Café:..
"¡I-Ikuto!"
El mencionado levanto la mirada al escuchar su nombre, y con una encantadora sonrisa la recibió para lo que seria un nuevo día.
"¿Qué-Que haces aquí? ¿Cómo entraste?"
"La ventana estaba abierta"
Ciertamente no era la respuesta que quería escuchar.
Lo vio señalar con la cabeza la ventana abierta, para después hincarse a la cama para estar a su altura.
Como si le hubiese caído un rayo, Amu reacciono asustando a Ikuto. Tapándose por completo con las sabanas para que no la vieran.
Detestaba verse por las mañanas: tan desaliñada y nada femenina; un desastre ante los ojos de Ikuto, pensó.
Sintió como la cama se alivianaba por la falta de peso, y seguido escucho la puerta cerrarse. Se había ido. Entrando a su casa como si tratara de la propia… ahora que lo pensaba nunca había estado en casa de Ikuto antes.
Sin preguntarse más se arreglo como debía, se miro al espejo y suspiro sonriente.
Así esta mejor.
Bajo simulando cantar, para así espiar al peliazul por la ranura detrás de la puerta: estaba atento a como el microondas giraba.
"Traje el desayuno" le informo haciéndole notar de su presencia.
La pelirrosa miro sobre la mesa un tazón repleto de buñuelos, para después devolver la mirada a donde antes; atraída por el olor del café-
"Y traje Starbucks" exclamo tratando de no quemarse al levantar ambos vasos tibios.
Amu sonrió torpemente.
Ikuto no entendió porque.
Que el chico que te gusta y te corresponde te traiga el desayuno por la mañana es el anhelo de todas.
O por lo menos el suyo.
