Pétalos de Cristal
Por: J.K. Bleu
INVIERNO
INOCENCIA
Rin se encontraba recostada en el lomo de Ah-Un, muy entretenida leyendo uno de los libros que Sesshomaru le había dado, los había leídos pero el más hermoso fue el "El Beso más bonito", era la historia de un youkai y una humana: el youkai era una persona fría y sólo buscaba poder, la humana era una sirvienta en un palacio, dulce pero con una vida desgarradora. El youkai se había topado con ésta humana en varias ocasiones, en el palacio. En uno de esos encuentros, la humana se había tropezado y había caído en los brazos del youkai, éste quería evitar que su cabeza frágil se estrellara contra el suelo. El mundo se detuvo cuando los ojos de ambos se encontraron, los de él eran dorados -"como los de Sesshomaru-sama" –pensó Rin. Los de la humana eran marrones –"Como los míos" –pensó Rin. Luego de ese día ambos no pudieron separarse, el youkai, discretamente, le obsequiaba flores, la humana le llevaba a un prado no muy alejado del palacio, en donde reposaban en las flores diciendoce cuanto se amaban. Años después, ambos no pudieron seguir escondiendo lo que sentía uno por el otro, el youkai le propuso matrimonio y sin importar que vinieran de mundos diferentes y fueran de razas diferentes, se encaminaron a su inevitable destino: la felicidad.
- Rin –llamó Sesshomaru
Rin no le préstaba atención, estaba sumida en sus propios pensamientos. Rin no sabía con claridad qué era exactamente ese tipo de amor, pero sabía que era uno muy poderoso y diferente al que le profesaba a sus padres y hermanos.
- Rin –volvió a llamar Sesshomaru, con su tono frío, más fuerte, claramente molesto, nadie le puede ingnorar. El youkai le había llamado, preocupado internamente, ya que Rin tenía los ojos brillantes, clara señal de llanto.
- ¡Oh! Sesshomaru-sama, ha vuelto –Rin se levantó del lomo de Ah-Un y enrroscó sus brazos alrededor de la pierna del peliplata. Éste no mostró haberse percatado, dirigió una mirada a Jaken, el cual se encontraba arrodillandose ante éste. Normalmente lo que se espera de los sirvientes es temor y respeto; respeto, mmm, tal véz, de ambos, pero temor, solo de Jaken, y lo agradecía infinitamente, a Sesshomaru no le agradaba la idea de ser temidopor Rin. Saliendo de sus pensamientos, notó que Rin aún no se apartaba de su pierna, "Más arriba…" El youkai estaba pensando lo delicioso que sería si esos brazos tan tiernos y frágiles se enrroscaran en su cuello en vez de su pierna, pero al momento de tan solo similarlo, el youkai se regañó internamente, un youkai poderoso no piensa en esas nimiedades. Rin se separó del youkai blanco sin desenrroscar los brazos de la pierna de éste, levantó la vista y pensó "Hermoso", se ruborizó, ocasionando que una ráfaga de calor por parte de la niña la sintiera el peliplata. A éste no le desagradó, por el contrario, le pareció exquisito. Luego de unos momentos, el youkai blanco se recostó en un árbol para tomar su posición de siempre. Jaken sintiendose mal, debido a que su amo lo había ingnorado, Rin daba saltitos, Sesshomaru-sama había vuelto.
Cuando el día dio paso a la noche. Rin se sacudía sin poder evitarlo, las señales de que el invierno se acercaba eran palpables, literalmente. Ya los árboles habían perdido casi todas sus hojas, el cielo se nublaba y las estrellas eran casi imposibles de visualizar. Rin, harta de intentar consiliar sueño, se incorporó y se acercó al youkai blanco. Este arqueó una ceja -"¿ahora qué?"-pensó el youkai blanco.
- Sess-Sessho-maru-sa-sa-sama –Rin tenía la voz rescrebrajada a causa del frío, el youkai blanco abrió rápidamente los ojos exáminandola. Cómo no se le había ocurrido, en su viaje de cuatro días, no recordó haberle traído un atuendo adecuado para el ínvierno a Rin. Ahora la niña parecía combulsionar.
- ¿Podrí-a-a sen-sen-ta-tar-me a-a su la-lado? –preguntó Rin. La estola de Sesshomaru se irguió rodeando a Rin, haciendo que la niña quedara en el pecho del youkai blanco. Se sintió turbada al principio, ¿cómo era posible que su estola la rodeara por si sola?, luego preguntaría, sumergiendose en un sueño profundo al lado de su ángel blanco. Sesshomaru se encontraba debatido, extraño…, esto se estaba volviendo una rutina, el tenerla en su pecho, acúnandola, viendo sus labios rosados formaban en ocasiones leves sonrisas para luego pronunciar "Sesshomaru-sama", era extraño, jamás en sus siglos de vida había hecho esto. Aunque se sentía maravilloso, podría jurar que se habñia ruborizado cuando Rin dijo dormida "Mi Sesshomaru", -"patético"-cruzó por su mente. El orgullo se interpuso y eliminó, por el momento, aquellos pensamientos. Disfrutando el calor de la niña que tenía en sus brazos, se sumió en su descanso quedando dormido.
- ¡¿Puedes quedarte tranquila? Niña tonta –Jaken empezó a refunfuñar
- ¿Qué sucede Abuelo Jaken?, ¿Por qué tan "cara larga"? –preguntó Rin dejando la danza en círculos sentandose al lado del youkai sapo. Estaba muy risueña esta mañana, Sesshomaru la había acúnado, de nuevo, era tan cálido.
- ¡Pues qué más podría ser! Sesshomaru-sama regresó ayer, para luego irse, no tiene sentido. Su pobre sirviente aquí tirado, cuidando a una humana tonta…-Jaken fue interrumpido por una roca que había chocado contra su boca. El youkai verde, aturdido, incorporandose para ver la mirada fría y cruel de su amo, pero en vez de eso, vió una figura pequeña, rosada, tierna y a la vez enojada, con puños a ambos lados del cuerpo. Rin estaba enojada, y lo demostró lanzandole una piedra al youkai sapo
- ¡¿Cómo te atreves a lanzarm- fue interrumpido por otra roca, esta vez de menor tamaño, chocando contra su estómago
- ¡Eres un insensible! ¡Yo que te quiero tanto Abuelo Jaken! ¡Y tú siempre te quejas de cuidarme y tenerme a tu lado! –Rin empezó a llorar descontroladamente, gimoteando y jadeando. Sesshomaru pensó que ya era hora de salir, era una lástima, ver a Rin lanzándole piedras a Jaken le resultaba gracioso e interesante.
- Sesshomaru-sama –dijeron ambos lacayos. Rin olvidandose de las lágrimas se le acercó dispuesta a abrazarlo cuando el peliplata le lanzó un trapo a la niña. Rin lo exámino y era ¡un kimono con un abrigo conjunto!, era tan precioso, era blanco con detalles rojos, la tela se sentía tan suave bajo sus manos.
- Gracias, Sesshomaru-sama –elyoukai sólo se limitó asentir, se recostó en el mismo árbol que se hallaba anteriormente y tomó su postura de siempre
- Sesshomaru-sama –llamó Jaken. El peliplata abrió los ojos, sin expresión alguna - a-a-, sí, eh-, ¿seguiremos con el viaje? –el youkai blanco le dedicó una mirada fría, incluso más que la normal. Jaken se asustó tanto que retrocedió cinco pasos- lamento mi pregunta, inadecuada, por supuesto, amo –se retiró el youkai sapo.
- Iniciaremos de nuevo en seis días –dijo el youkai blanco. Se encontraba muy molesto. Un youkai: montaña de nieve, se encontraba en medio del camino, bloqueandolo, Sesshomaru podría subir la montaña, pero sus acompañantes se les resultaría imposible. Atravesandola volando sería imposible, la neblina que había a causa del invierno no se les permitía, y rodeandola tardaría más. En seis días la montaña youkai volvería a moverse y dejaría el paso libre.
- Sesshomaru-sama, ¿le gusta? –Rin se había ido a cambiarse su kimono de cuadros por su nuevo kimono invernal blanco, con su abrigo conjunto. El youkai blanco le pareció que se veía hermosa, pero jamás lo diría ni lo demostraría.
- Abuelo Jaken, tengo hambre –dijo Rin por octava vez, el youkai blanco se había ido, de nuevo. Estaban en el segundo día espera, pero la impotencia pudo con él, así que decidió adelantarse y verificar si no había otro camino. El manto blanco había cubierto todo, el otoño era un simple recuerdo, donde se hallaban las hojas habían copos de nieve. Rin deseaba jugar, es paisaje ameritaba una tarde de bolas de nieve y risas, pero se encontraba debil, los árboles no tenían ni un solo fruto y el youkai sapo no colaboraba para ayudarle a buscar comida.
- ¡Deja de molestarme niña tonta! Vete por allí a buscar alguna fruta –dijo Jaken sumamente molesto, aún no había olvidado las rocas
- Es invierno y no hay frutas, ya busqué. ¡Vamos al río a pescar!
- ¡No! y mil veces ¡no! –Jaken se giró dandole la espalda a la niña, ésta, frustrada y hambrienta empezó a llorar- Tengo hambre, mucha, mi cuerpecito no se mueve. Si muero te culparé a tí
- Lo que dices no tiene sentido, niña tonta. Si mueres no podrás culpar a nadie. ¡Ja! –dijo Jaken con un tono de superioridad
- ¿Así?, de acuerdo. Supongo que Sesshomaru-sama pensará lo mismo –Jaken se pudo haber partido en dos con lo que acabó de decir Rin, pero en vez de eso, salió corriendo hacía el río a pescar. Rin satisfecha, se quitó las lágrimas de sus ojos tiernos, pensó que se estaba poniendo muy caprichosa, pero ya tenía todo el día sin comer, ¡y no era su culpa!
Cuando ambos lacayos terminaron de comer se quedaron dormidos. Unas horas más tarde después de la media noche, Rin se sacudía, estaba soñando con sus padres y hermanos, ¡ellos le pedían ayuda! Pero ella no podía moverse, quería ayudarlos, quería lanzarse hasta los bandidos que lástimaban a sus familiares, pero seguía inmovil. Podía ver como la sangre se derramaba y los gritos cesaban para convertirse en murmullos, luego… todo se volvió negro.
- ¡¿QUÉ? –Gritó Jaken, se había despertado a causa de un grito que provocó Rin. Este cuando se levantó pronunciando "¡¿QUÉ?" Su báculo de cabezas lo había activado y lanzó fuego contra Ah-Un, el dragón alarmado se levantó brúscamente haciendo que la niña callera al suelo, provocando a su vez, que despertara alarmada pegando gritos.
- ¡Bandidos! ¡Mamá! ¡Papá! ¡Ahhhhhh! –gritaba Rin
- ¡NOS ESTÁN ATACANDO! ¡AHHHHH! –Jaken daba vueltas en círculos sin dejar de gritar igualmente- ¡MI MOMENTO HA LLEGADO, VOY A MORIR! ¡AHHHHH!
Nadie se imaginaría que Sesshomaru, lord de las tierras del oeste, estaría observando esta escena, con una mueca en la boca y un tic en su ojo izquierdo.
-"estoy rodeado de idiotas" –pensó el peliplata. Pero algo lo molestó, nadie había notado su presencia, nisiquiera Ah-Un, que se… ¿Había esfumado? Jaken tendría que buscarlo luego. Con un movimiento ágil hecho con su mano derecha, su látigo cortó una rama cercana de un árbol, haciendo notar su presencia a los lacayos, pero solo uno se dio cuenta de que él se hallaba allí: Rin. Jaken aún seguía dando vueltas en círculos gritando –"¡VOY A MORIR! ¡ES MI FIN! ¡AHHHHH!". Sesshomaru no lo soportó, tomó una piedra y la impactó contra la cabeza de Jaken.
- Ses-shomaru-sama –"¿el vió… todo?" Rin se ruborizó tanto que volteó el rostro, dándole la espalda al peliplata.
- ¡SESSHOMARU-SAMA! –Gritó Jaken con los ojos abiertos y leves destellos a su alrededor acercandose al youkai blanco, pero éste dio unos pasos y aplastó a Jaken. Típico.
El youkai blanco había escuchado decir a Rin "Bandidos…" Ella… ella estaba soñando con aquellos bandidos, ek youkai blanco se agachó y la examinó, podía escuchar su corazón palpitar rápidamente. El colocó una mano en su hombro para voltearla, luego tomó su mentón y la vió fijamente. Ella era la ternura reencarnada, su rostro en forma de corazón, sus mejillas rosadas, más de lo normal debido a los gritos, sus labios finos y rosados, sus pestañas largas y negras enmarcando sus preciosos ojos marrones, su cabello, ondulado, largo de color azabache. Hermosa. Ella sonrió ante la mirada del peliplata, cualquiera diría: nada; pero ella sabía que significaba mucho más.
Cuando los primeros rayos del sol irrumpieron en el bosque, Sesshomaru ordenó que Jaken buscara a Ah-Un, el peliplata no tuvo otra elección que quedarse junto a la niña. Ella aún se hallaba dormida, el youkai blanco tuvo el gentil gesto de acúnarla en su estola, evitando que se resfriara a causa de la nieve. Algo estaba surgiendo, definitivamente, aunque el mismo youkai no quisiera admitirlo, nisiquera asimilarlo. La niña sonreía, y murmuraba su nombre, apretandose más al pecho del youkai.
El youkai blanco se incorporó con Rin en sus brazos. Sintió como se avezinaba una tormenta, y no estaba en condiciones de exponerse a ella, y con Rin mucho menos, recordó que había una cabaña abandonada, se dirigió allí.
Cuando la tormenta empezó a azotar el bosque, Sesshomaru no pudo evitar sentir inquietud por su lacayo y su dragón, a su vez, Rin no había despertado; era una niña salúdable y no presentaba síntomas de resfriado u otra enfermedad. Su exasperación pudo con él y decidió despertarla.
- Rin –dijo esto posando su mano en la mejilla de la niña, ella se estremeció como respuesta- Rin, despierta
Rin soltó un réspingo y abrió los ojos, la vista del lord la dejó maravillada.
- Rin, ¿Te encuentras bien? –Rin se asombró ante las palabras del youkai blanco ¿él le había preguntado si se encontraba bien?, sabía que el lord la quería, pero nunca hacía demostración de ello. La niña se incorporó y se examinó
- Sí, gracias, Sesshomaru-sama, etto… ¿Y Jaken? –miró a su alrededor notando que se encontraba en una cabaña, era muy bonita, acogedora, cálida… Y estaba solamente Sesshomaru y ella. Se ruborizó al instante.
- Le ordené que fuera a buscar a Ah-Un
- ¿Ah-Un? ¿Qué sucedió con él? ¿Cuándo se—Rin se había desmayado, ¿qué le sucedía? En estos días se encontraba muy débil.
- ¿Rin? –llamó el peliplata
- Estoy bien, solo… solo estoy cansada –el youkai no se convenció, algo le sucedía a Rin. Ella sin pedir permiso, volvió a recostarse en el pecho del youkai blanco, la estola la rodeó; abrigandola y aprentandola más hacia elyoukai. Rin se encontraba cansada, mas no con sueño. Estaba acostada con Sesshomaru, en su pecho, sólos. Debía aprovechar esta oportunidad.
- Sesshomaru-sama –llamó Rin timidamente
- ¿Qué ocurre? –contestó fríamente
- Etto… ¿Podemos hablar?
- ¿De qué?
- Etto… mmm… lo que sea
- Deberías volver a dormir
- Es que… no tengo sueño, además, siempre me ha gustado estar cerca de usted, y quisiera hablar
- Pues habla
- Sesshomaru-sama, dígame –el youkai ya se esperaba una pregunta de impacto, debido al brillo extraño de los ojos de la niña, y no estaba su lacayo para pasarle esto a él- ¿usted se recuerda del libro que me dió, "El beso más bonito"?
- Sí, ¿Lo leíste?, ¿Te gustó? -preguntó el youkai blanco, sus palabras salían extrañamente rápidas
- Sí, es el cuento más lindo que he leído. ¿Usted lo leyó? -preguntó Rin ilusionada, las carácteristicas de los personajes se parecían tanto a ellos.
- No -respondió fríamente
- Oh, bueno... Como ya le dije, es muy lindo, y el mejor que he leído. Es la historia de un you- Rin se detuvo abrúptamente, -"Es la historia de un youkai y una humana"-pensó Rin. No, no creo que le gusten esas historias, Jaken le había mencionado que los youkais y humanos no debían convivir ni mezclarse, que hasta el lord los odiaba -"Ahora que lo recuerdo... Sesshomaru-sama le impactó una piedra en la cabeza, jeje, no pudo mantenerse de pie correctamente en todo el camino".
Sesshomaru la veía extrañado, las emociones en el rostro de Rin pasaban como si se tratara de una película, el youkai sólo pudo pensar: "Humanos".
- Sesshomaru-sama, yo... lo entiendo -Dijo timidamente la niña, con una leve sonrisa
- ¿Entender qué? -contestó algo suspicaz
- Su odio hacía los humanos -el youkai blanco se impresionó, ¿Cómo ella podría saber eso? Típico de Rin, creer que lo conocía
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Bueno, yo, en parte, los odio también. Unos bandidos asesinaron a mis padres y hermanos, y los odio por eso. Pero no puedo olvidar que hay humanos buenos en este mundo, como Kagome-sama, Sango-sama o Miroku-sama. Usted es como yo, los odia en parte, ¿Y sabe por qué lo creo?, porque no me odia a mí
Sesshomaru se quedó intermitente, sin saber que responder.
- Sesshomaru-sama -el youkai dirigió su mirada hacía la niña -Lo quiero mucho, ya le mencioné que estaré a su lado para siempre.
El youkai no respondió nada. Rin cerró los ojos, sumergiendose de nuevo en sus sueños. El youkai analizó las últimas palabras de la niña, "...Estaré a su lado para siempre" En algún lugar de su mente le disgustaba, sería una carga, pero por otro lado, esas palabras lo habían aliviado, en cierto modo. Sesshomaru creía que en algún momento Rin tendría que volver con los humanos, y el adiós sería inevitable. Pero... eso lo decidirá ella.
AUTORA
Hellou, etto... ¿les gustó? Espero que sí, jeje. Me pareció que pude haber puesto más. Quisiera recibir sugerencias acerca de momentos lindos entre Sessh y Rin. Se los agradeceria infinitamente.
DISCLAIMER
Inuyasha © Rumiko Takahashi
