IV. Juegos

-No puedo creerlo, todo por la culpa de la inútil de MM, me envían a mí, una pequeña por este. Bueno, al menos es buen mozo nyu jeje-

Bluebell cargaba sobre sus hombros a Rasiel. Casi corriendo entre la maleza del bosque, llego al acantilado, donde los esperaban un helicóptero. Fuera de este se encontraba Kikyo.

-Llegaste…-

-¡Kykyo, porque tuve que ir yo a recogerlo! ¡Que acaso no pudo ir el vago de Zakuro! ¡Seguramente está perdiendo el tiempo ahí adentro!- Chillo

-Tch…Cierra la boca enana, simplemente no se me dio la gana de ir- Hablo El pelirrojo saliendo del helicóptero.

-¡Esa no es una justificación!-

-Bien, entonces digamos que la justificación, es que soy tu mayor- Entró otra vez.

-¡Eso no es justo! ¡Eres un…!-

-Tranquila, tranquila. Ahora sube al helicóptero.- Zakuro quito el cuerpo de los hombros de la chica y lo coloco en uno de los asientos del interior.

-¡Bien! Tengo ganas de volver y darme un baño-

-Pues eso tendrá que esperar- Dijo Zakuro desde el asiento del piloto.

-¡Ah!-

-Tenemos que llevar un encargo, tu bien sabes que todos los años hacemos lo mismo-

-¡Hmp! Ok, ok…- La chiquilla hizo un puchero y quedo mirando el encargo.

Raaaaaaro. Belphegor lo tenía abrazado. El peli verde se deslizo de los brazos de este. Se dirigió al cuarto del baño.

Al mirarse al espejo, recordó la estúpida creencia de que los vampiros no se reflejaban. Sus ojos viajaron de su rostro a su cuello, donde se hallaban dos pequeños agujeros, ya un poco cicatrizados, con sangre en rededor y la piel amoratada. Paso los dedos por aquella zona y le extraño que no estuviera curada ya, sus heridas no demoraban en curar más que en cuestión de horas. También se encontraba un poco adolorido.

-¿Qué haces ranita?- Bel lo abrazo por detrás.

-Nada…- Fran abrió un poco el grifo del agua, se lavo las manos.

-Humm, bien… Estoy aburrido- Encajo su cabeza en el cuello del otro.

-Podrías jugar a algo – Le sugirió Fran

-¿Jugar? A qué tipo de juegos te refieres-

-No sé, como que quisieras jugar tú-

-Puede ser videojuegos o…juegos de adultos ishishi- Le sonrío

-Pervertido- Fran salió del baño

-Ishishi- Bel siguió a Fran.

Mukuro se cambio de ropa y dispuso el abrir su pequeña y antigua tienda, al pasar por su sala, la cual daba lugar a un gran ventanal abierto, vio que habían dejado unos arreglos florales, un enorme peluche y una carta camuflada entre las flores. Todos los años en la misma fecha era la misma historia. En su casa aparecían aquellos presentes, siempre de la misma persona. Se acerco a paso largo y tomo con agresividad la carta. La leyó y con un poco de amargura la tiro a un tacho cercano.

-Maldito…Qué te cuesta dejarme en paz- Maldijo solo.

Tomo los obsequios y los llevo a su habitación. Giro un poco y quedo observando un mueble, en el que dentro resguardaba un preciado recuerdo. Mukuro suspiró con pesadez y salió de la habitación.

-¡Eso no es justo!-

-No es cosa de justicia, senpai. Es cosa de habilidad –

-¿Habilidad? ¿Acaso crees que un campesino como tu tiene más habilidad que yo en esto?- Señalo la Tv con el videojuego.

-Eh…sip-

-Tch, ya quisieras- Tiro el mando del juego al piso.

-Eres un mal perdedor, príncipe perdedor-

Apenas termino de hablar, tres cuchillos ya hacían clavados en su brazo. Los tomo, doblo y tiró al piso como si fuesen basura.

-¡No hagas eso!-

-Entonces deja de tirarme tus horripilantes juguetes-

-No me des órdenes rana-

-Lo digo también, porque es una pérdida de tiempo, tus juguetes no me hacen nada-

-Así le quitas la diversión- El príncipe se sentó en la cama.

-¿Ya te aburriste otra vez?-

-Si-

Fran se paro del piso y camino hacia el cuarto del baño. Cerró despacio. Mientras Bel, se quedaba dormido arrullado por el viento fresco que entraba por el balcón.

A los pocos minutos Belphegor despertó, le urgía entrar al baño, había ingerido mucho líquido en la mañana.

A paso rápido abrió la puerta del baño y quiso acercarse al retrete, pero se detuvo al observar a algo, mejor dicho a alguien en la tina.

-¿Te mataría tocar la puerta?- Fran se hundió en la tina, intentando ocultar su desnudes.

-¿Qué mierd..? ¡Y tú, cierra la puerta cuando uses el baño!-

-Deja de gritar y sal que aquí-

-El príncipe necesita usar el baño-

-Ah...Utiliza una bolsa- Dijo con molestia

-Muévete rana, vete de aquí-

-Estoy en medio de mi baño relajante- Lo miro mal

-A mí qué, con tu relajación ¡Fuera!- Lo tomo de la muñeca y lo obligo a salir del cuarto.

-Oye senpai, esper…- Puerta cerrada.

Fran empezó a temblar un poco por el viento que entraba del balcón, saco unas toallas de su closet, empezó a secarse, hasta que Bel salió del baño. Fran ni se inmuto y siguió secándose el cuerpo. Por el contrario Bel, se quedo viéndolo. Piel pálida, cuerpo pequeño y delgado. Las pequeñas manos, empezaron a sobar la tela felpuda por el cuello y luego por su cabello verde.

Bel se metió nuevamente al baño, se encerró y empezó a bofetearse mentalmente. Por unos momentos se le paso pro al cabeza que la rana era muy…antojable. Se decía a si mismo que eso no se le estaba permitido a un príncipe y que…Él siempre obtenía lo que quería. Maldita sea, solo seria por un momento, una cosa fugaz.

Fran vio que el rubio salió.

-¿Tanto vas al baño senpai?- Dijo mientras se ponía un polo manga larga holgado. Fran tomo su ropa interior para ponérsela. Bel lo tomo de los hombros.

-Vamos a jugar ranita- Susurro a su oído.

-¿A qué?- Pregunto con voz delgada.

Belphegor se lamio los labios. Salto encima del más chico como una fiera. Estrello sus labios contra los del peli verde.

-¡Hmp hmp!- Fran se removió desesperado entre los brazos del rubio. A pesar de ser un vampiro y tener fuerza sobrehumana, no entendía por qué ahora se le habían ido las fuerzas.

Con su lengua exploro la pequeña y dulce boca, cada rincón, memorizándolo. Por falta de oxigeno, tuvo que separarse, sus labios unidos por un hilo de saliva.

-¡Q-quítate!- Hizo el intento de empujarlo.

-Tranquilo, si no, la pasaras mal- Tomo las muñecas y las sujeto con una mano arriba de la cabeza de Fran.

Empezó a esparcir besos por todo el cuello, dejando a su paso marcas rojizas por toda la piel pálida. Fran se mordió los labios para no soltar ningún gemido. Subió la única prenda que cubrió el cuerpo pequeño. Empezó a jugar con su boca y con su mano libre, con los botones rosados que sobresalían de todo el pecho.

-Ah-h…S-senpai, para…ah- Cerro sus ojos para no ver más.

-Ishishishi- Bajo su manos, para acariciar las piernas del otro, serpenteando llego al miembro casi erecto. Empezó a masajearlo.

-¡Ahhh! Por favor, no ahhh- El placer que sentía era mucho. Se sentía confundido, nunca había experimentado aquello, se sentía bien y a la vez horrible, por el hecho de que lo sometieran.

-¡Gyahhh ahhh ahhh!- Aulló de placer al sentir que la boca de Bel jugaba con esa parte intima. Como un caramelo redondo lo lamia y succionaba. No paso mucho tiempo antes de que eyaculara en la boca del otro. Con sus manos ya libres, intento cubrir su rostro rojo de vergüenza.

Belphegor se trago aquel fluido y de nueva cuenta, obligo que Fran abriera las piernas.

-N-no- Lo callo besándolo otra vez. Se separaron y metió sus dedos en la boca del menor.

-Lámelos- El más pequeño solo obedeció. Una vez ya con los dedos ensalivados, los acerco a la entrada rosada. Primero metió un dedo, luego el segundo y el tercero. Jugando en el interior, para dilatarlo.

Fran suspiro varias veces.

Decidió que era tiempo de empezar con lo bueno. Saco sus dedos y posiciono su miembro en la entrada virgen.

-E-eso no v-va a caber allí- Dijo al ver el gran miembro del rubio.

-Ni te preocupes por eso ishishi- Lo penetro de golpe.

-¡AHHH!- Sus ojos botaron lagrimas -¡M-me duele! ¡S-sácalo!-

-Ahh…Mierda, que estrecho eres- Le encanto que el interior de Fran apretara su miembro.

Empezó a moverse de adentro hacia fuera.

El dolor se fundió con el placer. Para no gemir, la ranita se tapo la boca.

-No lo hagas, le quitas lo divertido – Quito las manos.

-¡Ahh! ¡Ahhh! ¡Ngyaaah!-

Al darse cuenta de que había chocado con un punto dulce, en el interior de Fran, Bel acaricio el pene del chico.

-¡S-sempai! ¡Bel ahhh!-

-¿T-te gusta, eh?- Siguió con el vaivén.

-¡S-si! ¡ahh!- Arqueó la espalda.

-Ahhh- El rubio se sentía muy bien.

-¡B-Bel …Senpai! ¡N-no puedo más! ¡Ahhh! ¡AHHHHH!- Grito al llegar al clímax, al igual que Bel.

Ambos respiraban muy agitados.

Fran intentaba regular su respiración, pero entonces Bel lo volvió a besar, pero esta vez fue algo más dulce y calmado. Se quedo dormido contra el beso.

El príncipe lo acomodo en la cama y tapo ambos cuerpos, para así poder descansar un poco. Empezó a dormir tranquilo cuando sintió que Fran se acurruco en su pecho.

Al abrir sus ojos. Rasiel observo que se encontraba en una especie de calabozo. Quiso moverse, pero estaba encadenado al piso.

-¿En dónde estoy?- Se pregunto. Cayó al oír que alguien se acercaba.

La persona, era un hombre albino, que sonrió y se puso a su altura.

-¿Quién eres? ¿Qué hago aquí?-

-Shhhh- Lo silencio.

-¿Cuál es tu nombre?-

-Rasiel…-

-Muy bien, príncipe Rasiel, de ahora en adelante, yo seré tu rey, Byakuran- Sonrió.

Aquella sonrisa era más espeluznante que la de él o la de su hermano.

-¿Y quién te crees para decir eso, campesino?- Byakuran lo tomo del cabello violentamente.

-Ya te lo dije niño, tu rey y solo lo diré una vez. – Lo soltó con brusquedad

-¡A qué rayos te refieres!-

-En nuestra especie, yo soy el que manda príncipe jeje-

-¿E-especie?-

-Pareces no recordar nada. Bien- Saco una llave de su ropa y abrió las cadenas. –Si quieres saber, sígueme-

Camino por los oscuros pasillos del calabozo. Rasiel lo siguió.

Ken entro corriendo.

-¡Mukuro-san!- Grito agitado.

-¿Qué sucede Ken?-

-¡Mire, es urgente!- Mukuro tomo la carta entre sus manos. La leyó.

-Parece….Parece ser que otra vez tendremos que poner a dormir a ciertos perros-

-¡Sí! Kakipi ya consiguió boletos de avión para todos. En la noche nos vamos ¿Quiere que le avise al mocoso?-

-No, no. Yo le iré a decir personalmente-

-Bien, nos vemos en la noche Mukuro-san- El rubio disponía irse

-Ken!-

-¿Si?-

-Consigan un boleto más-

-¿Eh?

-Solo háganlo-

-B-bien-

Mukuro decidió volver a habitación para poder guardar sus cosas. Luego iría con Fran, tenía que hablar con el urgente acerca de lo que se venía. Y sobre todo, hablar sobre qué rayos haría con su nuevo amigo.

Sus ojos, que recién habían despertado, se posaron sobre el reloj de la pared, 5 pm. Se sentó en la cama con un poco de dificultad. Miro al rubio que dormía a su lado.

No tenía ni la menor idea de que era lo que había pasado hace rato, tan solo se le tiro encima y luego… Estaba tan confundido, ¿Por qué? ¿Acaso había algún sentimiento de por medio?...Ante esa idea el color subió a sus mejillas. No, no y mas no. El no tenía tiempo para esas cosas, el tenia otras preocupaciones, cosas y objetivos más importantes…Pero, aun así, la maldita duda se le metió en la cabeza…Y si Bel, enserio lo quería…

Suspiro pesadamente. Puso los pies en el piso e intento pararse, pero un dolor punzante en su espalda lo obligo a caer de rodillas al piso.

-Au…- Se quejo despacio. Intento pararse pero no pudo.

Ante el ruido que había hecho al caer, Belphegor despertó y lo vio en el piso.

-¿Qué tienes?- Se sentó.

-N-nada - Esquivo la vista.

-¿En…cerio?-

-Aja- Saco fuerzas, intento otra vez pararse. Ya lo había conseguido, pero el dolor otra vez lo ataco, haciendo que perdiera el equilibrio. Por suerte, el rubio lo tomo en sus brazos antes de que callera.

-Si claro rana, estas muy bien ishishi… ¿A dónde querías ir?-

-A-al baño, me quiero duchar-

-Pero ya te bañaste-

-Tú también deberías bañarte senpai- Bel medito un poco

-Cieeerto. Vamos juntos- Lo cargo estilo nupcial. (*o*..XD)

-¿Q-que? ¡No! Yo voy solo-

-Calla rana, así ahorramos tiempo además ishishi-

-¡No, senp…!-

-Calla- Entró al cuarto del baño.

Ambos entraron en la tina, dejo que empezara llenarse de agua tibia. Tomo el frasco de champú y le lavo el cabello. Fran tan solo se sintió más nervioso, y si hubiera tenido corazón, seguramente este estaría palpitando como loco.

-¿Qué tienes?-

-N-nada- Agacho la vista

-Sabes, los campesinos no deben mentirle a sus príncipes-

Mi príncipe

-No tengo nada senpai- Negó con la cabeza

Bel tomo su rostro e hizo que lo mirara fijamente.

-Ranita rara- Acaricio su mejilla. Fran suspiro.

Se enjabonaron y lavaron sus cuerpos. Saliendo del baño, Fran noto una peculiaridad en el vientre del otro.

-¿Te gusta lo que ves?-

-¡Que! ¡No! No, yo solo…- Se sonrojo.

-Ishishishi. Es mi lunar, tiene forma de luna- Señalo.

-Ah, sí, si, como sea-

Ambos se vistieron. Se disponían a ver algo en la Tv. Cuando tocaron urgentemente el timbre.

RING RING RING

-¿Si, quien es?- Fran pregunto pro el intercomunicador.

-Soy yo pequeño, Mukuro-

-Ah, maestro. Ahora le abro- Dejo pasar a Mukuro.

-Siéntese- Señalo el sofá de la sala.

-Gracias-

-¿Sucede algo?-

-Fran, Il Circolo della Rosa, me ah hecho llegar una carta con Ken y dicen que esta misma noche debemos abordar para llegar al castillo mañana por la mañana-

-¿P-pero, por qué?-

-Los licántropos se están moviendo. Últimamente, están atacando a los nuestros allá en Italia. Por eso es que están haciendo un llamado general, parece ser que…llego el momento, Fran-

-Bien. Entonces esta noche iremos a Italia y…-

-¿Qué es lo que harás con el chico?-

El peli verde enmudeció. Se le había ido por completo aquello.

-Como te dije antes, tu y yo sabemos que esta terminantemente prohibido el transformar humanos Fran-

-Ya lo sé… Ahora, solo me queda llevarlo, además, seguramente ellos ya lo saben-

-Sí. Ellos tienen sus medios para enterarse de la vida de cada uno de nosotros.-

-¿A qué hora es el vuelo?-

-A las 9 pm. Entonces nos vemos en el aeropuerto ¿Si?-

-Claro- Mukuro abrió la puerta para irse – Fran-

-¿Si?-

-Bonitas marcas- Señalo su cuello. Al peli verde s ele subieron los colores a sus pálidas mejillas.

-¿Entonces a las 9 no?- Fran se sobresalto al oír la voz de Bel tras suyo.

-Sí, ya lo oíste-

-Supongo, pero aun así no acabo de entender todo y tú me lo vas a explicar, ranita- Se acero y se puso a la altura del menor.

-Tengo que senpai, tengo que…- Lo miro fijamente a los ojos.

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Bien, este es el primer lemon que escribo =/=! Así que por favor denle una oportunidad!

En el próximo capítulo:

-¿Ahora lo recuerdas?-

-Si-

-Pues eso es bueno, porque tú y tu hermanito se enfrentaran otra vez-

-Usheshe perfecto- Rio maniático.

-Pero pareces más ansioso por otra cosa, o me equivoco-

-Es solo que, quiero destrozar el nuevo juguetito de mi hermano, me la debe – Se toco el hombro, el cual estaba lleno de vendas.