Disclaimer: Los personajes y todo lo que sea referente a los libros de C.S Lewis no son mios, ok?
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Muchas gracias a todos los que se pasan por el fic n.n
Les dejo el siguiente capítulo :)
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4-Conociéndo
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Cuando Edmund despertó, Peter ya no estaba y Percy seguía dormido tranquilamente, se levantó de la cama y se fijó en un papel sobre una mesa cercana junto con ropa limpia, era una nota de Peter que decía: "Usa la capa" Edmund tomó eso como que podía salir y dar una vuelta por el lugar siempre y cuando se asegurara que nadie lo reconociera. Así que eso hizo, despertó a Percy y después de cambiarse ambos salieron de la tienda, caminaron un poco entre las tiendas y rápidamente noto como todas las miradas se posaban en él con curiosidad pero nadie se atrevía a acercarse.
Edmund no sabía exactamente a dónde ir, no conocía el lugar y si caminaba mucho terminaría por perderse.
- ¿Qué podemos hacer? -preguntó a Percy en busca de ayuda.
- Yo sugeriría buscar algo de comida -dijo Percy olfateando el ambiente- no puedo percibir nada cerca.
- Yo puedo guiarlos -dijo una voz a sus espaldas.
Ambos voltearon sorprendidos encontrándose con el leopardo que había ayudado Edmund con anterioridad.
- No pude agradecerle el haberme salvado ayer -dijo apenado.
- No hay nada que agradecer, al contrario, gracias por haber confiado en mí y desatarme.
- Yo sólo hice lo que creí correcto -respondió el leopardo avergonzado.
- Puedes llamarme Ed -dijo él amablemente.
- Soy Lorcan - respondió el leopardo.
- ¿Podrás llevarnos hasta la comida? -preguntó Percy hambriento.
- Será un placer -dijo Lorcan empezando a caminar- síganme por favor.
Atravesaron varias tiendas hasta llegar a una tres veces más grande que las anteriores y de donde salía un agradable olor a comida.
- Es aquí -dijo Lorcan- los esperaré hasta que terminen y los llevare a donde me pidan.
- ¿Estás seguro? -preguntó Edmund- no tienes por qué ser nuestro guía.
- No es molestia, además me sirve para pasar el rato, no soy de mucha ayuda más que en las excursiones y creo que a los demás les cohíbe su presencia -dijo Lorcan mirando a algunos narnianos que los miraban y murmuraban entre sí.
- Está bien -aceptó Edmund- gracias por tu ayuda.
Edmund junto con Percy se acercaron a la tienda y en la entrada pudieron ver a Susan rodeada de grandes cacerolas con comida que se encargaba de servir junto con otros dos faunos para los narnianos que hacían una gran fila.
Susan alzó su vista y una gran sonrisa se asomó por su rostro aunque parte de este estaba cubierto por su cabello - ¡Ed...! ¡Hey! -se corrigió rápidamente al casi gritar su nombre, afortunadamente nadie pareció darse cuenta del error, aunque nuevamente miradas curiosas se asentaron sobre él, empezaba a incomodarle que lo miraran pero sentía que a veces no era muy diferente a como lo hacían en su verdadero tiempo, claro que ahí no lo miraban con reproche sino como a un espécimen raro, y prefería mil veces esa opción. Caminó hacia Susan quien miró nerviosa a los demás para asegurarse que no habían notado nada.
- ¿Cómo amaneciste? -preguntó con una sonrisa.
- Bien, gracias.
- Seguramente tienen hambre -dijo ella mientras servía un plato con abundante comida y se lo entregaba y preparaba uno más pequeño para Percy con frutos secos- siéntense dónde más les guste, enseguida te haré compañía.
- No es necesario -dijo Edmund apenado- no hace falta que te molestes, estaremos bien.
- No es molestia -dijo ella agrandando su sonrisa y continuó sirviendo.
Edmund y Percy entraron a la tienda con sus platos de comida y buscaron con la mirada un lugar vacío, dentro había una gran cantidad de mesas y sillas de todo tipo de tamaños para las diferentes especies quienes comían con avidez. Encontraron un lugar en un extremo de la tienda, lo que evitaba que se fijaran mucho en él y después de unos minutos Susan estaba a su lado con un plato para ella.
- ¿Te gustó la comida? -preguntó ella alegremente.
- Esta deliciosa -respondió Edmund aun comiendo- ¿Tu lo preparaste?
- Sí, con la ayuda de varios narnianos -respondió ella- nos levantamos más temprano para tener todo listo a tiempo.
- ¿No comes hasta el final? -preguntó asombrado notando el plato que ella llevaba.
- A veces no nos queda tiempo para comer antes de empezar a servir, pero ya estoy acostumbrada -dijo restándole importancia.
Estuvieron un rato en silencio mientras comían, Edmund no podía imaginar por cuanto habrían tenido que pasar esos tres años, debía ser difícil mantener tanta gente oculta por tanto tiempo.
- ¿Cuánto les dura el alimento? -preguntó preocupado, tendrían que hacer muchas expediciones para alimentar a toda la gente, y aunque el grupo de expedición que había visto era numeroso no parecía ser suficiente. Pareció dar en el clavo pues Susan perdió un poco su sonrisa.
- Una semana, si la administramos adecuadamente dos a lo mucho -dijo alicaída- Has notado rápidamente nuestro punto débil, claro que la bruja lo sabe también. No podemos mandar a un grupo de recolección tanto como quisiéramos, vigila constantemente y el clima no es de mucha ayuda, nos las hemos arreglado hasta ahora, pero cada vez se nos dificulta más, a veces nos vemos forzados a no comer un par de días o reducir las porciones hasta que haya alimento.
- ¿Por qué no pelean? -preguntó Edmund, sentía rabia por el sufrimiento que causaba la bruja blanca y deseaba que no tuvieran que sufrir más por ello, quería salir y pelear como lo habían hecho en su tiempo y librar Narnia del reinado de esa bruja.
- Al principio es lo que queríamos -dijo Susan, cada vez lucía más triste y se arrepintió por haber hecho el comentario- Pero nuestras fuerzas no fueron suficientes, Aslan nos advirtió que esperáramos, pero no hicimos caso y nos derrotaron, así que nos escondimos y desde entonces nos ha sido imposible hacerle frente -Edmund se sentía con las manos atadas, ¿Es que no había nada más que se pudiera hacer?
- Es increíble el tiempo que han resistido -comentó Percy por primera vez- Se necesita un gran líder para tener el control de todo y no dejar que decaiga el ánimo de los narnianos- El rostro de Susan recobró un poco el ánimo al escuchar sus palabras.
- Tienes toda la razón, Percy -respondió ella- Peter se ha convertido en un gran líder y se ha ganado el respeto de todos. Él nunca se ha rendido a pesar de todo lo que hemos pasado y cuando nuestras fuerzas flaquean nos anima a seguir luchando hasta el día en que por fin tengamos las fuerzas para parar de una vez por todas a la Bruja Blanca.
Así era Peter, no le sorprendía que fuera el líder, se daba cuenta por si sólo en la forma en que todos lo trataban y seguían sus órdenes. Aun sin ser un Rey, para los narnianos ya lo era y le alegraba que algunas cosas no cambiaran.
- ¿Dónde están Peter y Lucy? -preguntó con curiosidad, no los había visto hasta ahora y se preguntaba qué estarían haciendo.
- Bueno, Peter seguramente esté hablando con los jefes de cada especie sobre tu situación, será complicado explicarles y convencerlos de todo lo que nos has contado pero espero que al final resulte - Edmund se sintió nervioso al imaginar qué pasaría si no se convencen de ello, no quería crear conflictos entre ellos- Tranquilo -le dijo Susan al notar su expresión- Peter podrá controlar la situación.
- Además lo que dijimos es verdad -apoyó Percy- no veo por qué no nos creerían.
- Si quieres hablar con Lucy, está ayudando en la enfermería, puedo llevarte hasta ahí.
- No hace falta, Lorcan se ha ofrecido a guiarnos por el refugio y nos espera afuera.
- Oh, entonces te veré después -dijo Susan un poco decepcionada de no poder pasar un poco más de tiempo con él.
Salieron del comedor y vieron a Lorcan descansando junto a la tienda, al verlos se puso de pie y se acercó a ellos.
- ¿Listos? -preguntó.
- Si -respondió Edmund- ¿Podrías llevarnos a la enfermería?
- Claro.
La enfermería se encontraba en la parte más lejana del refugio cerca de tres grandes cuevas cuyo fin no se veía a simple vista y un guardia vigilaba en cada una de ellas.
- ¿A dónde llevan? -preguntó Edmund mirando hacia ellas.
- Son rutas de escape -explicó Lorcan- En caso de que descubran nuestro paradero, las cuevas llevan a tres puntos diferentes de Narnia, la enfermería está cerca de aquí para que los heridos y enfermos puedan escapar primero.
Entraron a la enfermería y se le hizo un nudo en el estómago al contemplar la cantidad de enfermos que había ahí. Cuatro grandes filas de catres se extendían a lo largo de la tienda y al menos diez narnianos iban de un lado a otro atendiéndolos a todos, entre ellos pudo distinguir a Lucy quien vendaba la herida de un centauro.
- Hace una semana hubo una expedición fallida -explicó Lorcan al ver sus caras- es por eso que tu hermano estaba preocupado al ver que no volvíamos.
- ¿Se arriesgaron a salir tan pronto? -preguntó asombrado.
- Era eso o pasar hambre -respondió Lorcan- Albriech lo convenció de que la bruja no se imaginaría que intentáramos otra expedición tan pronto y la hemos librado por muy poco.
- Ya lo creo.
Un movimiento cercano llamó la atención de Edmund y al voltear vio a un grifo removiéndose sobre un catre, inmediatamente lo reconoció como Ahren, un buen amigo y soldado de Narnia en su tiempo, tenía un ala vendada y no parecía muy cómodo con ello.
- ¿Necesitas ayuda? -preguntó amablemente al grifo.
- La venda me molesta-dijo Ahren apenado. Edmund se acercó a él y le examinó de cerca. Era extraño reconocer miles de rostros pero que éstos no te conozcan a ti, lo que le hizo añorar su hogar. ¿Qué habrán pensado de su desaparición? No quería pensar mucho en eso, seguramente sus hermanos estarían vueltos locos.
- Parece que está un poco apretada, podría aflojarla y así no te molestaría -comentó Edmund.
- Eso estaría bien -agradeció Ahren.
Aflojó la venda y al apreciar la herida pudo notar que el grifo había sido herido por una flecha, había tenido suerte de sólo tener esa herida que al parecer estaba sanando muy bien.
- Creo que con esto bastara -dijo Edmund al terminar de vendar nuevamente la herida- ¿Mejor?
- Mucho mejor -dijo Ahren con alegría- muchas gracias… -parecía inseguro de cómo referirse a él, además que con la capa era imposible ver su rostro.
- No fue nada -respondió Edmund, evitando dar su nombre no sabía que debía decir así que lo mejor sería no decir nada.
- No sabía que estabas aquí -escucho una voz decir a su espalda, al voltear vio a Lucy que sonreía ampliamente- ¿Por qué no me avisaste? -dijo cambiando su expresión a regaño.
- Parecías ocupada -se excusó Edmund- No quise molestarte.
- Está bien -dijo Lucy con una sonrisa- No sabía que tenías conocimientos de medicina -dijo después fijándose en Ahren y revisando el vendaje que Edmund había hecho.
- Bueno… no es gran cosa, sólo se muy poco en realidad -dijo Edmund.
- Aun así, fue de mucha ayuda -dijo Ahren a Lucy- la venda me estaba matando -dijo exageradamente.
- Menos mal que andabas por aquí -dijo Lucy risueña- Por cierto, ¿Cómo sabías que estaría aquí?
- Susan me lo dijo -explicó- Y con la ayuda de Lorcan pudimos llegar hasta aquí.
- Gracias por tu amabilidad, Lorcan -le agradeció Lucy.
- No es nada, majestad -respondió Lorcan bajando la cabeza.
- ¿Has visto a Peter? -preguntó Lucy- Debería haber venido para cambiar su vendaje -dijo enfadada cruzando sus brazos- Siempre anda escabulléndose por ahí diciendo que no es nada, pero puede infectarse.
- No lo he visto -respondió Edmund, recordó lo que Susan le había dicho y de nuevo los nervios volvieron.
- Susan dijo que tal vez estará hablando sobre nuestra situación… -comentó Percy.
- Oh, cierto -dijo Lucy, también se veía preocupada- Estoy segura que podrán entenderlo -dijo intentando creerlo ella misma.
- Susan se veía más segura cuando dijo eso -dijo Edmund con una sonrisa burlona. Lucy también sonrió.
- Es inevitable sentir nervios -dijo Lucy- Pero Peter sabe cómo tratar con ellos, debemos confiar en él.
Sus palabras lo hicieron sentirse más tranquilo, tanto Lucy como Susan ponían su confianza en Peter y estaba seguro que todos los Narnianos también, así que sólo debía esperar y confiar en que todo saldría bien.
- Tengo que seguir trabajando -se lamentó Lucy al no poder estar más tiempo con él- puedes seguir dando una vuelta para conocer el lugar, nos veremos más tarde.
- ¿No necesitas ayuda por aquí? -preguntó Edmund viendo cómo todos tenían mucho trabajo- No me molestaría ayudar en lo que pueda.
- ¿Estás seguro? -preguntó Lucy.
- ¡Sí! ¡Todos podemos ayudar! -dijo Percy emocionado- ¿Verdad Lorcan?
- Me gusta ser de ayuda -respondió el leopardo.
- Bueno si insisten, pueden ayudarnos, la verdad es que hay mucho trabajo y muy pocas manos -dijo Lucy agotada.
Encantados, los tres se pusieron a trabajar haciendo todo lo que Lucy les decía, todos miraban con curiosidad cómo iban de un lado para otro, dos de ellos siendo prácticamente extraños se les veía muy dispuestos a ayudar en cualquier necesidad que hubiera. Percy quien la mayoría de las veces por querer abarcarlo todo terminaba haciendo un lío se le daba muy bien con lo que Lucy le pedía que hiciera y eso tenía muy animado a la ardilla y Edmund se alegraba por ello. Estuvieron bastante tiempo ayudando en la enfermería hasta que hubo un tiempo de descanso en el que Lucy y Edmund se sentaron un poco apartados de los demás para platicar un poco mejor.
- ¿Qué te ha parecido el refugio? -le preguntó Lucy.
- No he visto mucho, pero es impresionante todo lo que han conseguido -expresó Edmund- No puedo imaginar el trabajo que les ha costado todo esto.
- Ha sido difícil -dijo Lucy un poco alicaída- pero espero que pronto ya no tengamos que escondernos más.
Edmund se reprendió a sí mismo por haberla entristecido y pensó en cambiar a un tema más agradable.
- ¿Cómo lo has hecho? -preguntó lo primero que se le ocurrió.
- ¿El qué? -dijo ella confundida.
- Que Percy no haya hecho un lío intentando ayudar -dijo contento- Es muy hiperactivo y siempre termina haciendo algo mal, pero tú lo has controlado muy bien -Lucy sonrió, al menos había logrado su objetivo.
- Lo noté desde que lo vi por primera vez -dijo ella riendo- pero si le enseñas bien cómo hacer las cosas él puede hacerlas, es fácil.
- Me alegra que esté tan animado -dijo Ed sinceramente- a veces siente que la gente le huye, claro que todos piensan que va a arruinar algo, pero aquí es diferente, se siente cómodo y feliz de no ser rechazado.
Lucy lo miró pensativa por un rato mientras Edmund miraba cómo Percy seguía ayudando junto con Lorcan.
- ¿Tú te sientes rechazado? -preguntó Lucy.
- ¿Qué? -preguntó Edmund tomado por sorpresa.
- ¿Qué si te sientes rechazado? -volvió a preguntar Lucy. Había olvidado que ella podía ser muy perceptiva cuando quería y la verdad su pregunta lo había descolocado, no sabía que decir. Cuando recordaba la forma en que muchos de los narnianos lo miraban, lo hacía sentirse triste y sí, rechazado. Ellos sólo miraban al traidor y no lo que realmente era, pero no había nada que pudiera hacer para cambiarlo.
- Yo…
- Aquí estás -dijo una voz a sus espaldas interrumpiendo su conversación para alivio de Edmund, ambos voltearon al recién llegado, era Peter quien venía con una expresión seria en su rostro- Es hora de mostrarte ante los demás -le dijo a Edmund, quien sintió un hueco en su estómago, había llegado el momento de decirles a todos quién era.
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Chan Chan!
¿Cuál será la reacción de los narnianos?
espérenlo en el próximo capítulo ;)
Los review siempre son bienvenidos y me ayudan a mejorar.
nos vemos :D
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