-Te voy a contar algo interesante…-le susurro sensualmente aun más cerca de su rostro. En ese momento, tan fugaz como un parpadeo, una sensación familiar y cálida la inundo por dentro. Tanto la hermosa atmósfera que ambos generaban como el difícil y exquisito movimiento de sus cuerpos al compas de la música capto la atención de la gran mayoría de las personas que se encontraban en la sala.-todas las personas que hoy están aquí van a morir.-dijo con voz oscura y una sonrisa que a Kessha le puso los pelos de punta. Aquella frase rompió la sensual atmosfera que los rodeaba. Sin saber por qué, y a pesar de que era una información valiosa, Kessha se sintió decepcionada.
En ese preciso instante el llanto de un bebé seguido de una fortísima explosión sonó en la enorme sala. Kessha intento girarse pero Tyki tenía su espalda cogida con fuerza. En ese momento Kessha sintió como si su cabeza fuese a explotar y la vista se le nublo. Hubiese sido muy fácil desmayarse y evitarse el horrible tormento que probablemente había tras ella, pero ella puso toda su voluntad en separarse del Noah y mantenerse despierta, no iba a ceder ante los impulsos de la debilidad. Sintió como Tyki aflojaba el agarre sobre ella y se zafo de él, dándose la vuelta.
Lo que vio la dejo atónita. Fuertes explosiones mezcladas con polvo y escombros adornaban la sádica escena que estaba presenciando. Cuerpos caídos, ennegrecidos por el veneno que las balas de akuma poseían, algunos de los humanos que presenciaban esa noche la fiesta ya se habían convertido el simple polvo. Sin embargo el llanto del bebe era lo único a lo Kessha prestaba atención, no le importo el vestido que llevaba y sus tacones no presentaron ningún problema, ahora solo tenía una cosa en la cabeza: salvar al bebe. Kessha sentía que si no lo hacia se moriría allí mismo, se descalzo y se quito la enagua que había bajo el vestido. La Noah de la Esperanza salió corriendo lo más rápido que pudo en dirección a donde yacía, tirado en el suelo, un pequeño y roto carrito de niño. Esquivo, sin saber cómo, guiándose únicamente por sus instintos, la lluvia de balas que los akumas disparaban a diestro y siniestro, esquivo gente y escucho, lo más importante, dentro de toda aquella enredadera de sonidos, entre disparos , lamentos, derrumbamientos, gritos de agonía, risas de akuma y gente chillaba el nombre de otra, el llanto del bebe que tanto ansiaba rescatar. Por su cabeza pasaban innumerables recuerdos de sus vidas pasadas, risas, explosiones, órdenes crueles, escenas de muerte, de desesperación, de amor, de lujuria, de incomprensión y muchas más.
Kessha llego al lugar donde estaba el pequeño carrito y comprobó que el bebe seguía intacto dentro del mismo, pero en una posición incómoda, cuando acerco su mano para cogerlo, un fuerte golpe llovió sobre su cabeza que sorprendentemente no le dolió.
-¡Aléjate de mi hija, monstruo!-chillo un mujer desesperada mientras cogía a su bebe y se pegaba a la pared. Aquel la última palabra resonó como un eco en la mente de Kessha. ''Monstruo'' la había llamado la mujer cuando ella lo único que quería era salvar a la niña. La ira la invadió y se acerco mas a la mujer, cogiéndola del cuello. La ahora harapienta mujer jadeo y Kessha apretó mas fuerte mientras una sonrisa sádica se extendía por su rostro. La mujer estaba a punto de ser ahogada por las manos de Kessha cuando esta reacciono.
¿Qué diablos estaba haciendo? Esa no era ella.
La soltó y la mujer tosió y jadeo sonora y fuertemente mientras apretaba más a su hija contra su pecho. Intentando, en vano, proteger a la inocente y pequeña criatura.
Entonces Kessha recordó que era lo que había hecho cambiar la actitud de la Noah de su interior.
Recuerdo
Aquella iglesia se encontraba en ruinas completamente, los akumas hacía rato que se habían marchado pero ella seguía allí, frente al cuerpo de una mujer y su hijo de no más de seis meses, estos cuerpos no se habían convertido en polvo… por que la propia Noah los había matado con sus manos. Sin embargo, las últimas palabras de la mujer habían llegado hasta fondo de la corrupta alma de la Noah.
-Mátame, se que a lo largo de mi vida he cometido muchos pecados, pero… por favor… te lo suplico, seas un demonio o seas un ángel… salva a mi bebe… es una criatura inocente que no ha cometido ningún pecado y es la fuente de mi alegría… ¡te lo suplico, salva a mi bebe!-fueron las últimas palabras de la mujer antes de desangrarse por completo y morir cuando la Noah saco su brazo manchado de sangre del interior de su estomago. El bebe lloraba y le resultaba molesta tal criatura a la Noah, sin embargo, cuando la Noah fue a coger a la llorona criatura un enorme piedra cayó sobre ambos cuerpos, la madre y su hijo, aplastándolos. La sangre salpico a la Noah, que no aparto la vista, pero miro disgustada la escena.
''mi bebe no ha cometido ningún pecado'' Esas palabras eran ciertas.
Aquel bebe, recientemente muerto, era un ser sin ningún tipo de pecado y seguramente también habría niños y quizá jóvenes que no han cometido ningún pecado, en tal caso, no habría por que matarlos, sin embargo, eso hacían lo Noah. Matar a la Humanidad. Y ella no iba a negar que resultaba muy divertido y los espectáculos que se formaban entre padres que eran a asesinados por sus hijos o viceversa resultaban muy entretenidos. Pero entonces, algo en su cabeza hizo ''click'' como si de una maquina se tratase y una nueva determinación lleno sus expectativas. Los niños eran gente pura y el destino de la humanidad, eso era cierto…pero, por otro lado eso significaría traicionar a su familia y todo lo que amaba…
Cerró los ojos, pensando que sería lo correcto y tras unos segundos de indecisión, acepto su destino.
- Si tengo que elegir entre dos males, elijo el que aun no he probado.- dijo la Noah con una sonrisa que después se transformo en concentración.- Grandes metas requieres grandes sacrificios. Los Noah somos así de bipolares-dijo ella para sí misma, casi reprochándoselo.
Un enorme fogonazo de luz apareció ante la Noah, que, de repente asqueada dio un paso atrás. Minutos después comprobó que se trataba de una Inocencia y se hecho a reír. Aquello era ridículo, tomaba la decisión de proteger a aquellos que se lo merecían y ya era compatible con una inocencia. La Noah puso cara de asco mientras se acercaba la inocencia.
-Debería destruirte pero te voy a aceptar…-le dijo ella de mala gana a la inocencia.-pero como salga algún Apocrypho* te destruiré, me las valgo sola y más vale que seas útil. Pero no me vas a tocar.-La Noah extendió la mano hacia arriba y un extraño golem negro, con alas de mariposa y cruces en las alas apareció (es como Timcampy pero con alas de mariposa y en negro). –Trágate la inocencia, Sinless. –ordeno.
El pequeño golem acato la orden y se trago la inocencia, Sinless era casi una parte de ella misma así que la inocencia se fundió con el pequeño golem. Al terminar este proceso, la Noah cogió al golem y dirigió una última mirada a los cuerpos aplastados de la madre y el niño.
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Este recuerdo pasó en tan solo un segundo por la cabeza de Kessha, dejándola en estado de shock durante leves instantes. A sus oídos regreso, retumbante, el sonido de los akuma y los gritos de los humanos que aun estaban vivos. Se giro, dándole la espalda a la mujer y al bebé, dándose cuenta de que ahora debía elegir, en este momento. Al final del salón pudo divisar a Road, Tyki y algunos Noah más, su familia. Luego miro de refilón al bebé que seguía llorando. Era tiempo de escoger pero… ¿Qué podría escoger, su ''familia'' ahora amada y adorada debido a sus recuerdos? ¿O, por otro lado, dejar de ser egoísta y proteger a la Humanidad?
Esta era una decisión que no podía llevarse a la ligera. Kessha se miro las manos, dándose cuenta de que estaba en su forma de Noah, supo perfectamente que esas manos, hace muchos años estuvieron manchadas de sangre de personas inocentes, quizá era tiempo de emendar esos errores. Levanto la mirada hacia los Noah y su mirada se cruzo con la de Tyki, su corazón dio un vuelco. Sus recuerdos hablaban de él por sí mismos, escenas de amor y cariño se instalaron en su mente sin querer salir entonces se dio cuenta de algo. Amaba a Tyki. Iba a dar un paso adelante cuando otra imagen se coloco en su cabeza, en ella había dos personas que conocía: Neah y Allen Walker. Desconocía por que Neah no estaba con sus hermanos, contra todo pronóstico, al recordar a Allen, un sentimiento cálido se instaló en su interior. Kessha tomo su decisión y le dolió. Una lagrima rebelde resbalo por su mejilla, levantó la mirada de nuevo y miro a Tyki con decisión y negó con la cabeza, lo miro a los ojos y vio en estos un sentimiento que supo distinguir bien.
- Grandes metas requieres grandes sacrificios.-dijo con tristeza. En ese momento un golem apareció, destellando luz verde. Sinless. De inmediato apareció el Conde milenario, este intento atrapar al pequeño golem, pero ágil, Sinless esquivo rápidamente la mano del conde. Kessha pronuncio unas palabras que no pudo controlar.- Inocencia… ¡Actívate! –grito.
Sinless brillo y rápido como el rayo se instaló en la espalda de Kessha, esta sintió un enorme dolor en la espalda y cayó de rodillas, con un grito ahogado. Sinless se había transformado en dos enormes alas, clavadas en su espalda como espadas. Las alas eran de dos colores diferentes, el blanco puro y el negro azabache. Con un rápido salto hacia atrás Kessha sintió como dejaba de ser dueña de su cuerpo, este a una velocidad que dejo sorprendido hasta al mismísimo Conde mato a todos los akuma presentes. Kessha tuvo un último deseo antes de convertirse en enemiga oficial de su familia y se lanzo en picado muy cerca de esta. Los Noah se pusieron en defensa, pero no ataron, inseguros. Kessha con su gran velocidad se situó frete a Tyki, este la miro con un gesto sorprendido que solo duro unas milésimas de segundo. La Noah traidora agarro con rudeza la corbata de Tyki y le sello nos labios con un fuerte beso.
-Adiós…-fue su corta despedida después de separar los labios de los de Tyki.
Dicho esto, Kessha salió disparada hacia la mujer y el bebé, los cogió como pudo y dirigió una mirada suplicante a Road mientras salía despedida hacia el techo, con la madre chillando como si le fuese la vida en ello. Road captó rápidamente en mensaje.
-Este es mi último regalo…hermana…-susurro Road, tan bajo que solo Tyki pudo oírlo.
Justo antes de que Kessha se estrellase contra el techo del destruido salón, la característica puerta de Road apareció, tragándose a la alada Noah y enviándola a algún lugar lejos del alcance de Conde. Segundos más tarde, un capón por parte del alborotador paraguas llovió sobre Road.
-AH! Lero~-dijo con su voz infantil e inocente. El Conde se acerco a Road para regañarla por su comportamiento, pero esta, anticipando los acontecimientos, se lanzo a los brazos del Conde.- ¡Conde, Lero me ha pegado!-dijo con voz llorosa, el Conde no pudo regañarla.
-Kuejejeje~, Lero deja a Road tranquila.-dijo con voz feliz.
-¡Pero Conde…!
-No hay peros, ya volverá a nosotros cuando se dé cuenta de lo que ha dejado atrás. No le eches la culpa a Road.-dijo el Conde Milenario con voz un poco más seria.-Tyki-pon, ve y vigílala, que Allen Walker no le lave mas el cerebro de lo que lo tiene ya~.
-¡No! ¡Tyki tiene que jugar conmigo!-dijo Road mientras hacia un puchero.
-Bueno, entonces ve después de jugar con Road, Tyki-pon.
-La consiente demasiado, Conde.-se quejo Tyki.- ¿Nunca vas a dejarme de llamar así?
-Kuejejeje…-rio el Conde a modo de respuesta.
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La mansión en la que había ocurrido el estropicio se situaba en Francia, en uno de los edificios más bellos Paris. La Noah de los Deseos envió a Kessha a su lugar de origen, a Valencia. Un gran portan se abría en los cielos, dejando caer a la alada Noah con su pesada carga.
Kessha aterrizo grácilmente en la cálida arena de una de las muchas playas que moraban la costa, a pesar de que quería desmayarse. Soltó a la mujer y esta se separo un par de pasos, acunando a su bebé, cuando este se calmo miro a Kessha.
-Bueno, ya estáis a salvo. Todo termino.-dijo ella tristemente. La mujer no contesto. Kessha la miro y sonrió. Se dio la vuelta para marcharse, cuando había avanzado un par de pasos, se volvió como si acabase de acordarse de algo y sonrió, aun con la inocencia activada.- No soy un monstruo…-dijo mirando levemente sus alas.- Soy un endemoniado ángel.-Esa sería la manera correcta de expresarlo según sus grandes alas y su condición como Noah. La mujer la miro de arriba abajo, sin saber que responder.- Bueno, yo tengo cosas que hacer-dijo.- lamento no poder llevarte de vuelta a tu casa, así que…
-¡¿Cómo?-exclamo la mujer.- ¿y cómo pretendes que regrese a mi casa?-Kessha se sorprendió al entender tan bien el francés y se dio cuenta de que ella también lo hablaba perfectamente.
-Vivirás en mi casa hasta que reúnas el dinero necesario o llames a algún familiar.
-¡Pero…!
-¿Prefieres dormir en la calle?-pregunto Kessha con voz severa. La mujer desvió la mirada, incomoda y casi aterrorizada. La inocencia se desactivo, dejando ver al precioso golem negro.
Kessha condujo a la mujer por las anchas calles de Valencia, era de noche pero la luna hacia de faro para la vista de la mujer, que torpemente seguía el ritmo de Kessha. Un cuarto de hora después llegaron la pequeña casa de Kessha.
-Esta es.-dijo Kessha.
Ambas entraron y nada más entrar Kessha se desplomo en el suelo.
-Menuda…tendencia a desmayarme…tengo.-dijo con fastidio mientras caía al suelo como un peso muerto.
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Estaba oscuro y la vista cansada de Kessha no se acostumbraba a la oscuridad. Esta avanzaba entre las estremecedoras y oscuras tinieblas con paso lento y casi ceremonial. Se sentía cansada y sin fuerzas para seguir andando, iba a abandonar cuando el sonido de un piano llamo su atención. Intento seguir el sonido más lo único que consiguió fue penetrar aun mas en las tinieblas. Siguió andando y ante la sorpresa de Kessha, la bruma se fue disipando, dejando ver un enorme espejo frente a ella. Se miro a sí misma. Se sorprendió, no era la misma figura que estaba acostumbrada a mirar. Su parte Noah se reflejaba en el espejo y ella estaba segura de seguir pareciendo humana.
-Hola.-saludo su yo del espejo.
-Qué diablos…-dijo Kessha retrocediendo.
-Tranquila…-dijo la Noah con voz suave.-No voy a hacerte nada.. tu y yo somos una misma persona ahora y no me interesa acerté daño.
-¿Cómo vamos a ser una misma persona? Si lo fuéramos no estaría hablando contigo ahora. -razono ella.
-Estás hablando con tu conciencia, estoy formada de recuerdos que aun no has descubierto de ''ti'' misma.
-Aaaaaaaaaaaa…
-En fin…-susurro la Noah.- Ahora ¿Qué vas a hacer?
-Dominarte.
-¿Disculpa?- dijo la Noah con tono molesto y su sonrisa desapareció, aquello no le hizo gracia.-Haz lo que quieras, peor recuerda que tus instintos como Noah tarde o temprano saldrán, ya viste lo que casi le hacemos a esa mujer.
-¿instintos asesinos? ¡Ja!-dijo ella con determinación.- Yo soy yo, no soy un animal, domino mis instintos.
-¡O, si! Es fácil decirlo.-dijo la Noah con sarcasmo.- ¿vas a ir con Neah? ¿Con Allen? ¿Volverás con nuestra familia?
-No lo sé, iré a donde me lleven mis pasos…-respondió Kessha, insegura.
-Entonces serás una simple marioneta del destino.-dijo la Noah de la Esperanza.- Ve a la Orden Oscura. Prueba un poco de los dos bandos y quédate con el que más te satisfaga.
-Eso no puedo hacerlo.
-Si, por que somos el comodín, una carta de ventaja, tanto el Conde como la Orden, nos quieren con ellos.
-Está bien. Puedo fiarme de ti, a fin de cuentas, eres yo.-dijo Kessha mientras se encogía de hombros.-Ahora quiero salir de aquí. ¿Cómo lo hago?
-No te apresures, para ir a la orden, encuentra a un exorcista, no es difícil, podrás sentirlo a mucha distancia-dijo la Noah, torciendo el gesto. –y para salir de aquí debemos fundirnos casi por completo.
-¿no lo estamos ya?-pregunto Kessha encarnando una ceja.
-No. Acércate al cristal.
Kessha hizo lo que le había pedido la Noah, casi de inmediato el cristal requebrajo, dejando ver un aura oscura que se introdujo en el cuerpo de Kessha.
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