CAPÍTULO 4

El chico no dejaba de observarla, mientras sus ojos recorrían el rostro de la chica detallando cada facción, se preguntaba si era coreana; cuando se estaba convenciendo de ello, algún detalle lo hacía dudar y le parecía una chica occidental, recordaba lo alta que se veía las veces que estuvo de pié junto a ella; pasando un par de segundos más volvía a dudar.

También pensaba en su personalidad: atrevida, determinante, fuerte, decidida; por más que él la alejaba tratándola con malos modos, ella no se daba por aludida. Su intención era alejarla, pero ella no demostraba miedo alguno, era como si no se diera cuenta o simplemente no hiciera caso.

Cualquier otra chica se habría alejado asustada del trato hostil que él le había dado, o lo habría mandado al demonio; pero esta chica no, insistió, se quedó y no se cohibió ante la personalidad de rockero duro que Moo Kyul demostraba o más bien, pretendía demostrar; es más, empezó a pensar que el asustado era él.

Sin notarlo, su mente empezó a viajar entre recuerdos, la chica de personalidad más fuerte que había conocido era Seo Joon, pero no era ni la mitad que la de esta "intrusa" que dormía en su sofá.

Pronto las memorias llegaron a Mae Ri, la chica inocente que le había robado el corazón hace casi tres años, con la que más había durado en una relación. Pero era tan diferente a él, por ella, había cambiado hasta su estilo musical ganándose el reproche de los chicos de la banda.

Eso le molestaba mucho, él tenía el sueño de todo rockero: Triunfar en la música, pero en el rock, el verdadero rock, que la audiencia se empapara de la fuerza, del poder de los acordes de su guitarra, el ritmo fuerte de la batería, el complemento del bajo.

Mientras estaba con Mae Ri, se sentía atrapado entre dos mundos, la amaba pero, también amaba su música. Con el tiempo empezó a sentirse preso de la rutina de la chica y su único escape eran las noches de shows con la banda.

Ella nunca disfrutó de ritmos fuertes y guitarras afiladas, los shows a los que la chica asistió en el tiempo que tuvieron de relación fueron tres: Aquella vez que la chica lo siguió hasta el antro para que firmara la declaración por el accidente en que se conocieron, la presentación en la empresa de Jung In y cuando se presentó al público el drama Día Maravilloso y él le declaró su amor desde el escenario; después de eso, Mae Ri nunca asistió a una presentación de Perfección Absoluta y eso le dolía. Siempre que estaba en su mini estudio casero componiendo, ella le pedía que dejara de hacer ruido… ¿Ruido? La música que Moo Kyul tanto amaba hacer e interpretar ¿Era ruido?

-¡No es ruido!- Exclamó el chico dentro de su mente –Es arte, es poder, es magia hecha melodía- Reflexionó frunciendo el seño.

El amor que sentía por Mae Ri, disminuyó a cariño después de un tiempo. Continuaba con ella por la misma razón por la que empezó la relación: Se sentía en familia, por primera vez en su vida no se sentía solo.

La soledad tan temida por el rockero se hizo presente cuando la chica empezó a trabajar con Jung In de nuevo; en ese tiempo el chico trataba de llegar temprano a casa para estar con ella, pero nunca se encontraba ahí, siempre trabajaba hasta tarde y cuando estaba en la casa, no se movía de su computadora portátil, todo el tiempo leía libretos o escribía, era en esos momentos en los que estaba prohibido hacer "ruido".

Todo esto había hecho que, en vez de una relación o noviazgo, lo de ellos fuese una rutina y la rutina siempre fue lo que al chico le hacía durar menos de un mes cada vez que tenía novia.

La seguía queriendo, el cariño no se termina de un día para otro, pero el corazón de la chica tomó otro rumbo.

Moo Kyul aun tenía el teléfono celular de Sandra en la mano mientras estaba observándola hundido en sus recuerdos; de pronto, el aparato sonó despertándolo de sus memorias e interrumpiendo el profundo sueño en que se encontraba la chica.

Ella abrió los ojos asustada y se encontró con Moo Kyul sentado en la mesita de centro frente a ella. El chico se puso nervioso.

-¿Me lo das por favor?- Le preguntó extendiendo una mano.

-¿Uh?-

-Mi teléfono- Le indicó ella con un gesto y sin decir palabras el chico se lo entregó, se puso de pié y caminó en dirección al baño.

-¿Por qué no contestabas?- Preguntó la voz del otro lado de la línea.

-Estaba dormida, discúlpame Seo Joon-

-¡Ay! ¡Es verdad! Seguro no dormiste en toda la noche ¡Lo siento mucho!- La actriz sonaba apenada.

-No te preocupes, está bien… ¿Pasa algo?-

-Nada grave, pero, antes dime ¿Cómo está el bruto ese? ¿Tuviste algún problema con él?-

-Está mucho mejor y no he tenido ningún problema, puedes estar tranquila-

-Ok. Mmmm ¿Podría hablar con Moo Kyul? Tengo algo que decirle-

-En este momento está en el baño, si quieres le doy el mensaje-

-No te preocupes, lo llamo en unos minutos. Darksan…- Seo Joon hizo una pausa –De verdad muchas gracias por quedarte con él-

-Te dije anoche, que no te preocuparas, lo hago con gusto- En ese momento el chico venía de vuelta –Lo que me inquieta es que no tiene nada de comer ¿Puedes indicarme dónde hay alguna tienda cerca? Me gustaría comprar algunas cosas, y no conozco el barrio, este chico debe comer bien para recuperarse-

-¡No tienes de qué preocuparte!- Interrumpió Moo Kyul –No necesito que compres comida para mi- Afirmó terminantemente.

-¡Moo Kyul! ¡Veo que te recuperaste! No eres ni la sombra del bulto que cuidé toda la noche- Le contestó Sandra aun con la llamada en curso. Seo Joon estaba escuchando todo.

-Darksan… ¡Darksan!- Insistía la actriz pero no había respuesta.

-Nunca te pedí que te quedaras a cuidar de mi, yo puedo cuidarme solo-

-Si claro, anoche ni siquiera pudiste caminar, Seo Joon y yo tuvimos que cargarte ¿Y dices que puedes cuidarte solo? ¡JA!- La chica se rió burlescamente –No seas mal agradecido-

-Está bien ¡MUCHAS GRACIAS!- Contestó el rockero en tono irónico –Te agradezco mucho, disculpa las molestias, ya puedes irte para no volver más-

-No me iré sin asegurarme de que comas algo- Afirmó la chica –Iré de compras y luego vuelvo- En ese momento recordó que estaba la actriz al teléfono -¡Seo Joon! Discúlpame, olvidé por completo que hablaba contigo-

-No te preocupes, escuché todo- La actriz sonrió –No le hagas caso, sólo vete y yo voy más tarde, me aseguraré de que coma algo-

-No, no es necesario, yo dije que iba a comprar de comer y asegurarme que este chico se alimente- Dijo Sandra muy segura de sí misma –Tú tranquila que yo me encargo-

-Está bien, no sabes en el lío que te metes- Le advirtió la actriz –Si logras que Moo Kyul te haga caso, sería un milagro ¿Le puedes decir que lo llamaré más tarde?-

-¡Claro! Yo le digo- Sandra dirigió su mirada al chico mientras se despedía y cortaba la llamada.

-Dice Seo Joon que te llamará más tarde- Una amplia sonrisa adornaba el rostro de la chica.

-Muchas gracias, ahora…- Moo Kyul le regaló una sonrisa forzada indicándole la salida con el brazo extendido.

-Si me voy, pero vuelvo en un rato- Le dijo la chica mientras se levantaba del sofá y tomaba sus cosas –Quieras o no, vas a comer algo y me aseguraré de verte hacerlo-

-Ya te dije, no es necesario, comeré lo que quiera y cuando quiera-

Sandra se sonrió moviendo la cabeza, eso enfurecía al chico, por más que lo intentaba, la chica no se enojaba, se reía en su cara y al parecer no escuchaba nada de lo que él decía.

Recorriendo el barrio, Sandra no encontró ninguna tienda que vendiera buena comida, decidió tomar un taxi e ir a otra parte.

El taxista le recomendó un lugar, la dejó cerca. La chica se bajó y empezó a caminar; cuando estaba a unos metros pudo sentir el olor a comida, era embriagante, su estómago empezó a sonar muy fuerte, no había probado ningún bocado desde el día anterior.

Se apresuró a entrar, decidió comer rápido ahí mismo y luego llevarle algo a Moo Kyul.

-Buenas tardes- Saludó al hombre que estaba en la cocina al entrar.

-Buenas tardes señorita ¡Bienvenida!- Le respondió el ahjussi con una reverencia.

Sandra iba a abrir la boca para seguirle hablando, cuando el teléfono celular del hombre sonó.

-Disculpe- Le dijo a la chica con una pequeña reverencia -¡Hyung! Si, si, ooh… Si hyung, está bien… Que tengas un buen domingo también- Y colgó la llamada.

La chica abrió la boca de nuevo para hablar, levantando su mano para indicar algo en la lista de precios de la pared tras el señor, pero fue interrumpida otra vez.

-¡Hola!- Dijo una mujer entrando al lugar.

-¡Aish!- Se lamentó molesto el señor- ¿Y usted que hace aquí otra vez?-

-¡Por favor ayúdeme!- Le suplicó la mujer.

-¡No tengo dinero!- Afirmó terminantemente el ahjussi –Así que ¡Váyase de aquí!-

-¡Por favor! ¿Mmm?- Le rogó juntando ambas manos y haciendo un puchero –Mi hijo no sabe en el lío que me metí esta vez ¡Por favooooor!-

El hombre veía por la ventana hacia la calle con el ceño fruncido; Sandra que se había quedado viendo todo, decidió que era mejor ir a sentarse a una de las mesas y esperar.

Desde donde estaba, la chica podía seguir escuchando lo que los otros dos hablaban aunque no quisiera, el lugar era pequeño.

-¿Qué le pasó esta vez?- Preguntó el hombre de mala gana.

-Es que… el tipo con el que salía me estafó- Contestó ella casi llorando.

-¡¿OTRA VEZ?!- Gritó el hombre, abriendo los ojos de par en par y llamando la atención de la gente que pasaba por fuera de la tienda.

Sandra, incluso se asustó un poco y se quedó viéndolo sorprendida.

-¡Shhhht! No grites- Le rogó poniendo el dedo índice en sus labios –Dae Han, por favor, déjame trabajar aquí un mes-

-¡No! ¡Nunca! ¡NO!-

-¡Dae Han! ¡Por favoooor!- Seguía rogándole, juntando sus manos de nuevo y con las lagrimas falsas a punto de salir por sus ojos.

-¡Aish! ¡De verdad!- Volvió a fruncir el ceño con cara de desagrado, seguro de que se iba a arrepentir de la decisión que estaba tomando. Sin cambiar la expresión y viendo a la mujer de medio lado al fin habló de nuevo -¡Está bien! Sé que me arrepentiré pero nada más lo hago por ser buena gente ¡Aish!-

-¿En serio? ¿De verdad?- La mujer parecía una niña saltando de alegría y sobando sus manos.

Fue de inmediato a colgar su cartera y su chaqueta en un perchero que estaba al costado de una nevera. Se puso un delantal y tomó una libreta y un lápiz.

A la primera que atendió fue a Sandra que había estado esperando todo el tiempo que duró su charla con el dueño del negocio.

-¡Hola!- La saludó con una pequeña reverencia y la chica respondió del mismo modo -¡Huy! ¡Eres muy linda!- La alabó -¿Qué te vas a servir?-

La chica leía la carta, mientras la mujer la esperaba atenta. Con una mano recogió un mechón de cabello y lo acomodó tras su oreja dejando ver los aros que tenía en ella. Uno de éstos llamó la atención de la mujer, era un pequeño cráneo cubierto de perlitas brillantes.

-¡Qué lindo!- Exclamó tomando el lóbulo de la chica con confianza.

-¡Oh!- Dijo la chica –¿Le gusta?-

-¡Es hermoso! Me recuerda a mi hijo- Dijo con tristeza.

-¿Su hijo?- Preguntó la chica.

-Si, a mi hijo le encantan esas cosas. Además, de verdad eres muy linda-

-Gracias- Contestó la chica haciendo una reverencia –Emm, tráigame un… -Una vez más, iba a abrir la boca para decirle lo que quería comer y nuevamente la mujer la interrumpió a media palabra.

-¿Sabes que? Serías la mujer ideal para él-

-¿Perdón?-

-¡Para mi hijo! Ya te dije, eres muy linda y te gustan esas cosas- Se quedó pensativa -¿Te gusta el rock? Mi hijo es rockero de los buenos-

-Si, si me gusta el rock, pero le juro, me muero de hambre ahjumma- El rostro de la chica tenía una mueca de angustia a esas alturas.

-En seguida te traigo tu orden, dime ¿Qué vas a querer?- La mujer anotó lo que la chica ordenó. Se dio media vuelta para ir hacia Dae Han y que preparara la comida, pero a los dos pasos se detuvo y se volteó hacia Sandra de nuevo -¡Ah!- Exclamó de repente y asustando a la chica, quien juraba que la mujer se había ido –No me digas ahjumma-

-¿Mmm?- Sandra la miró con un ojo más abierto que el otro.

-Mi nombre es So Young, Kam So Young- Le extendió la mano.

-Mucho gusto Kam So Young- La chica estrechó la mano de la mujer, quién siguió de pié a su lado viéndola con una sonrisa tonta en el rostro.

-Sólo dime So Young, o si quieres "Ice Cream"-

-¿Cómo?-

-Mi hijo me llama así "Ice Cream", es que me encanta el helado, sobre todo el de chocolate- La mujer no paraba de hablar, la pobre chica ya estaba mareada entre el parloteo infinito de So Young y el hambre que sentía.

-¿So Young?- La interrumpió Sandra -¿Mi comida?- Le preguntó rogándole con una expresión de desesperación.

-¡Ay! ¡Cierto! ¡Discúlpame!- Hizo una pausa- ¿Cómo dijiste que te llamas?-

-No se lo he dicho, mi nombre es Sandra Park-

-¿Sandra?- So Young frunció el ceño y se puso a pensar mientras la pobre chica, a esas alturas, desfallecía de hambre –¿Eres extranjera? Pero debes ser de padre coreano por tu apellido, además tienes rasgos corean…-

-So Young- La chica la interrumpió.

-¿Uh?-

-¿Podemos conversar después que traigas mi comida? De verdad estoy que muero de hambre- Le rogó.

-Si claro, enseguida te la traigo-

-Que sean dos órdenes iguales, pero una para llevar por favor-

-¡Oh! Está bien- Le sonrió la mujer.

Cuando volvió con la comida, So Young se sentó frente a la chica sin parar de hablar de su hijo, le platicó que ella parecía del tipo ideal para él, que el pobre había tenido mala suerte, que una novia que tuvo lo dejó por un tipo con dinero y cientos de cosas más que Sandra apenas escuchó, pues, veía su reloj y ya era casi la una de la tarde, le preocupaba que Moo Kyul estaba solo y no había comido, estaba demorándose demasiado.

En cuanto terminó de comer, se levantó de su silla, se despidió de la mujer y se fue rumbo a la casa del chico.

Cuando llegó, la cortina metálica de la entrada estaba cerrada. Se quedó parada mirando hacia los lados, con la bolsa de comida en la mano.

Llamó varias veces el nombre del chico pero no había respuesta. Se decidió y se agachó a verificar si podía abrir, para su sorpresa la cortina de metal se movió de inmediato.

No lo pensó dos veces, la abrió completamente y entró a la casa. Moo Kyul, que había salido por un momento, venía regresando cuando vio la escena, pero se quedó escondido, pensó que si la chica se daba cuenta que él no estaba dentro, se iría pronto.

Dentro de la casa, Sandra recorrió todo el lugar buscándolo; al ver que el chico no se encontraba, pensó que, para evitar problemas con él, era mejor dejarle la comida en la mesita de centro con una nota. Luego se marchó.

Moo Kyul, al ver a la chica irse, esperó un par de minutos y luego entró. Se había fijado que Sandra traía las bolsas en la mano y se había ido sin ellas, así que observó con atención para encontrarlas, a decir verdad, estaba muerto de hambre y era obvio que la chica traía algo para comer, ya le había dicho antes de salir que eso haría.

En cuanto vio las bolsas en la mesita, se abalanzó sobre ellas, abrió una y cerrando los ojos aspiró profundamente el aroma que salía, corrió a la cocina a buscar cubiertos y volvió para sentarse en el sofá y devorar todo con ansias. Parecía que nunca hubiese comido antes.

Al terminar, recién vio la nota que Sandra le había dejado:

"Moo Kyul, espero que comas bien, toma las medicinas y no seas terco, debes cuidarte, Darksan."

Se quedó viendo el papel y sin darse cuenta sonrió, hace mucho que no había alguien que se preocupara por él; luego recordó la intromisión de la chica en el show de la noche anterior y volvió a enojarse. Con el ceño fruncido tiró el papel en la mesa, pero éste se desvió y cayó al suelo. Cuando se agachó a recogerlo, la bolsa en que venía la comida llamó su atención, era de la tienda del padre de Mae Ri.

Se quedó largo rato pensando en si fue una coincidencia o si esa chica conocía a su ex novia.

Sandra se dedicó a recorrer la ciudad los días siguientes, hace mucho que no estaba en Seúl, lo más cerca que había estado fue cuando viajó a Tokio el año anterior y se conoció con aquel chico con quién haría negocios.

Esa semana fue de relajo, asistió a algunos shows en Hongdae, le gustaba ese lugar, se sentía como en casa entre pequeños conciertos de rock, le hacía recordar los escasos meses que estuvo de bar en bar tocando con su banda antes de la muerte de su padre.

También dedicó un par de días a buscar un departamento, no podía quedarse para siempre en un hotel, en cuanto encontró uno se mudó, compró muebles y arregló todo para vivir a gusto en su nuevo hogar.

Sin darse cuenta ya era domingo otra vez; sentada en el sofá de la sala, se relajó un poco, de pronto recordó a Moo Kyul ¿Cómo estaría ese chico terco?

Cogió su teléfono celular y llamó a Seo Joon.

-¡Hola! ¿Cómo estás Seo Joon?-

-¡Hola!- Respondió la actriz alegremente –Muy bien, y tu ¿Cómo estás?-

-Bien, gracias-

-¿Qué has hecho estos días? Debiste llamarme antes Darksan-

-He estado ocupada, renté un departamento y con lo de la mudanza no había tenido tiempo. Además, mañana empiezo a trabajar en el proyecto que me trajo a Corea- Le contó.

-Pues llámame en la semana, podemos ponernos de acuerdo para ir a algún show en Hongdae- Le propuso la actriz.

-¿Uno de Perfección Absoluta?- Dijo la chica entusiasmada.

-Tu voz me suena más a que quieres saber de Moo Kyul- Le contestó Seo Joon con un tono picarón.

-No es lo que piensas, me preocupa ese chico terco, tiene gran talento y debe cuidarse- Dijo seriamente –Me di cuenta que no tiene nada para cocinar y sé por experiencia propia que aquí es difícil para las bandas Indie-

-No te preocupes por eso, estuve hablando con él y aceptó un trabajo que le propuso un amigo- Le informó.

-¡Qué bien! Me alegra mucho, si hablas de nuevo con él, dile que Darksan le manda saludos- Le habló con un tono de ironía.

-¡Va a estar feliz!- Contestó la actriz con el mismo tono y ambas rieron de buena gana.

Se despidieron y Sandra se fue a su habitación, pretendía ver una película pero el sueño la venció y se quedó dormida por el cansancio de la mudanza.

Lunes temprano por la mañana, la alarma de Sandra sonó fuerte en el silencio de la habitación.

La chica se levantó, se duchó y luego de desayunar se vistió para ir a su cita de trabajo.

Para los negocios, usaba ropa formal, pero sin perder el estilo que la caracterizaba, esta vez decidió usar un traje de dos piezas, negro, falda larga y ajustada con una abertura que dejaba ver su pierna izquierda, el comienzo de esa abertura lucía un prendedor brillante, un cráneo que hacía juego con los aros que tanto había admirado So Young la semana anterior, los cuales rara vez se quitaba, eran sus favoritos.

La blusa era blanca, la chaqueta negra y ajustada. Su cuello lo adornaba una cadena larga y algo gruesa, que llevaba colgaba una hermosa y pesada cruz, adornada con piedras negras. Tenía el cabello recogido en una cola simple.

Tomó su maletín, teléfono celular, llaves y se marchó rumbo al centro de la ciudad.

-¡Sandra! ¡Llegaste!- La saludó el chico amenamente en cuanto cruzó la puerta de la oficina.

-Jung In- La chica estiró su mano para saludarlo y le hizo una reverencia.

-Han pasado muchos meses, te ves muy bien-

-¡Gracias!- Respondió la chica -¿Esperamos a alguien más?-

-Si, la escritora Lee y su asistente están en la sala de juntas esperándonos, la directora del drama y el productor musical vienen en camino-

-Ya veo ¿Van a firmar los contratos o…?-

-No, eso ya está arreglado, todos han firmado, sólo faltas tú, esta reunión es para afinar detalles del proyecto y darle el "vamos" definitivo-

-Aquí traigo el contrato- Dijo la chica abriendo su maletín –Lo revisé con mi abogado antes de viajar a Corea y está perfecto- Agregó con una sonrisa en el rostro –Ya está firmado, aquí tienes- Y se lo entregó.

Salieron de la oficina y caminaron hacia donde los esperaban; la directora del drama venía llegando, al ver a Jung In y a la chica entrar a la sala de juntas se apresuró a alcanzarlos, ingresó justo tras ellos.

-Ella es Sandra Park, la productora del drama- La presentó.

-Yo soy la escritora Lee, mucho gusto- Saludó a la chica con una reverencia.

-Encantada- Respondió.

-Ella- Dijo Jung In con un aire de orgullo –Es la asistente de la escritora Lee- Sandra le dio la mano a la chica –Y además es mi esposa Wi Mae Ri- Agregó.

-¿Tu esposa? ¡Vaya!- La chica se quedó pensando en ese nombre y atando cabos, recordó todo lo que Seo Joon le contó sobre Moo Kyul, Mae Ri y Jung In. En ese momento no estaba segura, no podía ser tanta la coincidencia.

-¿La directora y el productor musical aun no llegan?- Preguntó Jung In.

-¡Yo sí!- Dijo una voz femenina que sonó familiar a los oídos de Sandra.

La chica dio media vuelta para saludar; al hacerlo su sorpresa fue muy grande.

-¡Seo Joon!- Dijo Sandra casi gritando de la sorpresa.

-¿Darksan?- La actriz también estaba sorprendida.

Ambas se abrazaron de forma muy amena ante la mirada atenta de los demás que no entendían muy bien.

-¿Ustedes se conocen?- Preguntó el director.

-Hace una semana, por casualidad- Respondió la actriz.

Jung In los invitó a tomar asiento para empezar con la reunión; estaban todos felices riendo y platicando, Sandra estaba sentada de espaldas a la puerta de entrada a la sala de juntas.

Seo Joon que se encontraba frente a ella del otro lado de la gran mesa, de pronto sonrió.

-¡Hasta que al fin llegas!-

Sandra se volteó a ver quién había llegado. Su asombro fue el doble al ver quién era esta vez.

Deformando la cara en una mezcla de sorpresa, desagrado y horror el chico exclamó -¡¿LA INTRUSA?!-