-El vuelo de Britt sale en unas horas, pensamos en ir a tomar algo ¿quieres ir?- pregunte mientras caminábamos a los autos.
-Gracias, pero Finn y yo tenemos planes- me dijo cuando llegamos a mi auto.
-Bien- abrí la puerta del copiloto para que Britt entrara y camine hacia mi puerta -Quinn, no quiero sorpresas- le advertí señalando a Finn y después a ella.
-¿Que sorpresa te van a dar?- pregunto Britt al arrancar.
-Ninguna, eso fue lo que le advertí- explique mientras me ponía los lentes de sol.
-No entiendo- frunció ligeramente el ceño logrando así hacerme sonreír.
-Mira le dije que no quería sorpresas, porque seguramente se irán a celebrar la que sería mi noche de bodas y bueno ya me case por una pequeña Fabray, no necesito tener que reconocer a otro hijo que no sea mío- le explique y la escuche soltar la carcajada, la cual me contagio y terminamos riéndonos hasta el llanto las 2.
Llegamos a mi departamento y saque una botella de vino que guardaba para alguna ocasión especial.
-Brindemos porque la señora Berry-Fabray disfrute como nunca nuestra noche de bodas- dije visiblemente afectada por el alcohol.
-Porque no le dices que no quieres que tenga una relación con el- me dijo Britt poniéndose a un lado de mí.
-Y quién soy yo para pedirle algo así- tome el resto de mi copa y me serví más.
-Eres su mujer- acercó su copa para que le sirviera más.
-Sabes que solamente fue un acto simbólico- le explique poniendo mis piernas sobre su regazo.
-Ese último beso no fue nada simbólico- sonrió frotando mis piernas con sus manos.
-Eso fue raro hasta para mí- le devolví la sonrisa y choque mi copa con la suya.
-Pues yo digo que le gustas- empezó a dar un masaje a mis pies.
-No lo creo, acaso no te has dado cuenta de su mirada de odio cuando fija sus ojos en mi- cerré mi ojos y recargue mi cabeza en el brazo del sillón.
-Yo pienso que deberías empezar a darte otra oportunidad- sus palabras hicieron que me levantara abruptamente del sillón.
-No necesito darme una oportunidad con nadie y Quinn no es mi tipo- tire la botella del vino y saque otra.
-Es muy guapa- entro en la cocina y se sentó sobre uno de los muebles.
-Pues es agradable a la vista, pero no sé, no es mi tipo- serví las copas y le extendí la suya -y que no te escuche San, que me deja viuda- empezamos a reír sin parar.
-Santana es inigualable- escuche que hablo mientras me tenía abrazada pegada a su pecho.
-Lo sé, tal vez es otra la que debería darse una oportunidad- me separe de ella y tome con mis manos sus mejillas.
-Santana siempre será Santana y lo mismo que no me deja estar con ella es lo que más amo- sonrió tristemente.
-No estar con quien amas es horrible- tome de un trago la copa de vino.
-Ya me vas a decir que paso con Lexy- me quito la copa.
-La deje- salí de la cocina.
-¿Porque?- se recargo en el marco de la puerta de la terraza.
-No estaba dispuesta a ponerlas en esta situación- saque un cigarrillo y lo prendí, no acostumbraba a hacerlo solo cuando me sentía vulnerable y la inocencia de Britt hacia que mi muro se derrumbara completamente.
Sentí como se sentó detrás de mí y puso su mentón sobre mi hombro abrazándome.
-Frannie murió- comencé a sollozar -dejo desamparada a su hija- algunas lágrimas comenzaron a salir –deje a la única persona que he amado- sentí como me abrazo más fuerte –y acabo de casarme con alguien a quien no conozco- sin poder evitarlo más me derrumbe y llore todo lo que no había llorado desde que tenía 18.
Perdí la noción del tiempo que nos quedamos en esa misma posición en la terraza, vimos el anochecer y como cada una de las luces de los edificios que teníamos enfrente se fueron prendiendo pero nosotras no cambiamos posición, Britt por supuesto perdió su vuelo pero a ninguna nos importó, y así sin darme cuenta me quede dormida entre los brazos de mi mejor amiga
Cuando abrí los ojos estaba en mi cama, sentí la hinchazón provocada por el llanto y me enfoque en la mano que pasaba alrededor de mi cintura y me mantenía pegada a su cuerpo, sonreí a reconocer el olor de Britt y di gracias al destino por hacer que justo ese fin de semana Beth tuviera que asistir a un campamento y podía verme en esa situación tan deplorable.
-Seguro Santana ya llamo diciendo que moriré por retener a su mejor bailarina- le dije al ver que colgaba el celular termine de bajar las escaleras y me senté junto a Britt en la mesa.
-No era San, era Lexy- me informó mientras me servía un vaso de jugo y yo dejaba de sonreír.
-¿Cómo está?- pregunte con un hilo de voz.
-Mal, pero ella no es tan tonta como tú y acepta su dolor- me dijo tomando de su taza -también he llamado a la aerolínea y si nos apuramos perderé el vuelo de nuevo- se levantó y subió las escaleras corriendo.
Termine de tomar mi jugo y fruta y la espere a que terminara de arreglarse.
-Prométeme que vas a poner todo de tu parte en esta familia- entramos al aeropuerto tomadas de la mano.
-Si Britt, lo prometo- lo dije con un todo de falso fastidio.
-Está bien, ahora te tengo una sorpresa- jalo de mi hacia la sala de espera.
Entramos y aunque estaba casi llena en su totalidad mis ojos solo se fijaron en una cabellera negra brillante, larga y hermosa, mi respiración se detuvo e inmediatamente solté la mano de Britt y ella avanzo sonriendo a Lexy quien le sonreía de la misma manera, mire a mis espaldas contemplando la idea de salir corriendo de ahí, pero las 3 éramos unas damas y ni ellas ni yo aceptaríamos una actitud como esa, así que recupere mi respiración, me puse derecha y camine hacia ellas llegue con ellas y nos quedamos viendo, supongo que teníamos tantas cosas que decirnos que no sabíamos como expresarlas y así sin que lo esperara de pronto sentí los labios suaves y perfectos de Lexy sobre los míos, no pude ni quise evitarlo, la tome por la cintura y la pegue más a mi cuerpo, sentí como cruzo sus brazos por mi cuello y suspiramos a la vez, el beso era suave y tierno pero tan cargado de sentimientos que no pude evitar soltar una lagrima teniendo los ojos aun cerrados y sentí como ella comenzó a sollozar, los ruidos de lo que estaba a nuestro alrededor paso a un segundo plano, yo podía escuchar a mi corazón latir y como entraba el aire a mis pulmones.
-Pasajeros del vuelo 694 con destino a la ciudad de Roma favor de abordar por el pasillo principal- avisó que nos trajo de nuevo al mundo real.
Nos separamos y sin mirarnos nos abrazamos fuerte, estuvimos así unos segundos más, acomode mi nariz en su cuello y aspire profundo para retener en mi mente su olor, al igual que la vez que su cuerpo en mi memoria, me separe de ella poco a poco y le sonreí al momento encontrar su mirada en la mía.
-Te amo- dijo sin mover su mirada pero con su mano rozo mi mejilla.
-Yo también, como a nadie en mi vida- me acerque a su mejilla y deje un beso en ella.
Me aparte y la vi caminar con rumbo al andén y solo pude apretar la mandíbula para evitar que mis lágrimas salieran pero al sentir la mano de Britt no pude hacer nada y voltee a abrazarla fuerte, mientras mis lágrimas caían sobre su pecho.
Regrese a mi casa sintiéndome realmente mal, estaba completamente devastada, aunque mi cara decía que estaba perfecta.
-¿Estas bien?- escuche una voz familiar después de sentir un golpe en mi hombro izquierdo.
-Perdón- dije al darme cuenta de que de lo distraída que iba había chocado contra alguien.
-No hay problema- levante la cara y me encontré con los ojos de Christine -¿estás bien?- volvió a preguntar al ver que no respondía.
-Si claro- me apresure a decir.
-No te creo, pero como veo que no eres mucho de hablar lo hare yo- me tomo del brazo y no dejo que entrara al elevador –y como tú eres una persona súper educada no te negaras a acompañarme por un rico café y de paso escuchar todo lo que tengo que decir, que ahora que mi niña no está en casa siento que algo me falta- metió su brazo por el mío y caminamos rumbo a la cafetería.
-Sí, te entiendo- no pude evitar el gesto de tristeza que se instaló en mi cara.
-¿Es por la chica rubia?- sonreí un poco ante su pregunta.
-No, mis 2 chicas rubias volverán, Beth el domingo y Britt dentro de una semana- le explique mientras nos sentábamos en una de las mesas.
-No quiero, sonar metiche ni presionarte pero entonces a quien extrañas- llamo con su mano al mesero.
-Acabo de dejar que la mujer perfecta se fuera a Roma- no busque su mirada, sino por el contrario fije mi mirada en el mantel de la mesa.
-Estoy confundida- voltee a verla con el ceño fruncido –no me puedes culpar, te rodeas de pura mujer hermosa- logro arrancarme una ligera sonrisa.
-La noche que nos conocimos en mi casa había una mujer, un poco más alta que yo, morena, ojos color café, tez blanca- describía a Lexy poco a poco para saber si Christine iba recordando aquella mujer.
-Ooh, ella, bueno pues sí que es perfecta- dio un sorbo a su taza de café –bien, como me acabo de autodenominar tu amiga, te llevare a distraerte para que no pienses en tu perdida- pidió el café para llevar y salimos de ahí.
Ese sábado comimos en su casa y nos quedamos ahí hasta bien entrada la noche, teníamos bastantes cosas en común, inclusive nos quedamos viendo varios musicales.
Mi vida a partir de los 17 comenzó a ser un misterio para todo aquel que me conocía, a excepción de Britt y Santana que me conocían tanto que aunque me empeñara no podía mentirles ni ocultarles nada, pero para todos los demás, incluso para mi padre fui un misterio, mi vida estaba tan arruinada que dejo de importarme hasta mis propios gustos, era como un robot que hacía solo lo que tenía que hacer, pero los musicales siempre lograban subirme el ánimo, hacían que el sentimiento que tenía cuando subía a un escenario y la gente me aplaudía de pie, regresara a mí y solo en esos momentos me sentía plena.
Regrese a mi casa en la madrugada y solo me deje caer sobre la cama y me dormí.
-Hey, al parecer no te cansas de mi- dije divertida al ver a Christine al elevador.
-Buen día, como es que parece que no te desvelaste- entro y dejo 2 besos en mis mejillas.
-Eso es porque me he desvelado tanto durante tanto tiempo que ya no hay reacción alguna en mi cuerpo- sonreí y presione el botón del estacionamiento.
-¿Cuántos años tienes?- pregunto al salir del elevador.
-26 y ¿tú?- caminamos a nuestros autos.
-29, ¿el tuyo o el mío?- se detuvo a mitad del estacionamiento - vamos a recoger a las niñas ¿cierto?- dijo al ver mi cara de confusión.
-Si voy por ella- sonreí un tanto avergonzada por no haber captado a la primera.
-Ok, entonces ¿el tuyo o el mío?- sonrió ampliamente y mostro una bella sonrisa.
-Sabes que, llevaremos el mío y de regreso llevaremos a las niñas por un helado- le di un pequeño toque en su nariz con mi dedo índice y camine a mi auto.
El gesto me había sorprendido incluso a mí, yo no era así a menos que fuera con Beth pero al parecer las cosas comenzaban a cambiar.
-No entiendo como tú, una gran y reconocida abogada puede escuchar eso- dijo quitando la memoria USB que estaba en el estéreo.
-No esta tan mal, es solo un poco de rock- sonreí y la vi hacer una cara extraña -aparte no es mía, es de mi amiga Britt- extendí mi mano y la coloco sobre ella.
-¿La rubia guapa?- asentí con la cabeza.
-Es bailarina y creo que es un poco normal que le guste todo tipo de música- le explique mientras estacionaba el auto enfrente del colegio de Beth.
-No estamos hablando de un baile exótico y eso ¿verdad?- sin poder evitarlo solté la carcajada justo cuando llegábamos a donde estaban reunidos los demás padres de familia.
-No, de hecho es profesional, trabaja con mi otra mejor amiga, Santana López- me recargue en un muro y acomode mis lentes oscuros.
-Santana López ¿la cantante?- se puso enfrente de mi y su cara de asombro llamo mi atención,
-Sí, ¿la conoces?- se me hizo raro, no porque dudara del talento de mi amiga, pero según yo no tena mucho que había comenzado profesionalmente.
-Que si la conozco, ¿acaso Beth no te ha hablado de ella?- pregunto usando un tono un tanto sarcástico.
-¿Por qué habría de hablarme de ella Beth?- pregunte mas confundida que nunca.
-Todas las niñas en el colegio quieren a la tal Santana López en sus cumpleaños-.
-Pues Beth no me ha dicho nada, pero si dices que tiene tanto éxito, seguramente no tardara en pedírmela también- termine alzando los hombros.
-Ahora que somos amigas, podrías hablar con ella y conseguir que venga para la fiesta de Sandy ¿cierto?- se acercó demasiado a mí, tanto que pude sentir su respiración sobre mi cuello.
-¿Qué haces?- dije volteando a todos lados esperando que nadie nos estuviera viendo.
-Si tengo que seducirte para que la cantante se aparezca por la fiesta de mi hija lo hare- dejo un beso en mu cuello.
-Estás loca- me separe de ella y me sonrió.
-¿Por qué?, ¿acaso no te gusto?- se dio una vuelta sobre su propio eje luciéndose a sí misma.
-No eres mi tipo realmente, muy hetero para mi gusto- volví a sonreír ampliamente, mientras ella volvía a acercarse bastante a mí.
-No me retes-
-No lo hago- sin previo aviso comenzó a hacerme cosquillas.
-No basta, basta- le pedía yo entre risas y suspiros.
-Eso te pasa por rechazarme- aumentaba la presión en sus dedos.
-Prometo no volver a hacerlo- trataba por todos los medios de separar sus manos de mis costillas.
-Los niños están por llegar contrólate- escuche una voz familiar en un tono muy serio.
-Hola, Quinn ¿verdad?- saludo Christine.
-Hola - fue lo único que dijo después de verla de arriba para abajo.
-¿Qué haces aquí?- pregunte un poco molesta por su actitud.
-Vine a recoger a Beth- dijo para después alejarse caminando en dirección a los camiones que comenzaban a llegar con los niños.
-Creo que alguien se puso celosa- caminábamos detrás de Quinn pero más despacio.
-Pues no creas, siempre tiene esa actitud conmigo, ya me acostumbre- le explicaba mientras buscaba en que camión veía Beth.
-Yo digo que le gustas- señalo con la cabeza el camión de donde bajaban nuestras niñas.
Caminamos hacia el camión y Quinn se encontraba hasta delante esperando a Beth, yo me mantuve atrás viendo la escena, después de todo se irían conmigo a casa. Después de unos minutos viendo bajar niños se asomó Sandy y de su mano venia Beth, con los ojos al punto de llanto, lo cual me preocupo pero inmediatamente vi a Quinn acercarse, se abrazaron y Beth termino por llorar.
-¿Qué paso?- le pregunte a Sandy, quien ya estaba con Christine.
-Unas niñas de 10 años la comenzaron a molestar diciéndole que no tenía papás y que pronto la iban a llevar a una casa donde dejan a todos los que no tienen familia- Sandy me explicaba las cosas con los puños cerrados y al punto del llanto pero del coraje.
-¿Quiénes fueron?- dije visiblemente molesta.
-Ellas- señalo a un grupo de 3 niñas con sus respectivas mamás.
-Espera ¿Qué vas a hacer?- me detuvo a medio camino con Beth en sus brazos.
-Voy a arreglar esto- Beth abrió sus ojos y me partió el alma ver que el verde de sus ojos era más notorio debido al llanto –nadie se mete con mi familia- le sonreí a Beth y seguí mi camino.
-Buenos días- salude a todo el grupo de señoras.
-Buenos días Rachel- al escuchar mi nombre, presione a mi cerebro para que recordara a quien tenía enfrente de mí.
-Señora Johnson- estire mi mano –un gusto verla- sonreí a todas las demás.
-Lo mismo digo, en que podemos ayudarte- pregunto sonriendo cálidamente, supongo que me lo debía después de que evite que su marido y su familia se fueran a la banca rota.
-En realidad quisiera hablar con estas pequeñitas- señale a las 3 niñas que estaban junto a cada una de sus madres y me veían con cara de asustadas – ¿tendrán algún problema?- pregunto viendo a las otras 2 madres que solo esperaban la autorización de la señora Johnson.
-No, pero ¿te las vas a llevar o cómo?-.
-No para nada, aquí está bien- voltee buscando a Quinn –vengan por favor- con mi manos hice un gesto para que se acercaran.
-Buenos días- saludo Quinn con la cara de Beth enterrada en su cuello, mientras que las mujeres ahí presentes solo asintieron con la cabeza.
-Vengan- llame a las niñas y me puse a su altura –yo soy Rachel Berry- me presente y extendí mi mano a cada una de las niñas –ella- señale a Quinn –es Quinn Fabray- les dio la mano como lo había hecho yo –quiero que me contesten una cosa, ¿ustedes alguna vez han perdido a un ser querido?- les dije un tanto seria.
-Mi abuela murió el año pasado- respondió una.
-A mi perrito lo atropellaron y no hubo nada que hacer- dijo otra con los ojos cristalinos.
Centre mi atención en una niña morena de ojos azules y que se veía con más madures que las otras 2, la observe bien y en su mirada reconocí la mirada de su padre, así que estaba segura que ante mi estaba la pequeña Amanda Johnson, que en su pose más rebelde no estaba dispuesta a soltar prenda, aunque yo estaba empeñada en conseguir lo que quería, así que me puse a recordar uno de los tantos cursos a los que había asistido y recorde las palabras del exponente "la única manera de que un adolescente o pre-adolecente hable contigo es ganándose su confianza" y ahí estaba yo recordando otro curso en donde el exponente decía "hay 2 maneras de ganarse la confianza de un menor, la primera es teniendo y haciendo buenos actos hacia dicha persona y la otra, era tocarlos transmitiéndoles seguridad", así que si quería acelerar esto tenía que arriesgarme con la segunda, respire profundo y me llene de seguridad para poder transmitirla, la mire a los ojos y le sonreí, ella hizo lo mismo, tardo un poco más en sonreí pero al final lo hizo, acerque mi mano a su cara y acomode un cabello que salía de su perfecta coleta.
-Mi padre está enfermo- dijo con una expresión fría pero con los ojos llenos de dolor.
-Bueno, entonces todas aquí sabemos lo que significa el dolor, Beth- pedí con la mirada a Quinn que bajara a Beth -nosotros perdimos a sus papás en una accidente y no es culpa de nadie, y tampoco quiere decir que no tenemos familia, porque nosotras- tome la mano de Quinn e hice que se acercara a mí -nosotras somos una familia, y espero que no se vuelva a repetir lo que ha pasado hoy, y si tienen alguna duda de nuestra familia pueden preguntarme a mí, siempre estoy por aquí a la hora de la salida- les di un beso en la mejilla de cada una de ellas y me levante, me despedí de las mamás de las niñas y camine de la mano de Beth.
-Quinn, vamos a llevar a las niñas por un helado, ¿nos acompañas?- pregunte mientras caminábamos rumbo a Christine y Sandy.
-¿Vamos?- pregunto con un tono un tanto serio.
-Sí, Christine y yo llevaremos a las niñas- explique pausadamente.
-Si helado- grito Beth y corrió hacia Sandy.
-Que no se te olvide que tenemos un acuerdo- se acercó a mí para que no la escucharan.
-No se me olvida, de hecho va siendo hora de que hablemos con Beth y le informemos que estamos saliendo- sonreí porque justo llegamos con Christine y las niñas.
-Me parece bien- fue lo único que dijo antes de sonreírles igual que yo.
Decidimos caminar hasta la tienda de helados y de pronto sentí la mano de Quinn entrelazándose con la mía.
-La tía Lex vino a despedirse el día que nos fuimos- dijo Beth mientras tomaba su helado -dijo que nos extrañaría mucho pero que cuando vuelva vamos a salir a pasear- Quinn volteo a verme como esperando explicaciones, pero yo simplemente estaba en blanco.
-Vamos a rellenar nuestros vasos con más helado- se levantó Christine y se llevó a las niñas con ella
-¿A dónde fue?- pregunto apenas nos quedamos solas.
-Va a terminar su carrera en Roma- lo dije sin muchas ganas.
-Pensé que seguirían juntas- poso su mirada en mí.
-Pues ya vez que no- termine mi helado y me levante a tirarlo.
-Ahora lo entiendo- dijo apenas regrese a la mesa.
-¿Que entiendes?- le pregunte un poquitín molesta.
-Porque coqueteas con la mamá de Sandy- explico con un tono serio.
-Yo no coqueteo con nadie- no levante la voz pero deje claro que estaba bastante molesto.
-Por favor, si a leguas se ve que le gustas- sonrió sarcásticamente.
-Sabes que, si yo coqueteo o no con ella o todas las mujeres que se me crucen en el camino es problema mío-.
-No te equivoques- me interrumpió -a mí me da exactamente lo mismo a quien te lleves a la camas, pero ahora llevas mi apellido así que controla tus hormonas- levanto la voz pero no grito.
-¿Tu apellido?- pregunte incrédula.
-Sí, mi apellido- me grito.
-Nuestro apellido, y no fui yo quien se fue a celebrar la noche de bodas con alguien diferente a quien me case- le grite y me levante de la mesa caminando hacia Christine y las niñas.
No sabía de donde había salido ese comentario, pero lo que sabía es que había terminado con mi paciencia y perdí como pocas veces la cabeza, ella no me conocía de nada y no tenía por qué tacharme de zorra.
-Voy por Quinn- dijo Beth corriendo a la mesa.
-¿Todo bien?- Christine puso su mano sobre mi hombro.
-Sí, todo perfecto- sonreí forzadamente.
Esa tarde no volvimos a hacer contacto visual, a lo único que llegamos fue a caminar de la mano hasta llegar al auto, maneje rumbo al departamento y en el auto los únicos ruidos que se oían eran las risas de las niñas ya que las adultas manteníamos un silencio sepulcral.
-¿Quieren comer algo?- pregunte al entrar al departamento.
-Comida china- grito Beth.
-Lo que quieran- levanto los hombros Quinn.
Entre a la cocina y llame al servicio a domicilio.
-¿Ustedes 2 son novias?- pregunto Beth con la boca llena de comida.
Me quede en blanco y solo pude apretar mi mandíbula, pero Quinn sonrió tiernamente, "esa mujer está completamente trastornada", pensé.
-¿Porque piensas eso?- pregunto Quinn acariciando su mejilla.
-Porque ahora siempre están juntas y la tía Lexy dijo que ya no eran novias- sonrió igual que Quinn y se limpió la boca.
-Y ¿tú quieres que nosotras seamos novias?- pregunto Quinn sin cambiar su posición.
-La tía Lexy dijo que se iba a ir por mucho tiempo y que por eso ya no eran novias y que tu tenías que encontrar a alguien que fuera tu novia, para que no estuvieras sola, yo le dije que yo estaba contigo, pero ella dijo que aparte necesitabas una novia que hiciera cosas de grandes como salir a lugares donde no me dejan pasar y si Lexy ya no quiere ser tu novia pues Quinn está bien- termino de explicarme directamente a mí.
-¿Porque prefieres que Lexy sea su novia?- pregunto Quinn
-No lo sé- levanto los hombros -cuando Lexy y Rachel se veían había una cosa extraña en sus miradas y siempre sonreían- Quinn y yo nos vimos a los ojos y había algo en su mirada que en ese momento no sabía que significaba, y yo no pude evitar entristecerme al recordar lo que relataba Beth.
-Pues Rachel y yo si estamos saliendo, de hecho- se levantó del suelo donde estaba sentada y tomo mi mano haciendo que me levantara también -Rachel, ¿quisieras ser mi novia?- cosa que me hizo sentir incomoda pero voltee a ver la cara de Beth y estaba bastante ilusionada.
-Si Quinn, seamos novias- y vi como sonreía ampliamente.
Definitivamente Quinn estaba loca.
