Disclaimer: Ni Final Fantasy VII ni sus personajes me pertenecen. Solo esta trama y mis personajes originales.
Capítulo 3: Habemus concerto
(N.A. esto está con la canción de Muse, Invincible. Puede que parezca que no pega con cola, pero la musa dice que esa canción y que me las apañe)
El joven estaba tumbado en una hamaca con los ojos cerrados, escuchando a lo lejos algunos ukeleles que los oriundos de Mideel utilizaban en sus representaciones burdas de rituales cetra.
Dichos rituales habrían desaparecido sino fuera porque el público masculino seguía reclamando a las exóticas bailarinas con sus faldas de hojas y sus sujetadores hechos con las dos mitades de un coco.
Abriendo los ojos se encontró con la guirnalda de flores tan inusuales como orquídeas y pacíficos, que la Turca rubia, Elena, se había empeñado en que se pusiera al llegar a la isla. Le quedaba de pena, su pelo naranja calabaza se mataba con las tonalidades rosáceas y malvas de las flores.
Malditos Turcos, le habían contagiado a Elena y a Tseng, los únicos más maduros del grupo, el amor y respeto exacerbado que merecían sus vacaciones pagadas.
Bueno, quizás dentro de muy poco no podrían ser pagadas. Incluso, con su patrimonio económico, el más rico que uno se imaginase en el mundo, el trasatlántico que había sido Shinra, había empezado a hundirse como el legendario barco Titán y tan rápido como…una roca del tamaño del gigante Titán.
Las cosas no podían ir a peor. Tras invertir una cantidad realmente considerable de capital en investigar algún material que fuese aislante de las radiaciones de mako, y sellar la procedente de los reactores cercanos a poblaciones, incluyendo la construcción de lo que la gente de a pie denominó "tapones", había minado las riquezas conseguidas por su anterior generación, la su padre, que le había legado a él, Rufus Shinra.
Era increíble lo rápido que había evolucionado en los últimos dos años, teniendo en cuenta que, si en ese mundo había algo semejante a un príncipe malcriado, ese era él. Había madurado en dos años lo que no pudo en el resto de su vida. Mirando atrás… Le parecía realmente infantil su idea de dominar el mundo mediante el miedo. La experiencia de aquellos anteriores a él, una vez que se había dignado a tenerla en cuenta, le había enseñado que esto solo se consigue mediante el tiempo más que por el poder.
Poder que ni siquiera su dinero podía otorgarle.
Poder que él recuperaría.
Escuchó, no muy lejos de allí, unas pisadas sobre el camino de arena que llevaba a la playa, donde estaba tomando el Sol. Era el único que conocía a la perfección su situación, Reeve Tuesti, (Jefe del departamento de construcción) de la corporación Shinra e infiltrado en la antigua Avalancha bajo el nombre de Cait Sith y bajo la apariencia de gato robótico.
Corrección, de la "anterior" corporación Shinra.
Rufus, se había propuesto una meta y ponía a todas las deidades de testigos, a que él triunfaría. Fuera por el método que fuera.
Hablando de métodos, ¿cual sería el que le propondría Reeve?
La expresión que tenía en la cara no era nada prometedora. Hasta el más pardillo de los vendedores tenía una cara que inspiraba más confianza que la de Reeve. Estaba empezando a cuestionarse el haberle ascendido a director financiero. Pero los expedientes eran los expedientes, y él conocía de primera mano la habilidad de Reeve con las finanzas.
-¿Y bien? –Preguntó Rufus.
-La corporación Shinra está en uno de sus peores momentos. –Respondió Reeve.
-Por eso te he llamado.
-No solo afecta al ámbito económico. También el social.
-¿No basta con nuestro compromiso de ser ecológicos?
La cara de Reeve era un poema al desanimo.
-Sinceramente señor Rufus, pienso que estamos condenados a naufragar.
-¡NO! –Exclamó, tan fuerte que hizo que Reeve se sobresaltara. Recuperando algo su compostura continuó.
-Esto… No lo estoy haciendo por el dinero. Lo hago por mi orgullo.
Reeve, gracias al curso de diplomacia que tomó durante aquellas 'vacaciones', logró controlar su gesto de absoluto asombro. Aun así, preguntó:
-¿Y cual es su motivación…?
El rostro de Rufus se endureció.
-No quiero que la historia me recuerde como el último Shinra del Imperio Shinra. ¿Comprendes? Para ello necesito un plan… -Se irguió sobre su hamaca, poniéndose en una posición regia. –Y aquí es donde entras tú.
-S-Sobre eso señor…Ehh… El único plan que se me ha ocurrido.
Tanto titubeo en su voz empezaba a poner nervioso a Rufus.
-¿Si? –Instó Rufus.
-La única manera que se me ha ocurrido de conseguir dinero y el respeto de las masas a la vez, es mediante un…
Tuvo que tragar saliva y la respuesta fue un murmullo inaudible.
-¿Un que?
Reuniendo todo su valor y todo el aire que le fuera posible en sus pulmones, expresó la idea más loca (y plausible) que cruzó su mente en horas de reflexión.
-Un concierto.
La palabra 'concierto' se quedó flotando en el aire y Rufus se quedó mirando como si estuviese escrita delante de él. La mente de Reeve estaba frenética culpándose a sí mismo por exponer una idea tan idiota en una situación tan grave como la suya. La de Rufus, en cambio, estaba fermentando la idea, calculando los pros y contras.
Decidió intentarlo.
-Y, ¿Quiénes serían los cantantes?
Reeve, que durante esos minutos había visto pasar su vida por delante dos veces y media, vio el cielo abierto.
-Dado que nuestro capital no nos permite contratar a ningún cantante conocido, nos vemos obligados a requerir los servicios de algún trabajador de nuestra empresa…
-¿¡No te estarás refiriendo a los Turcos!? –Exclamó Rufus, con la boca abierta de la sorpresa.
-Debo decir que esa es la única opción posible. Seguro que colaborarán, y tengo el testimonio de que Reno es…bueno con la guitarra eléctrica. –A decir la verdad, lo que recordaba eran las terribles migrañas y los tímpanos destrozados que le provocaba cada sesión musical del sujeto, incluso estando a cinco pisos de distancia desde su despacho al del de los Turcos. También recordó aquella ocasión en la que, privado de electricidad para su amada guitarra eléctrica, (el culpable de tal acción era él mismo) Reno usó su porra eléctrica en un inmenso alarde de inteligencia.
Rufus se había bajado de la hamaca y en un aspaviento de lo más 'Guerrero conquistando nuevas tierras' posible, puso el pie sobre una roca y exclamó:
-¡Sea, me he prometido que reflotaría Shinra, y así lo haré! ¡Aunque sea a golpe de guitarra y micrófono! ¡Prepáralo todo para que este verano su música se escuche en todas las emisoras de radio!
Reeve pensó para sí "En que embrollo me he metido".
Rufus tenía dentro de sí la llama de la esperanza, y en aquel momento nadie se la apagaría.
(N.A. pensé que en lugar de One winged angel de música para esta escena quedaría mejor otra, y a mi gusto acerté. Es J.E.N.O.V.A. de la banda sonora original)
¡¡Deprisa, deprisa!!
¡Antes de que le alcanzara!
¿¡De donde habían salido esta vez!? ¿Qué eran estas cosas?
Eran unas masas de tentáculos, o al menos esa era la impresión que daban. No podía decirlo seguro, ya que se movían muy rápido. Y además le intentaban dar caza.
Debía concentrarse en huir.
¡Aquella cueva parecía no tener fin!
Lo último que recordaba era que estaba en la cueva del cráter del norte, esperando. Después un combate con aquel grupo, Avalancha, un duelo uno contra uno con Cloud…A partir de ahí una angustia infinita, como de haber estado en el infierno, torturado física y mentalmente.
Pero del infierno no se puede salir, ¿O sí?
Concéntrate o podrías volver allí. Puede que incluso peor.
Este túnel. Recordaba que daba al cráter, a la salida. Sólo tenía que atravesarlo y…
-¿¡Qué!?
¡No era posible! Estaba de nuevo en el punto donde había empezado a huir de aquellos seres.
"Está cerca" Si estuviese en su cuerpo, aquellos susurros que sonaban en su cabeza le habrían erizado el vello. "La crisis del cielo…Debemos aniquilarla…En todas sus formas."
Aquellos seres, se estaban acercando.
Aun desconociendo como aquellos entes rastreaban a sus presas, se aventuró a esconderse entre las columnas.
Lo que vio después lo dejó helado de terror.
Desde uno de los túneles salió alguien al que reconoció. Aquel hombre había estado con él en SOLDADO, tenía la fama de ser el más débil de todos. Más incluso que el novato Zack. Eso nunca se pudo comprobar, ya que murió en las primeras misiones en Wutai. Aunque tampoco es que pudiera compararse con el resto de la gente normal, tener células de Jénova junto con mako diferenciaba increíblemente del resto de la gente.
Las criaturas se volvieron hacia aquella presa, menos escurridiza que la que habían estado persiguiendo. El pobre hombre, aun utilizando sus habilidades sobrehumanas, fue capturado al instante, con todas aquellas criaturas encima suya que no dejaban visible nada. Tras unos sonidos agónicos, lo único que quedó fueron algunas partículas verdes del espíritu. Con sus tentáculos las atraparon y las devoraron.
(N.A. no es cambio de escena propiamente, pero la música es menos acelerada para este trozo. 'On that day five years ago' de la BSO)
No podía creerlo. Aquellas criaturas habían acabado con el alma de una de las criaturas nacidas del planeta, solo por tener unas pocas células de Jénova.
No quería pensar lo que harían con él.
Un poco tarde, ya se habían dado cuenta de donde estaba escondido.
Tenía que refugiarse en alguna parte, o aquella cacería nunca terminaría.
Huir de la caverna estaba descartado. Tenía que encontrar alguna especie de refugio o algo.
¿Pero que podría servir de refugio?
Tras atravesar uno de los túneles llegó a una sala de la cueva cuyas paredes eran de cristal mako.
Sí, aquí fue donde Cloud le dio la materia negra. El monstruo enorme que dormía vigilando su cuerpo había desaparecido. Si aquel Arma siguiera allí le habría destrozado. Bueno, lo que sí seguía en ese lugar era su cuerpo.
Era extraño, verse a sí mismo. Su cara no tenía ninguno de los semblantes que acostumbraba a tener. Parecía estar en paz. Ceño relajado…hasta una pequeña sonrisa en su boca. ¿Era él? Sus recuerdos estaban muy entrecortados. Muy pocos estaban claros. El único que su memoria le daba con más claridad era su duelo con Cloud, el resto…Curioso, los sentía como si no fuesen suyos, como si los viese a través de los ojos de otra persona. No estaba demasiado lejos de ser verdad, toda su travesía en busca de la materia negra había estado usando el cuerpo de sus clones.
Notó que aquellas criaturas estaban cerca. ¿Quizás si se metiese en su cuerpo lo dejarían? Podía atravesar la crisálida de mako, podía sobreponerse con su cuerpo, pero no se unía con él.
¿Por qué? ¿Por qué? ¡Si no lo conseguía desaparecería! ¡Casi podía ver a las criaturas llegando a aquel sitio!
Cerró los ojos, intentando fusionarse con su cuerpo. En este esfuerzo vio una figura, no en la sala, en su mente. Era una mujer, vestida de blanco y con el pelo marrón recogido en una cola alta.
-Sephiroth, mi hijo, ven conmigo.
Aquella mujer… ¿era su madre?
Volvió a abrir los ojos. Estaba tumbado bocabajo en el suelo. Sentía frío. Las manos tenían cortes y algunos cristales mako incrustados, dolía horrores. Al volverse vio el cristal mako roto. Había vuelto a su cuerpo y había salido del cristal que le atrapaba.
-¿Madre? –Sephiroth estaba confuso. No terminaba de creer lo que esa mujer había dicho, y sin embargo…
Trató de ponerse en pie y…
…lo que vio lo dejó de piedra. Sus piernas… lo que quedaba de ellas…Habían sido sustituidas por una masa de tentáculos…Tal y como recordaba que eran las piernas de Jénova. Aquello, era demasiado.
No sabía moverse con…aquello. Todo cuanto podía era arrastrarse por el suelo. Podía ver la luz del día, allí a lo lejos, un puntito diminuto de luz. No podía escalar.
Pero debía intentarlo.
Los minutos fueron pasando agónicos. Hasta él que se suponía era el guerrero más poderoso del planeta, empezaba a fatigarse.
No podía más.
Observó con horror como, contra su voluntad, sus fatigados dedos se soltaban de la roca a la que se aferraban.
Cayendo a la corriente vital que pasaba por debajo suya.
En primer lugar, disculpas por colgarlo tanto tiempo después de lo que escribí en mi perfil. Solo puedo decir que se me jorobó internet, y para mayor desgracia el día que pensaba colgarlo. Si la cosa no mejora tendréis que esperar bastante para el próximo capítulo. Pero al menos está hecho el video de la música (que colgaré el día que vuelva internet), como curiosidad diré que la primera imagen no es un fanart mío (de Chrislea en deviantart –si lo digo así evito problemas de disclaimer-) y lo usé porque el dibujo oficial no pegaba. Por último, una bienvenida a mi nueva reviewer Ladysephiroth, ¡me alegra que te encante el fic! Y un saludo a las reviewers:
-LoveYaoi-RedMoon
tenshi-aerith
Ani Li Lockhart Strife
Y lo repito una y otra vez: que saber que alguien lee mantiene vivas las historias. Si alguien ve el botoncito de GO! Que lo pulse y ponga su opinión, o lo que sea para dar muestra de estar ahí.
¡Nos leemos en el próximo capítulo!
