Notas del Autor: El cuarto capítulo de este fanfic está aquí. Este capítulo tomó más tiempo del que pensé que tomaría. A partir de este capítulo subiré los siguientes una vez a la semana (talvez si tengo más tiempo sea diferente)
Debo admitir que Mole ya se perfila como uno de mis personajes favoritos del fic (aunque no debería tener favoritismos). Simplemente es muy divertido escribirlo.
Creo que eso es todo...
Disclaimer: Happy Tree Friends pertenece a sus creadores, al igual que sus personajes, no a mí. Sólo la historia me pertenece.
4
Splendid
Amaneció hace media hora y yo estoy tomando un atajo hacia el ayuntamiento cuando alguien me llama, es un oficial de policía que investiga el caso junto a mí. Debo decir que es de lo mejorcito que hay en el Departamento. Al momento de contestar me encuentro en una pequeña plaza, está nublado y las grises anémonas sobre mí me indican que eventualmente podría llover.
-Sr. Splendid, ¿Dónde está? Hay alguien que lo busca, dice que es de extrema urgencia.
-Me dirijo a la oficina del alcalde en este preciso instante, tú encárgate de… -escuchó un sonido extraño del otro lado de la línea. Un grito- ¿Oficial? ¿Oficial, está ahí?
-Lamentamos informarle que el Oficial ha fallecido producto de que su cabeza se separase del resto de su cuerpo. No se equivoque, fue algo totalmente accidental. Sin embargo, puede usted comunicarse con una de nuestras operadoras. ¿Desea hacerlo?
Esa voz… Definitivamente es él. Sabía que el día de su regreso llegaría, no esperaba que fuera tan pronto. Había comenzado a hacer rutina. Y con la rutina viene la tranquilidad. Me hallaba relativamente tranquilo, al menos hasta ese momento.
-Splendont, ¿Eres tú? ¿No es así?
-¡Oh! De modo que tiene interés especial en una de nuestras operadoras… ¿No es eso algo poco ético Sr. Splendid?
¡Ese idiota! Siempre intentando hacer que me enoje. Intentando sacarme de mis casillas. Es el único que lo logra con tal facilidad.
-No es una operadora, ¡es un bastardo y un cobarde!
-¿¡Cobarde!? ¡Splendont es un gran, gran tipo! ¡Tiene muchas fans y le va excelente! ¿Qué fundamentos tienes para decir que es un cobarde? –suena interesado en oír mis razones.
-Si no fuese un cobarde me hubiese enfrentado cuando pudo. En lugar de huir como lo hizo.
-Yo no lo llamaría huir ¿Sabes? Fue más una retirada estratégica –dijo divertido.
-Sí, por supuesto. Como tú digas –sonreí. Es un idiota, pero lo quiero…
Muerto.
-Aparte, no sería un cobarde si volviera para patearte el trasero ¿No es así?
-Bueno, te daré el punto. Pero tú no estás aquí… -observo a mi alrededor. No, no hay nadie en esta pequeña y oculta plaza a excepción de mí.
-¿Cómo que no estoy aquí? –la voz de Splendont no vino del interior del celular, sino de atrás mío.
Volteo para verlo con mis propios ojos y ahí está. Es una copia exacta de mí, pero en negativo. La diferencia más notable está nuevamente en nuestra vestimenta. Yo llevo un traje negro con una corbata de un opaco azul. Él lleva una chaqueta roja por encima de una polera blanca, unos ajustados jeans negros y unas Converse rojas. El azul antifaz está sobre su cuello a modo de pañuelo. En su mirada veo rabia y en la boca lleva una media sonrisa.
Resulta obvio que no vino a jugar limpio, vino a matar.
-Tiempo sin vernos, ¿No es así Splendid?
-Hubiese preferido que ese tiempo durara más. Mucho más. No soporto ver por mucho tiempo tu detestable rostro –sentencio molesto.
-Mi rostro es igual a tu rostro estúpido
-No será igual si le dibujo una bonita cicatriz…
-Quiero verte intentarlo –dijo tranquilo antes de cambiar su voz por una mucho más burlona y sarcástica- ¿Qué? ¿No puedes porque no te dejan ocupar tus poderes? ¡Oh, pobre!
Salta sobre una banca y camina de un lado a otro.
-Tú, maldito…
-¿Yo qué? – dice y me dedica una siniestra sonrisa- ¿No estarás pensando en hacerle daño a tu amado hermano o sí?
La furia se hace carne en mí. Doy media vuelta para irme, realmente no quiero estar ahí ni pelear con semejante imbécil. Entonces, cuando doy un par de pasos su voz en un susurro me habla:
-Splendid, yo siempre estaré ahí para ti. Haré cualquier cosa, aun si eso me cuesta la vida, para hacer miserable la tuya…
Me despierto. En mi pieza...Y me siento como un zombie. En la noche soñé algo muy extraño: una Mascarada, Petunia diciéndome "Madame" cada dos segundos, Nutty confesando que alguna vez le gusté y mi matrimonio con Flippy.
Ayuda, estoy perdiendo la cordura.
Me levanto y dirijo al baño. Ahí me ducho. Me visto. Bajo a la cocina y encuentro a mamá comiendo un emparedado. Cuando termina de comer me observa con interés, mas no dice nada. Pongo agua en el hervidor y lo prendo. Su mirada sigue ahí, persiguiéndome, acosándome hasta que finalmente ya no puedo más y le pregunto nerviosa y molesta:
-¿¡Q-qué!?
-Anoche no me esperaste para cenar –me regaña. Ese es su objetivo-. ¿Qué pasó?
-Es que…tenía sueño… tu sabes –la única razón por la que no tartamudeo es porque recordé que soy Flaky zombie y no estoy muy segura de si los zombies lo hacen. Pero ciertamente estoy comenzando a inquietarme de más.
-Ayer fue agotador ¿No es así? –Sospecha. Ella sospecha algo. Ni idea de qué cosa sospecha.
-Te impresionaría saber cuánto –respondo lo mejor que puedo y no puedo evitar que mi mente haga un flashback con lo mejor y peor de ayer que fue algo así como: Conocer a Flippy –ensangrentado-. Luego apuñalarlo -sí, más sangre-. Encontrarme nuevamente con él –ensangrentado 2.0, o algo por el estilo- y traerlo a mi casa. Y finalmente el beso de "despedida".
Se podría decir –y de cierta forma analizarse- que mi día de ayer fue Flippy. El Flippy bueno y ese Flippy malo, que aún consigue producirme escalofríos. Pero mi mamá me deja tranquila y después de preparar y tomar mi té con canela matutino subo nuevamente al baño del segundo piso. Ocupo este baño y no el de abajo porque se supone que este es mi baño.
Lavo mis dientes y ordeno mis cosas. Esta vez me aseguro de que mi celular esté en el bolsillo de mi abrigo. Ese abrigo que ahora huele a él y cuyo olor no me desagrada del todo. Aun cuando tiene alguna semejanza con el olor de la sangre.
¿Eso quiere decir que en realidad me gusta la sangre?
Dios. No puedo creer que haya pensado siquiera eso. Dejo el hilo de pensamientos porque me asusta bastante. Bastante el pensar que puedo pensar de esa forma. Restémosle un diez por ciento al porcentaje de cordura que me queda, por favor.
Dejo mi casa. Ni Petunia ni Nutty están por ninguna parte, asumo que la promoción era limitada y solo por ayer. Camino rumbo a la escuela cuando veo a Flippy durmiendo en una banca en medio de la calle. Utiliza un bolso negro como almohada.
Ustedes saben, yo me encuentro este tipo de personas durmiendo en la calle todos los días.
Pobre tipo.
Me agacho junto a él y beso su mejilla. ¿¡Por qué hice eso!? Me asombra la cantidad de cosas que hago sin pensar. Por suerte él no parece más despierto a causa de mi beso. Contemplo su rostro un tiempo, hasta que decido que ya ha sido suficiente.
-Oye, oye… -digo amablemente- Despierta Flippy.
No hay respuesta.
-¡Hey! ¡Despierta idiota! –digo antes de arrancar el bolso de debajo de su cabeza. No imaginé que pesara tanto pero al menos despierta. Ambos ojos son verdes. Me ve y pregunta.
-¿Flaky? –trata de reprimir sin éxito un bostezo.
-No tontito, no soy Flaky –declaro con total seriedad-. Soy Flaky. No puedo creer que hayas preguntado eso cuando me tienes en frente tuyo…
-Lo siento –entonces se sienta en la banca no sin antes mirarme de pies a cabeza-. Te ves bien…
Me sonrojo un poco y agrego rápidamente:
-Y tú te ves como si te hubiesen atropellado –su cabello… es un chiste.
-Por cómo me duele la cabeza puede que así haya sido –dice poniendo una mano en su frente.
-¿Irás a clases?
-Por supuesto –sonrió con desgano.
Finalmente se incorporó y comenzamos a caminar. Pero yo quería algunas respuestas.
-¿Qué llevas en el bolso?
-Cosas que no quieres saber que llevo –responde con calma.
-Ok… -quiero saber lo que lleva en el bolso, pero creo en sus palabras, de modo que no insisto- Flippy, ¿Por qué dormías ahí?
-Uhm…Eso es porque no tengo un lugar en el cual dormir. Verás, –dice igual de despreocupado que antes, como si no supiese de lo que habla- yo no tengo casa.
Me detengo.
-¿Qué?
Detiene también sus pasos. Me mira extrañado. Es curioso, a él le extraña que a mí me preocupe algo que a él de entre todas las personas debería preocuparle.
Él no tiene casa, no tiene hogar ni un lugar al que ir. Flippy realmente durmió ahí.
-¿Qué? –responde a mi pregunta con exactamente la misma pregunta. Bajo la vista y la voz casi me falla.
-…¿Cómo es eso de que no tienes casa?
-Bueno…Ehh…No tengo –Por qué está tan calmado…
-No tienes hogar ni un lugar al que ir. ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
-Eso debe ser porque yo nunca he tenido un lugar al que ir –Él sonríe. Yo estoy a punto de estallar en llanto.
¿Tengo acaso derecho para quejarme de las cosas que me quejo? Que Flippy huele a sangre, que tengo miedo de una persona a la que conocí horas antes, que odio las comidas saladas… Que absolutamente nada, nada resulta como quiero. Cosas como esas pierden valor cuando veo su sonrisa, cuando aprecio su honestidad.
Una lágrima cae al suelo pero ninguno de los dos dice ni hace nada. Entonces ofrezco mi mano y la acepta. Le susurro "Ven" mientras camino de vuelta hacia mi casa. He tomado una decisión y estoy muy segura de ella, pero las piernas no dejan de temblarme. Y se nota, pareciese que estuviera dando pequeños saltos cada cierto tiempo.
Estoy demasiado nerviosa como para pensar en eso ahora. Es una especie de juego, si pienso en ello, perderé. Debo mantener mi mente enfocada en aquello que es verdaderamente importante ahora. Debo pensar en cómo le explicaré a mamá acerca de todo esto, de todo lo que ocurrirá.
Puedo hacer eso o dejar que ella se dé cuenta sola. Descarto casi, casi de inmediato la idea, no soy tan malvada. Además, si hiciese eso hay muchas probabilidades de que todo terminara en un rotundo fracaso.
Y no quiero tirar a la basura todo el esfuerzo que estoy a punto de hacer. Todavía no, no cuando aún no lo he hecho.
Llegamos a mi casa. Abro las rejas y cuando estamos frente a la puerta le digo, talvez demasiado emocionada –pero yo soy así-, que de ahora en adelante vivirá conmigo.
Él me mira sorprendido y de su boca no salen palabras. Dudo que acepte eso, así que sin esperar respuesta alguna abro la puerta y lo meto en mi casa.
-Ve a ducharte –digo demandante.
-¿Ah? –creo que está algo confundido por cómo se ha ido desarrollando la historia…
-Ahora. No tenemos mucho tiempo. Segundo piso, la primera puerta a la izquierda.
Eso de dar órdenes no se me da, pero aparento bien. Me siento más cómoda recibiéndolas, siendo la última a cargo de las cosas, no importa si eso significa más trabajo.
Mientras se ducha me pongo a escuchar música. Descubro que dejó su bolso en el pasillo. Pero no puedo… No, puedo. Pero no debo. Aunque si talvez… ¡No! ¡Flaky, no puedes hacer eso! No debo registrar su bolso, no es correcto.
Finalmente termina, se viste y nos vamos a la escuela. Llegamos cinco minutos antes de que empiecen las clases. Flippy no entra conmigo a la clase, dice que debe hablar con el profesor Mole. Lo dejo y voy a hablar con mis amigos. Veo a Petunia en el pupitre a mi derecha y a Nutty en el que está a mi izquierda. De modo que así es como será.
-Hola chicos
-Hola –responden al unísono. Ambos se miran sorprendidos, no es habitual en ellos tanta sincronización. Todos lo saben.
-¿Algo interesante?
-No mucho. Mañana tendremos el examen físico… -responde Petunia.
-Dios, qué asco.
-Así es –afirma Nutty.
-¿Y hoy?
-Bueno, hoy tiene pinta de ser un día aburrido. El primero del año… -dice Nutty con evidente desgano.
-…El primero de muchos –agrega Petunia. Por lo que veo el desgano se contagia.
-Genial… -y ya me lo han contagiado.
Entra Mole a la sala con la misma ropa de ayer. Talvez sea una especie de uniforme, pero de ser así estoy segura de que esos grandes y oscuros lentes de Sol no son parte del mismo.
¿¡Por qué. Nadie. Respeta. Las. Reglas. De. Vestimenta!? Son todos unos estúpidos…
Mole habla:
-Buenos días alumnos –la clase responde al unísono "Buenos días profesor"-. Hoy les voy a presentar a un nuevo estudiante. Aunque creo que ya es familiar para ustedes, al menos finjan asombro. Su nombre es Flippy. Sí, así es. Sólo Flippy. Sin apellido, el chico es todo un bicho raro –se da cuenta de lo que ha dicho y agrega tranquilo, como si estuviera hablándole al espejo-. No los estoy condicionando a que lo acosen o a que lo escojan como víctima del bullying que sé alguien sufrirá este año, –dirige su mirada hacia Sniffles, un chico de pelo celeste pálido y muy tímido que fue quien nos abrió a mí y a Flippy la puerta ayer- que en todo caso creo serás tú muchacho, –entonces con su mano izquierda tapa parte de su boca y le susurra quizás demasiado fuerte (tanto que toda la clase lo oye) "¡SUERTE!"- pero es mi humilde opinión… Ya, ya. Para que no haya ninguna duda de que Flippy tiene un apellido lo volveré a presentar. Flippy, por favor pasa –entonces Flippy entra algo nervioso y avanza hasta posicionarse al lado del profesor-. Este de aquí es Flippy "inserte-un-apellido-aquí" y compartirá con nosotros por los próximos dos años. Ahora es el momento en el que pueden bombardearlo con preguntas.
Toda la clase excepto Petunia, Nutty y yo tenía preguntas que hacerle. Había cerca de veinticinco manos levantadas. Se me olvidó incluir a Cro-Marmot, él no levanto la mano.
-¿Qué te sucedió ayer? –preguntó un chico delgado y alto.
-Me apuñalaron… –respondió aún más nervioso.
-¿Quién? –una gota de sudor recorría mi cara.
-Y-yo… -y en la suya también había una.
-¿Tú te apuñalaste? –preguntó alguien confundido.
-No… Flaky lo hizo -… Todos los ojos de la clase fijos en mí. Las manos me empiezan a sudar y no sé qué hacer.
Entonces recuerdo y no recuerdo haber visto ninguna cicatriz o huella de una puñalada, ni siquiera los puntos que debieron haberle aplicado. Es muy raro…
De repente oigo a una chica preguntar algo.
-¿Vives cerca de acá? –y no me gusta el rumbo al que se dirige la pregunta…
-No… Vivo… Con Flaky –…porque se dirige hacia mí.
Splendid
Al volver a la oficina pregunto inmediatamente si ha habido avances dentro de la investigación. Un detective me dice que han encontrado una imagen del médico que trató al individuo, que sospechan que fue él quien le ayudó porque no encuentran ni su nombre ni su cadáver en nuestras listas de víctimas fatales. Creen que son cómplices.
Pido ver la foto y me sorprendo al darme cuenta de que quien lo trató no fue un médico, sino Splendont.
