Capítulo 4: La Obra.

Un gran revuelo se escuchaba en toda la cabaña. Exclamaciones de alegría se escuchaban aquí y allá, algo de música en el fondo también podía ser distinguida. Todo aquello, a pesar de que algo estaba causando revuelo y felicidad en Gravity Falls, molestaba a una persona: Dipper Pines. Quien intentaba dormir afanosamente. Daba vueltas en la cama, de aquí para allá. Luego un silencio se hizo presente en su habitación, el joven Pines dio gracias a los cielos por esto y cuando estaba a punto de quedarse dormido escuchó los sonidos de unos pasos que se acercaban a toda velocidad a su habitación. Dipper se dio cuenta de esto y empezó a maldecir por lo bajo:

-Por favor, no ahora... lo único que quiero es dormir un poco por dios... -cuando dijo esto último la puerta de su habitación se abrió violentamente dejado paso a una eufórica Mabel.

-¡Dipper!-exclamó Mabel-. ¡Despierta! -dijo y corrió hasta el lado de la cama de su hermano. Tomó sus dos hombros y empezó a sacudirlo.

-''Maldición... ¿Por que a mi...?'' -pensó Dipper resignado.

-¡Dipper! Te dije que despertaras -dijo Mabel.

-''No le hagas caso. A lo mejor se cansa y se va'' -pensó Dipper en respuesta.

-Dipper, sé que puedes oírme. Ahora levántate, que ya es muy tarde -dijo Mabel con cierto tono de molestia.

-''Es mentira. Sólo quiere molestarte''.

-No engañas a nadie hermanito.

-''No digas nada. A lo mejor se piensa que me he muerto y todo y me deja en paz'' -pensó Dipper convencido de sí mismo.

A continuación Mabel, con sus dos manos, apretó la nariz y tapó la boca de su hermano para impedir que respirara.

-''De acuerdo Dipper, esta no es la primera vez que te ves privado de aire. Recuerda cuando luchaste contra esa bestia marina en el lago'' -pensó Dipper desesperado ante la escasez de aire.

Al final Dipper no fue capaz de resistir mucho tiempo y, con un rápido movimiento, apartó las manos de su hermana de su nariz y boca. En el rostro de Mabel una sonrisa de satisfacción se hizo presente.

-Me alegra ver que has despertado Dipper -dijo con tono burlón.

-¿Qué quieres Mabel? -dijo Dipper molesto mientras se giraba para darle la espalda a su hermana.

-¡¿No sabes qué día es hoy?! -preguntó emocionada.

-Jueves, si no me equivoco -dijo Dipper mientras se acomodaba.

-Sí. Pero además de eso-su hermano le contestó con un ''no''-. Pues si no lo sabes te lo diré. ¡Hoy es la feria de Gravity Falls! -gritó eufórica. Dipper empezó a soltar improperios por lo bajo, ya sabía a dónde iría la conversación.

-¿Si? Pues que te diviertas Mabel -respondió este sin mucho interés.

-¡No hables como si no fueras a venir!

-Es que no voy a ir. Tengo mucho sueño como para levantarme ahora.

-Venga, Dipper-dijo y empezó a tirar del brazo de su hermano-. Hay que ir a divertirnos.

Dipper aguantó los tirones durante unos segundos hasta que por fin cedió ante la presión de su hermana y decidió levantarse. Esta soltó una exclamación victoriosa cuando vio que su hermano se levantaba.

Después de haberse alistado decidieron bajar para ver a los demás empleados de la Cabaña del misterio. Wendy vio que Dipper estaba bajando las escaleras seguido por su hermana, la pelirroja le saludó de manera cariñosa pero este le contestó con un gruñido. Los ánimos de la cajera se vinieron a los suelos cuando recibió la respuesta del joven Pines, desde hacía un tiempo ya que Dipper no la trataba como lo hacía antes. Después de la respuesta de él le vio alejarse mientras se dirigía a la cocina.

Ambos hermanos Pines entraron a la cocina al mismo tiempo, Stan los recibió a ambos con afecto, y Dipper de nuevo volvió a contestar con un gruñido. El viejo propietario de la Cabaña del misterio le vio con evidente preocupación, algo le estaba pasando a su sobrino, pero no sabría decir el qué, y eso le atormentaba. El joven entusiasta de los misterios se sentó en la mesa mientras rellenaba su tazón con cereales y leche para luego proceder a comérselos. Mientras comía los recuerdos de la noche anterior surgieron en la mente de él, estuvo a punto de vomitar a causa de eso, pero fue capaz de controlarse. Tal vez ninguno de los empleados de la cabaña se diera cuenta pero Dipper sí lo hacía, el de hecho sabía que ellos se estaban empezando a preocupar por su extraño comportamiento, en cierto modo le daba igual ya que era su problema y ellos decidían qué hacer con sus vidas, pero ahí era donde precisamente donde radicaba el problema: por cualquier motivo todos ellos podrían interponerse en el camino de Dipper y su meta y hacer que todo se fuera a la basura, y ese era un riesgo que no estaba dispuesto a cometer. Así, en contra de su voluntad, actuaría por ese día como el joven enamoradizo y apasionado que todos conocían. O al menos eso intentaría...

-Y bien-dijo mientras le dirigía una miraba a su sonriente hermana-. ¿Cuál es el plan para hoy?

-¿Plan? ¿Qué plan?-respondió esta emocionada-. ¡No hay ningún plan! ¡Eso es lo mejor! -dijo. Ella seguía como siempre, dejándose llevar por sus instintos.

-Ya veo-dijo y tragó lo el último bocado de su desayuno-. Improvisaremos, ¿verdad?

-¡Así es!

Después de aquello ambos hermanos se levantaron de la mesa de la cocina y se dirigieron a la salida. Dipper se dio cuenta de que Wendy leía una revista con semblante triste, tal vez la trató mal esta mañana, así que decidió enmendarlo. Se le adelantó a Mabel, se apoyó tímidamente en el mostrador y haciendo acopio de sus habilidades para actuar le dijo:

-H-Hey, Wendy-dijo tratando de parecer lo mas nervioso posible. La pelirroja desvió la vista de la revista para ver a un Dipper ''nervioso''-. He oído que hoy hay una feria en el pueblo y bueno... M-Me preguntaba si querías venir con nosotros... -Dipper sentía que en cualquier momento estallaría, era realmente difícil actuar nervioso con una chica, parecía un completo idiota.

La pelirroja vio que el ''viejo'' Dipper (si hay que denominarlo de alguna forma) estaba de vuelta y sintió una enorme felicidad en su interior. Bajó la revista y dedicándole una radiante sonrisa le dijo:

-Me encantaría hacerlo Dipper. Sólo deja que mi turno termine y me uniré a vosotros.

-D-De acuerdo... Pues es un trato entonces -dijo y soltó una risita nerviosa.

Después de esto Dipper se reunió de nuevo con su hermana quien empezó a molestarle por lo anterior. Un ligero rubor se hizo presente en las mejillas de Dipper. La pelirroja los observó alejarse con una sonrisa en su rostro, tal vez toda aquella preocupación por él había sido en vano. Muy pronto se daría cuenta de que no era así...

Dipper y Mabel tuvieron una tarde típica de feria: fueron a los diversos puestos donde podías probar tu habilidad lanzando aros y disparando rifles de aire comprimido; comieron todo tipo de comida rápida que allí servían; se encontraron con conocidos (mayoritariamente amigos de Mabel) y pasaron ratos agradables. Hubo un momento en el que Pacifica Northwest apareció en la feria con toda la pomposidad que le era posible, se acercó a los gemelos Pines y a pesar de todo los saludó de una manera normal, con el paso del tiempo la rubia millonaria había aprendido a tratar mejor a los demás, antes de irse le dedicó una sonrisa pícara a Dipper, aunque este no entendió lo que significaba en ese momento. Para finalizar la tarde ambos hermanos decidieron subir a una montaña rusa de aspecto muy cuestionable, si no hubiera sido por la insistencia de Mabel, Dipper nunca se habría subido a aquella atracción.

Después de unos terroríficos minutos ambos hermanos se bajaron de la montaña rusa con un enorme mareo, Dipper estaba a punto de vomitar, apenas se mantenía en pie. Mabel mientras tanto, a pesar de tener mareos, se controlaba mejor que su hermano en estos casos. El joven Pines intentó calmarse y vio que a lo lejos se acercaba Wendy, a pesar de haber superado su romance, o más bien su enamoramiento solitario y triste, no estaba dispuesto a que le viera expulsar todo lo que había comido hasta ese momento. Empezó a mirar alrededor y vio a unos cuantos metros una vieja farmacia, bendijo su suerte y le dijo a su hermana que regresaría en un momento, ésta estuvo de acuerdo.

Al entrar a la farmacia Dipper se dio cuenta de que el aspecto de dentro era mucho peor que el de afuera: en las estanterías había lugares que estaban prácticamente vacíos; la pintura de la pared se había caído lo cual le daba un aspecto descuidado; el olor que allí reinaba era a humedad. El joven Pines se acercó lentamente no muy seguro de lo que iba a hacer. En realidad, el mareo sólo había sido una excusa, no es que no tuviera ganas de vomitar, pero no eran tan fuertes como para tener que ir a una farmacia. Se acercó hasta la caja registradora, que era atendida por un viejo que probablemente no le quedaba mucho tiempo en este mundo.

Pidió todo lo que tenía previsto usar aquella noche. Después de haberle pagado a aquel viejo se dirigió a la salida y volvió a mirar al dueño de la farmacia, sí, definitivamente le quedaba poco tiempo en este mundo. Salió de aquel sucio lugar con las dos únicas adquisiciones que había hecho. Se las escondió en los bolsillos y pudo divisar a su hermana y a la pelirroja hablando animadamente.

-Espero que estés contento... -murmuró para sí mismo antes de empezar a caminar.

Llegó hasta donde estaban las dos mujeres, su hermana le preguntó la razón de haberse ido antes, este le respondió que tenía que ir al baño urgentemente. Al parecer ella no notó que su hermano entró en aquella farmacia, mejor para él. Después de haberse reunido los tres Wendy les sugirió la idea de ir a una pequeña reunión que sus amigos tenían en ese momento. Mabel estuvo encantada ante la idea pero Dipper se mostró reticente ante aquella idea, al final terminó cediendo, como siempre lo hacía.

Fueron hasta donde los amigos de Wendy estaban y una vez allí reunidos empezaron a charlas de las cosas que sean que preocupen a los adolescentes hoy en día. En un punto determinado, cuando la noche se hizo presente uno de los amigos de Wendy sacó una bolsa en donde había cerveza. Empezó a ofrecerla a los asistentes pero Dipper se negó rotundamente cuando su turno llegó. Todos empezaron a molestarle cuando el menor de los hermanos Pines se negó a beber, incluso su hermana.

-Venga Dipper-dijo Wendy como conciliadora-. Sólo es cerveza, no pasará nada.

-No lo sé Wendy...-dijo Dipper no muy convencido-. Mabel y yo somos aún menores...

-Yo también lo soy, y mírame, estoy perfectamente -dijo la pelirroja. Dipper dudó durante unos momentos, luego se giró y vio que su hermana bebía de una lata a toda velocidad mientras los demás la veían divertida.

-¡Mabel! -exclamó Dipper al ver a su hermana y a punto estuvo de ir a detenerla pero cuando fue a hacer eso sintió que alguien tiró de su brazo, se giró y vio que era Wendy, quien le seguía ofreciendo la cerveza.

-Vamos, Dipper... -dijo con una sonrisa seductora.

-Está bien...-dijo resignado-. Pero sólo una, ¿de acuerdo? ¿Me has escuchado Mabel? Sólo una.

-¡Sólo una! -exclamó Mabel con tono juguetón.

Dipper había decidido vigilar a su hermana, pero gracias a los constantes ''ataques'' de Wendy descuidó a su hermana durante unos momentos. Cuando se volvió a dar cuenta esta ya llevaba unas cuantas latas en su haber, y el alcohol había tomado posesión de ella, bueno, no sólo de ella sino de todos los presentes excepto Dipper. Hasta ahí, la noche para ella había terminado. En ese momento Wendy empezó a abrazar al joven Pines haciendo que este se avergonzara ante aquel repentino acto, después de todo, seguía siendo un adolescente.

-¡Eres el mejor chico que he conocido nunca!-decía Wendy con la voz típica de los borrachos-. Si tan sólo fueras un poco mas mayor te haría mío. ¿entiendes?

-E-Eso creo... -respondió Dipper no muy seguro.

Wendy estuvo a punto de hacer una acción de la que podría haberse metido en problemas con el viejo Stan, pero afortunadamente antes de que todo aquello pasara la pelirroja cayó presa de un profundo sueño. Dipper suspiró aliviado de que nada mas hubiera pasado. Se giró y se dio cuenta de que era el único despierto en aquella reunión, volvió a soltar un suspiro, pero esta vez de enfado. Sacó su teléfono móvil y marcó el número de Soos.

-¿Soos? Sí, soy Dipper. Quería pedirte un favor, ven a buscarnos. Estamos en el cementerio... Sí, ya sé que es un sitio raro para pasar el rato ¿De acuerdo? ¿Puedes venir? Está bien, te espero -dijo y colgó su teléfono.

Minutos después aparecería Soos al volante del coche del viejo Stan. Él y Dipper subieron a las dos chicas a la parte trasera del auto, dejando a los otros al descubierto, Dipper dijo que no había necesidad de preocuparse por ellos, que despertarían dentro de poco. Después de que todo estuviera listo Soos se dio cuenta de que Dipper no había subido al coche, le preguntó la razón y éste respondió:

-No quiero volver a casa todavía... Quiero pasear un poco primero, ¿sabes? -dijo. Soos estuvo de acuerdo, se despidió de Dipper y se marchó dejando al joven Pines solo.

...

El viejo McGucket se encontraba dentro de su choza con un mareo de lo mas de molesto, se había pasado un poco a la hora de beber aquel alcohol de dudosa procedencia. Aunque ya desde hacía un tiempo había dejado de preocuparse por los excesos y demás. Había una fogata que funcionaba a su vez de luz para su casa. El mareo a causa del alcohol aún estaba presente. Se giró y se dio cuenta de que su puerta estaba abierta, y una espeluznante brisa entraba haciendo que todo alrededor adoptara un aire tenebroso. Fue hasta la puerta y la cerró. Procedió a irse a la cama cuando de repente sintió que el equilibrio le fallaba y caía violentamente contra el suelo. Sintió una presión encima de sí y escuchó una voz.

-Hola McGucket. ¿Te alegras de verme? -dijo Dipper mientras aplicaba presión para evitar que aquel viejo loco se levantara.

-¡¿Q-Quién es?! -exclamó aterrado con su voz chillona.

-Shhh, shhh-dijo Dipper y cubrió su boca-. Sólo soy yo, ¿vez? -dijo y giró con su mano la cabeza de aquel viejo.

-¿D-Dipper...? -dijo sin creerlo aún.

-Así es viejo amigo.

-¿Q-Qué sucede? -preguntó con evidente terror en su voz al ver el rostro de él.

-Un pajarito me dijo que tú sabías algo que a mi me interesaba saber. ¿Me sigues?-preguntó. McGucket le respondió con un ''no'' por lo bajo-. De acuerdo... Dime, ¿qué sabes de esto? -dijo y dibujó un extraño símbolo en el suelo. A McGucket le tomó unos segundos mientras rebuscaba en su memoria lo que aquello podría ser. Al fin recordó.

-¿La Brújula Vegvísir? ¿Qué quieres con eso? -preguntó aún sin comprender. Ni él mismo sabía cómo conocía acerca de aquel extraño símbolo.

-Me alegra ver que la conoces -dijo Dipper complacido ante la respuesta del viejo.

-Pero no sé por qué querrías saber de eso. Digo, es parte de la mitología nórdica. Sólo eso -respondió el viejo.

-Supongo que sabes que los antiguos vikingos la usaban como símbolo de protección. Y que aquél que tuviera una nunca perdería el camino, ¿verdad? -el viejo hizo un movimiento de cabeza dando a entender que sí.

-Sigo sin entender...

-Pues... Tengo entendido que esto puede ser usado para algo más que meras supersticiones, ¿me entiendes? -McGucket estuvo a punto de volver a decir que no pero vio los ojos de Dipper y de repente recordó.

-No me digas que...-la sonrisa de Dipper se ensanchó aún más-. ¡Es imposible! ¡Eso es imposible de conseguir! Yo mismo lo he intentado y no pude hacer nada...

-Sólo dime lo que sepas de eso y no pasará nada malo.

-Está bien, está bien. Mira, mi memoria ahora mismo es un amasijo de basura, no sacarás nada importante de mi, pero...

-¿Pero...?

-Hay un libro, en la biblioteca del pueblo. En la zona de cuentos infantiles. Cerca de las estanterías que dan hacia una ventana donde hay un libro.

-¿Un libro?

-Así es. Un libro, donde viene una recopilación de toda la información acerca de muchas cosas, entre esas lo que tú estás buscando-dijo, sintió que Dipper acariciaba su muslo izquiero y que su mano se sentía rara-. A-Ahí está toda la información que necesitas...

-¿Cómo se llama ese libro? -preguntó Dipper con una sonrisa.

-El libro se llama Lignum vitæ .

-¿Latín...? Ya veo. ¿Y quién la escribió?

-Nadie-respondió McGucket-. Es una obra anónima, que ha pasado de mano en mano a través de los años. ¡Eso es lo único que sé! -exclamó aterrado. De repente Dipper se quedó callado, un silencio total cubrió aquella choza de ojalata que hacía de casa de aquel viejo.

Dipper se inclinó hacia la oreja del viejo y le susurró con tono amable:

-Gracias... Has sido de mucha ayuda... -dijo y a continuación McGucket sintió un ligero pinchazo en su muslo izquierdo. Soltó una exclamación de dolor. Después de eso Dipper se levantó a toda velocidad y se distanció del viejo.

-¿Qué me has...? -intentó terminar pero a medida que los segundos pasaban se sentía mas pesado, sentía una enorme presión en el pecho. Llevó su mano derecha hasta su pecho y volvió a mirar a la persona que sonreía complacida a su frente-. ¿Di...pper...? -murmuró antes de caer fulminado al suelo.

Dipper seguía sonriendo. abrió la puerta principal, miró a la calle para asegurarse de que no había nadie. Después de abrir la puerta se dirigió a la fogata que estaba encendida aún y que iluminaba sombríamente el cuerpo inerte del que una vez fuera McGucket. Se quitó los guantes de latex y los arrojó al fuego, luego procedió a arrojar la jeringa que horas antes había comprado en aquella horrible farmacia. Una vez eliminada todas las pruebas salió de la choza con una enorme sonrisa en su rostro, y antes de perderse en la oscuridad de la noche se dijo a sí mismo:

-¿Qué te parece Tyrone? Lo hice sin tu ayuda esta vez...