¡Hola! Os traigo un nuevo OS para Wild, esta vez un Wolfstar a petición de un Guest (no dejo nombre) y también de mi parte, porque soy muy fan de esta pareja y nunca había escrito sobre ellos.

Espero que os guste ;D


Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de JotaKá.


Podéis seguirme en mi página de facebook para enteraos de cuando actualizaré o cualquier tipo de información sobre mis fics:

AliciaBlackM ó AliciaBlackFF.


-Wild-

IV

Remus Lupin es un hijo de puta, y Sirius Black está más que consciente de eso.

Es probablemente la única persona que sepa que Remus, el perfecto prefecto, el Gryffindor tranquilo, el león torpe de un grupo de locos, es un verdadero hijo de puta. Y le gustaría odiarlo por esa razón y muchas otras más, por ejemplo, ese momento.

Ese jodido instante en el que observa como Remus se coloca con rapidez la ropa, murmurando cosas por lo bajo y marchándose de su cuarto casi corriendo; demasiado tranquilo a ojos de Sirius, teniendo en cuenta que se había largado dejando al pelinegro con una maldita erección muy dolorosa y un calentón importante.

—Puto Remus Lupin —murmuró al levantarse de la cama para dirigirse al baño—, cuando lo pille se va a enterar. Estará tres días sin poder caminar.

Susurrando maldiciones e insultos, entró al baño y cerró con un portazo. Refunfuñando, se quitó los calzoncillos tirándolos a su derecha y se adentró en la ducha, dejando que el agua fría golpease su cuerpo y relajase un poco su erección.

Cosa que no sucedió y terminó tocándose la polla durante unos minutos hasta que se corrió con el nombre de Lupin escapándose de sus labios y una placentera represalia para Remus planeándose en su cabeza.

Una venganza que sólo tomó más fuerza cuando el prefecto volvió al cuarto, encontrándose con un malhumorado Sirius, y se limitó a sonreír como el bastardo que era; acostándose en su cama después de bañarse y murmurando un escueto «buenas noches, canuto» que aumentó el cabreo de Black.

Sin duda alguna, Remus Lupin se merecía un castigo.


Fue tres días después, cuando Sirius encontró su momento perfecto para llevar a cabo su venganza. Lilian Jenkins, la prefecta de Ravenclaw que hacía las rondas con Remus, había contraído un fuerte resfriado y estaba en la enfermería, por lo que a Lupin le tocaba hacer las rondas él solo.

Sirius vio en esa situación, la perfecta situación para cobrar su venganza, para hacerle entender a Remus que nadie deja a Sirius Black con una erección y menos aún si luego no pareces arrepentido por ello.

Cuando Lupin recorría uno de los pasillos del sexto piso, una sombra apareció de detrás de un armario y lo arrastró con rapidez dentro de una de las aulas, tapando su boca con una mano para que no pudiese gritar o decir algo estúpido.

Con una agilidad magistral, Sirius le quitó su varita a Remus y lo empujó hasta una de la mesas, colocándose entre sus piernas y sonriendo ante la mirada de desaprobación que tenía Remus cuando lo reconoció.

—¿Se puede saber qué cojones haces? —inquirió Remus y trató de apartar a Sirius de él—. Quítate, Canuto.

—¿Por qué tanta prisa, Lunático? Nadie te está esperando.

—No me jodas, Sirius, quítate —gruñó el prefecto e intentó apartar a Sirius una vez más, sin éxito alguno.

Sirius sonrió como el bastardo que era y lo besó, silenciando las protestas que pululaban por salir de su boca. El beso rápidamente se tornó a una lucha por el dominio de la boca ajena, dientes chocando y mordiendo, labios húmedos por culpa de la saliva y lenguas que hacían movimiento que seguramente estarían prohibidos en algún lugar del mundo.

Se separaron cuando el aire fue indispensable, sus respiraciones jadeantes chocando con el rostro contrario y las pupilas dilatadas por el deseo. Sirius vio su victoria en la mirada lujuriosa que tenía Lupin y sonrió, conocedor de lo que pasaría a continuación.

Reanudaron su beso tras unos segundos, mientras devoraban la boca contraria, comenzaron a despojarse de la ropa, separándose tan solo unos segundos en algunas ocasiones antes de volver a colisionar sus bocas. En menos de cinco minutos se encontraban completamente desnudo, restregándose contra el otro de manera febril.

Sirius prosiguió a atacar el cuello y el pecho de Remus cuando uno de sus dedos, húmedo por el líquido preseminal que había recogido de ambos penes, se introdujo dentro de Remus, sacándole un jadeo ahogado mientras el prefecto tiraba de su cabeza hacía atrás.

A ese primer dedo, le siguió otro y a los pocos minutos otro. Sirius se deleitaba con los gemidos roncos que escapaban de los labios del otro chico; adorando la imagen de un Remus totalmente destruido por el movimiento firme y fuerte de sus tres dedos en su interior, golpeando la próstata con la presión exacta para volverlo un lío de gemidos y jadeos.

Cuando sentía que iba a explotar, Sirius sacó sus dedos y metió su polla, entrando lentamente pero de una sola vez, sin hacer paradas, sin darle tiempo a Remus para procesar que él estaba en su interior.

Se mantuvo quieto unos minutos, esperando a que el otro se acostumbrase a su tamaño, y luego comenzó a moverse. Golpeando con fuerza dentro del castaño, disfrutando de los gruñidos y jadeos que dejaba escapar Remus, las uñas de éste clavadas en su espalda mientras que él golpeaba contra su culo.

Ambos sintieron el orgasmo formándose con rapidez, tensando sus cuerpos y empujándolos hasta el borde. Sirius sonrió en ese momento, cogiendo la erección de Remus con su mano y apretando la base para evitar que el prefecto pudiese correrse.

Lupin gimió, completamente frustrado, y le dedicó una mala mirada a Black. La sonrisa del chico aumentó al igual que el golpeteó constante contra su próstata, inconscientemente, Remus apretó su interior alrededor de la polla de Sirius y éste se dejó ir.

Cuando sintió que su orgasmo había terminado, Canuto salió del interior de Remus, ganándose un gemido lastimero por su parte y una mirada asesina. Con una sonrisilla de mierda, Sirius comenzó a vestirse frente a un perplejo y paralizado Lupin, que sólo podía abrir y cerrar la boca, sin decir nada.

—Disfruta de tu ronda, Lupin —le dijo antes de girarse y salir de aquel aula; dejando sobre una de la mesas a un necesitado, cabreado y desesperado Remus.

Esa noche, fue el castaño quien murmuró cientos de maldiciones contra Sirius Black, el que tuvo que bajarse la erección con ayuda de su mano y el que tuvo que escuchar el jodido «buenas noches, Lunático» que el gilipollas le dedicó cuando llegó al cuarto y se fue a acostar.

Sí, Remus Lupin podía ser un hijo de puta.

Pero Sirius Black lo era muchísimo más.


¡Y ya está! ¿Qué os ha parecido?

Ahora tengo una pregunta para mis lectoras habituales: ¿os gusta la forma de "narrar" que utilicé en este OS? Es que quiero probar a escribir una cosa así (nada que ver con los otros fics), pero me gustaría saber vuestras opiniones.

¡Recordar que todavía podéis pedir que escriba algo hasta que cumplamos con el máximo :)

[75 peticiones de las 150 que haré]

Besos y abrazos,

AliciaBlackM.

PD: ¡REVIEWS y GO!