Día 4.

Misaki se despertó en el futón que compartían los dos apagando la alarma antes que le ocurriera a su novio acompañarlo de nuevo, aunque el día anterior no se la pasó mal.. definitivamente, pero ¡No quería que se convirtiera en un habito!

Pero a juzgar por el horario, faltaría más que una alarma para despertar a la persona a su lado. Eran las 4:00am, más temprano de lo que se tuvo que levantar jamás.

Suspiró y salió de los cobertores y de los brazos del escritor para dignarse a cambiarse, eso no suponía la tardanza, más bien, era preparar el desayuno, aunque le había advertido que los desayunos no iban a hacer como antes, no era propio de él preparar algo tan simple.

Al final sólo preparó tortilla de huevo, salchichas pulpo, arroz blanco y sopa miso, dejando instrucciones para que lo calentara, que supondría sería en unas largas horas más.

Suspiró, no tenía hambre, pero le daría más tarde, preparó un almuerzo, con parte de la comida y salió del departamento tan pronto como pudo.

Alcanzó el primer tren que salía y aunque estaba lleno, al menos había un espacio de medio brazo entre persona y persona, por primera ocasión se dio cuenta de lo largo que era el recorrido, el anterior día, la presencia de Akihiko lo había despistado por completo, ahora contaba los minutos entre estación y estación.

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Entre dormitando saltó cuando llegó su parada y a cómo pudo logró salir, había conseguido llegar sin dificultades por el horario, sólo que ahora tenía mucho tiempo para perder antes de que comenzaran sus clases. Incluso pensaba que los cafés aún estarían abriendo, no le quedaría de otra que ir algún lugar cerca de su universidad, comprar un café en una máquina expendedora para despertarse.

Todavía es muy temprano… A esta hora me estaría despertando en el apartamento de Usagi-san.

Pensó cubriéndose del frío del invierno, maldiciéndose por olvidar sus guantes y bufanda.

Bueno.. El departamento de Usagi es demasiado conveniente, una persona promedio cómo yo… no tiene acceso a esas comodidades.

Aún me sorprende que Usagi-san haya aceptado a vivir como una persona promedio ¡No tenía que hacerlo!

Su celular sonó provocándole un brinco, apenas eran las 6:00am, no había forma que alguien lo llamara a estas horas.

En el identificador de llamadas reveló de quien se trataba.

—¿Usagi-san?

—Misaki—Su voz sonaba arrastrada y adormilada.

—¿Ehm? ¿Qué pasa?—Un pequeño instante de silencio volvió a preguntar—¿Sucede algo?

Ante el silencio, no sabía si se trataba de una llamada más innecesaria o sí pasaba algo que le impidiera hablar, el departamento era seguro, o eso creía, desconocía si estaba enfermo, al menos no lo parecía el día anterior.

—¿Usagi-san?—Repitió.

—¿Estás bien?—Preguntó cómo si tratara de encontrar las palabras.

—¡Eso me gustaría preguntarte yo a ti!—Explotó calmándose—Mira.. que.. me estás asustando a estas horas..

—Oh..—Soltó una risa en medio de su somnolencia.

—¡¿D..de que te estás riendo?! Tonto.

—No, por nada, sólo me haces muy feliz… Que.. te preocupes…—Terminó en un susurró, sin verlo aseguraba que debía tener medio rostro en la almohada al borde de regresar a los sueños. Recriminarle por lo que decía, no tenía caso en esos momentos.

—Usagi-san ¿Te levantaste sólo para eso? Vuélvete a dormir.

Antes de colgar la voz del escritor lo detuvo.

—Misaki—Lo llamó más despierto que segundos atrás.

—¿Qué pasa?

—¿Había menos.. gente?—Preguntó sin ser especificó a lo que se refería, pero el castaño lo supuso a juzgar de las conversación del día anterior.

—Si, mucha menos, no te imaginarías—Respondió mintiendo con una sonrisa pintada en su rostro, realmente no quería mentirle pero, no había tanta diferencia y no quería preocuparlo, sobre todo, quería evitar que volviera a acompañarlo—Te preocupas por cosas innecesarias.

—Mira quién habla…

—¡Cállate!—Gritó disponiéndose a colgar de una vez.

De nuevo fue interrumpido por la voz del escritor, llamándolo con su misma voz adormilada—Misaki.

—¿Ahora qué?—Replicó con molestia.

Tardó un momento en contestar para emitir clara y suavemente—Ten un buen día.

De inmediato como arte de magia se calmó, sintiéndose avergonzado, con un ligero rubor en el rostro, asintió sin que la otra persona se percatara y respondió.

—Si, g..gracias—Murmuró inquieto—Nos vemos en la tarde.

Finalmente colgó mirando el celular, sintiendo su sonrojo crecer, sabía que Akihiko no era una persona matutina e incluso así, se había preocupado por él lo suficiente para llamarlo.

Incluso sin haber desayunado o pasado la mañana juntos, sentía la misma calidez de siempre ¿Cómo debía reaccionar al respecto? Se sentía feliz.. Pero al mismo tiempo, no quería molestarlo.

—¿Takahashi?—Escuchó a pocos metros girándose, encontrándose a su amigo Todo.

—¡Todo! Buenos días.

—Buenos días—Le saludó metiendo sus manos en los bolsillos cubriéndose del frío—Es raro verte tan temprano por las calles.

—Eh.. si.. Para evitar la multitud del metro—Respondió encaminándose a la universidad.

—¿Ya no vives con Usami-san?—Preguntó, paralizándolo sin saber que decir continuó volvió a su paso.

—Ehm…. No…

Lamento mentirte Todo ¡Pero no tengo ni idea como explicar esto sin que suene extraño ni revelar el motivo verdadero!

Pensó arrepentido.

—Pero es temporal, mi hermano rentó el departamento de improvisto y no tuve opción.

—Ya veo, entonces estás viviendo solo ¿No es así?

De nuevo Misaki permaneció callado unos instantes.

—Si—Asintió.

—¿No te parece más cómodo?

—En.. realidad… vivir con Usa.. Usami-san no me molestaba—Contestó desviando la mirada.

—No quise decir eso, pero para un universitario solo puede vivir la soltería cuando se vive solo—Se rió—Es decir, no creo que pudieras llevar chicas al departamento de Usami-san.

Misaki de inmediato se sonrojó masivamente, tensándose de pies a cabeza.

—Eh… pues.. No…

—Ves ahora es tiempo.

No lo creo.

—No, para nada, yo no soy para nada popular con las chicas—Se excusó de inmediato.

¿Cómo fue que llegamos a esta conversación?

—Si no lo intentas, nunca lo sabrás.

Se rió nerviosamente tratando de cambiar el tema, temía que tratara de contactarlo con alguna chica o peor llevarle una a su departamento.

—Todo ¿Siempre llegas a estas horas?

—Si, me queda mejor con los horarios del metro y así alcanzo a comprar algo en una tienda de paso para el camino.

—Ya veo, las rentas no siempre son del todo convenientes.

—30 minutos en metro, a la universidad me parece bien para mí—Dijo con optimismo.

A mí me queda a una hora, pero, de igual manera esa era la manera de vivir de una persona promedio.

Era diferente de lo que acostumbraba, pero no me molestaba, mientras todavía siga viviendo con… Usagi-san, y que él fuera feliz.

Se sonrojó ligeramente y ocultó el rostro.

—Todo—Le llamó—Que diferencia.. habría entre vivir solo y vivir con… una pareja…—Ante la mirada de despiste, se alteró—¡Jaja! Bueno ahora que estábamos hablando eso de las chicas y vivir solo y.. tú sabes.. jajaja.

—Nunca lo había pensado, ni se me había ocurrido—Se rio—Takahashi me sorprendes, ni tienes novia y ya estás pensando en vivir con ella.

Bueno él no sabe lo de Usagi-san ¡¿Pero es tan raro?!

—No, no, sólo preguntaba.. por preguntar…—Se rio nerviosamente.

Todo pensativo miro el cielo por unos momentos hasta que habló—Imagino que debe ser duro, pensar por los dos y eso… —Al final sonrió saliendo de la seriedad—Pero debe de valer la pena, al menos así lo veo yo.

—Tal.. vez…

Un sonrojo se formó en el rostro del castaño, así como bajó la mirada.

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Al terminar de clases un pequeño alivio seguido de un sentimiento de nostalgia se posó en su pecho, era claro que Usagi-san no iba a esperarlo en la puerta, aún tenía la duda si podía llegar al centro de la ciudad solo por el metro.

Durante sus clases recibió un par de mensajes del susodicho, mencionaba sobre el desayuno, preguntando por Misaki, y algunos usuales "Me falta Misaki", que lo hacía sentir cómo si nada hubiera cambiado.

Es verdad, mientras estuviéramos juntos… Nada realmente ha cambiado.

Sólo que, a diferencia del día anterior Akihiko y él habían ido a comer juntos, ese día, tendría que hacerlo solo, aprovechando el tiempo entre la universidad y su trabajo.

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Por fin estaba de camino al departamento después de tantas horas, el metro estaba lo suficientemente libre para conseguir asiento, con la mochila en su regazo se dispuso a relajarse, y distraerse con el celular haciendo la espera más llevadera.

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—Bienvenido—Dijo Akihiko recibiéndolo en la entrada del edificio, con un cigarro en mano, cigarro que se encontró en el piso instantes después de que Misaki se acercara.

—¿Eh?— Parpadeó un par de veces—¿Pero.. qué.. haces afuera?

—Te espero—Respondió con simpleza, para embozar una sonrisa tranquila—No podía esperar a que regresaras.

El sonrojo del muchacho se incrementó y desvió el rostro avergonzado, no había nadie en la calle, incluso en un lugar público es como si estuvieran los dos solos, con ese mismo pensamiento su corazón latía desenfrenadamente.

Quizás él también lo había extrañado.

—Entremos—Condujo el mayor al edificio.

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Tan sólo cerró la puerta a sus espaldas el escritor tomó al muchacho de la cintura y estampó su espalda contra su pecho.

—¿Usagi-san?

—Sólo me recargo de Misaki—Dijo hundiéndose en el cabello del chico, quien permaneció inmóvil, tratando de controlar su agitado corazón, sin así quererlo tomó de los brazos que rodeaban su cuerpo.

Estoy en casa.

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—¡Wa! No me digan…—Se quejó el castaño cabizbajo frente el frigorífico para soltar un enorme suspiro.

—¿Qué pasa?

Giró con el peliplata y suspiró.

—Me olvidé por completo que ocupaba comprar despensa…

—Podemos salir a comer.

—No—Rechazó de inmediato—Ya hemos salido muy a menudo, es mucho gasto—Suspiró—No queda remedio, iré a.. alguna tienda cerca de aquí.

Antes que Misaki pudiera dar un paso, Usagi lo tomó entre sus brazos llevándolo al futón de la habitación contigua.

—¡WA! ¡¿PERO QUE HACES?!

—Te ves cansado, ocupas dormir un poco.

—¿¡Qué no me acabas de escuchar?!—Gritó exasperado al tratar de levantarse Akihiko lo acorraló entre sus brazos, silenciándolo en el acto.

—Descuida, estuve viendo el lugar —Acarició el cabello del menor despeinándolo con delicadeza—Yo haré las compras.

—¿Eh?—Dijo incrédulo, esperando haber oído mal—¿Q..Quien?

—Yo—Afirmó seguro sonriendo ampliamente.

¡No puede salir nada bueno de esto!

—Usagi-san..

—No se discutirá más, confía en mí.

¡Esas palabras… Son trampa, no puede decir eso cada vez que quiera que lo dejen hacer lo que quiera!

Antes que poder decir nada más, el escritor tomó los labios del chico, colocándose arriba de él y explorando con suma facilidad la boca de su querido novio, deleitándose de su sabor y esa mágica sensación que había extrañado en todo el día.

Cuando por fin liberó sus labios, dejó a un muy sonrojado Misaki completamente atolondrado.

—Sólo dime que ocupamos.

Misaki salió de su trance para suspirar, su novio era en verdad terco y.. si quería hacerlo no podía salir tan mal o eso esperaba. Además… también estaba viendo por su bien ¿No era así?

Cerró los ojos avergonzado cuando besaron su frente, volviendo al trance que Usagi le provocaba, al sentir su calor y aroma tan característico.

¡Era peligroso! ¡Muy muy peligroso!

—Usagi-san—Se separó unos momentos y asintió—Está bien, sólo no cometas una locura, ni compres todo lo que te guste.

—Si, si —Respondió sentándose en el futón al lado del chico, dispuesto a escribir todo lo que ocupaba en su celular.

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Una vez cerró la puerta el escritor saliendo del departamento, su corazón se contrajo, estaba preocupado pero… más que nada, era algo que jamás podría admitir, estaba tan acostumbrado a pasar tiempo con él que.. ahora que apenas lo había visto, se fuera casi de inmediato.

Lo hacía sentir desolado.

Pero también agradecía que Usagi sólo estuviera pensando en su bien… Con esos últimos pensamientos se quedó dormido tranquilamente.

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El escritor no tardó más de veinte minutos, pudo ser en menos tiempo si compraba la ayuda de una cajera pero parte de vivir en el departamento de Misaki era experimentar cosas normales, para que quedara claro sobre todo para su querido novio que sin dudarlo un segundo cambiaría todo lo que tenía permanentemente para permanecer con él.

Por lo que siguió la lista cosa por cosa, incluso cansado le recito todo a la perfección, con nombres de marcas comerciales y las cosas que podrían estar más juntas que otras.

Al mirar al castaño dormido pacíficamente dormido sonrió y regreso a las bolsas, había visto cómo Misaki acomodaba las cosas pero… nunca le prestó atención en ese entonces.

—Creo.. que esto va..—Y así comenzó a colocarlo todo.

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—Usagi-san…—Murmuró despertándose ante el ruido en la cocina, se talló un ojo, tardó unos momentos en despabilarse antes de salir disparado del futón hacía donde el escritor.

—Oh Misaki—Respondió con naturalidad—Estoy en casa.

Misaki rió nerviosamente al ver el desastre podía verse desde donde se encontraba.

—Bienvenido.