Disclaimer… Los personajes pertenecen a JKR Para gran alegría suya, yo solo juego un poco con los personajes. :P Hola, hola!! Disfruten!!
Capítulo 4 – Bueno, tal vez, solo tal vez, el karma si existe; solo que no es tan justo como nos gustaría.
"Debe de ser una maldita broma" Pensó Ron mientras ocultaba su rostro entre sus manos. Su corazón empezó a latir con rapidez y su respiración se volvió mas dificultosa. Volteó a ver a Snape fijamente, desde hacía meses que lo quería expulsar del colegio; desde que su mejor amigo y él hicieron explotar el laboratorio de química con un experimento no permitido, es que se veía muy fácil e interesante. Lo que se convirtió en una mala idea fue utilizar esos productos explosivos cerca del mechero encendido del otro equipo.
Tragó saliva. Snape había encontrado la razón para dejarlo fuera del colegio. La advertencia ya había sido sentenciada, no había marcha atrás, ¿o si?
– ¡Válgame el cielo! –La exclamación de la profesora McGonagall llamó su atención–. Debe haber una equivocación –Se quitó los lentes de montura que llevaba como cada vez que se encontraba con algo que no esperaba; pensaba que si se los quitaba las cosas no serían lo que aparentaban– ¿Qué se supone que hicieron, Severus?
– No se supone que lo hicieron, Minerva… ―El movimiento de sus labios era casi nulo junto con la parsimonia de su mandíbula– Estoy seguro de que ellos fueron los culpables –Sentenció.
– ¿Qué hicieron? –Repitió la profesora aun más preocupada dejando caer sus lentes estando sujetos a una cadena que pasaba por su cuello.
– Atacaron al señor Malfoy.
– Después de la última pelea creí que las cosas habían quedado claras y nada de peleas. ¿Señor Weasley? –Su mirada se detuvo en Ron, era represiva y profunda, furiosa y decepcionada, lo estaba sentenciando, lo estaba haciéndose sentirse peor.
– Son un par de presuntuosos –El arrastre de siempre de Snape estaba en su voz, su postura era seria e inexpresiva, como siempre– ¿Me puedo llevar a Weasley y a Potter?
¿Por qué rayos mencionaba a Harry? ¿Él que tiene que ver en esto?
– Potter no pudo haber estado peleando, él…
– Potter siempre esta involucrado en esas peleas –Interrumpió el profesor. Sus ojos solo se posaban sobre la profesora intentando que remitiera a esos dos con él y poder ponerlos en el banquillo de los acusados.
– Si me permitieras hablar Severus, te diría que el señor Potter estuvo desde las siete de la mañana hasta el timbre aquí conmigo, presentando examen porque no estará en toda la semana en el colegio –Aclaró mientras se acercaba más hacia el profesor, para evitar después los cuchicheos de los alumnos. Pero siempre se puede escuchar si se quiere.
– Si no es uno, siempre es el otro –Afirmó Snape.
Ron quiso gritar. Snape era un maldito que necesitaba hacer sufrir a alguien con un castigo para poder vivir contento.
– Señor Weasley, venga por favor –La voz de la profesora lo obligó a ponerse de pie. Camino con la frente en alto, tal vez había cometido una estupidez al pelear, pero no se arrepentía de haberlo hecho.
– ¡Vaya Vaya! Weasley, creo que la marca que le dejaron en el rostro lo acusa de haber estado en una pelea –La sonrisa satisfecha se formó en los labios de Snape mientras señalaba la cortada que se mostraba en sus labios.
Ron lo observó con odio. Lo detestaba, verdaderamente lo detestaba. Snape de igual manera lo detestaba a él. Nunca jamás se alegraría de haberlo conocido como su profesor.
– Señor Weasley, confío en que tiene una explicación diferente para lo que le pasó –La voz esperanzadora de la profesora McGonagall fue lo que lo derrumbó hasta obligarlo a bajar la cabeza. Había roto su promesa de no peleas hasta la graduación. Y a tan solo dos semanas de la promesa, ¡dos! Se sentía como una basura.
Negó lentamente con la cabeza. De nada servía aclarar por qué había peleado, había metido a sus puños para resolver un problema que pudo terminar pacíficamente, pero su enojo se prendió demasiado rápido obligándolo a actuar, pero su actuación no fue la mejor elección del mundo.
– Lo vez, Minerva. No lo niega porque es la verdad.
La profesora McGonagall se quedó sin palabras, mientras Snape lo tomaba del brazo y lo obligaba a salir del salón.
– No sabe la satisfacción que tendré toda la semana al realizar su carta de expulsión –Una sonrisa, que nunca se vislumbraba en Snape, salió.
Los puños de Ron se tensaron a cada lado de su cuerpo y sus labios se contrajeron. Odiaba a Snape, odiaba a Malfoy, odiaba a sus compinches, incluso odiaba a esa presuntuosa niña nueva, ¡los odiaba a todos!
– ¡Esto no es justo! –Escuchó la exclamación junto con el golpe seco en la paleta del banco. Los profesores, los alumnos, y por supuesto él, dirigieron la mirada a la esquina del salón donde esa chica, que acababa de decir odiar, estaba de pie, con una mirada furiosa y con la mano sobre el pupitre mientras los observaba detenidamente.
– Señorita –Snape arrastró las palabras mientras la observaba fríamente–, si no quiere terminar con un castigo, será mejor que se controle. –Su mirada la retaba a hacer o decir algo más– Ya sabía cual sería su decisión. –Jaló a Ron con más fuerza.
Ron dirigió su mirada a la chica y negó lentamente. Tenía una falta, una responsabilidad, una culpa por pagar; su advertencia había quedado bastante clara.
No hacía falta que ella aclarara nada de lo que había pasado. Una pelea es una pelea no importan las causas, no importa ni siquiera quién la haya iniciado. La profesora McGonagall se lo había dejado muy claro apenas medio mes atrás.
Siguió el camino. Sentía como si unas esposas invisibles se posicionaran en torno a sus muñecas mientras salía lentamente por la puerta con la mano de Snape ya en su cuello como un policía que lleva a su preso.
– ¡No, no se le puede culpar por una pelea que literalmente estuvo mal, pero moralmente fue lo correcto! –Escuchó el suave grito desde el salón, pero no entendió en absoluto a que se refería–. ¡No puede dejar que se cometa una injusticia!
Dio media vuelta al escuchar el grito aún mas cerca que el anterior.
La chica salió corriendo al pasillo logrando que los rizos de su cabello se movieran hacia arriba y hacia abajo a cada movimiento.
– No me gustan las injusticias –Susurró con su mirada sobre la de él.
– ¡Señorita Granger! –Exclamó la profesora escandalizada– ¿Qué cree que está haciendo? Está en pleno examen, no puede salirse así –La mirada cariñosa que le había otorgado a ella cuando llegó ya no existía. Esa mirada fue solo durante el momento que la consideró una excelente alumna que no rompía reglas ni se metía en problemas. Seguramente se sentía un poco decepcionada de que su sexto sentido la hubiera defraudado, de nuevo.
– Lo que no puedo es dejar que se le culpe de una pelea en la que participó después de tener causas y tras haberse sido provocado –Recitó segura de si mismo. Ron negó varias veces, no quería que hablara. Ya sabía que era un tonto por querer aceptar su castigo sabiendo que no cometió algo tan malo; pero ya sabía que valían poco sus causas, una pelea era una pelea.
– Señorita, creí que había quedado claro que el castigo no es una opción muy agradable –Insistió Snape y jaló de nuevo a Ron para proseguir.
– Pero profesor...
– No he pedido su opinión –Dijo el profesor sin voltearse.
– Pero yo si quiero escucharla, Severus –Señaló la profesora con sus labios fruncidos. Ron volteó su mirada de nuevo. Eso no podía estar pasando–. Nos quiere dar su explicación, señorita Granger, por favor.
– Claro, profesora. Le pedí a un muchacho (Malfoy por lo que me enteré después) que si podía decirme dónde quedaba esta aula. Malfoy se portó como el ser mas superior del colegio –Ron rodó los ojos, eso describía a Malfoy perfectamente– les dije que eran unos idiotas –Admitió demasiado rápido. Se ruborizó, Ron sonrió de medio lado, ¿Quién lo diría? Alguien le dijo su verdad a Malfoy con tan solo minutos de conocerlo– Bueno, no mentiré, lo dije; estoy conciente de que no debí decirlo, pero me sacaron de quicio. –La profesora McGonagall contrajo sus labios en una mueca y le indicó que continuara– Ellos trataron de que me disculpara, pero obviamente no lo iba a hacer después de cómo se comportaban; así que cuando les hice saber ese detalle se les ocurrió que quitándome mi mochila y jugando con ella yo cedería. Cosa que no sucedió. –Sonrió de medio lado, como si se sintiera satisfecha por su actitud con Malfoy.
– Podría pasar a la parte de la pelea, por favor –Apresuró Snape creando mil refutaciones para aun y así llevárselo, seguramente.
– Es lo que sigue –Recalcó disgustada. Si no fuera el primer día de clases de Hermione y esa no fuera el primer contacto que tenía con el profesor Snape, Ron juraría que esa chica lo odiaba–. Cuando Malfoy y compañía llevaban algunos minutos jugando con mi mochila sin querer devolvérmela apareció Weasley y se armó la pelea. Weasley me devolvió mi mochila y no tenía intención de pelear, incluso ya se iba, pero ellos... ellos... –Ron pensó en las palabras que quería decir ella a continuación. Pensó en el detonante de la pelea y sus puños se tensaron.
– ¿Ellos qué, señorita Granger? –Apresuró la profesora.
– Ellos la tiraron al suelo y después insultaron a mi familia. –Respondió Ron volteando la mirada y frunciendo sus labios. Esas palabras le hicieron recordar el odio que tenía por Malfoy y compañía.
La profesora McGonagall se quedó callada mientras Hermione asentía.
– La pelea no duró más de cinco minutos. Weasley fue quien la detuvo y se alejó de inmediato.
– ¿Eso es verdad, señor Weasley? –Preguntó la profesora; Ron se limitó a asentir–. ¿Por qué no lo dijo?
– Una pelea es una pelea sin importar las causas, sin importar ni siquiera quien la haya iniciado. –Recitó las palabras que guardaba en sus recuerdos.
– Oh... señor Weasley... –La voz de la profesora parecía quebrarse. Levantó su vista hacia ella, tenía una mano en el pecho y sonreía tímidamente. Había recordado esas palabras que ella misma había dicho.
– Creo que ya perdí mucho tiempo con la triste historia de las razones de la pelea. Eso no importa. Lo que importa es que se pelearon y que ahora el señor Malfoy está en la enfermería curando las heridas que le fueron infligidas por Weasley. –Tomó con más presión su brazo y lo obligó a caminar.
– Severus –La profesora se acercó a Snape y zafó el brazo de Ron de entre sus sucias manos y lo atrajo hacia ella–, creo que hay una agresión por parte de unos de tus estudiantes a la nueva estudiante de mi casa, que da la casualidad tiene el mejor nivel académico que haya visto en mi vida, Excelente de calificación en todos y cada uno de los cursos que ha tenido que presentar y las mejores cartas de recomendación que algún día existirán en algún colegio. –Su voz armoniosa y cariñosa volvió de pronto al hablar de ella.
Ah… así que por eso la trató diferente a todos los demás cuando llegó... Ron comprendió una que otra cosita en ese segundo.
La chica empezó a adquirir un color rojo en sus mejillas.
– Así que, dime, ¿qué vamos a hacer respecto a eso?
Snape contrajo los labios. Las especificaciones de la chica ante el profesor fueron para demostrarle que tenía muchísimo peso lo que esa nueva alumna aseguraba.
– Creo que cada quien tendrá que castigar a su pupilo con el método que considere el mejor –Complació Snape a regañadientes.
Ron sonrió y observó a esa chica castaña hacerlo también, pero pulcra y sinceramente con una mirada que brillaba entre la oscuridad del pasillo.
– Creo que hemos llegado a lo justo. Espero ver el castigo del señor Malfoy. Yo te avisaré del castigo del señor Weasley, también.
Dio por finalizada la conversación colocando sus lentes cuadrados de nuevo sobre su nariz; entrelazó sus manos y las dejó caer sobre su regazo a la espera de la partida del profesor.
Dio una media vuelta estrafalaria tras una última mirada reprensora, el rozar sobre el suelo de la capa de viaje que llevaba y el sonido lúgubre de los tacones de sus zapatos se fue perdiendo a medida que se alejaba.
La profesora suspiró satisfecha de que todo acabara, dio media vuelta para regresar al salón; había olvidado que ahí dentro se estaba realizando un examen.
– Espero que no hayan copiado, hay cámaras ocultas en el salón –Su entrada espantó a todos, pero mas se espantaron ante sus palabras. Varios empezaron a hiperventilar esperando que fuera una broma.
Hermione y él entraron tras la profesora directo a sus asientos. Todos se les quedaron viendo tratando de descifrar qué es lo que había pasado en esos diez minutos, cómo era que había regresado después de la amenaza de Snape de expulsarlo.
Se sentó en su lugar y Hermione pasó a su lado un segundo después. La detuvo fijando su mirada sobre la de ella. Hermione la sostuvo a la espera de algo. Ron se sintió fascinado ante ella, era la primera persona que se atrevía a ponerse contra Snape para salvar a alguien de sus garras, y la primera que había ganado. Ron simplemente aun no podía creerlo, simplemente era irreal. Empezó a sonreír levemente, tenía que agradecerle a su salvadora; solo ella pudo contra Snape, si Ron hubiera dado la historia simplemente la botarían, desecharían, pero la escucharon a ella y lo salvó a él.
Correspondió a su sonrisa y la vio continuar su camino.
Apoyó su cabeza en el pupitre y volvió a sumergirse en algo que pudiera mantenerlo ocupado durante la hora que faltaba para el final de la clase. Tal vez dormir solucionaría todo.
Sintió un papel deslizarse por su mejilla, se incorporó de inmediato.
– Tal vez esto sea mejor que no hacer nada en clase –Dijo la profesora mientras le daba la hoja del examen para que se pusiera a contestarlo.
Ron sabía que no estaba para nada preparado; pero le estaban dando la oportunidad, la aceptaría.
– Gracias –Susurró, tomó un lápiz de su mochila e inició.
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Pasaron aproximadamente treinta minutos antes de que todos finalizaran la clase y la mayoría ya se hubieran marcharan.
– Weasley, venga acá –Ordenó la profesora. Ron suspiró antes de tomar su mochila y caminar hacia el escritorio– Creí que las peleas iban a terminar después de las consecuencias de la última vez –Empezó la reprimenda. Entrelazó sus manos y las dejó sobre la pila de hojas que inundaban su escritorio.
– Y terminaron. Pero profesora, Malfoy…
– Lo se, señor Weasley, lamentablemente lo se. –Interrumpió y después suspiró– Aun así, aunque sea provocado con el peor insulto del mundo debe evitar responder. Esta ya sería la... –Hizo una pausa recordando exactamente la cifra– La sexta vez en el año que tendríamos que llamar a sus padres, y sabe que el profesor Dumbledore es muy considerado con ustedes. Pero todo siempre tiene un límite.
Se puso de pie y empezó a reunir todas las hojas sueltas sobre su escritorio, las introdujo a un maletín de cuero.
– Lo veré el viernes en su castigo, señor Weasley. –El click al cerrar el maletín se escuchó al tiempo que Ron abría de sobremanera sus ojos, afligido, aun así no dijo nada, sabía que se lo merecía. Además, era mejor un castigo con McGonagall a uno con Snape, o peor, a la expulsión de la que ya estaba advertido.
– Creo que la veré el viernes a las seis en punto en su despacho.
– Así es, que tengan buen día –Tomó su maletín y salió del aula.
El karma si existía, en menor medida, pero existía. No había recibido una felicitación por sus actos pero no le había ido tan mal como normalmente le hubiera ido.
– Ah, señor Weasley –La profesora había regresado sobre sus pasos hasta la entrada del salón.
– ¿Si, profesora?
– Ya que conoció tan bien a la señorita Granger esta mañana, hágame el favor de servirle de guía y ayúdela en todo lo que necesite, pero procure no meterse en problemas esta vez. –Con una sonrisa salió del salón.
Ron se quedó sin palabras.
– Ya escuchaste, nada de problemas esta vez.
Dio media vuelta, no se había percatado que a parte de él alguien más seguía en el salón.
Continuará...
Hola, hola, como se habran dado cuenta, o no, esta cap cambio del punto de vista de hermione al de ron. no se a ustedes, pero a mi me gustó mucho mas asi.
y ya saben, para lanzar insultos, golpes, recordadas de... (uds saben) o para decirme que a pesar de rehacer todo esto me mandan un chocolatito o un beso, o ya de perdis un ron para mi solita xD siempre pueden hacerlo a través de un review, lo harán¿? Cuidense, nos vemos. XOXO
rosa . chocolate
