Hola, mis queridos lectores. Aquí vuelvo con un capítulo nuevo de esta hermosa historia. Sé que prometí que traería este capítulo ayer, pero llegó visita en mi casa y no podía simplemente meterme en mi habitación a escribir debajo de la sabana como siempre. Espero que puedan ayudarme dándole like a mi página de Facebook EAUchiha Fanfics (en mi perfil está el enlace directo a la página) desde allí estaré pendiente de ustedes y publicaré sobre mis próximas actualizaciones. Sin más que decirles, espero que disfruten de este nuevo capítulo que he traído para ustedes.

Los Personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto


Capítulo 4.

Año 2004- Noviembre 2

Desde aquel día en el que se dio cuenta que ella estaba más cerca de lo que él imaginó, no dejaba de encontrársela a donde fuera. En la biblioteca, los pasillos, los casilleros, la cafetería… Pero siempre que ella estaba cerca, por alguna extraña razón, evitaba que ella notara su presencia. Se sentía un completo estúpido. Él, Uchiha Sasuke, caracterizado por ser frío y orgulloso ¿Está intimidado por una simple chica? Inaceptable de muchas formas.

Ni siquiera había conseguido averiguar su nombre, jamás le pediría ayuda de algún idiota con los que a regañadientes debe respirar el mismo aire. Pero, era enloquecer con la duda o dejar de lado su preciado orgullo con la única persona en todo ese lugar que podría ayudarle, su mejor amigo.

Oye, Naruto– llamó indeciso. El aludido alzó las cejas confundido por la actitud del pelinegro– Tu novia está en el salón de al lado ¿cierto?

Ella es sólo una amiga– replicó abochornado Naruto. Sasuke puso los ojos en blanco.

Acepta de una vez que te gusta y ve de frente con ella– lo retó.

No seas absurdo, Hinata no me gusta– negó con nerviosismo.

Creo que le romperías el corazón si te escuchará decir algo así y entonces ella ya no querrá ser tu amiga– comentó fingiendo inocencia. El rubio se vio notoriamente afectado por lo dicho por su amigo.

¡No voy a permitirlo!– exclamó decidido. Al instante, los colores se le subieron al rostro al darse cuenta de que inconscientemente, le había dado la razón al Uchiha.

No seas imbécil, te conozco lo suficiente como para saber qué me estás mintiendo– torció con fastidio– en fin, ¿está ella o no en esa clase?

Pues sí, Hinata está en el salón junto al nuestro ¿por qué lo preguntas?– cuestionó curioso.

Hmp... No es de tu incumbencia– cortó tajante.

Los días siguientes era lo mismo, se escondía cada vez que la veía. Consiguió hablar con la Hyuga para que esta le diera información sobre la misteriosa pelirrosa. Averiguó que el nombre de ella es Haruno Sakura y que no es muy sociable o al menos con las personas de su clase. Sasuke pensó que quizás su carrera como patinadora no le daba tiempo de hacer amistades o que simplemente es una engreída. Sin embargo, en los días siguientes se permitió observarla de cerca, se dio cuenta de que ella pasaba todas sus horas libres estudiando y por eso no tenía amigos. Le dio un poco de pena por ella, seguramente no podía estudiar en casa porque tenía que entrenar.

Entonces se decidió, iba a agradecerle por hacer que sus fotos fueran tan espectaculares. Y quizás algún día se acercaría a ella en persona para ser su amigo.

¿Qué vas a hacer hoy?– preguntó Naruto después de que sonara la última campana del día.

Tengo que ir a ver a Kakashi– mintió.

Ya veo– musitó decepcionado– iba a invitarte al Karaoke con unos amigos y Hinata.

Lo siento, no puedo– terminó de guardar sus cosas y salió del salón apresurado, dejando al rubio con la palabra en la boca. Se cercioró que ella siguiera en el salón y corrió hasta los casilleros. Miró lo alrededores en busca de algún curioso no deseado, pero no había nadie. Se acercó al casillero de ella, metió por la rendija de este un sobre blanco y que quedó por allí, aparentando estar cambiando sus zapatos. Ella apareció, al parecer tenía prisa. Pero se quedó embelesada observando el sobre, miró a los alrededores buscando a algún sospechoso, pero había demasiada gente a su alrededor. Una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro, guardó el sobre con la esperanza de poder abrirlo lo más pronto posible y se fue corriendo a su práctica. Ya estaba retrasada y lo último que deseaba en ese momento era ganarse un sermón de su entrenadora por impuntual.

Sasuke sonrió complacido y se fue a buscar a su escandaloso amigo, le dieron ganas de ir al Karaoke un rato.

...

– Y-yo– balbuceó intimidada por la despectiva mirada del Uchiha– h-hola– saludó.

– ¿Qué haces aquí?– cuestionó tomándola bruscamente del brazo, ella se estremeció ante el tono de voz de él– ¿Acaso averiguaste dónde estábamos y viniste a joder en nuestras vidas?

– Sasuke, me estas lastimando– gimoteó tratando de librarse de él, pero le fue imposible. Él es mucho más fuerte y grande que ella. Él se dio cuenta de lo que hacía y se alejó de Sakura. Se dejó llevar por la rabia y el rencor hacia ella, Sakura podría ser muchas cosas, pero seguía siendo una mujer y su madre siempre procuró inculcarle el respeto por ellas. Podría ir contra ella con palabras hirientes, pero se arrepentía de haberla atacado físicamente.

– No es lo que crees, yo puedo explicar...– trató de razonar con él, pero fue interrumpida.

– Aquí no hay nada que explicar– sentenció fríamente– tú dejaste en claro tus intenciones hace diez años.

– ¡Si me dejaras explicarte, todo fue un mal entendido!– gritó desesperada.

– No estoy interesado en tus absurdas explicaciones– refutó.

– Por favor, dame una oportunidad– suplicó conteniendo las ganas de llorar que sentía. Sakura sabía que algo así podría pasar, pero albergaba la esperanza de que Sasuke con los años se haya hecho más comprensivo y le diera la oportunidad de defenderse, pero se equivocó.

– No– negó iracundo– no voy a darte una maldita oportunidad, te dije que tú estarías muerta para nosotros desde el momento en el que nos dejaste en aquella habitación de hospital. Sarada y yo estamos mejor sin ti y no pienso permitir que intervengas en la vida de MI hija.

– Si tan sólo pudieras...– insistió, pero él estaba reacio a escuchar razones.

– Devuélvame el celular de mi hija, Haruno-sensei– cortó formalmente, recalcando el hecho de que Sarada es su hija, sólo de él. La pelirrosa sintió que algo que quebró en su interior. ¿Así sería la relación con él? ¿Sólo de maestra y padre de una alumna? No quería aceptarlo, pero no le quedaba de otra. Sasuke no iba a dar su brazo a torcer.

– Sólo dame una oportunidad, hazlo por todo lo que vivimos juntos y por lo que me amaste alguna vez– rogó entregándole el aparato– no te la lleves lejos. Yo sé que tú tienes toda la razón para odiarme, merezco todo el odio que tú y Sarada tengan para mí. Sólo, no te la lleves...– tomó las manos de Sasuke y las apretó, con el temor de que él las alejará toscamente. Sin embargo, él simplemente la miró con indiferencia y apartó sus manos de las de ella. No negó nada, ni volvió a gritar, ni siquiera le dirigió una última mirada antes de dejarla sola con sus lágrimas en la sala de maestros.

Caminaba desesperado por salir de allí, lo último que deseaba era respirar el mismo aire que esa mujer. Por más que ella se arrastrará por su perdón, no se lo otorgaría. No se lo merecía, ella rechazó a lo más hermoso que le ha pasado en la vida, su amada hija.

– Papá, ¿qué te dijo Haruno-sensei?– preguntó ansiosa al verlo atravesar las puertas de la escuela.

– Nada relevante– respondió a secas. Sarada alzó las cejas confundida, pero prefirió mantenerse al margen. Su padre no se notaba de mal humor– aquí está tu teléfono– lo recibió temerosa y siguió al Uchiha hasta el auto.

– Sarada– pronunció serio mientras iban de camino a la casa de sus padres.

– Dime– respondió distraídamente sin despegar sus ojos de la pantalla de su teléfono.

– ¿Qué opinas de tu escuela?– preguntó. Las palabras de la Haruno resonaban en su cabeza "No te la lleves lejos" ¿Y que si quería alejar a Sarada de ella? Estaba en todo su derecho de hacerlo.

– Pues...– comenzó indecisa, la pregunta de su padre la había tomado por sorpresa– he estado allí desde primer grado, me agrada y tengo muchos amigos. ¿Por qué lo preguntas?

– Por nada, sólo para cerciorarme– contestó indiferente. Inconscientemente apretó el volante y la mandíbula hasta que escuchó sus dientes crujir. Ahora que Sakura había vuelto, las cosas serían diferentes. Deseaba cambiar a Sarada de escuela y alejarla de ella, pero Sarada era inteligente e intuiría que algo no iba bien. Siempre procuró evitarle a su hija el sufrimiento de saber que su madre la había rechazado cuando nació, sin embargo ahora, no estaba seguro de cómo seguir evitándolo.

– ¡Papá, cuidado!– bramó Sarada asustada, sacándolo de sus pensamientos. No se dio cuenta de que el semáforo había cambiado de azul a rojo y que casi colisiona con un auto, si no es por el grito de la Uchiha. Pegó el freno hasta que las llantas rechinaron sobre el pavimento. Miró de soslayo a la niña para comprobar que estuviera bien. Ella lo observaba con ojos asombrados, con la respiración agitada por el momento de pánico que acababa de vivir.

– Lo siento mucho, Sarada– se disculpó estrechándola entre sus brazos– ¿No te hiciste daño?

– Estoy bien– aseguró sonriendo– vamos a visitar a los abuelos.

– Sí, y por favor procuremos no hablar de esto delante de mi madre. Me mataría de sólo pensar que puse tu vida en riesgo– comentó temeroso de la furia de su madre.

– Trato hecho– dijo Sarada riendo.

...

Recogió sus pertenencias los más rápido que sus temblorosas manos se lo permitieron. Las lágrimas corrían sin parar por sus mejillas sin poder evitarlo, el nudo que se formaba en su garganta era cada vez más difícil de soportar. Salió de allí sin importarle que los niños y los demás maestros vieran su estado, sólo quería llegar a casa y llorar hasta el cansancio.

Los recuerdos de hace un momento no dejaban de agobiarla. Las palabras hirientes, esos hermosos ojos negros que tanto amó mirándola con repulsión. No estaba segura si su frágil corazón podría soportar algo así de nuevo.

Una vez que estuvo en la comodidad de su solitario apartamento, se quebró. Se deslizó sobre la puerta de entrada hasta quedar en el suelo, se abrazó a sus rodillas y dejó salir toda la frustración e impotencia que sentía desde que él la había dejado en la sala de maestros.

– ¿Sakura, eres tú?– preguntó su madre saliendo desde la cocina– ¡Oh por Dios!– exclamó alarmada al ver el estado deplorable en el que se encontraba su única hija– ¿Qué sucedió, Cariño?– preguntó arrodillándose frente a ella.

– Te lo dije, mamá– masculló con voz entrecortada– te dije que esa niña era mi hija.

– ¿Qué hiciste para confirmarlo?– interrogó atónita. Ella aún tenía sus dudas sobre las sospechas de la pelirrosa. Y ahora que sabía que era verdad, temía que ella volviera a caer en depresión.

– Confisque el celular de Sarada, obligando así a Sasuke a presentarse en la escuela para recuperarlo– relató– debiste haberlo visto, mamá. É-él me trató como una basura... no me dejó explicarle– sollozó– Ahora actúa como si fuéramos unos completos extraños... y-yo... yo no sé qué hacer conmigo si él no me perdona... si Sarada llega a odiarme...– se jaló el cabello desesperada– ¡Soy una gran estúpida, todo lo que me ha pasado hasta ahora es el castigo que tengo que cargar por haber cometido el peor error de mi patética vida!– rugió furiosa consigo misma.

– ¡Ya basta!– gritó Mebuki, consiguiendo que ella dejará de auto compadecerse– escúchame con mucha atención, Sakura. Tú no eres la única culpable en todo esto, yo como tu madre debí darme cuenta de lo que tenías cuando llegaste a casa ese día hace diez años. Pero no lo hice, no supe reconocerlo y en lugar de ello, me aterró la idea de que te fueras sola y accedimos a mudarnos de la ciudad como quisiste. Yo tenía que haberte llevado a un especialista, esperar que te calmaras un poco y luego llevarte a casa de los Uchiha con una buena explicación y una disculpa por tu comportamiento– las lágrimas de Sakura se intensificaron y las de ella no tardaron en hacerle compañía. Sakura se lanzó a los brazos de su madre y siguió llorando desconsoladamente en su pecho– yo siempre creí que era una buena madre, siempre creía que estaba haciendo lo correcto contigo, pero siempre te he fallado como madre.

– Tú has sido la mejor madre del mundo– confesó con voz ahogada– tú has cometido pequeños errores conmigo, nada comparado con lo que yo hice. La única que no ha sido una buena madre aquí soy yo, yo merezco que mi hija me desprecie cuando sepa la verdad sobre mí, merezco que el único hombre al que he amado me desprecie. Incluso si ellos no me quieren de regreso en sus vidas, estoy consciente de que eso también lo merezco.

– Todos merecemos una segunda oportunidad, mi amor. Ya verás que él algún día verá que es así– ni siquiera esas palabras de consuelo serían suficientes para ella. Estaba segura que Sasuke era un hombre implacable que no creía en segundas oportunidades y menos si se trata de ella.

Con la ayuda de su madre, se recostó en el sofá. Luego de tomarse un té que su madre la obligó a tomarse y luego cayó rendida después de tanto llanto.

"El azabache había logrado escapar de las chicas que acostumbraban acosarlo en busca de una cita con él. La azotea era el lugar que había escogido para escapar del alboroto, nunca había subido a ese lugar porque la puerta siempre estaba cerrada. Pero ese día, la encontró entreabierta y no dudo ni por un instante en esconderse en ese lugar. Soltó un suspiro de alivio y se sentó en el suelo a contemplar las nubes pasar.

Un jadeo de frustración lo hizo mirar extrañado hacia un lado. Se arrastró hacia dónde provino el sonido y se llevó una gran sorpresa al darse cuenta de quién se trataba. Sakura bufaba enojada mientras sus lágrimas caían sin parar sobre las páginas del cuaderno donde escribía. Cerró el libro de golpe y lanzó el lapicero a un lado, él lo recogió y se aclaró la garganta para que ella notará su presencia.

Creo que esos objetos no tienen que pagar tu enojo– comentó indiferente.

Uchiha Sasuke-kun– masculló atónita. Él nunca le había dirigido la palabra a ella, es más, estaba segura de que él no sabía que ambos coexistían en el mismo lugar.

¿Cómo sabes mi nombre?– cuestionó sentándose junto a ella. La cercanía de él hizo que su corazón se agitará inquieto.

Como no saberlo– ironizó Sakura– todo el mundo aquí sabe quién eres. Sasuke-kun es popular en toda la población femenina de esta escuela.

Ya veo– gruñó con fastidio. Ella se removió inquieta en su lugar, creyó que lo había incomodado con su comentario, pero antes de que pudiera pedirle disculpas, él habló– ¿Por qué llorabas hace un momento?– quiso saber.

Pues veras– suspiró. Fijó sus ojos en el cielo, sentía la profunda mirada de él sobre ella. Sabía que si volteaba a verlo, no podría evitar perderse en esas preciosas perlas negras– soy patinadora profesional sobre hielo– explicó, sin saber que él ya lo sabía. Sin saber que el chico que le había enviado aquellas fotografías de ella con una simple nota que decía "Gracias por haber sido mi musa", estaba sentado justo al lado de ella– mi entrenadora sugirió que tomara clases en casa y así poder dedicarle más tiempo a mi entrenamiento. Pero mi madre se negó, según ella, la escuela me ayudará a tener una vida de adolescente normal... pero es tan difícil intentar ser ambas. Quiero ser una buena estudiante, pero también quiero ser una buena patinadora. No se puede ser una sin tener que sacrificar la otra. No tengo amigos, no me da tiempo de tenerlos. Lo único que hago en mi tiempo entre clases es estudiar y al sonar la campana tengo que irme corriendo a mi práctica. Y en las noches, al llegar a casa, quisiera estudiar un poco más, pero el cansancio me vence y termino dormida encima de mis libros. Si no apruebo con altas calificaciones los exámenes que se aproximan, voy a tener repetir el año escolar y entonces mi madre no me permitirá seguir patinando.

Vaya, es realmente duro ser tú– comentó pensativo. Jugueteó con el lapicero entre sus dedos y la observó de reojo. Ella seguía con la vista perdida en el cielo, con un toque de tristeza tiñendo sus bonitos ojos. Pensó que la oportunidad de acercarse a ella había llegado– Si quieres...– comenzó vacilante–... yo podría ayudarte a estudiar.

¿Hablas en serio?– preguntó emocionada. Sus brillantes ojos lo dejaron embelesado, jamás había visto algo igual– he escuchado sobre tu excelente promedio, sería fantástico poder quedar en la lista de los mejores 50 estudiantes aunque sea una vez en todo mi ciclo escolar en secundaria.

¿Te parece vernos aquí todos los días?– ofreció. Ella asintió efusiva y sin poder contener la emoción, le dio un beso en la mejilla como agradecimiento. Sin darse cuenta de las sensaciones que ese simple beso, ocasionaron en el pálido chico."

¿Cuánto tiempo había pasado desde que se durmió? No lo sabía, pero desde la puerta que daba a la terraza de su apartamento, se veía que ya era bastante entrada la noche. Los ojos aún le ardían de tanto llorar y la cabeza no dejaba de dolerle. Recordó ese dulce sueño que había tenido, la primera conversación que había mantenido con Sasuke. Lo sintió tan real... su cuerpo se sentía igual que en aquella ocasión. Se dispuso a levantarse en busca de su bolso, pero este estaba frente a ella. Rebuscó su celular entre todas sus pertenencias y dejó el bolso a un lado cuando lo encontró. No le interesó mucho las 20 llamadas perdidas de Ino y todos los mensajes que ella misma le dejó, sólo abrió la galería de fotos y abrió aquella fotografía. Mientras tenía el celular de Sarada, se envió la fotografía que más le había gustado y también guardo el número telefónico de Sasuke y Sarada. En la fotografía ellos parecían estar de viaje, al parecer había sido recientemente... ambos se veían felices. Eran felices y no la necesitaron a ella para serlo, eso le había quedado en claro cuando habló con él.

Ni bien había estacionado el auto, cuando su hija se bajó del auto a la carrera.

– ¡Abuelita!– exclamó emocionada al ver a la pelinegra mayor arreglando su jardín.

– Sarada-chan– dijo en el mismo tono de la niña– te extrañaba mucho, deberías decirle al insensible de tu padre que te traiga más seguido– se quejó apretujando a la niña en sus brazos.

– No exageres, mamá– dijo Sasuke con fastidio, parándose junto a ellas– sólo han pasado tres semanas– argumentó dándole un beso en la mejilla como saludo– ¿Cómo has estado? ¿Y papá?

– No exagero, tres semanas es mucho tiempo– replicó indignada– tu padre está adentro con Itachi, Izumi e Ichirou– Ichirou es el hijo concebido del matrimonio entre Itachi e Izumi, él tiene 6 años. Sarada lo adora y él a ella, pero les encanta pelearse y ella suele hacerle muchas bromas.

– Iré a saludarlos a todos– anunció Sarada, dejándolo solo con su madre. Un silencio sepulcral se situó entre madre e hijo.

– ¿Y bien?– habló con severidad la Uchiha– ¿vas a decirme porque traes ese humor de los mil demonios? Puedes engañar a tu hija, pero a mí no.

– Sakura volvió– respondió en tono solemne. Su madre abrió los ojos con asombro y se llevó las manos al pecho por la repentina angustia que había azotado en ella.

– ¿Qué?– preguntó sin dar crédito a lo que acababa de escuchar.

– Lo que escuchaste, Sakura ha vuelto– reafirmó. El semblante de Mikoto cambio de uno estupefacto, a uno enojado.

– ¿Acaso vino a reclamar a Sarada-chan?– cuestionó indignada– esa horrible mujer perdió los derechos sobre ella cuando la rechazó. ¡Oh, ya va a ver! Si quiere venir a llevarse a mi nieta, primero va a tener que vérselas conmigo.

– Tranquilízate, mamá– trató de calmarla– baja la voz o Sarada podría escuchar, y entonces tendría que responder a preguntas que aún no estoy listo para afrontar.

– Bien– aspiró profundamente buscando calmarse– háblame de cómo se cruzaron con esa– dijo despectivamente. Sasuke negó divertido, cuando él y la pelirrosa eran novios, su madre siempre la defendía a ella cada vez que ambos tenían una pelea, por muy pequeña que esa fuera. Pero después que se enteró lo que Sakura hizo, la Uchiha se volvió en contra de ella y ahora la detesta por haber hecho sufrir a su hijo y por cobardemente, abandonar a su pequeña hija.

Ese día, después de compartir con toda la familia unida, celebrando el hecho de que la familia crecerá porque Izumi está esperando un bebé. Mikoto había persuadido a sus dos hijos para que ambos se quedarán esa noche en casa, a lo que ellos accedieron sólo para complacer a su madre.

Durante la noche, no era capaz de conciliar el sueño, se removía inquieto en su cama. Sarada dormía plácidamente, siendo ignorante de lo que torturaba la mente de Sasuke. Cuando ella era un bebé, él podía pasar horas contemplándola dormir. Aunque sonara extraño, era fascinante para él ver a la criatura que le robó el corazón desde el primer momento en que sus ojos negros se posaron en los suyos. Siempre se preocupaba por saber si seguía respirando, si no estaba incómoda, si los mosquitos no estaban molestándola... muchas cosas que para muchos podrían parecer pequeñeces, pero que para Sasuke eran muy interesantes, sólo porque se trataba de su hija.

El juego había comenzado, él había decidido que no permitiría que Sakura le hiciera daño a Sarada. Ella había decidido hacer hasta lo imposible por hacerse un espacio en las vidas de Sarada y Sasuke, y recuperar el cariño que había perdido. ¿Cuál de los dos será el ganador? ¿Sasuke será capaz de proteger a Sarada del dolor que le causaría saber la verdad sobre su madre o Sakura conseguirá una segunda oportunidad para ser parte de la pequeña familia que siempre debió ser suya y que dejó ir por su estupidez?


¿Hasta aquí el capítulo de Hoy?

¡OMG! Se prendió esta mierda, damas y caballeros. Hagan sus apuestas ¿A qué Team le van? Al #TeamSasuke o al #TeamSakura

Admito que yo soy completamente imparcial, pero ¿qué hay de ustedes?. ¿Qué les pareció el reencuentro? Y el recuerdo también xD

Espero que se tomen la molestia de dejarme sus opiniones en un Rewiers, me encanta leerlos.

Nos leemos en el próximo capítulo, Hasta la próxima.

EAUchiha