¡Hola! bueno, este capítulo es ultra cortito, es algo así como muy transitorio, pero bueno, algo es algo :)


Chapter 4: Como cambian las cosas

Emily por su lado, prefirió no darle muchas vueltas al asunto, al menos por ahora. De camino a casa trató de concentrarse en lo que su hijo le comentaba acerca del entrenamiento de hoy. De lo mucho que le gustaba el futbol y de lo feliz que estaba.

Ian no pareció notar extraño en ella y eso la relajó un poco. Lo que menos quería era que Aarón o Jack salieran a colación y fueran tema de conversación entre ellos.

Incluso aquél día, su esposo se comportó muy bien, fue demasiado atento con ella y Declan, algo que no sucedía hace bastante tiempo.

Tuvieron un almuerzo familiar, Ian encargó una pizza y bebieron coca-cola para celebrar el buen entrenamiento que había tenido Declan, y Emily le agradeció que estuviera tan atento con él. No se lo dijo verbalmente, pero si con la mirada. Mirada que Ian supo interpretar perfectamente.

Por su parte, Jack al llegar a casa corrió a contarle a su madre todo lo que había pasado hoy. Que había hecho un nuevo amigo, que lo invitó a su cumpleaños y que había visto a su doctora. Ella lo escuchó atentamente y lo felicitó reiteradas veces cuando él le contó que había hecho un gol, haciéndole saber lo orgullosa que estaba de él.

Aarón apenas cruzó la puerta de la casa e fue a encerrar en su escritorio. Era lo que más hacía últimamente, puesto que si no era así, estaría discutiendo con Haley, y eso lo tenía realmente agotado, así es que optaba por la opción menos estresante.

Haley, después de un rato subió hasta el escritorio para avisarle que llevaría a Jack a almorzar afuera, a lo que Aarón respondió que estaba bien, que se divirtieran y se cuidaran.

-De todas maneras, dejé comida en el refrigerador- le avisó.

Aarón apartó la vista de su ordenador y la miró asintiendo.

-Gracias, Haley-

-Por nada. – dijo en tono frío antes de cerrar la puerta.

Aarón cerró los ojos y suspiró pesadamente. Aún dolía como estaban las cosas. Él realmente había amado a Haley, con todas, todas sus fuerzas. Con toda la dedicación que merecía, a pesar de su trabajo tan tedioso, él se daba el tiempo para ella y su hijo, pero ella ya no valoraba eso.

De un tiempo a esta parte, ella había comenzado a criticarle sus horarios, sus manías, lo que hacía y lo que no. Eso sin mencionar los celos infundados que mostraba a toda hora. Se había vuelto insoportable.

Cada vez que llegaba del trabajo tarde, de un viaje agotador a las tres de la mañana a veces, ella lo esperaba enojadísima. Diciéndole que ya no le creía que fuera trabajo, que seguramente se andaba revolcando con esa colega rubia, una tal Jereau o algo así. Ella le decía que fuera hombre y lo admitiera. Pero, ¿cómo admitir algo que no era verdad?

Pero en esos tiempos nada de ello era verdad, él le era fiel hasta con el pensamiento. Hasta que claro… su hijo se resfrió y él fue quien tuvo que llevarlo al pediatra, y conoció a Emily, él pensó en cómo estaban las cosas con Haley y bueno… si ya creía que la engañaba, es más, estaba segura de ello, pues ¿qué más daba si lo hacía de verdad? Ya todo estaba podrido entre ellos, las discusiones eran pan de cada día.

Y precisamente aquellas discusiones no eran en un muy buen tono. Ella lo insultaba de la peor forma que se le ocurriera, incluso había llegado a abofetearlo varia veces. Algo humillante, pero que pasaba.

Haley estaba fuera de quicio y él ya no podía resistirlo más, hasta que… fue ella misma quien dijo que no podía seguir aguantando más sus infidelidades, sus horarios ni nada de lo que tenía que ver con él, y finalmente le había hablado del divorcio.

Él no lo podía creer. Realmente se había vuelto loca, ya no era ni la sombra de la mujer de la cual él se había enamorado años atrás.

Aquella vez él en lo único que pensó fue en su hijo y su bienestar. Si, Jack necesitaba una familia unida y feliz… pero realmente ellos no le estaban dando eso. La familia estaba rota y al parecer era algo irreparable.

Entonces decidió acceder a lo que Haley le pedía. Él le había ofrecido a ella un abogado, pero ella se negó, diciendo que no quería nada proveniente de él, nada en lo que él pudiera interferir, quería un abogado de fiar, así es que ella misma lo conseguiría.

Por eso llevaban más de cinco meses en esta situación. Esperando a que ella consiguiera el jodido abogado.

Por su lado, Aarón le había dicho que él conseguiría un lugar para vivir, para que ella y Jack se quedaran con la casa, puesto que era espaciosa, cómoda y además Jack había vivido allí toda su vida. Pero nuevamente Haley se opuso. Ella dijo que conseguiría algo para vivir con Jack. Que aquella casa era de Aarón y ella volvió a repetir que no quería nada de él.

Emily llevaba evitando el contacto íntimo con Ian desde hace mucho tiempo. Desde que había descubierto acerca de sus aventuras, eran contadas las veces que habían hecho el amor. Y nunca era porque ella lo buscara, siempre era él.

Ella se inventaba dolores de cabeza, cansancio, estrés o cualquier cosa que la salvara de aquello.

Y eso la mayoría de las veces terminaba en discusión.

Pero aquella noche del mismo día sábado, fue una de las veces en que no pudo detenerlo y tuvo que ceder.

El problema es que Ian llevaba demasiado rato intentando que ella llegase al orgasmo y Emily no lo lograba. Las circunstancias no ayudaban demasiado.

-vamos, amor… dámelo- pedía mientras arremetía dentro de ella una y otra vez.

Pero ella simplemente no podía. No lo deseaba. No la hacía sentir como antes y peor aún… él no era Aarón.

A estas alturas de la noche, Aarón seguramente ya le habría concedido su tercer o cuarto orgasmo.

-vamos, Em.- le susurró mientras le besaba el cuello- déjate llevar.

Ella se limitó a asentir. Quería terminar pronto con esto, debía hacer algo.

Decidió cambiar de posición, poniéndose a horcajadas sobre él, él sonrió cuando finalmente sintió que ella estaba participando en el acto también.

Emily se inclinó sobre él y a medida que sentía que su miembro entraba en ella, cerró los ojos y lo besó.

Pero en su mente no era él a quien estaba besando ni a quién estaba haciéndole el amor. En su mente, en sus ojos cerrados… Ian no era Ian. Era Aarón.

No se sentía exactamente como él, pero la imaginación ayudaba un poco, y no tardó en conseguir lo que Ian llevaba casi una hora tratando de darle.

Siguió a horcajadas sobre él, moviéndose con frenesí hasta que él también alcanzó su clímax.

En cuanto terminaron, ella se salió de encima de él y se fue sin decir ni una sola palabra al baño.

Ian quedó satisfecho en la cama, mirando el techo.

Cuando ella salió del cuarto de baño, envuelta en su bata, se puso ropa interior y se acostó en su lado de la cama. Ian le dedicó una sonrisa, que ella le devolvió a medias.

-Espero que esta vez resulte- comentó él.- tengo la impresión de que así será.

-¿resulté qué?- preguntó ella mientras apagaba su lámpara.

-El bebe que tanto llevamos planeando.

-ah, eso…- susurró ella- esperemos que si.- dijo antes de cerrar los ojos e intentar dormir.

Ian se acercó a ella y la abrazó por detrás. Ella no hizo nada, se quedó quieta, aguantando el abrazo que no deseaba, del hombre que ya no sentía suyo.

Aquella noche no logró dormir demasiado. Efectivamente no durmió más de tres horas entrecortadas.

Pensó bastante. Pensó más que todo en que tendría que cortar lo de ella con Aarón. A pesar de lo bien que lo pasaban juntos, esto podría dañar a los niños, quienes se habían hecho amigos en la clase de futbol, y quienes resultaban totalmente inocentes de esta cosa turbia que había entre ellos.

Pero no quería. No era que estuviera enamorada de él, claro que no. Pero él, la hacía sentir… deseada, la hacía sentir mujer. Cosa que había quedado demostrado esa anoche que Ian ya no lograba.

No sabía hasta donde aguantaría todo esto. Pero se imaginaba el rostro de Declan y era todo lo que necesitaba para saber que debía resistir un poco más. Que podía lidiar con su relación con Ian, solo por él, por aquél niño que se había robado su corazón desde el primer día.