Capítulo 3: Cambiando el tema

Kendall se encaminaba a casa tranquilamente. Era la primera vez que vería a su padre después de largos años. Desecharía TODO de su habitación que le recordara lo que había sucedido esa noche. Localizó a una rubia, de piel bronceada y ojos como el cielo.

—… Brianna, ¿cierto? — La joven menor se volteó y la vio.

—… ¿Perkins? — Kendall sonrió y asintió. — Vaya… Así que has aparecido. Mi hermano estuvo muy preocupado por ti. — Eso no lo sabía, abrió los ojos de par en par.

—… ¿Clarence?

— Así es. — Sonrió. — Ambas somos vecinas, vayamos juntas a casa.

Kendall sonrió un poco incómoda y caminaron una al lado de la otra. Había un tranquilo silencio entre ellas, pero Kendall sentía una mirada que la asechaba a sus espaldas. Giraba la cabeza disimuladamente y vio una sombra familiar. Ya cuando estuvieron cerca de la casa Buttowski, la rubia mayor se detuvo.

—… ¿Quieres dejar de seguirnos? — Se volteó colérica, pero interiormente presa del pánico al encarar a cierto rubio con anteojos: Reynaldo.

— ¿Reynaldo? — Brianna le lanzó una mirada asesina.

—… Jajajaja. Vaya, vaya, vaya. ¡Cuánto tiempo sin verte! Mi preciosa Kendall… Estás muchísimo más bella que la última vez… que nos vimos. — Kendall pudo ver esa malicia en su mirar, pero tenía que fingir, no podía arriesgarse.

—… ¿De qué hablas? Que yo sepa, yo no te he visto en ningún lado. — Agradeció mentalmente que su voz sonara convincente.

— El profesor dice que perdiste la memoria… ¿No será por un trauma en específico? ¿O estás fingiendo?

— ¡Déjala en paz, Reynaldo! — Brianna se acercó rápidamente al rubio, pero este la abofeteó. Kendall lo miró furiosa y le devolvió el golpe con su propia mano.

— ¡¿Cómo te atreves a golpear a una chica?!

El rubio, furioso, agarró un mechón rubio de Kendall, jalándola peligrosamente al rostro de este.

—… Si de verdad perdiste la memoria, Kendall Perkins… Entonces, te haré recordar con algo que sucedió esa noche.

Kendall sintió unas enormes ganas de llorar. Imágenes de ese día se hicieron presentes, lluvia, sangre, golpes…

— Déjame ir.

Brianna corrió a su casa para avisarle a su padre, madre, o a Kick, ¡quien fuese! A que ayudara a la rubia, pero Reynaldo, antes de que la menor pudiese acercarse más, la agarró del cabello y la hizo caer al suelo.

— ¡Deja a Brianna fuera de esto!

— ¿Y si no? — Aplicó más fuerza en cuanto al jalón de la menor, quien soltó un gemido de dolor.

— Entonces suéltame para arrancarte esa asquerosa sonrisa de tu cara.

— Vamos, Kendall… Tú y yo somos mejores en otra cosa. — Soltó bruscamente a Brianna.

El rubio posó rudamente una mano en la cintura de Kendall, asustándola.

— ¡YA SUÉLTAME!

Entonces, todo sucedió muy rápido. No supo en que momento habían quedado parados cerca de la casa Buttowski, mucho menos que alguien haya gritado el sobrenombre del acróbata que ella suplicaba a que apareciera. Tampoco supo en qué momento, cierto castaño de ojos azules se había lanzado contra su ex novio, dejándola a ella libre, pero aun asustada y sintiéndose sucia por el toque del rubio.

Se dejó caer de rodillas, mientras comenzaba a sollozar, siendo calmada por Brianna.

— ¡SI LA VUELVES A TOCAR EN CONTRA DE SU VOLUNTAD, TE VOY A MATAR! ¡¿OÍSTE, BASTARDO MISERABLE?!

Subió rápidamente la vista para mirar a Kick, quien al ver que el rubio había salido corriendo, trató de regularizar la sangre que bombeaba energéticamente por sus venas. Inhaló y exhaló con cuidado. Finalmente se volteó para ver a Kendall, quien se abrazaba débilmente a sí misma, a su lado su hermana. Se arrodilló en frente de ambas.

—… Yo estoy bien, Kick. — Insistió su hermana. — Creo que deberías cuidar a Kendall. Entremos de una vez, el seguir aquí, solo me causa más asco. — Miró el suelo.

El ojiazul no protestó. Agarró a Kendall en brazos estilo matrimonial y la cargó con cuidado a su casa. En la entrada estaba Gunther, visiblemente preocupado.

— No seas tan extremo, Kick. Baja la velocidad de vez en cuando. — Le trató de aconsejar.

—… Eso no importa ahora. Ve a ver cómo está Brianna. Yo hablaré con Kendall.

Su mejor amigo asintió, no muy convencido y se fue escaleras arriba, dejando a la pareja allí, en el living. Kick la había sentado en el sofá, mientras que él se había arrodillado en frente de ella para ver mejor su rostro. La joven salió de su trance y lo miró.

— ¿Te encuentras bien?

Como respuesta, recibió un fuerte abrazo por parte de la rubia. Este se sorprendió y aclaró una de sus sospechas: Definitivamente Kendall se había "desarrollado" bastante. Sentía todo su cuerpo contra el suyo, muy bien presionado. Se mordió el labio y correspondió su abrazo con mucho nerviosismo. No estaba acostumbrado a ese tipo de cosas. Ni él se entendía por qué en situaciones "tensas", se dejaba llevar y la abrazaba sin pudor, pero siempre después de hacerlo, sentía una enorme vergüenza, pensando en lo atrevido que pudo haber sido.

Sus sentidos se nublaron más de la cuenta al sentir el dulce aroma de los cabellos de la rubia. Lo disimuló, pero la atrajo más hacia él con fuerza.

— Ya está todo bien, Kendall. — Le murmuró suavemente.

La joven se separó de él, cosa que molestó internamente al acróbata.

—… Gracias. — Murmuró sonriendo débilmente.

— No tienes por qué dármelas. — Se encogió de hombros.

Un gran y tenso silencio se hizo presente. Kendall jugaba nerviosamente con sus manos, mientras que Kick solo miraba el suelo mordiéndose el labio inferior.

—… Creo que debería volver a casa. He estado todo este tiempo en un hotel, pero ahora que me enteré que papá volverá, también lo haré yo. — Kick sintió un hueco en el estómago al oír aquello y recordó la noche en que había visto su alcoba, echa un desastre. — La policía pasó por mi habitación esta mañana, aunque no sé por qué. — Continuó, haciendo sacar una conclusión de su compañero.

—… "Debieron limpiar el cuarto, no sin antes sacar unas pruebas o fotografías… Ahora que Kendall ha aparecido…"

—… Ya estoy bien, debería volver ahora…-

Iba a levantarse, pero el ojiazul la agarró rudamente del brazo.

— No puedes irte. — Le ordenó en tono serio. — Estás temblando.

Kendall no se había percatado de eso y miró su brazo sujetado, que temblaba violentamente ante el contacto. Sus mejillas ardieron y miró el suelo.

—… Suéltame, Kick. — Trató de zafarse.

Kick la soltó, pero caminó peligrosamente hacia Kendall, quien retrocedía sorprendida y a la vez asustada de lo que podía hacerle. Chocó con la pared y miró el suelo, perdería el juicio si se perdía en esos hermosos ojos azules. Se tensó al sentir el aliento de su ex enemigo chochando sus labios, así que giró el rostro, sintiendo aquella calidez en su mejilla.

—… Kendall. — Susurró suavemente. La rubia apretó los puños junto con los ojos, sintiendo que sus mejillas se quemaban de la vergüenza. —… Quédate…— Abrió los ojos y lo miró. — Quédate esta noche, conmigo.

En la esquina del pasillo, estaba cierto rubio escuchando la conversación de la pareja y sonrió.

— Kick… La única forma que puedas recuperarte, será recuperar a Kendall. — Murmuró levemente mientras subía las escaleras hacia la habitación de su amigo.

Mientras tanto, Kick y Kendall seguían luchando con sus miradas. Esmeralda contra Zafiro. Este último notó la poca cercanía que había entre ambos. Su corazón aceleró de forma inesperada y tensó la mandíbula, sintiendo su boca seca.

— De acuerdo… Pero solo esta noche. — Contestó alejándose de él para tener una distancia más prudente.

Él no protestó, pero salió rápidamente de allí y fue a la cocina, dándose un gran trago de agua. Estar tan cerca de la rubia lo dejaba nervioso, ¡demasiado nervioso!

— Mierda…— Susurró.

Estuvo un buen rato sin salir, hasta que notó que ya era muy tarde. Salió sigilosamente de la cocina y vio a Kendall acariciando distraídamente a Hansel.

— Gracias por cuidar de Hansel. — Kick dio un respingo al darse cuenta que la rubia había advertido su presencia. — Significa mucho.

— ¿Tú me enviaste esa nota que venía con él?

Kendall sonrió y asintió.

— Así es. Lamento no habértelo dicho, pero apenas había vuelto y no podía salir del hotel. — Pausó. — Mamá me lo prohibió.

Kick frunció el ceño.

— ¿Estabas con tu madre?

— No hablemos de eso. — Apartó la mirada de él. — Ella se irá cuando ya no la necesite. — Murmuró con amargura.

— Kendall… Tú…-

— Da igual, después de todo… Nunca le importó cuidar de mí. No me interesa.

Dicho esto se levantó del sillón y caminó hacia las escaleras, dejando confundido al ojiazul.

—… Kendall… Me estás confundiendo…

Continuará…

No me gustó este cap ._. Fue muuuuy corto… Pero no se me ocurría otra cosa :c Es horrible ! Bueno ojalá que me perdonen! Me demoraré mucho en actualizar!, Las explicaciones están en mi perfil, al final, donde están mis "Futuros Proyectos" Al lado del titulo del fic que buscan estará la explicación de por qué no subo, en este caso "Nunca Más" dice "Cerebro seco .-." Lo que significa que no sé cómo inspirarme ni nada parecido u_u creo que lloraré, lamento decepcionarlos :c Reviews?