La familia Tenoh regresó a Japón una semana antes del inicio de clases para aclimatarse y que sus cuerpos se habitúen al huso horario.

Llegaron a Tokio a las cuatro de la tarde tomando un segundo vuelo a Yamagushi pasadas las ocho de la noche

Ya es de mañana y Michiru prepara el desayuno escuchando a su hija gritar de frustración en su alcoba

-¿Sucede algo nena? –Haroto toca la puerta

-¡Márchate! Esto es… -Vuelve a gritar más enojada

Su padre preocupado avanza hacia la cocina

-Amor, creo que deberías ir a ver que le sucede a la niña

-Voy –Lava sus manos y con el paño secándoselas se encamina hacia la puerta y mueve la manija encontrándola trabada –Haruka quita el seguro

-¡No!

-¿Cómo quieres que te ayude si…?

-¡No puedes ayudarme! Nadie puede –Termina en un susurro

Michiru pierde la paciencia por fin

-¡Haruka Tenoh, abre inmediatamente o te aseguro que cambiaré la puerta por una cortina! -Al instante se escucha que la jovencita quita el seguro abriendo la puerta – Ahora bien ¿Qué sucede?

Observa a su hija ruborizada cubriendo su pecho con una toalla a pesar que lleva camiseta

-Nada… -Es lo único que dice

-¿Cómo que nada? ¿Por qué te cubres?

Haroto se asoma

-¿Qué tiene la niña?

-¡Papá! ¡No seas tan fisgón! –Haruka corre a cerrar la puerta con fuerza –Mamá, no saldré a la escuela, no participaré más en deportes… no me atrevo

-Haruka, por favor deja de moverte y dime que sucede

-Es eso… mejor dicho esto –Descubre su pecho mostrándole a su madre los pequeños brotes de senos que se divisan bajo la camiseta –Mira como me queda la falda, demasiado corta al igual que todos mis pantalones…. Ese impertinente tiene razón, parezco una jirafa, ahora esto y ese poco de… -Deja de hablar repentinamente

Su madre la mira sin comprender bien no ve nada extraño en la camiseta, la falda es del año anterior y si le queda demasiado corta, pero es que su hija con solo doce años mide un metro sesenta tres centímetros… Aunque esa fue la medida a principios de Julio y están en Septiembre, le parece que creció unos centímetros más

Michiru mide un metro setenta y dos centímetros y su hija ya está casi a su estatura

-Lo de los senos sabes que es normal, ya lo hablamos y por eso te compré brassier…

-¿Cómo salgo mostrando esto? ¡Son gigantes!

-¡No seas exagerada! Apenas si se te ven

-¡Pero se me notan! –Está al borde del llanto –No me veo bien, y mi… -señala el monte de Venus –Está más…. –No puede terminar la frase, está demasiado apenada –No usaré traje de baño más nunca. Cada vez sudo más, ese desodorante juvenil a veces no parece funcionar…

Sin poder evitarlo Michiru se ríe al tiempo que se acerca a su hija y la abraza

-Mi pequeña… -Desde que Haruka nació sabía que llegaría el momento de hablarle a su hija como mujer y no como su pequeñita bebita –Es normal, tu cuerpo comienza a cambiar…

-Lo se, pero no es lo mismo leerlo y escucharlo que vivirlo –Triste recuesta su cabeza en el hombro de su madre –Tengo apenas doce años, siete mese y veinte días…

-Te faltó mencionar cinco horas y… -Revisa su reloj –dieciocho segundos –Logra hacer que su hija ría y se relaje un poco –Se que te ves un poco alta para tu edad, pero lo que es ahora una desventaja verás que pronto será una gran ventaja sobre todas las demás chicas

-Pero ese impertinente se burlará…

-Deja de preocuparte por eso –Acaricia su cabello tranquilizándola antes de obligarla a verla y limpiarle las mejillas –Usa el vestido estampado u otro de la ropa que trajimos de París,

-¡Pero esa es ropa elegante, no me sirve para el uso diario o salir a caminar al parque! –El dramatismo de la adolescencia comienza a afectarla –Voy a parecer desagradable ¡como la tonta medusa hermana de Darien!

Michiru pone los ojos en blanco pensando que su madre tenía razón; ella misma de adolescente fue una chica desagradable y pretenciosa sacando de sus casillas a su mamá quien le dijo que su hija sería como ó peor que ella, justo ahora lo recuerda. Respirando profundamente sonríe implorando paciencia

-Le diremos a papá que hoy es día de chicas, iremos a comprar ropa japonesa acorde para una señorita popular y sencilla a la vez.

-Gracias… aunque seguiré pareciendo una jirafa y "ese" seguirá burlándose –Haruka se lamenta

-Si es por Seiya él debe tener sus propias preocupaciones, entre ellas será no quedarse pequeño

Sus palabras hacen reír a su hija

-Pero antes quiero entregarles los regalos a Azu y Cere

-No olvides el regalito de Alan, la última vez que hablé con Natzu dijo que el remolino comenzó a caminar y hace cada travesura

-Ese bebé es lindo (lástima que es familia de "ese") –Sonríe antes de recordar su preocupación –Pero ayúdame a escoger algo que esconda "esto" –Señala su pecho

Apartamento 3-A

Seiya con trece años sufre su propio infierno puberal

Ha comenzado a sufrir cambios hormonales, los vellos de sus axilas empiezan a salir así como los que rodean sus genitales y las piernas.

Su sudor es más profuso y a veces el olor lo lleva a esconderse en el baño a darse largas duchas con jabones antibacteriales y el gel de su madre para disfrazar el tufo como le dice Azumi. Eso enciende la guerra con las gemelas cuando quieren usar el tocador

-¡Sal de allí "mamitiado"! –Azumi le grita cuando las ganas de hacer chis hacen que prácticamente baile frente a la puerta hasta que Natzu la encamina hacia el tocador de su alcoba

-Hijita respeta a tu hermano mayor

-¡Pero él se cree el dueño! ¡Deberían meterle la cama para que duerma allí y no salga más nunca!

Azumi y Cerecita que en tres meses cumplirán 9 años son las encargadas de molestarlo en ausencia de Haruka que les trae regalos del extranjero como recompensa.

Al principio Cere como le dicen sus allegados no estaba de acuerdo con molestar a su hermano mayor pero al ver el regalo que Haruka le trajo a su gemela el año anterior por los "servicios prestados" decidió colaborar siempre que no dañaran la integridad ni la honra de Seiya

Haruka llegó la noche pasada y aún no la han visto para darle sus reportes y recibir los regalos prometidos

-Azumi –Su madre advierte –Debes entender que Seiya está creciendo, hoy es él, mañana serás tú…

-Yo no, Cere será la que se porte como él, yo soy la niñita de mi mamá

Natzu solo ríe mientras mueve la cabeza, Cere es calmada como ella aunque con espíritu emprendedor, Azumi es como su padre, peleona defensora de lo que cree justo como su derecho a usar el baño, ver sus programas favoritos y proteger a los animalitos indefensos entre los cuales cuenta a las arañas y Alan que considera su mascota personal

-Solo te pido que le tengas un poco de paciencia a tu hermano, no es mucho sacrificio que me prometas que serás paciente con él

-Alan está comiéndose tu maquillaje –La niña de cabellos rosa señala al pequeño de un año que escondido detrás del sofá de la alcoba vació el bolso de su madre y revisa curioso el maquillaje mezclando la base líquida con el labial en el suelo pasando su manita manchada por la ropita

-¡Alan no! –Natzu se presura a levantar al pequeño de cabellos plateados y ojos violeta, está disfrazado con distintos colores en cabello, brazos, piernas y mejillas que grita enojado porque le quitaron la diversión -¿Dónde está Cere?

-No se ha levantado aún

-¡No es cierto mamá! –Grita la gemela desde la alcoba de ambas -¡Estoy sacando la ropa sucia que Azu escondió debajo de mi cama!

-¡No es cierto! –La niña de cabello rosa ruborizada haciendo entender a su madre que Cere tiene razón

-Ayúdame a limpiar ese desastre Azumi mientras baño a este querubín y recuerda donde se coloca la ropa sucia

-Si mamá –Pero antes de hacerlo sale al pasillo a golpear con fuerza la puerta del baño

-¡Seiya Kou sal de tu madriguera ahora!

-¡Ve a molestar a tu otro 50 %! –Grita frustrado viendo su rostro en el espejo

Comienzan a brotarle pequeñas espinillas en el rostro, algunas muy dolorosas y desagradables a la vista

Lo avergüenza hablar debido a que su voz a veces suena grave con pequeñas desentonaciones agudas lo que provoca risas y burlas en las gemelas, ha engordado un poco y lo que más lo molesta es que cierta parte de su anatomía ha comenzado a tener vida propia

-¿Por qué rayos no le sale acné a esa plaga o al muñequito de torta y a mi si? Solo espero que la plaga se vea fea y gorda también –Habla a su imagen en el espejo antes se entrar a la ducha…

Apartamento 3-C

Brisa toca la puerta de su primogénito sin recibir respuesta.

Últimamente Darien duerme más y pareciera que se desconectara del mundo cuando lo hace

Sentándose junto a su hijo acaricia su cabello

-Darien hijo –Lo llama –Despierta que son pasadas las once de la mañana, necesitas alimentarte

Su hijo se estira perezoso pero abre los ojos azorado al sentir algo extraño

Salta de la cama cubriéndose con la sábana y corre al baño empujando a Rei que iba a usarlo

-¡Ay! –Se queja la chica -¡Mamá Darien me empujó contra la pared!

Brisa que no comprende nada sale a revisar el brazo de su hija

-Tal vez está enfermo -Lo excusa sin comprender que le sucede a su primogénito

Dentro del sanitario Darien revisa su ropa interior

Ha tenido su primera polución nocturna y al sentir la humedad se asustó en gran manera

-¡Rayos! -Enojado lava la ropa interior, no quiere que nadie sepa ni halle entre su ropa sucia las huellas de su "vergüenza"

Se baña apresurado y viste antes de tomar toda la ropa de cama y meterla en la lavadora junto con su pijama azul oscura sin prestar atención a las instrucciones de su madre

-¡Darien esas sábanas son blancas y tu pijama es oscura! ¡Mancharás todo!

-Se lo que hago mamá, tú tranquila Con calma habitual toma detergente y cloro

-¡Vas a arruinar las sábanas hijo!

-Ese es inteligente solo de libros –Se burla Rei

Zafiro que está jugando videojuegos lo pone en pausa para ver que es lo que sucede.

Darien está muy extraño desde que comenzó a salirle el vello en las axilas y la voz se le escucha ronca, está muy delgado y su carácter se ha tornado tímido, sensible y a veces parece preocupado

Pasa largas horas en el espejo revisando su rostro y masa muscular enojándose a veces al ver que ha adelgazado más

-¿Qué sucede?

-¡Que Darien es un tonto! –Su hermana se mofa

-¡Basta Rei! –Brisa llama la atención de su hija antes de hablar con su hijo menor –Darien se siente enfermo es todo

-¿Y por qué usa la lavadora si no le gusta ni sacar la ropa sucia de su alcoba?

-Es un niño grande y por fin empieza a hacer cosas de la gente grande

Zafiro con nueve años sonríe pensando que Darien no hace nada de adultos más que mirar a las chicas bonitas y lucirse como un pavo real, aunque con ese cuerpo de escoba que tiene desde agosto la única que lo verá bien será Haruka y eso si no vino más odiosa que cuando se fue

No comprende mucho lo que les sucede a los niños grandes, aunque ha leído un poco no entiende algunas cosas como eso de la menstruación de las niñas y sueños húmedos en los varones

-Si tú lo dices mamá –Se encoje de hombros –Darien, cuando saques las sábanas ennegrecidas de la lavadora te reto a subir de nivel en el video juegos

Da la vuelta y se sienta nuevamente frente al televisor…

Los días pasan lentamente

Para enojo de Seiya, Haruka está más alta que él y su piel es lozana, libre de espinillas, se ve más linda que cuando se marchó de vacaciones, aunque en el fondo siente mariposas cada vez que la ve sola, pero verla sentada en las escaleras hablando con Darien de sus vacaciones hace que quiera tener súper poderes para acabar con el muñequito de torta

Las gemelas recibieron de parte de la rubia colonias y cremas para el cuerpo de la afamada marca francesa así como dos kits de moldes para hacer helados de figuritas y cubitos de hielo. El pequeño Alan gritó de alegría al ver su juguete hasta que aburrido lo echó a un lado prefiriendo la caja que rompe a su gusto.

Michiru a escondidas de su hija le dio a Natzu una copia del catálogo de la casa de modas para el que posó Haruka y una colonia masculina para Seiya.

A su amiga le entregó maquillaje de una marca reconocida y cremas para el cutis que compensan las arruinadas por el bebé

Para envidia de Rei Haruka obsequió a Darien una colonia para caballeros

Obsequió a Ikuko un estuche de maquillaje pidiendo permiso para salir a comer con Serena

La mujer feliz les permitió salir con la condición que regresen en dos horas y que sea en un lugar concurrido. Con las disposiciones del juez no puede negarle la salida a su hija

Desde que Serena fue secuestrada en Tokio a los dos años siendo rescatada después que Kenji vendiera todas sus posesiones y pagara a los secuestradores han estado nerviosos. No confían en nadie que no sean ellos, hasta la protegen de sus familiares.

Ikuko no pudo tener más hijos después de la pequeña rubia por lo que volcó su amor en ella creando un lazo casi enfermizo de sobreprotección. Kenji se siente inseguro de cualquier varón que esté cerca de la niña. Los exámenes forenses que le hicieron a la pequeña después de ser rescatada arrojaron que no fue mancillada pero eso no alivió la culpa al hombre, estaba con él el día que se la arrebataron y no logra olvidarlo ni evitar pensar lo que hubiera sufrido su hija de no haber podido pagar el rescate…