Capítulo 4.

Salieron y Albert cerró la puerta. Era una ciudad que tenía varias cuestas. Algunas casas eran rojas, otras naranjas y otras blancas. A lo lejos se veía un crepúsculo rojo. Estuvieron dando un paseo mientras comían un helado de sal marina, que los chicos habían comprado.
- ¡Qué rico! - dijo Ana - ¡Es dulce y salado a la vez!
Subieron a la torre de la estación y estuvieron hablando. Se terminaron los helados y volvieron a casa. Cuando Ana se acostó, Ridax le susurró a Albert:
- Podríamos preguntar a León a ver si ha encontrado al hermano de Ana.
- Tienes razón, lo mismo ha aparecido en Ciudad de Paso. León suele ir allí.
Albert cogió su teléfono, marcó el número de León y estuvieron hablando.
Mientras eso ocurría en Villa Crepúsculo, en Ciudad de Paso Enjeru despertó y se encontró en una habitación de hotel, tumbado en la cama. Alrededor de una mesa, en una silla, estaba el chico castaño hablando con un hombre de pelo largo castaño con una cicatriz en la cara. Llevaba una camiseta blanca con una chaqueta negra, unos pantalones largos negros con tres cinturones cruzados y unas zapatillas negras. Llevaba unos guantes de cuero negros y al cuello un colgante con forma de león.
- Ya despertó el chico - dijo el hombre, mirando a Enjeru -. Cuéntaselo todo, Sora.
- De acuerdo - dijo el chico llamado Sora. Se acercó donde estaba Enjeru -. Éste se llama León. Puedes llamarle Squall pero no le gusta - León gruñó -. Las criaturas que atacaron tu mundo se llaman sincorazón y se alimentan de la oscuridad de los corazones de la gente. Vinistes aquí porque la oscuridad no pudo vencer a la luz de tu corazón.
- Pero... - dijo Enjeru -, ¿y mi hermana? Estaba con ella en mi mundo.
- No sé lo que la puede haber pasado, lo mismo apareció en otro mundo o lo mismo no -empezó a sonar Gangnam Style -. León, tu móvil.
- Perdonad - León cogió su teléfono y salió al pasillo.
Sora continuó explicándole a Enjeru lo demás que debía saber: para qué servía la llave espada, que había criaturas blancas llamadas incorpóreos y lo que tenía que hacer para salvar el mundo. Cuando terminó, entró León desde el pasillo y dijo:
- Me han llamado Albert y Ridax. Enjeru, tu hermana está con ellos, les he dicho que estás aquí.
- Vale - dijo Enjeru -, pero, ¿quienes son?
- Son unos amigos nuestros que están en otro mundo. Les avisé hace mucho que si encontraban a alguien que no fuese de su mundo que nos avisaran, por si podíamos ayudar en algo - dijo Sora.
- Oye, Sora - dijo León -. ¿Qué te parece si llevas a Enjeru con su hermana?
- Vale. Ven, Enjeru.
Sora salió del hotel y Enjeru le siguió. Sora le guió a la nave gumi, una nave hecha con bloques parecidos a los de Lego. Los amigos de Sora ya estaban dentro.
- Te presento a Donald - dijo Sora, el pato saludó - y a Goofy - éste no dijo nada.
Se sentaron y Sora cogió los controles de la nave. Despegaron y fueron de camino a Villa Crepúsculo. Mientras tanto, en Villa Crepúsculo, Ana ya había despertado y Ridax y Albert también. Desayunaron y estuvieron jugando un rato con la Playstation. Mientras Albert jugaba, llamaron al timbre.
- Ya voy yo - dijo Ridax, y fue a abrir.
- Oye, Ana - dijo Albert, mientras jugaba -. Ayer llamamos a un amigo nuestro y nos dijo que ha encontrado a tu hermano. Supongo que ya vendrá de camino.
- Vale - dijo Ana.
Ridax volvió con un muchacho de pelo rizado marrón y los ojos marrones.
- Mira quien ha venido de visita - dijo Ridax.
- Hola Gus - dijo Albert, mientras le pasaba el mando a Ana.
Se sentaron y vieron como Ana corría en el Need for Speed con un Lamborghini.
- No está mal - dijo Gus.
Ridax, que estaba sentado al lado de Ana, le pasó una mano por la cintura. De repente, delante del televisor salió un sincorazón.
- ¿Pero qué puñeta? - exclamaron Gus, Ridax y Albert.
- ¿Qué pasa? - preguntó Ana.
Gus, Ridax y Albert sacaron sus armas. Gus tenía un pincel mágico, llamado Pincel de la Vida, Ridax sacó un rayo láser rojo, llamado Rojiza, y Albert un espadón como el de Cloud.
- ¡Ridax, llévate a Ana y protégela! - exclamó Albert.
Ridax cogió la mano de Ana y fueron a la habitación de Albert. Nada más entrar, la habitación se llenó de sincorazón. Ridax se cargaba sincorazón mientras protegía a Ana, pero llegó una ráfaga negra extraña que hizo que Ana atravesase el cuerpo de Ridax. Ana cayó al suelo como sin vida y los sincorazón desaparecieron.