Life Book

Disclaimer: Death Note, no figura en la lista de mis pertenencias ¿Por qué? Porque le pertenece a Tsugumi Ōba y a Takeshi Obata, por ende no escribo con intenciones de lucro.

Categoría: Aventura - Romance - Humor

Cursiva – Pensamientos, palabras a resaltar y en este caso lo que muestran las cámaras de vigilancia.

Narración normal – 3ª persona: Ryuuzaki –L- y su sequito.

Parejas: Saquen sus propias conclusiones.

Advertencia: Spoiler, hágase responsable de lo que leerá.


רגשות חשד ואת תוכנית חדשה.

Capitulo III: Las sospechas y los sentimientos de un nuevo plan.


Brotaban y se estrellaban, brotaban y se estrellaban. Era un ciclo, un mismo ciclo, el de las gotas. Caían ferozmente a la tierra, no alcanzaban a ni a solidificarse cuando ya se encontraban dispersadas en el suelo, desde las alturas se movían buscando hacia el precipicio terrestre su fin. En aquel hidrostático paracaidismo los truenos y relámpagos hacían de redoblantes de tambores, buscando producir incertidumbre y desazón solo para quienes estúpidamente se dejaban llevar por la atmósfera de la tormenta.

Y él era uno de esos estúpidos que pretendía tomar alguna conclusión de la lluvia. Como si de verdad en las gotas pudiese ver las respuestas, pero mucho más allá de ver en ellas eso, las comparaba con sus consientes pensamientos, no podía formular una sola conclusión consistente que lo tranquilizase, todas terminaban patéticamente igual, tenían un inicio pero se tornaban efímeras llegando pronto a desecharlas. Fatídico, porque veía a muchos tomar decisiones solemnemente sobre ese tema mientras que él solo se reducía a observar como las cosas se movían por sus propias causas y consecuencias.

Tomar cartas en el asunto no resolvería mucho, no le llevaría hasta lo preguntado y cuestionado tanto tiempo. Para solo entretener a su mente este problema no estaba, pero presentía que llamarlo problema era algo absurdo, porque sabía lidiar con casi todo tipo de situaciones y adversidades, menos esto, iba más allá de un problema. Algo totalmente nuevo, que si hubiese sabido hubiera tenido mucha mejor preparación para enfrentarlo y no sentirse tan desarmado, pero había llegado y lo había tomado tan desprovisto, sentía que era tan injusto.

¿Cómo moverse? ¿Cómo actuar? Si cada paso que daría no tendría justificación, porque la mayoría de los humanos se regían para mostrarse en esto con otra arma que no era propiamente el cerebro. Por ella esa sensación de inquietud e inseguridad. Esto, lamentablemente, podía con él, quisiese o no. Sonrió leve y ladinamente, observándose a través del cristal, si de verdad había un juego aquí, un acertijo, él seguramente ganaría.

En este juego, su contrincante iba ganándole, porque sin hacer mucho lo había logrado meter en un gran laberinto. Y él aun seguía sin lograr nada por más que hubiese movido más fichas que su adversario. No era tan deprimente el hecho de no poder manejar la situación más a su gusto, si no que de estuviese perdiendo. Destetaba perder y más de esa forma. Pero no se sentía un perdedor del todo, tenía esa cuota de Fe que todos los humanos tenían hasta que todo acabase, pero aun así… no era algo tranquilizador que las cosas se les escapasen de las manos. No estaba acostumbrado a no poder controlar todo, y sin dejar lugar a dudas el control que tenía sobre esto era muy precario.

Tratar de alejar su mente de aquellos singulares y por más decir escasos deseos, que jamás tuvo pero ahora nacían con fuerza, sería en vano. ¿Cómo poder pensar que todo lo que sucedía ahora con él era nuevo? Lo seguía considerando nuevo por no tener aún una solución, pero lo cierto es que venia con esto desde hace unos cuantos años atrás, pero nunca le dieron los tiempos como para ofrecerle un poco más de atención. La consecuencia de ello es que ahora se sentía como un pobre diablo, tal vez exageraba pero nunca tomo de verdad en cuenta esto, y velo ahí el resultado, que agradeciendo, aun no era el final. No tenia ya marcha atrás como para rehacer algo. Pero tampoco se había equivocado, no tenía que rehacer ninguna de sus acciones, aun no había nada de que arrepentirse.

Aún, ese maldito adverbio temporal, que sin gracia alguna, le demostraba que todavía no era tiempo de proceder. Era sumamente paciente, pero cargar con lo se llamaba sentimientos se le estaba haciendo arduo y complicado. Y tan fácil que lo hacían ver algunas personas, pero era exclusivamente eso, apariencia.

¿Él era humano, no? ¿Entonces, por qué se preocupaba? ¿Pensaba que podía vivir en la ignorancia? ¿Qué eso nunca le sucedería a él? Era una ley universal, ningún humano era incapaz de salvarse, todos algún día caían en ello. No era la muerte por más cabe aclarar… era otra cosa algo opositora a la muerte en sí.

Verdaderamente que lo traía algo agotado pensar en ello, sonaba bastante extraño que pensar a él le cansase cuando era un hábito, un hobbie para él pero no había razonamiento, no había una lógica que había que plantearse, no para esto. Era un hecho, indiscutible y veredicto. Se miró en el cristal que lo separaba de la lluvia contundente que se manifestaba afuera, la idea de salir y sentirse uno con las gotas, había aprendido a desecharla, no era momento de enfermase.

¿Y, acaso, era momento de pensar en ello? ¿O era solo una excusa para poder salir a distraerse un poco? No, descartaba la última opción, no había excusa que valiese la pena para salir a distraerse cuando se encontraban en instancias finales de resolver un caso. Pero con la agonizante desconcentración no le daba posibilidades de estar interesado en lo que hacía, simplemente su mente se iba en otras cosas, cosas totalmente diferentes a lo que en realidad debería reflexionar.

—¿Será algún síntoma? —miró al cielo ennegrecido e iluminado por los fuertes relámpagos cuando susurró para sus adentros, no había enfermedad física que pudiese con su mente… precisamente esta no era un problema físico, ¡y de nuevo con la errada de llamarlo problema! Esto no era un problema, era algo mucho más complicado e inmanejable.

Observó como rápidamente la serie de luces que presumía gloriosamente la ciudad se iban apagando desde la más lejana hasta la que estaban en el edificio de enfrente, y con unos segundos de retraso la luz también se escapó de su propio edificio, todo producto de un magnifico rayo que contempló admirado, siempre había disgustado de las tormentas. Como pasaba en toda tempestad, la energía se había ido como el agua. Ya anticipaba como los sistema de emergencia para estos casos saltarían alarmados, las luces rojas de emergencia instaladas en cada zona del edificio se prendían para iluminar algo.

Suspiró y miró hacía atrás dispuesto a volver al puesto de trabajo, preferiría bajar por si mismo antes de que fuesen por él. Aunque tenía la seguridad que solo bajaría para supervisar porque eso era lo que hacía últimamente, su participación en cada caso era a veces indirecta, objetiva y reducida. Él solo dirigía a la tripulación con la mirada, mientras sus dos sub. capitanes hacían todo el trabajo bajo su estricto control. De este modo no tenía que preocuparse justamente por la resolución del caso, en cuanto pusiese un pie dentro de la sala de investigación podría asegurarse con tranquilidad que no debería ni preguntar como iban. Siempre se sorprendía, nunca les diría, porque sería causa de pelea, pero ambos chicos hacían un extraordinario equipo.

El ascensor estaba sin energía, por lo que las escaleras era su, desgraciadamente, única opción para bajar hasta donde debía ir. Mientras que bajaba a su paso se preguntaba porque había subido tanto, ahora sufría su derivación. Nadie había muerto por hacer un poco de ejercicio ¿verdad?

Se tomó sus segundos antes de entrar al escasamente iluminado centro de investigaciones, por obviedad quienes se encontraban allí dentro no trabajaban con ningún dispositivo tecnológico puesto que no había energía, solo los monitores se encontraban prendidos, gracias a que se encontraban conectados a los sistemas de emergencias, con las pantallas en blanco y una frase escrita "no signal" que hacía referencia a la falta de señal con las antenas que estaban sintonizados.

Ambos jóvenes, los únicos de hecho dentro de aquella sala, estaban idos en sus pensamientos, sólo esperaba que no hubiesen dejado las cosas inconclusas, como hizo él ejemplarmente. Adicionando el apagón, no había mucho que hacer.

—¿En que reflexionan? —les preguntó, tomándoles por sorpresa muy bien disimulada a ambos.

El muchacho de cabello al estilo corte medieval y rubio, se encontraba con su cabeza apoyada sobre sus abrazos al estilo perrito encima del respaldo de la silla, solo negó con su cabeza lentamente dando a entender que no tenía mucha importancia en lo que había estado pensado.

—En todo… y en nada —respondió a la pregunta el más joven de los tres, siendo muy poco especifico mientras miraba fijamente un ladrillo de plástico entre sus dedos, sentado a medias sobre el asiento.

—Muy profundo… ¿En concreto? —le animó a desarrollar su respuesta.

—El caso esta cerrado y terminado —no era evidentemente la respuesta al tema, pero era algo que su receptor le interesaba saber.

—Muy bien… ¿En su mente o en los papeles con los informes? —la contestación era ya sospechada pero las ganas de preguntar nunca faltaban.

—En la mente, llegamos hace muy poco a algunas conclusiones —respondió el chico rubio por ambos.

—Me gustaría escucharlas —tomó asiento a su peculiar estilo y los miró para que alguno diese a conocer sus teorías.

—Ryuuzaki… ¿recuerdas las cartas esparcidas por las mesa? Nunca estuvimos tan cerca, como lo creíamos —el adolescente de cabellos blanquecinos comenzó la explicación.

—Si, de hecho siempre creí que no eran simples cartas de apostar —opinó dándoles el puente de continuar.

—Así es, en ese clandestino casino, cada carta tenía un logo impreso en tinta invisible al ojo humano, sólo podían ser leídas con un escáner especializado —siguió el joven de ojos claros.

—De hecho, la noticia de ese robo de uno de los bancos internacionales de los Estados Unidos puede relacionarse directamente con este caso —ambos iban turnándose para hablar, en este caso le tocaba a Near.

—Cada billete del dinero robado fue aplastado y aplanado logrando introducirlo entre las dos caras de una carta, para diferenciarlas de las cartas normales, les grabaron un pequeño logo en cada esquina inferior derecha, cerca del numero de la carta. Es por esto que las cartas de póker se veían un poco más gruesas que las comerciales.

—El dueño del casino, el Sr. Stahl, era el mismo quien estúpidamente comandaba el robo.

—Recuerden que detrás de un gran crimen no siempre hay un gran genio. A veces, las casualidades se entrometen más de lo que uno cree —Ryuuzaki meditó.

—¿Se puede asociar casualidad a mucha suerte? Porque si es posible, en este caso la suerte fue el motor de todo esto. El dueño del casino sólo se limitó a dejar grandes huellas y pistas por donde ponía su adinerado pie —continuó el relato Mello.

—Hablan de que luego del gran desvalije del banco ¿se valió de su casino a las afueras de las ciudad para ocultar todo la tonelada de dinero? ¿Utilizando como camuflajes las cartas de poker? —Ambos asintieron luego de que preguntara—. ¿Alguna simple explicación por el incendio en el mismo lugar?

—Que más da, un acto desenfrenado para que no lo atrapasen a él ni a sus socios, aunque dudo que sus subordinados hayan tenido alguna vez la idea de que iban a morir incinerados por su propio jefe —Mello rodó sus ojos con lo último dicho, no le veía mucha importancia por considerarlo obvio, pero Ryuuzaki siempre exigía todos los detalles sobre el caso investigado.

—El dinero se perdió y también al culpable.

—Era demasiado dinero, hace mucho que no se veía un robo tan espectacular… ¿siguen afirmando que la cabeza de todo esto era solo un afortunado?

—Por supuesto, de no ser así no hubiera dejado tantas pistas. Ignoro que haya sido apropósito —le contestó Mello.

—Ya entiendo lo que quieres saber, pero es solo una simple teoría... —Near se tomó su pausa cerrando sus ojos para ordenar mejor sus palabras—. Unos de los colegas de Stahl, Dean Hurst era propiamente el director de dicho banco… No era un socio al robo por supuesto, pero si sospechaba que el dinero se había escapado de la mano de su colega Stahl. Este último dejó pistas demasiadas obvias para que Hurst sacara sus conclusiones y fuese a apostar al casino en busca del dinero robado, es curioso porque aunque siempre fue asociado nunca había entrado a ese casino. Esta sería su primera… y su última vez.

—Entonces... era por el otro lado ¿una venganza?

—Podría ser, sería una segunda razón por la que decidió incendiar el lugar —admitió Mello relajando sus hombros.

—De esta forma introducimos todo en el mismo círculo, la muerte del Director del banco, el robo y la masacre de ese casino. Sin contar que todos los integrantes era uno que otro criminal y en su mayoría mafiosos —comentó Near esperando la opinión del muchacho de grandes ojeras.

—¿Tienen alguna idea de por qué desearía vengarse Stahl? —Ryuuzaki seguía sin dar a conocer su opinión.

—Problemas propios de ellos o tal vez algo que no quedo cerrado en el pasado.

—¿No creen que es un crimen con muy poco sentido? —les llamó a su opinión Ryuuzaki.

—Si. ¿Por qué nos pusiste a investigar este caso? La policía local podría haber resuelto esto sin mayor problema —Mello lo cuestiona.

—¿Tú crees? ¿Creen que la policía local habría llegado a relacionar los acontecimientos como lo hicieron ustedes? Puede que de verdad para ustedes haya sido relativamente simple la resolución de este caso, pero que en manos de los detectives locales, seguro lo habrían dejado como un caso abierto o sin cerrar. De hecho que tenga tampoco sentido es la gracia de todo.

—¿Buscabas ver como nos desarrollábamos en algo así? —ambos chicos comenzaban a entender la razón de todo esto.

—Quería ver que tan apegados podían ser a su lógica. Han dejado volar un poco su imaginación, y gracias a eso sacaron las conclusiones correctas —no era una felicitación, pero lo habían hecho bien—. ¿Decepcionados?

—Algo —respondió Near sin hacer visible si estaba decepcionado o no.

—Cuando la energía vuelva, quiero todo en los informes.

—Entendido —le respondió Mello mientras observaba el suelo aburrido.

Con unos minutos más tarde la energía alcanzo a regresar iluminando un poco más el oscuro salón, los monitores segundos luego se devolvieron a su anterior estado antes del apagón. Ryuuzaki no tuvo que ni voltearse cuando apreció que Mello y Near habían empezado a trabajar de nuevo.

Una carrera que había dado partida hace mucho pero que aún no mostraba una llegada cercana, con el camino tan enredado e indescifrable, sin atajos ni ayuda visible. Sólo una herramienta para conseguir llegar al punto de arribada; la inteligencia. Una cuenta regresiva no avisada había iniciado para quienes pretendían demostrar su astucia e imponerse ante el mundo como futuros defensores.

No contaban las ideas, los métodos, sólo el resultado final. Aquí el que dijese Jaque Mate antes que el otro sería el ganador. Cuestión también de rapidez, no había necesidad de encontrar estrategias mal pensadas o precipitarse antes de la jugada final.

El número de concursantes se había reducido de manera significantes a tan sólo dos. Solo dos almas jóvenes que buscaban demostrar que eran capaces, estaban liadas en lo que podía llamarse un juego, porque la mejor forma de resolver el acertijo era jugando. Dos adversario, dos oponentes, ambos contrincantes desde edad muy prematura.

¿Quién ganaría? El que le diese el mejor uso a su cerebro y demostrase que tenía habilidades para este trabajo ¿Cómo lo harían? Aún ninguno de los dos lo tenía planeado.

En esto solo había un juez que no tenia ninguna intención de arbitrar o mediar, solo juzgaría las acciones de los dos participantes. Acciones que debían ser pensadas tan detalladamente.

¿Considerar la idea de tener que elegir entre uno de los dos? Sería difícil observando como eran ambos…

Había olvidado por mucho tiempo que algún día tendría que elegir a alguno de los dos, pero si para algunas personas la elección era obvia, para él estaba bastante indefinida. Sería un trago difícil de pasar, debía alejar, por ahora, su mente de esas cosas… pasaría por ese puente cuando llegase a él, todavía no era tiempo. Vio a Watari entrar por el ascensor, tan solo bastó una mirada para que el hombre longevo entendiese cual era su petición. Necesitaba su ración azúcar nocturna, no sería nada gracioso cuando su estomago empezase a gruñir.

—¿Para qué incluir eso? ¡No tenemos pruebas de que realmente estemos en lo correcto! Por más que sea probable —la queja vino de Mello reclamando la idea de poner información de la cual aún no tenías pruebas sustanciosas.

—No tienes porque gritar —Near llevó una mano hacía su oído comprobando que aún oyese—. Es una sugerencia, podríamos sólo incluirlo como una posible teoría. No hay necesidad de probarlo ya que iría como una posibilidad, una especie de Bonus, nada más.

—Si tan solo hubiese hablado antes… —acotó el chico rubio concentrando su mirada en los monitores.

—Para empezar, tú no me dejaste terminar —Near se defendió, provocando que Mello lo fulminara con la mirada.

—Hablas tan pausado y tranquilo, me impacientas. No te morirás si le pones un poco más de carbón al motor de tu lengua —siseó Mello empezando a mosquearse.

—No me apuraré, es mejor dejar que las palabras fluyan, así las ideas salen más concretas. Si hablase más rápido todo lo que diría no tendría el mismo sentido —Mello trató de ignorar la indirecta hacía él, ese niño siempre lo estaba llenando de reprochas o de alguna que otra frase capciosa.

—¿De verdad? Acaso, como me expreso ¿es una forma poco práctica? —había tratado de ignorarlo pero el intento fue frustrado, si había algo que le molestase es que no le dijesen las cosas de forma directa.

—Si, para mí —le confirmó el joven de pelos blancos. Automáticamente Mello decidió ignorarlo en lo que restaba, sólo le prestaría atención a la información que le dictaba. El puesto de culpable en cada pelea o discusión que tenían con Near se lo llevaba siempre él, sería mejor que parase ahora con la disputa antes de que Ryuuzaki les llamase la atención y lo mirase mal a él.

Luego de esa breve discusión los únicos sonidos eran del teclado y de la voz de Near que iba formulando la información que Mello iba escribiendo en los informes, ¿cómo es que este último había aceptado hacer el trabajo de escribir mientras que Near solo se limitaba a redactar? Tal vez la idea de pelear ya les cansaba a ambos, pero lo cierto es que debían aprender a llevarse bien y no discutir por cuanta cosa diferían. Mello sabía que Near era muy hábil en las discusiones o en cualquier otro tipo de conversación, siempre tenía todo sumamente calculado para jamás equivocarse, por ello Mello tendía solo a veces a dar su brazo a torcer. Su orgullo nunca fue dañado pero sabía que entre discutir y salir perdiendo prefería aceptar un buen argumento por parte de su contrincante. Había aprendido a manejar un poco mejor sus emociones, aún así tener que tragarse sus palabras era terriblemente dificultoso.

Por otro lado Near tenía a su lado la imperturbabilidad que le faltaba a su compañero y la suficiente como para trabajar en equipo. Hablando de verdades, aunque supiese que Mello no lo toleraba, tomaba muy en cuenta que hacían buen equipo y que Ryuuzaki fichaba eso. No tenía la necesidad de saber cual de los dos sería el elegido porque el tema le tenía en cierta forma sin cuidado, ganaría quien fuese mejor. Sin embargo tenia la sospecha de que no habría un sólo ganador.

Ryuuzaki los observaba algo alejado mientras se surtía de todo un poco de lo que contenía su carrito de dulces. Había estado apunto de intervenir en la discusión reciente pero ambos se habían sabido frenar, había notado como Mello se esforzaba por no diferir con Near por no molestarlo a él. Por la razón que fuese, era prometedor ver que podían arreglárselas sin causar un alboroto, estaban avanzando y madurando como equipo, esa era la idea. A veces podía ver que Near era muy rígido con sus ideas, casi siempre eran las correctas pero aun así él también debía aprender a comprender los puntos de vista de los otros, no obstante el chico en ese ámbito había demostrado mejoría.

Pero lo que si era verdaderamente poco creíble es que discutiesen por simplezas, ¡y sacasen tan increíbles deducciones! Eran capaces de discutir por el acento de una palabra que por alguna pista o veracidad de un hecho. Y no exageraba porque él mismo había sido testigo de tan extraño acontecimiento.

-.-

—Gracias Watari. Puedes retirarte —el hombre de avanzada edad pero de fortaleza inigualable se retiró tras asentir con la cabeza educadamente y dejarlos solos—. Chicos, pueden servirse.

—No gracias —fue la contestación seca y tajante de Near desde el suelo, quien armaba de forma armónica una ciudad con caminos, rasca cielos, torres, edificios, casa y todo tipo de construcciones, con figurillas del tamaño de un dedo que simulaban ser personas y transportes de todas clases. En un total que ocupaba el espacio de unos sietes metros del piso esta metrópoli hecha solamente con Legos.

—Y ¿tú, Mello?

El aludido taciturno solo extendió su brazo desde su posición para servirse del carrito de dulces que había dejado hace unos instantes Watari, tomando de él sólo un pastel con aparente relleno de chocolate.

—Que inquietas que son esas dos niñas, serán un buen estorbo —objetó algo mosqueado Mello luego de dar un vistazo al monitor que tenia en frente, que mostraba tanto a Lizzie como a Dallas pelear por el control remoto del TV sin cuenta de ser observadas.

—En realidad temo contradecirte, pero lo dudo, esas dos chiquillas parecen seguir a Amane en todo. No creo que influyan en mucho —Ryuuzaki dejo claro lo que veía según el con un ojo más técnico, hasta llegaba a creer que esas dos niñas le serian de utilidad. Definitivamente no serian un obstáculo—. Es más, parecen tener un parecido con ustedes, se pelean de una forma muy similar a como lo hacen ustedes generalmente.

—Seguro —objetó de nuevo Mello escéptico.

—Regresando en lo que deberíamos estar, dame el número exacto de las cámaras y micrófonos que instalaste en la casa —pidió el detective mientras rellenaba su boca con una dona glaseada.

—Son ciento treinta y dos cámaras, y doscientos micrófonos dentro de la casa —informó el joven rubio, mientras verificaba la información que el mismo iba diciendo através de la computadora que tenia en frente.

—Ah ¿y a en los exteriores?

—Cinco cámaras y tres micrófonos en el auto de Amane, dos cámaras y dos micrófonos en la motocicleta de la muchacha —termino el informe Mello mientras regresaba a revisar información importante.

¡Auch! Eso me ha dolido ¿Por qué me has pateado? ¡Puedes haberme roto la nariz! —Dallas se retorcía en el suelo de la sala, mientras Lizzie tomaba el control remoto triunfante y se acomodaba en el sillón frente a la TV.

Lo lamento, es mi turno de ver la televisión, era por las buenas o era por las malas —dijo algo seria ignorando que su hermana estaba tirada en el piso.

Dallas se levanto tambaleante para dirigirse a paso lento hacia el baño para poder da un vistazo a su adolorido rostro.

—Debe haber dolido, al parecer la mas pequeña practica algún tipo de arte marcial, será conveniente no molestarla —observó L, pero seguía pensando que ninguna de esas dos niñas le molestaría realmente—. ¿Mello te aseguraste de poner todas las cámaras en posiciones discretas y objetivas? No deben enterarse esas niñas de que son observadas.

—Por supuesto, creí que Amane estaba enterada de que tú habías puesto vigilancia en esa casa —mencionó mientras levantaba una ceja algo incrédulo.

—Ella lo sabe, pero las otras dos no, Misa acordó conmigo que no viviría en el departamento que le ofrecí pero si me tendría que permitir vigilarla todo el tiempo en la nueva casa que compro hace muy poco.

¡Malditos pervertidos!¡Hentais! ¿Quién carajo puso una cámara en el inodoro? —chillo Dallas en el baño, mirando asqueada el retrete.

—Esta bien Mello, te has pasado —admitió Ryuuzaki, con un toque de sarcasmo en su voz—. Esa no era la idea que yo tenia de discreto, y la joven esa si es pariente de Amane, no somos ningunos depravados.

—Quitaré esa cámara en cuanto pueda —añadió Mello algo ofendido por haber sido llamado pervertido.

—Gracias.

—Bien… El culpable principal fue condenado hace años, esa mujer perdió sus recuerdos sobre lo que alguna vez hizo, así no hay forma de culparla de ser el segundo Kira, y si aun así los tuviera igual no podríamos enviarla a prisión, ya que pactaste con ese dios de la muerte llamado Rem que no le lastimarías y eso significa no castigarla por sus actos —Near se mantenía escéptico y suspicaz para esta situación, ya que el veía de otra forma las intenciones de L—. ¿En verdad haces esto por el caso Kira? O… ¿Solo es un camuflaje? Extrañamente empiezo a creer que es sólo un capricho.

—De nuevo Near das en el blanco, pero déjame decirte que tomo esto más como una promesa a mi mismo.

—¿Promesa a ti mismo? ¿Nos has estado mintiendo? —habló Mello que no quería quedarse afuera de la conversación y mantenía su mirada fija en el hombre de raro sentar.

—No exactamente.

—Lo que es exacto, es que te has obsesionado con Amane y sea vuelto algo aburrido ya de tanto perseguirla de aquí para ya —las palabras de Near sonaban frías, más de lo normal para Ryuuzaki, pero esto no le afectaba, sabia por donde venia la idea que Near trataba de expresarle tan directamente.

—Near si no deseas seguir con esto sabes que tienes la perfecta libertad de regresarte al orfanato Wammy —él estaba siendo también muy directo pero no importaba, ya que sabia cual seria la siguiente reacción del joven, ya que pensaban y actuaban de formas similares. Mello estaba atento a la reacción de Near, ya que si el decidía irse, tenia el pase libre para ser el sucesor elegido.

—No me malinterpretes, no tengo intenciones de irme a ningún lado, y presiento que ya esperabas esta respuesta de mí —Near colocó el último lego en un rascacielos de unos tres metros de altura, en todo lo que llevaba de esta discusión jamás miró una sola vez a sus hablantes—. Mi punto es que no veo la importancia de seguir con esto.

—Entiendo, pero es necesario vigilar a Misa ya que mi vida depende de ello —sonrió con ironía, hasta los extremos que había llegado por el triunfo.

—¿Crees que si no hubieses hecho ese pacto con ese shinigami, habrías podido atrapar a Yagami? —el sonido del teclado siendo tecleado era lo único que se escuchaba después de la pregunta de Mello. L estaba pensando su respuesta.

—No lo creo, en ese momento me había quedado sin armas ni trucos y presentía que mi muerte se avecinaba por eso hice algo precipitado para mi gusto pero necesario, tenia la sensación de que Kira manipularía al shinigami Rem para que acabase conmigo y / o este le pidiese mi verdadero nombre, después de todo eso era lo ultimo que necesitaba Light para lograr quitarme del camino. Pero para mi suerte logré sacar la conclusión correcta en el momento correcto, el shinigami Rem pertenecía a Amane Misa por lo tanto la Death Note que portaba Higuchi era la de Misa, y ella seria entonces el verdadero segundo Kira, y como Light era su novio, no me sonaba extraño que el fuese la mente maestras de tras de todo esto.

—Pero… ¿Cómo supiste que Rem era el shinigami de Misa? —Mello era quien más curiosidad tenia por saber que era lo que había pasado, por eso inundaba al detective con sus preguntas. Pero a L no le molestaba, en lo absoluto.

—Solamente se lo pregunte a Rem, en las reglas de la Death Note, si no mal recuerdo, en la cuarta página indicaba que la persona que poseyese una note seria acompañado por un shinigami hasta que muera o renuncie a ella. Por ende si Misa era el segundo Kira, ella debió ser acompañada por un Dios de la muerte y en una de esas era Rem, también existía la posibilidad de que fuese el shinigami de Light, como de que no fuese shinigami de ninguno de los dos, por eso se lo pregunté —hizo una pausa, mientras echaba cubitos de azúcar a su ya muy azucarado café—. Al principio se mantuvo muy desconfiado con mi pregunta, pero logré converser al shinigami de que me dijese la información que necesitaba. A cambio de la verdad… prometí no hacerle daño de ningún tipo a Misa y evitar como sea algún daño ajeno hacia ella, es un precio muy caro pero el caso Kira lo valía.

—Las Death Note, tanto la de Amane como la de Yagami, se encuentran bajo seguridad… ¿Hay posibilidad de que existan otras libretas en el mundo? —Near había dejado su fortaleza de ladrillos plásticos para unirse a la conversación. Tomó asiento a la izquierda de Ryuuzaki.

—De que la hay, la hay… pero no sabemos con exactitud si ahora mismo hay alguien utilizando una libreta. Nos llegaremos a enterar de la misma forma que de la que nos enteramos sobre Kira.

—Hmp… —Mello había emitido un sonido con su boca, tenia sus cara fruncida, daba la sensación de que estaba pensando—. Amane debería ser condenada, debería pagar, de alguna forma, lo que hizo.

—No recuerda nada, ella no tiene idea de lo que hizo, ve a Kira como una especie de ídolo porque el vengó a sus padres pero no sabe que ella fue su mano derecha, no hay forma de castigarla… si no recuerda nada.

—¿Cómo es posible que una asesina como ella esté al cuidado de dos niñas? —la voz de Mello sonó consternada.

—Por si no lo sabían Misa es una de esas personas que da todo por su ser querido, lo pude comprobar en múltiples ocasiones donde ella me negaba todas mis acusaciones y se oponía a confesar o soltar información sobre Kira, eso lo hacia probablemente porque se había enamorado de Light y quería evitar a toda costa que él sufriese algo de daño. Esas dos muchachas están a salvo, ya que parece que se han convertido en el objetivo por el cual Misa sigue aún con vida. Sea despertado su lado maternal y con más razón si son parientes.

—Es extraño e irónico, que una persona como ella halla podido asesinar a tantas personas y que su personalidad sea de esa forma tal alegre y dulce, es hasta escalofriante —la situación le disgustaba totalmente a Mello y no tenia problemas en mostrarlo.

—No importa cuanto títulos u grados universitarios se tenga, el hombre jamás podrá terminar de conocer a una mujer —mencionó el joven más viejo de los tres con sosiego— Y Amane Misa es una de las mujeres mas extrañas que he visto.

—Hemos corrido con suerte, ¿Qué hubiese pasado si ella no siguiera con vida? —la pregunta de Near mostró otra intención que no era la curiosidad típica de un niño u adolescente.

—De todas formas, si Misa estuviese muerta ahora, yo también lo estaría. Eso seria lo que hubiese pasado, mi muerte.

—Al parecer todo regresar a esas dos niñas, de cierta forma, gracias a ellas Amane esta viva —contempló Mello.

—¿Ven? Les dije que las dos Amanes más pequeñas no serian un estorbo ni mucho menos —L saboreó lo ultimo de café que quedaba en su tasa, los dos jóvenes de su costado dejaron de prestarle atención, y se hundieron cada uno en sus fueros internos y en sus propias cuestiones.

Near se regreso a su fortaleza de plásticos ladrillos, con la creciente idea que relacionaba sólo a Ryuuzaki y a un profundo cambio preferentemente no visible en él. Se confiaba totalmente de que antes, mucho antes del caso Kira, L jamás se mostró tan obsesionado con las mujeres, en realidad la ofuscación solo era y siempre había sido con una sola: Amane Misa. Y todo había comenzado luego del circo luciferino que había armado el mayor asesino de la historia, una de las pocas sobrevivientes de ese entorno era la culpable del dilema, ¿enamorándose del enemigo, eh Ryuuzaki?...

No cabía duda de la verdad, nadie era inmune ante tal poder. No era un experto reflexionado del tema pero las cosas presentaban pruebas irremediables. Lo que antes había parecido una simple voluntad por cerrar el caso se había tornado, en más de un sentido, una obsesión. Pero ¿a que llamaba él obsesión? Si de verdad la línea entre amor y obsesión siempre había sido tan delgada como poco visible. Era tan difícil saber realmente que pasaba por la cabeza de aquel despeinado hombre con respecto a todo esto.

¿Cómo era posible que siendo tan frío, previsor y cauto como lo era Ryuuzaki, había posibilidades de que realmente estuviese enamorado? Near no terminaba de entender del todo, sabía muy bien que el tema del amor no era lo suyo pero también comprendía que era algo tan profundo y complicado que con pensamientos del momento no lograría percibirlo todo.

¿Qué tan poderoso era aquel sentimiento? Del que, de hecho, pensadores y escritores han tratado por milenios pero aun así no han logrado definirlo completamente. Su forma, por siempre invariable, era lo más peligroso por no poder ser predesida. ¿Era el amor sinónimo directo de la debilidad? No era estúpido, aunque jamás había experimentado el sentimiento del afecto en sí, sabía totalmente que excusarse con que no podía enamorarse porque sería una cargante debilidad era algo absurdo y nulo. El hombre había sido creado con la capacidad de lidiar con todo, pero era sólo de valientes enfrentarse a lo que sus sentimientos reclamaban.

Ryuuzaki no demostraba alteraciones que cualquiera detectaría, es más había que conocerlo muy bien para notar que estaba más distraído, pero L seguía siendo él. Y observaba que a pesar de todo, seguía resolviendo casos por distintos sectores del mundo y comiendo con apetito insaciable toda esa azúcar, y allí de lo que él hablaba; Ryuuzaki no se había debilitado por estar enamorado. Pero tampoco apoyaba en ningún punto que él diese rienda suelta a esos sentimientos, porque lo único que traería sería problemas, sin contar que no era correspondido. Había que encontrar una solución antes de que esto también les afectase a ellos.

Near observó como el detective miraba las pantallas que mostraban a Misa en la cocina. ¿Qué es lo que te sucede, L?... Podría haberle preguntado, pero ya hubiera sido demasiado.

-.-

—¡Nivel treinta y siete! —murmuró entretenido el muchacho mientras luego soltaba por su boca humo producto del cigarrillo consumido. El otro chico que se encontraba más alejado, apoyado sobre el marco de la ventana, lo miraba hastiado y aburrido de lo mismo.

—Y luego vendrán el nivel treinta y ocho, treinta y nueve… Y ¡Sorpresa!... el nivel cuarenta —no podía evitar ser irónico, pero ¡es que venía escuchando los sonidos de ese aparatejo casi todo el día! Aún no comprendía como es que no se quedaba ciego aquel chico de mirar tanto la pequeña pantalla de su videojuego.

—¿A alguien le vino la menstruación? —molestarlo era divertido como tan peligroso, pero viendo lo irritado que estaba su amigo no era nada difícil. Percibió como algo pasaba volando rápido sobre su cabeza, agradecía estar encorvado y sentado jugando con su consola porque de ser lo contrario hubiera sido golpeado bruscamente. Observó por el rabillo del ojo al objeto volador, una lámpara de escritorio ¿Había mencionado que era peligroso molestarlo?

—No fastidies —siseó sin mirarlo, concentrándose en lo que veía por la ventana, aunque sabía que eso no terminaba ahí— Matt ¿te regresarás pronto a la casa Wammy?

—Sí, de hecho —contestó dejando el videojuego en una mesa y poniendo sus pies sobre ésta—. ¿Por qué? ¿Hay algo que necesites?

—Me preocupa lo que este planeando hacer Ryuuzaki, si tú te quedas evitaría temporalmente involucrarme en los planes de él —cerro sus ojos luego decir aquello, no se estaba equivocando, Ryuuzaki planeaba algo, y ese "algo" tenía que ver sospechosamente con las visitas que tuvieron hace un mes y medio atrás.

—¿Planeando? ¿Qué acaso te refieres a todo lo que paso hace muy poco con el segundo Kira? —logró entender a que se refería Mello, pero aún no veía lo que traía tan preocupado a su compañero.

—Hmm —afirmó sin pronunciar palabra—. No quiero ser paranoico, pero Ryuuzaki esta seriamente decidido a vigilar constantemente a Amane y el paso siguiente es lo que me consterna.

—Y en fin… ¿Qué tal es? —preguntó desganado.

—De verdad que es decepcionante, no puedo creer que alguien como ella haya sido el segundo Kira. Si la vieses entenderías…

—¿Qué acaso esperabas a una demente sedienta de sangre? —sonrió ladinamente—. Las apariencias engañan Mello.

—Lo sé, parece una muñequita de porcelana —se sentó en el mismo sillón donde se encontraba sentado su compañero—. Contado que no viene sola.

Matt frunció el seño por no haberle entendido y preguntó solamente.

—¿No… viene sola?

—¡No! Porque resulta que es tutora de dos niñas, ¿en que mente cabe que una mujer con tan pasado atroz podría educar a dos criaturas? —le seguía repugnando la idea y eso raramente cambiaría—. El problema se multiplica por tres.

—No creo que sea para tanto… ¿Después de todo esta es la única forma de… 'castigarla'? —enfatizó la última palabra por no encontrar otra que se apegase mejor a la situación.

—Si —murmuro mientras se masajeaba las sienes para prevenir un dolor de cabeza muy cercano—. Es por eso que quiero que te quedes, tengo pensado iniciar una investigación yo solo y quiero que me ayudes.

—¿Sobre qué?

—No tengo idea —se refregó sus ojos, masajearse la sienes tal vez no fue buena idea ya que comenzaba a sentir las punzadas en su cabeza—. Pero cualquier tema será suficiente para, por lo menos, salvarme.

—No te entiendo, creí que estabas muy interesado en ayudar a Ryuuzaki con el cierre del caso Kira —argumentó recordando las palabras de Mello tiempo atrás.

—Así era, pero no tenía idea de todo lo que acarreaba, él no mentía cuando hablaba de un caso de gran peso.

—Definitivamente… —dijo Matt asintiendo rápido con la cabeza.

—¿Definitivamente qué? —lo miro levantado una ceja interesado en su respuesta.

—Definitivamente no sabes mentir —tiró su cigarrillo y luego sonrió levemente sabiendo que su amigo lo estaba fulminando con la mirada. Gracias a Dios las miradas no podían matar.

—No bromeó, ¿acaso ves que ría? No quiero estar involucrado en esto y punto.

—Esta bien… pero al menos búscate una excusa que suene más real viniéndote de ti. Ambos sabemos que nunca te perderías de participar en cuanto caso Ryuuzaki te ofreciese bacante. Entonces ¿cuál es la razón real? —preguntó encendiendo un nuevo cigarrillo y largando segundos luego humo por sus labios.

—No creo poder tolerar a tres mujeres, no tengo paciencia y más apreciando como es cada una —respondió mirando hacía otro lado que no fuese la cara burlesca de su compañero.

—¿Te acobardas por que hay que lidiar con mujeres? Qué absurdo hombre… —permaneció con los ojos cerrado luego de hablar disgustando del tabaco—. Cualquier hombre querría estar en tu lugar ¿Qué eres homosexual o qué? —sabía que había entrado en territorio peligroso al utilizar un insulto de ese tamaño pero no importaba haber si así sabía lo que estaba preguntando hace rato.

—Hasta donde yo se, me gustan las mujeres —manifestó autosuficiente y tranquilo contra todo lo que su amigo esperaba. Matt chasqueó la lengua, no había conseguido lo que quería puesto que Mello no había dicho nada sobre sus razones para no otorgar su ayuda para la concretación del caso Kira.

—¿Entonces?

—La curiosidad te matara algún día… Ryuuzaki seguro nos hará vernos más seguido con ellas, las cosas se van a complicar. Algo me dice que será así.

—¿De verdad que son tan feas? —Mello lo miro raro y malhumorado, preguntándose que demonios pasaba por la cabeza de Matt, pero al ver la sonrisa jocosa cayó en cuenta de que sólo estaba molestándolo y él le estaba dando de que alimentarse para hacerlo.

—¿Alguna ves has visto a Misa Amane? —preguntó satírico, Matt asintió—. Las dos muchachas que la acompañan son muy similares a ella en cuanto apariencia, ¿crees que tengan algo de feas?

—¿Intercambiamos lugares?

Mello tomó la lámpara que él mismo había lanzado y que había terminado en uno de los sillones y se la volvió a lanzar. Matt penosamente la esquivó, a este paso terminaría seriamente herido, lo mejor sería dejar de buscar pleito.

—Pensándolo mejor… no abandonaré nada, seguiré dentro del caso —no sabía si era mentira lo que él mismo estaba diciendo porque Matt lo había hecho dudar, pero lo que intentaba lograr es que su amigo se quedase callado.

—Sabía que no podrías resistir el hecho de-

—¡Ya deja esas ideas! —le gritó colérico, lo cual dio resultado porque Matt se había vuelto a concentrar en su consola de videojuego portátil.

—¿Ideas sobre qué? —una tercera voz tomo posición en la fastidiosa conversación según Mello.

—¡Nada! —respondió Mello a la pregunta de Near antes de que Matt largase alguna estupidez, ¡lo que le faltaba! ¡Qué el enano venenoso lo molestase con lo mismo! Y eso que aún no le cerraba en cuanto de donde había sacado Matt esas ocurrencias—. ¿Qué es lo que paso? —preguntó serio dirigiéndose al adolescente de blancos cabellos.

—Ryuuzaki nos quiere arriba, en la sala de investigaciones —contestó dándose media vuelta para regresar al ascensor. Segundos luego es seguido por Mello.

—Buena suerte —les deseó Matt antes de que las puertas del ascensor se cerraran completamente.

-.-

—Nos persiguen… y ya han descubierto nuestra localización —ambos jóvenes palidecieron, en una más notorio que en otro la palidez. Ryuuzaki no se inmutó, la sorpresa acerca de esto ya lo había abandonado. De las cosas no había que preocuparse si no ocuparse, y exactamente el primer paso era informales a ellos lo que sucedía. Había desenmascarado todo muy reciente, había que moverse rápido, ¡el tiempo les jugaba muy en contra! Pero tampoco había que entrar en un pánico inútil.

—¿C-cómo…? ¿Pero quiénes son? —Mello preguntó aun sin poder pasar el trago duro.

—Una organización destinada con un único fin: atrapar a L —Watari también mostró tintes de preocupación, al parecer el único que tenía la tranquilidad y la calma para manejar todo era Ryuuzaki.

—¿Y ahora qué?

—Comenzaré una investigación a largo plazo sobre esta inoportuna organización en cuanto me establezca de nuevo en un sitio fijo —aclaró Ryuuzaki, pero sólo en su caso, aún faltaba decir que es lo que harían Near y Mello—. Ustedes tienen dos opciones: o me siguen o vuelven al orfanato Wammy. No permitiré que se vean involucrados ni afectados por esto —la seriedad que utilizaba al hablar era distinta a otros casos, esta vez era una verdadera emergencia.

—Yo te sigo —habló fuerte y claro Near, para la sorpresa de casi todos. Mello lo observaba sorprendido por todo lo que estaba pasando. ¡Aun así él tampoco se quedaría atrás!

—Yo también —Mello quitó la mueca de asombro y la reemplazo por una de mesura—. Casi todos lo últimos caso que se han presentado resueltos por L, nosotros hemos tenido que ver, mucho aclararía. Es algo que nos concierne a nosotros también Ryuuzaki. Si esa organización te busca, a mí y a Near igualmente.

Ryuuzaki quedo bastante sorprendido ante lo dicho por Mello, y el hecho de que Near lo apoyase sin diferir era extraño. Pero no había retroceso, los dos jóvenes estaban decididos a seguirlo, por un lado eso era ¿Cómo definirlo? Tranquilizador… pero también no quería tener más problemas.

—¿Y bien? ¿Has averiguado como nos localizaron? Es urgente saberlo ya que si nos asentamos en un nuevo lugar, podrían volvernos a encontrar de la misma manera que lo hicieron ahora —Near cuestionó a Ryuuzaki, y este le asentía lo que hablaba.

—Utilizan un avanzado sistema de rastreo por satélite. Sin embargo aun no tengo idea de cómo dieron con nosotros tan rápido —se pausó, como si a la situación le hiciese falta más suspenso—. He estado haciendo cálculos desde hace un tiempo porque me temía esto… ya tengo guardado nuestro lugar de destino.

—Explícate —le demandó Mello aunque su rostro se mostrarse sereno y serio la realidad en su interior estaba muy lejos de ser eso.

—El tipo de satélite que utilizan presenta un fallo: no registra una zona determinada de la tierra. Según el análisis que he estado haciendo y por los rastros que han dejado he podido fijar cual es esa zona. En este caso nuestro lugar de escape no está lejos.

—¿Es dentro de Japón? —Near averiguó, pero no tenía que ser respondido, había entendido todo— ¿Más específicamente la región de Kyushu? —entrecerró sus ojos, había puesto casi la última pieza del rompecabezas.

—¿Qué…? —exclamó extrañado Mello luego de haber escuchado Near, maldijo por dentro porque ya había comprendido—. ¿¡No me digas que por eso hiciste que Amane se comprase una casa en la prefactura de Oita!

—Sep. Exacto —se limitó admitir— Nunca tuve en cuenta realmente las preferencias que ella quería, solo busqué la región que este tipo de satélites, que utilizan nuestros perseguidores, obviaba —confesó simplemente.

—¿No crees que luego de que visiten y verifiquen ciertas zonas que ellos creerían que es nuestra localización, caerían en cuenta de que su satélite tiene un fallo? ¿Y que han estado obviando cierta zona todo el tiempo? —Ryuuzaki lo miró pero se encogió de hombros restándole importancia, ante eso Near lo único que hizo fue elevar la ceja escéptico esperando una respuesta.

—Para ese entonces nosotros ya habremos dado con ellos —le respondió para despejar la mirada delatadora de Near.

—Pero si ellos pudieron determinar nuestra ubicación tan rápido y sin delatarse ¿no sería probable que en cuestión de instantes se diesen cuenta de ese error en su sistema? —Mello había tirado su careta de tranquilidad, demostrando que ciertamente estaba muy intranquilo—. ¡O podría ser peor, ya habrán arreglado dicho daño en su satélite! ¡Y nosotros aquí sin escapatoria! —Ryuuzaki suspiró lamentándose, esto era lo que quería evitar, que entrasen en pánico.

—Primero: el desliz de su satélite es irreversible, viene así de fábrica. Tendrían que cambiar todo su sistema de rastreo si quisieran arreglarlo. Segundo: no hay necesidad de entrar en pánico y pesimismo, dejen la mente en claro, despéjense. No lograran nada preocupándose de esa forma. Y tercero: yo ya estaba enterado de esto, la información reciente de la que les hablé era solamente de su sistema de rastreo, sobre que nos perseguían yo ya estaba enterado hace un tiempo —dijo sin asco, callando en el acto el nerviosismo del momento.

—¿Lo sabías ya? ¿De que manera te enteraste? —interrogó el chico rubio guardándose por algún lado el azoramiento.

—Me enviaron hace dos meses una carta de amenaza. Tomaré en cuenta que deben tener algún informante que alguna vez fue muy cercano a nosotros, de cualquier otra forma no hubieran encontrado la información necesaria para dar con nosotros. No ha sido muy estratégico amenazarme, si la idea claro está era intimidarme —dudaba de la inteligencia de sus perseguidores, aun así la idea de subestimarlos se mantenía totalmente ausente—. Sea lo que sea, me han alarmado sobre sus planes, suficiente para movilizarnos. Ellos esperan nuestro siguiente paso desde hace mucho, mi idea invariablemente fue confundirlos dándoles a entender que pasaba por alto sus advertencias.

—De ese modo ellos, impacientes, se han movido equivocadamente delatándose aun más —continuó Near.

—Precisamente, de esa forma termine averiguando su sistema de rastreo —completó L.

—Aun así, con despiste y confusión… ellos nos localizaron —agregó Mello indiferente y dudoso de la situación.

—Como ya mencione, tienen un excelente informante. Alguien que ha trabajado con nosotros les ha donado muy buena información. Y nuestro siguiente paso, además de cambiar nuestra ubicación es comenzar una nueva investigación y descubrir quien es aquel que abrió su boca.

—¿En casa de las Amane? —pregunto retóricamente Near.

—¿Y por que, en toda lo que hay de territorio en la región de Kyushu, hay que irse a platearse en la casa de Amane? —Mello captó lo que quería evitar, sus sospechas anteriores nunca fueron incorrectas, ¡se seguirían relacionando con el Segundo Kira y esas dos niñas intolerables! Maldijo en su interior, ya no tenia marcha atrás.

—No hay ciudades grandes y la construcción de un edificio o la movilización de todos nosotros levantaría las sospechas y la atención. En esto hay que ser sumamente discretos y cautelosos. Además es bastante absurdo e impensable que un detective de la índole mío podría irse a meter en la casa de una actriz famosa.

—¡Misa es muy acechada por la prensa! ¿No notarían que habitan nuevas personas en su inmensa casa? Los paparazzis son muy escurridizos y astutos. Yo creo que no se perderían de una oportunidad así. Fomentarían cualquier rumor.

—Y principalmente porque la casa de Misa cubre mucho territorio es perfecta, nos instalaríamos en una zona de la casa totalmente alejada de los flashes —aseguró el muchacho de ojeras marcadas.

—¿Propones que no veamos la luz del día…? —simplificó Mello uno de sus problemas.

—Pues… —se encogió de hombros sin darle importancia—. Aquí tampoco salen mucho… ¿Después de todo, me siguen o no? Ya saben que cuentan con dos opciones.

—Mantengo mi dicha posición —contestó Near inexpresivo.

—Ni modo… yo también —después de dudarlo como idiota y suspirar, Mello, decidió seguir el juego. Tenía sus razones, por un lado, lo más motivante era que no permitiría parecer un cobarde frente a los ojos de L y la segunda no dejaría que Near le ganase territorio en la carrera de ser el elegido. Podía sumarle la idea de una nueva aventura, que desgraciadamente para su gusto se daría en zona y ambiente femenino.

—¿Watari? —llamó Ryuuzaki al hombre que se había quedado casi ausente en la conversación.

—Señor —el aludido le entrego un papel con una lista larga de interesados en comprar el actual edificio donde se encontraban.

—Mmm… elijo el número catorce —luego de leer ágilmente la lista se decidió por el mencionado.

—¿Has vendido el edificio? —preguntó Mello no gustándole la idea.

—Por supuesto. Ya no nos es útil, la otra opción sería demolerlo. Prefiero venderlo.

—Je… ¿Cómo reaccionara Misa al saber que tendrá nuevos huéspedes? —inquirió Mello imaginándose la reacción de la "diva".

—Depende de que forma encare la situación. Ya me las arreglare para que no me mate al decírselo —imaginó a Misa persiguiéndolo con un hacha, ella podría ser muy dulce pero también tenía carácter fuerte, procuraría explicar todo desde un punto que a ella no la hiciese enfadar mucho, después de todo necesitaba la colaboración de ella—. Esta bien chicos, pueden retirarse… armen sus maletas. Mañana nos vamos de aquí.

—¿Tan pronto? —cuestionó Mello levantando una ceja.

—Oh, bueno… si quieres quedarte a esperar a que nos encuentren… —Ryuuzaki manifestó en modo sarcástico, Mello no pronunció palabra y se dio media vuelta para partir hacía el ascensor, sintiéndose estúpido al haber preguntado algo tan obvio.

Ryuuzaki sacó de su bolsillo el celular que solía utilizar para hacer uno que otro comunicado, como era sabido el no frecuentaba utilizar ese tipo de aparatos, solo cuando se le hacía colosalmente inevitable. Y ahora venía enfrentar el primer problema: convencer a Misa de ayudarlo. Podría ser fácil como difícil, tenía que ser muy cuidadoso con lo que le pediría. Evidente sería que a la Idol no le gustaría para nada la idea de ellos tres más su inseparable mayordomo en su casa. Tendría que buscar alguna excusa verdaderamente fabulosa para meter en la cabeza de Misa el concepto de auxiliarlo.

No tenía en cuenta lo que realmente sería convivir con tres mujeres, ¿dónde estaba lo malo? Ni a Mello, y eso que él era bastante sociable, ni a Near les gustaba la idea. Puede que ellas tres no fuesen sinónimo de calladas y tranquilas pero esto sería un buen entrenamiento para la paciencia de aquellos dos muchachos que pretendían ser sus sucesores. En su beneficio, había oído que Misa era una excelente cocinera; la molestaría diario para que le cocinase dulces.

El primer argumento que ella utilizaría para rechazar todo esto, sería por el bien de sus dos primas. Por eso él debía evitar darle todos los datos de lo que pasaba, ella no debía alarmarse, no quería hacerle creer que esto representaría un peligro para ellas. Solo le hablaría de que necesitaban su casa, pero no mucho más de eso.

Tenía un arma, un As que ella, y dolorosamente para él, no podría resistir: le ofrecería que a cambio de su ayuda; él la liberaría de toda vigilancia y relación con él. La dejaría en paz de por vida, aunque eso era algo que él dudaba por su parte, tenía cierto presentimiento sobre el destino, este tenía la manía de seguir cruzando sus caminos.

Marcó el número de ella, en un segundo había logrado robárselo, extrañamente se lo había memorizado como si nada. Puso el celular en su oído y escuchaba el sonido de la línea de teléfono llamando, no tenía puestos los monitores para ver que estaba haciendo Misa que no contestaba su celular. Había sido astuto, había hurtado el número del celular personal de ella, ya que Misa contaba con tres celulares, uno de uso laboral, uno de uso personal y el que restaba para las emergencias. Estaba a punto de colgar cuando escuchó la suave voz de ella al otro lado de la línea telefónica.

¿Hola? —preguntó ella extrañada por no conocer el número. Ryuuzaki se sorprendió de si mismo, se había puesto insólitamente algo nervioso.

—Soy Ryuuzaki…


Notas de Autora: ¿Sorpresa? Le dimos un descansito a Misa y al Life Book, en este cap se manifiesta totalmente el punto de vista masculino de nuestros protas. Al parecer Ryuuzaki siempre tuvo todo calculado, ecepto una cosa: empezar a ver a Misa de otra forma.

Sin contar como se sienten Mello y Near, ellos siguen a Ryuuzaki pero cada uno con sus sospechas. Descuiden, que para ellos también tengo preparados problemas.

El review es el arma del lector para fomentar su opinión, ya sea critica constructiva o simplemente para dar a conocer su parecer. Si ya tienen algo pensado para escribirme… ¿Qué esperan? Recuerden que siempre estoy abierta a críticas productivas, la idea siempre es mejorar.