15/11/2016

Hola, hola mis queridas amigas, lectoras, y locas :P jajaja, hola y, pues, dicen que desde que las excusas se inventaron todo el mundo quedó bien pero, de verdad que no es una excusa, es la pura verdad! :D Cindy sabe, porque vivimos en el mismo país, valiente gracia... ¿No, Cindy? jajaja, bueno, pero volviendo con lo que queria decir... Ayer lunes, que era el día que tocaba publicar, pues fue festivo; y ni sé qué era que estábamos celebrando, por cierto, ¿tú sabes, Cindy? jajaja, porque yo no. Oki, pues que fue festivo y nada, me fui con mi mamá, mi cuñada, mi hija y el canson de mi sobrino a comer un helado, mi sobrino, nos hizo pasar vergüenzas a todo lugar al que fuimos (es que después nos dio por dárnoslas de turistas por el pueblo y salimos a caminar y a tomarnos fotos) pero la pasamos bien, me distraje un rato y eso es lo que importa :D Entonces como ayer fue festivo... Y hoy fue como un lunes y, bueno, ocupada, heme aquí, que después de dejar la pereza a un lado a causa de la gripe... Estoy aqui publicando un nuevo capitulo de este fic conrtito que escribi asi, porque la inspiracion me atacó, jajaja :D

Antes de irme y dejarlas con el capitulo de esta semana... Queria recomendarles un shot que me recomendó Nana que por cierto, ¡Gracias Nana! Ay, sí, hace rato, pero rato, no leía un buen lemon, uy, jajaja, ¡espectacular! el shot de esa nena. La cosa es esta, la chica, escribe hermoso pero... Su tema es Naruto, le gusta es Naruto pero, uy, no, yo no me he visto la serie pero si esos pendejos hicieran lo que hicieron Tenten y Neji en el shot de esa nena... ¡Me la veria, sin dudarlo ni un instante! jajaja.

Muchas gracias por léeme, sí, si eso es leyéndome, no se imaginan como soy charlando en vivo, hablo mas que un perdido cuando lo encuentran :D jajaja, debe ser por eso que escribo tanto, en fin... Besos! Espero les guste el capi de hoy.


Capítulo 4

— Hola, hola y sean todos ustedes bienvenidos a un programa más de: "Charlando con Lady De Flourite". Muchas gracias a todo nuestro amable público, que está aquí en el estudio, a nuestros queridos televidentes, que nos ven a través de sus televisores, laptops o celulares desde sus casas, y como ustedes vinieron fue a ver y más, escuchar a nuestros invitados de hoy, pues pasemos entonces a darles la bienvenida pero antes de eso… Quisiera mandar un mensajito, corto, muy cortito, a un buen amigo mío.

Miré hacia la cámara que Fye me señaló.

— Seiya, lo siento mucho pero eso que me estas pidiendo no lo puedo hacer. Sí, es correcto lo que me dices. Yo soy de: "Realidad" pero, cariño, allá no soy tan famosa como lo soy acá; además, allá no tengo título de jueza, allá no es tan fácil ser juez como aquí. Aquí y gracias a que mi Fye, es mi Fye, pues yo solo hice un curso de cuatro horas, consigné el dinero en la cuenta que me dijeron y, ¡voila! Jueza, mi amor. —Me reí y todos los demás conmigo— No sabes con que gusto me gustaría poder demandar a Naoko por, ¿Cómo es que me dijiste en la carta que me mandaste?

Dije y me acomodé mejor los lentes para leer la carta que sostenía en las manos.

— Ah, sí, por indecisa asignación de género. Obvio, es completamente comprensible que te moleste que la creadora del programa, o sea Naoko, no se haya decidido nunca si tus hermanos y tú eran o no eran hombres pero... Claro que te entiendo, corazón, pero ahí ni yo, ni prácticamente nadie de mi mundo, de: "Realidad" es mucho lo que pueda hacer. Gracias por escribir al programa y si tienes algún problema, si hay algo en lo que necesites ayuda pero, ojo, que sea algo de acá, con mucho gusto te ayudamos. Chao, corazón, te mando un besito muy cariñoso. Bueno, entonces ahora sí. —Le sonreí al público y claro, a la cámara que Fye me señalaba— Démosles por favor una gran, una calurosa bienvenida a: "El gran sabio" y a los hermanos más malos del universo. ¡Un aplauso para el gran sabio y para los hermanos Black por favor!

Como, bueno, como se trataba de ellos, y casi nadie quiere a los villanos, pues nuestro público no quiso aplaudir pero, no sé si se los dije antes pero, ¿creo que sí les dije, verdad? Pues sí, eso tuvimos que hacer. Como a nuestro público no le dio la gana de aplaudir, Goku y Vegeta tuvieron que encender la máquina de aplausos y no solo eso, tuvieron que ponerla a su máxima potencia…

Y cuando creímos que era suficiente recibimiento, me ajusté los lentes y fui con alias: "Los demandantes" para decirles y preguntarles…

— Hola, Zafiro, hola, Diamante, buenas tardes y bienvenidos al programa.

— Hola, reina. — Sonrió esa belleza de Zafiro cuando me saludó— Buenas tardes, y, vaya… Ni para que te pregunto cómo estas porque eso, para cualquiera que sea un buen observador, es más que evidente.

— Zafiro….

— Ya, ya, ya Diamante que la verdad es la verdad, hermano. — Río mientras todos los demás, entre esos incluida yo, nos reíamos de lo que Zafiro había dicho— Así a ese señor le dé mucho coraje cada que alguno de nosotros le dice algo a su: "Reina", la verdad, es la verdad; y la pura verdad es que la reina, es eso, una reina hermosa, muy hermosa…

— Gracias Zafiro pero, no me digas eso que si me sigues diciendo eso, voy a terminar por creer que es cierto.

Zafiro solo se encogió de hombros y después sonrió.

— Gracias por estar aquí, muchachos y bueno, ¿Quién de ustedes me quiere decir por qué es que están aquí en calidad de demandantes? ¿Por qué están demandando al gran sabio?

— Ah, pues muy sencillo, reina. — Contestó un muy sonriente Zafiro— Pues resulta que yo la semana pasada no estaba aquí, en la ciudad. Andaba de viaje con Petzite visitando a sus primas que nos invitaron para unas ferias pero, ¿de qué me entero al regresar? ¿Usted puede creer que ese papel que el gran sabio nos redactó, y por el que nos cobró un montón de dinero, era más falso y más inútil que una moneda de cuero? No, es que todavía se me hace difícil de creer.

— Ah, sí, ya me acordé.

Me reí de ver a Zafiro tan confundido.

— ¿Hablas del documento que él les redactó y que ustedes le hicieron firmar al futuro rey Endimión, verdad?

— De ese mismo. Reina, ¿tú tienes una idea de todo lo que Rubeus, las muchachas, mi hermano y yo, tuvimos que trabajar para pagarle a este señor lo que nos cobró por ese documento? ¡Mucho!

Yo no me quería reír pero es que de verdad, de verdad que no podía evitar hacerlo.

— Oye, Zafiro, no te las vengas a dar de santo que….

— No, no, gran sabio, las cosas no son así. Mi mujer, mi hermano, mi cuñada, en fin, todos nosotros, tuvimos que hacer de todo un poco para poder reunir el dinero que nos pediste que porque, y según tú: "No se trata de cualquier cosa, se trata de la titularidad de todo un planeta" Entendimos que teníamos que pagarte todo ese dinero, que desde un inicio nos pareció demasiado, porque se trataba de un planeta, de nada más y nada menos que del milenio de plata del siglo treinta y, ¿con qué carajo me encuentro al llegar de viaje? ¿Con que ni dinero ni planeta? ¡Olvídate!

Se exaltó Zafiro y por eso Goku tuvo que intervenir.

— ¡Tú a nosotros no nos vas a ver la cara, olvídate gran sabio!

— Zafiro, hermano, ya cálmate que, —señaló con la mirada a Goku. Diamante, sabia lo fuerte que era Goku, no quería que le terminaran pegando a su hermano por una bobada de esas— ya sabes, tranquilo.

— No, no y no, Diamante, que se olvide. No contento con cobrarte a ti todo eso de arriendo, que de todos nosotros, eres tú el que más paga….

— Pero es que es una zona exclusiva de la ciudad, además es estrato…

— Como sea, no contento con todas las estafas que hace, ¿nos va a hacer esto y se va a quedar tan campante y como si nada? No, y definitivamente no. Reina, es por eso que estamos aquí. Mi hermano y yo, es decir, sobre todo yo, estamos aquí porque queremos que el gran sabio nos devuelva el dinero que le pagamos por ese documento que, como ya sabes, no nos sirvió para nada.

— Bueno, gracias por decirnos la razón por la cual están aquí pero como en todo caso se debe escuchar ambas partes… Entonces vamos a darle paso a la versión del gran sabio. ¿De acuerdo?

Zafiro asintió mientras Goku lo soltaba.

— Buenas tardes, gran sabio, y bienvenido al programa, es un gusto tenerlo aquí.

— Buenas tardes, reina y, no te preocupes. — Sonrió y, bueno, es que el gran sabio es un hombre muy, muy atractivo. De pronto las que vieron el programa: "Sailor moon al desnudo" sí recuerden que el gran sabio es la versión anime de George Clooney pero para las que no, pues así es. El gran sabio es un señor, muy atractivo, al que las canas se le ven bien, muy bien…— Es un placer estar aquí; no es este el tipo de publicidad que quiero para mi buffet pero, bueno, publicidad es publicidad.

— Gracias por haber aceptado la invitación que…

— Citatorio, querrá decir, hermosa reina… Creo que habla del citatorio que me llegó la semana pasada al despacho diciéndome que tenía que venir a este programa porque los Black me estaban demandando por estafa.

— Sí, tiene razón. — Me sonrojé un poco— Gracias por haber respondido tan pronto y más, por estar aquí.

— No es nada.

— Gran sabio, ¿usted sabía que el documento que les redactó a los Black no tenía ninguna validez en este tiempo y más, en el siglo treinta?

— Claro que sí, por supuesto que lo sabía.

— ¡Eres un maldito hijo de tu gran…!

— ¡Zafiro! — Lo regañó Diamante— ¡Ya cálmate con un demonio!

— Soy y fui completamente consciente de que ellos no podían convertirse en los dueños del segundo milenio de plata del siglo treinta con ese documento firmado por el futuro rey Endimión, nadie mejor que yo sabía eso, reina.

— ¿Entonces? Discúlpeme pero cada vez entiendo menos.

— Ah, sí verá. — Sonrió con mucha satisfacción— ¿Sí o no el documento estaba redactado como si el legítimo dueño de Tokio de Cristal del siglo treinta fuera el futuro rey Endimión?

Asentí.

— Correcto, es que ese era el plan.

— ¿Qué? — Le preguntó Diamante con confusión— ¿Y ahora de qué demonios estás hablando, gran sabio?

— Ah, es que tú me resultaste más inútil que las tetillas de los hombres, muchacho.

Se reía el gran sabio, se reía el gran y atractivo gran sabio con mucho gusto de la cara que había hecho Diamante cuando él había dicho aquello.

— Yo contaba con que tú serias capaz de conquistar al pasado de la Neo reina Serena, es decir, a Serena pero no, te mandó más rápido a la mierda de lo que Beryl me mandó a mí. — Río y después de burlarse de Diamante, me miró de nuevo— Reina, te explico. La idea era que Diamante conquistara al pasado de la Neo reina Serena y de esa forma….

—…Evitara que se casara con Darien, que es el legítimo dueño de la tierra, y él pudiera cedérsela a los Black sin problemas al no tener nada que ver con Serena. ¡Eres un tramposo y un malvado de tiempo completo, gran sabio!

— Oh, sí…— Sonrió con mucha, mucha maldad— Me lo han dicho muchas veces pero, bueno, no me canso de escucharlo… Así es, sorprendida reina. La verdad era que yo quería hacer dos cosas y una de ellas, era vengarme de la maldita de la Neo reina Serena que me dijo que no cuando yo le propuse que dejara a su esposo y se quedara conmigo…

— ¡Oye!

Se enojó esa vez Diamante.

—… Y lo segundo, necesitaba el dinero que les pedí a los Black porque, bueno, solo tienes que saber que metí en un negocio en el que nunca debí meterme, solo eso voy a decir al respecto.

— ¡Infeliz! ¡¿Lo supiste todo el tiempo y así y todo nos seguiste engañando?! ¡Eres un maldito tramposo, gran sabio!

— Zafiro, Zafiro, por favor, ¿es en serio? ¿A quién se le ocurre contratar a un abogado que vive en un planeta como Nemesis, ah? Discúlpame pero, bueno, yo no tengo la culpa que lo ustedes tienen de príncipes, lo tengan de inteligentes….

— Bueno, a ver sí te entendí bien, gran sabio. ¿Entonces tú contabas con que los Black sí iban a cambiar el pasado y que el dueño de la tierra, del siglo treinta, iba a ser solo el futuro rey Endimión?

Asintió.

— Claro, reina; es que hasta les ayudé y todo. Yo me fui con ellos para el pasado, aunque el compromiso solo era el del redactarles el papel y ya, y traté de desaparecer al conejo y al el pasado de la Neo reina Serena, la muy maldita, que aparte de decirme que no, me mandó a comer mierda a Nemesis, pero, bueno, creo que el resto de la historia ya la saben. Los Black perdieron y, bueno, con eso también se perdió la autenticidad de ese documento que yo les redacté.

— Bueno, pues de verdad que no sé ni qué decirles, Diamante, Zafiro.

— ¿Pues cómo qué, reina? Pues haz que nos pagué lo que nos robó con ese documento, eso es lo que tienes que hacer.

— Zafi, lindo, lo que pasa es que no es así de fácil, bizcocho. — Respondí apenada mientras salía de mi mesa de jueza y me le acercaba.

— ¿Cómo qué no? ¿Y por qué?

— ¿Por qué? Mira, te voy a explicar así bien fácil, lo más fácil que pueda, para que me puedas entender. Es que, si las cosas hubieran sido así como él las dijo, si Diamante hubiera evitado que Serena se casara con Darien, la tierra hubiera sido del futuro rey Endimión y, por ende, el documento hubiera tenido validez porque el documento estaba bien redactado, era completamente legal; claro, en los términos en los que los está poniendo el gran sabio en este momento, desde luego.

— No entiendo. ¿Entonces eso qué quiere decir? ¿Qué no nos va devolver el dinero que le pagamos?

— No, Zafiro, no porque él documento que él redactó era legal y además, apuesto lo que sea, lo que sea que sé que no lo pierdo, a que ustedes no le hicieron firmar nada al gran sabio por si algo salía mal él los tuviera que indemnizar por daños y prejuicios, ¿verdad que no?

Los dos hermanos, negaron.

— ¿Lo ven? Yo no sé cuántas veces le digo a la gente que viene aquí que todo lo que tenga que ver con cosas así, con cosas legales, debe ir por escrito, con fechas y debidamente firmado y autenticado por un juez. ¡No sé cuántas veces les digo lo mismo!

— Pues sí pero…

— Lo siento mucho, Zafiro, Diamante, pero les niego la demanda. Me da mucha pena con ustedes pero eso pasa cuando uno hace tratos con gente así como el gran sabio, eso pasa cuando hace tratos con gente tan tramposa. Oigan pero antes de que se vayan, ¿nos podrían decir cuánto le pagaron ustedes al gran sabio por ese documento?

— Bueno, pues como estábamos en el siglo treinta, y allá todo es más caro, el eurofic allá es tres veces lo que vale acá…. El gran sabio nos pidió tres millones de eurofics por redactarnos el documento que, según él, nos iba a convertir en los dueños del milenio de plata del siglo treinta y del planeta como tal.

— ¡¿Qué?! Pero es que eso, eso, ¡eso es mucho dinero!

— ¿Lo ves? — Sonreía esa vez Zafiro, al igual que Diamante de verme tan sorprendida— ¿Ahora sí entiendes?

— Claro, claro que entiendo y, me encantaría poder ayudarlos pero no puedo. Odio tener que admitirlo pero en este caso no hay nada que yo pueda hacer, el gran sabio es muy hábil, se protegió muy bien y, mírenlo.

Lo señalé con la mirada mientras él, se acomodaba el fino saco de diseñador italiano y se preparaba para irse.

— Es un infeliz, por eso estaba tan tranquilo, sabía que no podía perder porque sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

— De cualquier forma muchas gracias por haber aceptado nuestra demanda y más, por haber leído nuestra carta con tanta rapidez.

— No es nada, Zafi, pero tú tranquilo. Tranquilo que apenas me dé la oportunidad, lo voy a poner pagar por todo lo que ha hecho.

— Hasta luego, reina. — Trató de tomarme una mano el gran sabio cuando se me acercó hasta donde yo estaba platicando con los muchachos y que claro, yo desde luego aparté, para despedirse— Fue como siempre que estoy en alguno de tus programas, fue un verdadero placer. Hasta pronto, hermanos Black.

— ¡Eres un…!

— ¡Zafiro!

— Si me necesitan, llámenme. —Se giró y les hizo llegar una de sus tarjetas membretadas— Siempre, siempre es un gusto trabajar con gente como ustedes, tan correctos para pagar. Hasta luego.

— ¡Maldito hijo de tu gran….!

A Zafiro, le provocaba era matar al gran sabio, que se iba muy sonriente y muy relajadamente de nuestro estudio de grabación, mientras Diamante intentaba (sin éxito) calmar a su enojado hermano. Goku y Vegeta estaban acompañando a los hermanos Black hacia la salida, después de que yo me despedí de ellos, y estábamos a punto de acabar el programa por ese día pero, como en Fandom pasa de todo, a cualquier hora y en cualquier momento… No contábamos con…

— Hola, hola, reina de mi corazón.

— Yui. —Dije cuando lo tuve frente a mí y mientras él, hacia lo que hace siempre cada vez que se aparece y me ve, desaparecía sus runas y tomaba su báculo en una mano para hacer lo mismo con él, para desaparecerlo rápidamente— ¿Y eso? ¿Tú qué haces aquí si hasta donde sabemos tu semestre apenas empezó?

— ¿Me vas a decir que no te da gusto verme, mi reina?

— Pues… — Dije mientras este muchacho, hacia lo de siempre cada vez que me ve, dije mientras él se me acercaba mucho y me tomaba el rostro, el maquillado rostro, por el mentón con delicadeza…— A mí me es indiferente si vienes o no a Fandom pero al que no le va a gustar ni cinco que estés aquí es a…

— ¡Yui!

Llegó mi Fye con nosotros, hacia donde estábamos, hecho una verdadera furia, odia que Yui, su hijo, me moleste tanto.

— ¡¿Tú qué demonios haces aquí y más, molestando a mi reina?!

— Ay, papá… — Se quejó como hacen todos los muchachos de su edad, con mucha pereza mientras se quitaba los audífonos— No seas así, no me regañes que tú, mejor que nadie, sabe lo adictiva que es la energía de la reina. Ummm, sí…

Se me acercó e inhaló profundamente cerrando los ojos y después, abriendo esos mismos ojos que le heredó a su papá, me miró fijamente y me dijo mientras sonreía sádicamente…

Subarashi…

— ¡Yui!

— Su energía, papá, es, es sencillamente, increíble… — Luego fue con él y le dijo mientras yo estaba roja de la pena…— Vine porque la tía Chii necesita que le ayudes con esta fórmula…

Se la pasó.

—…Y también porque la universidad está en paro. No tenemos clase ya hasta el lunes de la otra semana y, ¿adivina qué, papi querido?

— Olvídalo, Yui, no te vas a quedar en Fandom y menos en mi casa. — Dijo Fye mientras guardaba aquella hoja en su fino saco blanco y se le acercaba a su problemático hijo, su único hijo, haciendo mala cara— No te vas a quedar aquí de vago y mucho menos cerca de mi reina. ¿Te quedó claro?

— Muchas gracias, querido público, estimados televidentes en casa, por haber estado con nosotros el día de hoy y recuerden. Respeten para que los respeten, edúquense lo que más puedan y que Kamisama los proteja siempre de todo mal y de todo peligro. ¡Muchas gracias por su preferencia y nos vemos en un próximo episodio de: "Charlando con Lady De Flourite"! ¡Chao, nos vemos después!

— Pero papá…

— No sé cuántas veces te he dicho que tú lo que tienes que hacer es dejar de acostarte con tus terapeutas y tomar las terapias para que superes de una buena vez y por todas, la obsesión que tienes con mí, que no se te olvide Yui, con mi reina.

— Pero es que…