Sus expertas manos recorrían sin ninguna vacilación por el cuerpo del menor que se encontraba aprisionado debajo de él. Los gemidos que dejaba escapar la pequeña boca eran silenciados por los labios hambrientos del mayor que los devoraban con una gula casi inhumana. Deseoso de probar más partes de ese exquisito cuerpo descendió por el cuello del menor, lenta y tortuosamente hasta llegar a los rosados pezones del pequeño quien no dudó en gemir más fuerte ante las sensaciones que el castaño le proporcionaba.

-K-Kaname más. S-Sentir más

Ante esas palabras el ego de este creció hasta límites insospechados para la raza humana. Podía sentir las caricias del menor, sus labios, sus gemidos suplicantes de más, su tentáculos, las curvas de su cuerpo… ¿Tentáculos? Abrió los ojos encontrándose con las cabezas de Kain y Aido en el cuerpo de un pulpo. Abrió los ojos de manera desmesurada viendo como los tentáculos de ese asqueroso mutante con las caras de los pervertidos sexuales que tenía como amigos rodeaba el cuerpo de Zero haciendo que el pequeño gimiese. No lo soportaba, giró la cabeza buscando algo con lo que despegar esos dos cuerpos encontrándose de pronto con un pingüino vestido con un frac regando las plantas y majándole a él en el proceso

-Name, aname- decía el pingüino con voz de Takuma- DESPIERTA

Abrió los ojos encontrándose con el techo de su amado apartamento, instintivamente giró su cabeza buscando a la horrible criatura y ya de paso al pingüino trajeado. Evidentemente no los encontró a ellos, pero sí a un Takuma sonriente con un cubo vacio en las manos. Entendiendo en ese momento que era un maravilloso sueño convertido en una pesadilla infernal.

-Por fin despiertas Kaname- sonrió el rubio- No veas lo mucho que cuesta despertarte y más si estas soñando cosas de "ese" tipo de cosas

Kaname no entendió el mensaje hasta que miró a su entrepierna donde se encontraba un evidente bulto, seguidamente miró a Takuma con ojos asesinos

-¿Cómo demonios entraste en mi casa, Pingüino?- preguntó enojado

No supo cómo interpretar el nuevo calificativo que el castaño le acababa de decir, así que simplemente sonrió mientras dejaba el cubo en el suelo

-Como veo que no recuerdas, te informo que tengo llaves de tu casa para las emergencias- el castaño le pregunto silenciosamente por la emergencia alzando una ceja- Zero necesita comer y sabiendo que duermes como una marmota en coma me pareció que sería necesario venir. Y no, no vinieron ni Kain ni Aido.

Detrás del rubio apareció una cabecita plateada con otro cubo de agua

-¿Takuma más?- preguntó con una sonrisa divertida en el rostro mientras le daba el recipiente al mayor

-Yo creo que si- y acto seguido le lanzo otro cubo a Kaname por encima haciendo que la calentura del mayor bajase inmediatamente ante el agua fría

-Muy amable- susurró sarcásticamente mientras apartaba sus cabellos empapados de su rostro- Como mínimo me deberías preparar algo caliente, estamos en invierno y hace frio. No sé si te diste cuenta del detalle

Ichigo solo sonrió saliendo por la puerta seguido de un sonriente Zero, dejando a Kaname solo, frio y mojado soltando maldiciones por lo bajo.

-Takuma ¿Qué ser frio?- preguntó jugando a estirar la pequeña ala de su mascota Kaito

Dos ojos verdes lo observaban discretamente, delineando inconscientemente cada curva del cuerpo del menor que llevaba puesta una camisa blanca de Kaname que le quedaba holgada hasta las rodillas y unos bóxers negros, también de Kaname, que le quedaban a la misma altura. No le extrañaba que tuviese frio, definitivamente Kaname no servía para cuidar a un ser vivo.

-Pues… el frio es una sensación que… bueno, ya sabes… No lo sabes- suspiró apesadumbrado

Zero dejó de jugar con el pajarito para prestarle atención a Takuma al cual le empezaba a doler la cabeza a causa de pensar demasiado en la explicación hasta que levantó la cabeza de manera brusca haciendo que Zero diese un respingo en la silla

-Ya esta- sonrió triunfante el rubio abriendo el congelador y sacando una piedrecita de hielo- extiende la mano

El adolescente no tenía ningún motivo para desconfiar de Takuma así que hizo lo que este lo ordenó, el más mayor dejó con cuidado el trozo de hielo en la palma de la mano del peliplateado. Ante el primer contacto con el objeto Zero lo soltó de golpe al sentir como el frio quemaba su piel, quedando el objeto en la otra punta de la habitación.

-¡Takuma malo! ¡Cosa también mala!- protestó mientras se miraba la mano- No querer eso más

-Eso es el frio- explicó el rubio mientras tomaba las manos de Zero- No siempre es malo, pero cuando está concentrado en un solo punto es doloroso

Apretó más las manos del menor intentando transmitirle calor. Los ojos de Zero seguían puestos en Takuma, el rubio tenía un aspecto hipnótico sobre el peliplateado cuando hablaba

-Y esto es el calor. Aun que también es malo cuando hay mucho- sonrió al ver que Zero asentía- Ya ve siendo hora que prepare un té caliente para Kaname. Seguro que echa chispas del enfado

Al separar sus manos de las Zero, el pequeño sintió como el frio se apoderaba de ellas rápidamente, así que buscó las manos del rubio otra vez.

-Zero ahora, no tengo que hacerle algo caliente a Kaname, o no me perdonara por haberlo despertado así. Kaito también da color- sonrió el Takuma soltando las manos de Zero con algo de vacilación.

En ese momento parecía un auténtico gatito regañado, con sus ojos amatista mirando para el suelo y su cabeza gacha se encamino hacía donde Kaito cantaba pidiendo la atención de su dueño. Zero sostuvo al pajarito entre sus manos pero el calor no era el mismo que el que daba Takuma. Dejó escapar un largo suspiro.

Justo en ese momento Kaname se apoyó en el marco de la puerta observando como Zero sostenía a su mascota, que lo mira mientras cantaba dándole a entender a Zero que estaba ahí. El pequeño se levantó la mirada y sonrió a Kaname

-Takuma ensañar frio y calor. Kaito y Takuma tener calor pero cosa mala frio- Kaname se giro hacia la espalda de Takuma, que canturreaba una canción mientras esperaba a que el agua de la tetera hirviera, pidiéndole una explicación. Cosa que el rubio no le dio- Manos Takuma buenas dar calorcito, Kaito no mucho

La cabeza de Kaname se giro cual niña de exorcista al oír esas palabras. Takuma al sentir semejante mirada dio un respingo sin dejar de mirar a la tetera. Con lentos, o por lo menos eso pensaba Takuma, el castaño se acercó a él y pasándole un brazo por los hombros le pregunto

-¿Qué clase de calor le enseñaste? ¿Tus manos son calentitas?- la sonrisa diabólica de Kaname se desvaneció dejando tras de sí la cara de un verdadero demonio- No sabía esos gustos tuyos Takuma

La tetera empezó a pitar asustando, si es posible, más al pobre Takuma. Que rápidamente saco la tetera del fuego y, desasiéndose del abrazo sobrecogedor de Kaname, se dispuso a echar el agua en dos tazas, con la mala suerte o por los nervios que le provocaba tener a Kaname mirándolo con esos ojos vengativos, apoyo su dedo en la tetera quemándose en el acto.

Se sujetó el dedo como queriendo evitar que el dolor se esparciese por todo su cuerpo, aun que, como médico, sabía que eso no pasaría. Kaname lo miró preocupado sintiéndose algo culpable de que el rubio se hubiese lastimado

-Takuma estas ¿Estás bien? Voy a por tiritas, ahora mismo vengo. Pon el dedo debajo del grifo- le ordenó mientras salía de la habitación con paso rápido y se dirigía hacia el baño

El herido solo hozo una mueca al intentar dar una sonrisa que se suponía tenía que tranquilizar al castaño, evidentemente, lo preocupó mucho más.

Zero miraba la escena con bastante miedo, no estaba acostumbrado a esa expresión en la cara del rubio que siempre estaba sonriente. Con pasos vacilantes se acercó al rubio intentando averiguar qué sucedía. Takuma al observar al peliplateado se dio cuenta de lo preocupadísimo que estaba.

-Zero, tranquilo, es solo una quemadura- la mirada del menor no cambio ni un ápice dejando ver a Takuma que seguía preocupado- ¿Te acuerdas que te dije que mucho calor era malo?- Zero asintió- Pues esto es lo que pasa

Takuma abrió el agua del grifo y posicionó su dedo debajo del chorro dándole la espalda a Zero para que no viese su mueca de dolor cuando su dedo tocase el agua fría. Lo siguiente que notó fueron unos delgados brazos rodeare el pecho en un inocente abrazo. Dejando olvidado el grifo abierto se giro hacía Zero que lo seguía abrazando enterrando su cabeza en el pecho del rubio

-Takuma daño como Kaito. Yo cuidar Takuma también- y dicho esto alzó la mano de Takuma para mirar mejor la quemadura- Animales caja cuadrada hacer esto

Y sin pensar en las consecuencias se llevo el dedo de Takuma a la boca, justo como había visto que hacían los leones en un documental. El rubio no podía estar más sorprendido, tanto por la reacción tan insospechada de Zero como de que la herida hubiese dejado de dolor dejando solo el cosquilleo de la lengua de Zero en el.

Se sonrojo demasiado al recordar algún que otro manga yaoi que había leído, donde el pequeño uke preparaba el dedo de su amante para hacer actos muy interesante, bajo el punto de vista médico, claro está. Muy pocas veces Takuma sacaba su lado seductor, pero Zero lo estaba pidiendo a gritos.

Con delicadeza saco el dedo de la boca del menor cogiéndole del mentón, haciendo que Zero levantase su cabeza para mirarlo a los ojos confundido

-¿Hacer mal curitas?- preguntó inocente mente con un hilo de saliva en el mentón

Takuma tuvo que recopilar toda su fuerza de voluntad para no empezar a sangrar por la nariz ante tan lujuriosa visión

-Bueno, digamos que tengo… mejores trabajos para tu lengua en estos momentos- mientras decía la frase se fue acercando a un inocente Zero.

No llegó mucho más lejos, una caja de tiritas impactó contra su frente haciendo que Takuma se alejase del menor

-K-Kaname ¿Cuánto tiempo llevas ahí?- preguntó con una sonrisa de circunstancias, ni se acordaba que estaba en casa de Kaname, vale, en esos momentos ni se acordaba de su nombre pero… ¿Quién se acordaría con una lindura como Zero predispuesto a todo?

-Lo suficiente como para saber que tú también eres un pervertido como Aido y Kain- en rostro de Kaname se encontraba otra vez esa sonrisa tan siniestra que asustaba tanto a Takuma- Hacía mucho que no te veía en ese modo. Y yo que pensaba que tú me ayudarías a espantar a los moscones que se le acercasen… Que equivocado estaba.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Takuma cuando Kaname pasó de largo y se dirigió a la nevera.

-K-Kaname ¿Q-Que vas a hacer?- preguntó tartamudeando

-¿Acaso no tenías calor? No te preocupes yo te ayudare con eso- la sonrisa de Kaname se ensanchó mucho más cuando sacó una bolsa de hielo del congelador

-Zeroooooooo- canturreó Kain al entrar en el departamento de Kaname- Hoy Aido no viene, se va al fisioterapeuta. Creo que nos pasamos con él, Kaname

Unos gritos se escuchaban desde el salón. Gritos de Takuma. Sin mucha prisa y con algo de pasotismo se dirigió hacia donde provenían semejantes alaridos.

Al entrar se encontró a Takuma boca abajo con Kaname encima de él y una bolsa de hielo metida debajo de su camiseta

-¡Kaiiiiiin! Ayúdame- Akatsuki sabía que esa imagen iba a perseguirlo el resto de sus días- Solo fue un error. Un pequeño error

Los lloriqueos de Takuma eran bastante graciosos pero… ¿Dónde estaba Zero?

No tardo mucho en encontrarlo ya que una pequeña risita se dejo oír detrás del sofá. Cuando el pelinaranja se acercó pudo ver como Zero jugaba con un trozo de hielo perdido con Kaito sobre su hombro, cuando noto la presencia del mayor una sonrisa se formó en sus labios

-Cosa mala no tan mala a Takuma le gusta

Kain se giró otra vez hacía la pintoresca imagen que daban los dos "adultos", si se les podía llamar así

-Si, creo que si disfruta- sonrió revolviéndole el pelo al pequeño

-¡Kaname no maaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!

Definitivamente la casera tendría muchos problemas con inquilinos así.