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DISCLAIMER: Los personajes conocidos son de Rowling, los que no son conocidos y la trama son míos.
AVISO: slash (relaciones homosexuales). Si no puedes manejarlo, presiona atrás porque no me gusta recibir comentarios destructivos. Gracias.
NOTA 1: Es probablemente una de las parejas menos conocidas de las que he escrito, pero me llamó la atención y tenía casi toda la tarde libre. Lamento no haber continuado con las historias que tengo colgadas, pero cuando la inspiración llega para algo hay que aprovecharla.
NOTA 2: Conforme lean notarán que utilizo a fanon!Blaise y no canon!Blaise. No tengo nada contra el canon, pero he utilizado (y me he encariñado) tanto con fanon!Blaise que no podría escribir esta historia con el gemelo malvado de los libros. Lo siento.
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Título: Arlequín
Autora: GaBo0
Parejas: BillBlaise
Rating: M
Summary: Un encuentro inesperado entre dos personas inesperadas en el lugar probablemente menos indicado. Cómo las cosas se desarrollan y uno no se lo espera.
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Arlequín
Por GaBo0
El As de Corazones
El aire que le rodeaba subía cada vez más de temperatura. Sus manos no podía tocar todo lo que les gustaría. Aquella figura etérea danzaba frente a él burlonamente, mirándole con ojos pícaros y sensuales, calculando el momento en el que él alargaría una mano para alejarse una vez más y continuar con su lenta provocación.
Ahora se topó con la sorpresa de que, esta vez, los ojos de aquel ser le decían algo. Trató de estirar su brazo, pero no pudo moverlo. Se sintió frustrado cuando vio que era ahora el otro el que estiraba una mano en su dirección y él no podía tomarla. Forcejeó contra lo que fuera que lo retenía, pero no logró zafarse. Al ver la decepción en el otro rostro, jaló con fuerza y un sonido estrepitoso lo hizo saltar.
"¡Bill¡Dios, hombre, qué rayos te ocurre!"
Bill se sentó derecho y vio el desastre debajo de su escritorio. Se disculpó con su compañero y salió a llamar a un elfo de limpieza. Así, de paso, salía a tomar su almuerzo de una vez. No podía seguir trabajando si seguía teniendo aquellos sueños mientras estaba despierto. Lo peor de todo era que, por mucho que quería, no regresaban de noche y tenía que dormirse sin un vistazo de la persona que le perseguía durante el día.
Avergonzado, avanzó por los pasillos interminables de Gringotts. Se sentía como un colegial cuando ya estaba bastante mayor como para andar con esas tonterías. Sobre todo porque ya habían pasado dos años desde la ultima vez que lo viera, en la graduación de Ron. Esa noche se habían visto y había sido arrastrado nuevamente por la gracia y sensualidad del muchacho hacia un cuarto vacío.
Esa había sido la última vez que se habían cruzado. Sin embargo, seguía viéndolo casi a diario mientras hacía papeleo y su mente comenzaba a vagar a algún lugar más interesante que las cuentas que tenía que revisar en la oficina. Llegó a Mantenimiento más rápido de lo esperado y en menos de cinco minutos le dijeron que ya había un elfo limpiando su oficina.
Se chocó con un par de personas al caminar hacia la salida. No pudo evitar a Danielle, una compañera que hacía tiempo no hacía nada para disimular su obvia atracción hacia él, y tuvo que caminar lo que le faltaba de camino oyendo el murmullo constante que la rubia hacía a su lado. Maldijo que aquella mujer no entendiera su indiferencia por lo que era y la tomara como simple timidez de su parte. Además, no sabía por qué todas las chicas a las que parecía gustarle no se acercaban ni un poco a los rasgos físicos que le atraían -como cabello oscuro y ojos azules.
En ese momento, alzó la mirada al oírla nombrar a uno de sus jefes y sintió que a su lado varias personas se saludaban cordialmente. Sin embargo, no pudo voltear a ver. Parado frente a uno de los duendes que atendían en el banco estaba él, la persona que venía en sus sueños diarios. Se movía de manera casual sin saber que estaba siendo observado con sorpresa desde el otro lado del pasillo. En un segundo, Bill absorbió la imagen del cabello ligeramente más largo y la espalda ligeramente más ancha, de los pantalones que colgaban de sus caderas y el suéter que se ajustaba a su silueta.
Solo le tomó a Bill otro segundo más para ignorar la mano que halaba una manga de su camisa y cruzar el pasillo hacia él. Al acercarse, susurró su nombre y esperó pacientemente detrás de él, con el corazón en el puño y el estómago en la garganta. Cuando los ojos azules lo reconocieron, los vio sonreír.
"Bill"
Le sonrió. Danielle bufó indignada a su lado, pero no le hizo caso. Estiró una mano hacia el slytherin y esperó a que este la tomara. Vio por el rabillo del ojo cómo la chica regresaba hacia las oficinas con paso rápido y molesto, pero él solo elevó la otra mano y la colocó en la mejilla del chico. Blaise le sonrió.
"No esperaba verte aquí"
Bill rió y le preguntó si tenía planes para almorzar. Luego de recibir una respuesta negativa, caminaron en silencio hacia una pequeña cafetería cruzando la calle. El barullo de la avenida se disimulaba detrás del vidrio y el lugar era cálidamente iluminado por el sol del mediodía.
"Todo a tu alrededor es cálido" Murmuró Blaise y Bill se dio cuenta que aún le tenía tomado de la mano. Con un leve sonrojo le soltó y ordenó dos platos del día, algo sencillo acorde con lo que cargaba en el bolsillo.
"Oí de tu relación con Svidrigalov"
Blaise tuvo la decencia de sonrojarse y bajó la mirada. No le sorprendía del todo que el pelirrojo hubiera escuchado de aquella relación desde que se había hecho famosa gracias a un condenado reportero amarillista. Una foto de Fiodor a su lado había sido suficiente para convertir ese affair en primeras planas. Los problemas por los que el pobre gerente había tenido que pasar en su ambiente familiar eran nada comparados a los sermones que su madre le dio acerca del escándalo y la reputación.
"Ha acabado"
Bill asintió, aunque ya lo sabía. No estaba seguro de la razón por la que la confirmación de los labios del mismo chico se le hacía más cierta que cualquier cosa que pudiera haber escuchado en la prensa. Luego del revuelo que los diarios sensacionalistas causaron, Svidrigalov había sido amonestado y su familia le había despreciado. Francamente sentía algo de lástima por el hombre, pues una foto le hizo perder el trabajo, su familia y su amante.
No que le gustaría ver a Blaise en brazos de ese hombre.
"¿Y existe alguna que haya comenzado?"
Blaise sonrió tímidamente y se maldijo para sus adentros. El estar sentado con Bill de esa manera, en ese lugar, hacía que se sintiera más vulnerable frente a él. Por más que quería no podía levantar su pantalla con ese gryffindor. Sabía que podía conquistarlo y retenerlo en su cama por un buen tiempo si supiera qué técnicas utilizar, pero tenía dos problemas básicos: no había podido encasillarlo en un tipo de hombre y no quería conquistarlo solo temporalmente.
Además de que, al darse cuenta de esos dos problemas, también se había dado cuenta que Bill no era solo un capricho más. No se apegaba a sus anteriores caprichos (viejos, ricos y poderosos), sino que era mas bien un sentimiento hasta ahora prácticamente ausente en su vida. Una sensación de paz le rodeaba al estar cerca del otro que le obligaba a querer retenerla. Quería retenerlo.
Tal vez por eso siempre cargaba con eso encima.
"No. ¿Y tú?"
"Tampoco"
Se quedaron callados un momento. Cuando Blaise se animó a mirar a Bill se dio cuenta que este le sonreía embobado. Se le revolvió el estómago y un pánico repentino le hizo querer ponerse de pie y salir corriendo. Bill notó su reacción y tomó una de sus manos entre las suyas. "Sin embargo, me gustaría que hubiera alguien"
Blaise tardó un momento en comprender el significado de lo que el otro decía. Miraba alternadamente su mano prisionera y el rostro pecoso que ahora estaba peligrosamente más cerca del suyo. De repente, comenzó a reírse y se acurrucó en su asiento.
"Deja de bromear, Weasley, o me quitarás el apetito" le dijo algo nervioso y volteó a mirar a la mesera, aunque sabía que aún no vendría.
"No bromeo. No te pido que te cases conmigo, solo que no desaparezcas de nuevo. Solo un lugar donde ponernos en contacto. Lo que sea"
Blaise frunció el ceño y lo pensó rápidamente en su cabeza. Desembarazó sus manos de las del otro y se sentó serio en su lugar sin mirarlo. Pasaron unos minutos hasta que trajeron la comida y ambos comenzaron a comer en silencio con la tensión cada vez más latente flotando en el aire a su alrededor. Blaise podía sentir algo de frustración viniendo de su acompañante, frustración que se fue acumulando hasta que finalmente la mesa tembló bajo el puño de Weasley y tuvo que coger las copas de agua para que no cayeran.
"¡¿Es que tú no has pensado en mí ni una sola vez?!"
Blaise iba a contestar de manera sarcástica, un "claro que no" habría sido suficiente, pero no pensó ver desesperación en los ojos cafés. Y era un hombre desesperado el que ahora le hablaba a su semblante aparentemente tranquilo desde el otro lado de la mesa. Blaise apretó los labios y terminó su comida frente a la mirada expectante del pelirrojo. Bill, frustrado y molesto, apretó los puños y, aunque quería golpear el hermoso rostro sentado frente a él, solo se puso de pie.
"No creas que me he enamorado de ti, porque no es así" oyó murmurar al menor cuando una mano en su brazo lo detuvo.
"Lo sé" Con esta respuesta, Bill se dirigió a los servicios.
Cuando regresó a la sala vio que la mesa estaba vacía. Al lado del plato del hombre que antes le acompañaba habían varias monedas con el valor de la mitad del almuerzo. Al lado de estas, parado graciosamente y mirándole de manera adorable, un osito naranja sostenía una simple hoja de pergamino con un mensaje garabateado en ella:
"Me lo devolverás la próxima vez. En siete días. En esta mesa"
Bill sonrió.
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Chapter Summary: El reencuentro
Martes, 10 de Enero del 2006
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NOTA 3: Este será el último capítulo (a menos de que inventen otro As). Sé que es un final abierto, pero dudo que tenga tiempo para continuar. De hecho, pensé hacer un shot pequeño, pero me he dado cuenta de que es imposible. Escribo demasiado.
