Capítulo IV
Ama a quien te ame, no a quien tú ames.
Por mayraexitosa
Si gustas mañana desayunamos y lo vemos, ya sé en qué hotel estas. – Dijo Oscar.
Tom se levantó, Patricia lo siguió con las tazas desocupadas, Ann se levantó a tocar el piano y Oscar estaba con ella, Pierre conversaba con la abuela, Albert después, se levantó y me acompañó a dejar los platos.
-Candy, estuviste en Florida, Canadá y Francia.
-También en Escocia, lo olvidas. Sonreíamos.
-Porque ahora viajando tanto
-Para no pensar en las personas que no nos necesitan, distraernos de todo lo negativo que puede verse el panorama.
-Tenías algo de tristeza Candy,
-Un poco, pero imagínate a Patricia sin Ster y Ann sin Archie, es justo que lo superemos, no te parece, ya aprendí la lección de no sufrir tanto Albert, menos por alguien que no piensa en los sentimientos de quien deja atrás.
-Candy, no te deje, estaba en Escocia, murió mi Tía, pero no te deje, cuando vine y pregunte estabas en México, ahora me entero que nunca estuviste allá. George esta en México Candy.
- ¡George esta en México! Albert, lo siento no lo sabía.
-Candy te amo, te he amado siempre, mi Tía jamás entendió porque no podía casarme, pero eres dueña de mi corazón Candy.
-Albert no lo sabía, el amor no te dice este es el indicado, no te dice es tu padre adoptivo, no se fija si es imposible, no dice cuanto tiempo llores, cuánto tiempo sufras, cuanto esperes o cuanto ames, es una decisión, que la tomas y cuando sientes que todo se derrumba, necesitas salir a flote, huir tal vez si es preciso, pero no dejarte vencer, olvidar si es necesario, pero no quedarte ahí que el tiempo pase y no vuelva, que…
En ese momento Albert abrazó a Candy pensando en ellos, pero Candy solo lo hizo porque sus amigas se sentían así, después Albert analizaba que si no viniera por ella la perdería, que tiempo para amar le había dado a Candy, como la dejó aquí, si la amaba tanto, como decírselo, que el temor lo detenía, cuando podía haberla perdido, le tomó el mentón y la beso, Candy lo abrazó fuerte sentía que era tiempo para ellos, toda esa espera ya había sido demasiada y en eso Tom entró a la cocina y los vio. De inmediato se salió, detuvo a Patricia afuera, con una conversación trivial, misma que Candy y Albert escucharon, detuvieron su beso. Se pusieron a lavar los platitos aprovechando que no estaba la cocinera. Albert sonreía, Tom abría la puerta de nuevo, miró a Albert con una mirada de ya te descubrí, pero ambos no dijeron nada. Tom no quería inmiscuirse donde no lo llaman.
Los visitantes se iban, Candy despedía a Albert al final, después Tom hablaba con ella. – Candy podemos hablar, - Si Tom.
-Candy, entre a la cocina, Albert te besaba, paso algo que desees contarme.
- Es mi novio Tom, solo que como Ann y Patricia no están con sus parejas, no quisiera hacerlas sentir incomodas.
- Entiendo, pues bien, ya sabes que cuentas conmigo, después de todo vivimos juntos, representas una hermana para mí, al igual que Jim. Así que sabes que debes cuidarte proteger tu reputación ante todo, no quiero volver a verte sufrir Candy, mi situación ha mejorado mucho, hemos crecido, todo ha cambiado, tengo posibilidad de tener una hermana y cuidarla, espero que Albert se comporte a la altura, piense en formalizar esta unión, pues dejaste de ser su familia, la hermana María es nuestra madre Candy, deberías informarle, saber que no estás sola.
- Tom, gracias, acaba de pedirme cortejarme, me siento muy feliz, la verdad pensaba irme a Canadá para trabajar, olvidarme de las tristezas que me ocasionaba Chicago, su ausencia, estar un poco sola. Pero me sorprendió mucho que Albert se acercará con estas intensiones, la verdad me agradó mucho, desde hace tiempo mi amor por él ha variado en todos los aspectos, desde una amistad a un cariño muy noble, desde un amor fraternal a un amor más completo.
- Lo entiendo Candy, es un buen hombre, lo sabemos, pero su familia, no sé, mira lo que sus sobrinos han hecho, dejar a sus novias después de tanto tiempo, eso no lo veo correcto, debieron formalizar, no saben el daño que les hacen a sus sentimientos, Patricia es una dama muy hermosa, no me parece justo que le haga esto y Ann, es como una hermanita, no como tú, pero al final ella estaba junto a ti cuando llegaron a nuestro hogar. Tendré que hablar con Albert, no quiero que juegue con tus sentimientos, y su familia no es de fiar ante mí.
Patricia vino a platicar conmigo, Tom sonrío, - las dejo solas señoritas, con permiso.
-Candy, necesito hablar contigo, sabes Pierre me pidió permiso para cortejarme, estoy muy apenada ante esta situación, no sabía que le atraía mi compañía.
Se quedo un poco seria, yo estaba en shock pues pensé por un momento que había algo entre ella y Tom, estaba muy ilusionada, no sé, esperaba alguna aclaración.
– Que le dijiste a Pierre.
– Que estoy pensando en otra propuesta, que no me siento disponible de momento para iniciar un cortejo.
– Y de quien es la otra propuesta.
– De nadie Candy, la verdad es que pensé que debería darme un poco más de tiempo, para saber si Alister volverá o bien si Tom tal vez esté interesado en mi, no estar con la idea de vivir en Francia.
– Y que siente tu corazón Paty, acaso hay alguna posibilidad para mi hermano. Cuando el no es de la sociedad a la que perteneces, o estas esperanzada en Alister, cuando él fue quien solicitó un tiempo, después de tanto tiempo de noviazgo.
– Por eso quería hablar contigo Candy,
- Paty te daría mi punto de vista pero te sugiero que aclares tus sentimientos y le pidas un consejo a la abuela Martha, ella es más indicada, porque no me siento capaz, tomando en cuenta que Tom es mi hermano y Alister mi amigo.
Patricia se retiró, creo que fue a hablar con su abuela, la verdad no me sentía honesta y suficiente para dar un buen consejo.
Ann estaba muy seria, leía un libro, me acerque a ella, le dije
– Ya es muy tarde para leer, mejor será mañana con la luz del día.
– Candy te esperaba, sabes Oscar y yo nos acabamos de hacer novios, me pidió una oportunidad, la verdad lo deseaba Candy. No me gusta sentirme rechazada, él me hace sentir muy bella y muy importante, me siento enamorada Candy, siento que haría todo por mí, siendo muy honesta no guardo ninguna esperanza de Archie, nos conocimos mucho, y no logré conquistarlo, a Oscar, le encantó todo de mí, me hace sentir que soy la única en su corazón.
-Que bien Ann, a mi me da mucho gusto, es decir que tu corazón lo ganó Oscar en Florida.
- Candy creo que se lo robo sin darme cuenta, cuando estábamos en Canadá hasta soñaba sus lindos ojos claros, ya no pensaba en Archie.
- Me da mucho gusto por ti Ann, espero que te haga muy feliz, lo cierto es que escuche que su padre es socio de los Andrew, que hay una posibilidad que conozca a Archie, espero seas clara con él, le comentes que fuiste su novia.
- Ya lo hablé con él, me dijo que no hay ningún problema, la verdad quise mucho a Archie pero nunca lo conquiste. Se lo dije a Oscar, me dijo que no debía ser ningún problema, pero que no esperara un noviazgo largo entre nosotros, el desea un matrimonio, no un noviazgo eterno, me sentí muy bien Candy, quiere ser mi novio para formar un hogar, sabes qué significa eso, que me ama Candy, me ama desde que me vio, me compuso una melodía para mi, realmente se robo mi corazón, por completo. Me dijo que hablará con mi padre ahora que venga por mí, pues quiere formalizar nuestro noviazgo pronto. Estoy muy feliz, te lo debo en parte a ti Candy, porque me hiciste ver que Archie, no me amaba, que realmente no le dolía mis sentimientos.
- ¿Yo hice eso?
- Candy, al poder superar ese rechazo, te lo debo en gran parte a ti.
Me sentía bien por Ann, pero me imaginaba la posición ahora de Archie y me sentía mal por él, espero que Patricia este tan clara en sus sentimientos como Ann, porque la sentí muy dudosa.
Me fui a mi habitación a dormir, estaba llena de confusión por mis amigas, después se vino a mi mente Albert, que ya nos vio Tom, me sentía muy extraña, no podía dormir, comencé a envolver algunos regalos, pensé en ponerme a trabajar aquí en New York, sería bueno, porque no sé si vaya a estar poco tiempo o mucho aquí, no sabía que planes tenía Albert conmigo, si Tom ya me estaba incluyendo en sus trabajadores del rancho y me sonreía. Terminé de los regalos, me cambie, me acurruque en mis pensamientos, me tocaba los labios, la sensación de haber besado a Albert, así por fin me quedé dormida.
Por la mañana, había mucho movimiento escuchaba pasos, por todo el departamento, pensé tal vez me quede dormida, es muy tarde, así que de inmediato, me aliste, me arregle, me puse muy bonita, después me fui a la cocina a ayudar para el desayuno, me encontré con la familia de Ann en la estancia del recibidor, su madre había regresado, su padre con ella, estaban conversando con Ann, al parecer venían por ella para pasar la navidad, a lo que conversaban muy animadamente.
La abuela Martha me vio, me dio un abrazo, me dijo
– Buenos días Candy, los señores Britter desayunarán con nosotros, apurémonos. Pasábamos al comedor, desayunábamos, terminamos, pasábamos a la sala, una hora más tarde llegaba Oscar, el señor Britter hablaba con él por separado, parece que ya estaban dándose cuenta del nuevo noviazgo de Ann y me preocupaba. Me fui a mi habitación y Paty, me siguió.
– Candy, ayer hice lo que me pediste, tomé una decisión, estoy más clara respecto a mis sentimientos, espero poder llegar a ser tan feliz como Ann. Haré lo que mi abuela me dijo "Ama a quien te ame, no a quien tú ames" y serás muy feliz. Se fue sin decirme más, no me dijo por quien se decidió, ni me dio un momento, para analizarlo, solo se fue a su habitación.
Me pasé a mi habitación, me recosté un rato, la verdad estaba muy confundida por Patricia, muy contenta por Ann, pero no sabía que llegarían por sorpresa sus padres, mejor les di privacidad, me retire, pensé, no vi a Tom, donde está, no desayuno con nosotras, preguntaré a la abuela Martha, salí y busque a la abuela, le pregunte por Tom, me dijo que tenía que hablar con alguien, que vendría a la hora de la comida.
Con quien tendría que hablar Tom, pensaba, recordé lo que me dijo anoche de Albert, si fue a hablar con Albert, tal vez lo presione, Albert se moleste, o solo platiquen muy tranquilos, pero tendrá que ir a su hogar aquí en New York, sabrá donde es, y si se encuentra con Ster y Archie, le dirán algo.
Me sentía perdida, no sabía que pensar, porque Tom tendría que hablar con alguien y si no era Albert, tal vez fue a ver a Pierre, pues Oscar esta aquí.
Me acerque con Ann escuchaba parte de la conversación, el padre de Ann y Oscar decidían que se casaran, pues el noviazgo sería mientras planeaban la boda, porque no le parece de buen gusto el hecho de perder el tiempo en una dama, cuando se confiaba tanto en lo caballerosos que son los Andrew. De inmediato dijo Oscar que no había problema que estaba realmente interesado en Ann, estaba feliz, lo había aceptado como novios, ahora en la plática quedaba comprometida con un hombre muy detallista que realmente la amaba. Se casarían en Abril, saldrían a celebrarlo a la hora de comida, en un restaurant.
En eso tocaron a la puerta, estaban Albert, Archie y Alister viniendo a visitarme, supongo que a mí, vieron que estaban los Britter y Oscar Anderson, saludaron muy formales, fui por ellos, para pasarlo a la área del comedor, donde de inmediato estaban muy serios, tuve que intervenir,
-Oscar ya conoces a Albert, es mi novio, ellos son sus sobrinos, mi familia desde niña, los padres de Ann lo saben, ellos vienen conmigo.
Oscar, muy formal dijo – Que tal Albert ayer te vi con Candy pero no sabía que era tu novia, menos que vendrían todos, nosotros ya vamos de salida, vamos a celebrar mi compromiso con Ann Britter, después se dirigió a Ann y le dijo
– Amor, por favor si gustas te esperamos en lo que te arreglas, nos vamos.
– Claro Oscar. No me tardo, permiso. Su madre fue con ella dejando a Oscar y al señor Britter en la sala de estancia, pasando al comedor a mi familia, Albert me dio el brazo y nos retiramos, rumbo al comedor, sintió lo estresante de la situación que se acababa de dar y Archie, me saludo con un beso, luego Alister me dio un abrazo, me saludaban.
Patricia estaba con la abuela Martha, vio a Alister, pero solo saludo muy formal a los tres, se retiró sin mirarlos de frente pasando a la cocina con la abuela.
– Albert no me dijiste que vendrías con los chicos, esto acaba de surgir en este momento,
- No te preocupes Candy, te parece si salimos un rato, para que esto se sienta más tranquilo,
-Si Albert, iré por mi abrigo, bajamos y salimos despidiéndonos muy formales, Archie estaba muy triste, serio, pero acababa de perder de forma definitiva a Ann, por si acaso tenía la idea de que estaría a su disposición. Me sentía incomoda, pero ya había dicho que Albert era mi novio, Ann lo escuchó. Para hacer más justificado el que ellos estuvieran conmigo.
Subimos al auto, le pregunte si había visto a Tom a lo que me dijo que no, que salieron temprano a desayunar, Alister empezó a jugar conmigo,
-Oye princesita, como es eso de que eres novia del tío William, se reían, Archie no hablaba solo sonreía.
Mire a Albert y le dije – Albert quería justificar la presencia de ustedes en ese instante, acababan de decir que los noviazgos largos, que después se arrepentían no hablaban bien de los Andrew, en eso tocan la puerta ustedes, fue algo incomodo, así que para en otra ocasión medirán sus palabras mínimo conmigo. Albert que manejaba el auto, tomo mi mano, le dio un beso.
