¡Hola! ¿Cómo han estado? Aquí reportándome con el seguiente capi. Espero les guste, más comentarios abajo, ahora, ¡a leer! Disclaimer; Naruto NO me pertenece, es propiedad exclusiva de Masashi Kishimoto. La historia si es mía, no le permito a nadie que la tome. . . IV. ¡¿Por qué no puedo tenerlo?
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—¿Sasuke?... ¡¿Sasuke?
El muchacho abrió ligeramente los ojos de la impresión y volteó a ver la pelirrosa que lo miraba de forma preocupada. Desvió el rostro y se soltó del agarre de ella.
—En qué diablos estoy pensando…— murmuró ofuscado. Sus manos se dirigieron a su desordenado cabello, para revolotearlo más. Por un momento, por una fracción de segundo, ante sus ojos, el cabello rosáceo de ella se volvió largo y negro. Los ojos jade, que le habían llamado la atención días atrás, pasaron a ser gentiles orbes azabaches.
Él había visto a su madre en Sakura. Endureció el rostro, ¡él no podía pensar en su madre! Después de todo, él la odiaba.
Ella lo había abandonado.
Lo había dejado, aun cuando él le rogó, le suplicó. Es más, aun cuando él le lloró para que lo dejara acompañarlo.
Al parecer a su madre no le había importado que él se rompiera en ese preciso instante…
Sakura sintió como el muchacho se soltó de ella, y avanzaba rápidamente. Tubo la tentación de reclamarle, más cuando se acercó a él, pudo ver en sus negrísimos ojos una sombra de dolor y tristeza.
"Sasuke-kun, ¿qué es lo que te hace sufrir tanto? Quizá…" pensó para sí misma, mirándole con tristeza. No sabía por qué, pero el verlo así, la ponía mal. Quería alegrarle, arrancarle una sonrisa.
No entendía sus sentimientos, sus emociones habían cambiado de la noche a la mañana, siempre se consideró una mujer calculadora, pero con Sasuke; no podía evitar pensar en ayudarle, en hacerle feliz.
—Nee, Sasuke-kun, ¿qué dices si me cargas?
La chica apoyó sus manos en los hombros del azabache, prácticamente, subiéndose en él.
El Uchiha olvidó por un momento lo que le aquejaba y volteó el rostro para ver a la pelirrosa sonriéndole burlona.
—¡¿Pero qué demonios haces, mujer?— murmuró exasperado, con expresión lúgubre.
—Nada, sólo quería ver si me podrías dar un paseíto en tu espalda— dijo, como si nada.
La Haruno sabía que Sasuke estaba enfadado, pero no le importó, con sólo ver como aquel velo de tristeza se disipaba de sus ojos, sonrió feliz. El chico consiguió que ella lo soltera y bufó con molestia.
—Ugh, eres una M-O-L-E-S-T-I-A, ¿lo sabías?— él le deletreó aquel odioso calificativo con una media sonrisa.
—Y tú eres un P-E-S-A-D-O ¿lo sabías?— le imitó.
El pelinegro la miró con desagrado. Ella no respondía a ninguna de sus provocaciones, no importaba como le hablara, siempre le contestaba de igual o peor forma. Cualquier otra chica ya se hubiera puesto a llorar, quizá lo habría insultado por grosero. Pero Sakura, Dios, esa mujer era todo un caso.
Sakura aprovechó que Sasuke divagaba, parecía tener expresión imperturbable, pero inexplicablemente, ella podía identificar sus emociones en esos pequeñísimos gestos de su rostro. Le cogió del brazo y lo jaló, para que caminase más rápido.
—Pero que molesta eres…— le dijo, dejándose llevar. Él no sonreía, su rostro no mostraba un cambio especial, pero al menos, ella ya no veía ese dolor en los ojos de él.
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—¿Quién rayos se cree esa tipa? ¡Mira como toca a Sasuke-kun!
—Su cabello es rosa, ¡pero qué mal gusto!
—Esa perra…
Desde una mesa, de esas que estaban instaladas en el campus para el descanso de sus estudiantes, unas muchachas americanas hablaban, coléricas. Eran Sarah Calahan, Amy Lee y Karin Liván. Ellas no eran de la Facultad de Medicina, sino más bien de la Escuela de Enfermeras. Desde hace mucho que estaban enamoradas de Sasuke.
Cada una de ellas, en especial Karin, habían tratado de acercarse a él con un millón de escusas, cada una más patética que la otra.
El Uchiha no era idiota, sabía sus intenciones, y simplemente las ignoraba. Ahora estaban rabiosas, habían escuchado el rumor de que Uchiha Sasuke había llegado con una bella muchacha —ellas no le veían nada de bella— y que al parecer era su novia.
El muchacho que les contó les dijo que no había otra explicación, ella se mostraba demasiado amigable y Uchiha no parecía molestarse. Oh, y explotaron al ver como ella se le había colgado de la espalda y luego lo molestaba, mientras que él parecía algo aburrido, pero no la apartaba.
—¡Porque esa tipa, somos más bellas que esa!— chilló Amy.
—Calma, Amy. Debemos analizar la situación— Karin, arregló sus gafas, sonriendo maliciosamente—. Le vamos a dar una linda bienvenida a esa zorra, y a dejarle en claro, que Sasuke es nuestro.
Las demás sonrieron apoyándola. Esa tipa no saldría bien librada. Sólo deberían esperar a que Sasuke la dejara sola, y ya se enteraría…
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—Hmph, ya llegamos— soltó de mala gana—. ¡Deja de joderme, Sakura!
Sasuke se había cansado, en verdad. Había aguantado DEMASIADO, en toda la extensión de la palabra, pero Sakura no dejaba de bailotear a su alrededor.
—Ugh, pero que genio. Ya no te molestaré— le dijo con aire despreocupado, su semblante cambió a uno de alegría—. ¡Bien, entremos!
"Qué bipolar" pensó el Uchiha con molestia.
Ambos entraron una moderna estructura de cuatro pisos, las paredes eran totalmente blancas, y pinturas de Kandinsky (1) complementaban de forma exquisita la decoración.
Según le había dicho Sasuke, allí era donde estaban las oficinas de sus maestros y del Decano de la Facultad, Hiruzen Sarutobi.
—¡No puedo creer lo que ven mis ojos! ¿Es que esta bella ninfa es la bellísima Doctora Haruno?
Ambos quedaron petrificados ante aquella voz. Sasuke bufó con molestia.
—Tsk, Lee-sensei…— lo último lo dijo con desprecio.
—¡Dios mío! ¡Sí eres tú, mi mujer de ensueño, Haruno Sakura-sama!— un hombre de cejas pobladas y traje ¿verde? corría hacía la pelirrosa con los brazos extendidos.
Sakura se asustó. Y al ver que aquel raro tipo se le acercaba se escondió detrás de Sasuke.
—Eh ¡pero qué es esto! ¡Porque Uchiha se interpone en nuestra relación!— exclamó el de cejas pobladas.
"¿Me estoy interponiendo en su… relación?" pensó Sasuke, algo confuso.
"¿Tenemos una relación?" se cuestionó Sakura, algo avergonzada.
—¡Cállate, Lee! la estas asustando, ¿qué no ves?
Un golpe llegó a caer en la cabeza del nombrado. Una muchacha de cabello castaño cogido en dos graciosos chonguitos les sonreía con confianza, mientras sus ojos chocolate parecían brillar.
—Disculpen a Lee, a veces se emociona demasiado— dijo ella. Fijó su vista en una mata rosa que salía de la espalda del pelinegro.
—Oh, ¡tú eres Sakura!— exclamó ella, maravillada. Pareciese que viera una joya, o algo así.
—Eh… yo sólo deseo hablar con el Director— musitó algo intimidada.
—¡Claro! Pero déjame presentarme, soy Tenten Ama, maestra de Rehabilitación médica, al igual que el obsesionado que te acosó hace un rato.
—Mucho gusto en conocerlos— dijo, con una leve sonrisa de cortesía—. Ahora si me disculpan debo…
—¡Espera, Sakura!— exclamó Tenten —.Tú eres toda una eminencia, debes contarme cuál es tu secreto. Mira ¡hasta eres menor que yo!
—Quizá después. En verdad necesito ver al Director, nos veremos luego— se disculpó. En verdad tenía prisa.
—Mou, bueno. Pero no te olvides, ¿eh?— recordó la castaña. Sakura sólo le sonrió.
—Descuida, bien, ahora vámonos Sasuk… ¡eh! ¡A dónde diablos ha ido el Uchiha!— exclamó molesta. El pelinegro había desaparecido.
—¿Sasuke-san? Se marchó hace un momento— dijo Tenten, meditando. El de ojos negros se había marchado silenciosamente.
—Ugh, ese Uchiha. ¡Que se joda, ahora no lo voy a ayudar!
—¿Le hablas así a Sasuke-san? ¿Él lo sabe?— cuestionó Tenten un poco sorprendida.
—¡Por supuesto que sí! Él sabe muy bien lo que pienso de él— musitó con voz tétrica, recordando todos los insultos que le había dicho —a modo de juego, pero se los había dicho—.
—Debes de ser muy cercana a Sasuke-san ¿no, Sakura-san?— la castaña le sonrió. Negó con la cabeza al ver la expresión desconcertada de la Haruno.
—Sasuke-san es muy solitario. La mayoría de sus compañeros le tienen algo de… miedo. Creo que es el aura que tiene, le rodea una energía muy imponente. Y las chicas sólo le hablan para declarársele.
—Él se lo busca, es muy borde.
Tenten rió ante el comentario de la pelirrosa. —Tienes razón, Sakura-san. Pero, me alegra que tenga una amiga… ¿o acaso son novios?— preguntó mirándola sugestivamente.
—¡C-Claro que no! Alguien de mi nivel no estaría con un novato— exclamó azorada—.A-Ahora si me disculpas debo ver al director— murmuró sonrojada.
—Sólo era una pregunta inocente— dijo la castaña al ver a la Haruno subir rápidamente por las escaleras.
—¿De dónde conoce Uchiha a mi flor de cerezo?— intervino Lee, quien hasta el momento había estado inconsciente por el golpe de Tenten.
—No lo sé— resolvió ella—. Pero, ¿Qué hace alguien cómo ella aquí?— se preguntó a sí misma. Bueno, no importaba mucho, ahora tenía la oportunidad de conocer a la tan aclamada Haruno, y no desperdiciaría la oportunidad.
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Sakura jadeó por el cansancio. Había subido esas interminables escaleras prácticamente corriendo. No entendía porque se había puesto así de incómoda ante la pregunta de Tenten.
—Tan sólo me sorprendió…— se auto-convenció.
Uchiha Sasuke no le gustaba, ¡ni siquiera le atraía! Lo consideraba guapo, pero que le gustara era otra cosa. Respiró y se relajó, ahora debía hablar con Sarutobi Hiruzen. Se acomodó mejor el cabello e ingresó a la imponente oficina, no sin antes pensar en alguna venganza para Sasuke, quien la había abandonado.
Media hora después, salió de la oficina con una sonrisa sádica en los labios.
"No sabes lo que te espera, Uchiha"
No sabía por qué se había tomado tan apecho el hecho que se fuera sin decirle nada, ¡pero, vamos! Quería molestarlo. Y oh, ya quería ver su rostro cuando la viera.
Al salir del edificio se fue directamente a una boutique, necesitaba la ropa adecuada.
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El pelinegro entró al aula. Diablos, se la había hecho tarde. Cuando lo vieron, sus compañeros comenzaron a murmurar, mientras algunas chicas lo miraban con ojos llorosos. Rodó los ojos hastiado, y se ubicó en la tercera fila. El salón era amplio, había en total, veinte escritorios, con una laptop personal y un cómodo sillón. Yale, era la universidad más cara, era de esperarse tanto lujo.
—Bien, chicos. ¡Dejen de murmurar, por favor!— habló el delegado, quien había salido al frente para hablarle a sus compañeros. Por primera vez en toda la mañana, guardaron silencio.
El chico pareció satisfecho y continuó.
—Gracias, seré breve— prosiguió— Voy a pasar dos listas, los cursos de Introducción a la Cardiología e Introducción a Gastroenterología se darán inicio hoy, a las siete de la noche. El curso será dictado todos los días hasta las nueve de la noche. Los que deseen inscribirse pueden anotarse.
—¿Pero por qué tan pronto, James?— habló una chica, algo extrañada.
—El director lo decidió así, los que deseen pueden anotarse y asistir desde hoy— dijo, pasando las listas—.Ah, se me olvidaba, tenemos toda la hora libre, el profesor no vino hoy.
Se oyeron expresiones de júbilo mientras volvían al bullicio. Una chica se le acercó al pelinegro con una hoja.
—Sasuke, aquí debes poner tus datos, quieres Cardiología ¿no?— habló cordialmente. Era sumamente atractiva.
—Hmph, gracias.
Se podría decir que Shion Sasaki era la única chica que no estaba interesada en él, siempre le hablaba gentilmente pero no se le insinuaba. Alguna vez habló con ella y le había mencionado que ella los prefería "alegres y rubios". Al menos no era una loca acosadora.
Colocó su nombre y le entrego la dichosa lista. Shión le sonrió y se acomodó en su asiento, que estaba delante del suyo.
—Así que porfín decidiste aparecer con tu novia, ¡vaya, Sasuke! Ya entiendo porque las rechazabas a todas. Teniendo a Sakura Haruno…— comentó la de ojos lavanda y largo cabello platinado.
—Tsk ¿de qué hablas?
—¿Eh? ¿Acaso Haruno no es tu novia? Todos piensan que sí, es más, debido a eso, muchas chicas han estado llorando— le dijo, señalándole a una chica que cabello negro que sollozaba.
—Hn, no me gusta hablar de mi vida privada— Respondió, dando por zanjado el tema. Cogió sus cosas y salió del aula. Ni bien se fue, la chica de cabello negro se le acercó a Shión.
—¿Q-Que te dijo, Shión?— preguntó ella esperanzada. Sabía que al menos Sasuke no despreciaba a la de cabello platinado. Y le había pedido el favor.
La chica suspiró —No lo negó, pero tampoco lo afirmo. Tan sólo me dijo que no le gustaba hablar de su vida privada.
La pelinegra rompió en llanto. —¡Si no lo negó, entonces en cierto! Sasuke sale con esa tal Haruno. ¡No es justo, yo lo he querido desde que estábamos en primer año!
Shión negó con la cabeza, sabía que su amiga sólo estaba obsesionada. Suspiró, ella deseaba encontrar a un chico lindo, alegre, extrovertido, rubio y de ojos azules.
"Cuando lo encuentre no lo dejaré ir"
Dejó que sus pensamientos volaran.
A las siete de la noche, una gran aula ya se encontraba llena, alrededor de cuarenta alumnos, con inspiración para la cardiología se reunieron. Todos esperaban ansiosos a su profesor o profesora. Nadie sabía quién les impartiría el curso, la curiosidad era palpable. El pelinegro estaba en la primera fila, el tema le importaba mucho, así que había optado por estar adelante. Se apoyaba en sus manos, y su mirada aburrida viajó a la puerta, que se abría lentamente, todos guardaron silencio.
Una mujer de cabello medianamente corto de color rosa, poseedora de unos bellos jades, remarcado y con largas pestañas, de labios rosáceos, vestida con un pantalón de vestir gris y tacones, su conjunto era acompañado por una blusa rosa y encima de ella un suéter gris, de una tonalidad más suave que el pantalón.
Las exclamaciones no se hicieron esperar.
Sasuke la vio impresionado, sus ojos se dilataron.
Ella les sonrió con confianza, y pareció mofarse cuando su mirada chocó con la del Uchiha.
—Mucho gusto, jóvenes. Mi nombre es Sakura Haruno, he hecho una especialización en cardiología. Y he hecho estudios en la estructura del corazón, no sólo soy médico, sino también doctora. Yo les impartiré el curso de Introducción a la Cardiología. ¿Preguntas?
Todos levantaron la mano.
—Si desean preguntarme sobre el porqué me vieron esta mañana con el joven Uchiha, me temo que no podré responderles— musitó. Sasuke la miro feo.
Ella soltó una risita, y tan sólo quedaron diez manos levantadas.
—Dra. Haruno, es un verdadero honor que usted sea nuestra maestra. ¡Ahora sí Yale se lució!— exclamó un muchacho, mientras otros lo coreaban.
—No es necesario que me digan así, sólo díganme Sakura, después de todo, tengo casi si misma edad— dijo ella con simpleza.
—¡Es imposible, Dra. Haruno, jamás me atrevería a tutearla!— habló una muchacha, quien estaba sentada en la tercera fila. —Usted es de nuestra edad, pero vaya… ¡nosotros seguimos en la universidad!
—¿Podría decirnos su secreto? Deseo seguir su ejemplo, Sakura— musitó un muchacho de cabellos castaños y ojos azules, muy atractivo.
—Oh… bueno— Sakura pareció meditarlo, ¿acaso ella tendría alguna secreto? Observo a los muchachos, todos parecían impacientes ante lo que iría decir, fijó su vista en Sasuke. El parecía algo aburrido.
"Lo haré pagar" pensó.
¡Mierda! Pero que tenía ella con Uchiha. Ugh, se lo estaba tomando muy personal. Ahora no era el momento.
—Fue suerte.
Todos quedaron atónitos.
—¿S-Suerte?— murmuraron.
—Sí, suerte— la Haruno pareció ponerse seria. —Jamás se me pasó por la mente ser médico. Fue algo que salió de la nada. Lo hice para contradecir a mi padre, quien quería que me encargase de la empresa familiar. Pero cuando ingrese y comencé a sumergirme en este mundo… ya no pude dejarlo.
—¿Cómo influyó Tsunade Senjü?—preguntó una muchacha.
—¿Tsunade-sama?— Sakura parpadeando varias veces—. Oh, ella fue mi profesora, justamente, en el curso de Introducción a la Cardiología. Tuvimos muchas diferencias, yo era algo problemática, cuestionaba todo, no creía ciegamente en los libros, dijo que le gustó mi estilo— la pelirrosa pareció sonreír, al ver que no habían más preguntas, decidió empezar con la clase.
La reunión fue muy entretenida, y no se quedaron hasta las nueve, sino hasta las diez. ¡Por Kami! El tiempo se había ido volando, los alumnos estaban muy entusiasmados y prometieron ir todos los días sin falta, algo que la Haruno agradeció.
Sakura se acercó al puesto de Sasuke, algunos alumnos se quedaron viendo la escena, les daba curiosidad. Él la miró con una ceja alzada.
—¿Vamos, Sasuke-kun? No pretenderás que vuelva sola ¿o sí?— la chica frunció el ceño.
—Hn, no me importa lo que te pase— le dijo, con una sonrisa torcida, mientras se colgaba la mochila al hombro.
Sakura negó con la cabeza, y le dirigió una mirada maquiavélica al Uchiha, este hizo una mueca de desagrado.
—Hn, pero que mujer más molesta.
—¡Gracias, Sasuke! Pero antes debemos ir al centro comercial, debo comprar algunas cosas.
—¿A esta hora?— cuestionó él, algo cabreado. Deseaba irse, leer un poco y luego dormir, de nuevo, ella alteraba su rutina.
—Sí, dado que cierta persona me entretuvo por explicarle algo, no pude hacer las compras— dijo, mirándole sugestivamente.
El pelinegro no era idiota, prácticamente le decía. "Fue-por-tu-culpa-y-ahora-lo-arreglas"
Emitió un suspiro de molestia. Diablos, aún no entendía porque no la apartaba, oh, ¡claro que lo había intentado! Pero Haruno no entendía. Y a decir verdad, a él… no le molestaba tanto.
—Hn, vamos. Quiero volver temprano para estudiar.
La de ojos verdes le sonrió, cogió su bolso y se puso a la par de él para irse juntos.
—¡Porque Sakura-san se va con Uchiha!
Algunos estudiantes que se habían quedado murmuraban sobre la posible relación de esos dos. La Doctora Haruno le hablaba con mucha confianza al pelinegro, parecían ser muy amigos.
—N-No tengo oportunidad…
—¡Yumi-chan! ¡Qué sucede, no llores!— una de sus compañeras, Kurumizawa Yumi, —también japonesa—, no había podido evitar romper en llanto. Algunos jóvenes la miraron compadecidos. Casi todas las chicas estaban enamoradas del amargado de Uchiha.
—E-Es que, seguro Sasuke-kun es novio de Sakura-san… con razón nunca le hacía caso a nadie— la chica seguía hipando. Ella lo había querido desde que lo conoció, y siempre trató de acercársele, se había dejado humillar. Pero jamás obtuvo algo de Sasuke. Y ahora entendía por qué.
Le había dolido tanto cuando vio la confianza de esos dos, al ver la radiante sonrisa de la Haruno Sakura, y el ver que Sasuke le correspondía con una minúscula sonrisa. Había oído como ella le decía que debían ir al centro comercial, a lo que él le respondía que debía ser rápido, para que volviesen pronto…
¿Acaso ellos vivían juntos?
El sólo pensarlo la hacía sufrir, pero… ¿Qué podía hacer? Sasuke-kun era un joven con un futuro prometedor, alguien que destacaba, bendecido con inteligencia y belleza; muy diferente a ella. Y Haruno Sakura, bueno, ella tenía toda una trayectoria, a pesar de que sólo les llevaba un año.
Era comprensible, la Doctora Haruno era grandiosa.
Desde ya le había parecido raro que ella dictara un curso, sabía que muchas universidades le habían hecho invitaciones, que ella jamás había aceptado. Quizá por Sasuke…
No pudo aguantar más y echó a correr, pese a los gritos de sus compañeros, salió de la sala y siguió corriendo. Tropezó y cayó al suelo.
—Y-Yo… amo a Sasuke-kun… ¡¿Por qué no puedo tenerlo?
Sabía que no era la única, y que muchas otras chicas deberían estar sintiendo lo mismo que ella.
Bueno, ¿qué decir? A decir verdad, cuando escribía este capi me puse a pensar en las chicas a las que les gustaba Sasuke, y estoy segura de no todas ellas eran gritonas, aquí quise mostrar un poquito de como algunas que de una u otra manera sufren, digo, a nadie le gusta ver al chico que "aman" con otra, ¿no?
¡Aparece Shión! Así que ya saben, a ella le gustan rubios y alegre, ¿a quien les recuerda? xD Esta chica va a traer complicaciones, oh, ¡y Karin!, quien también ya aparece. ¡Dios, estoy deseperándome! Aún no me acerco ni un poquito al tema central de la historia, ¡ya quiero que empiece el conflicto!
Bien, sólo eso. ¡Ah! Muchas gracias por los review, la verdad si me había sentido mal al ver que la historia no tenía acogida, pero me llevé tremenda alegría al ver 13 reviews! muchísimas gracias, enserio. Cuídense, nos leemos.
