Diario de Myrtle: 21 de Abril

"Querido diario:

¡Por fin te encuentro! Por algún motivo parecía que este libro se hubiera desvanecido de los lavabos, ¿tuviste algo que ver Tom? ¿Es que hasta tú me marginas? Porque soy la gorda, la fea la granos (borrón lacrimoso). Si no fuera porque estoy indignada con los acontecimientos de la última noche no me dignaría a hablar contigo. Porque yo tengo dignidad, ¿me escuchas Olive Hornby? No soy una arrastrada por perseguirte durante los últimos 50 años, ¡encima que me esfuerzo por darle alegría a tu vida! ¡Soy alegre! (borrón) (charquito de lágrimas) (borrón)

Querido diario, llevaba meses sin saber casi de mi amor, no más que alguna visión lejana y centelleante de su melena platino, como una estrella en el horizonte indicándome el camino hacia mi destino… Cuando esta mañana, me entero mientras cotilleaba en el baño de profesores, que mi amor, fue vilmente engatusado por cuatro niñatos Gryffindor para creer que había un dragón en el castillo, ¿te lo puedes creer? Si es que de puro bueno es tonto. El caso es que él, con toda la buena voluntad que cabe en su -por desgracia- aún joven cuerpo, intentando librar a Hogwarts de la amenaza que sería si entrase un dragón en el castillo, que por cierto, ¿qué está pasando éste curso? Trolls, dragones… Es como si volvieran a celebrar un Torneo de los Tres Magos. Volviendo al tema, mi amor, todo valentía, acudió raudo y veloz a las autoridades competentes para evitar destrozos en zonas comunes como cuando entró el Troll. ¿Ves cómo me quiere? Sabe que si vuelven a destrozar un baño estaré disgustada, ¡lo hace todo por mí! ¡ME AMA!"

Myrtle lanza el diario por los aires mientras solloza y lagrimea ¿alegremente? Hace un doble tirabuzón, esa señal secreta de amor, y regresa al diario.

"Querido diario, soy tan feliz. Tan, tan feliz que no puedo dejar de pensar en lo desgraciada y triste que estaba (manchurrón de lágrima simbólica) hasta que él llegó a mi vida. ¡Ah! Y lo que es mejor, ¡ya sé su nombre completo! Resulta que mientras cotilleaba en la sala de Profesores, ellos dijeron los nombres de todos los aborrecibles niños que llevan por el mal camino a mi amor, ¡y el suyo también! Resulta que mi gran amor, el cazador de dragones -aunque luego los dragones no existan- ¡se llama Draco! ¿Acaso puede haber mayor señal del destino? Señora de Draco Malfoy. Que bien suena, Myrtle Malfoy, señora de Draco Malfoy…"

Myrtle prosigue, copiando una y otra vez las últimas frases, adornadas de corazoncitos y mariposas. Mientras tanto, una sombra comienza a salir del diario, con forma de mano, una mano agónica que parece arañar el suelo intentando escapar.

-¡Pero Tom! ¿Adonde vas?