Summary: "Una regla esencial en el ejercito es nada de mujeres… y yo la rompí. No podia dejar que mi padre se enfrentara a aquello, acarreando con su avanzada edad. No me importaba cuanto debía arriesgar… ¿o si?"AU. TODOS HUMANOS. Aye436 y M.- Way
Disclamer: No somos dueñas de nada, porque del polvo venimos y al polvo vamos y bla bla. La cosa acá es que los personajes son de nuestra intima amiga ep, la Guerra es de los guerreros(¿?), el titulo del fic es de un grupito llamado "Toquio Motel" o "Toque Mote" o como sea que se llame (ojo no tenemos nada en su contra). La idea de Aye, adaptada a Mulan y remixada por el drama de Mee.
Aye: Eh… cualquier parecido con la Realidad es… ¿coincidencia? Bueh… yo nunca leí nada sobre una cosa así entre las tropas de E. U. A, pero sí leí la leyenda de Mulán. Créanme cuando les digo que Disney modifica a full TODAS sus historias, las originales son sangrientas y la prota siempre muere…
Aye: No prometemos ser muy malas con los protas pero tampoco buenitas ¿capishé?
Mee: No lo podemos evitar, el drama forma parte de nosotras…
Aye: Jeje, bueno antes de que la baba estropee los teclados… Mee ¿haces los honores?
Mee: Sieeeeempre lo mismo, el cap que viene te toca a vos, Ashe!(solo yo la puedo llamar asi¬.¬)…
Somos dos mentes sumamente maquiavélicas y no nos responsabilizamos de que ninguna lectora sufra un colapso nervioso y/o/u… me olvidé lo que decía… ¿ves?... el próximo cap vos te encargas de toda la cosa…
Resumiendo: aca tienen un poco mas de nuestro hermoso y amado delirio…
ARE YOU READY?
(… Be a man…)
Aburrido. Esa era la palabra para definir el estado en el que se encontraba el Cabo Masen. ¿No podían ser menos detallistas los Generales? Odiaba cuando había juntas de este tipo. En especial porque ahora debía escuchar las estrategias, en su opinión, demasiado pobres sobre cómo lograr que su equipo pudiese defender las costas del Oeste, temían que intentaran atacar por ese lado, ya que Japón no se quedaría cruzado de brazos después de la negativa de los Estados Unidos para ofrecerle ayuda. Sólo quedaba rogar que eso no sucediera pronto y que hubiera tiempo de sobra para preparar a los novatos.
-¿Pedirán informes médicos?- quiso saber Kyle O'Shea otro de los Cabos a lo que se les había designado la misión de entrenar a una tropa.
Frunció el ceño en señal de frustración. ¡Por su puesto que sí idiota!, le hubiese gustado gritarle delante de todos pero se detuvo en cuanto uno de los generales abrió la boca para hablar.
-Sólo se les pedirá en caso de que se sospeche que posea algún tipo de enfermedad o discapacidad como son la miopía y la sordera- anunció el hombre para su sorpresa.
¿A caso estaban cambiando todo el sistema? En todos los años que llevaba en el Ejército nunca, y nunca es nunca, había sucedido aquello. Siempre se siguió la regla de revisión.
-Son tiempos difíciles- continuó el General Wrathe respondiendo a su pregunta no formulada-, debemos estar preparados. Lamentamos decirles que el número de soldados es menor al que podríamos soportar, por eso se hará la excepción a la regla de sanidad, sólo en caso de sospechar algún tipo de enfermedad será necesario llevarla a cabo.
-Esto sonó más dramático que la historia que tu querido Tolkien esta contando en lo que será, seguramente, su lecho de muerte- murmuró Emmett a su lado.
Edward le pegó en las costillas disimuladamente.
-¡Oye!- siseó su amigo- Ya sabía que eras gay pero no es para tanto…
-Una palabra más Emmett y te juro que te castro y así veremos quién es el gay en realidad-siseó Edward entre dientes, su amigo se limitó a reír en silencio como respuesta.
-¿Otra vez peleando?- preguntó el chico rubio a su derecha.
-Ya conoces a Emmett...
-¿El chiste del gay?- aventuró.
-Tienes que admitirlo Jasper es el mejor- murmuró Emmett desde su asiento, el chico rodó los ojos
-… ¿Entendido?- les cortó la voz del General Marlon, el que estaba encargado del Estado de Chicago.
-¡Si, señor!- respondieron a coro todos los soldados ahí presentes.
-Pueden retirarse, mañana será un largo día de trabajo- los tres amigos se levantaron de inmediato y siguiendo las reglas salieron por la puerta de entrada junto a sus demás compañeros.
Subieron en uno de los camiones que los llevaría de regreso a la Fortaleza Lewis dónde sin duda alguna, la señora Platt los recibiría con un poco de comida; aquella mujer era conocida por su buen corazón. Hacia unos meses que había quedado viuda, su esposo había sido uno de los cadetes más importantes de Lewis, por ello Esme Platt en recompensa a los años de gloria de su marido había decidido ayudar al Ejército siguiendo el ejemplo de su marido. Ella si que no era feminista. Edward podía dar fe de ello.
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-Recuérdame una vez más- le dijo Bella seria a su hermano- ¿Por qué estamos aquí?
-¡Eh, no me responsabilices de tus actos!- chilló Mike- No fue culpa mía que tus amigas- señaló a las chicas sentadas frente a ellos-, sean tan maquiavélicas como tú a la hora de meterse en líos.
-No nos meteremos en líos Mike- le sonrió Alice.
-Si tú lo dices…
Rosalie rodó los ojos, aunque si debía de ser honesta le aterraba un poco lo que estaban haciendo. Los cuatro jóvenes se hallaban en un tren camino a Washington. Según había planeado Alice, llegarían a la casa de su tía que había quedado viuda hacia un tiempo atrás, ella les daría alojamiento a los cuatro "rebeldes".
-Lo único que no quiero- dijo Mike serio, luego de un rato de silencio-, es tener que lidiar con ustedes dos, no me malinterpreten son unas buenas chicas… pero, no creo poder enseñarles…
-¡Descuida!- exclamó Alice, Bella la fulminó con la mirada- Nosotras- se señaló a sí misma y a Rosalie-, no jugaremos a ser soldados.
-¿A no?- preguntó Bella confundida.
-No- sacudió la cabeza su amiga- Nosotras encontramos la solución de ayudarles sin necesidad de meternos en un acto de suicidio como el que tú planeas.-dijo picando a Bella con un dedo, en el hombro.
-No es suicidio…
-Cómo sea, lo que intento decir, es que nosotras no iremos a ocupar el lugar de soldados. Mi tía Esme se tiene que encargar de las cocinas y algunas otras cosas de la Fortaleza Lewis, que es exactamente el lugar a dónde se les está enviando a los hermanos Swan- sonrió pagada de si misma la pequeña joven Brandon.
-A veces das miedo- le murmuró Mike provocando la risa de Rosalie y Bella.
Alice como de costumbre le sacó la lengua prolongando las carcajadas de sus otras amigas.
-Esta bien…- dijo con molestia- sigan riéndose, les aseguro que el tiempo que pierden lo podríamos aprovechar para que Bella esté lista…
-¿Lista?- preguntó Rosalie sin comprender, Bella rodó los ojos.
-Para jugar a los soldaditos- le explicó Alice como quién le explica a un niño que dos más dos es cuatro- pero la pregunta aquí es- la chica miró a Isabella con seriedad- ¿Estás lista?
-Lo estoy- respondió Bella con seguridad.
-Entonces…- Alice tomó su bolso de viaje y sacó de adentro un par de tijeras estilo carnicero- Qué empiece la función- sus ojos brillaron con determinación Bella apretó los ojos a sabiendas de lo que iba a suceder a continuación.
Media hora más tarde Bella abrió los ojos para toparse con su imagen reflejada en un pequeño espejo que poseía el baño del vagón donde viajaban. Sus ojos chocolate viajaron por todo su rostro, fijándose detenidamente en el cambio radical que le había dado en apariencia el corte de pelo que Alice le había dado.
Debía admitirlo, su amiga tenía un don único para la moda y todo ese tipo de cosas relacionadas con la belleza física. Suspiró mientras peinaba con sus dedos el poco cabello que le había quedado, y es que no se lo había cortado al estilo tradicional, no. Alice había optado por darle a elegir cómo quería verse, sus mejillas se tiñeron de rojo al recordar cómo se habían reído Mike y Rose al escuchar su respuesta.
-El corte de Aragón del relato de Tolkien no estaría mal- susurró a su amiga.
Alice le sonrió mostrando su reluciente dentadura tal como lo haría un tiburón al atacar a su presa. Y así haciendo caso omiso a las burlas de su rubia amiga y del hermano de Bella, la muchacha le cortó prolijamente el pelo.
"Si Renée me viera de seguro le daría un paro cardíaco", sonrió con gracia mientras seguía contemplándose en el espejo. Y seguramente hubiera sucedido eso, pues Renée estaba orgullosa de que su hija tuviera un cabello largo hasta la cintura, pocas chicas lo llevaban así, pero a su madre le encantaba poderle cepillar de vez en cuando su largo cabello hasta dejarlo suave como la seda. Frunció el ceño al ver que su mirada se tornaba borrosa. No debía permitirse pensar así, debía alejar cualquier clase de sentimentalismo. Había tomado la decisión de salvar a su padre, y eso era lo que ella haría, no podía permitirse el lujo de tener momentos de melancolia.
-Los hombres no lloran- se dijo a sí misma como para darse ánimos.
Respiró profundo y salió del baño. Una señora esperaba su turno afuera, se impactó al mirarla, y cuando se dio cuenta de que Isabella la miraba sus mejillas se tiñeron de carmesí.
Pero que demonios…
-¡Te estuve buscando por todos lados!- exclamó la inconfundible voz de Alice detrás de la señora.
Su amiga la jaló del brazo para meterla en el pequeño compartimiento que les correspondía. Rosalie las miró al entrar. Mike estaba enfrascado en su lectura al periódico matinal que les había traído el encargado del vagón hacia las seis de la mañana cuando pararon en la estación de San Francisco, donde bajaron para poder desayunar y luego volver a abordar el tren que los llevaría hasta el Estado de Oregon, harían la parada en Portland para luego tomar un camión que los llevara hasta Seattle donde la tía de Alice los iría a recoger, dado que la chica le había mandado un telegrama la tarde anterior anunciando su llegada y su ofrecimiento de ayuda, su tía se mostró complacida con la idea de la pequeña y gustosa acordó darles alojamiento a ella y a los "dos soldados" que les acompañaban.
-Bella, juro solemnemente que no te reconozco- la miró Rose detenidamente.
-No es para tanto, sólo fue el corte de pelo.
-Y ese es sólo el principio- anunció Mike doblando por fin su periódico-, estuve pensando Bells y creo que debemos discutir un par de cosas.
-¿Cómo cuales?- se mostró Bella a la defensiva.
-Son sólo dos cosas…- Mike se paró frente a ella y la miró con gesto divertido-. Vamos hermana que hasta yo puedo ver a través de tu camiseta…
-¡Pervertido!- Bella le plantó un sonoro cachetazo a su hermano.
-Uy, eso dolió- murmuró fascinada Rosalie.
Alice trató de disimular con una tos su risa que amenazaba con estallar con una sonora carcajada.
-¡Auch!- se quejó Mike- ¡Eres una salvaje!
-Y tú un asqueroso- Bella lo miró con enojo- ¡Soy tu hermana, por todos los cielos!
-Lo decía en broma- Mike se sobó la mejilla que ahora la tenía colorada.
-Está bien, está bien- Bella rodó los ojos-, lo siento. ¿Contento?
-No, mi mejilla me duele.
-Pues aguántate por ser un cerebro de pacotilla- Bella se sentó al lado de Rosalie.
-Mira quién habla- murmuró el chico aún con la mano en la mejilla.
-Mejor cállate antes de que te deje un ojo morado- le advirtió Alice, Mike rodó los ojos.
-Sólo quería decirles que en el perfecto plan de esta señorita- Bella le sacó la lengua- hay un montón de fallas. Primero, el hecho de que hay un par de cosas que los hombres seguro van a notar…- miró de reojo a su hermana antes de continuar, para asegurarse de que esta vez no le volviera a pegar-, y segundo, es que cómo toda mujer… pues…- el chico se puso rojo y bajó la mirada para que las chicas no se dieran cuenta de su incomodidad para tratar el tema, no entendía como su padre había podido hablarles de esto sin ponerse a tartamudear- todos los meses…
-Oh, ya veo por dónde vas- rió su hermana- Te refieres a la menstruación- Mike se estremeció, provocando la risa de las presentes- Hay Eustaquio, a veces eres… patético- Mike le miró como queriéndola asesinar, si seguía llamándolo de aquel modo terminaría explotando en un ataque de ira.
-Pues patético o no, tengo la razón.
-Mike…- Alice le tocó el hombro- ya te dije que de la imagen me encargo yo. Para solucionar el primero de los problemas tengo una idea que para ponerla en práctica deberán salir de compartimiento un rato y dejarme con Bella. En cuanto a lo segundo… ¿no tienen los soldados permiso de salidas por lo menos mes a mes?
-No lo sé- dijo sinceramente Mike- Nunca estuve en el ejército y papá ya esta muy enojado con nosotros como para preguntarle vía telegrama.
-Si ese no es el caso- dijo Rosalie- Podrías hacerte pasar por enferma, ya sabes… dolores estomacales- Bella y Mike rodaron los ojos.
-Rose, sin ofender, pero esto es el ejército. Nada debe tumbar a un soldado ni siquiera un dolor de estómago- le explicó Bella.
-Yo sólo decía- Rosalie levantó las manos en gesto de rendición, estos temas no eran para ella.
Si ya antes pensaba que su amiga era poco cuerda, ahora podía decir que a ciencia cierta que Isabella Swan había perdido la cabeza.
Alice obligó a salir del pequeño lugar a Mike y a Rosalie, así podía ayudar a Bella con lo que había preparado.
-Como te dije hace unas horas atrás, esto ya lo había visto venir, por lo que me tomé la molestia de investigar un poco y llegué a la conclusión que la mejor forma para que pases desapercibida con tus gemelas- Bella rió por lo bajo ante aquel termino, mientras Alice se ponía a buscar dentro de su bolsa "mágica" de mano-, ¡es esto!
Isabella miró con incredulidad la prenda que sostenía su amiga en la mano.
-¿Qué diablos es eso?- preguntó con el ceño fruncido.
-Esto mi querida Bella es la solución a tú problema. Leyendo un poco en la biblioteca de papá, encontré unos textos que me llamaron la atención ¿conoces la leyenda de Mulán?
-¿De quién?
-¡Tú que lees tanto deberías conocerla!- exclamó su hiperactiva amiga- ¿Qué me dices de la de Robin Hood?
-El príncipe de los ladrones, esa la conoce todo el mundo.
-Bueno, en ambas las heroínas en cierto punto se hacen pasar por chicos. Ellas en aquella época no conocían los beneficios de la tela elástica y mucho menos conocían lo que era un corsé- Bella le miró sin entender aún- ¡Se las disimulaban vendándose todo el torso!- exclamó por fin Alice.
-Oh. ¿Eso es lo que haremos?
-No. Esto- volvió a blandir la prenda-, es lo que haremos. Así que desvístete que te enseñaré a usarla.
Bella la miró incrédula durante un rato, pero luego de ver cómo su amiga comenzaba a enojarse decidió que lo mejor era, como siempre, no contradecir a Alice.
…
-Wow- fue lo único que pudo articular su hermano en cuanto la vio.
Rosalie por su parte se había quedado mirándola sin palabras, sorprendida por lo que veía.
-Incluso hace que parezca que posees un pecho musculoso- murmuró sorprendido Mike- ¡Alice quiero uno de esos!
-Ni hablar chico, esto sólo saldrá al mercado cuando termine la Guerra- rió Alice.
-Si no supiera que eres tú Bella, te juro que ahora mismo le pedía a mi padre que nos casara- dijo por fin, sin reparar en sus palabras, Rosalie.
Bella sintió como se le subían los colores a la cara. Alice rió.
-Si, Bella es un lindo chico. Pero como chica… -comenzó Mike, Bella le pegó en el hombro con fuerza- ¡Ay!
-Y la próxima vez, te juro Eustaquio que te quedas sin fabrica de mini-Mikes- le advirtió su hermana.
-De acuerdo- se rindió el chico- Ahora empecemos con lo que necesitamos… enseñarte a ser un hombre.
Alice comenzó a aplaudir emocionada como si fuese un espectáculo de circo. Aunque si se debía ser honesto, la escena era perfecta para una puesta en escena como una de esas que empezaban a dar en los cines con Charles Chaplin.
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Ser un hombre. Esa era la primera regla esencial en el ejército, su mundo, su realidad. Sólo esperaba que la tropa que se le había encargado no fuera una llena de débiles niñas.
-Así que estará recibiendo visitas- la voz de Emmett le sacó de sus cavilaciones.
Esme Platt, la cocinera, le sonrió con cariño. Esa mujer siempre le recordaba a su madre, tal vez era porque todo en ella destilaba a amor maternal. Siempre había sido bondadosa con cada uno de los soldados que pisaban su cocina, fueran buscapleitos o no.
-Mi sobrina y su amiga se han ofrecido como voluntarias a ayudarme un poco con las tareas- respondió la mujer.
-Espero que no sean distracción alguna para mis hombres- le dijo serio Edward, lo que menos quería era que sus tropas se vieran distraídos por un par de faldas jóvenes, Jasper le dio un codazo discreto por debajo de la mesa, él no se inmutó.
-Oh. Claro que no- aseguró Esme-, ellas sólo quisieron venir a ayudarme, estoy segura que sólo se quedarán en las cocinas cuando sus hombres entren a la hora de la comida. Mi Alice es especial en cuanto a el tema de los muchachos- rió ante un chiste privado-. Nunca le han interesado los soldados y tengo entendido que su amiga estaba por ser comprometida con el hijo del dueño del Banco de Arizona.
-¿Royce King?- rió Emmett.
-Si, creo que si- asintió Esme con la cabeza.
-¿Lo conoces?- preguntó interesado Jasper.
-Ese cretino me debe un tanto desde hace unos años atrás- Emmett se encogió de hombros, era bien sabido que él era un ávido fanático de las apuestas-. Brindo por la pobre chica que le tocará de esposa, ya que al paso al que va, se gastará todo lo que herede en menos de lo que termine la Guerra- Emmett alzó su vaso con cerveza.
Esme se marchó pronto en dirección a las cocinas dejándoles a los tres jóvenes solos en el comedor. El lugar era demasiado espacioso, era seguro que por lo menos ciento veinte soldados entrarían en aquél lugar. Y esa era la cantidad exacta de jóvenes que esperaban dentro de menos de doce horas.
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Cuando arribaron a Seattle los cuatro jóvenes fueron recibidos con una fina llovizna por la sonriente Señora Platt. Bella nunca había visto a una mujer que emanara calor de hogar como ella lo hacia, y pronto se vio encariñada con la mujer, a pesar de que el encuentro había sido un tanto embarazoso para ella. Esme había sido la primera en ver la faceta "chico" de Bella o como habían acordado que se llamaría a partir de el momento en el que bajaran del tren rumbo a Forks: Ian Swan.
-¡Tía Esme!- la pequeña Alice corrió a recibir a su tía.
-¡Mira nada más!- Esme hizo que Alice diera una vuelta para ella- ¡Qué hermosa y qué grande que estas!
-¿Grande?- se burló susurrando Mike.
Bella y Rosalie hicieron lo posible para no reírse.
-Oh. Tía te presento a mis amigos- Alice les hizo un gesto para que se adelantaran-, ellos son Rosalie Hale.
-Un gusto- le sonrió la rubia, Esme asintió con la cabeza.
-Y los hermanos Swan. Mike- el hermano de Bella le besó como dictaba la costumbre la mano- y este de aquí es Ian…
De más está decir que Bella intentó no sonrojarse al saludarla como su hermano, pero al parecer eso provocó un pensamiento inadecuado en Esme, la cual le sonrío coquetamente. Alice soltó una risita.
-Un gusto- dijo Bella tratando de que su voz sonara más grave.
-El gusto es mío- le sonrío Esme sin dejar de mirarla.
-Esto… ¿Nos vamos?- Alice le lanzó una mirada de disculpas a Bella.
-¡Oh, si, si!- rió Esme como saliendo de una ensoñación.
-Parece que le gustaste a la tía de la enana hermanito- le murmuró Mike divertido a Bella.
-¡Oh, calla ya!- Bella le pegó en el hombro.
-¿Por qué eres siempre así?
-Porque tu siempre eres un cerdo- Bella suspiró-. Sólo espero que mañana no sea tan difícil aparentar ser un chico…
-Recuerda simplemente esto Bells- le murmuró Mike mientras subían al auto que les llevaría a su destino- Ten confianza, actúa como un cerdo…- Bella rodó los ojos- pero nunca olvides quién eres en realidad.
"Nunca olvidar quien soy en realidad" se repitió ella para si misma, mientras asomaba el rostro por la ventana y veía el verde paisaje de aquel sitio. Aquello sonaba sencillo; debía serlo… ¿cierto?
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Mee: Me encanto este cap, hay tanta pasión, amor, comedia, drama y sexo que…
Aye: Eh… Mee… creo que una vez más confundiste el capítulo, acá no hay nada de Rate XXX (aún)
Mee: ¿Ah no?...Oops, me confundí leyendo un cap futuro…
Aye: ¡¡¡Calla no les des spoilers!!!
Mee: ok, ok… no digo nada, no digo nada-encogiendose de hombros-…
Aye: Eres imposible… jajaja por eso me gusta escribir contigo!!! Y para que eso siga sucediendo lectores aviven nuestra adicción y denos reviews!!! Hasta la vista nos leemos luego…
