Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esta historia participa en el Reto Especial de Aniversario «Almas gemelas» del foro Hogwarts a través de los años.


IV

Recuperar el amor por la magia

con Ariana Dumbledore y Kendra Dumbledore.

Ven, ven, entra en mi vida.

Ven, ven, quédate conmigo.*

Gala – Come into my life.


—¿Recuerdas que me has dicho que tú te ibas a convertir en la mejor naturalista mágica de la historia? ¿Te acuerdas de los libros acerca de criaturas que papá te compraba y que yo te explicaba porque no lo entendías? ¿No has olvidado que ese ha sido tu sueño, cierto?

—No, mamá —respondió Ariana cogiendo con cuidado una flor del jardín con la misma mirada perdida que tenía desde que era una niña, la tomó entre sus dedos y la olió.

Luego miró a Kendra quien mantenía una agradable sonrisa en su rostro sin embargo Ariana no la creía del todo; en especial después de que ella se enteraba que su madre se quejaba acerca de los muggles que se metían donde nadie los llamaban; a la muchacha no le interesaba congeniar con los muggles o la opinión que tuviera acerca de ellos. Ambas se encontraban en el patio de atrás de su hogar, una cálida tarde de junio. Ese día, como era de habitual, la señora Dumbledore le prestaba más atención a su hija que a las propias tareas domésticas o a revisar que sus hijos hubieran hecho sus deberes correspondientes.

La mujer confiaba en Albus para que se encargara de ayudar a Aberforth con las redacciones que no entendía, su inteligente hijo mayor era de muchísima ayuda desde que ese fatídico día donde todo cambió para la familia Dumbledore. En cambio, Aberforth la ayudaba sólo estando a la par de su hija a veces sin decir ni siquiera una palabra.

—¿Te gustaría que volviera a leerte de animales mágicos?

—No, gracias.

—¿Por qué? Si es porque tengo los mismo libros de hace años no te preocupes, voy a pedirle a una amiga mía que me traiga nuevos ejemplares y te los leeré todos, de principio a final; lo que sea que te haga feliz, hija mía.

—Estoy bien —dijo Ariana levantándose del suelo aun con la flor entre las yemas de sus dedos, miró a Kendra que apretó el agarre que tenía en la manga de su vestido—. ¿Estás así porque extrañas a papá? Yo también, me gustaría que volviera. ¿Puedes hacer que vuelva?

«No, no puedo hacer que vuelva. Él está en la cárcel y se va a quedar ahí hasta que se muera», pensó Kendra acercándose a su hija lo más lento que podía, con esa acción le demostraba a la muchacha que no pretendía hacerle ningún daño. «Se vengó de los niños que te golpearon hasta casi dejarte inconsciente, tal vez no fue lo correcto pero se sintió mejor; sé que no se arrepiente por haber puesto a esos mocosos desgraciados en su lugar. Si no fuera por ellos, ahora estarías en Hogwarts haciendo mágica libremente en lugar de tenerle miedo.»

—¿Mamá?

—Ve con Aberforth —dijo—. Sé que quieres que te diga cómo son las clases en Hogwarts.

—No quiero.

Kendra suspiró, no había nada que podía hacer para recuperar el amor de su hija por la magia.


El verso original está en inglés, cito el original: «Come, come, come into my life. Come, come, stay with me.»