Guao, la verdad es que estoy increíblemente satisfecho con mi trabajo y en especial de ver que a vosotr s os gusta mi fic y lo seguís sin falta. Tenía pensado seguir subiendo cada dos días pero estos días estuve bastante liado con mi próximo cosplay y no he estado muy por la labor de estar frente al monitor pero igualmente espero poder subir un capitulo nuevo en unos días. Como siempre no tengo palabras suficientes con las que agradeceros vuestros reviews ya que son lo que más me motiva a escribir y deciros que mientras vosotros estéis ahí para apoyarme, yo no os voy a fallar, así que sin más dilación, dentro capítulo.

Capítulo 4 – Atracción mutua.

-Que vergüenza, Hinata onee-sama.

-H-Hanabi... -susurró ella girándose a mirar como su hermana pequeña la miraba los ojos llenos de decepción y enfado-.

Hanabi, le hermana pequeña de Hinata, era la segunda hija de Hiashi. Hanabi había sido dotada de un poder espiritual mayor incluso que el de Hinata, sin embargo, la tradición decía que solo el primogénito podía heredar el título de maestro, lo cual causaba que Hanabi, quien deseaba tener ese honor, tuviese un poco de celos de Hinata, sin embargo la pequeña respetaba profundamente a su hermana, pero verla incumpliendo las leyes que debe cumplir como maestra, causaban en Hanabi una profunda decepción.

Hinata la miró con cierto temor.

-Hanabi, p-por favor, no se lo digas a padre... -rogó Hinata ciertamente asustada ante la idea-.

La pequeña de las dos hermanas arrugó el entrecejo demostrando su enfado.

-No diré nada por ahora, pero no me defraudes más onee-sama -le advirtió y entró dentro del templo-.

Hinata recogió su mochila y vio como las gruesas lágrimas que caían de sus ojos, se estrellaban contra el frío asfalto. Apretó la mochila contra su pecho, dolía, claro que dolía.

¿En qué estaba pensando? Naruto la había hecho sentirse como una mujer normal y feliz, sin embargo eso no es así. Todo cuanto ella deseaba era tener una vida normal, una vida agradable junto a quien ella amase, pero no podía ser, no para ella que tenía su destino marcado desde que nació.

Una vez que se calmó subió la escalinata y entró en el templo, se fue a su habitación, cambió su uniforme escolar por su ropa tradicional de miko, la chihaya, y se dirigió a su sesión de entrenamiento, supervisada por su tío Hizashi.

Neji observaba junto a su padre el entrenamiento de Hinata, y frunció el ceño, notando que algo había cambiado.

-.-.-

-Guao -dijo Jiraiya al ver el arroz con curry tan apetitoso que había preparado Naruto- ¿Celebramos algo?

-No, que va, es solo que me apetecía esmerarme un poco con la cena -dijo el rubio riéndose y sentándose a la mesa-.

-Normalmente no haces platos tan elaborados entre semana, ¿es que algo pasó con esa chica, Hinata-chan? -dijo con una sonrisa pervertida y burlona-.

Naruto se sonrojó un poco avergonzado.

-Algo así -dijo un poco enfadado, tratando de ocultar su sonrojo- Hoy he estado más cerca de Hinata.

-Ah, ya veo, ¿y que tal? ¿Te gusta? -preguntó el hombre comenzando a comer-.

-Es una chica estupenda -dijo Naruto recordando el dulce rostro de Hinata sonrojada- No se como he podido estar tan ciego, ella es perfecta -dijo esbozando una sonrisa, recordándola-.

Jiraiya suspiró.

-Eres consciente de su situación, ¿verdad?

A Naruto se le fue la sonrisa y miró en otra dirección.

-Ya lo se pero... Si yo también le gusto creo que es algo por lo que vale la pena enfrentarse a toda su familia -dijo el rubio, mezclando el arroz con el curry-.

-En eso ya no puedo opinar, es algo que tenéis que decidir tanto tú como ella.

-Lo sé, lo sé -dijo Naruto un poco agobiado-.

El tema de su relación con Hinata y lo difícil que era lo estaba agobiando, el quiere intentarlo con Hinata pero no veía la forma de poder estar cerca de ella, en especial tras la mirada de disgusto de su padre al verlo junto a ella.

-Me miraba como a un insecto al que aplastar -suspiró un poco deprimido Naruto, ya en su habitación, tumbado boca arriba en la cama-.

Al día siguiente era sábado y había nevado en la noche con lo que al despertar Naruto pudo observar como la calle estaba cubierta por un espeso manto blanco de nieve y sonrió como un niño de 12 años.

-Soy tan maduro -dijo con ironía a si mismo- Pero que demonios, ¿a quien le importa? -dijo con los ánimos bien altos y una gran sonrisa-.

Así se levantó y casi atropella a su abuelo de camino al baño.

-Waoh, ¿a donde vas con tanta prisa Naruto? -dijo el hombre con un poco de molestia-.

-¡Ha nevado Ero-sennin! -dijo él con una gran sonrisa- Voy a ir a casa de Sasuke a retarle a una guerra que jamás olvidará -dijo con una risita, divertido solo con la idea-.

Y así Naruto desayunó rápidamente, se vistió y fue a casa de los Uchiha. Itachi le abrió la puerta.

-Buenos días, Naruto-kun -dijo el con su amable sonrisa de siempre- ¿Vienes a ver a Sasuke?

-Buenos días Itachi-san y si, vengo a ver al teme -respondió sonriente-.

Itachi lo dejó pasar y cerró la puerta. Al entrar Naruto vio a Deidara durmiendo como un lirón en el sofá.

-¿Este tipo vive aquí o qué? Últimamente esta aquí siempre -observó Naruto acercándose al rubio-.

-Deidara es así, vino temprano y aun tenía sueño así que se quedó dormido en el sofá -dijo Itachi mirando a su amigo dormir- Supongo que es de los pocos ratos que está tranquilo.

-Ya veo.

Deidara e Itachi se conocían desde que eran niños y el rubio siempre había estado dependiendo de Itachi para casi todo, eran inseparables y disfrutaban de la compañía mutua. Tal vez, Deidara disfrutaba tanto de la compañía de Itachi por que era una figura tierna y cálida como un padre o un hermano y por eso Deidara, quien era huérfano de nacimiento y había sido adoptado por una pareja de empresarios que no estaban mucho tiempo en casa, se sentía cómodo cerca de Itachi.

Naruto decidió subir a la habitación de Sasuke y pasó. Por lo que pudo deducir, Sasuke debía de estar en la ducha, ya que no estaba en su habitación.

Los padres de Sasuke e Itachi eran un par de empresarios muy importantes y por norma general no pasaban mucho tiempo en casa, así como los de Deidara. Sin embargo, no podían quejarse, pues gozaban de todos los lujos que quisieran tener.

Al cabo de un rato Sasuke entró en la habitación con una toalla alrededor de la cintura y otra sobre los hombros.

-¿Que haces aquí? -dijo el moreno al ver a Naruto sentado en su cama y jugando con su nintendo 3DS-.

-Vine a buscarte, podríamos salir a algún lado, además a nevado y ya sabes que significa -dijo Naruto con una sonrisa llena de decisión-.

-¿Qué volveré a patearte el culo en una guerra de bolas de nieve? -dijo el Uchiha con una sonrisita de lo más irritante-.

-¡Jah! En tus sueños -dijo seguro de si mismo el Uzumaki-.

-Jeh, lo que tu digas, dobe -se acercó al armario para buscar ropa limpia-.

-Sasuke, por favor, que me vas a sacar los colores -dijo con un tono de voz lleno de burla, mirando como su amigo se quitaba la toalla para vestirse-.

Sasuke se puso rojo como un tomate ante la idea de que su amigo le mirase desnudo y más poniendo esa fingida cara de perversión para burlarse de él y le tiro la toalla que llevaba sobre los hombros con fuerza a la cara.

-¡No me mires, Usuratonkachi!

Naruto se moría de la risa ante la vergüenza de su amigo quien se vistió rápidamente.

-Tu cabeza de chorlito va a rodar como un balón, maldito idiota -le aseguró Sasuke a Naruto, ya vestido-.

-Uy, que susceptible -rió Naruto-.

Al cabo de un rato ambos amigos salían de la residencia de los Uchiha y se fueron a encontrarse con Kiba, Sai, Lee, Shino, Shikamaru y Chouji a la rivera del río.

Estaba el suelo cubierto de nieve y en un momento formaron los equipos para la guerra.

En un lado estaban Shikamaru, Sai, Naruto y Kiba, y en el otro Lee, Sasuke, Chouji y Shino.

En pocos momentos explotó una guerra de lo más feroz.

Sakura, miró aquello y soltó un suspiro.

-¿Soy yo o los chicos de nuestra clase tienen mucha energía? -dijo con pereza Ino-.

-¿Qué tiene de malo? -dijo Sakura con una sonrisa-.

-Claro, ahora que tu novio esta ahí ya no te parecen infantiles -dijo Tenten con una sonrisa divertida, viendo como Sakura se sonrojaba-.

-¡Eso no tiene nada que ver! -se defendió avergonzada-.

Hinata que estaba con ellas se quedó mirando a Naruto quien lanzaba las bolas de nieve con tanta motivación como el que lucha por su propia vida, lo cual izo que escondiera la nariz bajo su abrigo y susurrara demasiado bajo para que nadie la oyese.

-Naruto-kun...

Sus amigas, a pesar de no haberla oído la miraron y todas miraron a Naruto. Como sus amigas sabían de sobra lo que sentía su amiga por el Uzumaki, mas no podían evitar sentirse inútiles sabiendo que no podían hacer nada para ayudarla, pues más de una vez la habían animado a dar el paso e ignorar a su familia y ella no fue capaz de hacerlo.

Fue entonces cuando una bola perdida golpeó de lleno a Hinata en la cara haciendo que se cayera sentada en el suelo y los chicos se parasen en seco.

-¿¡Lee que has hecho!? -le gritó Tenten, acudiendo a ver como estaba Hinata-.

Naruto corrió enseguida donde Hinata, seguido por los demás chicos.

-Lo siento, no quería... -se disculpó Lee-.

-E-esta bien, n-no pasa nada... -Hinata tenía los ojos cerrados-.

Fue a frotarse los ojos, mas Naruto la tomo de las muñecas deteniendola.

-No te los rasques, abre los ojos -le indicó-.

Hinata izo lo que él dijo, encontrándose cerca de la cara de Naruto, mirando los ojos azules de él frente a los suyos, sonrojándose al momento.

-Bien, ahora mira arriba y a los lados -le indicó-.

Hinata izo lo que él dijo y los copos de nieve mas pequeños se derritieron cayendo en forma de lágrimas. Naruto soltó las muñecas de Hinata y le secó las mejillas.

-G-gracias Naruto-kun... -agradeció ella más roja que un tomate-.

-No hay de que -respondió él sonriendo suavemente y rascándose la nuca un poco avergonzado-.

El ambiente no podía ser mejor, pues habían olvidado que sus amigos estaban allí mirándolos.

-Ejem... Bueno, eso estuvo bien dobe pero ya está -dijo Sasuke cargándose todo el ambiente, haciendo que los susodichos se sonrojaran al verse cazados por sus amigos-.

-¿Qué teníais pensado hacer? -preguntó Sai acercándose a Sakura y dejando un pequeño beso en la mejilla de esta-.

-S-solo nos íbamos al cine -respondió ella dándole un toque con el dedo en la nariz, avergonzada-.

Sai rió suave ante la reacción de su novia por un simple beso en la mejilla y entonces Kiba sonrió.

-¿Os importa si vamos? También nos gustaría ver una película -dijo Kiba animado-.

-Por mi vale, ¿que decís vosotras?

Todas estaban de acuerdo y miraron a Hinata quien miró a Naruto de reojo y asintió, toda colorada.

Naruto no podía evitar esbozar una sonrisa cuando veía a Hinata sonrojarse, cada vez le gustaba más.

Así todo el grupo se fue al cine. Los chicos querían ver películas de terror y las chicas querían ver películas de acción o drama, así que al final se decidieron por una que a todos les llamó la atención "Memorias de un zombie adolescente". Pensaron que sería una tontería de película, pero la verdad es que todos salieron satisfechos de allí.

Pasaron el resto de la tarde en el centro comercial y jugaron en las máquinas recreativas, Naruto, relajado por la presencia de Hinata, se encontraba andando en silencio junto a ella mientras el grupo discutía sobre donde ir a cenar.

Naruto tomó con cuidado la mano de Hinata de forma discreta, haciendo que esta se sonrojara, mas ver que no la apartó, izo que el sonriera suavemente.

Sasuke entonces se planto delante de ambos, que se soltaron de las manos de golpe.

-¿Que hacéis? Estamos decidiendo a donde ir a cenar, aportad ideas -les dijo Sasuke con cierta molestia-.

-Por mi, mientras no sea caro mejor, no me queda mucho dinero.

Hinata fue a abrir la boca pero Sasuke se le adelantó.

-Lo que te falte te lo pongo yo, por eso no te preocupes -se ofreció Sasuke-.

-Guay, si cuando quieres eres majo y todo -dijo riendo Naruto-.

Así el grupo sabiendo como eran los chicos con los que iban decidieron ir a cenar a un buffet libre de comida china que había cerca, al salir Sai y Sakura se fueron por su lado y los demás hicieron lo mismo hasta que quedaron Sasuke, Naruto y Hinata.

-¿Vienes? -ofreció Sasuke a Naruto- Podrías quedarte en casa hoy y nos echamos unas partidas a la play.

-Claro -dijo Naruto con una gran sonrisa-.

-B- bueno entonces yo me voy ya... -dijo Hinata caminando en dirección opuesta-.

-Espera -dijo Naruto tomándola del brazo- Sasuke, iré ahora cuando deje a Hinata en su casa, ¿vale?

-Haz lo que quieras, te veo luego -dijo el alejándose de allí con el ceño fruncido-.

-N-no tenías que molestarte... -dijo Hinata sintiéndose una molestia-.

-Nada de eso, no dejaré que te vayas sola a casa a estas horas, no dormiría tranquilo -dijo riendo suave y comenzando a caminar- ¿Vamos?

Hinata, sonrió dulce y un poco sonrojada y asintió, siguiéndole.

-¿Te gustó la película? -preguntó Naruto-.

-Si -dijo suavemente ella- A sido divertida y... b-bueno, f-fue bonita la historia de ellos.

-Es verdad -dijo él sonriendo suavemente-.

Pronto llegaron a la escalinata que llevaba al templo de los Hyuuga.

-Bueno, aquí estamos -dijo él, sin ganas de que ella se fuera-.

-Si... -dijo ella sin ganas de subir, tampoco-.

Se quedaron así durante unos momentos pero entonces una voz tras Hinata los sacó a ambos de sus pensamientos.

-Hinata-sama, ya era hora de que llegase -dijo Neji bajando por la escalinata-.

-Neji nii-san... -susurró ella al verlo llegar-.

Neji miró durante unos momentos a Naruto.

-Hinata-sama, será mejor que suba, su padre está preocupado por usted-.

-Pe-pero, ¿qué vas a...?

-Tan solo quiero hablar con Naruto, suba arriba, ahora -ordenó él-.

-Está bien, Hinata, ya nos veremos otro día -dijo Naruto sonriendo-.

Ella asintió y una vez que Hinata se fue, una sonrisa cínica apareció en los labios de Neji.

-Por fin tú y yo vamos a ajustar cuentas, Uzumaki Naruto.

Naruto le miró sin entender cuando justo en ese momento de un golpe seco cayó sobre sus rodillas, tosiendo un poco.

-Ahora me vas a escuchar con atención, Naruto, porque esto, no lo voy a repetir.

Continuará...