Hola a todos! Si, quizá tardé un poco más para este capítulo pero bueno, créanme que tengo mis razones y mejor ni explicarlas, son demasiado tristes.
Les quiero contar algo que me enorgullece, estoy escribiendo un fic con Ceci Pott (DiablaLok) "Media verdad al revés" Es un fic romántico de parejas cannon. Recién vamos por el primero, si tienen ganas de pasarse, están cordialmente invitados, tienen que ir a mis autores favoritos cliclear ahí y luego van a la historia directamente. Prontito actualizamos! gracias a todos los que leyeron y dejaron críticas!
Bueno pasando a este fic: Antes que nada GRACIAS a todos los que me escriben reviews sobre todo aquellos que me ayudan a mejorar, gracias por tomarse el tiempo de hacerlo. Lo valoro muchísimo, es por ustedes que me dan ganas de escribir, por eso nunca me cansaré de agradecerles. Gracias también a los que leen. Los quiero!
este es un capítulo de transición y me parece que era necesario para la trama. Ojo no es la gran cosa, pero espero que les guste.
Sobra aclarar que va a tener más de cinco capítulos, ¿no? jajaja, bueno por si no quedó claro, sí, va a tener algunos más. No podría decir cuántos!
Siempre amé tu locura
Capítulo 4
Cambios
-Jeremy experimentó con un cuerno de Erumpent – Harry y Ginny pusieron los ojos en blanco- yo le advertí que sería peligroso, no hubo caso. El edificio explotó, todo quedó reducido a cenizas… he podido salvar estas pertenencias tuyas gracias al aviso de mi falsoscopio y a la copia que tengo de las llaves de tu casa mi niña…-le entregó las valijas.
Ginny ya no la escuchaba… solo podía pensar una sola cosa: se había quedado sin hogar.
Automáticamente empezó a llorar, sin poder emitir ni una sola palabra. Casi por instinto, Harry la abrazó y Ginny se descargó en su pecho desconsoladamente.
-¡Mi casa, mi casa! –farfullaba, hipando del llanto.- ¡Lo he perdido todo! ¡Me he…! ¡Me he quedado…! ¡Me he quedado en la calle! – tartamudeó.
-Ginny… tranquila…-Harry intentó decir algo pero no supo bien qué. No le extrañó, era patético consolando a la gente, sobre todo a las mujeres. Cadence siempre le reclamó ese defecto.
-Lo siento mucho mi niña – intervino apenada la vieja Encarnación-Solo he venido a traer lo que pude salvar, yo también me quedé sin casa…
-Esto no pude quedar así…-balbuceó Ginny soltándose de Harry y secándose las lágrimas- ¡Jeremy de algún modo debe pagar la trastada que se mandó…! No puede estar libre, tenemos que hacer algo…
-Su padre lo llevará a San Mungo…-le reveló Encarnación.-Dice que necesita atención psiquiátrica de los sanadores…
-¡Ah qué interesante! –Se ofuscó Ginny entre la pena y la rabia- ¡Lo hubiera llevado antes de que vuele el edificio por los aires!-de repente la miró fijo, como si se diera cuenta de algo peor-¿Ha muerto alguien?
-No, mi niña. –le sonrió tiernamente- Jeremy alcanzó a desaparecer justo antes que todo explotara. Gracias a los falsoscopios todos pudimos huir.-dijo Encarnación- Mi niña tranquila, el seguro reconstruirá el edificio… gracias a Merlín todos somos magos, sino esto sería un daño irreparable…
-¿Van a reconstruir el edificio? – terció Harry preocupado.
-Tardará más o menos tres meses; hasta que hagan todo el papeleo, ¿me entiende Harry Potter?-él asintió.- Lamentablemente la magia no sirve para acelerar los trámites.-agregó la vieja compungida.
-¿Y dices que el seguro del ministerio cubre los gastos, mis adornos, mis…?-Inevitablemente, Ginny volvía a llorar pensando en cada cosa que había perdido, que con tanto esfuerzo le costó conseguir.-¡Diablos! ¡Detesto al loco de Jeremy! ¡Pendejo idiota! ¡Imbécil! ¡Infeliz!
-Mi niña, tranquilízate… todo está cubierto por el seguro.-le informó su vecina bondadosamente- Por lo pronto me tengo que ir… mi hija Agripina me está esperando abajo…- Harry pensó que esa familia tenía un gusto horrible para escoger nombres.
-Está bien… -Ginny escurrió las lágrimas intentando serenarse. La abrazó con fuerza.- ¡Gracias por todo, por venir aquí y traerme las cosas!
-De nada mi niña, sabes cuánto te aprecio…cuídate mucho, pronto nos volveremos a ver.- acarició su espalda con ternura. Cuando se soltaron la vieja miró directamente a Harry- Un gusto en conocerlo, Harry Potter.-desapareció con un chasquido de dedos.
Harry cerró la puerta, Ginny se arrojó en el sofá y empezó a llorar otra vez sobre sus manos. Él se acercó y se sentó a su lado, sin encontrar las palabras adecuadas para consolarla. Ginny, sin dudarlo, se acomodó en su hombro, como si de ese contacto dependiera su vida.
-Tranquila…-susurró acariciando el suave cabello pelirrojo- Encontrarás una solución, Ginny…
-No lo entiendes, Harry, lo he perdido todo, mis pertenencias, todas mis cosas…-decía entre sollozos.
-Ginny, no es así. Encarnación ha traído algo…
-¿Sabes el esfuerzo que he hecho para adquirir ese departamento? Ni hablar de amueblarlo, de comprar cada cosa… -decía lloriqueando- ¡No tengo ni un poco de suerte! ¡Nada de suerte!
-Tranquila, linda ven conmigo…-Harry la llevó a la cocina, la sentó en una banqueta. Sirvió un vaso de agua.-Toma…-se lo entregó junto con un pañuelo. Ella se sonó la nariz haciendo un fuerte ruido. Harry sonrió.- ¿Te sientes poco mejor?
-Sí, gracias.-lo miró con los ojos hinchados.
-Todo estará bien. –Le escurrió una lágrima con su dedo pulgar y ella tuvo un espasmo de llanto- Encarnación fue clara, en tres meses podrás volver y el seguro se encargará de cubrir los daños ocasionados. Lo importante es que a ti no te pasó nada, tu vida vale más que cualquier cosa material…
-Si pero… ¿qué pasaría si no cumplen, Harry? – Susurró con voz quebrada.- Si ellos no me devuelven mi casa, yo me muero, yo me quedaré en la calle…
-Lo harán – afirmó convencido- De lo contrario, voy a intervenir para que se cumpla con la ley. Conozco muchos especialistas en Derecho Mágico y van a defender a quienes viven en el edificio…
-Ojala tengas razón –dijo angustiada- Siento que… que lo he perdido todo…- volvió a llorar.
-Tú no has…
-¿Sabes qué es lo peor?- él negó- Que tendré que ir a vivir con Dayron y no quiero.-confesó, angustiada.- No quiero volver con él Harry…¡es una pesadilla! ¡Discutimos todo el día! ¿Te das cuenta? Cada vez que estamos por cortar, surge algo y termino necesitándolo y…
-Ginny, no hay necesidad de que vayas a vivir con él…
-Sí la hay… en la Madriguera no puedo quedarme, Harry. Adoro a mis padres pero al segundo día nos tiraríamos con moco murciélagos. Ellos necesitan intimidad…
-Bueno pero…
-Ya sé lo que estás pensando, pero no, de Luna tampoco puedo ir. - descartó ella sin dejarlo hilar la frase- el departamento de ella tiene el tamaño de una Snitch-continuó Ginny ignorando la sonrisa que causó en su interlocutor- La única alternativa que me queda es ir a vivir con Dayron y yo no estoy lista para…
-¿Me dejas hablar?-la cortó Harry, harto de que lo interrumpa. Ella se quedó muda.
-Sí, lo siento. –respondió segundos después-Es que todo esto me ha dejado tan…
-Puedes quedarte aquí en mi casa…-y cuando terminó de decirlo, se puso del color de los tomates, sin saber muy bien el motivo de esta reacción. Sintió a los castaños ojos de Ginny clavarse en él y tragó saliva.- Si a ti te parece bien, claro…
-¿Aquí? – Balbuceó ella incrédula.- ¿En Grimmauld Place?
-¿Dónde más?-se encogió de hombros, despreocupado- Mira, a mí me sobra lugar…y a ti, te está faltando uno temporalmente…
-Pero… ¿de veras que a ti no te molesta? Digo tu vivías aquí con Cadence…
-No vivíamos aquí, sino en su casa.-le aclaró Harry.- Y tampoco es que dormía con ella todas las noches, solo los fines de semana…
-¿De verdad? – se sorprendió ella.
-Es que en el cuartel teníamos mucho traba…
-¡Si de verdad puedo quedarme aquí! –aclaró Ginny torciendo los ojos.
-Si claro, por algo te lo ofrezco.
-Pero…
-Ginny, no estoy en todo el día. Ya sabes, el cuartel me absorbe mucho.-explicó sereno- Me voy temprano en la mañana y regreso en la noche, a la hora de la cena…y a veces, a medianoche.
-Salgo de mi trabajo antes, puedo prepararte la cena o….-le comentó Ginny pensando en cómo resarcirlo.
-No tienes que hacer nada para quedarte aquí…es un gesto desinteresado-dijo un poco ofendido.
-¿Cómo nada? –Dijo ella riendo entre lágrimas.- Tú te lo pierdes… podría darte mucho placer en tu boca…
-¿Perdón?- dijo incómodo.
-¡Puedo prepararte la tarta de melaza que tanto te gusta! ¡Me salen riquísimas! –el largó una carcajada- ¿Qué pensaste, mente podrida? Luna siempre hace ese chiste…
-Entonces, ¿te quedas?-inquirió Harry, sintiendo que la perspectiva de tenerla en su casa le agradaba. Ginny asintió…
-Gracias, eres… increíble Harry. Gracias- lo abrazó con fuerza y le besó el cachete. A él se aceleró el corazón -Eres un gran amigo…-estaban unidos por el abrazo y demasiado cerca para la claridad mental que Harry necesitaba.- Gracias, en serio…
-Deja de agradecerme…
-Pero…
-Shhh, ¿sabes qué haremos ahora? – susurró acomodándole el pelo detrás de la oreja.
-¿Destapar un vino y ahogar las penas en alcohol?- sugirió Ginny con una sonrisa amarga.
-Desempacar tus cosas y ordenarlas en tu habitación…-corrigió riendo.
-Está bien…-aceptó ella, Harry besó su frente.
A pesar de la mala noticia recibida, ese domingo fue más divertido de lo que se podía esperar. Estuvieron siguiendo el caso del accidente en el edificio por la TVMágica; allí escucharon cómo varios vecinos daban testimonio de lo sucedido y de cómo pudieron huir de la explosión gracias al aviso de los falsoscopios. Ginny solo recibió el llamado de Luna y no le extrañó: ni Dayron ni su familia solían conectar el dial mágico, al parecer todos preferían utilizar el aparto al estilo muggle actividad que Hermione describiría "Huir en la magia del mundo muggle".
Ginny le comentó a Luna todos los detalles del accidente provocado por Jeremy. Su mejor amiga le prometió que al día siguiente iría a visitarla a su estudio fotográfico para que le cuente con lujo de detalles.
A pesar del mal momento que vivió Ginny por la pérdida de sus objetos queridos, consiguió distraerse gracias a la ayuda de Harry. Ambos se pasaron la tarde del domingo acomodando sus pertenencias. Fue una suerte la rapidez de Encarnación a la hora de hacer magia, porque logró salvar la mayoría de sus prendas. Ginny tenía todos sus zapatos, maquillajes, abrigos, carteras, todo lo que estaba hechizado por cualquier accidente, lo tenía allí, no lo había perdido. Eso significó un gran consuelo para ella, porque eran los objetos más cálidos que tenía. Y lo más importante eran los preciados álbumes de fotos que Ginny tanto adoraba.
-Tu vecina salvó muchas de tus fotos – comentó Harry mirando los álbumes; en la mayoría de las fotos donde estaba con Luna haciendo payasadas, tiradas en el pasto, divirtiéndose y posando. - Son tremendas…-agregó y cuando quiso tomar otro álbum con una tapa animal print estilo cebra, Ginny se lo impidió.
-Éste preferiría reservarlo. –se disculpó quitándolo de su alcance.
-¿Por qué? –Dijo pillado de curiosidad.- ¡Quiero verlo!
-Es un álbum privado.-Lo guardó de nuevo en la valija.
-¿Qué tiene ese álbum? ¿Qué fotos tiene?
-Resultaste curioso…-dijo mirándolo despreocupada.
-Cualquiera tendría curiosidad… y más si me prohíbes verlo.
-Lo siento…-siguió ordenando mientras sonreía.
-Está bien- dijo él un tanto disconforme- ¿Algún día podré verlo?
-Jamás.-repuso riendo.
-Bien, eres una… ya encontraré la manera de vengarme…-ella alzó las cejas y rodó los ojos descartando su advertencia.
-Me alegra tanto que Encarnación los haya salvado de la explosión –le comentó para cambiar de tema.- no tengo copia de esos álbumes en el negocio...
-Nunca he ido a tu estudio fotográfico…-dijo Harry interesado.- ¿Cómo se llama?- ella dejó de doblar la camisa y lo miró con orgullo.
-Black and white –Harry sonrió, aprobando el nombre- Puedes venir cuando quieras; de todos modos, no me parece que pueda interesarte lo que hay allí…
-¿Por qué dices eso? –ella se encogió de hombros.
-Eres Auror, entrar a ver fotos no supone ningún peligro…
-No te creas, eh- los dos rieron con ganas.-Iré a visitarte un día de estos…- Harry sacó de la valija un pijama infantil. Tenía muchos ositos pequeños. No tenía espalda, Harry supuso que era de verano.– Oye, esto podría usarlo una niña de diez años…-dijo levantándolo burlón.
-¡Ey!- Ginny se lo quitó, un tanto avergonzada-¿Qué tienes contra el oso llamado Winnie?
-Es un hijo de Pooh…
-Gracioso- le arrojó un almohadón, Harry lo atajó enseguida- ¡Wow! Conservas tus dotes de buscador…
-¡Déjame verlo! Es tan cómico…- Harry se lo arrebató bruscamente, ella bufó - ¡Vaya, es muy infantil!
-Es hermoso-La joven miró la prenda con cierta ternura.
-En serio, podrías guardárselo a tus hijas…-Ginny dejó de sonreír y siguió ordenando las prendas, se le había puesto la nariz roja.- ¿Dije algo malo?
-No,… me ha emocionado cuando dijiste eso de…-se le quebró la voz- Disculpa, estoy sensible, me vino ayer.-Harry torció los ojos ante esa información.
-Vaya…qué sincera.
-Siento haberte contado, pero tú me dijiste que puedo confiar en ti.- él sonrió, asintiendo.
-Estoy acostumbrado, no te preocupes.- y sintió una punzada de dolor al acordarse de Cadence y de su humillación. Enseguida diluyó ese oscuro pensamiento, Cadence no merecía nada suyo.
Observó a Ginny colgar la última camisa en la percha; al descubrir un brillo violeta concluyó que era justamente la que vistió la noche anterior en BLUE. Inmediatamente Harry se acordó del beso que se habían robado bajo los efectos del alcohol en la pista de baile. Era increíble que apenas hayan pasado unas horas y él sentía como si hubieran pasado años. Sonrió al revivir cuánto le fascinó probar sus labios de mujer. Casi inconscientemente acercó el pijama de Ginny a sus fosas nasales y percibió un suave perfume de manzanillas; seguramente era el aroma de su shampoo.
Era prudente dejar ese beso en el olvido. No sólo porque él no estaba emocionalmente apto para estar con otra mujer, sino también porque ella era la menos indicada para distraerse u olvidarse de su fracaso con Cadence. Ginny había roto con su novio al mismo tiempo que él sin contar el hecho de que era la hermana de su mejor amigo. Si las cosas no resultaban, sería muy incómodo para todos, tendrían que seguir viéndose. Definitivamente, Ginny no era una mujer para divertirse.
Ella cerró las puertas de closet y suspiró de cansancio.
-Listo, he terminado. Por fin ¿no?- Harry estaba ensimismado y no le contestó. - ¿Qué pasa, por qué me miras así? –Se tocó los labios, alarmada- ¡No me digas que tengo un pedazo de comida en los dientes…!
-¡Cálmate! ¿–Apaciguó Harry riendo.- Estás perfecta… ¿Por qué eres tan ocurrente? -Ginny le sonrió comprensivamente.
-¿Estabas pensando en Cadence? ¿Quieres que charlemos? –dijo con voz maternal.
-¿Por qué tienes que nombrarla?- Se ofuscó él.- No quiero hablar de ella, Gin.
-¿Gin? – dijo extrañada.
-Es el comienzo de tu nombre. ¿No te puedo llamar así?
-Claro que puedes, solo que eres el primero que me llama así. Será un nuevo sobrenombre.-Harry seguía serio- Lo siento… siento haberla nombrado.
-Descuida…-Ginny lo interrogó con una mirada apremiante- ¿Qué pasa?
-¡Dime que pensabas…! – tomó un almohadón y se sentó en la cama, frente a él.
-No te rindes nunca, ¿verdad? – Ella negó, orgullosa de sí misma.-En ti.-Ginny le dedicó una mirada suspicaz y abrazó más el almohadón.- Estaba pensando en ti, es la verdad…
-Estoy teniendo una especie de deja vu… –Afirmó con algo de ironía en su voz- Eso mismo dijiste en BLUE… que pensabas en mí.
-Lo recuerdo perfectamente…-Harry hizo un gesto sugerente con su boca, simbolizando un beso. Y haciéndola reír.
-Me besaste y yo, inocentemente acorralada por Harry Potter, el gran auror abusador de mujeres solteras y despechadas…-los dos rieron.
-¿No pensaste en estudiar teatro? Tienes mucha pasta para eso – le dijo encantado con su particular forma de expresarse.
-Gracias, te prometo que voy considerarlo…-respondió Ginny, bromista.- ¿En qué estábamos?
-En que anoche abusé de ti en BLUE… -recordó Harry divertido.
-¡Ah sí, cierto! Y bueno…llegamos aquí y tú dijiste "será mejor que nos olvidemos del beso".-imitó su voz masculina y amargada. Harry abrió la boca, mitad indignado, mitad divertido-¡Por Merlín, que pocas ganas de vivir!
-Bueno, estamos en una noche de confesiones…
-No seas exagerado…-apaciguó ella tranquila.
-¿Tanto te molestó que haya dicho eso? –quiso saber él. De repente se sentía cargado de adrenalina con el nuevo tema de conversación.
-Me molesta que me mientas.-puntualizó Ginny.
-No te entiendo.
-Ningún hombre heterosexual se olvidaría de un beso mío…-Harry chascó la lengua, entretenido.- Está bien, está bien estoy bromeando- avisó Ginny levantando las manos.
-Eres una creída.- afirmó Harry mientras jugaba con la etiqueta de su pijama.
-Al menos te hago reír.- se quedaron mirándose por varios segundos. Harry la miraba desafiante y pensativo al mismo tiempo.- Dime ya mismo qué quieres saber…
-Eres muy intuitiva.-catalogó Harry sonriendo.
-Soy mujer.-dijo como si eso explicara todo.- Suéltalo ya.
-Anoche cuando viniste a hablarme del beso, ¿realmente ibas a pedirme que lo olvidáramos?- entrecerró los ojos poniendo dándole a entender que no le creía una palabra.
-¿Por qué lo dudas?- el hizo un gesto de seducción.- Bah, eres un idiota…-dijo enojándose.
-Ey, no te molestes…-dijo Harry arrepentido de haber abierto la boca.
-Me da bronca que… ¿piensas que todas caerán rendidas a tus pies por un beso?-saltó ella.
-Tú sabes, un beso no determina nada a nuestra edad.-opinó él con serenidad-Ni siquiera el hecho de acostarse con alguien, hoy por hoy hasta el sexo puede llegar a ser intrascendente…
-No para mí-saltó Ginny enseguida.-Quiero decir, para mi…yo…-se puso roja- ¡olvídalo! Perdí la idea…continúa lo que estabas diciendo.
-Los besos no son todos iguales.-continuó exponiendo él.- Hay besos que significan poco, otros nada y otros… te cambian la vida, así de simple.
Ginny se ahorró de preguntarle en cuál de todos esos conjuntos situaba el beso que ellos se habían dado. Era probable que su ego no soportara la respuesta. Harry seguramente lo consideraba insignificante o prohibido, por algo le pidió que lo olvide. Una pena…
-Mejor cambiemos de tema…-lo escuchó decir con restos de fastidio en la voz. Ginny asintió, estuvo segura que su silencio lo había incomodado. -Me preguntaba… ¿qué nombres te gustaría ponerle a tus hijos?
-Sí es niña, me encantaría llamarla Daphne.-Harry dejó de sonreír.
-Se supone que vas a ser su madre, no es justo que la castigues antes de que nazca… - Ginny le pegó en el hombro.-¡Ey!- Se la devolvió levemente.
-¡Es un lindo nombre Daphne!
-Sí, para un micropuff-dijo torciendo los ojos.
-A ver ¿qué nombres te gustan a ti? – inquirió.
-Lily, como mi madre.-Ginny sonrió…
-Es un lindo nombre Lily.-admitió.-De todos modos mi hija se llamará Daphne…
-Estás loca, no puedes ponerle ese nombre- repuso él burlándose de nuevo.
-¡Ey! ¡Tú te callas! Seré su madre y le pondré el nombre que a mí me guste…
-Si el padre te deja-dijo Harry.
-Las mujeres mandamos en todos lados, Potter.-murmuró ella con haciendo una mueca dominante.
-No es así…
-Es cierto, solo bromeaba.-soltó una risita.- Sería aburrido dominarlo todo…
-¿Y si es un varón? ¿Cómo le pondrías?- dijo Harry. Ginny dirigió sus ojos a esa mirada verde brillante y sonrió.
-James…-susurró histriónicamente. Harry sonrió de lado, entendiendo su intención. Ginny pensó en que no podía dejar de coquetearle, aunque fuera en broma. -Ese te gustó, ¿verdad? – Guiñó un ojo.
-Eres tremenda Ginevra…-dijo pegándole con el almohadón.
-Te lo dije así seductoramente.-se burló Ginny.
-Siempre me estás seduciendo.-arremetió él. Ginny rodó los ojos y no le hizo caso.
-¡Imagínate!- dijo soñadora y remarcando un título imaginario- James Potter, hijo del niño que sobrevivió… ¡un festín se harían las revistas del mundo mágico!
-Seguramente, gracias a Merlín no existe ningún hijo…- ella se puso seria, ligeramente decepcionada.
-¿Tú tampoco te sientes preparado para ser padre? ¿Es un mal que acecha a los hombres?
-Pues…no me malinterpretes, a mí me gustaría tener una familia propia Ginny… pero creo primero debo enamorarme de una mujer y después…tu sabes.
-Buen punto - señaló ella risueña.-Enamorarse… te juro que ya me olvidé como era eso.
-¿Y cómo estuviste tanto tiempo con Dayron?
-No lo tengo en claro. Costumbre, todo es costumbre.
-Eres de lo peor …-se le salió a él, divertido. Ella se acercó un poco.
-¿Qué me dijiste, Harry Potter?-fingió indignación.
-Solo me puse en lugar de Dayron; hubiera sido duro para él escuchar eso…-sonrió con resignación.
-¡Machista! –Lo increpó, divertida.- ¡Dame mi pijama, iré a colocármelo! – se lo quitó y se retiró hacia el pequeño baño de su habitación. Harry se quedó tildado, mirando la puerta, con una sonrisa algo perdida. A los pocos minutos se levantó…
-¡Prepararé algo de cenar, Ginny!
-¡Bien! –respondió ella desde el baño- Por favor, ¡nada de hidratos de carbono! Si tienes carne magra sería lo mejor, debo incorporar proteínas…
Al día siguiente, el accidente del loco de Jeremy salió por todos los medios del mundo mágico. Fue bastante tragicómico cuando Molly Weasley creyó que su hija había muerto carbonizada y llamó llorando desconsoladamente a Ronald, quién enseguida se encargó de decirle la verdad, que no había que lamentar víctimas fatales. Ron, Hermione y Luna supieron que Ginny pararía en el número doce de Grimmauld Place, al menos por un tiempo. La pelirroja no quería usurparle semejante mansión a Harry durante mucho tiempo, eso sería demasiado indiscreto.
Una semana después
Era lunes por la mañana y ese día fue Harry quien se encargó de preparar el desayuno. Durante esos días conviviendo, comprendió que Ginny era muy puntual y responsable con sus obligaciones. A causa de sus empleos, no se habían visto demasiado tiempo. Sin embargo se notaba la presencia de alguien más en su casa, porque estaba increíblemente ordenada, virtud que Harry desposeía totalmente. La hermana de su mejor amigo era organizada y bastante responsable. A primera hora de la mañana siempre estaba lista, por eso le extrañó que Ginny no estuviera con sus habituales pantalones de jeans apretados y sus camisas de colores fuertes para ir a trabajar.
Se acercó con sigilo a su habitación y sonrió. Por muy atenta que fuese con sus obligaciones, Ginny tenía una debilidad, adoraba dormir. Parecía desmayada en la cama, dentro de su pijama infantil, lleno de dibujitos del oso llamado Winnie Pooh. Estaba toda destapada, las frazadas yacían tiradas en el piso de madera. Se acercó un poco más… ella se di vuelta y abrió los ojos.
-Harry… ¿qué pasa? –restregó los ojos.
-Tengo listo el desayuno…-dijo conteniendo la risa. Era muy cómico verla en esas fachas.- ¿Vas a vestirte o…?
-Claro… ¿qué hora es?
-¡Las ocho!
-¿LAS OCHO? – Gritó alarmada, Harry se asustó.- ¡Tengo cita con Ann! – saltó de la cama y empezó a buscar en el closet ropa, zapatos y un pantalón de vestir.
-Pero… ¿el estudio fotográfico…? – dijo Harry perdido.
-¡Lo abro a las diez! ¡Primero debo ver a Ann! –Y tomó el neceser con maquillajes.
-¿Tu sanadora? O médica…
-¡Las dos cosas! Es hija de muggles… debo hacerme un chequeo general… - se metió en el baño y empezó a lavarse la cara.
-Preparé el desayuno…-le comentó él.-Puedes venir a la cocina antes de irte y…
-Desayunaré en San Mungo cielo…-Harry se estremeció.
-¿Cómo? –se extrañó él.
-¿Estás sordo o qué? Hay un bar en el Hospital, allí desayunaré…-puso dentífrico en su cepillo de dientes y empezó a lavárselos sin prestarle atención.
-¡No! ¿Cómo me llamaste?
-No entiendo Harry…-dijo con voz pastosa a causa de la crema dental.
-Bien, me voy al cuartel.
Ella hizo una seña con la mano. Confundido, Harry se retiró.
Resultó que Ginny se apuró en vano aquella mañana porque su sanadora Ann estaba retrasada y llegó a las nueve al Hospital, pidiendo disculpas. Hizo pasar a Ginny al consultorio con una sonrisa. Ann era una mujer de unos treinta y cinco años, sumamente simpática. Charlaron un rato hasta que la sanadora decidió ir al punto, porque muchos pacientes estaban aguardando afuera.
-Bien, Ginny ¿qué te trae por acá? Te veo en perfecto estado de salud.
-Bueno, he tomado una decisión- le comentó Ginny con orgullo.
-¿Si? ¿Cuál?
-Quiero inseminarme para ser madre.-lo dijo con naturalidad, pero Ann palideció.- Y quiero hacerme todos los estudios para empezar con mi proyecto…
-Ginny, tengo entendido que estás distanciada de tu novio…-dijo con cautela.
-Si ¿y qué? –puso mala cara- Dayron no tiene nada que ver con esto.
-¿Estás segura del paso que vas a dar? Tener un hijo sola no es fácil, Ginny…
-Estoy segurísima y tengo ahorros suficientes para esto.-sonrió llena de alegría.- A pesar del accidente con mi departamento, el seguro cubrirá los gastos, por lo que podré hacerlo sin inconvenientes… ¿por dónde empezamos?- Ann sonrió de ternura. Era conmovedor ver el entusiasmo de esa chica por ser mamá.
-Antes que nada, tenemos que hacer unos estudios de rutina, ¿sí?
-¡Manos a la obra entonces!-dijo Ginny con inmensa alegría. Ann tomaba notas mientras sonreía- Un último favor…-la sanadora la miró- Que esto quede entre nosotras…¡por favor!
-Descuida, es secreto profesional… dime, ¿eres alérgica a algo?
Con una gran sonrisa en el rostro, Ginny se retiró del Hospital de San Mungo de Enfermedades y Heridas mágicas. Por fin se había animado a dar el gran paso que la llevaría hasta su sueño, por fin pensaba en ella. ¡Por fin! Suspiró… sería un secreto hasta que en su vientre creciera su niñito, no se lo diría a nadie. ¿Sería niño o niña? Los resultados de los estudios recién estarían en una semana…Creía que iba a explotar de ansiedad.
Llegó a su estudio, lo abrió y había gente esperando afuera. Los saludó amablemente y les abrió la puerta, disculpándose por su demora. De repente, recordó a Dayron. Su ex novio supo del accidente en su edificio y prometió ayudarla en lo que sea. Ginny claramente rechazó la propuesta del joven de que vaya a vivir a su casa. Nuevamente, le mintió diciéndole que se quedaba en casa de Luna. Esto le generaba cierto nerviosismo, hacía una semana que no veía a su amiga, ella se había ido de expedición con su padre, siempre se iba así, de la nada. Su morada estaba siendo ocupada por el cantante Ernie Black, para no ser asediado por la prensa. Ginny estuvo segura que Luna le había cobrado alguna especie de alquiler, para hacer el viaje con su padre.
Esa mañana, atendió a todos y reveló varias fotos, haciéndole efectos mágicos que había aprendido en la Academia de Fotografía Mágica. Terminó con la vista cansada y las manos acalambradas, rogando que no entre nadie para tener algo de paz. Sus tripas rugieron de hambre, cuando una muchacha rubia y con unas psicodélicas gafas de sol color limón, se inmiscuyó en el estudio. Ginny sonrió de forma radiante.
-¡Luni, por fin apareces!- dijo Ginny corriendo abrazarla.
-¡Ginny! ¡Lamento tanto lo ocurrido con tu edificio! –farfulló derrochando melodrama-Para colmo yo estaba en Rusia, me sentí tan…-se detuvo a mirarla-No pareces muy afectada…
-No digas eso, estuve muy mal por lo ocurrido…- Ginny hizo una cara de circunstancia.
-¿Te está consolando bien Potter? ¡eh, picarona! – golpeó su hombro para que confiese.
-¡No seas tonta! –rieron con ganas- no sabes el momento horrible que viví cuando Encarnación me contó lo del imbécil de Jeremy…
-Ya sabía yo que ese vecino tuyo le faltaban todos los caramelos…-Ginny frunció el seño- Un dicho muggle, no me hagas caso. ¡Mira!- levantó un bolsa color papel madera- Traje ensalada César, tu favorita…
-¡Gracias, me estaba muriendo de hambre! Espera que cierro… -Ginny cerró la puerta con llave y dio vuelta el cartelito para que de afuera se leyera CERRADO. Luego volvió y ambas despejaron el mostrador para almorzar más cómodas.
-¿Cómo te sientes?
-Más o menos, sigo angustiada.-reconoció la pelirroja abatida-He perdido todas mis cosas, es muy doloroso lo que pasó… y todo por culpa de un loco de mierda…
-Sí, me imagino cómo te sientes.-dijo Luna comprensiva.- Pero piensa que importante es que tú no has salido herida…-Ginny la miró y sonrió.
-Eso mismo me dijo Harry.- Luna cambió la expresión, por otra de total interés. Se quitó el abrigo y la interrogó con la mirada.- ¿Qué pasa?
-¡No te hagas la tonta! Quiero detalles… ¿cómo es eso que vives con Potter?
-Bueno, Harry me ofreció quedarme en su casa y yo acepté.-le contó Ginny destapando el plástico de su ensalada- ¿Trajiste algo para beber? – miró en la bolsa, buscando bebidas.
-¡Gaseosa!
-¡Me estás cargando! – se desesperó Ginny.
-Sí, era una broma, traje agua mineral para ti, mi niñita sana…-se burló y Ginny le sacó la lengua.- ¿Qué harás si Dayron se entera de todo?
-¿Si se entera que soy sana? Ya lo sabe- dijo Ginny pinchando un pedacito de pollo y comiéndolo.
-No, tonta… ¡si supiera que vivirás con Harry Potter! O mejor dicho, que ya vives con él.
-Dayron ya sabe del accidente…-comentó Ginny.- como te imaginarás, salió en El profeta. Hoy lo leí en San Mungo.
-¿En San Mungo? –dijo Luna extrañada.- ¿Por qué fuiste allí?
-Tenía turno con mi sanadora a las 8 de la mañana para un control de rutina.-le contó Ginny sin darle importancia. Luna la miraba con perspicacia.
-¿Control de rutina?-repitió dudosa.
-Pues sí, una vez por año me hago un control ginecológico. Todas las mujeres lo hacen…-Luna con eso bajó la guardia. Ginny agradeció internamente que su memoria fuese pésima, porque ella ya se había hecho el control hace meses.- El Profeta publicó el desastre causado por Jeremy.
-Eso me estabas diciendo…-balbuceó Luna, que parecía distraída.
-Sí, el periódico no se ahorró ningún detalle. ¡Hasta una infografía realizaron! – rodó los ojos.
-Los medios adoran el morbo.-opinó su amiga con asco.
-El público adora el morbo.-la corrigió Ginny revolviendo su ensalada.
-¿Le dijiste a Dayron que parabas en Grimmauld Place?- Ginny se puso roja y bajó la mirada, Luna sonrió divertida.- Eres de lo peor…
-No pude… le dije que paraba en tu casa.- Luna se atragantó con gaseosa, Ginny la golpeó en la espalda.- ¿Estás bien?
-¡No! ¿Te volviste loca Ginny? ¡Ahora vendrá a mi casa a buscarte! – rezongó con los ojos llorosos a causa del ahogamiento.
-No lo hará, el…
-¡Te conviene, no tengo por qué soportarlo!-se quejó- ¿Qué le digo si me llama o…?
-No lo atiendas y listo – zanjó Ginny. Se hizo un silencio. – Lo siento Luna, pero no podía decirle que me quedaba de Harry, el no…
-Ya lo sé…-reconoció Luna suspirando. -¿Y tus hermanos? ¿Cómo piensan que lo tomarán?
-Lo saben y no dijeron nada al respecto.-le informó Ginny alegremente y Luna hizo un gesto de sorpresa- Es lo normal, ¿no? Tengo veintisiete años, estoy grandecita para que me anden cuidando.
-Es cierto que después de tu relación con Dayron ellos bajaron la guardia-concedió Luna tomando un poco de gaseosa.-Eso es porque no saben que Harry te gusta…
-¿Qué dices?- Luna sonrió con picardía.
-Lo que oíste. Te quedas de Harry porque te gusta, no te hagas la idiota…-Ginny le devolvió la sonrisa de complicidad.
-Sí, me gusta… no puedo evitar coquetearle, Luna.-confesó algo avergonzada de sí misma.- Ayer pasamos horas hablando, me contuvo y fue como si… Hablar con él es lo mismo que hablar contigo, ¿me entiendes?
-¡Diablos! ¡Te gusto!- bromeó Luna fingiendo vergüenza - Yo sabía que iba a pasar, a todos les pasa…
-¡Idiota!-rieron las dos- ¿Sabes que es lo peor? Se me nota… ¡Se nota que me gusta!
-¿Piensas que a él le pasa lo mismo?
-No estoy segura…-dijo ella dudosa- A veces pienso que le pasa lo mismo y otras no… es indescifrable ese Auror.
-¿Te imaginas si Cadence se entera? – dijo Luna burlona.
-Me arranca los ojos la loca esa…
-Cadence ya no tiene derecho a hacer nada contra ti –Luna guiñó un ojo.
-¿Qué quieres decir? – frunció el seño.
-¿Me lo preguntas? ¡Lo dejó plantado en el altar! ¡Si ahora siente celos por ti, deberá perdérselos en el culo! – le hizo ver Luna con vehemencia.
-No lo creo, Harry está enamorado de ella.-soltó Ginny resignada.
-Sí, seguro,-ironizó Luna rodando los ojos- por eso te invita a vivir a su casa, porque tiene el corazón roto...-la miró con elocuencia y Ginny sonrió. Su amiga era tremenda- Los tipos se recuperan así –chascó los dedos.- de una ruptura…
-Harry y Cadence arreglarán sus asuntos solos, a mí eso no me incumbe- manifestó Ginny juntando los plásticos de las ensaladas y tirándolos en los residuos.-Lo único que me importa es que me devuelvan mi hogar…
-El seguro cubrirá todo, confía en eso.-dijo Luna mirando el reloj.-Debo irme…
Luna giró la llave y justo detrás de la puerta se encontró cara a cara con Dayron Melton. Ginny se tensó al verlo, sin reaccionar, ni poder moverse. Era un joven de treinta y tres años muy bien mantenido. Pelo castaño más o menos largo, ojos color miel y tes morena. Dayron amaba los deportes extremos y solía viajar por el mundo compitiendo, escalando montañas. Ginny siempre sospechó que ese era el motivo por el que no quería tener hijos. Seguramente prefería evitar ataduras que lo frenaran a cumplir sus sueños los cuales distaban tanto de los suyos. ¿Tenían destinos tan diferentes? ¿Cómo fue que mantuvo una relación de dos años con él? Respiró hondo y vislumbró su rostro intentando dilucidar el motivo de su seria expresión. Odiaba mentir y con él lo había hecho por primera vez. Algo se había roto.
-Bueno, bueno- la voz de Luna la devolvió de golpe a la realidad- ¡Estamos todos!
-Hola Luna- dijo Dayron levantando la cabeza- También me alegro de verte…-Luna carcajeó.
-Me estaba yendo, Day no te preocupes- dijo con sarcasmo- Adiós Ginny…-le hizo una mirada de 'se te vino la noche' y tomó su cartera y su abrigo.- Hasta luego…- se retiró dejándolos solos.
-¿No me vas a saludar?- dijo Dayron mirándola.-Hace más de una semana que no nos vemos…
-Hola.-Ginny pasó el mostrador y le dio un seco beso en la mejilla.
-Necesitaba hablar urgente contigo…
-Siéntate.-indicó Ginny nerviosa- No tengo mucho tiempo pero…
-Lamento mucho lo del accidente-murmuró Dayron.
-Sí, fue terrible.
-Puedes contar conmigo – Ginny asintió- Te fui a buscar al edificio, creí que ya habías vuelto de la casa de Luna.
-¿Ah sí?
-Sí, ¿y sabes una cosa? –Ella no contestó.- Me encontré con Encarnación… y esa viejita gentilmente me comentó que tú no estabas con Luna, sino en Grimmauld Place, de Harry Potter…- Ginny se estremeció de vergüenza.
-Dayron yo…
-¿Por qué me mentiste?- la encaró él indignado.
-Bueno es que… yo…
-¡Habla de una jodida vez, Ginny!- dijo enojado.
-¡Está bien, no te enojes!-
-¿Qué no me enoje, dices? ¡Es la primera vez que mientes de esta manera!-la inyectó con sus ojos color miel.- ¡Quiero la verdad! Merezco saber que está pasando…
-Lo siento…-respondió ella, llena de culpa.-Lamento haberte mentido Dayron…-le tomó las manos- Estoy arrepentida…
-Quiero saber por qué lo hiciste, tú no eres así…
-Me encontré con Harry el sábado a la noche… y yo estaba muy ebria…-Ginny vio cómo palidecía el rostro de su ex novio.
-¿Tú… tú y el…?-insinuó espantado.
-¡No! ¡No!- se apresuró a negar Ginny- ¡No ha pasado nada! ¡Harry y yo somos amigos!
-¿Amigos? Siempre te ha gustado Potter, Ginny… tú misma me lo confesaste apenas nos conocimos. No me tomes por idiota.
-¡Ay por favor!-dijo cansada- Tenía diez años cuando Harry me gustaba, no seas tan…
-¿Qué fue lo que pasó entre ustedes?- la cortó, yendo al punto.
-Harry…pobrecito, -dijo exagerando el gesto dramático- ¿no te enteraste lo que le ocurrió?
-¿Lo de su casamiento?
-Sí, la novia le dijo que no delante de todos los presentes.-se tapó la cara, consternada- Si vieras cómo lloraba pobrecito… necesitaba contención… y yo lo escuché…
-Me imagino la contención que le diste…-siseó arrasado de celos.
-No seas idiota. Nos conocemos desde pequeños, somos como herma…
-¡Basta con esa boludez! ¡No son hermanos, mierda! –explotó Dayron enojado.
-¿A qué viniste? –la paciencia de Ginny empezaba a agotarse.- ¿A hacerme esta escena de celos adolescente o a decirme algo útil?-se cruzó de brazos y lo miró-Porque si mal no recuerdo, tú y yo habíamos llegado a un acuerdo…
-Tú llegaste a ese acuerdo, tú eres la que ha decidido por los dos…
-¿Perdón? – dijo remarcando las sílabas de esa palabra- ¡El que no quiere formar una familia conmigo eres tú! ¡Y hasta que no cambies de idea no quiero seguir contigo, Dayron! ¡Esta vez es en serio!
-¿Por qué tienes la necesidad de tener hijos? –farfulló, dolido.-Creí que podías esperarme y…
-¡Porque quiero avanzar, quiero ir más allá! – Respondió ella con vehemencia, harta de sentirse incomprendida.- Quiero tener muchos hijos, quiero una casa y un perro labrador, quiero conocer París con mi pareja… y después quiero hacerme las tetas o teñirme el pelo de verde... –Dayron abrió los ojos, asustado, pero ella no se acobardó- y no voy a permitir que ya nadie interfiera con mi sueño, así a ti te parezca una mierda de sueño…-le reprochó, enojada.
-Pensé que nuestros sueños eran los mismos- retozó apagado- Creí que deseábamos las mismas cosas…
-Yo pensaba lo mismo-dijo con el mismo grado de desilusión.- Pero mi sueño no es estar con alguien que sólo piensa en escalar montañas o tirarse de un paracaídas… discúlpame, ya te lo dije…
-¿Y cuál es tu deseo, a ver? ¿Estar con el valiente y apuesto Auror Potter?-dijo celoso.
-No seas infantil Dayron, tienes treinta y tres años para andar haciendo escenitas.-lo cortó seria- ¡Madura de una vez!
-¿Por qué te quedas en su casa Ginevra?
-Porque Jeremy explotó el edificio-respondió tomándole el pelo.
-Puedes venir a mi casa…yo soy tu pareja, no él.
-¿Realmente piensas que nosotros estamos en condiciones de convivir?-dijo Ginny señalando a ambos.-Si así, creo que estás equivocado… esto no está funcionando Dayron…
-¿Me amas?- la pregunta fue sorpresiva. Le sostuvo la mirada, tiesa, nerviosa, vacilante. De sopetón se le vino a la cabeza el beso de Harry en ese bar, el beso perdido entre tanta gente, disimulado en la multitud, inesperado, inadvertido. El beso robado, de azar, el beso prohibido. Esa bebida color sangre nutriendo el sabor de sus húmedos labios, mezclándose su perfume. Su mano en la espalda, su lengua recorriendo su boca. Y su risa…- Porque lo que yo siento por ti permanece intacto…como el primer día.
La voz de Dayron y su última frase borró a Harry de sus pensamientos.
-Con amor no alcanza Dayron.-respondió casi como automáticamente.-Ahora si me permites tengo que seguir trabajando…
-Está bien…-sacó algo de su bolsillo y dejó las llaves encima de la mesa.- Tus llaves.
Sin decir una palabra más Dayron se retiró; Ginny bajó la mirada, y sin poder evitarlo, las lágrimas salieron a borbotones abrazando sus mejillas. Comenzó a llorar desconsoladamente sobre sus manos. Lloraba de culpa, lloraba de tristeza, de remordimiento. Le dolía hacer sufrir a Dayron, era una buena persona y lo amaba, quizá no como antes, pero lo quería y había compartido muchas cosas hermosas a su lado, dos hermosos años de sueños. ¿Por qué pensó justo en Harry cuando él le hizo esa pregunta? Eso fue lo más parecido a una traición, algo se quebró adentro, algo había cambiado pero ella recién en ese instante se percató. Ese cambio empezó a gestarse después del beso de Harry en BLUE… Por primera vez en dos años dudó de sus sentimientos: algo se había roto, su confusión tenía nombre y apellido.
*/*/
Harry llegó temprano a su casa, eran las seis y media de la tarde. Le extrañó encontrar la casa vacía. En el Cuartel las cosas estaban calmadas y los casos iban al día, por lo que aprovechó para descansar. Se preparó un té y se sentó en su sillón a mirar televisión. En el dial mágico repetían un partido viejo de Quidditch. Lo miraba sin mirarlo en realidad, absorto en sus pensamientos. Sin saber el motivo, estaba molesto por algo. Observó alrededor, el ambiente estaba aplastado por un autoritario silencio. ¿Extrañaba a Cadence a pesar de su desplante? Un poco, tenía que admitirlo…. ¿O extrañaba estar con una mujer en la intimidad? ¿O extrañaba tener sexo con una bella mujer que lo acompañe en algunos momentos como ese? No tenía esas respuestas, no estaba seguro de nada. Tal vez si vuelvo a verla todo se clarifique, pero no creo que sea el momento… Recién pasaron diez días, sería muy pronto hablar con ella.
Suspiró y se levantó…Observando su casa, recorriéndola y pensando en hacer alguna refacción. Estaba cansado del blanco y negro, quería agregarle otro color que encienda, que renueve su vivienda. No tenía idea de decoración…tenía que pedirle una opinión a Ginny para eso. Cuando comprendió lo que había pensado, sacudió la cabeza. Ginny era solo su amiga, estaba viviendo en Grimmauld Place temporalmente… ¿Por qué no ha llegado todavía? , tuvo que vencer la tentación de llamarla… él no podía meterse en su vida, no debía controlarla… no debía confundirse.
Sin darse cuenta estaba en su habitación. Parsimoniosamente, con las manos en los bolsillos, se acercó a su cómoda. Ginny tenía un montón de productos perfectamente ordenados por tamaño. Harry sonrió y tomó uno. Uno de los frasquitos era una crema de limpieza facial, exfoliante. Después encontró varios perfumes con envases de formas irregulares… no resistió la tentación de olfatear algunos. Eran muy frescos, muy primaverales.
Miró hacia la cama, suspirando. Se sentó en ella y abrió el cajón de su mesita de luz. Allí encontró varios papeles: un carnet vencido de aparición, un psicodélico lápiz, un anotador viejo y un álbum de fotos…No era cualquier álbum, era justamente ese que tenía una tapa con motivo animal print estilo cebra, el mismo que Ginny había guardado con tanta reserva. ¿Por qué no quiso compartirlo con él?
Hacer eso era violar la privacidad de…
Lo abrió antes que su cordura y lo que vislumbró en la primera foto casi se detiene fue su corazón. Eran fotos muggles, estáticas… Ginny estaba completamente desnuda, posando sobre una cama de sábanas inmaculadamente blancas… Boca abajo, con sus pies hacia arriba, sus uñas del mismo color que los labios, rojo carmesí. Su cabello hacia un costado, miraba hacia el vacío con una media sonrisa. Harry dedujo que era una producción artística, por los efectos en sepia que tenían las imágenes.
Harry pasó a la segunda, tragando saliva. Ginny sobre un sillón, también desnuda. Con una pierna tapaba su vagina, su ombligo se podía observar perfectamente. El pelo caía en cascada hacia abajo y ella sonreía mirando un ángulo diferente de la cámara. Sus pezones erectos, parecían tan suaves. Las manos de Harry le temblaron. En la tercer foto ella estaba de espaldas al cámara… miraba hacia una ventana. Los brazos hacia el cielo, el pelo casi llegaba al paraíso…donde tenía un pequeño tatuaje, eran tres aves junto a un vocablo. Harry acercó el álbum a sus verdes ojos para ver mejor el tatuaje. "Libertad" decía la pequeña palabra junto una orquídea. Pasó el dedo por la foto, por su rostro con el corazón a mil por horas…
Entonces cerró álbum de un golpe seco. Algo había cambiado y ya sabía cuál era la pequeña parte de la verdad que tanto lo incomodaba… le gustaba Ginny quizá más que la tarta de melaza.
Nota: Bueno, ¿qué les pareció? Los dos hicieron una especie de 'clic' dándose cuenta cuanto se gustan, o eso quise dar a entender.
Espero sus comentarios!
Y no se olviden de pasar por 'Media verdad al revés' .
Un aviso más: no estoy utilizando Facebook, pero me pueden encuentrar en tuiter: (arroba)pottershop1
(sin espacios)
Hasta el próximo y gracias por estar ahí, me hacen muy bien.
Besos, Joanne.
