Capítulo 4

Sinceridad

Seguramente han escuchado una y otra vez que las mentiras son acumulativas. Una vez que mientes, debes de hacerlo una y otra vez tan sólo para asegurar que la primera mentira se sostenga. Es por eso que tarde o temprano, la verdad siempre asoma sus angelicales garras.

A veces, si tienes suerte, pasa muy pronto, tanto que no supone cambio alguno en la vida cotidiana, queda como una anécdota y se archiva. Pero otras veces, las malas bromas del destino y el ego propio envuelven a ésta mentira en un halo de verdad que parece inexpugnable.

Y he aquí donde les digo algo que deben atesorar para toda la vida. Nadie es tan listo como para mantener una mentira para siempre. Nadie.

Había más de seis radios mágicas sonando al unísono en mi escritorio, cada que venía algún cliente me preguntaba que cómo era posible que le pusiera atención a todas, como si no fueran magos que saben hacer hechizos de concentración o algo así, por eso hoy cancelé mis citas de todo el día, no tengo la paciencia suficiente para todas las "súper estrellas" que me pasa mi padre, el Sr. Malfoy, para que maneje.

La verdad es que esperaba que me gustara menos lo que hacía, esperaba que fuera un maldito infierno, sentado en un escritorio viendo mi vida pasar, pero era mucho más que eso. Era un mundo fascinante lleno de personas que harían lo que fuera para escalar socialmente y volverse más famosas que el vecino, y una o dos que de verdad tenían talento. Pero padre parecía no saber decir que no.

La radio más cercana a la puerta comenzó a vibrar tan fuerte que casi cae al suelo, lo que significaba que acababa de salir al aire una noticia de uno de nuestros clientes. Silencié las demás para escuchar con calma.

—El día de hoy a las cero horas un fenómeno literario conmocionó a la comunidad mágica. El aclamado best seller de Lorcan Scamander ha desaparecido, así es, como lo escuchan. Si han estado viviendo bajo una roca, seguro no lo han notado, pero las páginas del libro "La mitad de mi media naranja" se han borrado por arte de magia,esta reportera ha sido de las primeras en llegar a la librería del autor esperando una explicación.

Expertos nos indican que los que ya han terminado de leer la historia parecen ser víctimas de un hechizo que les pega la lengua al paladar cada que intentar revelar la trama después de la hoja 37. No se despeguen de ésta transmisión amigos, que llegaremos al fondo de todo esto.

Reportando para Magic Times, Eclestine Mclaggen.

Perfecto. Justo lo que necesitaba. A penas me había llevado una mano al tabique de la nariz, Sonia Zabini, mi colega, asomó la cabeza en mi puerta.

—¿Cuál es el plan?

Suspiré resignado a pasar un día más como árbitro del drama del siglo. Scamander versus Scamander.


Tuve que sentir el frío en la cara para darme cuenta que se había separado de mí y había desaparecido por el corredor. ¡Qué fascinante! Era la primera vez que me quedaba tan extasiado por algo tan trivial como un beso. Tampoco es que la experiencia me hiciera inmune como le pasa a los magos que se entregan a los placeres mucho más que yo, se podría decir que ése fue mi primer beso verdadero.

Tenía las mejores intenciones al perseguirla, pero como no me canso de recalcar, las situaciones se apilaron una sobre otra para que mis buenas intenciones quedaran sepultadas con muchas otras.

—¿Te crees muy listo verdad?

Rose me miraba frustrada por encima de su libro.

—Pues no, en realidad no tanto. Pero si la montaña no va a Mahoma, el pobre tiene que arreglárselas para ir a ella. Y escalarla si es necesario.

—Y ahora te comparas con Mahoma. —Inútilmente movía la varita y murmuraba hechizos reveladores sobre la tapa, esperanzada abría el tomo por el capítulo tres, pero éste seguía sin aparecer—. Ya dime cómo lo hiciste.

Me sentí bastante orgulloso de que Rose no pudiera desactivar mi hechizo, sin duda es una de las brujas más inteligentes que conozco. Puse la cafetera a funcionar, era demasiado temprano para cualquier persona que no fuera ella, desde que la conozco parece no dormir nunca.

Un zumbido comenzó a escucharse fuera de la librería, parecía que había una multitud cada vez más grande formándose frente a la casa. Una o dos lechuzas golpeaban con sus picos en la ventana. Al asomarme a la ventana del segundo piso, donde dormía, pude ver que venían muchas más volando.

—Esperaba tener un poco más de tiempo antes de esto.

—¿Quieres decir que lo hiciste y no te has preparado para las amas de casa enfurecidas?

—No pensaba con claridad anoche.

—Es claro —Coincidió Rose que aún hacía complicados movimientos de varita sobre el libro— ¿Cuál es el plan Lorcan?

—La honestidad.

Rose levanta una ceja pero no dice más. Estoy seguro que se está preguntando a qué hora llegará mi publicista, y si podrá escapar de ella a tiempo. Un patronus en forma de mariposa entra por la chimenea y la voz de Sonia Zabini se escucha alta y clara.

—Conferencia de prensa en una hora.


—¿Te dijo algo? —Ares apareció de la nada al pie del rellano, cortándome por completo la respiración y haciendo que la sangre se me subiera a la cara.

—Me confundió contigo —Contesté, resuelto a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

—¿Qué tan mal estuvo? —Preguntó poniendo una mano en mi hombro, como pidiéndome disculpas por hacerme pasar un mal rato, aunque no se veía demasiado consternado al respecto.

—Pudo ser peor.

Antes de que pudiera sentarme de nuevo, dos radios comenzaron a vibrar. Dejé mi varita al lado de la primera, para que guardara el sonido hasta que yo pudiera escucharlo y puse mi atención en el radio de en medio.

—Hace unos minutos, en las gradas de lo que fue la semifinal de ésta temporada de apertura de la copa de Quidditch de Gran Bretaña; de la que La Lechucería Deportiva hace una cobertura especial; nos encontramos con nuestra colaboradora ocasional Lilian Potter, una de las queridas arpías de Holyhead. Y en exclusiva nos contó que planea retirarse para dedicarse a otros de sus sueños. Dijo que profundizaría al respecto en la conferencia de prensa que ofrecerá ésta tarde, así que manténganse con nosotros aficionados al Quidditch.
Reportando para la Lechucería Deportiva, Callie Wood.

El escalofrío que me recorre no tiene nada que ver con la neblina de afuera. No sabía que ella estaría ahí cubriendo el evento, debí imaginarlo. Con todo el asunto de Lorcan, agregar a Lily a la mezcla podría acabar con los nervios de mi mejor amigo. Consulté el reloj, aún tenía tiempo para llegar a la conferencia de Lys, tomé mi saco y salí a paso rápido de la oficina.

Los tres estaban metidos hasta los codos en el mismo desastre, lo único que me quedaba era pedir a Merlín y todos los grandes magos antiguos que no se hayan encontrado y si lo hicieron, que lo que sea que hayan hablado no aleje también a mi cliente estrella del Quidditch.


Tener a mi hermano frente a mí era como verse en una variante del espejo de Oesed, un reflejo de quien quería ser, alguien confiado, lleno de vida y de risas. Alguien con todas las cualidades que me complementaban y me hacían ver mis errores. Toda una vida al lado de una persona que a todas vistas era como yo, a quien después de la infinidad de noches de confesiones, de las incontables tardes de aventuras, había adoptado como parte de mí mismo.

Quizás fue eso: el hecho de que al fin tenía un secreto de verdad, algo que ni mi gemelo imaginaba, o que besarme en lugares oscuros con Lara Parr fuera mi sueño hecho realidad que no sabía que tenía. Una combinación de las dos, o pura mezquindad provocada por la lujuria y los celos, el punto es que comencé a tejer una telaraña en la que no tenía idea que quedaría atrapados.

Los tornados han sido mi casa por dos temporadas, me aceptaron en sus filas a pesar de sólo llevar un año y medio en las reservas, por lo que les estaré agradecido por siempre —. Asiento con la cabeza hacia el presidente de los tornados, Humphrey, que me mira desde el último asiento de la mesa a mis espaldas con su eterna barba y el traje color azul que usa para todos los eventos de éste tipo. Él no mueve un músculo ante mi gesto, aunque dudo que no lo haya visto, procedo con mi discurso —A mis compañeros los considero parte de mi familia y no podría pedir una mejor afición.

La pausa se llena de vítores de las personas al fondo de la sala. Mis compañeros, sentados en la mesa se miran las manos incómodos. No quieren verme. Lo que estoy haciendo es traición, y aunque lo entienden y me apoyan no pueden hacer más por mí bajo la mirada escrutadora de la directiva.

—Desafortunadamente la directiva de los tornados ha cambiado, y con ella los intereses del Club. Los míos se han mantenido, por lo que he decidido que era hora dejar que alguien más ocupara un lugar al que yo ya no pertenecía. Es por éso que de mutuo acuerdo los Tornados y yo tomamos caminos separados.

Muchas gracias por todo Tornados y sigan arrasando.

La moderadora de la conferencia pide a los reporteros que procedan con las preguntas. Trago saliva y aprieto el atril con las manos hasta tenerlas blancas. La puerta se abre y Scorpius Malfoy entra con cara de preocupación. Le sonrío débilmente y a pesar de que se confunde unos segundos por mi gesto, me levanta dos pulgares casi al mismo tiempo que trece reporteros levantan un brazo y lo agitan en el aire. Suspiro, esto va para largo.


Sólo lloró un poco y dijo que tenías razón —. Esperé que aquello fuera suficiente para Ares.

—¿Cómo?

—¿Que tenías razón? —Me encogí de hombros, como si no me acordara muy bien.

Ares se pasó una mano por la cabeza, cosa que hace cuando está avergonzado y en un acto reflejo lo imité. Me detuve a medio gesto, esto de mentirle iba a ser difícil y a mí me fascinaban las cosas difíciles.

La cosa no va tan mal. Lysander evade las respuestas de buena manera, estoy orgulloso de que siga los consejos que le di cuando nos preparamos para ésto, mientras elabora en una respuesta sobre quién le gustaría que lo reemplazara como cazador central me alejo a un rincón a escuchar el sonido que dejé esperando en mi varita.

—Esta mañana el entrenador de las Avispas de Wimbourne ha revelado su escuadra mayor para la siguiente temporada y ha revelado en exclusiva que Lysander Scamander es la más reciente adquisición del club, también ha dicho que comenzará en la banca debido a la mala publicidad de la que se ha hecho desde el lanzamiento de la novela de su hermano gemelo Lorcan Scamander.

"No podemos dejar que alguien tan escandaloso y tan dispuesto a ventilar su vida privada se pavonee sin disciplina alguna por el campo. Ésto es un deporte serio y que merece mucho respeto. No permitiré que los jugadores se valgan de su fama para obtener un lugar en mi equipo." Declaró.

El sonido acabó mucho antes de que terminara de procesarlo. Cuando mi cerebro asentó la información, la sangre se me subió a la cabeza de un momento a otro. ¡Esa vieja rata! ¿Cómo se atrevía a despreciar a mi cliente estrella por cosas que están fuera de sus manos? Pero no pude rabiar en santa paz. Pues alguien se levantó, cabello rubio rojizo, rizado con magia y un vestido verde extremadamente ceñido.

¿Por qué Merlín? ¿De todas las reporteras, por qué ella?

Tampoco tuve ni un segundo para preocuparme por ésta nueva ola de problemas, porque por la puerta entró un tsunami.


Lara Parr no era tan profunda como creía que era, pero aún así era un laberinto de mujer. Contrario a lo que muchos piensan de ella, casi no se enoja. Grita mucho, dice muchas palabras que podrían sonar amenazantes para el observador promedio, pero en realidad se necesita una ofensa muy grande para que llegue a ése punto en el que se queda callada, te mira con furia y se pone a llorar. Eso sí que es fácil, hacerla llorar. Pero incluso las cosas fáciles de ella venían con truco.

Era de las que llora de coraje y de alegría pero rara vez de dolor. Cuando algo le dolía tanto que hacía salir sus lágrimas una sola de sus miradas te partía el corazón. Asumo que Ares sabía esto, sino nunca me habría dicho las siguientes palabras.

—Andy hazme un favor —. Asentí con la cabeza— Ve a buscarla y dile que... dile... sólo intenta que se sienta mejor ¿vale?

Sus palabras me supieron a victoria. Aún cuando no fuera completamente consciente de ello, me estaba dando la oportunidad de saciar toda mi hambre de Lara Parr, lo que no sabía en ése entonces es que ella es una droga de la que jamás tendrás suficiente.


N/A:

Estaba leyendo la historia y me pareció que las negritas y la cursiva juntas eran "too much", demasiado cansadas para la vista, por lo que opté cambiar un poco el formato. El anterior era para marcar aún más la diferencia entre el libro y lo que pasa en el momento, sin embargo creo que queda perfectamente claro de cualquier modo. ¿Qué opinan?

En fin, como en todas mis historias lamento la tardanza, y los exhorto a que sigan leyendo a pesar de mi lentitud, si no tienen ganas de esperar pueden seguir la historia y leerla cuando la acabe. Pero sea como sea me haría mucha ilusión que siguieran dejando sus comentarios.

Gracias por llegar hasta aquí y espero que sigan disfrutando.

Nos leemos luego.

H