ESTA HISTORIA NI LOS PERSONAJES ME PERTENECEN, SÓLO LOS USO PARA LA SIGUIENTE ADAPTACIÓN.

CAPÍITULO 4

Sintiéndose mejor que en mucho tiempo al menos emocionalmente, Inuyasha pasó veinte minutos organizando sus cosas en el dormitorio.

Finalmente, los gruñidos de su estómago le hicieron seguir el consejo de Kagome y se dejó guiar por su olfato.

Cuando llegó al pie de las escaleras tuvo que detenerse ante dos enormes perros cuyos gruñidos no parecían indicar que estuvieran especialmente contentos de verlo.

-Buenos chicos –murmuró, nervioso. Alzó una mano para tratar de calmarlos palmeándoles la cabeza, pero la dejó suspendida en el aire cuando los perros se acercaron enseñándoles los dientes-. Buenos chicos –repitió, y miró a su alrededor para comprobar si alguien iba a acudir en su ayuda-. ¿Kagome? ¿Emma? Socorro.

-De manera que ya has conocido a los chuchos.

Inuyasha alzó la vista y vio a un hombre de unos sesenta años, con el cabello gris y una camisa lo suficientemente llamativa como para romper la barrera del sonido. Caminaba cojeando hacia él, ayudándose de un bastón.

-¡Mackenzie! ¡Mahoney! –exclamó en tono autoritario-. ¿Qué diablos creen que están haciendo? –golpeó con el bastón-. ¡Ya saben que no deben asustar a los clientes! Es malo para el negocio. ¡Entren en la cocina! –ordenó, acompañando sus palabras con un imperativo gesto del bastón-. Y dejen de asustar a los clientes.

Inuyasha suspiró de alivio y se palmeó el corazón.

-Gracias.

-De nada. Soy Jimmy, el tío de Kagome –Jimmy ofreció su mano libre a Inuyasha.

-Inuyasha. Inuyasha Taisho. Gracias por acogerme anoche.

-No era la noche más adecuada para conducir, desde luego –dijo Jimmy-. Y no te preocupes por los chuchos. Puede que aparezcan muy fieros, pero en realidad se asustan de su propia sombra –sonrió -. Se parecen un poco a mí –miró a Inuyasha con cautela-. ¿Tienes hambre?

-Estoy muerto de hambre.

-En ese caso, vamos a comer algo –Jimmy se encaminó hacia la cocina-. ¿Te gusta jugar a las cartas? –preguntó en tono despreocupado.

-Un poco –Inuyasha trató de no sonreír y agradeció que Kagome lo hubiera puesto sobre aviso-. Mi abuelo y yo solíamos a jugar todo el rato cuando yo era más joven.

-¿No me digas? –comentó Jimmy animadamente-. ¿Y a las damas?

Inuyasha rió mientras alargaba una mano por encima del hombro de Jimmy para abrir la puerta que daba a la cocina.

-Sí, también sé jugar a las damas.

Cuando entró se lavó una agradable sorpresa.

La cocina era realmente espaciosa y ocupaba casi toda la parte trasera de la casa. Había un fogón de seis fuegos, un horno doble, toda clase de utensilios para cocinar y una gran mesa para doce comensales. Sobre cada una de las sillas había un cojín que iba a juego con el papel de la pared y las cortinas de las ventanas.

Una enorme chimenea ocupaba casi por entero una de las paredes, dando a la cocina un ambiente muy acogedor a pesar de su gran tamaño.

Emma, que ya estaba sentada, alzó la mirada hacia Inuyasha con una sonrisa.

-Mamá ha hecho tortitas. Hace las mejores tortitas del mundo –señaló la silla que había a su lado-. Puedes sentarte aquí, entre mamá y yo.

Jimmy apartó su silla de la mesa y se sentó.

-Esta noche podríamos echar una partidita de damas. ¿Qué te parece? –preguntó con una aparente indiferencia que no encajaba en absoluto con el travieso brillo de sus ojos.

-Tal vez –dijo Inuyasha, que volvió la mirada hacia Kagome.

Se hallaba ante el fogón, preparando las tortitas y el beicon. Viendo la habilidad con que trabajaba, sin perder de vista ningún momento el café que también estaba preparando o las necesidades de quienes estaban en la mesa, comprendió que no sólo era preciosa, sino también increíblemente competente. Aquello era algo que siempre había admirado en una mujer.

Inteligente, guapa y competente. Podía ser una combinación muy peligrosa para un hombre si no tenía cuidado. Pero él siempre había sido un hombre cuidadoso, sobre todo tras la muerte de su padre.

Sin embargo, mientras miraba a Emma no pudo evitar preguntarse por primera vez lo que sería tener propios hijos. Siempre le habían gustado los niños y no podía imaginarse a sí mismo sin llegar a tener algún día uno propio entre sus brazos.

Miró de nuevo a Kagome, que ya se encaminaba a la mesa con una bandeja de tortitas y la cafetera.

Una esposa , pensó observándola. ¿Cómo sería tener una esposa como aquélla? ¿Una familia como aquélla?

¿Una esposa como ella?

Apartó aquel pensamiento de su cabeza. No lo sabía porque nunca lo había considerado una posibilidad... y porque no lo era.

Tal vez, aquélla era la causa de la ligera desilusión y frustración que experimentaba hacía un tiempo. Era posible que hubiera tomado una decisión radical si pararse a pensar en sus ramificaciones. Pero la había tomado, se dijo con firmeza, y lo había hecho convencido de que era la mejor elección.

La única elección.

¿Pero era la elección correcta?

Miró a Emma y después a Kagome y suspiró. No lo sabía, y por primera vez en su vida, le asustó la posibilidad de haberse equivocado.

Después de desayunar, Kagome decidió que la mejor cura para su caso de ansiedad y nervios sería olvidar a su huésped y centrarse en su rutina habitual.

Con huéspedes o no, había lavadoras que poner. Comidas que preparar y todo tipo de cosas que hacer. Además, aquella mañana debía quitar la nieve del sendero y cortar leña, pues con las carreteras en aquel estado no iban a poder servírsela y debían estar preparados. Si se producía un corte de luz, las chimeneas serían la única fuente de calor con que contarían.

Tras echar a todo el mundo de la cocina y enviar a Emma al cuarto de estar a colorear uno de sus cuadernos favoritos, recogió la mesa, puso el lavavajillas y fregó el suelo.

Estaba subiendo las escaleras para hacer la habitación de Emma cuando oyó un murmullo procedente de la de Inuyasha. No recordaba haber visto a Emma cuando había pasado por el cuarto de estar, de manera que, con los brazos llenos de ropa para lavar, se detuvo un momento ante la puerta parcialmente entreabierta.

Emma estaba sentada ante el pequeño escritorio de la habitación, sobre el que se encontraba el ordenador de Inuyasha abierto. Éste estaba arrodillado junto a ella, explicándole pacientemente los misterios de la informática. Verlos juntos le produjo una emoción inexplicable. Inuyasha sería un padre estupendo, pensó, distraída, y volvió a preguntarse por qué no estaría casado.

-Éste es el botón para guardarlo todo –dijo Inuyasha-. Cuando lo pulsas, todo lo que has escrito queda guardado e el ordenador.

-¿Así? –tras pulsar el botón, Emma alzó el rostro hacia él con gesto esperanzado.

-Exacto, Em –Inuyasha le revolvió el cabello afectuosamente-. Cuando quieras volver a querer escribir, todo lo que tienes que hacer es abrir el recuadro que pone Historia de Emma, y enseguida aparecerá en la pantalla lo que habías guardado.

-Bien –Emma miró la pantalla con expresión satisfecha-. Esto es divertido –dijo, y miró a Inuyasha sin disimular su adoración -. Enseñas bien.

Él rió

-Y tú aprendes bien, pequeña –volvió a revolver el cabello de la niña-. Y muy deprisa.

Kagome suspiró al ver el afán por complacer de Emma. Creía estar dando a su hija todo lo que necesitaba para sentirse segura y crecer feliz. Pero viéndola con Inuyasha, viendo el anhelo que manifestaba su mirada, ya no se sintió tan segura. La idea de que su hija pudiera sentirse infeliz, aunque sólo fuera por un momento, resultaba muy desasosegante.

Se había esforzado por darle todo lo que pudiera necesitar... excepto lo único que quería su hija y que probablemente más necesitaba: un padre.

Se alejó de la puerta sigilosamente para no delatarse, tratando de reprimir una pulsada de culpabilidad. Si hubiera sido más madura cuando se casó y hubiera tenido en cuenta que el hombre al que eligió como marido también se convertiría en el padre de sus hijos, tal vez habría sido más cauta.

Las malas elecciones sólo pueden dar malos resultados , solía decir su abuela, y ella era la prueba viviente de ello.

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Hola, chicas que les pareció el cap?, como pueden ver Inuyasha se está sintiendo un poco atraído a la idea de casarse y de que tal vez él podría ser el padre de esa niña y el esposo de Kagome... les cuento algo, en la historia, la pareja o los personajes principales, en realidad se llaman: Michael y Ángela, no sé si fue en el segundo capítulo en el que Uds. vieron que Inuyasha le dice a kagome que parece un ángel y le pregunta su nombre? Se acuerdan? En la historia original decía que cuando Michael le pregunta cuál es su nombre, ella responde que Ángela, y por supuesto él le dice que él tenía razón , que sí era un ángel, y fue algo muy gracioso,. Jaja, porque cuando lo estaba adaptando dije...¿y ...ahora que hago?, no voy a omitir esa parte, y entonces se me ocurrió jaja, al adaptar, ponerle de segundo nombre a kagome, Ángela. Y quiero aclarar esto, me pareció una buena anécdota, muchas gracias por sus review, de verdad los aprecio mucho y como tengo tiempo de sobra, como nuca aprovecharé en responderles.

COMENCEMOS POR LAS QUE ME DEJARON REVIEW DESDE EL RPIMER CAPITULO HASTA EL ÚLTIMO:

Jimena-chan: Hola. Y agradezco mucho por haber leído estos capítulos, pero esta historia no es sufrir, sí estas en lo cierto, pero es más que todo engaño, ya que cuando Kagome se entera de la mentira, no sabes como se pone, tratare de hacértelo saber conforme pasen los episodios, espero la sigas ya que pronto se va poner interesante. Cuídate mucho, muchacha.

Novelle: no desesperes, ya llegue con otro capitulo y ya voy por la mitad del quinto, e realidad, estoy haciendo esto: como los capítulos son largos, estoy haciéndolos en dos partes. Gracias por leer, y cuídate mucho

Ninde Black: Que bueno que te guste, espero que cumpla con lo que esperas ver, gracias por leer y cuídate mucho.

Serena Tsukino Chiba: Hola, muchacha, que bueno que te guste eL capítulo créeme que va a ser muy pero muy romántico, y como tu dices esa niña va a ser de Cupido pero también de escupido, jaja, así se le llama por mi barrio a las personas que interrumpen besos. Espero que entiendas esta indirecta, jaja, adiós u muchas gracias por tus reviews.

Kagome Yumika: Te aclaro y recalco que ni es mi fic, es una adaptación de una historia que me encanto por su sencillez y romanticismo, como dije en el primer capítulo, y lo recalco en este, y de que te gusta que Inuyasha trata bien a Emma en esta capitulo lo estas amando, por lo bueno que es con la nena. Espero sigas leyendo la historia, y sin mas que decir me despido.

Sakura Niwa: Espero seguirte viendo en la próxima espero que te guste este capitulo, gracias por leer y cuídate mucho.

Kagome-1551: Hola que bueno tenerte leyendo esta historia, es una adaptación no es mi fic... no sabes cuanto quisiera que lo fuera, y aquí te traigo este capitulo, por cierto me encanta la adaptación de Crepúsculo, lo acabo de leer, y como siempre, espero que la sigas pronto, porque la dejaste en la mejor parte.

BUENO MUCHAS GRACIAS ATODOS LOS LECTORES QUE HAYAN DEJADO SUS REVIEW, Y TAMBIEN A LOS QUE NO, ESPERO LES SIGA GUSTANDO LA HISTORIA Y TRATARE DE ACTUALIZAR LO MAS RAPIDO POSIBLE.

ADIOS, CUÍDENSE MUCHO Y SALUDOS DE MI QUERIDA LIMA, PERÚ.