Los personajes de Hybrid Child pertenecen a Shungiku Nakamura-sensei


Encuentro...


Amanecía, un nuevo y extraño día comenzaba. Ahora que veo bien mi habitación no hay muchas cosas, la mayoría eran libros, sin contar los que ya había visto en la sala.

Me metí a la ducha.

Todo ya me hacía más familiar como si nunca hubiera adquirido mis memorias pasadas, ahora todo es menos confuso y más natural. Trabajo en un taller como reparador además de ser un excéntrico con las novelas y esas cosas y también soy un inventor por eso el apartamento es grande los otros cuartos son como mi taller de inventos.

-¡Kuroda-san~!- lo único malo es esa odiosa voz -¡Ya está el desayuno!- Tsubaki a partir de ahora será mi hermana y me ayudara a recuperar a Tsukishima. Claro, fue por eso que acepte esta locura, podría volver a ver a Tsukishima.

Nos sentamos a desayunar en una muy corta calma.

-Dime que paso con esa daga con la que me mataste?

-¡Ya te dije que yo no te mate!- hizo un puchero -La daga era de Aurou-san, se la pedí prestada y le prometí que se la devolvería apenas terminara, por eso no pude estar contigo cuando despertaste.

-Ya veo- aún no sé qué tanto puedo confiar en Tsubaki, pero, supongo que sí puedo volver a ver a Tsukishima...

-Más tarde- comenzó Tsubaki -cuando salgas de trabajar iremos a buscar a Tsukishima-san.

-¿Donde esta?

-Paciencia, iremos a verlo en cuanto termines tu trabajo ¿Bien?- yo asentí. Continuando el desayuno lo único de lo que Tsubaki hablaba era de las maravillas de esta época, por mi parte solo podía sentirme ansioso por volver a ver a Tsukishima.

.

.

.

Todo el día fue estar en un escritorio reparando un montón de relojes baratos y juguetes dañados que luego de un tiempo volverán a fallar, así fue casi todo el día en ese pequeño local propiedad del viejo y su esposa para los que trabajo.

Al menos ya terminé.

Suspire, viendo la hora vi que eran las 7:15. Salí del lugar despidiendo a mi jefe y solo camine unas cuadras para ver a mi "hermana" sentada en una barandilla muy feliz.

-Qué bueno que llegaste Kuroda-chan~!

Suspire -Bien tú guías.

-¡Claro!

Ambos caminamos en silencio por las calles de Tokio, Tsubaki al frente y yo siguiéndola. Luego de media hora llegamos a un restaurante, entramos y nos sentamos cerca de la barra. Iba a preguntarle que hacíamos aquí cuando...

-Jajaja! ¿Enserio te hizo eso?- esa voz la reconocería donde fuera. Voltee por inercia y lo vi entrando por las puertas del lugar en un grupo de chicos, era él. Su largo cabello naranja, sus hermosos ojos verdes, su risa, no cabía duda que era él. Iba a pararme cuando.

-Espera- el agarre en mi brazo me detuvo, la mire enojado pero ella me la devolvió con reproche. Entendí lo que quería decirme. No podía acercarme así nada más, no nos conocíamos ni siquiera habíamos entablado una conversación y pensaba ir hacia él y... y... ¿Qué haría?

Volví a sentarme.

No lo había pensado, la situación en la que estuvimos la última vez no fue la mejor, no quería recordar aquello ahora que esta aquí de nuevo.

Tsubaki seguía mirándome seria todo el rato.

-¿Qué debo hacer?- ella suaviza su expresión.

-Iniciaremos paso a paso-sonrió de nuevo. La mire arqueando una ceja -Primer paso- levanto un dedo frente a mí -Conocerlo!

Al final salimos del local sin haber podido cruzar una sola palabra con Tsukishima pero me siento muy feliz pude volver a verlo, más bien lo miraba disimuladamente todo el tiempo. Según Tsubaki lo mejor sería hablar con él sin ninguno de sus amigos cerca.

.

.

.

Bajo el agua de la regadera me sentía más relajado sonreía sin poder evitarlo solo recordar su rostro me sacaba una sonrisa. Cada una de sus expresiones... me gusta cada cosa de él. El sonido en la puerta al tocar me despertó de mi ensoñación.

-Kuroda-san el desayuno ya está listo, no se quedé mucho ahí dentro.

Sus pasos se alejaron.

Es cierto, aún tengo un trabajo que debo cumplir.

El día no estaba tan mal, ahora estoy en el mostrador leyendo una novela de un tal Usami Akihiko es muy raro pero también tiene una muy buena trama.

Oí la campanilla sonar -Bienvenido- dije sin bajar el libro. Sentí como se acercaba hasta estar frente al mostrador.

-Oh Buenas tardes- esa voz... no puede ser, voltee y efectivamente era el, Tsukishima -Esto... vengo porque me preguntaba si podría reparar esto- en sus manos llevaba una caja de madera tallada -Esta algo vieja pero me gustaría si...

Ni siquiera estaba escuchando veía sus labios moverse pero no escuchaba nada, su sonrisa tímida... sus hermosos ojos...

-Esto... está escuchando- no hubo respuesta -Oye- aún nada -Oiga!- ya enojado -¡Maldición reacciona!- grito enojado.

-¿Eh...?- despertando de su ensoñación -Ah! lo siento Tsuk- me mordí la lengua antes de terminar da hablar. Tsukishima no me conoce así que no debo hablar de mas -¿Que desea?- un cliente eso es lo que es.

-Si podría reparar esta caja de música- poniéndola en mesa del mostrador. La mire intrigado.

-Esto- lo tome abriéndola, la madera estaba algo rajada y al abrirla tenía un espejo con lo que parecía un reproductor musical -No creo que un joyero valla contigo jaja- tu nunca mostraste gusto por ellos.

-Ha! ¡Ese no es tu asunto!- haciendo un puchero. Cuanto deseo poder abrazarlo -¿Puedes arreglarlo o no? Porque si no, no me haga perder el tiempo!

Parece que siempre buscamos pelear, pero esta vez en esta vida lo hare bien.

-Claro- dándole mi mejor sonrisa.

-Hm?!- se sonrojo. Incluso ahora se sonroja con facilidad -Bien, gracias- agachando la cabeza -¿Cuándo lo tendría listo?

-Diría que para... dos semanas- Sería menos pero necesitaré una excusa para tener una mejor conversación con el -Espero no te moleste... esto...

-Tsukishima. Kashima Tsukishima.

-Tazawa Kuroda- sonreí para mis adentros.

Esta vez haré las cosas bien.


asuna: Créeme, no tengo la intención de dejar esta sin final (un final que no haga llorar claro) y cómo pudiste leer ya apareció Tsukishima. Gracias por tu comentario esperó te siga gustando.