Descargo de responsabilidad: Katekyo Hitman Reborn le pertenece a Amano Akira-sama y Naruto a Masashi Kishimoto-sama
Capitulo 3: I-pin
Era de mañana en la ciudad de Namimori, había un brillante sol en el cielo y las nubes parecían algodones de azúcar. La tranquilidad de la mañana se vio interrumpida por un grito proveniente de la casa de la familia Sawada. Sawada Tsunayoshi era el responsable del grito, se había vuelto a quedar dormido y mientras gritaba bajo corriendo las escaleras directo al cuarto de la regadera y lavadora, entrando sin detenerse a mirar si estaba ocupado.
Cuando entro se paro frente al espejo y se percató del ruido proveniente de la ducha, se giro un poco y en el piso encontró una cesta con ropa dentro. Levantó la vista y percibió que había una figura femenina dentro de la regadera, inconscientemente dio un pequeño grito lo suficiente alto para llamar la atención de quien se encontraba dentro.
—Pásame un toalla —dijo Bianchi abriendo la puerta de la regadera y asomándose un poco a través de ella.
—Claro —respondió Tsuna avergonzado.
Tomo la toalla y se la paso desviando la mirada, en cuanto se la dio salió corriendo del cuarto para gracia de la chica. La mañana de Tsuna no parecía ir bien, después de quedarse dormido y de encontrarse a Bianchi, tuvo que sufrir esperando a que Lambo saliera del sanitario, y para colmo, Reborn se comía su desayuno mientras le decía que si no se esforzaba siempre sería "Dame-Tsuna".
Resignado y sin tiempo salió de su casa hacia la escuela, ya encontraría que comer más tarde.
—¿Por qué tenía que suceder esto? —se preguntó un poco desanimado el castaño caminando lentamente por la calle.
—Si iba a ser algo especial, hubiera elegido ser un psíquico antes que un mafioso… —menciono continuando con su monologo—… así podría teletransportarme al colegio en un segundo—terminó riendo un poco para animarse, algo que no funcionó pues su estomago reclamaba comida.
Levanto su rostro y vio un poco más adelante a dos personas en un puesto de comida.
—¿Por qué hay un vendedor callejero en un lugar como este? —se preguntó Tsuna extrañado y feliz, todos los días pasaba por esa calle y hasta entonces no había visto ese puesto, ahora caía como una bendición para su estomago así que decidió acercarse.
En el puesto se encontraban lo que parecía ser un señor de ropas un tanto extrañas y cubriendo casi por completo su rostro; frente a él se encontraba un… ¿niño? Que vestía ropas chinas y tenía una trenza. El que tenía el rostro cubierto le entregó una bandeja con un sobre, una fotografía y un pan al pequeño. El niño tomo la fotografía y le dio un rápido vistazo para luego preguntar si ese sería su objetivo. El vendedor asintió y el niño rápidamente se percato de la presencia de Tsuna.
—¡Vaya se ve bien! ¡Señor, uno de esos por favor! —dijo el castaño emocionado.
Mientras Tsuna pedía el pan, el pequeño se escabulló lejos del puesto.
El castaño continuó su camino degustando el panecillo hasta llegar a una casa donde un se escucho un pequeño ladrido. Por un momento se sintió amenazado, pero cuando bajo la vista se dio cuenta de que se trataba de solo un perro de raza pequeña que se encontraba tras una reja. El animalito siguió ladrándole y Tsuna supuso que quería su comida, observo su panecillo unos segundos y lo escondió detrás de él.
—he, he, ¡Nunca te lo daría! Después de todo es mi desayuno—habló Tsuna en tono burlón.
Su burla no duro mucho pues los ladridos del animalito atrajeron a otro perro más grande y de apariencia agresiva. El perro mayor le gruño a Tsuna quien se asusto un poco por su presencia; y se asusto todavía más cuando el animal abrió la reja que lo separaba del humano. Tsuna estaba por echarse a correr cuando apareció frente a él, el niño que estaba en el puesto de comida momentos antes.
— ¿Un-un niño? ¡Es peligroso! —gritó preocupado.
El infante realizo unos movimientos con su brazo y, a ojos del mayor, pareció impulsar algo con su palma. Ese "algo" que lanzó el niño impactó contra el perro quien se elevó y se movía de acuerdo a los movimientos del pequeño hasta quedar sentado dentro del jardín de su casa.
—Impresionante ¿cómo ha sucedido eso? ni siquiera ha movido las manos—preguntó impresionado ya que todo había sido realizado sin un contacto físico.
El pequeño desconocido cerró la reja de la casa dejando a los dos animalitos tristes.
— Em… gracias por ayudarme.
El pequeño se giró hacia Tsuna y le dio una mirada poco agradable sorprendiendo al muchacho. "¿Estará enfadado?"
— ¡Oye, espera!—pidió inútilmente ya que el niño solo le hizo una reverencia y se marcho.
—Qué extraño —fue lo último que dijo.
Observó la dirección por donde se marcho el niño un poco más hasta que recordó que tenía que llegar a la escuela. Caminó un poco más hasta llegar a un cruce donde se topo a un chico rubio de cabellos alborotados. En ese momento recordó que Reborn le había dicho que el día anterior le había salvado de recibir una paliza de Hibari y debía darle las gracias.
— ¡Namikaze-san! ¡Buenos días! —saludó Tsuna dándole alcance al rubio y caminando a su lado.
—Buenos días—respondió secamente el nombrado sin detenerse.
—Em… Namikaze-san, muchas gracias por haberme ayudado ayer—continuo esperando una reacción distinta del rubio.
Naruto no dijo nada por un momento, ni siquiera él mismo sabía con precisión porque lo había ayudado. Al principio pensó que lo había ayudado porque parecía demasiado bondadoso como para andar metiéndose en problemas, tal vez le recordó un poco a alguien "no, solo lo ayude porque sin el perderé la oportunidad de atrapar a los asesinos de mi familia" pensó tratando de convencerse, no quería involucrarse mucho con la mafia y eso incluía hacerse amigo de algún mafioso, entre menos se involucrara, cuando todo se terminara, podría intentar tener una vida normal.
—No esperes que lo vuelva a hacer —respondió simplemente aun sin mirarlo.
Tsuna se desilusiono un poco por la actitud del rubio, por un momento pensó en que quizás podrían ser amigos, y en ese momento recordó las palabras de Reborn "…Además que has formado nuevos lazos con él, buenos o malos ahí están…" Tsuna pensó un momento sobre eso, "lazos buenos o malos… ¿Qué quiso decir Reborn?"
Durante el resto del camino hacia el colegio se sumergieron en un incomodo silencio, incomodo para Tsuna que no sabía si intentar conversar con él o no, mientras que Naruto no se inmuto por su presencia, en ese momento le daba igual si caminaba a su lado o no.
En la escuela Tsuna se encontraba platicando sobre lo ocurrido en la mañana con sus amigos en lo que llegaba el profesor.
— ¿Poderes psíquicos? —preguntó un curioso Yamamoto que se encontraba de pie junto a Gokudera y a un lado del escritorio del castaño, llamando así la atención de Naruto que no estaba lejos de ellos.
—Sí. Él pudo impulsar algo lejos de sí de este modo sin usar las manos —respondió Tsuna imitando el movimiento que le vio hacer el niño.
"¿Poderes psíquicos?" repitió la pregunta de Yamamoto mentalmente tratando de recordar si existía algún jutsu así "imposible, aun aquí en Japón hay pocas personas que saben utilizar jutsus, tiene que ser una broma" pensó el rubio un poco dudoso, parecía ser que con todo aquello involucrado con el castaño cualquier cosa podría suceder.
—Eso no es posible… —replicó un poco escéptico el de cabellos plateados y luego agrego de forma alegre—…Décimo, quizás has tenido una visión.
—Claro que no —alego Tsuna—él era algo así como…
—Tsuna —se escucho de pronto la voz del Reborn quien salió del pupitre del aludido asustándolo e interrumpiéndolo.
— ¡waa! ¡Reborn! —gritó Tsuna haciéndose para atrás y tratando de cubrirse con sus brazos.
—Supongo que hay gente que cree en esas cosas, incluso a tu edad —dijo el bebé dándose la vuelta como si estuviera decepcionado de su alumno.
Naruto no pudo más que estar de acuerdo, si lo decía Reborn debía ser mentira aquello de los poderes psíquicos ¿o no?, Aunque no podía fiarse mucho de lo que él niño del traje dijera, eso estaba claro.
— ¡Y me lo dice un bebé! —gritó Tsuna sintiéndose un poco ofendido y azotando las manos contra su banca.
El tiempo pasó hasta que terminaron las clases. Ahora era el momento de hacer la limpieza del salón antes de marcharse a casa, pocos eran los afortunados de poder marcharse sin realizar dicha tarea, algo de lo que Tsuna se lamentaba un poco.
—Limpiar es horrible —se dijo a sí mismo el castaño mientras barría frente a la puerta del salón.
—Tú eres el de ayer —se escucho la voz de Kyoko, llamando la atención de Tsuna quien se giró al escucharla.
— ¡Ah! Ese es… —mencionó en voz baja al ver que Kyoko hablaba con el pequeño que le había ayudado en la mañana. — ¿Por qué esta ese niño aquí?
— ¿Qué pasa con este niño? —preguntó Hana con nulo interés dirigiéndose a su amiga.
Kyoko le relato a su amiga como aquel niño le había ayudado a recoger el dinero que se le cayó el día anterior.
—Gracias por lo de ayer —dijo ella haciendo una ligera reverencia.
—Que ropa tan extraña —comentó la otra.
"Ese niño también ayudo a Kyoko-chan… que amable" pensó Tsuna sin apartar la vista de donde se encontraban su amor platónico y el niño. "Comparado con los que conozco..."continuó en sus pensamientos recordando a Reborn y Lambo. Al recordarlos no pudo evitar suspirar.
— ¿Eh? Ha vuelto a poner ese horrible rostro, me pregunto porque —comentó recordando la mirada que le había dado antes de marcharse.
El niño saco una fotografía y se la enseño a ambas chicas.
— ¿Estas buscando a esa persona? —preguntó la chica inclinándose un poco junto con Hana para observar mejor la fotografía.
El niño asintió esperando que ellas pudieran ayudarle a ubicar su objetivo, cuando de pronto sintió algo familiar cerca de él. Se gritó todavía mostrando aquella expresión de molestia y observó a Tsuna que estaba todavía observándolo. El niño se volvió a ver la fotografía que tenía y busco parecidos entre el de la foto y el chico que estaba cerca. Guardó la fotografía y se despidió de las chicas con una reverencia para después correr hacia Tsuna y mirarlo con enfado.
Tsuna estaba un poco confundido, ese niño parecía que le había dicho que fuera arriba, o es lo que creyó que dijo el pequeño, ya que se lo dijo en otro idioma. Cuando bajo la vista de nuevo el niño se echo a correr.
— ¿Eh? ¿Qué fue eso?
— ¿Tú también conoces a ese niño, Tsuna? —preguntó Kyoko acercándose a él acompañada de Hana.
—Parece que conoces a los niños más raros, Sawada, como el que tiene disfraz de vaca —comento la de cabellos oscuros con cierta burla.
—No es que me guste estar con ellos, son una molestia —se defendió el mencionado.
Hibari que se encontraba recargado cerca del salón de Tsuna había visto y escuchado toda la conversación, pero no le prestó atención ya que esperaba encontrarse con el otro pequeño o con el rubio para entretenerse un poco ya que estaba aburrido.
Se alejo por el pasillo con las manos en los bolsillos, caminando completamente aburrido, parecía ser que el chico nuevo ya se había marchado, aun si no se había ido ya, no tenía ánimos para estarlo buscando por toda la escuela. Su revancha con el rubio y la pelea con el bebé tendrían que esperar para otro día, para decepción del azabache.
Naruto se encontraba dormitando en el tejado de la escuela, justo detrás del cubo de las escaleras, había terminado rápidamente con su parte de la limpieza y se había ido al techo a descansar un poco antes de irse, mientras el castaño siguiera por las inmediaciones de la escuela no podía irse a casa, su vigilancia sobre el chico solo lo hacía durante las horas de clase, no podía vigilarlo cerca de su casa porque tenía cerca al escorpión venenoso y al hitman, con ellos dos rondando en cualquier momento sería descubierto, no era como en Italia que tenía más movilidad y excusas para realizar su vigilancia. Estaba por marcharse cuando sintió la presencia de Reborn que se acercaba donde él estaba.
—Parece que después de todo me seguiste a Japón —dijo Reborn parándose a un lado de él.
Naruto no respondió a lo dicho por el niño esperando a que este fuera al grano, al no recibir comentario alguno decidió hablar.
— ¿A qué has venido?—preguntó finalmente el rubio reincorporándose un poco mirando al hitman.
—Solo quería escuchar de ti el porqué viniste a Namimori —respondió simplemente aun sabiendo la respuesta, era el mismo motivo por el que había estado semanas vigilando a los hijos del noveno.
—Eso no es asunto tuyo —replicó Naruto poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta, reparando en la presencia del niño de ropas chinas que comía un panecillo.
"Con que el puño Gyoza ¿eh? Después de todo no eran poderes psíquicos" pensó abriendo la puerta y bajando los escalones encontrándose en el camino a Tsuna.
—Namikaze-san pensé que ya se había ido —comento el castaño esperando sacarle alguna reacción positiva al chico.
—Hmp… en eso estoy —respondió continuando su camino pasando de largo al otro.
—Em… entonces… ¡que descanses Namikaze-san! —dijo Tsuna observando cómo se marchaba y sonrió levemente cuando el otro respondió con un seco "Adiós".
El castaño continuó su camino hacia la terraza para encontrarse con aquel niño misterioso comiendo el mismo panecillo qué momento antes había visto Naruto.
— ¡Está comiendo un panecillo de carne mientras posa! —gritó de la sorpresa sin poder evitarlo.
—Has venido. ¡Ahora te derrotare! —replicó el pequeño comiendo otro poco de su panecillo y señalándolo.
— ¡¿Eh?! ¿Por qué? —preguntó completamente confundido.
—Está mañana no reconocí tu rostro y por eso te ayudé ¡Pero esta vez te derrotaré! —dijo con convicción el niño.
—¿De qué estás hablando? —volvió a preguntar Tsuna aun más confundido.
—Este es el famoso brazo mortal asesino, I-pin —respondió Reborn apareciendo sobre el tinaco de la escuela.
—Imposible, ¿este niño es un asesino? —cuestionó el castaño sorprendido.
—También es conocido como "La Bomba Humana" —continuó el niño de traje.
— ¿Listo? ¡En guardia! —gritó I-pin poniéndose en guardia para utilizar su técnica secreta.
—Ese es… la misma técnica que uso con el perro, es el poder psíquico—recordó Tsuna preocupado. — ¡Esta usando ese poder psíquico que no requiere movimiento!
—No es un poder psíquico. Hay un secreto para esa técnica —habló Reborn alzando un poco la voz.
— ¿Un secreto? —preguntó incrédulo Tsuna.
I-pin realizo el mismo movimiento que hizo en la mañana y la "onda de energía" choco contra Tsuna elevándolo en el aire para horror de este último. I-pin lo azoto una y otra vez contra el piso y la reja del colegio. Por su parte Tsuna gritaba por ayuda ya que no identificaba cual era el secreto de la técnica de I-pin.
—No hay más remedio —dijo Reborn transformando a León en una pistola.
Apunto al centro del techo y disparo una bala que exploto liberando una nube gaseosa que dejo en el aire un aroma penetrante a ajo.
— ¡Apesta! ¿Qué es esto? —preguntó Tsuna cubriéndose la nariz debido al fuerte olor.
—El cuerpo gaseoso que acabas de ver lo he lanzado para que explote. Ese es el secreto de la técnica —explico el bebé— se llama el puño Gyoza
— ¿El puño Gyoza?
—I-pin comprime el aliento apestoso que consigue al comer todos esos panecillo Gyoza y lo lanza a la nariz del enemigo —respondió continuando con la explicación para después seguir— Esto hace que el cerebro se paralice, y que los músculos actúen libremente, como si estuvieran controlados.
—En otras palabras, Artes marciales apestosas —comentó Tsuna un poco asqueado provocando que I-pin se sintiera ofendido.
—No puedo creerlo, ¿el secreto de una técnica tan poderosa es ajo? Que estúpido—continuó hablando el castaño sintiéndose mal por haber caído en esa técnica.
I-pin se empezó a poner extremadamente nervioso y empezó a sudar mucho para horror y sorpresa de Tsuna. I-pin siguió sudando hasta que parecieron unos extraños símbolos en su frente.
— ¿Qué es eso? —preguntó incrédulo el castaño.
—Ha comenzado la cuenta atrás de la "Bomba de Tiempo Pinzu" —respondió con calma Reborn.
— ¿Eh?
—I-pin es una persona extremadamente tímida, cuando esa timidez llega al máximo, nueve pinzu aparecen en la frente de I-pin —explico tranquilamente.
— ¿Tímido? ¿Esas expresiones extrañas eran porque era tímido? —dijo recordando las caras que había hecho el menor hasta ahora.
—El número de círculos descenderá hasta que solo quede uno, luego el gas Gyoza saldrá de distintas partes del cuerpo y ocurrirá una explosión gigantesca. El poder de destrucción es suficientemente grande como para crear un pequeño cráter —continuó con la explicación.
— ¡Por eso es una bomba humana! —gritó horrorizado Tsuna sujetándose la cabeza con las manos.
— ¡Ahí estas! —interrumpió una voz de chica— has olvidado esto —continuó hablando sujetando las cosas del niño entre sus manos.
— ¡kyoko-chan! —gritó preocupado Tsuna.
La aludida se giró para encarar a Tsuna, momento aprovechado por I-pin para sujetarse a su pierna mientras la cuenta continuaba.
—Durante la cuenta atrás, I-pin tiende a esconderse detrás de las personas por su timidez —agrego Reborn.
— ¡¿Qué diablos?! ¡Kyoko-chan, es peligroso! —gritó el castaño poniéndose de pie y corriendo hacia la chica.
Tsuna sujeto al pequeño y jalo con todas sus fuerzas hasta que consiguió apartarlo de Kyoko. Tsuna del susto lo lanzó hacia un calmado Gokudera que había llegado a la terraza buscándolo.
El niño cayó en sus brazos. Gokudera no sabía de dónde había salido, pero se puso alerta cuando escucho la voz del castaño diciéndole que soltara a ese niño inmediatamente. Gokudera ingenuamente lanzó hacia Tsuna al niño pensando que era alguna clase de juego sin saber el peligro que realmente se cernía sobre ellos.
—Bueno, ¡aquí va!
— ¡No me lo tires a mí! —gritó desesperado y sujetando una vez más al niño.
En ese momento la cuenta regresiva iba en cuatro para terror del castaño que todavía tenía al niño en brazos lanzándolo hacia otro lado siéndole regresado por Reborn.
— ¡No lo devuelvas! —volvió a gritar aun más desesperado y lanzándolo de nueva cuenta cuando quedaban tres pinzu.
El pequeño se dirigió esta vez hacia Yamamoto quien, al igual que el de cabellos plata, apareció en el techo buscando a Tsuna para decirle que tenían tarea de recuperación otra vez.
Yamamoto vio llegar al niño desde el cielo y él pensó que era una pelota de beisbol, lo sujeto con una mano y lo lanzo fuertemente hacia donde estaban Tsuna y una despistadísima Kyoko. Tsuna asustado, se cubrió con sus brazos esperando a que sucediera la explosión.
"Esto está muy mal, si explota aquí, todos… tengo que hacer algo" pensó Tsuna preocupado por sus amigos.
—Tienes que salvar a todos, ¡usa tu última voluntad! —dijo Reborn disparándole a su alumno la bala de la última voluntad.
"Si hubiera usado mi voluntad de muerte, podría haber salvado a todos" pensó mientras caía al suelo y entraba en el modo última voluntad quedando en calzoncillos.
—¡REBORN! ¡Salvare a todos con mi voluntad de muerte! —gritó sujetando a I-pin con una mano y lanzándola al cielo cuando solo quedaban dos pinzu.
La explosión que sucedió a continuación impacto a todos los presentes, incluido un chico rubio que se encontraba en la entrada del colegio. Luego de la explosión cayó del cielo I-pin, siendo sujetado por Tsuna para evitar que se golpeara.
Después de que Tsuna se vistiera y sujetaran al niño con una cuerda observaron la foto que cargaba descubriendo a un hombre realmente feo, y para sorpresa de todos, según I-pin ese era Tsuna. Reborn le coloco unas lentes para que observara mejor la fotografía y al darse cuenta de su error se disculpo con el castaño.
Al día siguiente Tsuna se preguntaba si tenía alguna maldición encima, no siendo suficiente con tener a tres desconocidos alojándose en su casa, ahora se anexaba a su mesa I-pin, había ocasiones como esa en las que se preguntaba cómo es que su mamá era tan permisiva con los extraños.
— ¿Por qué estas en nuestra casa I-pin? —preguntó curioso Tsuna.
— I-pin no tiene trabajo, he decidido entrenar en Japón —respondió mirando a Tsuna.
—Ya veo… —comentó Tsuna intentando comprender.
Estaba por decir algo más cuando escucho la risa exagerada de Lambo que había bajado a desayunar. I-pin observo al recién llegado y brinco hasta caer sobre la comida de Tsuna porque pensó que Lambo era un monstruo brócoli. El niño vaca al principio se sintió un poco ofendido, pero después de unos instantes decidió seguirle al corriente pensando que era un juego. Los niños empezaron una persecución sobre la mesa de la cocina tirando todo lo que estaba sobre ella. Tsuna no podía creer su mala suerte, ahora esos niños lo había dejado sin desayuno. No pudo seguir lamentándose por mucho tiempo ya que sonó el timbre de la casa, así que se levanto para atender la puerta.
— ¿Sí? —dijo abriendo la puerta para encontrarse a sus amigos acompañados de… "¡Namikaze-san! ¿Qué hace aquí?"
—Hemos venido a visitarte, Tsuna. Gokudera también estaba aburrido, así que le dije que viniera y durante el camino nos encontramos a Namikaze-kun, así que lo trajimos con nosotros —hablo Yamamoto alegre.
—No es como si quisiera estar aquí —replico Naruto cruzándose de brazos y dando ligeramente la espalda. "Tsk, no hubiera dejado que el beisbolista me jalara hasta aquí" pensó ligeramente irritado, si había dejado que lo llevaran hasta la casa del castaño es porque no tenía nada que hacer por el momento y no quería gastar energías en librarse de aquellos dos, no valía la pena, además había comprobado lo insistente que era el azabache cuando se lo proponía.
— ¡¿Qué dijiste?! —gritó Gokudera enojado ante la insolencia del rubio.
— ¿Algún problema? —respondió observando fríamente a Gokudera que no hizo más que enojarse más.
—Bastardo… —dijo entre dientes Gokudera dispuesto a sacar sus bombas.
—Calma, calma, no es momento para pelear —defendió Takeshi tratando de calmar a su amigo.
Tsuna observaba un poco incrédulo la escena, jamás se imagino que Naruto fuera a su casa, aparentemente obligado por Yamamoto principalmente. No sabía si eso era bueno o malo, pero haría lo posible por hacer cómoda la estancia del rubio.
—Vamos, vamos, las tareas son más divertidas con más gente —habló de nuevo Yamamoto entrando a la casa.
—De acuerdo, pasen —respondió un poco nervioso el castaño una vez que entro el azabache.
Los cuatro se dirigieron a la habitación de Tsuna, con Naruto hasta atrás siguiéndolos de mala gana. "a la primera oportunidad me voy" pensó el rubio mientras subían las escaleras. Cuando estaban por entrar a la habitación se les adelanto un niño de ropas chinas siendo seguido por Lambo. Los pequeños se correteaban a través de toda la habitación jugando, al parecer.
— ¡Hey! ¿Qué hacen en casa del décimo? —preguntó malhumorado Gokudera
— Oh, ¿estos niños también han venido? —preguntó curioso Yamamoto.
Gokudera no pudo resistir ver esa escena y molesto entro a la habitación para detenerlos, atrapando a Lambo mientras corría.
—Bastardo…
— ¡No interrumpas a Lambo-san! —gritó el pequeño Lambo intentando soltarse del agarre de Gokudera y liberando un gas que impacto directo en el rostro del mayor haciendo que este lo soltara.
— ¡Vaca apestosa! —gritó el mayor uniéndose a la persecución de los niños.
Los tres chicos que seguían en la puerta observaban todo con diferentes reacciones. Tsuna no podía creer que Gokudera se uniera a la persecución, parecía un niño chiquito jugando con otros niños chiquitos. Yamamoto reía divertido por las acciones de los otros tres pensando que estaban jugando, incluido el chico de ojos jade. Por su parte Naruto observaba sin mostrar emoción alguna lo que sucedía, mientras interiormente disfrutaba de cómo el chico bomba caía tan bajo como para unirse al juego de un par de niños.
Después de mucho correr el mayor por fin atrapo al niño vaca y lo empezó a zarandear para disgusto del rubio. Estaba a punto de ir a golpear a Gokudera por maltratar al niño, cuando una voz estridente interrumpió llamando la atención de todos.
— ¿Qué haces Gokudera-san? ¡Es horrible abusar de los niñitos! —gritó la chica recién llegada.
—Otra molestia —respondió el aludido soltando a Lambo.
— ¿Haru? ¿Qué haces aquí? —preguntó Tsuna
— ¡Vine a pasar el tiempo! —respondió alegremente— ¿eh? ¿Quién eres? —preguntó reparando en la presencia de Naruto.
—Ah, el es Namikaze Naruto-san —respondió Tsuna, mientras Naruto hacia un leve gesto con la cabeza a modo de saludo.
—Mucho gusto en conocerte, mi nombre es Miura Haru —saludó con una reverencia y al momento de enderezarse noto ahora la presencia de I-pin. — ¡Oh! ¡Hay otro hermoso!
Naruto alzo una ceja extrañado, nunca había conocido a una chica tan… ¿activa?, con el poco tiempo que llevaba ahí le había dado esa impresión.
—Un monstruo Gyoza —se escucho a I-pin decir señalando a la recién llegada.
Haru no supo cómo reaccionar ante la declaración del niño nuevo. Tsuna no cabía en sí de la impresión de saber que I-pin no veía bien, ni siquiera de cerca. Y Naruto no pudo evitar sonreír ligeramente divertido por lo que el niño dijo.
En ese momento Lambo se incorporo y trato de seguir con el juego, pero fue abruptamente atacado por I-pin lanzándolo contra la pared. Lambo comenzó a llorar y llamo a I-pin extraña diciéndole que tenía una cabeza extraña; esto causo que I-pin se pusiera nerviosa y empezara a sudar mientras era insultada por el otro niño hasta que se activo la cuenta regresiva de la bomba de tiempo pinzu.
— ¡Es la cuenta atrás! —gritó Tsuna poniendo en alerta a Gokudera y Naruto, este último dispuesto a irse en ese mismo momento, el problema era de ellos, no de él; además ya había sentido la presencia de Reborn, así que no pasaría nada grave. Mientras Yamamoto sonreía pensando que era otra vez el juego peligroso y Haru intentaba comprender lo que decían.
— ¡No! ¡Detente! ¡Detente! —gritó una vez más Tsuna, esta vez porque I-pin se sujeto a su pierna.
Gokudera intento alejar a I-pin del castaño jalándolo fuertemente. Haru que no comprendía lo que pasaba se molesto por las acciones del castaño y Gokudera. Por si no fuera suficiente Lambo siguió llorando y saco de su cabello las bazuca de los diez años. Tsuna no sabía qué hacer, por un lado tenía una bomba humana y por el otro a un niño con una bazuca. La prioridad era clara, la bomba iba antes.
Reborn apareció detrás de Lambo y pateo la bazuca lanzándola contra I-pin quien quedo dentro de la misma produciéndose una ligera explosión y llenando el cuarto de humo rosa.
— ¿Utilizó la bazuca de los diez años en I-pin? —preguntó asombrado Tsuna.
—Ahora la explosión se ha ido al futuro —explico Reborn.
—O sea que la persona que está aquí es… —comentó el castaño preguntándose cómo sería I-pin en el futuro.
Cuando la nube se disipo apareció una chica de largos cabellos negros, con el atuendo característico de los restaurantes repartidores de comida.
— ¿Eh? ¿Estaba por entregar comida, pero ahora estoy aquí? —dijo la chica confundida.
— ¡Mentira! ¿I-pin es una chica? —preguntó Tsuna no creyendo lo que sus ojos veían.
— No puede ser —comento igual de sorprendido Gokudera.
— ¿Quién es? ¿Alguien que conoces? — preguntó Yamamoto.
— Es muy guapa —dijo Haru.
— ¿hum? —fue lo único que se escucho proveniente de Naruto quien todavía no se había ido, curioso de saber cómo había funcionado la bazuca de los diez años.
— ¡Oh, no! Los fideos se enfriarán, al señor Kawahira siempre se la acaban —dijo con preocupación la chica del futuro.
—Y su japonés es perfecto —terminó Tsuna con el análisis.
—Oh, Sawada-san, Naruto-san, hola —saludo I-pin al notar donde estaba.
Naruto asintió con la cabeza extrañado de que esa chica lo llamara por su nombre, si era del futuro… ¿eso quería decir que convivió más de lo que pensaba con esos chicos? No, seguro era una coincidencia.
—I-pin, te has hecho muy femenina —respondió Tsuna todavía un poco sorprendido por el cambio.
— ¿Qué dices? No ganarás nada con cumplidos —respondió I-pin ligeramente avergonzada.
"Su timidez es normal" pensó Tsuna — ¿Qué sucedió con la Bomba de Tiempo Pinzu? —preguntó recordando aquella técnica fatal. —¿Y el kung fu?
—Vamos Sawada-san, eso fue hace mucho —respondió la chica un poco sonrojada.
—Ahora tengo que cumplir mis instrucciones escolares y estoy muy ocupada con mi trabajo—continuó explicando.
—Oh, ya veo.
—Mi profesor selló mi bomba de tiempo pinzu, bajo una palabra clave, cuando abandoné las artes marciales —prosiguió hablando.
Cuando bajaron al jardín para despedirla pareció Lambo enfadado buscando a la pequeña I-pin. Cuando I-pin del futuro vio a Lambo entro en shock porque recordó como le dijo a Lambo la vez que lo conoció. Esto causo que se desactivara el sello de la bomba de tiempo pinzu para horror de los presentes, mientras Haru y Gokudera intentaban apartar a I-pin adulta, apareció Bianchi provocando el malestar estomacal de su hermanito dejándolo fuera de combate.
Por su parte Naruto discretamente y usando sus habilidades, se alejo de la residencia Sawada, no quería estar presente cuando sucediera la explosión. Cuando se encontraba a una calle de distancia escucho el estruendo de la explosión que atrapo al resto de los presentes.
¡Hola! Estoy de regreso, jamas me imagine que sería tan cansado recorrer tantas ruinas arqueológicas, bueno... si lo imagine, pero no pense que sería peor por el calor, algunos hasta durmieron en el piso cuando estabamos en el hotel, aunque mi cama principal fue el autobus, si tubiera que decir en días cuanto tiempo pase en el, fácil fueron dos o dos y medio.
En fin, les prometí que esta semana tendriamos doble capitulo y así será, el siguiente capitulo estara en la próximas horas, todavía esta incompleto el siguiente, así que me tardare un poco en completarlo ya que tardo casi medio día en escribir los capitulos si lo hago de corrido, ahorita me seguiria de corrido escribiendo el otro capitulo pero ya es bastante tarde (casi las dos de la madrugada) así que necesito descansar un poco, no tengo sueño, pero tengo que descansar la vista.
Gracias por sus comentarios y sugerencias para las armas y frases de Naruto, se tendran en cuenta para los proximos capitulos, por ahora digamos que estamos en el arco del diario vivir, pero ya estamos cada vez más cerca del arco Kokuyo n.n
Bueno los leo en la siguiente entrega donde aparecera Ryohei, Ja ne.
