Improvisando

Felicity ojeaba el catalogo de los objetos subastados pero sin prestar atención. Su mente pensaba que podía hacer para alejarse de Becher sin levantar sospechas, cosa realmente complicada porque lo tenía a su lado y no cesaba en sus atenciones hacia ella, incomodandola y enfureciendola a partes iguales, pero su rostro no mostraba semejantes sentimientos.

- … y ahora un precioso colgante con un bonito diamante engarzado en oro blanco, cedido por nuestro anfitrión el Sr. Becher.- estaba diciendo el subastador, mientras mostraba la hermosa y cara joya a su público.

Los invitados aplaudieron a Becher por ceder semejante objeto y éste se levantó inclinando cortésmente la cabeza.

- Y encima creído.- dijo Felicity en voz baja. Todo el equipo oyó su comentario.

- Parece que te lo estas pasando bien, ¿eh?. - la voz de Diggle arrancó una sonrisa en la informática, pero no pudo responder, tan solo emitió un gruñido que todos supieron interpretar.

Mientras, la joya subastada había adquirido un alto valor, los dos pujadores eran Ray y el propio Becher. Felicity estaba tan absorta pensando en que hacer que no se había dado cuenta de que todas las miradas estaban fijas en ella, y que Oliver la miraba de un modo extraño.

- Muy bien señoras y señores, esto es un duelo.- decía animado el subastador.- ¿Quien se hará con la joya para la señorita?.

Entonces Felicity levantó la vista de la revista y se dio cuenta de que ella, era la señorita en cuestión. Su rostro se encendió de inmediato, si hubiese podido se hubiese escondido bajo una silla, pero allí estaba, siendo el centro de atención de todo el mundo.

Buscó la mirada de Ray, y éste le contestó sonriendo y guiñándole el ojo le dijo:

- Es por una buena causa.- pero Felicity no le encontró la gracia por ningún lado, pues odiaba ser el centro de atención.

La puja terminó y fue Becher el vencedor, todos los invitados aplaudieron al multimillonario, había ofrecido la joya y la había comprado él mismo. Todos admiraron ese gesto, todos menos Felicity claro.

Becher subió al estrado y cogiendo la joya se la ofreció a la rubia que lo miró atónita. En la sala se oyó un murmullo y otro aplauso entusiasmado.

- Levántate y acepta el regalo.- oyó que le decía Oliver muy serio, serrando los dientes furioso por el giro de los acontecimientos.

Felicity obedeció, y como una autómata se levantó y aceptó la joya, Becher se la coloco pasando sus manos alrededor del cuello a una asombrada Felicity, haciendo que ésta se encogiera al tener los brazos de ese tipo en su cuello, tocándola. El público estaba entusiasmado, todos esperaban que dijese algo.

- Ahora no es el momento de quedarse muda.- oyó la voz de Oliver en su oreja, haciendo que reaccionara.

- Vaya.- dijo mirando al publico que tenía ante ella.- Esto es un honor, que dos hombres quieran alagar a una chica con algo así.- dijo tocándose el colgante-, es algo que nunca me había pasado.

Calló durante unos segundos, y enseguida volvió a hablar.

- Bueno salvo en el instituto cuando unos compañeros apostaron que... - empezó a parlotear con nerviosismo y explicó una anécdota que pareció agradar al publico reunido en la sala y hacerle reír.

Su mirada se topo con la de Oliver, éste la miraba muy serio.

- En resumen, muchas gracias.- dijo para finalizar su pequeño discurso, mirando a Ray y a Becher alternativamente.-

Este último asintió con una gran sonrisa y acercándose a Felicity le besó en la mejilla, dejándola aún más asombrada si cabía.

Todos la miraban,haciéndola sentir nerviosa, pero lo que si hizo que se le cayese el alma a los pies fue la mirada de Oliver ¿la hacia culpable del comportamiento de aquellos dos hombres que parecían haberse vuelto locos?, ¿la miraba con desaprobación? Era difícil interpretar el ceño fruncido de Oliver y sus ojos.

Entonces empezó a sentirse terriblemente mal. Todo empezó a darle vueltas, quizá las dos copas de champán tampoco ayudaban, ojala pudiese desaparecer de allí. Y entonces tuvo una idea.

- Sígueme la corriente.- susurró a Oliver antes de tocarse la frente, poner los ojos en blanco y dejarse caer desmayada al suelo.

Becher y Ray se acercaron a Felicity rápidamente.

- Felicity.- la llamó Ray, preocupado.

- Apártense, dejen que le llegue el aire.- dijo Oliver acercándose al estrado y apartando a la multitud que había alrededor de la chica.

Entonces Felicity abrió los ojos y todos respiraron con alivio.

- Eso ha sido la impresión de que dos hombres guapos y ricos se peleen por ella.- oyó que una mujer le decía a otra, con cierta envidia en el tono de su voz, y eso le enfureció aún más.

- ¿Estas bien?.- le preguntó Ray.

- Si, solo me he mareado, siento haber montado esta escena.- dijo Felicity con total sinceridad.

- No te preocupes, llamaremos a una ambulancia y..- intervino Becher

- NO.- Los tres hombres que estaban a su lado la miraron sorprendidos por la rotundidad de su grito.- No por favor, no me gustan las agujas ni nada relacionado con los hospitales. - dijo ella con una de sus mejores sonrisas lastimeras.- Solo necesito tumbarme un poco.

- Claro.- dijo Becher y fue a cogerla en brazos pero Oliver se le adelantó y cogiéndola con decisión se la llevó del salón hacia el piso superior donde habían las habitaciones y el despacho de Becher.

- No sabia que actuabas tan bien.- le dijo Oliver mientras subía en volandas a Felicity. Pero no había humor en su voz. Esta tenia la cabeza apoyada en su pecho, oyendo como latía su corazón, aspirando la fragancia de su colonia.

- Supongo que eso lo habré sacado de mi madre.- contestó ella levantando levemente la cabeza y encontrándose con esos ojos azules que parecían dejarla sin sentido.

Oliver la llevó a la habitación que Becher le indicó.

- No os preocupéis, solo necesito descansar un poco, el champan y yo no nos llevamos muy bien.- dijo Felicity, y no mentía del todo.

- Vaya número que has montado.- oyó la voz de Roy en su oído.- Si te quedas sin trabajo de informática puedes probar como actriz dramática.

- Roy, ahora no estoy de humor para esto.- le contestó ella levantándose de la cama donde Oliver la había dejado.

- Genial, ahora si que estoy donde tenía que estar.- dijo

- ¿Estas bien?.- le preguntó Laurel.-¿necesitas ayuda.?

- No, puedo hacerlo. Es cierto que estaba mareada pero lo he exagerado un poco.- le contestó la rubia.

Con cuidado abrió la puerta de la habitación dirigiéndose hacia donde ya sabia que estaba el despacho de Becher.

- Felicity date prisa.- le dijo Oliver.- Laurel y yo le vigilaremos, pero no pierdas tiempo.

La rubia suspiró resignada.

- Te gusta mucho dar órdenes ¿verdad?.- le espetó un poco enojada. Y oyó como Oliver soltaba una maldición y no decía nada más.

Entró en el despacho de Becher, las cámaras de vigilancia estaban desconectadas, Diggle y Roy ya se habían encargado de ello. Se sentó en el sillón tras la mesa del despacho y con dedos hábiles empezó a buscar en el ordenador.

Mientras, la fiesta continuaba, la gente bebía y bailaba, pasándoselo bien, ajenos a la realidad. Oliver y Laurel vigilaban a Becher mientras bailaban. Después de la escena de Felicity, el multimillonario había estado hablando con dos hombres de características físicas considerables y Oliver enseguida los reconoció como guardaespaldas o agentes de seguridad.

Luego lo vio hablando con Ray durante un buen rato antes de que despareciera sin que Oliver o Laurel supiesen a donde había ido. Oliver estaba subiendo una de las escaleras cuando Ray se le acercó.

- ¿Has hablado con Felicity?, ¿sabes si esta muy enfadada conmigo?. - le preguntó realmente preocupado.

Oliver se frenó en seco, maldiciendo, pero cuando se giró hacia Ray, su semblante no mostraba ninguna emoción.

- A Felicity no le gustan las sorpresas, no le gusta ser el centro de atención. - Hizo una pausa.- Deberías saberlo.- No pudo evitar la puya.

Ray asintió con pesar.

- No te caigo bien, aún me haces culpable por haber perdido Queen Consolidaded, ¿verdad?.- lo miró, poniéndose muy serio.- Puedo aceptar y asumir que no te caiga bien, ódiame si quieres, pero de ninguna de las maneras acepto que me hagas culpable de perder tu empresa. Eso es solo culpa tuya y de tu mala gestión.

Oliver apretó fuertemente la mandíbula. Ray sin proponerselo le había dado donde donde más le dolía, en el orgullo.

- Ray ahora no es momento para esto, de verdad. - le contestó reprimiendo la furia que estaba creciendo en su interior . - Hay cosas que no entiendes, no pretendas..

Pero Ray lo hizo callar con un gesto de la mano.

- Quizá no, pero lo que si se es que Felicity te admira y siente una lealtad hacia ti que no comprendo, es verdad.

Oliver iba a contestarle algo pero Ray siguió hablando. Oliver estaba nervioso, pues Ray le estaba entreteniendo.

- Se que no la conozco tanto como tu, pero lo que si se es que últimamente no ha sido la misma, esta triste y distraída. No se si tu eres el causante de su estado de animo o es otra cosa. Solo te pido que no le hagas daño. Y que no me veas como a tu enemigo, pues no pretendo serlo. Ella me importa. Es una buena persona y no se merece sufrir como lo esta haciendo. Ni por ti ni por mí.

Oliver lo miró, impaciente por acabar con aquella conversación, veía verdadera preocupación en las palabras de Ray, pero se negaba a darle la razón, su orgullo se lo impedía.

- ¿Eso es todo?.- le preguntó

- Si, eso es todo.- dijo Ray dándole la espalda y volviendo a bajar las escaleras, encaminándose de nuevo hacia la multitud.

Oliver se quedó allí de pie durante unos segundos. Intentando asimilar lo que el empresario le había dicho, hasta que el carraspeo de Diggle lo hizo volver a la realidad. No esperaba tener esa conversación con Ray y menos aún que el resto de su equipo fuese testigo de ella.

-¿Feclitiy?.- la llamó Oliver, pero no recibió respuesta alguna, y eso no sabia si era buena o mala señal.

Felicity había desconectado el micrófono y su audífono, pues oír a sus compañeros la distraía, ya lo volvería a conectar cuando terminara el trabajo. De momento necesitaba estar totalmente concentrada en descifrar los códigos de acceso para poder acceder a los datos que tanto necesitaban y no oyó la conversación entre Oliver y Ray. Mientras los dos hombre hablaban, ella hacia volar sus dedos por el teclado mientras murmuraba y tomaba notas mentales de lo que iba haciendo.

De repente Oliver oyó la voz triunfal de Felicity y suspiró con alivio.

- Lo tengo, estoy enviando la información a la Guarida. - dijo Felicity

- Felcity ¿te habías desconectado?. -le preguntó Oliver incrédulo.

- Si, es que vuestro parloteo me molestaba y entonces no podía concentrarme y si no logro concentrarme entonces...

- Fe-li-ci-ty.- -dijo Oliver exasperado.

La rubia calló de golpe, suspirando.

- Hemos perdido a Becher.- dijo Oliver, creo que Arrow tendrá que intervenir.

- Que quieres decir... - contestó Felcity, pero la conversación de interrumpió.

- Oliver, creo que algo va mal.- dijo Roy

- ¿Para quien trabajas?.- le preguntó Becher al entrar en el despacho y verla allí de pie, había conseguido lo que quería y estaba a punto de irse, pero el aviso de Oliver había llegado tarde.

Felicity temblaba pero intentaba mantenerse firme.

- No se a que te refieres.- contestó ella.- Solo he salido de la habitación y me he desorientado, aún estoy mareada.-Intentó una sonrisa.

- Vamos rubia, tu actuación ha sido muy buena, pero no lo suficiente como para convencerme.- Todo signo de caballerosidad y educación que había mostrado en la fiesta desaparecieron al verse en peligro.

Becher fue hacia su ordenador y tecleo algo, pero no pudo saber si ella había hecho algo o no.

- No se a que te refieres.- le contestó ella intentando aparentar inocencia.

- Mis hombres te han visto entrar aquí

- Ya te he dicho que solo me he desorientado, no se que otra cosa quieres que te diga.- Felicity noto como sus ojos empezaban a llenarse de lagrimas y se odió por ser tan débil.

- Te lo vuelvo a preguntar. ¿para quien trabajas?

Ella negó con la cabeza, pero cuando vio el cuchillo que Becher sacaba de uno de los cajones de la mesa,su semblante cambió.

- Hace un momento me has hecho un regalo, ¿y ahora pretendes matarme?

- Eres muy valiente, sigues con tu papel hasta el final, ¿eh? Lo cierto es que me gustas, y mucho. Tenía otros planes para ti, más... placenteros,pero ahora...

- ¿Que vas a hacer?.- preguntó con un hilo de voz

- Si no me explicas por las buenas que es lo que buscas aquí, lo harás por las malas. Y créeme, se como hacer hablar a los espías. Quien te envía,¿es Doc Jonshon, verdad?

Felicity pensó rápido, ese nombre le sonaba, lo había leído en alguna parte, de repente su mente se iluminó. En el pequeño libro de Oliver, entonces lo vio todo claro. Becher se pensaba que ella trabajaba para la competencia, el mercado del crimen estaba muy reñido en Starling City.

- ¿Crees que lo tengo todo en ese ordenador?, no soy tan estúpido guapa. Si ese cabrón quiere a mis chicas, tendrá que pagar por ellas. Ya se lo dije.

Felicity se maldijo por no haber pensado en esa posibilidad.

- Puede que la información te sirva cuando hayas conseguido descifrarla, pero si Jonshon quiere a mis chicas, nadie más que yo sabe donde están y sin dinero no hay mercancía-. Dijo con una fea sonrisa.

Entonces Feliciy supo que sin la ayuda del ya declarado proxeneta, no conseguirían toda la información que necesitaban.

- No hagas nada!. -este mensaje no solo iba dirigido a Becher,si no a Oliver y esperaba que éste ultimo lo entendiese.

- Todo depende de ti preciosa.- dijo Becher acercándose a la informática y rozando casi sus labios. Felicity intentó apartarse de él pero chocó contra la mesa.

- ¿No querrás que venga la policía verdad?.- Felicity aún a riesgo de su propia vida, estaba lanzando un mensaje a sus compañeros.

- ¿Que tiene que ver la policía en todo esto?.- preguntó extrañado el falso filantropo, y entonces lo entendió.

- Tu no trabajas para Doc.- dijo cacheando a Felicity , manoseándola y pasando sus manos por todo su cuerpo y arrancándole el micrófono que llevaba oculto. -Maldita zorra,- le escupió.

Luego le dio una fuerte bofetada con el revés de la mano haciéndola caer contra la mesa y dándose así un golpe en la sien. Al caer sobre la mesa Felicity arrastró todo lo que había en ella, cortándose y lastimándose las manos y brazos.

Becher la cogió con violencia del pelo y la levantó, haciendo que ella soltase un grito que nadie de la fiesta oyó, pero si Oliver y el resto del equipo.

- Vas a lamentar esto guapa.- y tirando con fuerza de su brazo se dispuso a salir de la habitación.

Felicity forcejeo e intento zafarse de su agarre, pero Becher, tan encantador hacia unos momentos, se había vuelto un ser violento y cegado por la furia y la agarraba con fuerza.

Cuando Arrow entró en el despacho, la escena que vio le hizo encogerse el corazón. Becher agarraba a Felicity con fuerza de un brazo, clavandole los dedos dolorosamente, y con una cuchillo amenazaba en cortarle el cuello.

Arrow no se lo pensó dos veces y apuntó al proxeneta con su arco.

- No lo mates.- gritó Felicity.- Si lo matas no sabremos donde están las chicas secuestradas.

Al hacer esta declaración Becher sonrió triunfal.

- No puedes tocarme encapuchado, la chica tiene razón. Sin mi la información que haya podido sacar de mi ordenador no sirve para nada.- Rió como un loco, con el movimiento, el cuchillo que sostenía se clavó un poco en el cuello de Felicity, haciéndola sangrar.- Me pensaba que trabajabas solo, aunque tener a una cómplice tan guapa como ella supongo que tendrá sus ventajas.- dijo el hombre dándole un violento beso a la asustada Felicity.

- No pienso matarte, pero si hacer que sufras.- Le dijo Arrow, su voz distorsionada por el modulador de voz.

Y ante la mirada atónita de Becher, Arrow le disparó una flecha , clavandosela en el brazo que sostenía el cuchillo con el que amenazaba a Felicity, y haciendo que éste cayese al suelo. Felicity al verse liberada se apartó de su captor.

El villano cayó al suelo, desde donde miró a Arrow con odio.

- ¿Quieres matarme verdad?- le dijo provocando a Arrow.

Arrow no cayó en la trampa, pero cargando su arco, volvió a disparar una flecha que esta vez clavó en una de sus piernas, provocando que Becher soltara un alarido de dolor y frustración.

- Yo no soy un asesino, tu si.- le dijo Arrow tranquilamente, tensando una nueva flecha en su arco.

- Si que lo eres encapuchado, aunque ahora vayas de héroe lo has sido, y sabes muy bien que siempre lo serás

- La policía se ocupará de ti y les dirás lo que quieran saber, porque si no no te mataré, pero si que sufrirás. Te lo prometo.

Y acto seguido apareció el inspector Lance con un grupo de agentes que esposaron al herido proxeneta mientras éste gritaba y se retorcía loco de rabia e impotencia.

Arrow se acercó a Felicity un momento, le miraba con los ojos anegados en lagrimas, tenia heridas por todo el cuerpo y temblaba como una hoja. Le hubiera gustado cogerla en sus brazos y llevarla al hospital, pero no podía hacerlo. Oliver tenia que volver a escena o alguien podría sospechar algo.

- Encárgate de ella dijo cuando pasó junto a Laurel.

Continuará...


Mucha gracias a Laura4131, arual17 y Dana-Weasleygranger por comentar. Me alegra que os es esté gustando.

Lo cierto es que no tengo un día fijo para actualizar. Depende como avance la historia, de mi inspiración... del tiempo... Así que siento no poder concretaros má os aviso que no la voy a eternizar, no sera una historia larga.

Y si arual17 tienes razón, la culpa es de Ray... quien la manda regalarle semejantes vestidos, luego Oliver va "tó loco", y quien no. ;-)

Pues eso es todo de momento. Sólo daros las gracias por seguir mi historia y vuestros comentarios.