Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

.

El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.

.

"Pensamientos"

Recuerdos

[***] Cambio de escena.

»Continuación de un dialogo

... (entre parrafos) pequeños cambios de escenas


.

Capítulo 4: El Secreto de la Reina y el Caballero.

...

Ese día las calles de la ciudadela estaban repletas, tres figuras encapuchadas avanzaban abriéndose el paso.

—Es por aquí— Dijo de forma alegre moviendo la cola.

— ¿A dónde vamos, Link?

—Ya verás es una sorpresa— Clamó alzando la nariz y olfateando el aire.

El lobo pardo recorrió las calles con la nariz pegada al suelo y tres seguidores misteriosos a sus espaldas. Finalmente después de algunas vueltas llegaron a su destino.

—Sí, definitivamente éste es el sitio, ha cambiado mucho en trescientos años pero el olor sigue siendo el mismo, es curioso que sólo recuerde eso, pero supongo que al final no es nada raro.

Sus tres acompañantes posaron la vista sobre la estructura, a Zelda le escurrió una gotita de sudor frío por la nuca.

El letrero con el minino pintado era muy llamativo, el Bar "Ojos de gato", un sitio que había visitado hace algunos meses cuando Zelda todavía creía que Link era un chico normal, común y corriente, y con afanes de ser ignorado.

— ¿El bar ojos de gato?— preguntó más confundida que curiosa.

—El bar ojos de gato, no me había dado cuenta porque la estructura era diferente y aquella vez que venimos, bueno... digamos que tenía otras cosas más importantes en la cabeza— añadió recordando el miedo que había tenido en aquel entonces de que Zelda lo descubriera— en fin, aquí está la respuesta a lo que buscamos.

— ¿A la magia?— preguntó Aragón de forma ingenua.

—A menos que la magia consista en emborracharnos, no lo creo— añadió Impa.

Zelda se rio de forma nerviosa, Impa la miró de forma inquisitiva al saber que había estado en un lugar como ese, "solamente comimos" había aclarado la princesa de inmediato haciendo que la tutora relajara un poco su guardia.

—Es aquí, — volvió a decir Link— antes se llamaba la Tasca de Telma, pero lo que buscamos no es alcohol ni vino sino lo que está debajo, en los sótanos.

— ¿Qué buscamos?— preguntó Zelda.

—Un pasaje secreto hasta el castillo.

— ¿Eh!?— clamaron los tres al unísono.

— ¿¡Para que queremos eso, Link!? Venimos de allá precisamente.

—Pero la otra entrada está cerrada— dijo Link moviendo la cola.

— ¿La entrada?, ¿A dónde?

—Quiero que sea una sorpresa— canturreó dando vueltitas de forma alegre alrededor de Zelda.

Los tres encapuchados entraron al bar siguiendo al lobo, los pocos clientes que había a esa hora del día los miraron extrañados, llegaron hasta el mostrador y saludaron a la chica albina que atendía el sitio.

—¿Si..?— preguntó un poco intimidada.

Link se subió a la barra y le guiñó un ojo a Zelda, la princesa se acercó a la muchacha.

— ¿Es la dueña del bar?

— ¿Quién desea saberlo?

Impa se quitó entonces la capucha.

—La princesa de Hyrule— clamó la Sheikah.

— ¡Señora Impa!— profirió la muchacha un tanto asombrada, era difícil no saber que una mujer albina de ojos escarlata trabajaba para el rey en persona.

La princesa le dedicó una sonrisa y después cuando alzó el rostro sus ojos se juntaron con los de la muchacha.

—Disculpa que no me quite la capucha, seria comprometedor en este momento, estamos en una misión secreta— clamó con una sonrisa y un tono juguetón. — ¿Nos permitirías entrar a la parte posterior del bar?

—S..si.. Claro, adelante.

Llamó a un empleado a que le cuidara el puesto y guio a los tres misteriosos a la parte posterior de la estancia. Link todavía daba vueltitas alrededor de Zelda como cachorrito entusiasmado. Y una vez estando dentro se quitaron las capuchas para estar un poco más cómodos.

— ¿Y bien, Link?— preguntó la princesa en voz bajita mientras Aragón distraía a la muchacha.

Impa bufó con cierto recelo.

—Que ojos tan hermosos señorita, ¿son de familia?— decía el adivino.

— ¡Cielos no lo creo!— Clamó de forma graciosa.

—Yo tampoco, — dijo Link entre risitas — mira ese pelo, ¡Telma era casi pelirroja! Y también tenía los ojos color verde oscuro.

— ¿Telma?— susurró el adivino.

—Ah, mi tátara abuela, ¿Usted ha escuchado hablar de ella, señor adivino?— preguntó la muchacha pensado que le hablaba a ella.

—Ah, no realmente. Tal vez alguna vez leí algo en algún libro.

—Es esa que está en ese cuadro— le dijo señalando el retrato de su ancestra— éste lugar llevaba su nombre pero mi madre decidió remodelarlo, aunque dejo los gatos porque sabía que a la dueña original le gustaban. Esta sala también es mucho más bonita, fue anexada al bar hace algunos años, aunque se cuentan extrañas historias sobre ella mi madre no creía en ninguna y la convirtió en un bonito lugar de descanso— dijo señalando la confortable estancia amueblada.

—Ya veo— clamó él con tono de voz nerviosa.

La mucha le contaba alegremente la historia del bar, pero Impa lo miraba de una forma un tanto asesina.

— ¿Y que los trae aquí?, es decir, si es que puede saberse.

—La princesa está buscando algo— volvió a clamar entre nervios, tratando de salir del embrollo en el que se había metido.

Mientras tanto Link describía círculos en la estancia con la nariz pegada al suelo, dio vueltas sobre su propio eje y finamente terminó sentado sobre una alfombra.

—Es aquí— dijo triunfante.

Zelda e Impa retiraron la alfombra y debajo de ésta descubrieron una losa extraña.

— ¿Debajo de la losa?—Preguntó ella.

El joven héroe asintió de forma alegre.

— ¿Cómo vamos a removerla?— preguntó con una duda enorme.

—Sólo hay que quitarla— clamó la muchacha— la losa está realmente suelta.

Aragón la levantó con cierto esfuerzo, era grande y pesada, y debajo de ella había una trampilla.

—Por alguna extraña razón es una de las pocas cosas originales que quedan de esta estructura, la abuela Telma nos pidió que nuca se cerrara, después se recubrió el piso con losa nueva pero se dejó esa suelta para mantener abierta la trampilla, ¿Cómo supo que estaba ahí princesa?

—Es un secreto, tendrás que disculparme. — respondió con simpleza sin meterse en tantos líos—¿sabes lo que hay debajo?

—No tengo idea— clamó finalmente señalando a la cerradura.

Zelda suspiró de nuevo y se hincó para examinarla.

—Que cerradura más extraña. — profirió llevándose una mano a la cabeza.

Link se sentó a su lado y le dio una suave caricia en el rostro usando su hocico.

—Sólo pon la mano y veras la magia.

Arqueó una ceja pero obedeció a su compañero, la trampilla brilló por unos instantes y después botó hacia afuera con un click sonoro.

— ¡Cielos!, no tenía idea de que fuera propiedad de la familia real— clamó la chica del bar.

—Vaya, así que únicamente los miembros de la realeza pueden abrirla— dijo Aragón— debe tener alguna clase de detector.

Link asintió con la cabeza moviéndola de arriba a abajo de una forma graciosa.

— ¡Vamos!— dijo entusiasmado tirándose hacia adentro.

Aragón lo siguió de cerca para asegurar que el terreno fuera seguro.

—No veo nada— refunfuñó un poco.

—Aquí Aragón, ¿Trajiste los fósforos?

—Señor héroe no creo que un fosforo nos sirva para iluminarnos, si me lo hubiera dicho me habría venido preparado.

Link se rio de buena manera, se paró en dos patas y reclinó las delanteras sobre una curiosa estructura parecida a una fuentecilla.

—Enciende uno y tíralo aquí adentro.

Aragón obedeció y al tirar el fosforo una enorme llamarada salió de la fuente, los muros aledaños también se iluminaron como si siguieran a un acueducto creado específicamente para el fuego.

—Vaya… ¿quién diseño esto?— dijo de forma sorpresiva.

A la luz de las llamas el pasillo se había iluminado completamente, dejando al descubierto aquella magnifica estructura. Impa y la princesa bajaron a acompañarlos como si hubieran sido llamadas por aquella luz titilante, la chica del bar se quedó ahí arriba y prometió que dejaría abierta la trampilla para cuando necesitaran salir a la estancia.

—Zelda. —Soltó Link de la nada

— ¿Qué?— clamó el adivino.

—Zelda, diseño esto— profirió de forma alegre.

— ¿¡Yo!?— dijo ella con sorpresa.

—Sí, tú lo reconstruirte, desviaste las aguas y modificaste el pasaje, el sistema de iluminación también es idea tuya, siempre has sido brillante, mi cielo.

— ¿Y que había antes?— preguntó Aragón.

—El drenaje— contestó con sorna, miró la cara perpleja de sus compañeros y soltó una carcajada.

Trotó alegremente y les mostró el camino…

—No me vaya decir que ese era el olor que seguía— clamó con nervios Impa.

Nuevamente soltó una carcajada, no podía creer que de verdad les preocupara eso, el pasadizo tenía cerca de 300 años y estaba más que limpio desde entonces, no habían sido los buenos afortunados de caer en aquellas aguas como le había ocurrido alguna vez a él en el pasado.

—El olor que sigo es muy diferente— dijo con una tierna sonrisa.

Y así avanzó por aquel laberinto de pasillos, sus acompañantes se sentían un poco nerviosos pero él parecía saber exactamente en dónde estaba "ese sitio". Finalmente llegaron al umbral de una gran estancia, Link posó las patas delanteras sobre la puerta e invitó a Zelda a que la abriera como lo había hecho con la trampilla.

La princesa volvió a posar su mano y la gran puerta se abrió ante ellos, adentro estaba realmente oscuro y por unos instantes cuando la puerta se arrastró sobre el sueldo se levantó una fina capa de polvo.

Los tres parpadearon un poco y Aragón se dispuso a encender otro fosforo creyendo que la iluminación en el interior seria parecida a la de antes, pero Link le negó con la cabeza y en lugar de eso le dio un empujoncito a Zelda para que entrara.

En cuanto la princesa pisó la estancia un fuerte rayo de luz la iluminó de inmediato, los tres cerraron los ojos a causa de la ceguera y después descubrieron el bonito cristal mágico balanceándose en el techo.

Tuvieron que contener la respiración al mirar a donde habían llegado.

— ¿Y bien?— preguntó Link a Zelda con ansias.

— ¡Cielos! ..P..Pero…Pero que, ¿Qué es esto?— su expresión se vio maravillada y Link no puedo evitar dejar escapar una sonrisa.

—Es increíble— clamó Aragón.

La estancia subterránea era verdaderamente enorme, tan grande como una de las alas principales del castillo, las paredes estaban repletas y repletas de estanterías con objetos maravillosos y miles de libros.

— ¿Cómo llego esto aquí?— preguntó Impa sin poder creerlo.

—Zelda lo trajo— dijo él con voz traviesa— es una copia de la biblioteca real que había en aquellos tiempos, también están por ahí mis tesoros, — dijo señalando los objetos— aunque creo que hay un montón de chucherías que ya no sirven.

— ¿Y esto conduce al casillo?— dijo la princesa todavía boquiabierta.

—Estamos justo debajo de él Zel, pero por más que he buscado no consigo dar con la otra entrada, me pregunto ¿Qué le habrá pasado?, por eso viene aquí siguiendo el olor de esto— dijo mientras corría a una esquina y señalaba un pequeño frasquito.

Zelda se acercó a tomarlo, la tapa estaba bien cerrada y tuvo que hacer cierto esfuerzo para abrirla, una nube rosa salió desde adentro y Link no pudo evitar seguirla con la mirada, ella cerró los ojos sintiendo una sensación nostálgica ante aquel olor que había salido.

—Perfume— susurró.

—Si…perfume… uno que solamente tú sabias fabricar.

Sus ojos se unieron por unos instantes y después ella soltó una risita tímida.

— ¿Por qué todavía eres un lobo?— le preguntó con ternura.

—No sé… debe ser la nostalgia— clamó reflexionado que no tenía ningún caso estar en esa forma.

Tomó su apariencia humana y después la abrazó con vehemencia y cariño, Impa y Aragón husmeaban a lo lejos los múltiples pergaminos de la estancia.

—Zel… no sólo es una biblioteca, también es, nuestro lugar secreto. —Le susurró en la oreja

— ¿Secreto?— susurró también ella de forma queda.

— ¿En dónde más podrían amarse la Reina y el Primer Caballero?— le dijo dándole un beso en el cuello haciendo que ella se estremeciera.

— ¿Primer caballero?

—Primer caballero. Héroe de Hyrule y lo que sea, pero tus consejeros eran muy tercos, creían firmemente en que lo mejor era que te casaras con alguien de prestigio.

—Seguramente no lo hice ¿cierto?

—No, — clamó con una risita mientras escondía su rostro en su cuello— eras demasiado autoritaria como para dejarte llevar por eso y en el fondo también se te salió tu lado rebelde— le decía mientras su mano recorría el estante de donde había sacado el frasco, finalmente se topó con una litografía y haciendo cierto esfuerzo la sacudió para quitarle el polvo.

Zelda la tomó con cariño, ahí estaban ellos retratados, tomados de la mano y siendo muy felices.

—En lugar de ser un chica buena te pusiste a remodelar éste sitio.

— ¿Y nadie se dio cuenta de eso?

—No. Sólo nosotros.

—Qué extraño.

—Eras una verdadera maga, no necesitabas de torpes arquitectos y si por ti fuera hubieras reconstruido sola el castillo de Hyrule.

— ¿Qué le paso al castillo?— preguntó en voz estupefacta.

—Digamos que lo rompí un poquito— clamó de forma nerviosa— pero ya después te contare eso.

Arqueó una ceja y no pudo evitar mirarlo con asombro.

— ¿Cómo rompes un castillo, Link?, están hechos de piedra. — rechistó de manera inquisitiva pero algo graciosa.

Él rodo los ojos con simpleza, no contestó a la pregunta simplemente recargó su cabeza junto a la de ella y después la estrujó de la cintura firmemente con los brazos.

La princesa negó con la cabeza pero se mantuvo quieta mientras él le regalaba un tierno beso, nuevamente como en muchas otras ocasiones solamente llegó hasta la comisura de sus labios.

— ¿Qué te pasa, te dan nervios?— le preguntó con cierta malicia juguetona.

—Si… un poquito— le confesó de forma tierna, — déjalo así Zel.

Se rio de forma graciosa pero al final se le quedó rondado una idea loca en la cabeza.

—"La próxima vez será verdadero"— clamó traviesamente mascullando en sus pensamientos, tramado robarle un verdadero beso como los que estaban descritos en las historias y novelas épicas. Un beso verdaderamente apasionado…

.

.

Continuara...

.


Comentarios del capitulo:

Hmmm? me pregunto si alguien se abra dado cuanta de eso, jajaja, ¿Que problema debe tener Link para no darle un beso verdadero a Zelda? xD

.

Bueno espero que le haya gustado el capitulo ¿Se lo imaginaban?, jeje por ahí hubo alguien que estuvo un poco cerca xD. aunque después de todo ya pasaron 300 años y muchas cosas tenian que haber cambiado x3