CAPITULO 4

Touya se colocó frente a Yue para detenerlo.

— ¡Basta!... Ella dijo que no quiere pelear...

Zora aprovechó el momento para escapar. Yue intentó ir tras ella.

— Espera... —le detuvo Touya— ¿Podrías decirme qué sucede? ¿Por qué la atacaste de esa forma?
— Mantente al margen de esto —ordenó sin dejar de darle la espalda—. Y por ningún motivo permitas que vea o hable con Sakura... o podrían salir lastimados.
Luego Yue voló hasta el techo del edificio más cercano. Desde ahí buscó a Zora pero ella nuevamente había desaparecido sin dejar rastro.
En tanto, Touya, aún desconcertado por lo sucedido, bajó la mirada encontrándose la mochila de Haruka en el pasto. Al recogerla verificó que tenía una placa con sus datos y domicilio. Pensó que si Yue no le daba ninguna explicación seguramente Haruka lo haría. Se dirigió a su salón a buscarla pero, tal como se lo temía, ella ya no apareció; sin embargo, Yukito regresó sin tener la menor idea de porqué había salido del salón.

Al terminar las clases, Touya buscó a su hermana en la primaria para pedirle que se encargara de las labores del hogar en su lugar. Ella accedió no sin exigirle que él hiciera lo mismo el fin de semana. El aceptó no de muy buena gana. Después se dio a la tarea de buscar la dirección que aparecía en la placa de identificación de Haruka. Llegó hasta un alto edificio de apartamentos.

Haruka acababa de darse una ducha cuando el timbre de su puerta sonó.

— ¿Si? ¿Quién es? —preguntó indecisa de abrir la puerta vistiendo solamente su bata.
— Kinomoto. Vengo a entregarte tu mochila.
— ¿Ki... nomoto? —balbuceó al abrir. Le miró desconcertada.
— Disculpa... si llegue en mal momento —dijo apenado al verla vestida así.
— ¿Eh? No te preocupes... Pasa... Deja la mochila en esa mesita, por favor... En un momento estoy contigo... Toma asiento.

Touya observó detenidamente el lugar. Los muebles estaban vacíos, no había nada que distinguiera el decorado de aquel departamento. No obstante, en una de las esquinas se alcanzaba a notar el boceto de un dibujo pegado en la pared. Al acercarse identificó con sorpresa que se trataba de un retrato hecho a mano de Yue.

— Ese dibujo lo hice hace mucho tiempo —comentó Haruka al entrar a la sala—. En la parte de atrás dibuje a Clow también... Touya... Seguramente tienes muchas preguntas que hacerme, ¿verdad?
— Nunca imagine que tu tuvieras algo que ver con la magia o con...
— ¿Con Yue?... Tengo mucho que ver con él. Tal como escuchaste yo soy parte suya. Mis poderes dependen de la Luna pero mi vida depende de mi dueño.
— ¿Tu también tienes un dueño?
— Ya no —dijo algo triste—. Mi ultimo dueño murió hace un año. Él descendía de una familia de magos del oriente, casi tan famosa como la de Clow. Antes de morir me dijo que se había enterado de que las Cartas Clow tenían una nueva dueña aquí en Japón y por eso vine a buscarla.
— ¿Y qué es lo que quieres de mi hermana?
— Solo a ella puedo decírselo... Te aseguro que no es nada malo, no quiero hacerle daño... Pero sé que Yue evitará a toda costa que la vea.
— Él dice que puedes lastimarla.

Haruka no dijo nada más, solo observó detenidamente el dibujo de Yue.

— Veo... que sientes algo especial por Yue...

Haruka se sonrojó mientras apretaba aquel dibujo contra su pecho.

— De las creaciones de Clow yo soy la única que puede elegir un dueño... Ni Yue, ni Kerberos ni las cartas tienen esa libertad porque dependen de la magia y las decisiones de sus dueños al cien por ciento... Yo soy todo lo contrario. Yo puedo tomar mis propias decisiones y obtener magia a través de la luz de la luna pero... Mi existencia está ligada a los sentimientos que mi dueño tenga por mi. El propósito de Clow al crearme era el de hacerle compañía a Yue... Por supuesto Clow me quería mucho pero Yue no... Fue un grave error elegirlo como mi dueño porque sabía que moriría a su lado, por eso me aleje de él
— Pero aún lo quieres... —dedujo algo preocupado.
— No... No lo sé... Pero eso no debe preocuparte porque yo no podría apartarlo de ti... Aunque déjame decirte que Yukito es mucho mejor que ese amargado de Yue.

Touya le observó sorprendido. Entendió que Zora aun no sabia que Yue y Yukito eran la misma persona. Ella, sonriente, dejó el dibujo sobre uno de los muebles y tomó la mano izquierda de Touya.

— Tu nivel de magia es casi nulo... Seguramente la utilizaste para ayudar a alguien... Aunque no me permitas ver a tu hermana, quisiera devolverte el favor de haber escuchado mi historia. Dentro de dos días será luna llena pero ahora tengo bastante energía para ayudarte.

Nuevamente la insignia de Clow se formó debajo de ambos. Ella volvió a su forma natural y, utilizando un pendiente en forma de estrella, logró devolverle todas las habilidades que Touya había perdido al ayudar a Yue aquella vez que estuvo apunto de desaparecer.

— Increíble... —balbuceó mientras sentía como la magia de Zora continuaba recorriendo su cuerpo.
— Esta es la primera vez que tu cara de ogro desaparece frente a mi —comentó Zora llamando su atención. Su pendiente de estrella aún seguía brillando en su pecho.
— Bueno... —sonrió sinceramente— Ya que veo que no eres una mala persona... Podrías venir a mi casa este fin de semana a mi casa.
— ¿¿¿¿¿En serio????? —preguntó muy contenta— ¡Entonces... podré ver a...!
— Sakura... Mi hermana se llama Sakura.
— ¡Qué bonito nombre!... Gracias, Touya. Allí estaré...