Entre fuego y hielo

Capítulo 4: sentimientos

Camus se dejó caer en aquel sillón una vez que el extenso grupo salió de Escorpio, había regresado.

Después de tantos años de recordarla, anhelarla, soñarla, ella había regresado a su vida de un día para el otro, entrando en su vida de nuevo, pero entonces el temor lo invadió, él la amaba, hacía mucho tiempo había asumido ese sentimiento, y había dejado de sentirse culpable, pero ella estaba allí nuevamente.

Pero él amaba aquel recuerdo¿cómo serían las cosas ahora? Habría cambiado ella en esos diez años? Habría alguien en su corazón?

Recordó el momento en que la vio abrazar a Milo, y el aire parecía escaparse de sus pulmones al reconocerla, solo ella poseía aquel cabello rojo fuego que tanto la caracterizaba, su estilizada figura, su cuerpo perfecto, que al parecer había terminado de desarrollarse, como un buen vino, recordó, esa mujer no hacía más que mejorar con los años

En aquel momento deseó tanto tomarla en sus brazos y besarla, besarla hasta que el mundo acabase, demostrarle que la amaba tanto o más que años atrás, sin embargo ella había intentado mantener las distancias, incluso portándose fría con él, hasta el punto de ignorarlo

¿quién le hubiera dicho que podía doler tanto? Eso era exactamente lo que él había hecho con ella al descubrir el mar de sensaciones que le provocaba

Se sentía feliz por saberla de regreso, pero a la vez... tenía miedo, por mucho que le costara admitirlo temía encontrarse con un ser totalmente distinto a aquel que había amado en silencio, además... el tipo ese que estaba con ella no le agradaba en lo absoluto

¿Cómo había dicho llamarse? Von Hauner, Von Hauser, como fuera, la actitud posesiva que demostraba con Clío no le gustaba en lo absoluto

"La pareja de Oro"- recordó en voz alta las palabras del rubio historiador, pareja y un cuerno! No mientras él estuviera vivo para permitirlo, decididamente el tipo no le caía; pero lo que más le molestaba era no estar del todo seguro de la clase de relación que tenía con su amazona

Tenía que aclarar las cosas y pronto, pero a la vez quería ir despacio, intentando descubrir si podría recobrar aquello que había perdido hace diez años. No podía esperar más, debía hablar con ella

&&&&&&&&&&

Mis amigas de la adolescencia me miraban con aquellas terroríficas sonrisas en sus rostros, sonrisas que presagiaban una buena paliza si no comenzaba a hablar pronto

"Comienza"- increpó Shaina con tono seco, nos encontrábamos en mi dormitorio, y ya habíamos dejado las máscaras a un lado

"Es una larga historia no quieren saberla toda cierto?"- dude, vaya, no recordaba que fueran tan expresivas- "Muy bien, me fui de aquí porque Camus me dijo que no podía amarme, como yo era tan idiota como para no soportarlo regresé a casa, terminé la escuela, fui a la universidad y si no fuera por la maldita investigación seguiría allí muy tranquila"- suspiré

"Para, y rebobina- pidió Marin- me estas diciendo que estabas enamorada de Camus?- asentí en silencio, sintiéndome culpable- y lo viste?"- asentí

"Y qué paso?"- siguió Shaina

"Es que el muy maldito está como quiere- suspiré molesta conmigo mismo por aquellos sentimientos que habían salido a flote- creí que me sería más fácil, que ya no sentía nada, pero..."

"Creo que eso no es algo en lo que te podamos ayudar nosotras"- sentenció Marin con seriedad-"no sé que te haya hecho Camus, pero cambió mucho, tal vez ahora las cosas se den mejor"

"Un caballero de los hielos siempre es un caballero de los hielos, y una amazona de fuego, nunca dejará de serlo, incluso hasta en eso somos opuestos"- indiqué con tristeza

"Creo que alguien tiene que pensar- sentenció Shaina con una sonrisa, haciendo una seña a Marin que asintió- ya tendremos tiempo de cuchichear luego, estaremos afuera"- dicho esto salieron de la habitación para dejarme ordenar aquellos complicados sentimientos

Cuantas veces había intentado olvidar a Camus? Cuantas veces incluso había creído lograrlo? Pero todas mis creencias se habían ido al tacho aquella mañana al verlo, se encontraba mucho más guapo de lo que había querido recordar, incluso hasta, hasta... había sonreído? Probablemente fueran alucinaciones mías, Camus jamás sonreía, iba contra su naturaleza, era más fácil imaginar a Máscara Mortal viendo Barney que al santo de Acuario sonriendo, pero aunque haya sido mi imaginación no quita que fuera una sonrisa muy bonita

Tenía que olvidarlo, en ese mismo instante me prometí no volver a cometer el mismo error, me dedicaría a mis entrenamientos, y mi investigación, tenía a mis amigos, y mis responsabilidades, lo ignoraría, por mucho que mi corazón se desgarrara de dolor, no podía permitirme dos veces el mismo sufrimiento, la misma decepción

¿Para qué llenarme de ilusiones sabiendo que él relegó su corazón en algún lugar oscuro? Su mayor preocupación era la orden, también sería la mía

Me levanté de la cama de un salto, y comencé a descambiarme, abrí las valijas para sacar aquel bulto de ropa que tantos años atrás había olvidado, afortunadamente no había cambiado tanto pues aún me entraban, allí se encontraban varios leotardos negros, tome uno, junto a aquellos calentadores rojos y la pañoleta del mismo color que coloqué en mi cintura, me miré en el espejo, prestando atención a lo que veía por primera vez en años, nunca me había importado mi figura, pero con aquella ropa fue como si un balde de agua helada me hubieran arrojado, no era una vuelta al pasado, por primera vez vi que los años había dejado sus huellas en mi cuerpo, y debía agradecerlo, esas ropas habían pasado de cubrir un cuerpo apenas comenzando a formarse a cubrir ahora unas caderas redondeada, una cintura pequeña que jamás creí tener por no hablar de mis pechos, al parecer más maduros, y redondeados

Ya no era la niña que se había enamorado de Camus tantos años atrás, me dije a mi misma contemplando el reflejo de cabellos color fuego y ojos esmeralda, esa niña había muerto con su rechazo, yo era una mujer, una amazona y una historiadora, no podía cometer dos veces el mismo error, no debía permitírmelo

Me dirigí al comedor, donde las chicas habían prometido presentarme a las demás amazonas y aprendices, todas fueron muy cordiales, nos sentamos a almorzar, mientras Shaina me daba el cronograma que habían preparado con mis actividades

"Te dejamos esta tarde libre, pero mañana a la mañana te toca entrenar con los aprendices"- me aseguró la peliverde con una sonrisa- "Sabes que junto con Marin, las tres somos las de mayor rango en todo el recinto cierto?"

"Sí, las cosas aquí nunca cambian, las amazonas de mayor edad son quienes están a cargo"- recordé poniendo los ojos en blanco

"Ahora que lo pienso tu eres la más grande- recordó Marin- nos llevas un año"- rió

"Jaja, muy graciosa, te burlas de mí por ser la más vieja del recinto"- comenté con tono molesto

"Esas son tus palabras, no las mías"- me informó con una sonrisa en el instante en que sentí aquellas enormes ganas de matarla mientras nuestras compañeras reían divertidas

"Supongo que los años no vienen solos"- repliqué sonriendo, poniéndome de pie- "si me disculpan chicas, me voy a entrenar, llevo años sin hacerlo"

Salí del recinto aún sumergida en mis pensamientos, necesitaba descargar la frustración que me provocaba el saber que mi maldito corazón latería desbocado con solo tenerlo en frente, iba camino al coliseo, cuando aquella mano sujeto mi muñeca

"Podemos hablar?"- inquirió Wolf con mirada triste

"Claro, iba para el coliseo a entrenar un poco"- le indiqué alzándome de hombros mientras nos encaminábamos hacia aquel lugar

"Yo... quiero pedirte perdón por como me comporté hoy, pero... supongo que fue el shock por estar aquí, sabes que la leyenda de los guardianes de Athena fue siempre una de mis obsesiones, y el estar aquí y que tu seas uno de ellos... descubrir que en verdad sos parte de esto es... es demasiado para mí, y reaccioné con algo de miedo"

"No te preocupes Wolf, pero si te molesta lo que descubres no puedes culparme, esta es una parte de mi vida que yo intenté olvidar, y tu me trajiste aquí de regreso, me arrastraste al mismo lugar del que yo intentaba escapar, porque vos y yo sabemos que tarde o temprano la investigación nos conduciría hasta aquí, ahora debes comprender que esta es una parte de mi vida en la que vos no participas en lo absoluto, y por mucho que te molesten los sentimientos que tengo por algunos de los que aquí habitan no puedes cambiarlos"- le indiqué con tono severo

"Que... que clase de relación tienes con ese tal Milo?"- dudó

"Wolfgang te lo digo por última vez, y no volveré a responder ningún tipo de dudas sobre mis relaciones con los otros santos, Milo es mi maestro, y lo quiero como un hermano, bien?"

"Y con el rubio de Virgo?"

"Dije que no te respondería absolutamente más nada"- le indiqué adentrándome en el coliseo

"Llamita entrenamos?"- inquirió aquella voz conocida, acepté con la cabeza, viendo como Wolfgang se ubicaba en las gradas para observarnos. Milo me miró travieso, conocía aquella sonrisa y sabía que no auguraba nada bueno, a pesar de ir a diario al gimnasio para mantener mi estado, no había tenido la oportunidad de practicar con alguien desde hace años, y la actitud de mi maestro me advertía que no sería para nada piadoso, a decir verdad nunca lo había sido

A pesar de su actitud aparentemente despreocupada, el caballero de Escorpión era una de las persona más responsables que conocía, a pesar de que me profesara una filial adoración, eso nunca le había impedido ser rudo en los entrenamientos, y preocupándose siempre por mi bienestar, no dudaba en pasar horas si era necesario desinfectando mis heridas. Y la vez que uno de los guardias me golpeó intentando propasarse conmigo el tipo terminó con las quince agujas en menos de un minuto. Fue la única vez que vi a Milo aplicarlas todas, y hasta el día de hoy me dejó pasmada

Si bien mi técnica en parte no difería mucho, por mi constelación solo debía aplicar cuatro agujas, mucho más mortales, la primera afectaba ambos tobillos, destrozando las articulaciones de forma que la persona no podía permanecer en pie, la segunda y la tercera destrozaban las muñecas y las venas de esa zona, lo cual producía el rápido desangramiento, la cuarta directamente al cerebro; aún así, el recuerdo del guardia ensangrentado con las marcas de las quince agujas fue algo que me dejó pasmada, obviamente mi maestro había actuado así por furia, al saberme en peligro, pero decididamente no me gustaría verlo enojado, aunque tampoco es muy sencillo enfurecer a Milo. Podía enojarse con facilidad, picarse, lo cual era increíblemente divertido lograr, pero debía ser algo muy grave para que mi maestro se enfureciera en serio

Al verlo ahí frente a mí no pude evitar sonreír, realmente había extrañado esas prácticas

&&&&&&&&&&

Camus bajaba las escaleras con pesada calma, dispuesto a hablar con aquella mujer que tantos años atrás había logrado arrebatarle el sueño, la amaba y no volvería a cometer el mismo error

"No te le acerques"- aquella voz lo sacó de su ensimismamiento, volteó para descubrir a Shaka, con expresión tranquila, meditando en su flor de loto – "No volveré a permitir que la lastimes"

"de que hablas?"- increpó el acuariano sorprendido

"Lo sabes tan bien como yo, no la lastimes, o yo mismo voy a mandarte al peor de todos los infiernos"- indicó el rubio impasible

"Tu no tienes por que opinar en esto Shaka, no intervengas"- le aconsejó Camus con frialdad

"Te equivocas Camus, no puedo permitir que lastimes a Clío de nuevo"- explicó con parsimonia

"Y se puede saber quien te crees para intervenir?"- el tono helado del acuariano ni la súbita baja de la temperatura impidieron que Shaka anunciara con calma

"Soy su alma gemela"- Camus se quedó petrificado ante aquella afirmación, sin palabras se dirigió a la salida ¿almas gemelas? Sería posible... no, desde cuando Shaka? Desde cuando Shaka sentiría aquello por su pequeña? No, no era posible, no podía permitirlo, sintió aquella cosmoenergía que tanto había extrañado, y sin perder tiempo se dirigió al coliseo.

El aire pareció volver a escaparse de sus pulmones, sintió como si el tiempo no hubiera transcurrido, Clío entrenaba con Milo como tanto tiempo atrás, cada golpe, cada avance y cada retroceso de los contendientes parecía marcado por la misma extraña coreografía que habían practicado durante años, se conocían las fortalezas y las debilidades, cada uno de sus gestos, y sabía que por muy fuerte que fuera su amigo su discípula muchos años antes había aprendido a leer sus movimientos, aquello no había cambiado en lo absoluto, la pelea terminaría como siempre en un empate, y sonrió para sí mismo recordando aquella vieja tradición que hacía tiempo habían abandonado

"Estoy agotado"- suspiró Milo cansado con una sonrisa- "Lo dejamos en empate?"

"Ni que lo digas- suspiró agitada la pelirroja- llevaba años sin hacer esto"- el acuariano bajó a la arena de un salto llegando hasta ellos- "Ya había perdido la práctica, pero al fin y al cabo no lo hice tan mal cierto?"

"Por supuesto que no lo hiciste mal ma petite- susurró con calma pasándole el brazo sobre los hombros- viéndolos desde ahí arriba parecía que estuviera viendo una imagen del pasado, ahora si me permiten retomar viejas costumbres que les parece si vamos a mi templo por nuestra taza diaria de chocolate?"

"Chocolate!"- anunció Milo sonriendo como un niño- "desde que te fuiste perdimos esas tradiciones, pero creo que sería bueno que las recuperáramos"- explicó el escorpiano a la amazona

"Estoy totalmente de acuerdo"- anunció Camus sonriendo, viendo como la joven suspiraba con aspecto derrotado

"Muy bien pero..."

"No te preocupes a ti te prepararé tu adorado café moka" – le anunció con una sonrisa

"Había olvidado lo difícil que es luchar con ustedes dos"- anunció la amazona con tono cansino dejándose arrastrar hasta el templo de acuario

"Hey Clío!"- Camus volteó sin quitar su brazo de los hombros de la amazona, para encontrarse con aquel rubio historiador que tanta simpatía le había causado, lo miraba molesto, intentando intimidarlo, obviamente aquel tipo no sabía lo que en realidad significaban las miradas frías, pero obviamente tendría que enseñarle- "Tenemos que hablar de nuestra investigación, es muy importante"

"Lo haremos mañana en la tarde con todo el equipo, como habíamos quedado, durante la mañana tengo que entrenar con los aprendices"- indicó la amazona con tono cansado

"Vamos llamita"- los apuró Milo con una sonrisa- "debemos ir por nuestro merecido chocolate"- sin más se alejaron del historiador dirigiéndose escaleras arriba

"Decididamente Camus llevo años sin probar un café moka como este- anunció con suavidad Clío arrebujada en aquel cómodo sofá- no conozco a nadie que pueda prepararlo de este modo"

"Es mi receta secreta"- sonrió el acuariano degustando aquella taza de chocolate

"Y Clío, como van las cosas?"- inquirió Milo entusiasta

"Como siempre supongo?"- suspiró mirando el techo

"El tipo ese y vos tienen algo?"- preguntó finalmente el escorpión con tono molesto, Camus lo observó sorprendido, si bien aquello en verdad le interesaba su amigo había tenido el tacto de roca, absolutamente ninguno

"Al parecer la pregunta del día es que relación tengo con cada quien- comentó la chica cansada- él me hizo la misma pregunta con vos, y antes de que vayas a hacer nada, o tengo absolutamente nada con él, somos colegas y muy buenos amigos, pero nada más- sentenció- entendido? Y más vale que no me entere de que lo andas amenazando"

"Como crees que..."

"Te conozco Milo, te conozco lo suficiente, deja a Wolf en paz, le debo mucho"

"Está bien- suspiró derrotado- lo haré por vos, pero si te molesta..."

"Yo misma me encargaré de ponerle las cosas en claro"- aclaró la joven poniéndose de pie- "ahora si me disculpan necesito hablar con Shaka", sin más salió del lugar.

"Con Shaka"- meditó Camus molesto decididamente tenía que averiguar que era lo que estaba ocurriendo

Holita a todos, me presento, soy DK, first- ayanami, les pide perdón en todas las formas posibles por no haber podido actualizar antes, pero las cosa estuvieron algo complicadas, primero su padre estuvo internado y ella tuvo que viajar para cuidarlo y hacerse cargo del negocio (para los que no lo sepan su padre vive solo, a 120 km de la ciudad) y apenas regresó un MALDITO ALCOHOLICO los atropeyó a ella y a uno de sus amigos que iban en moto, por lo que ahora esta sentadita aquí a mi lado con la muñeca quebrada, motivo por el cual, como comprenderan no puede escribir, este capi lo hicimos entre las dos, yo copiaba mientras ella me dictaba, pero como comprenderan, obviamente no es lo mismo que cuando ella lo escribe, por no decir que ambas estamos en época de examen y nuestros horarios no nos coinciden como para ponernos a hacer esto muy seguido, por lo que no podemos asegurar cuando estará el próximo capítulo, el yeso se lo quitan el 21 de marzo, que es cuando volverá a actualizar ella, pero haremos lo posible por aunque sea subir un capi por semana. Como siempre las respuestas a los reviews anónimos están en el blog que figura como homepage en el bio de first-ayanami

Sin nada más que decir, los dejo, saludos para todos

DK