Que tal pervertidos. ¿Por qué los llamo así? Porque quiero ¿Alguna duda? Déjenla en el buzón que dice "recados que nunca leeré" No hablando en serio. He leído sus comentarios y estoy segura que pronto tendré la lista final, aun así esto va avanzar con mucha acción. Ya saben a qué me refiero. Ahora si quieren saber que pasara… no lo sé. No tengo ni idea y otra cosa más… bueno… no quiero decirlo. Punto.
Capítulo 4: Conejita.
No supe mucho del camino, realmente Hermione fue la que me arrastro mientras yo solo quería regresar a desmembrar a Draco. Cuando llegamos al pasillo de la torre, mis manos ya estaban dentro de la túnica de Hermione, mi boca saboreaba su cuello y mi miembro pugnaba por salir y adentrarse dentro del cuerpo de ella. Claro que solo unos segundos estábamos adentro, estaba ansioso por que fuera mía una vez más, quería calmar mi ansia en su cuerpo.
-¡Harry basta!-decía Hermione cuando la derribe sobre la alfombra y le comencé a besar el cuello. Con mis manos sujetando sus muñecas y mi peso sobre de ella-¡Estas muy rudo!-
-¡Eres mía!-gruñí en su cuello.-¡Me perteneces!-
-Si- gimió Hermione al sentir mi lengua sobre su herida.-¡Pero ahora vienen Dumbledore y McGonagall… ahhmm… no deberíamos… dios…. Esperar-
Gruñí muy furioso, estaba sintiendo como me rechazaba y no me gustaba para nada. La haría mía si o sí.
-¡¿Chicos!?-chillo McGonagall en algún punto.
-¡Harry no!- soltó el profesor Dumbledore.
Una fuerza externa me arrastro de la nada, golpee la pared con tal fuerza que quede enterrado, cadenas tan gruesas se enroscaron en todo mi cuerpo que dolía. Me agitaba e intentaba zafarme, pero las cadenas seguían apareciendo de la nada. El profesor Dumbledore tenía la varita levantada al igual que McGonagall, de ambas puntas surgían las cadenas que bien podrían sostener a un buque de guerra sin problemas.
-¡NO LA TOQUEN!- Grite haciendo fuerza haciendo ceder a las cadenas.
-¡NO! ¿Qué HACEN? ¡DEJENLO! ¡DEJENLO!- grito Hermione levantándose del suelo, corriendo a mi lado e intentando ayudarme -¡NO ESTABA…-
-¡Estaba intentando violarte!- dijo McGonagall iracunda.
-¡No es Harry!- dijo Hermione muy alterada.-¡Es su instinto de bestia!-
-ALÉJENSE- Grite al ver que se acercaban.
-¿Y lo de Draco?-pregunto el profesor Dumbledore mirando con cautela.
-Me insulto- dijo Hermione con lágrimas en los ojos, sacando la varita y apuntando a los profesores- ¡Déjenlo en paz! ¡Él no tiene la culpa!-
-Hermione está segura de…-
No pudo terminar la profesora McGonagall la frase, las cadenas estaban al rojo vivo, la furia en mi cuerpo estaba haciendo que expulsara llamaradas de fuego. De un movimiento violento derrumbe las cadenas, tome a Hermione de la cadera y salte al techo, donde clave las garras que tenía y rugí de verdad como un dragón.
-¡Intrusos! ¡Largo!-
-Harry cálmate- pido Hermione enredando sus piernas en la mía, para no caer.- Ellos no…-
Una enorme llamarada golpeo el suelo dejando un cráter hirviente de roca. Solitario por un centímetro ambos profesores se libraron. Hermione se puso roja y sin previo aviso golpeo mi pecho, fue como si me dieran un gran shock eléctrico, mi fuerza cedió y caí de lleno al suelo, mis fuerzas no lograron ni sostenerme. Apenas llegue al tocar el suelo quede de espalda y con Hermione encima mio.
-Ya basta Harry- ordeno Hermione una vez que se recuperó del impacto- Contrólate un poco-
Enseguida el dragón interno se encogió de miedo, como si hubiera visto algo que le aterrara, luego empecé a gemir como un perro herido. No me atrevía ni a soltarla, por Dumbledore y McGonagall, pero tampoco a mirarla directo a los ojos. Ella se sentó en el suelo y con algo de fuerza me hizo colocar la cabeza en su regazo, acaricio varias veces mi cabello. Aunque era algo extraño, podía sentir como definía la forma de los cuernos que formaban y descendía por mi nuca. Debio de señalar a McGonagall y Dumbledore que se quedaran callados y quietos por que pasaron varios minutos en los que logro calmarme.
-¿Estas mejor?-pregunto Hermione agachándose para besar mi frente.
-Te hice enojar- dije en una voz casi inaudible- Perdón-
-Está bien, estamos bien amor- dijo Hermione volviendo a besar-y ahora solo concéntrate en mi en lo que hablo con los profesores-
-Pero ellos…-
-¡Harry!- dijo Hermione con fuerza. Me encogí un poco y asentí, enterrando mí cara descaradamente en su entrepierna, cerró un poco las piernas pero eso no me impidió sentirme con ganas de hacerle el amor.
-Veo… que se llevan bien- dijo Dumbledore en alguna parte de la habitación, no quería ni verlo porque lo atacaría sin compasión.- Y… sabe cómo… controlarlo-Gruñí con fuerza.
-No lo controlo, profesor- dijo Hermione aun acariciando mi cabellera.- Solo sé que él es incapaz de dañarme deliberadamente. Y aunque así fuera, lo amo con todo mi corazón-
-También te amo- dije alzando los ojos y encontrándose con los de Hermione, ella sonrió de esa forma que me hacia quererla tener en cama siempre. Me alce y la bese, uno de esos pocos besos castos que nos dábamos solo por demostrar nuestros sentimientos.
-El señor Malfoy está en la enfermería, al parecer no podrá salir de ahí en un buen rato- menciono McGonagall bufando un poco.- Y ante lo sucedido en el partido…-
-Eso no fue nada- dijo Hermione acariciando con más suavidad- Pero creo que el que Harry tuviera a cuatro de nosotras juntas le afecto-
-¿Cuatro?-preguntaron anonadados.
-Según Harry y por mi propio… sentido. Alice y Katy también podrían ser parte de nuestro nido- dijo Hermione ronroneando un poco, como si le excitara la idea de tener a alguien mayor bajo su mandato.- Y como Luna esta aun decidiendo si serlo… tal vez su poder se descontrolo un poco-
-¿Un poco?-pregunto McGonagall furiosa- Destrozo casi el cráneo y le dejo un serio trauma en sus costillas, ni Poppy sabe que magia utilizar para curarlo por completo-
-Solo es magia de fuego. Utilicen hielo o agua y lo arreglara- gruñí intentando meter mi cabeza más dentro de las piernas de su amada.
-Ya veo- dijo Dumbledore con voz más tranquila- Ahora quisiera comentarles una curiosidad que me ha dicho mi antiguo estudiante y amigo Scamander.-
-¿El gran criador de criaturas mágicas?-pregunto Hermione sorprendida. No me gustaba nada el brillo que tenía al escuchar el nombre de otro mago. Mordí un poco su pierna, solo para llamarle la atención y resulto, ella se mordió el labio y continúo acariciándome.
-El trabajo con Ridgbag noruegos en la guerra. Y aprendió que los dragones, sobre todos los que tienen un harem de hembras, es que el macho es estéril hasta que fecunda a la hembra principal, después de eso es tan fértil que casi al instante las demás quedan preñadas.- Comento Dumbledore.
-Yo puedo tener descendencia- gruñí con tanta fuerza que el calor de la habitación aumento varios grados.
-No dice que no puedas- dijo Hermione rápidamente, como si temiera que fuera a ponerme agresivo, lo cual era correcto- dice que puedes tener relaciones sexuales con las demás sin ningún problema o protección, porque no eres fértil, no hasta que nosotros dos nos embaracemos y entonces las demás chicas también se embarazaran-
-Entonces apurémonos en tener una cría- dije lamiendo la poca piel que mostraba bajo su blusa levantada.- Tengo muchas ganas de…-
-Aun no- dijo Hermione con autoridad. Gruñí y mostré mis colmillos- Aún nos falta para encontrar a las demás chicas- No dije ni hice nada más, regrese mi mirada y nariz al delicioso aroma de ella.
-Otra cosa más- dijo McGonagall con voz aun enojada.- No pueden seguir faltando a clases, está bien que el ánimo de Harry varié dependiendo de la conexión entre ustedes… pero las clases no se detienen-
-Regresaremos… creo que ahora puedo permitirme sepárame de Harry un par de horas- dijo Hermione, alce la vista y sonrió como disculpa. Se notaba sus ganas de regresar a clases. Cerré mis ojos, un poco molesto por que quisiera separase de mí.
-Bien. En cuanto a Luna…- dijo Dumbledore soltando un largo suspiro-… veré si puedo suavizar el camino para ustedes-
-Muchas gracias profesor- dijo Hermione, luego movió las piernas, estaba comenzando a mojarse.-Ahora si me permiten, creo que debo buscar la forma de que estos cuernos desaparezcan-
-O sí... claro… claro- respondió Dumbledore levantándose.-Espero que el Lunes regresen a Clases-
-Claro profesor-
Unos instantes después estábamos solos. Mire a Hermione y ella veía el suelo.
-Estas ¿Enojado?-pregunto con una voz casi llorosa.-Yo… quiero decir que me gusta estar contigo, pero… extraño el colegio y los estudios-
Respire un momento, luego tome su barbilla, envolví mi brazo por su pequeña cintura y la bese.
-No puedo enojarme contigo mi amor- dije antes de volverla a besar, levantarla del suelo y pegarla del tomo a mi.-Pero tendrás que hacerme un favor… o más concederme una petición-
-¿Cuál?-pregunto un poco sonriente.
-Quiero hacértelo por atrás-dije en su odio.
-¿Cómo en el baño?-pregunto Hermione sonriendo.
-Quiero probar tu otra entrada- dije relamiéndome los labios.
-¿Quieres… sexo anal?-pregunto Hermione abriendo los ojos por la sorpresa, luego mirándose por detrás, como si viera algo que mis ojos no. Negó con la cabeza- No puede ser algo satisfactorio… por lo menos a mí me dolerá-
-Te dolió cuando te quite la virginidad- dije encaminándome a la habitación, esa noche no le daría opciones-Puede que sea lo mismo y luego… me grites que quieres más y gimas por sentirme dentro de ti-
-No lo sé- respondió Hermione totalmente roja.- Seria vergonzosa que me penetraras por ese lugar-
-¿Por qué?-pregunte acercándome y besando su cuello- Ya te he probado toda, solo quiero sentirte por completo-
-Vamos, sabes que es un lugar un poco… raro para tener sexo- dijo Hermione bastante excitada.- Por ese lugar hago del baño-
-Si no te gusta lo dejo- dije ya entrando a la habitación, con ella aferrada a mi tronco y mis manos en sus glúteos.- Dejame probar…prometo ser un lindo contigo-
-Si digo que pares, paras- dijo Hermione dejándose caer de espalda contra la cama, la veía con la túnica del colegio y de inmediato quise quitársela. Lo primero que desgarre fue el suéter dejando libre esos pechos que me volvían loco, debajo de la blanca blusa vi que no llevaba sujetador, me dejo totalmente bobo.
-¿Querías provocarme?-pregunte pasando el traje de Quidditch por la cabeza, dejando mi torso desnudo. Lo cual saco en ella una mirada de lujuria y que se mordiera los labios mientras asentía- Pues si quieres a la bestia, la tendrás dentro de ti, mi amor-
-Eso suena bien- murmuro Hermione desabrochándose los botones y dejando al descubierto sus apetecibles tetas y quedando solo en corbata en el cuello.- Me tienes toda excitada-
-Tan solo siente como tú me tienes- dije tomando su pequeña mano y colocándola encima de mi miembro, aun adentro de mi pantalón saltaba a la vista que estaba muy duro-
-¿Todo eso solo por ver un par de tetas?-pregunto Hermione acariciando de arriba a abajo -No tienes vergüenza-
-Contigo… no tengo por qué tenerla- dije encimando mi cuerpo en el de ella, para besar su cuello y morderlo un poco- Me traes completamente loco-
-Y duro. ¿Seguro que aún no has eyaculado?-pregunto Hermione mordiéndome el lóbulo de la oreja- Esto está algo húmedo-
Metí mi mano directo en su falda y sentí como era un charco de fluidos dentro de ella.-Mira quien lo dice-
-Mierda - Soltó a sentir mis dedos metiéndose en su vagina – Tenemos tiempo, no seas ansioso… así… o por mi madre… se siente tan bien-
-Si gustas, luego la invitamos- dije entre risas por verla llamar a su madre cuando la estaba a punto de penetrar por ambas entradas.
-IDIOTA- Grito de placer al llevar mi boca a su ceno y morderlo un poco- Estas agresivo-
-¿Te disgusta?-pregunte volviendo a morder, esta vez un poco más de su seno.
-No tengo ni idea- jadeo con tanta fuerza que supe que ella estaba previendo el goce que pronto tendría.
-Entonces puedes detenerme cuando gustes- dije riéndome nuevamente, esta vez apretando su otro pecho con fuerza, sacando un lindo quejido.
Durante unos minutos permanecí haciéndole de todo, con una mano masturbándola, con la otra apretando y pellizcando su teta y con mi boca en su otro pecho o en su boca, jugando con ella como quisiera. Me levante, quite todo lo que me sobraba, al igual que ella, que antes que yo, ya tenía todo fuera, a excepción de su corbata, parecía que le gustaba que fuera algo rudo. Se recostó esperándome, sin embargo yo también quería algo de disfrute. Me senté en la cabecera y abrí un poco mis piernas para que viera el enorme premio que tendría. Como siempre, sabía todo lo que quería o necesitaba. De forma sensual gateo hasta estar con su rostro a centímetros de mi pene, con sus pechos al suelo y a cuatro.
Tomo con cuidado mi pene, y con sus manos comenzó a moverlas con fuerza, en ese punto parecía que ya ni lo preguntaba, lo hacía con rudeza y velocidad.
-Eso… mi amor… o si… se siente genial-gemí al sentir como lo apretaba y clavaba un poco sus uñas.
-Esta vez, puedes sujetar mi pelo- dijo Hermione lamiendo mi grande, un pequeño movimiento involuntario hizo que mi miembro golpeara sus labios.- Quieres sentir mi boca en tu miembro- murmuro abriendo la boca y sacando la lengua- Solo si me dejas probar nuevamente tu semilla-
-Como gustes... pero hazme correrme- casi rugí al sentir a mi reina poner mi glande en sus labios y pasarlos varias veces.
Enseguida comenzó a meterse de lleno mi miembro, lo veía desaparecer casi por completo. Entendí por que me decía lo del pelo, anteriormente con el agua puede ver poco de su rostro, ahora veía su cabello moverse del techo al piso y además como su boca se estiraba al salir y como sacaba de vez en cuando la lengua para girarla por mi prepucio.
No resistí, le tire del brazo y ella giro sin sacarse mi polla de la boca, y paso la pierna por mi rostro. Tenía en vivo y a todo color su húmeda vagina, su poca mata de vello castaño que parecían recién rasurado y el olor a galletas calientes que enseguida me entro hambre por aquellos labios carnosos y rosas. Le abrí un poco las piernas, sujetando sus glúteos y metiendo mi cara entre los pliegues de Hermione.
-aaaahhh… dios… si eso está genial- dijo sacándose mi verga y luego volviendo a introducirla. Pronto sentía como el líquido vaginal y mi saliva cania sobre mi cara y por las piernas de Hermione. Lamí e introduje mi lengua un poco más, y cuando pude mordí sus clítoris- AHHHH… ESO… NO PARES-
Quería decirle que estaba a punto de correrme en su linda boca, sin embargo mi tarea entre las piernas de Hermione me lo impidió, y más cuando de un momento a otro mis dedos tocaron su ano. Lo pensé un momento, me alce un poco y lamí su ano, no sabía mal es más aquel olor a limpio, su color algo rosado y el que estuviera realmente apretado me incitaba a seguir intentándolo. Ella alzo la cabeza e intento mirarme. Y sin siquiera pensar mucho intente penetrarla con la lengua.
-¡Maldita sea Haarry!- gimió apretando sus rodillas en mi rostro sacando su boca y provocando que me corriera. Dio dos convulsiones con mi pene enfrente de su rostro. Sentí el líquido salir y luego como algunas gotas caían sobre mi vientre.
Ella giro y se quedó en sobre su espalda, con las manos sobre la cama y las piernas abiertas.
-Eso fue… intenso- susurro.
Cuando alce la cara y la vi, mire que su rostro estaba impregnado de mi semen e incluso se deslizaba por sus tetas. También como tomaba con sus dedos el líquido blanco y se lo llevaba a los labios repetidamente.
-Lo quería en mi- dijo Hermione lamiendo un gran ración de sus dedos- Pero no de esta forma-
Mi mano fue a mi miembro aun duro, me levante mirando la deliciosa escena de me daba Hermione, moví mi mano con desespero en miembro, pronto estaba a horcajadas sobre el torso de Hermione, masturbándome en su cara. Ella miraba como mi grande se ponía cada vez más rojo y pronto estaba a punto de llevarle nuevamente la cara y las tetas con semen. Sus ojos parecían completamente perdidos en el espectáculo que le daba.
-Venga… vamos… más rápido… no me dejes sedienta- decía Hermione mientras sus manos tocaban mi trasero.
Se notaba que cualquier escrúpulo desaparecía en cuanto teníamos sexo y eso me gustaba.
-Me vengo- le advertí y ella como respuesta abrió su boca. La introduje de lleno en su garganta, sentí golpear mi glande con la garganta de Hermione, y sin poderlo evitar me corrí de lleno, con casi 6 chorros le llene la boca y al sacarla estaba aún algo impregnada. Trago, miro mi miembro y se abalanzo contra el para limpiarlo.
-Siento que me está ardiendo el coño- me susurro una vez lo dejo limpio y brillante con su saliva.- y puede que mi culo este deseando sentir lo mismo que mi gruta-
Me tire sobre de ella, le bese y limpie los restos que quedaban de mi corrida. Pensé que sería algo asqueroso, sin embargo si Hermione los probaba yo también podía. La verdad es que no sabían más que algo raro, y cuando era combinado con el sudor y saliva de mi linda castaña, me provocaban hacerla más veces mía. Mi miembro golpeaba la entrada de Hermione cada que estábamos muy cerca, pero ninguno hizo intento por penetrar o ser penetrada, simplemente rodamos por la cama dándonos cariño. Es decir tocando a Hermione en cada rincón y ella a mí. Pronto estaba sentado contra el respaldo, con ella sobre mis piernas y mi glande presionando sus labios vaginales, mientras sus labios lamian mi clavícula y subían por mi cuello.
-Quiero correrme en tu vagina, antes de por tu culo- dije con una enorme sonrisa, colocando las manos detrás de mí nuca- Y quiero que tú lo hagas-
-Estas mandón hoy- dijo Hermione besando y lamiendo mi pecho, sobre todo mis pezones, le gustaba y estaba haciendo un trabajo fenomenal. –Quieres sexo y sin moverte. Eres un chico flojo-
-Eso me pone más… Ahhh… si… o que buena eres… ¿No me complacerás?-pregunte al sentir como mordió mi pezón.
-Nunca dije que no- respondió cruzando sus brazos por mis hombros, enfilando mi pene en su vagina y bajando de golpe. -ahhh… si… estas grande… me gusta… dios… no creo aguantar sin tu ritmo-
-mmmm…. Estas deliciosa… me encanta sentir lo estrecha que estas- gemí y tome su cadera por hacer algo, sobre todo porque botaba en mi entrepierna.
Estábamos en éxtasis, sobre todo cuando me recosté del todo y alzaba mi cadera para hacer una penetración profunda. No hablamos más, solo nos movíamos alucinados por el cuerpo del otro. Miraba el bote del pecho de Hermione, mientras se apoyaba en el mío para seguir cabalgándome a todo galope. Ella con las piernas abiertas (dejándome ver la penetración) y las piernas flexionándose a cada momento. Totalmente abstraída por su tarea de darme y darse placer. Y ella me miraba con lujuria, siendo el causante de que su cuerpo se moviera inconscientemente. Me encantaba verla gemir cuando abría la boca, y más aún cuando se estiro por completo, se llevó las manos a la cara y se estiro por completo mientras apretaba su vagina con tanta fuerza y se estremecía dándome la vista de su cuerpo totalmente brilloso por el sudor. Me senté y le comí las tetas mientras esperaba que su orgasmo o multi orgasmo acabara, sobre todo no tenía idea porque estaba haciendo mi labor, penetrándola con fuerza.
Sin sacar mi miembro la recosté, ella cayó con la cabeza de lado, las manos en lo alto y las piernas totalmente abiertas. Tome sus muslos y los acaricie, subí hasta que pronto los sujetaba casi a la altura de la cabeza de Hermione. Ella no se quejó, más bien gimió de placer al ser penetrada con total brutalidad. Estaba desatado, la tenía completamente perdida en mi miembro contra su vagina, embistiendo con cada gramo de mi fuerza, incluso meneando la cama de un lado a otro. No era nada tierno, sobre todo porque llenaría su útero con mi semen. La dejaría embarazada.
Pero poco a poco recupero la conciencia, y me miraba con las manos sobre su pecho y jadeando.
-Eso… si… no te contengas… se siente bien… que rico…. A diooos…. Ahhhh- decía cada que mi vientre golpeaba contra sus piernas, y cada que mis testículos golpeaban su ano.
Me hacía sentir como nunca, sobre todo al sentir todos su pliegues acariciar mi glande y luego como golpeaba la entrada de su útero. Y después de un rato, solté todo de lleno dentro de ella, ni siquiera fueron necesario sus gritos para saber que ella también tuvo un orgasmo intento, no besamos mientras ella se sacudía y mis chorros la llenaban.
-Es hora- le dije al separarme y sacar mi polla muy impregnada de semen y flujo.
Ella asintió, giro sobre su pecho y me mostro su espalda, sin ninguna orden más, levo sus manos a su glúteos y los abrió, mostrándome un precioso ano, también su vagina chorreando flujo y parte de mi semen. Tal visión me hizo meter mi rostro, levantarla en cuatro y jugar con ella tanto como yo quisiera. Pronto ella jadeaba y estaba tan mojada, que el líquido vaginal y semen caían por ambas piernas y manchaban la cama.
-Hazlo… estoy muy excitada… tal vez no me duela- dijo Hermione sin mirarme.
Pensé en metérsela de golpe, sin embargo mi instinto fue suprimido por mi cordura. Lleve un dedo a mi boca y lamí, y con el índice impregnado de saliva lo empuje por su pequeña abertura. Ella se quejó un poco, sin embargo aguanto. Luego fueron dos dedos, entrando y saliendo para dilatarla. Mientras que mi otra mano la ocupaba en ponerme otra vez al cien. No fue difícil al ver como metía un tercer dedo, Hermione soltaba un grito pero dejaba caer su cara contra la almohada y se quedaba con sus hermosos glúteos en forma de corazón hacia mi palpitante pene.
-Hazlo…-pidió nuevamente jadeando-… duele poco y… siento delicioso-
Como mi miembro estaba casi seco(lo cual la dañaría), lleve una mano a su boca, ella lamio y escupió saliva en ella. Impregne todo mi glande y sus alrededores con la saliva de Hermione y como adición lo impregne del líquido que aun escurría de su vagina, además de escupir y lamer su ano.
-Si no te gusta… aquí lo dejaremos- dije acariciando su mano. Ella asintió intentando ocultar su rostro rojo entre las almohadas y cobijas.
Pase mi pene por su ano dos veces, intentando ver si necesitaba más dilatación, era seguro que sí, pero mi instinto ya estaba nuevamente tomando el control. En cuanto coloque la punta en dirección a sus adentros, ella gimió tiernamente, como si de verdad fuera una dragona en celo y que estaba disfrutando en grande. Presione un poco más viendo sus reacciones, parecio tener un orgasmo cuando mi glande quedo adentro. Pero frene al escuchar un fuerte grito.
-¿Estas bien? ¿Me retiro?-
-Ni se te ocurra…- dijo en voz baja, giro la cara. Tenía los ojos empapados en lágrimas y su labio inferior rojo por las mordidas que seguramente le dio- ¡SI DESPUES DE TODO ESE DOLOR ME LA SACAS, TE CASTO!-
Trague duro, viendo que se colocaba en sus cuatros extremidades. Respiro varias veces, mientras yo esperaba no hacerle más daño o que ella me dijera algo. No quería ser castrado.
-Adelante, duele… pero también se siente placer… quiero más placer.- dijo Hermione moviéndose ella misma hacia atrás.
Ya metido entre sus piernas, se la introduje poco a poco, hasta que estuve adentro por completo. Era diferente a su vagina, en esta no había pliegues en las paredes, era más como si sus músculos interiores me apretaran con tanta fuerza que apenas encajaba mi miembro dentro de ella. Así estuvimos pegados un rato, mientras respiraba agitada y yo esperando a que me gritara. Al ver que no lo haría continúe con mis bombeos, sacándola rápido y metiéndola lento, pronto tenía un ritmo más o menos rápido. Ella comenzaba a gemir y por el color de su rostro supe que le estaba gustando cada vez más. Como era mas alto que ella, me incline sobre su espalda dejando que mi pecho tocara su nuca y con una mano apreté su pecho, a su oído susurre- ¿Te gusta?-
-No pares…- dijo Hermione volviendo a gemir de forma linda- Es diferente… me gusta… solo no pares…-
Lleve mi boca a su cuello, al ver su cicatriz la lamí, hacía poco que esa marca indicaba que era mía y sin embargo hacia mucho que había soñado con tenerla entre mis brazos y hacerle el amor, tenerla para complacerla y que ella me complaciera. Quería darle todo el placer que perdimos durante años y el que nos faltaba. Mordí su cuello.
-ahhh… Harry… eso es…- gimió al sentir mis embestidas desde esa posición.
No solté su cuello mientras la penetraba como un verdadero dragón a su pareja. No puede evitar imaginarme a dos dragones haciéndolo, el macho sobre la hembra ella recostada mientras le mordía el cuello para someterla. Y eso era yo un dragón y ella mi dragona, pero estaba ansioso por compartir nuestro nido con Luna, Katie y Alice… y las demás.
Jugué con su cuerpo a mi antojo, le sacaba y la mafia a Hermione con completa libertad. Era mía y ella lo sabía, sabía también que pronto ella podría hacer a sus demás compañeras lo mismo que yo le hacía. Pronto lo hacíamos tan fuerte que Hermione estaba recostada con el culo al aire y yo penetrándola a pesar de estarla presionando con mi cuerpo. Aun la mordía, no lo suficientemente fuerte para sacarle sangre o hacerla gritar de dolor, solo la sujetaba, mientras mis manos se dedicaban a jugar con sus pezones. Estaba a punto, cuando Hermione ya estaba roja de cuerpo completo y no podía ni abrir la boca porque gemía de gozo.
Pronto me vacié por completo dentro de ella, tanto que durante casi cinco minutos tuve que moverme dentro de ella. Sabía que Hermione tuvo varios orgasmos durante el trascurso solo porque cada vez que le sucedía, me costaba más penetrarla. Al terminar ambos, me levante, la atraje a mi pecho y me miro completamente roja.
-¿Qué pasa?-pregunte algo temeroso de que estuviera enojada por mi rudeza.
-Quiero un poco más- susurro completamente avergonzada- No anal… es más que mi… me arde mi culo y mi coñito quiere más-
Mi miembro estaba aún en forma, las veces anteriores Hermione no aguanto más de dos horas, ahora casi pareció rogarme que la follara. De inmediato me coloque sobre de ella y abrí sus piernas. Metí mi cabeza lamiendo mí su encharcada vagina. Me gustaba tanto el sabor que me tarde casi quince minutos en saciarme. Hermione no paro de gemir todo el tiempo. La tome de la cadera y el pecho, ella me impulso con sus pies y antes de que cualquiera lo supiera estábamos nuevamente en plena faena.
No tardamos ninguno de los dos en corrernos, aun me faltaba para estar satisfecho al cien por ciento, pero era suficiente para calmarme. Sin siquiera pensar en todo el estropicio que seguro hicimos, la metí en las cobijas y ella se pecho a mi pecho, aunque una de sus manos era traviesa moviendo mis testículos y masturbándome. Puede que mi resistencia no la aguantara sola, pero con sus tácticas me mantenía en control. Antes de que me corriera en las cobijas, bajo y me dio una última felación que le lleno la boca. Esa noche no dormimos mucho, sobre todo porque desperté con ánimos y como aún faltaba para el amanecer volví a fallármela. Claro que no me permitió metérsela por su culo hasta que se recuperara un poco. Pero con su cuerpo era más que suficiente. Esa noche dormimos más juntos que nunca, casi unidos en uno.
Al siguiente día despertamos tarde, Hermione se sorprendió que regresara a tener mi aspecto normal y corriente. Y ciertamente mis instintos estaban reprimidos… a excepción de uno. Tenía tanta hambre que comí la ración de cinco personas. Claro que Hermione comió el de dos. No por estar embarazada, tomo el remedio que le dio Dumbledore. Pero por supuesto recibí el regaño de mi vida por intentarla embarazar sin su consentimiento. También un par de golpes por hacer que no se pudiera sentar ese día, y que él tuviera que abrir las piernas un poco para que no le doliera estar sentada sobre de él. Quedan dos días para su reinicio de clases, claro que no estaba nada contento, pero Hermione sí. Y no tuvimos más acción nocturna. Salvo el último día donde logre convencerla. Fue de lo más satisfactorio, como las veces anteriores.
Pero a la mañana siguiente me despertó con una nalgada, algo que incluso fue nuevo para mí. Fuimos al Gran Comedor juntos. O más bien Hermione en mi espalda y yo platicando con ella alegremente. No era por las clases si no por las distintas promesas que me hacía al oído.
El recibimiento fue frio. Todos nos vieron pero pocos nos saludaron, buscamos a Luna pero no estaba cerca. Mientras tomaba una buena ración triple de cada alimento, Hermione me daba indicaciones de cómo utilizar mis nuevas habilidades. Incluso las de casanova. No aprobaría ninguna chica a la cual le pusiera la mano sin consultárselo. Para mí no había menor importancia, ya que si a ella no le gustaba, simplemente la desecharía y buscaría otra.
Cuando Luna entro al Gran Comedor nos miró completamente roja, nos saludó a cada uno con un beso en la mejilla y se sentó a un lado sin decir nada más. Nosotros esperábamos otra cosa. Pero si era su contestación la aceptaríamos. Luego llego Ron que lucía más aburrido que una ostra, al vernos estaba diez veces más rojo que nunca, e incremento al ver como tenía a dos bellezas a mi lado. Bufo y se fue sin desayunar.
-¿Qué raro? Siempre echa bronca- dijo Hermione dándome un trozo de tocino.-¿Qué le pasara?-
-Se enteró lo de Malfoy- dijo Luna mirándonos directamente por primera vez, y se puso tan roja, solo que por otras razones.- Aun no puede moverse fuera de la enfermería-
-Se lo merece. No soportaría que maltrataran a mis amores- dije tomando la mano de Luna. Ella miro como estaba sobre la suya, mas no la retiro. Buena señal pensé, mientras que Hermione sonreía completamente contenta.
No dijo nada más, solo continuo comiendo, con mi mano aferrada a la suya. Salimos los tres, Hermione abrazada a mi torso, y Luna de mi mano. Muchos nos veían boquiabiertos. Más no importaba al tenerlas a ambas. Nos despedimos para que Hermione tomara Aritmancia, Luna Criaturas Mágicas, y yo fuera a montar escoba. La verdad no tenía clase hasta la de Snape.
Montar escoba fue divertido, pero era más fácil de lo que nunca antes. Podía hacer todo tipo de maniobras en el aire e incluso quedarme suspendido acostado. Pronto estaba muy aburrido y ansioso por ver a Hermione o a Luna. Me tire en picada y volé en el último segundo, gire peligrosamente cerca de los postes e hice un Sprint a la entrada de la escuela. Pronto estaba en la clase de Snape esperando ansioso que llegara Hermione. La olí incluso desde la clase en la que estaba, pude detectar el aroma de Luna y varias más alrededor de ella (ninguna que oliera bien o de un chico), también como varias que pasaban junto a mi tenían ganas de aparearse o como se mojaban de solo verme.
Mis nervios estaban en su límite, necesitaba a Hermione o mi instinto de; salirla a buscar y destrozar todo en mi paso hasta en contarla, saliera a flote. La oli cuando estba a tan solo la vuelta del pasillo, me adelante y justo cuando cruzaba le plante un beso en los labios. Al principio lucio imprecionada, al igual que todos a mi alrededor, luego (me vio) me cruzo los brazos por la nuca y me beso con pasión.
-¿Qué pasa amor?-pregunto al separarnos.
-Ya no aguantaba- dije dejando caer mi cara en su cuello- Me tenías meneando la cola por verte-
-No tienes cola- respondió Hermione con una leve risa.
-Si me dejas tanto tiempo como este la tendré- dije abrazándola desde atrás y caminando con ella al salón.-Por eso esta noche te bañaras conmigo-
-Todos los días nos bañamos juntos- dijo Hermione rodando los ojos.
-Pero no hemos vuelto a jugar como la primera vez- dije besando su oído- Me apetece tenerte totalmente mojada-
-Eso no es difícil- gimió Hermione mordiéndose los labios.
La puerta se abrió de golpe y la ganchuda nariz, cabello grasiento y la capa de murciélago mostraron a Snape. Era apestoso lo que existía dentro del salón, tanto que me tape la nariz con ambas manos y mi cueca de asco fue percibida por todos.
-Adentro- ordeno con furia Snape.
Entramos. Aunque en mi caso con la nariz en el pelo de Hermione, por lo menos ocultaba algo del asqueroso olor. Ninguno, ni en sus más remotos sueños pensaron que me sentara en la primera fila, y con Hermione en mis piernas mientras intentaba mitigar el olor a huevo podrido.
-Señor Potter, señorita Granger- dijo Snape con satisfacción en el rostro- No pueden estar separados o acaso son como conejos en celo-
Varias risas tontas surgieron, mi instinto asesino se activó y eso hizo de lado el olor. Pero antes de que picara a Snape para una poción de "Siempre feo", Hermione apretó mis brazos a su al redor y se sentó más fuerte, impidiendo que me moviera.
-Lo siento profesor- dijo Hermione con una sonrisa-Cualquier inconveniente lo puede discutir con el profesor Dumbledore, es por causas de fuerza mayor que no podemos estar separados por mucho tiempo y en caso de, como las clases anteriores, debemos estar aún más cerca al reunirnos.-
-¿Qué no puede sentarse a su lado y no encima?-pregunto con desdén.
-Entonces… ¿Qué le parece una competición?-dije mirando los oscuros ojos del profesor- Veamos quien es mejor en Defensa y sin pronunciar ningún hechizo. El que gane hará lo que le dé la gana, incluso expulsarme de su clase-
El reto que surgió, le pasó por su mente, lo veía en sus ojos. Solo que apretó los labios, miro algunas notas en su escritorio y bufo. Para luego continuar la clase.
-Eso creí- dije volviéndome a concentrar en Hermione.
La clase fue internamente aburrida salvo por un suceso. Nos colocó en grupos, obviamente me quito del lado de mi amada, solo para ponerme contra Zabbini. El pobre chico no tuvo una sola oportunidad. Todos sus hechizos no verbales, me daban de lleno pero donde tocaran mi piel la repelía con escamas de dragón y mis hechizos eran potenciados por la varita, un simple Expeliarmus hizo que saliera volando por todo lo alto, se estrellara contra uno de los armarios de Snape y que callera inconsciente, quedo más humillado cuando el contenido pestilente de cientos de frasco le bañaron. No aguante de inmediato me cubrí le nariz metiendo mi cara en el pecho de Hermione. Todos nos vieron cómos estuviéramos locos, pero mis sentidos estaban a punto de matar a cualquiera que se me interpusiera. Ella solo se rio un poco. También le fue bien, Goyle fue su compañero y quedo noqueado en el suelo.
Snape dio por finalizada la clase, nos sacó del salón y nos llevó afuera. El aire puro o semi puro llego a mis pulmones y mis sentidos se calmaron. Afuera le dio una gran cátedra a Hermione sobre que mi varita potenciaba mis hechizos y con mi magia fuera de mi control era peligroso utilizarla. Así que se fue Snape para decirle a Dumbledore a McGonagall, Hermione a su clase y yo estaba como idiota paseando por los pasillos. Completamente triste de no tenerla cerca. Parecía un perro sin dueño, me sentía como un perro que fue dejado en la calle para morir solo, sin animo y caminando por los corredores intentando encontrar a la dueña de mis pensamientos.
Un olor me llego, la vainilla era deliciosa, y mis sentidos se alegraron. Nuevamente pensaba que si fuera un perro, seguro movería la cola de un lado a otro completamente feliz de encontrar a otra persona con que pasar el rato o tal vez jugar un poco (giño, giñito, giño, giño). Casi corrió o más bien volé a donde se encontraba. Encontré el aroma de Luna casi un piso arriba. Estaba rodeada de muchos aromas, pero sobre ellos se alzaba la envidia (una clase de acides muy molesta). Pronto escuche murmullos, un gemido y como algo en el ambiente apestaba.
-¡Eres una fácil Luna!- dijo una voz.
-Mira que intentar llevarte a la cama a Potter, cuando esa perra ya está sobre del todo el tiempo- rio otra.
-Eres igual o peor que esa Granger. Ambas arrastrándose por un hombre- dijo la tercera.
-No- dijo luna casi en llanto- Yo no quiero llevarme a la cama a Harry, solo que yo… también me gusta y el… parece que me quiere… y Hermione ella no es una perra, es buena y también me gusta-
-¡Que Lesbiana eres!-dijeron las tres riéndose.
-¿Mira que tenemos aquí?-pregunte con una carcajada al percatarme que las chicas y Luna no se dieron cuenta que estaba ya ahí. Tenía a Luna dándome la espalda y las chicas acosándola de frente.
-¿Harry?-chillo Luna, girando con la cara empapada en lágrimas, una marca muy roja en su mejilla y su ropa rasgada.- No… esto no es lo que parece… fue un accidente-
-Insultaron mi linda conejita, dijeron que mi dragona es una perra y además osaron lastimarte-dije avanzando a pesar de que Luna intentaba retenerme.- ¿Cómo quieren morir?-
Sentí el miedo en su cuerpo, ninguna hablo o dijo algo estaban tan aterradas que incluso olieron a orina. Literalmente se mearon del susto. Avance encendiendo mi palma llena de fuego.
-¡No Harry!- dijo Luna casi suplicante baje la mirada y la vi llorando mucho más. No quería verla triste. Apague mi fuego, tome su cintura en mi brazo y la alce con sumo cuidado, hasta que su rostro quedo cerca del mío.
-No llores conejita, no deseaba hacerte llorar- dije lamiendo las lágrimas que tenía, era salado y me dolía al igual que a ella, pero con cada gota que bebía ella se calmaba.
Las chicas seguían atónitas. Luna se me abrazo y dejo su cabeza en el hombro, mientras se calmaba. Mire a las causantes de eso. Les extendí la mano creando que se orinaran más.
-Si se le acercan nuevamente, desaparecerán de la fas de la tierra. Y díganle a todos aquellos que la molestaron que si tan solo respiran cerca de mi conejita, los hare pagar diez mil veces lo que le hicieron- dije con una voz tan fría que soltó una capa de hielo en el suelo.-¿ENTENDIERON?-
-SI- Chillaron aterradas, cayendo en el gran charco de sus propios orines.
Como estábamos muy cerca del último piso, podía ser una caída a muerte, pero con Luna abrazándome y sabiendo que ella me hacía mucho más fuerte, decidí saltar. Era hora de la cena, y la entrada estaba del otro lado del Hogwarts decidí dar un paseo aéreo. Mientras la gravedad nos atraía, coloque los pies sobre el muro y salte al otra torre, me sostuve con las garras y antes de que incluso supiera como, salte al siguiente muro. Con la Luna comenzando a salir. Fue una sucesión de saltos que a cualquiera le quitaría el aliento o asustaría, sin embargo mi conejita estaba con los ojos abiertos y me miraba con una sonrisa grande. Caímos en la escalinata de mármol, tal vez ocupando más fuerza de la que debía por que se cuarteo. Con Luna aun aferrada a mí, nos introdujimos al comedor. Nuevamente las miradas fueron de sorpresa más aun cuando no deje que Luna bajara de mí y la sentara en mis piernas, mientras le besaba y lamia las mejillas, borrando rastros del llanto.
-¿Qué paso Luna?-pregunto Hermione llegando corriendo- Estas muy alterada-
Luna miro con miedo como Hermione se acercó y se encogió en mi pecho.
-No, Luna, no tienes que temer. Nosotros te queremos- dijo Hermione sentándose a un lado y apoyándola en su pecho.-Con nosotros puedes ser tú-
-Pero… admití que ambos me gusta- dijo Luna completamente roja- ¿Eso me hace bisexual?-
-Eso te hace parte de nuestro nido- respondió Hermione besando su mejilla, aunque muy, muy cerca de sus labios. Aún quedaba algo de pudor dentro de nosotros.- ¿Ya has pensado sobre nuestra propuesta?-
-Si- dijo Luna tragando duro mientras se tocaba donde Hermione la beso y mirándome.- He hablado con mi padre… no le molesta que este con Harry y el que tenga otras parejas… solo que… me intimida un poco el que… sean doce-
-Tranquila- dije mientras le besaba la frente- Todo estará bien, no dejare que nadie les dañe-
Sonrió con unas lindas mejillas rosas, y una cara que daba ganar de comerse a besos. Hermione le beso, y el correspondió intentando aguantar las enormes ganas de hacer a la pequeña Ravenclaw suya ahí mismo. La cena fue rápida para los tres, aunque volví a comer como si hiciera ayuno durante un mes. Luego fuimos a la profesora McGonagall, para avisar que Luna pasaría a nuestra torre. Aunque puso quejas, dijo que le avisaría al Profesor Flitwich y que pronto tendría sus cosas en nuestra puerta.
-No creo que sea posible- dijo Luna caminando a mi izquierda tomada de mi mano, luciendo pura y linda. Algo que pensaba cambiar esa misma noche.- Los de mi casa me roban las cosas y luego las encuentro en lugares raros. Incluso mi ropa interior, siempre termina blanca, dura y oliendo raro por alguna razón-
Gruñí de una forma que asuste a los alumnos a nuestro alrededor, Hermione apretó mi brazo y acaricio mi pecho, aunque lucia igual de furiosa que yo.
-Ya me encargare de eso- susurre más para mí mismo que para ellas. Aunque no paso desapercibido.
-Ahora que vas a ser parte de nuestro nido. Existen un par de cosas que no te hemos dicho- dijo Hermione seguramente para cambiar de tema.
-¿Cómo qué?-pregunto inclinando la cabeza con ternura.
Hermione estiro su cuello, mostrando una cicatriz, ahí donde la marque como mía. Abrió tanto los ojos Luna que se vio incluso más curiosa que antes.
-Eso me dolerá- dijo con voz baja.
-Para nada- dijo Hermione con una risita- Sentirás incluso que tienes un orgasmo, pero cuando Harry te rompa el himen y te penetre por el ano ahí si va a doler un poco-
-¿De verdad duele mucho?-pregunto Luna temblando.
-Si- respondió Hermione luego le sonrió de una forma lujuriosa- Pero luego querrás tener a Harry adentro para siempre-
Luna dio una ligera risa nerviosa, se llevó una mano a la boca para ocultar como se relamía los labios. No tardamos nada el llegar a la torre, menos al entrar y enseñarle todo a Luna, diciéndole que era nuestro hogar temporal. Seguro que pensaran que me la lleve directamente a la cama. Queria. Pero Hermione no me dejo, diciendo que necesitaba adaptarse a nosotros, que estuviera lista para que le hiciera el amor y luego ella. Estaba tan ansioso que no mi erección fue dolorosa.
En la noche dormimos tranquilos, sin problemas. Aunque Hermione me masturbo duramente mientras me susurraba cosas al oído, cosas referente a la chica pura que tenia del otro lado. Luna estaba dormida y me abrazaba el pecho como si fuera un gran peluche del cual no queria separarse, con la mano de mi amada Hermione moviéndose a toda velocidad, me fue difícil no moverme no gemir o no ceder el control y tomar a Luna y Hermione de inmediato.
Desperté cansado, Hermione tan fresca como siempre y Luna lucia más sonriente que nunca, diciendo que fue una de las mejores noches de su vida.
-Aun no linda- dijo Hermione besándola en los labios- Para eso nos faltan personas-
-¿Y yo que?-pregunte molesto al ver que ellas dos estaban sumidas en su beso.- Me las van a pagar-
-No seas celoso amor- dijo Hermione riéndose, jalando a Luna para que la besara.
Fue la mejor forma de despertar, con los labios de Luna presionando los míos, metiendo su lengua y saboreando la vainilla que desprendía todo su ser. Luego a Hermione y al último trayéndola a ambas para jugar con ellas. Mi dragona tenía ya 17 y mi conejita 15, por lo cual el cuerpo de Hermionone me era el más atrayente. Pero Luna no se quedaba atrás, en unos pocos años llegaría a ser tan sexy como Hermione. El desayuno fue un poco desastroso, con Luna en una pierna y Hermione otra, ambas intentando darme de comer, claro que aun Luna tenía cierta vergüenza y bajaba la cabeza ante Hermione, algo que le gustaba a mi reina.
Los tres sabíamos que no podíamos aplazar el que la marcara como parte de mi harem, así que antes de salir a clases, lamí su cuello de Luna, ella se estremecía y desde su espalda le susurre.
-Tranquila- le bese con cariño- Solo será unos segundos-
Hermione estaba enfrente acariciándole el rostro para tranquilizarla. Le movió la cabeza del lado contrario a donde ella la tenía, yo bese con cuidado y cuando mire los ojos decididos de Luna mordí, con tal fuerza que la sangre impregno mi boca de inmediato, gimió y apretó a Hermione. Luego lamí tan profundo y lento como podía, hasta que dejo de sangrar.
-¿Ahora es tu turno?-pregunto Luna con la voz algo rara.
-Claro que sí, ahora estarás bajo mi servicio- dijo Hermione lamiendo debajo de donde yo marque, ella mordió sin contemplaciones, sacando un nuevo gemido de dolor de Luna, la cual apretó mi mano. Como consolación la bese metiendo mi lengua de lleno y dedicándome a hacerla sentir bien.
Cuando Hermione termino, se veía mi marca en el cuello de Luna, y en el hombro el de Hermione.
-Felicidades- dijo Hermione abrazándola y besando- En cuanto te creas lista, compartirás las noches con nosotros-
-Espero que sea pronto- dijo Luna sonriente- Dolió casi nada-
-Y en cuanto lleguen las demás las marcaras- dije besando su cuello nuevamente, no podía esperar para marcarla por completo, al igual que Hermione.
-¿Por qué no marco a Hermione?-pregunto unos minutos después algo desconcertada.
-Porque esto es una jerarquía- dijo Hermione en una lección, pero con una mirada autoritaria, indicándole a Luna que no la dejaría marcarla-Nosotros mandamos en la relación y ustedes… es decir las demás parejas de Harry, estarán bajo mis órdenes y algunas bajo las tuyas-
-No quiero mandar a nadie- dijo Luna con un puchero tierno- No me gusta-
-Pero tendrás que marcarlas- ordene mientras subíamos las escalinatas para salir al castillo- No dejare que nadie pase sobre ti, no a menos que sea mi Reyna-
-Gracias cielo- dijo Hermione besándome.
-Son tan lindos- dijo Luna girando el rostro.
-Tú también eres linda- dije besándola igual que Hermione, al separarme relamí mis lamios, y tome el trasero de ambas- No puedo esperar por tenerlas a ambas desnudas, para mi deleite-
-¡Harry!- gimieron algo molestas por el sorpresivo apretón.
