¡Hola! Aquí estoy, con el nuevo capítulo de Cambiado. Gracias por los comentarios que dejaron.

El fic no me pertence; es de Sablesilverrain. Sólo la traducción en español es mía.

Los personajes de JK Rowling, si es que hay niños, las cosas han sido algo -muy- diferentes.

El fic está completo; actualizaré cada semana.

PD Si aún no es obvio, esto es Slash -que significa ChicoxChico-, si no te gusta, ¡adiosito!


Capítulo IV: Leyes Omega

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Poppy llevó a Severus y Harry a la enfermería. Harry inmediatamente fue a la cama que había usado después de salvar la piedra de Quirrell y se sentó.

Poppy se dirigió al armario donde guardaban las pociones médicas y revolvió un poco, saliendo con dos viales. —Honestamente, no pensé que los necesitaría, pero es bueno que los tengamos a mano, después de todo —murmuró, abriendo el primero, que era de un marrón oscuro—. Bebe todo —le dijo a Harry, entregándosela.

Harry bebió la poción, haciendo una mueca ante el sabor. —¡Uf, eso es asqueroso! —exclamó, mientras su estómago daba un vuelco.

Severus se burló. —Agregar sabor a la mezcla hace que sea menos efectiva. Tienes once años, ya no deberías necesitar que te mimen, más —dijo con desdén.

Poppy chasqueó la lengua hacia él. —Severus, en realidad tienen un gusto bastante desagradable, y Harry no está acostumbrado al sabor de las pociones todavía. Seguramente puedes tener un poco de paciencia con él.

Severus suspiró. —Supongo que sí —murmuró.

Poppy sonrió y le dio la otra, una de color naranja, a Harry. —Ahora esta —indicó.

Harry la bebió y sonrió. —¡Esa no estaba nada mal! —dijo sorprendido.

Poppy se rió entre dientes. —Ahora, hay algunos hechizos que necesito lanzar sobre ti. Después de cada uno, dime si sientes algo extraño —dijo, sacando su varita.

Harry asintió.

—Revealio Sinicum[1] —dijo, agitando su varita sobre Harry, luego lo miró expectante.

Harry negó con la cabeza.

—No es un Sinicus, entonces —murmuró, luego levantó la varita de nuevo—. Revealio Faurae —ella entonó, luego se detuvo.

Nuevamente, Harry sacudió su cabeza.

—No eres un Fae[2]. No creo que seas un Veela, eres muy moreno para serlo, pero tenemos que comprobar —murmuró—. Revealio Veela.

Harry agitó su cabeza en negación cuando ella lo miró.

—Correcto. Bueno, verifico si hay otras herencias posibles que puedas obtener, pero como es muy poco probable que un alfa o un omega obtengan una segunda herencia, buscaremos ese gen después —informó, luego se acercó al armario y sacó un vial de un líquido gris. Ella conjuró un alfiler y miró a Harry—. Necesito una gota de tu sangre, en esta poción.

Harry la dejó pinchar su dedo y lo sostuvo sobre la poción hasta que cayó una gota en ella. La poción se volvió más clara y dejó de cambiar de color cuando alcanzó un tono blanco lechoso.

Poppy levantó las cejas. —Bueno, él no es un Omega, pero sólo apenas. Esta lo suficientemente cerca y todavía podría quedar embarazado sin una poción. Me atrevería a decir que los genes Black añadidos probablemente lo llevarán al precipicio en el que se encuentra, y lo harán un Omega —declaró.

Severus se burló. —Me aseguraré de advertir a Black para que lo compruebe, entonces —le dijo a Poppy.

Ella asintió. —Sí, hazlo. Supongo que eso es todo. ¿O hay algo más?

Severus asintió. —Necesita que varios huesos sean rotos de nuevo y que se sanen adecuadamente. Tengo una lista aquí —alargó el escáner que había tomado de Harry a la matrona.

Poppy entornó los labios mientras leía la lista. —Por supuesto. Esto solo tomará unos minutos. Pongamos al niño a dormir para que no sienta los huesos que se volverán a romper —sugirió. Agitó su varita sobre Harry, y él se deslizó pacíficamente en el sueño.


Poppy despertó a Harry y le sonrió. —¡Aquí estás, fresco como la lluvia! —anunció—. Te veré cuando venga Sirius, no lo dejes ir antes de hacerte la prueba del gen Omega. Yo le pasaré la nota a Dumbledore, pero ese hombre nunca escucha tazones —murmuró, sobre todo para sí misma, sacudiendo la cabeza.

—Gracias, Poppy. Nos vemos luego —Severus dijo asintiendo.

—¡Adiós! —dijo Harry, saludando mientras seguía a Severus fuera del ala del hospital—. Señor, ¿qué es un Omega? ¿Y un Alfa? —preguntó.

—Son roles de género adicionales en el mundo mágico, más allá del masculino y el femenino. Los Alfas suelen ser hombres, pero son más agresivos y posesivos que la mayoría de los hombres, y protegerán ferozmente lo que ven como suyo, ya sean posesiones, territorio o personas. Los Omegas son sus contrapartes. Por lo general, son mujeres, y dan, confían y nutren la vida. Los Omegas, tanto masculinos como femeninos, son capaces de tener crías, e incluso los Omegas machos pueden alimentar a sus crías sin la ayuda de pociones. Hay más que eso, pero tendrás que aprender el resto tu futuro padre. No soy la persona adecuada para decirte ciertas cosas —informó Severus con firmeza, pensando en los ciclos de celo y en la cuestión del anudado. No, ciertas cosas simplemente no eran su problema, y él no era el indicado para abordar los temas delicados de la reproducción alfa y omega con el niño.

Cuando llegaron a las mazmorras, Severus se volvió hacia Harry. —La contraseña de mis habitaciones es «valeriana». Puedes volar si lo deseas, pero primero le informarás a Pippy a dónde vas. Cada vez que vayas a algún lado, informarás dónde estarás en caso de que necesite encontrarte. Si te encuentro en otro lugar que no sea donde dijiste que estarías, las repercusiones serán severas. La regla está en su lugar para tu protección, te sugiero que prestes atención. Tengo algo que preparar —le dijo al chico, manteniendo la puerta abierta para él.

Harry asintió, dirigiéndose a su habitación. —Esta bien, señor. Voy a volar un poco —dijo, entrando a su habitación para recoger su escoba.

Severus asintió. —Muy bien. Regresa a la hora del almuerzo —instruyó al niño—. Si no estoy fuera de mi laboratorio para entonces, irás al Gran Comedor sin mí. A veces me quedo atrapado en la preparación, pero eso no es excusa para que te pierdas las comidas —dijo con firmeza.

Harry asintió. —Sí señor.

Severus asintió rápidamente y se dirigió hacia el laboratorio privado para trabajar en la poción de Adopción de Sangre.


Harry y Severus se encontraron cuando Severus regresó a su habitación justo antes de la hora de la cena.

—Hola, señor —saludó Harry desde su lugar en el sofá, donde estaba leyendo acerca de la Transfiguración.

Severus asintió hacia él. —Potter. Veo que has encontrado una forma de entretenerte mientras estoy ocupado —comentó de manera uniforme.

Harry se encogió de hombros. —Bueno, no estudiamos todo del libro, así que he estado buscando lo que no aprendimos y probando algunas cosas —explicó.

—Ya veo —Severus arrastró las palabras—. En cualquier caso, es hora de guardar el libro y lavarse para la cena —le dijo al niño.

Harry cerró el libro con un chasquido y fue al baño.

Después de que ambos se pusieron presentables, se dirigieron a cenar.

El jamón glaseado con miel fue el evento principal, y también hubo manzanas asadas, así como muchas otras cosas, todas con alto contenido de azúcar.

Harry se sentó entre Severus y Poppy esta vez, y comió con hambre. Había volado mucho, tanto antes del almuerzo como después, y volar siempre le daba hambre. Cuando terminó la cena, Severus y Harry volvieron a las mazmorras.

—He terminado de elaborar la poción de Adopción de Sangre, por lo que podrás ser adoptado por Black, pero te lo advertiré ahora: es probable que sea doloroso. Tu magia es inherentemente ligera, mientras que la suya es oscura. La poción probablemente alterará tu magia, lo cual no es una experiencia agradable —Severus le dijo a Harry mientras dejaba al chico entrar a sus habitaciones y lo seguía.

Harry lo miró antes de sentarse en el sofá. —¿Eso significa que voy ser tan malo como Voldemort? —preguntó.

Severus entrecerró los ojos. —Te pediré que no digas su nombre en mi presencia, por favor —solicitó—. Pero no. Simplemente significa que obtendrás una aptitud para la magia oscura, si alguna vez eliges usarla —aclaró.

—Oh —murmuró Harry suavemente.

—No te preocupes demasiado por eso. No cambiará quién eres. La magia no define a una persona —Severus le dijo.

Harry asintió. —Mm, ¿señor? Todavía no me ha contado sobre mi madre —le recordó a Severus.

Severus sonrió. —Cierto. Lo había olvidado. —Sus ojos parecieron ir al pasado al recordar a su primera y más fiel amiga, la única persona que nunca le había preguntado nada sobre lo que no estaba dispuesto a –o no podía– hablar—. Ella era una persona verdaderamente amable. Nos conocimos cuando éramos jóvenes, nueve años, para ser exactos. Sabía desde el principio que ella era una bruja, y se lo dije. Petunia pensó que yo la estaba insultando, y dijo que no era bueno llamar a alguien así, le expliqué que no estaba dándole un sobrenombre, que todas las cosas extrañas que Lily podía hacer eran simplemente parte de su magia accidental.

Harry escuchó, paralizado por la historia que Severus estaba tejiendo para él. El hombre normalmente intocable estaba dispuesto a darle algo que nadie más podría: sus recuerdos de la madre que Harry nunca conocería.

»Nos acercamos bastante, y montamos el tren juntos a Hogwarts, ambos emocionados de verlo por primera vez y por descubrir en qué casa estaríamos. Estaba bastante seguro de que terminaría en Slytherin, ya que mi madre estuvo en ella, y la mayoría de sus antepasados también. Tu madre quedó en Gryffindor, y eso debería haber significado la ruina de nuestra amistad, pero a ella no le importaban las casas y la rivalidad entre Slytherin y Gryffindor. Ella continuó siendo mi amiga, y pasamos la mayor parte de nuestro tiempo juntos. Estuvimos cerca hasta que cometí un error fatal en mi quinto año: la llamé sangre sucia —confesó.

Harry frunció el ceño. —¿Qué significa eso? —preguntó con curiosidad.

Severus hizo una mueca. —Es… una insulto contra aquellos con padres Muggles. Sangre sucia no es exactamente un buen término, y será mejor que nunca te oiga repetirlo. Es una palabra soez, y me arrepiento de haberla usado todos los días de mi vida —terminó suavemente, pero con vehemencia.

Harry inspiró sorprendido. —¿Pero por qué haría eso si era su amiga? —preguntó, horrorizado.

Severus cerró los ojos. —Ella nos abordó a tu padre y a mí en un mal momento. James acababa de hacer algo que todavía no he perdonado u olvidado, y arremetí contra la persona que intentaba defenderme. —Abrió los ojos y miró a Harry con calma—. Debería haberlo sabido mejor, pero ya estaba empezando un camino oscuro, y cuando cortó su relación conmigo por eso, solo me impulsó por ese camino más rápido, y con más convicción que antes.

—¿Un camino oscuro? —preguntó Harry, frunciendo el ceño—. ¿Qué significa eso?

Severus negó. —No sé si debería decírtelo. No es bonito, y todavía eres muy joven.

Harry frunció el ceño. —¡Oh! ¿Por qué me protegen tanto, incluso ahora? ¡Puedo manejarlo, sea lo que sea! —exclamó fervientemente.

—Muy bien —dijo Severus, clavando su mirada en Harry—. Ya estaba incursionando en las Artes Oscuras, y en la primavera de mi sexto año, me uní a los Mortífagos. Yo era un seguidor del Señor Oscuro —dijo con calma.

Los ojos de Harry se agrandaron. —Pero… usted... —se mordió el labio—. Usted ya no lo es... ¿o sí?

Severus negó. —Cuando me enteré de que tenía la intención de perseguir a tu madre, me tragué mi orgullo y fui a ver a Dumbledore, rogándole que encontrara alguna manera de mantenerla a salvo. Entonces lo intentó, y yo me convertí en su espía en el las filas del Señor Oscuro. Esto debe ser mantenido en secreto, no debes decirlo, ¿entendido? —le advirtió al niño.

Harry asintió. —Ya veo. Gracias por decírmelo, señor.

—Creo que, ahora que sabes mucho sobre mí, probablemente deberías llamarme Severus. Sin embargo, ¡no deberás dirigirte así en clase! —añadió con severidad.

Harry sonrió brillantemente. —Está bien, pero solo si me llamas Harry.

Severus se encontró dándole una pequeña sonrisa al chico a cambio. —Muy bien, Harry.


—¿Señ-verus?

—¿Cerberus[3]? —preguntó Severus, levantando la vista de su libro—. Espero no parecer un perro de tres cabezas —dijo con burla suave.

Harry bufó. —No lo siento. ¿Um, Severus?

—¿Sí?

Harry ladeó la cabeza. —¿Es algo bueno ser un Omega? —preguntó.

Severus se tensó. —Define «bueno» —dijo, ya con incomodidad. No tenía idea de cuán honesto debía ser con el chico. Si mentía, Harry lo llegaría a saber, y probablemente desconfiaría de Severus para siempre, ya que era, sin duda, una gran mentira, y si decía la verdad, Harry podría muy fácilmente perder esa chispa de vitalidad que llevaba, sabiendo lo que la vida probablemente le depararía.

—Bueno, quiero decir, no he oído hablar de ellos antes. ¿Por qué la gente no habla de ellos? ¿Son raros, o algo así? —presionó Harry.

Severus dejó escapar un pequeño suspiro de derrota. —Más o menos. Un Omega es… Bueno, están a merced de su Alfa, de verdad. Existen leyes anticuadas que no han sido cambiadas y que esencialmente hacen del Omega la propiedad del Alfa. Su Alfa es la ley. Un Omega hará casi cualquier cosa para complacer o tranquilizar a su Alfa, y debido a la naturaleza de su vínculo, el Alfa será el que recibirá castigos o reconocimientos debido a su Omega —le dijo Severus al niño.

Harry se desplomó. —Propiedad —dijo rotundamente—. Seré propiedad.

Severus suspiró. —Legalmente, sí. Sin embargo, la mayoría de los alfas, no todos , pero la mayoría tratan a su Omega como un tesoro de valor incalculable, los guardan celosamente y con fuerza. Además de eso, la mayoría de los Alfas provienen de familias respetables y antiguas, por lo que se tiene la garantía de tener una vida cómoda como Omega. Eso no es algo para burlarse, ¿sabes? La mayoría de las personas te envidiarían solo por esa razón —señaló.

Harry se mordió el labio. —Quería enamorarme y encontrar a alguien que me quisiera por ser yo —dijo en voz baja.

Severus dejó su libro a un lado y se levantó de la silla, sentándose al lado de Harry en el sofá. —No es tan malo como lo estás pensando, Harry. Todavía puedes enamorarte, y sin duda encontrarás a alguien a quién le gustes por lo que eres; alguien que apreciará a su Omega y lo tratará como el regalo invaluable que es. Los Omegas son más raros que los Alfas, por lo tanto, son más valiosos. El hecho de que sea legalmente propiedad no significa que debe ser tratado como tal, o que su vida será insoportable. Si yo tuviera un Omega, me gustaría pasar cada momento de vigilia asegurándome de que está feliz y lo querría desesperadamente. Encontrarás un Alfa así.

—¿Qué pasa si no lo hago? —Harry preguntó en voz baja.

Severus envolvió un brazo alrededor de sus hombros y le dio un apretón tranquilizador. —Si te metes en una mala situación, o te encuentras con un Alfa que te hace sentir indigno, puedes venir a mí. Te protegeré lo mejor que pueda, y puedo ser un enemigo temible cuando necesito serlo —prometió.

Harry lo miró. —¿De verdad? —preguntó.

Severus sonrió. —De verdad. Puedes venir a mí en cualquier momento. No puedo ser más amable contigo en clase, porque el Señor Oscuro lo sabría si él regresa al poder, lo cual Dumbledore cree que sucederá, pero en estas habitaciones, estás bajo mi protección, y yo te defenderé de cualquier Alfa sin escrúpulos que busque hacerte daño.

Harry sonrió. —Gracias, señ-Severus.

Severus se rió entre dientes. —De nada, Harry. Si deseas tener una mejor idea de lo que te espera como Omega, la biblioteca tiene libros sobre el tema —le recordó a Harry.

Harry asintió. —Lo veré mañana —dijo.


Harry revisó dos libros que había encontrado sobre Omegas. Una era una lectura pesada, que detallaba las leyes sobre los Omegas, y la mayor parte era en jerga legal, lo que dificultaba su comprensión, pero sabía que, si lo preguntaba, Severus lo ayudaría a entenderlo.

La otra era una novela romántica sobre un joven Omega que encontró su Alfa y se enamoró de él. Quizá eso podría ayudar a Harry a pensar positivamente acerca de convertirse en un Omega.

Harry llevó los libros a las mazmorras y abrió la novela romántica, sentándose en el sofá para leerla. Pronto se vio absorto en una historia de incipiente amor que tiró de sus fibras del corazón.

Severus entró cuando estaba a la mitad del libro y miró a Harry, luego volvió a leer el título. —¿No eres un poco joven para leer eso? —preguntó, señalando hacia el libro—. Esos libros no son más que pornografía literaria.

Para ser honesto, Harry había encontrado que era bastante gráfico.

Harry se sonrojó. —Bueno, no había mucho sobre Omegas, así que también recogí esto. Me está haciendo sentir mejor acerca de, probablemente, convertirme en un Omega.

El labio de Severus se curvó. —Lo hace, sin duda. Sin embargo, no es una mirada realista de la vida que probablemente llevarás. Los autores de libros como ese no toman en cuenta las leyes cuando tejen sus caprichosas historias de amor y desamor —le dijo a Harry.

Harry asintió. —Lo sé. También tengo un libro de leyes, pero no puedo entender la mayor parte. Esperaba que pudieras ayudarme con eso.

—Supongo, si es necesario —dijo Severus, sentándose al lado de Harry y tomando el otro libro—. ¿Éste?

Harry cerró el libro que estaba leyendo y lo dejó en el suelo. —Sí, es ese —confirmó.


Severus se aclaró la garganta. —No te leeré esta ley. Es aborrecible —dijo, entregándole el libro—. Sin embargo, es algo que probablemente deberías saber. Ve si puede entenderlo tú mismo. Lo discutiremos cuando termines de leerlo.

Harry leyó el texto, frunciendo el ceño.

«Cualquier acto sexual realizado en un Omega por su Alfa será visto como consensual, independientemente del deseo del Omega o la falta del mismo antes o durante el acto en sí.»

—Esto significa… —Harry miró a Severus, mostrando la angustia en sus ojos—. ¡Si me apareo con un Alfa, ¿puede salirse con la suya, incluso violándome?! —preguntó, la voz alzándose una octava por el horror.

Severus hizo una mueca. —La mayoría de los Alfas aceptará la negativa de su Omega a tener relaciones sexuales, pero algunos en lugar de eso, forzarán el acto si desean un alivio lo suficientemente fuerte. Y tienes razón, no podrías reclamar una violación si lo hicieran. Debido al vínculo, no sería visto como una violación. Del mismo modo, existen leyes vigentes que, en un momento determinado de la vida de un Omega, no se puede reclamar la violación, independientemente de las circunstancias. Estas dos leyes te dejan totalmente desprotegido, por lo que debes tener cuidado al elegir a tu Alfa. Asegúrate de que te tratará bien, porque, como se entiende, él no tiene la obligación de hacerlo.

Harry se mordió el labio, mirando el libro. —Yo… creo que estoy listo para ir a la cama, Severus —susurró.

Severus conjuró un marcador y lo colocó en el libro que habían estado trabajando juntos. —Retomaremos un poco más de esto mañana, una vez que hayas tenido tiempo de asimilar la nueva información. Es demasiada para una noche.

Harry asintió y fue al baño a hacer todas sus necesidades, luego entró a su habitación, cerró la puerta y se metió en la cama, tambaleándose

Lloró antes de poder conciliar el sueño y dormido, siguió llorando.


[1] Sinicum, por lo que encontré, viene de Sinicus, que en latín significa "Chino", de una persona nacida / residente de China. No estoy seguro de si se refiere a las herencias de origen asiático. La autora no ha tenido responderme aún.

[2] Faurae en el original. Creo que se refiere al reino Hada o Hada; lo mismo que en la nota anterior.

Edito: respecto a las notas 1 y 2, la autora me comentó que son, básicamente, palabras inventadas. Al igual que las criaturas que llevan esos nombres. Leer los fanfics que hablan de ellos y prometo que lo mejor que puedo hacer en el futuro, no puedo decir cuándo, ¡mil disculpas por eso!

[3] Es un juego de palabras, Harry comienza diciendo "señor (señor)" y recuerda que Severus le pidió que use su primer nombre, lo que podría confundirse con la pronunciación de "Cerberus" en inglés.


Espero que este capítulo les haya gustado, veamos lo que sucede con Harry, me dio tanta pena.

Bueno, solo quería comentar que quizás, las próximas actualizaciones tarden un poco: estoy en período de evaluaciones en la universidad así que todo está un poco más pesado.

No se preocupe, eso no quiere decir que vaya a dejar la traducción abandonada.

Díganme qué les gusta.

Besos y amor, ELODTC.