Declaimer: Estos personajes no me pertenecen, solo estoy cambiando un pelín sus vidas.
3:00 a.m.
Dios mío, en cuatro horas y media tendría que levantarme para ir a clase y no había dormido nada. Y todo por culpa de Cullen ¡¿Qué había querido decir con eso de "De momento"?! Pero no quería engañarme a mí misma, lo que en verdad me traía de cabeza era esa pequeña parte de mi pecho que se había emocionado, tal vez Tanya y mi madre tuvieran razón y fuera algo más que enemistad lo que nos unía.
Entonces mi mente comenzó a recordar. Cuando éramos apenas unos mocosos de 6 años me tiraba de las coletas, pero también me regaló su helado cuando se calló el mío, y cuando tenía doce él me ayudó con un examen de matemáticas que me traía de cabeza. Las cosas comenzaron a empeorar cuando entré en el instituto y comencé a ser más cercana a Jazz, siempre habíamos sido amigos, al igual que ellos nunca lo fueron, pero cuando entré en el instituto y Jazz pasó a ser mi mejor amigo el pasó a odiarnos a los dos radicalmente.
¿Tendrían razón mi madre y Tanya sobre que él estaba enamorado de mí? O lo que era más importante ¿Estaba yo comenzando a tener sentimientos hacia Edward? Negué con la cabeza mientras daba una vuelta más en la cama. Seguro que no, debe ser que tanto hablar sobre ello con Tanya y con mi madre, sumando a que le he visto todos los días del fin de semana me estaba afectando. Y sin estar muy convencida de mi excusa dejé que mis ojos se cerraran y me hundí en los brazos de Morfeo.
Pipipi Pipipi Pipipi.
Abrí los ojos con desgana, estos estaban pesados y secos, dormir poco me sentaba fatal. Entonces llegó a mi cabeza el recuerdo de porque había dormido poco y sin poder evitarlo mi ceños se frunció. Decidí levantarme para no tener que ir con prisas a clase, hice la cama y me metí al baño donde me duché y me puse el uniforme que olía a lavanda. Cuando me miré al espejo ahogué un grito, en vez de tener ojeras parecía que tenía moratones, decidí cubrirlas con corrector, ponerme un poco de mascara de pestañas y, para futuro disgusto de Rose, me hice una coleta alta y un tanto despeinada.
Cuando bajé a desayunar mi hermano, mi madre y mi padre todavía se encontraban allí. Con mi zumo y mi tostada ya servidas me senté en la mesa de la cocina. Los desayunos en esta casa solían ser silenciosos, a ninguno de nosotros nos gustaba madrugar, por lo que teníamos tanto sueño que apenas podíamos hablar. Una vez acabé de desayunar subí a mi dormitorio a lavarme los dientes y echarme un poco de bálsamo labial ya que estaban resecos. Hice la mochila, acordándome de meter el móvil, las llaves y el relato corto que tenía que tenía que entregar en mi extraescolar de escritura creativa.
Cuando bajé las escaleras Emmet ya se había ido y mi padre se disponía a salir por la puerta, le di un beso en la mejilla de despedida, corrí a la cocina donde estaba mi madre mirando unos planos.
-Adiós mamá ya me voy a clase.-Dije mientras le besaba la mejilla.
-Adiós, cariño.
Subí a la camioneta de un salto y me dirigí a casa de Jazz y de Rose. Cuando llegué no habían salido ninguno de los dos de casa por lo que le envié un mensaje a Rose. A los pocos segundos salieron ambos corriendo hacia el coche, Rose que fue más rápida se subió al asiento del copiloto.
-¡JA!-Rió victoriosa.- Hoy te toca ir atrás.
Jazz rodó los ojos desde el asiento trasero. En ocasiones se portaban como dos niños pequeños, pero en el fondo de mi corazón los envidiaba, quería tener esa relación con mi hermano pero él era un estúpido que solo le importaba ser popular.
-¿Ya tienes alguien pensado para llevar al baile?-Le preguntó Rose a su hermano.- Y te prohíbo invitar a Tanya o a Bella, tiene que ser una chica que te guste. Estamos a principios de mayo, te queda poco más de un mes.
-Bueno…-Jazz se ruborizó- Había pensado en una chica que es un año menor a vosotras, es amiga de la hermana de Tanya, Irina, se llama Alice Brandon.
En ese momento llegamos al aparcamiento y antes de que nadie dijera algo más, bajamos del coche y fuimos hacia las mesas que había al lado del campo de fútbol americano.
-No me suena.- Hablé por fin.- ¿Cómo es?
-Debe de medir algo más de metro cincuenta, delgada, con el pelo un poco por encima de los hombros y negro. Tiene unos ojos azules del color del océano. Parece una pequeña hada porque es chiquitita y va a todos los dados como dando saltitos.
-Jazz…-Mientras decía esto Rose y yo nos lanzamos una significativa mirada.- ¿Del 0 al 10 cuanto te gusta la chica?
-Nueve.-Dijo tras pensárselo un momento.- La conocí a la salida de las extra escolares, ella va a diseño y salimos a la misma hora, se que tan solo tiene dieciséis años per…
-¿Qué más da eso?- Le interrumpí.- Mis padres se llevan 8 años y son muy felices. Pídela salir, ya verás cómo te dice que sí.
En ese momento sonó el timbre y cada uno se dirigió a su clase como el inicio de una larga mañana. Yo no odiaba el instituto, pero la mayoría de las clases eran monótonas y aburridas en la que el profesor no se esforzaba ya, pero ese no era el único motivo por el que la mañana era larga, sino porque el silencio de la clase me llevaba a pensar en un tema que conseguía haber evitado hasta ahora.
Tras varias horas de discurrir sobre el tema que me impedía dormir había llegado a varias conclusiones: 1º Edward no sentía nada por mí, lo de la otra noche habría sido una broma de mal gusto. 2º Lo que yo sentía no estaba nada claro y de momento lo dejaría estar así. Y 3º De esto no le halaría a nadie, Jazz podría sentirse traicionado, Rose me mandaría a un psiquiátrico, Tanya me diría un ya te lo dije e intentaría hacer de celestina y Angela como chica romántica crearía castillos en el aire en los que Cullen y yo nos casábamos. Contarlo NO era una opción esta vez.
-¿Se puede saber qué demonios te pasa?- Me gruñó Rose.-Llevas mareando la comida y mirando al vacio 10 minutos.
-No me pasa nada. Solo…-Busqué una excusa rápidamente.- Estoy preocupada por los exámenes, me quedan casi dos semanas y no voy bien en matemáticas.-Mentí, y gracias a Dios Rose no me miraba a la cara mientras yo hablaba, por lo que no descubrió mi triste mentira, pero por desgracia Tanya sí.
-No te preocupes tanto.-Dijo Rose.- Tendrás una media de sobresaliente en todo, como siempre.
Continué comiendo mientras sentía la penetrante mirada de Tanya sobre mí, la quería mucho pero era demasiado perceptiva. Cuando acabé de comer ella se levantó conmigo y me acompañó a tirar las cosas en un silencio total, salimos a la calle cuando comenzó su interrogatorio.
-Dime ahora mismo que tienes en la cabeza. Joder, no sé cómo se lo ha podido creer Rose.
-No sé de qué me hablas.-Dije evitando su mirada.
-Ya claro.- Se interpuso delante de mí taladrándome con su mirada.- No sé qué demonios te pasa, y si no me lo quieres contar allá tu. Pero si en cualquier momento me lo quieres contar estaré allí ¿vale? Y no sé por qué demonios no confías en mí.
-No es algo fácil de contar ¿sabes?-Dije mientras continuábamos caminando hacia la clase.- Y antes de contaros algo a Rose y a ti tengo que estar segura de qué es lo que pasa. Solo te puedo decir que es complicado.
En ese momento entramos a clase, y como el profesor ya estaba dentro la charla se acabó. Sabía que Tanya no estaba conforme a mi respuesta, pero era cierto, hasta que no tuviera yo misma todo claro no podía contarle nada a nadie. De lo que estaba segura es que primero se lo contaría a Tanya y más tarde a Rose y a Jazz, Tanya no odiaba a Cullen pero Rose y Jazz era otra cosa… ¿Pero qué hago pensando esto? No habrá nada que contar salvo que me gusta Cullen, y eso solo se lo contaré a Tanya, Rose y Jazz me odiarían.
Al final de las clases me dirigí al aula de Escritura Creativa. Amaba esa clase, yo en un futuro quería estudiar Derecho, pero la literatura era uno de mis hobbies. La profesora de Escritura Creativa era un tanto peculiar. Era alta, bastante delgada de, de unos cuarenta años, con el pelo por los hombros muy rizado de color castaño muy clarito; siempre llevaba un fular, creía en las cosas de las cartas y de los chis o como se llamen, y era fan del yoga. Era un tanto excéntrica y rara, pero era buena escribiendo. La señora Washed*. Cuando entré a la clase ella estaba sentada en su mesa y el resto de los alumnos haciendo un corro a su alrededor, como era habitual.
-¿Ya estamos todos?-Pasó su mirada por la clase- No me ha dado tiempo a corregir los ejercicios del jueves pasado ¡No me da la vida! –Exclamó subiendo los brazos.-Hoy quiero que me escribáis un texto que contenga un personaje y una pasión, sois libres de jugar con lo que os he dado.
Creé un personaje, un hombre. ¿Pasión? El poder. El texto no fue demasiado largo, pero expresé todo lo que quería decir sobre el personaje, las ansias de control, de poder sobre todo lo que le rodea, cuando quedaban 10 minutos al final de la clase leí la historia, me pareció tan sumamente lúgubre que decidí poner que se enamoraba al final del texto de su vecina de enfrente. Cuando sonó el timbre se lo entregué a la Sra. Washed y me despedí de ella.
Antes de ir a casa fui al baño y me miré al espejo, el día había sido agotador, no podía parar de pensar en Cullen, que por extraño que parezca hoy solo lo había visto a lo lejos en la cafetería, y como dice mi padre, nadie se miente a solas, le había estado buscando con la mirada en todo momento.
Salí del edificio y a lo lejos vi al equipo de fútbol entrenar, entre ellos estaba Edward. Corría por el campo de forma ágil y veloz como un felino con el balón bien sujeto bajo el brazo, mi hermano iba delante de él abriéndole el camino, al final de la jugada marcaron el punto. Se quitó el casco y removió su cabello cobrizo entre los dedos, desde la distancia no podía verle la cara, pero sabía que tendría una sonrisa satisfecha en el rostro. Bebía de una botella de agua cuando la zorra de Jessica Stanley se le acercó, ella le decía algo mientras le tocaba el hombro y se acercaba aún más a él. Me cabreé pero seguí observando la escena hasta que una mano sobre mi hombro me hizo saltar. Me giré para ver quién era.
-¿Qué miras tan interesada?- Dijo James Cam.
Le conocía de vista, había estado en el equipo de fútbol pero lo dejó después de que uno de sus compañeros se enrollara con su hermana y lo divulgara. James era un chico alto con el pelo por la barbilla y rubio oscuro que en ese momento se encontraba húmedo, con los ojos grises claros de la clase de Jazz y era casi tan atractivo como Cullen.
-¿Y tú qué haces aquí?- Evité contestarle.
-Acabo de salir de Waterpolo, pero no has contestado a mi pregunta. ¿Otra fan enamorada de Cullen?
-Claro que no.-No estaba enamorada de Cullen, bueno eso creía, pero seguro que no era su fan.- Solo miraba a mi hermano jugar, acabo de salir de Escritura Creativa.
-Creo que eres una de las pocas chicas que no son fan de Cullen.-Dijo.- Bueno, eso se deberá a que sales con Withlock.
-No salgo con Withlock, es solo mi mejor amigo, que manía todo el mundo que estamos saliendo.
-Que bien.- Sonrió de forma ladina.- Te acompaño al coche.
Caminamos en silencio, James era casi tan alto como mi hermano. No sabía mucho de él, salvo que su padre era un empresario de dinero y que conducía una Harley negra preciosa, habíamos hablado en varias ocasiones y nos llevábamos bien. Cuando pasamos por delante del campo de fútbol no pude evitar mirar hacia Cullen, pero lo que vi fue a mi hermano mirándonos a James y a mí con cara de confusión, y a Cullen a su lado con la cara impasible. James y yo llegamos a mi coche sin mediar palabra.
-Bueno Bella.-Dijo con cierto nerviosismo en la voz.- He pensado que podríamos quedar este viernes por la tarde.
-James, no quiero ser mal educada pero no me gustas.- Mierda, había sonado mejor en mi cabeza.- Quiero decir…-Su risa me interrumpió.
-Tú a mí tampoco.- Le miré confundida y él dándose cuenta se apresuró a explicarme.- Mira, tu y yo estamos solteros, y eres guapa, yo soy guapo, podríamos tener un par de citas e incluso salir. No me gusta estar soltero y la mayoría de tus amigas tiene pareja.
Eso era cierto, Rose tenía al imbécil de Royce, Angela a Ben, Tanya a Demetri e incluso Jasper parecía haberse enamorado de la chica esa, Alice. Y James era un chico guapo, simpático e inteligente, en general era un buen chico con el que podría tener algo. Además eso le ayudaría a sacarse de la cabeza a Cullen.
-Aparte, ¿Qué mal nos puede hacer salir?-Inquirió.
-De acuerdo.-Acepté.- Tienes razón.- Dije con una sonrisa, me había convencido.
-Genial.-Sonrió, no me había dado cuenta hasta ahora, pero tenía una sonrisa preciosa.- Te recojo el Viernes a las 6 en tu casa.- Se agachó para darme un beso en la mejilla y se fue dejándome anonadada.
Me di la vuelta para entrar en el coche cuando sentí una mirada clavada en mi espalda, creyendo que sería James para decirme algo me giré. Cuál fue mi sorpresa a encontrarme de cara con Cullen.
-Vaya, vaya, vaya.- Dijo lentamente arrastrando las vocales.- Primero Withlock le pide salir a la duende esa y luego Swan comienza a salir con Cam. Un buen día para los amiguitos ¿verdad?
-No sé qué te pueda importar lo que hagamos.
-Lo que hace tu amigo Jasper me importa una mierda.-Dijo de mala manera.- Pero lo que haces tú con Cam me importa, y mucho.
-Pues no veo el por qué.-Dije ignorando el latido que se saltó mi corazón al ver que le importaba.-A mi no me preocupa que te restriegues con Jessica o con quien sea.
-Pues para no importante bien enterada estás.-Hizo un movimiento con la mano quitándole importancia.- Es lo mismo, no me gusta que salgas con Cam.
-Pues muy bien.-Él me miró sorprendido.- Para mí es una suerte que no me importe una mierda tu opinión.
Él me miró furioso y se acercó a mí hasta que nuestras narices se tocaron. Sus ojos verdes me miraban intensamente, podía sentir el olor de su colonia, e incluso el calor que emanaba su cuerpo. Bajé la mirada hacia su boca y de forma irracional y descontrolada deseé que me besara.
-Atente a las consecuencias.-Dijo
Y sin más se apartó de mí, dejándome en el aparcamiento, sola, con la respiración entrecortada, el corazón latiendo a mil por hora y una revelación muy clara. Me gustaba Cullen. Gruñí molesta y me subí al coche con un pensamiento en la cabeza. Estúpido Cullen.
* Esta profesora esa basada en la mía de Lengua y Literatura, el nombre es por que su segundo apellido es Lavado. E incluso la frase de no me da la vida es de ellas. La he escrito tal y como es mi profesora.
Hola a todos :)
Siento haberme retrasado pero he estado de exámenes :S Hoy me han dado las notas y he aprobado todo con muy buena nota así que... :)
Espero que os haya gustado este capítulo, y que me dejéis algún review por favor :)
Tengo en mente alguna nueva historia, pero no subiré nada hasta que tenga las ideas claras.
Besos
