MUNDOS NUEVOS

CAPÍTULO 4: INICIOS DUROS

Un horrendo grito de dolor en forma incesante reflejaba la sensación que aquél ser percibía a través de todo su cuerpo que estaba todo recubierto de cicatrices y quemaduras, desfigurado por completo, sin sus seis extremidades y con los órganos internos destrozados y pudriéndose al aire.

-Yo… te di lo que buscabas, creador… .-eran las palabras que salían de aquél ser, que podía percibir a través de su único ojo que estaba en un ambiente horrendamente caluroso y cuya oscuridad era tal que le era imposible distinguir nada alrededor de él.

-Y lo hiciste bien, sin embargo el que hayas sido derrotado por un Guardián y unos hechiceros ridículos llevando tú mi sangre es algo que me enferma. ¡Me da asco que lleves dos gotas de mi sangre y no hayas sido capaz de vencerlos!-exclamó su interlocutor, quien era un hombre corpulento y enorme vestido en ropas totalmente negras.

Tomaba el vino de su copa de oro enjoyada, degustándolo trago por trago en un exquisito ambiente que estaba infinitamente lejos de aquél lugar.

-Si ellos no hubiesen peleado codo con codo, yo… .-intentaba hablar aquél desfigurado monstruo.-Mi creador… Su Ilustrísima Ferladh… si me diera una… .

-¡Estoy harto de excusas!-bramó el emperador caroniano, descargando otra vez su ira a través de perversas ondas combinadas de aura, magia y telequinesis sobre aquél monstruo.

-Sólo quiero… que me dejes vengarme del Guardián que me hizo esto. Que me humilló y a la vez te humilló a ti.-murmuraba aquél ser, con suma dificultad.-Y que me permitas ser prín… .

-Si en verdad deseas ser mi hijo y príncipe caroniano, entonces pórtate como tal siguiendo ésta nueva encomienda, complacerás al Único Maestro.-respondió Ferladh.

-¿Al Único Maestro? ¿Acaso él busca… .

-Si quieres venganza la tendrás, pero te asegurarás de que al menos el alma de uno de mis enemigos vaya hacia él, de otro modo será sólo la tuya la que vaya allá.

-¿Tendré las herramientas para hacer esto posible, pa… .-iba a decir aquél monstruo.

-A pesar de que lleves mi sangre, jamás me llamarás como padre sino hasta que pruebes que en verdad mereces el título de hijo. Y sobre tu pregunta… la respuesta es sí.

De pronto, Ferladh generó un pequeño torbellino púrpura y arrojó al interior del mismo tan sólo una gota de sangre cuyo simple contacto hizo que de pronto el cuerpo de aquél destrozado ser empezara a regenerarse a una velocidad asombrosa. Las cicatrices desaparecían, al igual que las quemaduras, las extremidades y órganos que desaparecieron o que se pudrían volvían a su lugar y aquél bestial ser de pronto volvía a aparentar una forma más humana.

-Entonces… por ti, Único Maestro… por ti, creador… y por mí y por la venganza es que yo le llevaré aunque sea un alma de tus enemigos al Único Maestro aparte de humillar tan duramente a quienes trajeron vergüenza a Caronia.

La luz del amanecer empezaba a colarse a través de los ventanales de la habitación en que estaban alojados los seres que Paul había reclutado para el entrenamiento. Apenas estaban apareciendo los primeros rayos del sol cuando todos escucharon la voz de Paul despertarlos.

-¡Despierten de una vez! ¡No tenemos todo el día para perderlo!

-Cinco min… .-murmuraba un somnoliento Alphonse.

Pero de pronto todos cayeron de sus camarotes, como impulsados por una fuerza invisible. No había que ser genio para que todos ellos dedujeran quien hizo eso, hubiesen querido reclamarle algo al Guardián de Plata pero éste se les adelantó.

-¡Dos minutos para cambiarse de ropa y lavarse la cabeza! ¡Y sólo treinta segundos para llegar hasta la puerta de entrada de éste edificio! ¡Me darán las gracias por despertarlos después! ¡Ahora, apúrense!-ordenó Paul.

Como movidos por un impulso frenético, como si el mañana de plano no existiera todos ellos empezaron a cambiarse de ropa. Quitándose las pijamas y colocándose sus ropas usuales; Shaoran con el traje ceremonial verde, Edward con pantalones y camisa blancos así como un abrigo marrón, Alphonse con ropas negras y un abrigo rojo, Hikaru con un atuendo colegial en colores rojos y una minifalda negra, y Shiki con ropas azul oscuro similares a las de un estudiante de preparatoria.

Tras aquello, todos ellos entraron raudamente al baño, juntando el agua que salía al lavamanos con sus dos manos y echándose el agua directo a los rostros y a partes del cabello, sin secarse para nada y corriendo a toda velocidad hasta llegar a la puerta de entrada.

-Nada mal, nada mal.-repuso Paul.

-¿Por qué todo eso?-preguntó Hikaru.

-Es cierto, no hubo tiempo siquiera de secarnos.-murmuró Shiki.

-En medio de un campo de batalla lo importante sólo será salir vivos de aquél infierno al margen de cómo se vean. Yo les di un tiempo de dos tacs y medio para que reaccionen velozmente, mal que bien lograron cumplir.-respondió Paul, mientras observaba a todos jadeando y con sus cabezas secándose de pocos.

-¿Y ahora qué?-inquirió Alphonse.

-Desayunar, por supuesto. No puede empezarse un entrenamiento adecuado sin tener algo que comer.-dijo el Guardián de Plata.

Edward entonces captó un olor agradable, casi parecía el de una especie de estofado.

-Debe ser por… .-el alquimista iba a continuar hablando pero al ver a Paul negando con la cabeza notó que algo iba a ser distinto.-Si no desayunaremos allá, ¿entonces dónde va a ser?

-Es verdad. Ése lugar parece el comedor de éste edificio.-habló Shaoran.

De pronto, el Guardián de Plata miró a todos con malicia. Y por un ligero instante, todos ellos sintieron que la piel se les escarapelaba ante aquella mirada.

-Todos ustedes correrán nueve kilómetros desde aquí hasta el lugar donde conseguirán algo de comer.-dijo Paul.

-¡¿QUÉ?-gritaron todos de golpe.

-¿Son sordos o qué? Correrán de frente nueve kilómetros hasta un área boscosa con fauna y flora terrestres y… bueno, similares a las terrestres en algunos casos. Allí habrá árboles frutales, hongos, insectos, víboras, roedores. Con suerte quizá encuentren animales como conejos, venados o patos; pero eso sí también habrá depredadores. Podrían intentarlo medio kilómetro más adelante con una pequeña laguna y los peces del lugar, pero podrían encontrarse animales algo más grandes.

-¿Estás diciendo que deberemos cazar nuestro propio desayuno?-preguntó Hikaru.

-Y su propio almuerzo, su propia cena, y sus propios bocadillos particulares. En medio del campo de batalla cualquier comida es buena sin importar lo grotesca que pueda parecer.

Shaoran entonces entendió lo que quería decir.

-¿Dices que incluso deberemos comernos a los insectos que encontremos?-preguntó el niño chino.

-Sólo si no consiguen algo mejor de comer. Es simple, comer o morir de hambre.

-¡¿Qué clase de tortura es ésta?-exclamó Shiki.

-La clase de tortura que deberán tolerar por sus mundos. Tienen dones especialmente únicos, habilidades que la gran mayoría envidiaría. Bien, ésos dones no vienen de a gratis, los usamos por algo mejor… y ahora lo entenderán.

Fue entonces que Alphonse recordó lo que Paul mencionó a todos anoche, antes de ir a dormir.

-Anoche dijiste que no debíamos acostumbrarnos a dormir en una cama cálida. ¿Quisiste decir algo más con eso?-preguntó el menor de los Elric.

-Sí, ésta noche dormirán allá. Deberán alistarse a reaccionar en forma veloz porque es por las noches en que los depredadores acostumbran atacar a presas indefensas. De hecho, todo en éstos días se resumirá básicamente a un cursillo llamado "reacción veloz", aunque igual aprovecharé para que cuando estemos todos reunidos ante la fogata les enseñe algunas cosas más de "escuela". Claro que eso recién será mañana en la noche, ésta noche deberán pelear por sobrevivir ya que serán atacados por las bestias del lugar. Oh, casi se me iba… .

-¿Todavía hay más?-preguntó Edward.

-Sí. Todo el tiempo en que permanezcan dentro de aquél bosque no usarán ninguna de sus habilidades especiales para sobrevivir. Están básicamente ustedes y nada más. ¡Ahora empiecen!-ordenó Paul.

Un instante después, Edward, Alphonse, Shiki, Shaoran y Hikaru empezaban a correr velozmente los nueve kilómetros de travesía y entendieron algo rápidamente: el entrenamiento empezó más rápidamente de lo que pensaron.

A la vez, en otra Tierra, dentro de lo más profundo de un bosque cercano a Tokio una criatura de rasgos similares a los de una bestia peluda enorme tocaba con calma el banjo. Se sentía relativamente tranquila aquella bestia tras haberse asegurado de marcar con las palmas de sus manos varios de los árboles de aquél lugar. Aquél que intentara entrar a aquél bosque sin duda sufriría una paliza a manos de ése monstruo, o al menos eso es lo que Fuzzy Lumpkins (2) pensaba.

-Las bestias no tienen derecho a poseer nada, ni tierras, ni banjos, ni mucho menos un nombre; como el que te diste a ti mismo, Fuzzy Lumpkins. Deberías saber eso, animal asqueroso. -dijo con una siniestra sonrisa un hombre enfundado en una armadura azulada, en un tono especialmente altanero.

-¡¿Quién se atreve a entrar a mi tierra?-bramó Fuzzy Lumpkins, antes de correr a toda velocidad e intentar encajarle a aquél que veía como invasor un puñetazo.

Pero para sorpresa de aquella criatura, su interlocutor de armadura azulada disparó un rayo cegador, atontándolo momentáneamente y luego destrozándole las costillas a base de cientos de ataques a una velocidad supersónica.

-Dirás mi tierra ahora.-murmuró el atacante de Fuzzy Lumpkins, antes de descargar de la manopla derecha de su armadura una descarga de electricidad.

El alarido de dolor no se hizo esperar. Pero antes que aquella criatura peluda pudiera reunir algo de fuerzas, de la manopla izquierda salió un hilo que parecía tener un brillo metálico que envolvió a Fuzzy Lumpkins por todo el cuerpo.

-Tú eres la bestia, y yo el domador. ¡Y yo ordeno que aúlles de dolor!-exclamó el atacante de Fuzzy Lumpkins antes de hacer que el hilo metálico ejerza presión sobre el cuerpo peludo de su enemigo y empiece a hacerlo sangrar por todos lados.

-Arghhh… ¿quién eres? ¿Acaso ésas tontas Powerpuff Girls Z te enviaron para esto?-preguntó Fuzzy Lumpkins.

-No, viejo. Digamos que soy un agente "libre". Sonríele al bicho.-dijo aquél hombre de armadura azulada, señalando a un pequeñísimo robot con forma de mosquito que estaba frente a ambos individuos.

De pronto, todos los televisores y ordenadores de Tokio se prendieron automáticamente y en todas las señales aparecía aquella horrenda imagen. Algo que Momoko, Miyako y Kaoru vieron mientras estaban cada cual en sus respectivos hogares.

-Lee.-fue la voz que los aterrados habitantes de Tokio oyeron y que ordenó a un Fuzzy Lumpkins sangrante, cansado y con quemaduras en diversas partes de su cuerpo que era enfocado ante la pantalla.

A medida que las hojas de papel iban una tras otra, Fuzzy Lumpkins leía. Su rostro mostraba una mezcla entre ira, miedo e impotencia.

-Habitantes de Tokio. Llegó la hora de un nuevo orden. Un orden mejor que el que impusieron las Powerpuff Girls Z, el instituto científico Utonium y el ayuntamiento de Tokio.

A la vez en la oficina del alcalde de Tokio, aquello fue como un baldazo de agua fría para él, un hombrecito de estatura mediana y cabellos canos. ¿Quién podía ser capaz de introducirse en la señal de todos los televisores y ordenadores en una forma tal que ni él, la máxima autoridad de Tokio podía?

-Profesor Utonium, ¡esto es terrible! ¡Llame a las chicas, como sea!-exclamaba el alcalde de Tokio con un notable pánico reflejado en su rostro.

-Intentamos averiguar primero de dónde viene pero ésta es la primera vez que enfrentamos una señal de éste tipo. ¿Puedes averiguar de dónde viene aquella señal, Ken?-preguntó un hombre de cabello negro corto que aparentaba los cuarenta años y vestía una bata blanca.

-Intento triangular su frecuencia pero no puedo. Es como si estuviera en todos lados a la vez, pap… quiero decir, profesor Utonium.-decía un niño parecido al profesor Utonium y que vestía igualmente una bata blanca.-¿Estás bien, Peach?

-Es malvado. Realmente malvado, no detecto actividad de rayos Z negros o blancos pero quien tenga a Fuzzy Lumpkins así emite un aura oscura.-murmuraba el perro-robot al cual le habló Ken con cierto temor.

-Que se sepa algo, no estamos interesados en alianzas con ninguno de aquellos que se dicen villanos y que jamás lograron nada.-finalmente Fuzzy Lumpkins no aguantó más y rompió aquél hilo metálico.-¡No soy un fracasado, maldito! ¡Largo de mi tierra!

Un golpe seco que tumbó al suelo a quien ahora todos veían como el atacante de Fuzzy Lumpkins. Un hombre revestido con una armadura azulada con rasgos futuristas, el cual sólo reía débilmente.

-Finalmente la bestia decidió evolucionar a ser hombre.

-¡Ya lo reconocí! ¡Es donde vive Fuzzy Lumpkins!-dijo Ken.

Al mismo tiempo, las tres Powerpuff Girls Z salieron de sus casas, desoyendo los gritos de sus padres. Era odioso hacerlo y más odioso el pensamiento que las bombardeaba en sus mentes, pero algo les hizo notar que por extraño que fuese debían ayudar a Fuzzy Lumpkins. Tras transformarse en secreto, salieron volando a velocidad supersónica y se reunieron a medio camino hacia el bosque de Tokio.

-¡Está en casa de Fuzzy Lumpkins! ¡Sea quien sea, deben detenerlo!-exclamó Ken.

-¡Para allá vamos!-dijeron Momoko, Miyako y Kaoru a la vez.

A la vez, todos en Tokio observaban lo que estaba sucediendo. Aquella criatura peluda iba a darle el golpe de gracia al invasor, pero de pronto unas cuchillas salieron de las botas metálicas de su atacante, desgarrándole los músculos y huesos de las piernas.

-¡Powerpuff Girls Z! ¡Sé que están viendo esto! ¡Cumplieron una notable labor pero es hora que se resignen al nuevo orden o sufran el precio más alto! ¡No intenten combatirnos o Tokio sufrirá el precio! ¡Y en cuanto a todos los que se dicen "villanos", ha empezado su temporada de cacería! ¡Uno a uno caerán y les ocurrirá lo mismo que a él! ¡Hora de que la Organización Enigma empiece a imponer sus reglas y su orden!-dijo el atacante de Fuzzy Lumpkins, antes de juntar los brazos y reunir una gran cantidad de energía aúrica que era reforzada por dos pequeños cañones generadores de plasma que salían de sus manoplas.

Lo último que Fuzzy Lumpkins vio fue una enorme descarga de luz amarilla abatiéndolo y destrozando poco a poco su cuerpo hasta finalmente convertirlo en jirones de carne, hueso, pelos y sangre.

-¿Qué significa esto?-se preguntó una asustada Miyako, al ver desde el cielo a medida que aterrizaba con sus amigas, el cuerpo destrozado de Fuzzy Lumpkins formando una figura extraña.

-Parece una… espiral.-murmuró Kaoru al momento de aterrizar con Miyako y Momoko, intentando ocultar el miedo que la invadía pero que parecía inevitable.

-Ni aún Fuzzy Lumpkins se merecía esto. ¿Qué clase de hombre puede ser tan malvado para hacer… .-fue en eso que Momoko notó un extraño olor en el ambiente.-Huele raro.

-Y es muy fuerte.-dijo Miyako.-Casi pareciera… .

-¿Gasolina?-preguntó Kaoru.

Por un segundo, a Momoko le pareció escuchar algo parecido al sonido que produce la rueda de un encendedor común al ser girada a alta velocidad antes de generar una chispa de fuego. Como movida por un impulso gritó con fuerza, antes de arrojarse sobre sus amigas tumbándolas al suelo.

-¡Cuidado!

Un instante después, la cabaña de madera de Fuzzy Lumpkins ardía en llamas, para horror de las tres jovencitas. ¿Quién sería tan malvado para hacer algo así?, pensaron. Parecía ser que el deseo que pidieron la noche anterior a aquella estrella fugaz resultó no hacerse realidad.

Al mismo instante en que Momoko, Miyako y Kaoru pensaban sobre aquella cruda demostración de sadismo y ensañamiento con Fuzzy Lumpkins, eran otros en otra realidad quienes pensaban que había alguien que era especialmente cruel con ellos pero debido al entrenamiento que debían pasar.

Todo el grupo a cargo de Paul a duras penas había logrado llegar hasta donde estaba la zona que el Guardián de Plata les designó tras un par de horas. El sudor recorría sus cuerpos, los cuales tenían ligeros cortes en piernas o brazos, y todos ellos tenían la sensación de que el polvo se había colado por sus ropas y llegaba por todos los poros.

Durante horas intentaron perseguir cualquier conejo o venado que pudiera estar ante ellos, pero aquellos animales siempre escapaban. Con esfuerzos lograron recolectar entre Shiki e Hikaru algunas papas tras sacarlas de la tierra así como Ed, Al y Shaoran consiguieron algunos hongos azules y otros rojos. Para cuando cayeron en cuenta, ya era mediodía y apenas lograron hacer una pequeña fogata para cocinar lo que consiguieron, y de pronto escucharon unos aplausos.

-Nada mal. Por lo menos lograron conseguir alimento.-dijo Paul, tras acabar de aplaudir.

-¿Eso era todo lo que tenías? Se necesita más que eso para ponernos a prueba.-habló Edward.

-De hecho, a mi ver no lo hicieron tan rápido. Pero bueno, por lo menos tienen algo con qué matar el hambre.-repuso Paul, antes de observarlos a todos de reojo por un segundo.-Comerán sólo la mitad de lo que recolectaron en apenas cuatro minutos, luego se dedicarán a ejercitar sus músculos y a aprender técnicas en artes marciales. Por la noche comerán lo que quede y se dedicarán a defenderse hasta el amanecer.

-¿Defendernos hasta el amanecer?-preguntó Hikaru.

-¿Te refieres a las bestias que vendrán? ¿Los depredadores?-inquirió Shaoran, sospechando lo que vendría.

-Así es. Y pelearán sin usar habilidades especiales.

-¡Eso no es justo!-reclamó Shiki.

-¡La vida es injusta y cruel! ¡Hay personas que son miserables y hay personas que valen la pena! ¡Si quieren proteger a quienes valen la pena deben ser fuertes y esto los endurecerá!-exclamó Paul con fuerza.

Alphonse entonces preguntó con curiosidad:

-¿Y de qué tipo de depredadores hablamos?

-Animales como lobos y osos para empezar, también habrá felinos enormes como tigres o carroñeros como jaurías de hienas. Quizá salgan de la laguna algunos reptiles como caimanes o cocodrilos.-repuso Paul.

-Un momento, ¿qué todos ésos animales no son terrestres? Creí que siendo éste un mundo distinto nos las veríamos con otro tipo de animales.-repuso Shiki.

-Primero deben sobrevivir contra aquello que conocen. Después de eso irán sobre animales que no conocen. Ahora… ¡coman!-ordenó Paul con dureza.

Un instante después Edward, Alphonse, Shaoran, Hikaru y Shiki comieron lo más rápidamente que pudieron la mitad de lo que recolectaron entre todos. Apenas habían logrado acabar de comer cuando a los cuatro minutos escucharon un "alto" bastante fuerte de Paul.

Lo que siguió a ello fueron tres horas y media seguidas en las que los cuerpos de los integrantes de aquél grupo estuvieron sometidos a más sudor exudando de todos sus poros, al bombardeo de gritos de un Paul que no dejaba siquiera un segundo de descanso a sus cuerpos, a más y más polvo que era levantado de la tierra y que sus cuerpos recibían de lleno.

Todo ello producto de golpear a base de puñetazos y patadas un enorme peñasco hasta que sus brazos y piernas sangraron, realizar varias docenas de abdominales estando sus pies colgados de la rama de un árbol y con sus cuerpos de cabeza, así como otras docenas de sentadillas al tiempo que sujetaban sobre sus hombros el tronco de un roble, y el levantamiento con sus brazos de sólidas piedras esféricas de quince kilogramos durante quince minutos, veinte kilogramos durante el próximo tercio de hora, y treinta kilogramos los siguientes treinta minutos.

Los cinco apenas sentían sus cuerpos tras aquello cuando finalmente Paul les pidió sentarse. Durante un segundo, ellos pensaron "genial, un descanso"; pero luego recordaron al sujeto que tenían al frente y su próximo pensamiento fue "¿ahora cuál será la próxima tortura?".

-Sé que en éste momento piensan qué será lo próximo que venga. Y lo sé no porque pueda leer sus pensamientos sino porque lo que están viviendo ahora yo lo viví cuando empecé mi entrenamiento hará ya varios años.-dijo Paul.-Durante los próximos minutos presten especial atención a lo que vendrá. Ya están fortaleciendo sus músculos, reaccionando velozmente y adquiriendo tolerancia al dolor. Sin embargo, la fuerza, los reflejos rápidos y la resistencia no son nada sin aprender la técnica adecuada.

-¿La técnica adecuada? ¿Bromeas, no?-preguntó un confiado Ed.

-Debes ser tú quien bromea si consideras que no conviene saber de técnica. ¿De qué vale fortalecerse, reaccionar rápido y tolerar el dolor si los golpes aplicados son dignos de una vaca ciega?-repuso Paul.

-No lo digo por eso, verás, durante el tiempo en que mi hermano y yo nos preparamos para ser alquimistas nos hemos asegurado de entrenar luchando ocasionalmente, y nuestra maestra Izumi nos preparó en eso. Si pretendes prepararnos en artes marciales, por ése lado perderías tu tiempo con nosotros. E incluso apuesto que podría vencerte en un combate que se reduzca a pura técnica.

Por simple respuesta, todo ése grupo escuchó una risita casi inaudible de Paul que fue haciéndose más y más sonora.

-¡Jajajajajajajaja! Increíble. ¿Crees que sólo por haber entrenado algún tiempo, peleado ocasionalmente y haberte enfrentado con los homúnculos y alquimistas de tu mundo ya eres un experto en artes marciales? ¡No me hagas reír, muchacho! Casi me recuerdas cuando me reclutó mi maestro, yo me creía la gran cosa sólo por saber algo de rumi maki (2) y vacón (3) ante medio mundo.

-¿Rumi maki? ¿Vacón?-preguntó Alphonse.

-Rumi maki, un arte marcial terrestre de orígenes incaicos, una vieja cultura… muy pocos la practican en éstos tiempos. Relativamente limpio y en base a puñetazos y patadas.

-¿Y el otro? ¿Vacón?-inquirió Shiki.

-Un arte marcial híbrido salido de las peores cárceles peruanas del siglo XX, más es un arte marcial callejera, lo que implica un nuevo nivel de entrenamiento que tendrán más adelante.

-Por favor, el que te haya pasado a ti, no significa que deba pasarme.-repuso Edward con malicia.-Además, nos has hecho entrenar de formas tales que es justo intentar desfogar eso.

-¿Estás seguro, Ed? He visto a Paul y tiene habilidades que son demasiado extrañas.-dijo Hikaru.

-No tanto cuando te acostumbras.-replicó Shaoran.-Aunque de todos modos, retar a Paul es un suicidio ahora. Es más veloz, más fuerte y ciertamente más agresivo que tú. Yo mismo lo he visto pelear… hasta peleamos en ocasiones cuando nos encontramos en mi mundo.

Antes que nadie pudiera decir nada sobre aquél punto, Paul se adelantó sonriendo al hablar y aceptando lo que el mayor de los hermanos Elric quería.

-Está bien. Ya que tanto lo quieres, Edward, pelearás contra mí y yo no usaré ninguna arma ni objeto contundente contra ti. Tampoco el aura, la telequinesia o la magia, ni mucho menos moverme a una velocidad imperceptible a tus ojos. Pura técnica, e incluso podrás usar ése brazo metálico que tienes… dará lo mismo. Ah, y aparte de la técnica, se empleará todo el terreno.

Fue entonces que Paul hizo desaparecer su armadura, quedando solamente usando un polo blanco y unos blue jeans, así como un par de zapatillas negras. A la vez, Edward se quitó la chaqueta y el chaleco marrón que usaba antes de quedando con camisa crema, pantalones y zapatos marrones, tras lo cual apretó sus nudillos ligeramente.

-Será bueno, nada como desfogarnos de ésta manera.-murmuró Ed, antes de abalanzarse sobre Paul e intentar encajarle un puñetazo a su rostro al notar que el Guardián de Plata se estaba cubriendo el cuerpo.

Pero para sorpresa de Ed, Paul apenas levantó ambos brazos y atacó con ambas extremidades superiores a la vez, bloqueando el golpe del mayor de los hermanos Elric y dándole un rápido puñetazo a la nariz que lo hizo sangrar levemente. Edward entonces intentó atacar fieramente a base de veloces patadas hacia el abdomen y los costados del joven Tapia.

Tras retroceder varios metros, un gran salto hizo que lo único que el alquimista pateara fuera un enorme peñasco para luego notar como el Guardián de Plata empleaba la caída y todo su peso para pisotear el automail de la pierna de Ed, justo donde se ubicaba la rodilla metálica del alquimista. Luego de ello, estando parado sobre la misma, Paul lanzaba un puntapié a la mitad del pecho del mayor de los Elric.

Edward apenas pudo lanzar un escupitajo de sangre cuando notó que Paul lo provocaba con una frase.

-¿Era innecesario aprender técnica, Edward Elric?-inquirió Paul, antes de estampar el cuerpo de quien fuera Alquimista Estatal contra un peñasco, excepto el antebrazo metálico desde la altura del codo que estaba firmemente sujeto por el Guardián de Plata.

-¡Miserable!-exclamó Ed, antes de querer encajarle a Paul un puñetazo con su brazo izquierdo, el cual Paul sólo sujetó para estrellarlo duramente contra el peñasco en que estaba atrapado Edward haciéndolo mostrar un gesto de dolor al notar su mano algo entumecida.

-Sí. Un miserable que emplea un sólido peñasco de granito a su favor en más de una forma.-repuso Paul con una sonrisa socarrona, antes de emplear el antebrazo de Ed como una palanca tirando una y otra vez haciendo que el brazo de Edward quede estampado más y más en el granito al tiempo que la zona del codo se estiraba más y el antebrazo era tirado excesivamente hacia atrás.

El alquimista entonces pateó la espalda del Guardián de Plata repetidamente con su pierna izquierda de acero, aquello hizo trastabillar a Paul, y éste entonces vio como Edward arremetía a base de puñetazos y patadas. Golpes iban y venían entre los dos, cuando en eso Paul sujetó a Edward del cabello y lo estrelló de cabeza contra un roble.

-Asqueroso tramposo… debería… .-farfullaba Edward.

-Ventajas de tener cabello corto. Evita que te golpeen de ésa forma.-repuso Paul, antes de encajarle a Edward un puntapié en la boca del estómago y un rodillazo en la mandíbula.

Edward entonces contraatacó con un puñetazo empleando su brazo de acero, golpeando de lleno la mandíbula del Guardián de Plata con tal fuerza que casi le rompe la quijada, para luego lanzarse sobre él y derribarlo al suelo a la vez que le caía a golpes en el rostro.

-Nada mal, niño. Puedes golpear con la fuerza de una mula. ¡Sólo que eso no basta!-repuso un Paul con heridas y cortes por todo el rostro, antes de escupir algo de sangre que le salía por las comisuras de los labios al rostro de Edward.

-Que as… .-decía un asqueado Edward antes de recibir un cabezazo a la altura de los ojos y notar que era levantado por sobre el cuerpo de Paul y arrojado hacia el suelo.

Paul sujetó entonces su brazo de acero para patear otra vez en el codo repetidamente. Puntapié tras puntapié, incidiendo precisamente en el codo que era parte de aquella prótesis metálica.

-No lo entiendo, ¿eres un retrasado mental para golpear mi brazo derecho? Si empleas sólo técnica pura sin alquimia no podrías destruir mi automail. ¡No lo destruirás por más que lo intentes!-exclamó Edward, antes de arrojarle a Paul tierra a los ojos y aparentemente cegarlo.

El Guardián reaccionó entonces casi como por reflejo, metiéndole al alquimista un par de codazos al rostro y tirándose al suelo para rodar velozmente hasta ocultarse entre los árboles. Edward entonces corrió, confiadamente, sabedor de que aquél que pretendía enseñarle técnica estaba desesperado y huía como un cobarde, pero pocos segundos después aquella sensación de triunfo una patada justo por la parte trasera de su rodilla derecha lo derribó para luego notar como su pierna izquierda era sujetada por Paul y golpeada a la altura de la rodilla varias veces seguidas contra el duro suelo.

-Engaño y conocimiento del terreno de batalla. Dos factores que juegan a favor de alguien en una lucha. Exceso de confianza y desconocimiento de lugar de combate. Dos factores que pueden ser fatales en una pelea a muerte.-repuso Paul que estaba viendo perfectamente para frustración de Ed, antes de intentar encajarle un puntapié a las costillas.

Allí es cuando el alquimista sujetó la pierna del Guardián, intentando tirar de ella para derribarlo pero el Guardián se sujetó del suelo con la palma de su mano derecha y de un salto mortal retrocedía colocándose de pie y retrocediendo velozmente ante los puñetazos y patadas que Edward intentaba propinarle, para luego agacharse y sujetar la metálica pierna izquierda del joven alquimista con sus dos piernas con una llave.

-Lo dicho. Debes ser un idiota completo. ¿Crees acaso que sentiré dolor en mi automail o que podrás romperlo?-inquirió Edward antes de patear con su pierna derecha a Paul y liberarse de aquél agarre.

-¿Quién dijo que buscaba hacer que sintieras dolor al atacar tu prótesis de acero o siquiera romperla?-inquirió Paul.

-¿Cómo dic… . ¿Qué demonios?-dijo el mayor de los Elric sorprendido al levantarse y notando que la parte en que deberían estar ligadas el muslo con la rodilla de su pierna izquierda estaban algo movidas.

-No sólo romper, también puede ser doblar. Ahora te empezará a costar caminar. Y eso apenas es el principio.-murmuró el Guardián de Plata.

Antes que Edward se diera cuenta, Paul le sujetó el brazo derecho y moviéndose con fuerza tiró de éste para derribar a quien fuera uno de los Alquimistas Nacionales de Amestris.

Edward atacó directamente con un puñetazo en el abdomen a Paul e intentó levantarse nuevamente, pero Paul volvía a derribarlo y tomando nuevamente el brazo derecho de Edward, tiró de él varias veces con fuerza haciendo que su codo de acero tienda a estirarse demasiado.

-Sabes que si usara alquimia, mi automail estaría reparado sin tanto problema.-farfulló Ed.

-Sabes que si usara todo lo que tengo ni siquiera verías venir mis golpes.-repuso Paul, antes de seguir atacando.

Era un agresivo intercambio de golpes y contragolpes. Siempre buscando golpear, siempre buscando bloquear, y siempre buscando contragolpear durante al menos dos minutos. En eso, un ligero descuido de Edward le permitió a Paul patearlo a la altura de los riñones con la punta del pie derecho para luego pisotearlo en las zonas del hígado y de la caja toráxica.

Sin embargo, el alquimista no se rindió. Lanzándose duramente sobre Paul, lo intentó derribar a la vez que arremetía a base de codazos con su brazo izquierdo, queriendo afectar las costillas del Guardián de Plata.

-Nada mal, tienes espíritu. Pero todavía te falta.-Paul entonces golpeó con un duro cabezazo a la altura del ojo izquierdo a Edward para luego encajarle un codazo en la oreja derecha y estrellar su cabeza contra el suelo.

Ed se levantó rápidamente y se limpió la sangre del rostro, como si fuera una especie de reacción programada en su cerebro, pero un segundo codazo de Paul a su oreja derecha y un gancho a su mandíbula lo hicieron trastabillar. Luego una dura patada a su cabeza derribó de lleno al alquimista.

-Equilibrio y visión afectados.-dijo Paul, ante todo el resto del grupo.-Aquí como verán hace falta no sólo voluntad y agallas que nuestro buen amigo tiene, sino también capacidad de enfrentar psicológicamente una pelea. ¿No es verdad, enano?

-¡¿Cómo fue que me llamaste?-gritó Ed, totalmente furioso.

-Perdón, quizá no se escucha demasiado bien allá abajo. ¡Dije enano, pequeñín! ¡Posiblemente al nivel de las hormigas no llega bien el sonido!-provocó Paul.

Edward entonces atacó fieramente, golpe tras golpe, patada tras patada, buscando acertar a Paul a pesar de que no podía caminar tan bien y la sangre en su ojo le impedía distinguir plenamente todo a su alrededor.

-La voluntad es un arma poderosa, y sensaciones intensas como la ira en éste caso pueden ser un enorme catalizador y generador de adrenalina que permite prolongar las luchas más allá de lo usual.-repuso Paul, evitando velozmente los golpes que Edward intentaba propinarle.-Sin embargo siempre debe tenerse en cuenta tres cosas.

Paul entonces golpeó al cuello de Edward, justo a la altura de la manzana de Adán con la punta de los dedos de su mano derecha para luego derribarlo al suelo con una patada a la cabeza.

-Primero, no dejar que algo como la ira nos domine totalmente al menos no más allá de lo necesario. De pasar eso, se abre el camino a algo demasiado peligroso y atacando a lo loco sin pensar en una estrategia es lo mismo que colocarse una diana ante un Shadow Warrior y gritarle "por favor, mátame".-Paul entonces sujetó a Ed de la mano y lo ayudó a levantarse.

-Gracias, supongo. Aunque lo de enano no te lo perdono.

-De nada. Segundo, no dejar que algo tan evidente le sirva a un enemigo como arma psicológica dentro de un combate. Uno puede ser bajo, alto, gordo, flaco… lo que cuenta es cómo saber usar eso en una lucha. Tu ventaja, Edward, es que tienes un mejor manejo de tu centro de gravedad, eso te permite pelear con más agilidad.

-Allí van dos. ¿Cuál es la tercera?-preguntó el mayor de los Elric.

-Jamás pienses que lo sabes todo. No es así, puedes toparte con gente mejor que tú en algo y deberás aceptarlo para que puedas intentar mejorar por ti mismo.-repuso Paul, antes de emplear su telequinesis para colocar las partes del automail que habían sido ligeramente movidas de su sitio para luego darle a Ed algo de la poción que tenía.

Por un instante, Edward Elric sintió que iba a vomitar de lo asqueroso que sabía aquella cosa, pero luego notó que sus heridas empezaban a sanar rápidamente y que su equilibrio volvía a ser el mismo. Tras aquello, Ed tocó las palmas de sus manos y su automail volvía a estar como antes. Al ver aquello, Shiki, Hikaru, Alphonse y Shaoran notaron con atención las siguientes palabras del Guardián de Plata.

-Ahora alístense. Entrenarán conmigo cómo pelear mejor y luego enfrentarán a los depredadores durante toda la noche sin dormir.

Fin del capítulo 4.

Notas de autor:

Y vaya que fueron inicios duros. Un emisario oscuro torturado por Ferladh, un homicidio demasiado crudo para lo que las Powerpuff Girls Z están acostumbradas, un régimen de entrenamiento durísimo para Hikaru, Shaoran, Edward, Alphonse y Shiki… siendo Edward quien lo probó con más intensidad. Pero antes de seguir… todos los lectores de ésta historia deben hacerse una pregunta en sus mentes.

¿Eso será todo para ellos?

… No. Definitivamente no será todo, habrá mucha más sangre, violencia, intensidad y crudeza; así como algo siniestro que emergerá para causarle problemas a los héroes. Y eso sin contar con cierto evento que, si son listos, notarán a partir del próximo capítulo.

Amenazas, insinuaciones de todo tipo, atentados terroristas, sobornos y demás a falcon_ o a .

Nos vemos en el capítulo 5.

Lista de términos:

Fuzzy Lumpkins: O sea, Peludito. Si, el monstruo parecido a un oso, que era grande, fuerte y de pelaje rosado tanto en el anime como en el cartoon. Fue el primero en caer, ¿quiénes serán los próximos? Ya lo veremos.

Rumi maki: Arte marcial de la época incaica, o mejor dicho, preincaica basada en puñetazos y patadas. Para más información de ésta arte marcial a verla en éste link: .org/wiki/Rumi_Maki

Vacón: Arte marcial híbrido nacido del combate callejero y del ambiente de las prisiones peruanas del siglo XX. Por su mismo origen puede verse a ésta arte marcial como "sucia" por incluir todo tipo de tretas y armas con tal de salir de las peleas con vida. Su nombre original es Bakom, pero se emplea aquí el nombre improvisado Vacón. Más datos de éste arte marcial en el siguiente link: .org/wiki/Vacón