Mariah hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para detenerse por un momento.
"Aquí no. Vamos a tu habitación"
Kai detuvo sus movimientos de golpe, se separó de ella y le hizo un movimiento de cabeza para que la siguiera.
Llegaron a la puerta de la habitación, Mariah, aunque sabía que no debía, se sorprendió al descubrir que el piso de esa habitación no era el mismo que el de los demás BladeBreakers, este piso era de una suite. Pero su sorpresa se desvaneció cuando la puerta se cerró tras de ella.
Kai aventó la tarjeta en la mesa de entrada y reclamó el control sobre los labios de la chica y la condujo a la cama y en cuanto estuvieron cerca tomó sus labios y retomó el camino que sus manos habían tomado en la terraza. Se deshizo de la blusa de Mariah dejando al descubierto sus redondos senos enmarcados por un brasier blanco liso y sin dejar pasar ni un segundo más encaminó su boca al escote, mientras sus manos masajeaban semejante manjar.
Mariah dejo que Kai tomara el control de su cuerpo pero su cuerpo la estaba traicionando. La sensación de hormigueo en su vientre bajo se apoderó de ella, la había sentido la vez que lo había hecho con Ray pero la humedad que empezaba a sentir entre sus piernas era totalmente nueva, nunca se había sentido así de...mojada y excitada. Este era un nivel completamente nuevo.
Este era un Kai totalmente distinto, ya no era un Kai frio sino uno que ardía por devorarla y ella realmente esperaba que lo hiciera pues su cuerpo se había olvidado de la pequeña venganza.
Mariah, hesitando, tomó la orilla de la playera negra y comenzó a subirla lentamente, Kai detuvo sus besos un momento para asimilar el acto de Mariah y permitió que le sacara la prenda. Aprovechando la pausa desabrocho el pantalón blanco y lo bajó con urgencia, rozando ocasionalmente su ropa interior.
Subió por su abdomen y su mano se detuvo para hacer suaves movimientos sobre su clítoris, comprobando que la chica ya estaba demasiado mojada.
Mariah dejó escapar un gemido, avergonzándose justo después de ello. Kai sonrió, sonrisa que Mariah no vio pues besaba la orilla del escote. Y cuando Comenzaba a asomarse otro gemido en la boca de Mariah, Kai paro de golpe al sentir sus manos acariciar su espalda y se reincorporó en la cama.
"¿Exactamente por qué estás haciendo esto?"
Mariah se sentó en la cama sorprendida porque se hubiera detenido cuando la tenía ahí solo para él.
"Ya te lo dije, quiero que me ayudes a olvidarlo"
"Eso lo entendí. Pero quiero que me des una razón. ¿Por qué yo? ¿Porque no tu amigo Rick?"
"No lo sé" alisó las sábanas "Eres...más atractivo...y quizá porque Ray te ve superior"
Kai se levantó de la cama y se dirigió a la puerta del baño, con una erección levemente oculta por su pantalón.
Mariah seguía aturdida.
"¿Porque no simplemente me tomaste? ¡Estábamos...bien! ¡Y tú lo arruinaste!" le recriminó.
"No soy yo al que tienes que gritarle niña."
Kai cerró la puerta del baño tras de él dejando a Mariah sentada en la cama, quien aventó una almohada que impactó en la puerta del baño.
'¿Pero qué rayos hice?' se preguntó Kai. Tenía a Mariah, la única chica que no había logrado tocar en ningún momento y él la había dejado en ropa interior, esperando ansiosa que la poseyera. Recargó la frente en la pared, pensando en porque lo había hecho pero ninguna explicación razonable encontraba. Había deseado tanto hacer suyo cada parte de su piel para que en ese momento una parte moralista saliera de él. Se maldijo.
Momentos después, cuando salió, la chica se estaba vistiendo.
"Porque después de haberlo hecho te sentirías mal y te preguntarías porque lo hiciste."
A la chica le tomo un segundo hilar la conversación.
"Eso no es de tu incumbencia."
"Tener sexo contigo es de mi incumbencia, además solo te sería placentero por el momento que dure y nadie más lo notaría más que tú y yo." Mariah se quedó pensando, él tenía razón solo ella lo sabría "Haremos que él lo note." ella lo miró aún más sorprendida.
"¿Y tú que ganas?"
"Diversión."
El la usaría, la necesitaba como ella lo necesitaba a él. No porque su imagen de bey luchador lo necesitara, a final de cuentas ser el chico rudo le garantizaba cientos de fans, tanto hombres como mujeres, y quizá lo que estaba por hacer afectaría esta imagen pero necesitaba que la gente de Hiwatari Enterprise supiera que era capaz de relacionarse a largo plazo con otra gente y no solamente dirigirlos. Quería que su empresa fuera realmente suya. Además podría tocarla más tiempo, dejarla pidiendo por más para finalmente hacerla suya más veces.
"Por la mañana se espera que el equipo venga a desayunar. Puedes quedarte"
"Entonces no quieres que..."
"Después."
¡Pero que ingenua era esta niña! Quería sonar como una zorra cuando solo era un conejillo enojado. Definitivamente sería un placer mostrarle como se hacían las cosas en el terrero del sexo, ¡Oh Dios! Pensó Kai, la erección en su pantalón lo estaba matando. Regresó al baño para tomar una ducha mientras su mano derecha mitigaría la urgencia de su miembro. Realmente esa niña con cuerpo de mujer tenía muchas cosas que aprender y él estaba más que dispuesto a enseñarle.
