuchar esto Mito no pudo evitar asustarse, ¿boda? Cuando había acordado eso….

—Con quien me casare, yo no eh dicho nada —dijo la Uzumaki separándose de su madre.

—Pues con quien más, con Hashirama Senju.

—¡¿Qué?! ¡Yo no acorde nada de eso! —reclamó la chica.

—Lo se hija, fui yo quien acordó eso con Tobirama Senju, estoy cansado de tu indisciplina y tus aventuras con Madara Uchiha, todo eso acaba ahora, vas a ser la esposa del líder de la aldea, y esta discusión se acaba aquí —dijo para después tomar del brazo a su hija, y arrastrarla hasta su habitación— Te quedaras ahí hasta que pienses en lo que has hecho y re consideres tus actos.

Al escuchar eso Mito se sintió impotente, estaba completamente encerrada, no podía hacer nada, por ahora.

—Tobirama Senju, ¿Qué es lo que estas tratando de hacer? —Cuestionó el mayor.

—Lo mejor para la aldea, es por eso que programe la boda con Mito Uzumaki para dentro de dos semanas, y ni siquiera te molestes en decir algo por que esta decisión ya está tomada —fue lo último que dijo para después salir de la casa.

—Madara estará muy molesto —dijo Hashirama para sí, sabía que cuando el Uchiha se enterara de lo sucedido nadie estaría a salvo, incluso él.


Se que es un poco corto a lo usual, pero ya me urgia subirlo. No olviden dejar sus reviews, por que son el alimento de mi cerebro, no solo en la escritura sino tambien en la química xD

Se despide de ustedes, Liz.